¿Qué es el marxismo?

Así como en la vida privada se distingue entre lo que un hombre piensa y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en las luchas históricas hay que distinguir todavía más entre las frases y las figuraciones de los partidos y su organismo efectivo y sus intereses efectivos, entre lo que se imaginan ser y lo que en realidad son.

Carlos Marx: El dieciocho brumario de Luis Bonaparte.[1a]

"Lo único que sé," dijo Marx, "es que no soy marxista". Esta broma dialéctica de 1870 se ha transformado en un importante problema político. Desde la muerte de Marx hemos visto surgir innumerables "marxismos" divergentes y contradictorios entre sí. A un siglo de su muerte, es oportuno tratar de desenmarañar este nudo, y de establecer criterios para juzgar las pretensiones al título de marxista y así responder a la pregunta, "¿Cuál es la auténtica tradición marxista?"

Pero antes aclaremos las dimensiones del problema.

No se trata simplemente de que personas autotituladas marxistas tengan diversos puntos de vista sobre ciertas cuestiones (por ejemplo la "baja tendencial de la tasa de ganancia", o la naturaleza de clase de la URSS): estas divergencias son normales en un movimiento vivo y democrático. El verdadero problema es que frecuentemente vemos a "marxistas" encarcelando, matando, y librando guerras contra otros "marxistas"; más aún, en todos los grandes conflictos sociales de nuestra era, encontramos "marxistas" a ambos lados de las barricadas revolucionarias. Pensemos por ejemplo en Plejánov y Lenin en 1917, en Kautsky y Luxemburgo en 1919, en el Partido comunista y el POUM en Barcelona en 1936, en Hungría en 1956, y Polonia en 1981. Es esto lo que nos obliga a plantear la pregunta de qué es lo que define al marxismo.

Habrá sin duda algunos que rechacen la validez de la pregunta, contentándose con aceptar como marxista a todo aquél que elija llamarse así. Por un lado esta respuesta le conviene a la burguesía y a sus

ideólogos más crasos, ya que les permite condenar a todo el marxismo y a todos los marxistas por asociación con Stalin y Pol Pot, el carnicero de Camboya. Por otra parte, también le conviene a los marxólogos académicos, ya que les permite producir numerosas y lucrativas "guías a los marxistas" ofreciendo resúmenes de todas las escuelas de pensamiento desde los austro-marxistas hasta los althusserianos.

Tal actitud es esencialmente contemplativa. La acción, especialmente la acción política, requiere decisión en la teoría, y no sólo en la práctica. Los marxistas que aspiran a cambiar el mundo, y no sólo a ganarse la vida interpretándolo, se ven obligados a afrontar el problema, y a trazar una línea divisoria entre lo genuino y lo falso.

Una manera de trazar tal línea divisoria podría ser identificar al marxismo con las obras de Marx y medir a sus sucesores simplemente por su fidelidad a las palabras del maestro. Esta actitud es escolástica, casi religiosa. No toma en cuenta que el marxismo es, como dijo Engels, "no un dogma sino una guía para la acción", y que por ende debe ser una teoría viva, capaz de continuo crecimiento y desarrollo, que tiene que analizar y responder a una realidad cambiante una realidad que de hecho ha cambiado enormemente desde la época de Marx. Si bien por razones históricas damos a la teoría el nombre de su fundador, no podemos limitarla a lo que Marx mismo escribió. Como bien dijera Trotsky, "El marxismo es sobre todo un método de análisis no del análisis de textos sino del de las relaciones sociales".[1b]

Esta cita de Trotsky se acerca a otra solución al problema aquélla propuesta por el marxista húngaro Lukács. En su obra Historia y conciencia de clase Lukács pregunta "¿Qué es el marxismo ortodoxo?" y

responde así:

El marxismo ortodoxo... no implica aceptar acríticamente los resultados de las investigaciones de Marx. No es la "creencia" en esta o aquella tesis, ni la exégesis de un texto "sagrado". Por el contrario, la ortodoxia se refiere únicamente al método.[2] Esta propuesta es mucho más seria ya que toma en cuenta la necesidad de desarrollar la teoría, y contiene una importante verdad, ya que el método dialéctico es indudablemente fundamental para el marxismo. Sin embargo, no es una respuesta adecuada a nuestro planteamiento. No es posible establecer una línea tan rígida entre el método de Marx y sus otros análisis, ni tampoco reducir los contenidos esenciales del marxismo a una mera cuestión de método.[3] Esto se comprueba en el ejemplo que Lukács mismo da para ilustrar su posición:

Supongamos que investigaciones recientes comprueben más allá de toda duda que todos los postulados de Marx son falsos. Aun si esto se comprobase, todo marxista "ortodoxo" serio podría aceptar tales pruebas sin reserva alguna y por lo tanto descartar la totalidad de las tesis marxistas sin tener que renunciar a su ortodoxia en absoluto.[4 ]Pensamos todo lo contrario. Si, por ejemplo, el capitalismo se transformase en una nueva forma de sociedad burocrática mundial sin contradicciones ni competencia interna, que excluyese las posibilidades tanto de socialismo como de barbarie, entonces el análisis de Marx de la dinámica del desarrollo capitalista se vería claramente refutado, y quedaría demostrado que los que sostenían esta perspectiva Max Weber, Bruno Rizzi, y James Burnham habían tenido razón. Como dijo Trotsky al considerar esta hipotética perspectiva, "sólo restaría reconocer que el programa socialista, basado en las contradicciones internas del sistema capitalista, terminó siendo una Utopía"[5].

De lo anterior podría concluirse que el marxismo debe definirse como un método junto con ciertos análisis y propuestas esenciales. Sin embargo, esto no resolvería el interrogante. Después de todo, ¿qué criterio usaríamos para decidir qué análisis y propuestas teóricas son fundamentales, y cuáles no lo son? Además, tal planteamiento contiene el peligro del sectarismo teórico, de definir al marxismo como "la línea correcta sobre todas la cuestiones", y llegar así a decir, por ejemplo, que Luxemburgo no era marxista cuando no aceptaba las posiciones leninistas sobre el partido, o que Lenin no era marxista cuando sostenía que la revolución rusa sería burguesa, etc. ¿Cómo resolverlo entonces? No comenzaremos por extraer ciertas tesis de la obra de Marx, sino que usaremos la teoría de Marx para examinar al marxismo como totalidad.

La base de clase del marxismo Para Marx, "No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia".[6] Por lo tanto, para comprender y definir cualquier teoría, filosofía o ideología, debemos en primer lugar descubrir el "ser social" en el que se basa.Así, para Marx la religión es "la conciencia de sí mismo y el conocimiento de sí mismo del hombre que no se ha realizado todavía, o que ya se ha vuelto a perder".[7] "Este Estado, esta sociedad, producen la actitud invertida de la religión hacia el mundo, porque ellos mismos son un mundo invertido."[8] Marx muestra cómo la familia terrenal es el secreto de la Sagrada Familia.[9] De igual modo, para Engels el cristianismo de las primeras épocas es "la religión de los esclavos, y de los esclavos emancipados... de los pueblos sojuzgados o dispersados por Roma".[10]

En el Manifiesto comunista Marx define a las diversas escuelas contemporáneas de "socialismo" refiriéndose directamente a los intereses de clase que representan. Describe así un socialismo feudal, un socialismo pequeñoburgués, un socialismo burgués, etc. Mucho más tarde, Trotsky demostró que la clave de la ideología fascista, y no sólo del movimiento fascista, yacía en la posición de clase de la pequeña burguesía, aplastada entre el capital y el proletariado. Podríamos dar infinitos ejemplos más; lo fundamental es que debemos aplicar el mismo método de análisis al marxismo y éste fue el método seguido por Marx y Engels.

Engels comienza el Anti-Dühring afirmando que "El socialismo moderno es fundamentalmente el producto del reconocimiento, por un lado, de los antagonismos de clase que imperan en la sociedad moderna entre propietarios y no propietarios, entre capitalistas y trabajadores asalariados, y por otra parte de la anarquía que reina en la producción".[11] Podemos completar la formulación de Engels agregando que el marxismo es el reconocimiento de estas contradicciones desde la perspectiva del proletariado, la clase obrera industrial. En las palabras de Marx en La pobreza de la filosofía, "Así como los economistas son los representantes científicos de la clase burguesa, los comunistas y socialistas son los teóricos de la clase proletaria".[12] Y en el Manifiesto comunista, "Las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador del mundo. No son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos."[13]

También está en el Manifiesto comunista el siguiente pasaje fundamental:

Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y, por otra parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto.[14] Esto amplía y aclara la definición del marxismo como la teoría de la clase trabajadora, estableciendo que lo que está en juego es la articulación de los intereses no de este o aquel sector de la clase, sino de la clase obrera en su totalidad, sin reparar en nacionalidad y hoy en día podríamos agregar raza o sexo. Sirve así como punto de partida para identificar y criticar al oportunismo, en cuyas raíces se sitúa el sacrificio de los intereses globales de la clase a los intereses temporáneos de determinados grupos nacionales, o locales, o de ciertos gremios, por ejemplo.

La definición que proponemos no es sólo social sino también histórica. Tal definición también explica por qué el marxismo surgió en su época y no en otra. La explotación y la opresión existieron durante milenios y el capitalismo en sus formas primitivas durante siglos, pero el marxismo sólo pudo surgir cuando el capitalismo ya había desarrollado suficientemente las fuerzas productivas, incluyendo el proletariado, para que éste pudiese ser percibido como el agente con la capacidad de derrocar al capitalismo. Recordemos que Masurgió en su época y no en otra. La explotación y la opresión existieron durante milenios y el capitalismo en sus formas primitivas durante siglos, pero el marxismo sólo pudo surgir cuando el capitalismo ya había desarrollado suficientemente las fuerzas productivas, incluyendo el proletariado, para que éste pudiese ser percibido como el agente con la capacidad de derrocar al capitalismo. Recordemos que Marx llegó al marxismo solamente gracias a sus contactos con círculos de obreros revolucionarios en París

Este enfoque sobre los orígenes del marxismo es muy distinto del que nos ofrece Kautsky (y también Lenin en el ¿Qué hacer? donde postula que el socialismo deberá ser introducido en la clase obrera "desde afuera"). Para Kautsky, "el socialismo y la lucha de clases surgen paralelamente, y no se derive el uno de la otra... el portador de la ciencia no es el proletariado, sino la intelectualidad burguesa".[16] Según Lenin, "la doctrina teórica de la socialdemocracia ha surgido en Rusia independientemente en absoluto del ascenso espontáneo del movimiento obrero, ha surgido como resultado natural e inevitable del desarrollo de pensamiento entre los intelectuales revolucionarios socialistas".[17] He tratado en otros escritos [18] de refutar esta idea, de mostrar cuán nociva ha sido, y de demostrar que caracterizó al pensamiento de Lenin hasta 1905 únicamente; su perspectiva cambió gracias a su experiencia con la clase obrera revolucionaria en 1905. Baste con decir aquí que esta teoría de Kautsky y Lenin es un ejemplo del materialismo contemplativo criticado por Marx en sus Tesis sobre Feuerbach, y que en el Manifiesto comunista Marx nos ofrece su propia explicación del papel de los intelectuales socialistas. Un sector de la clase dominante, "particularmente ese sector de los ideólogos burgueses que se han elevado hasta la comprensión teórica del conjunto del movimiento histórico" se separa del resto y "se pasa al proletariado".[19] Desde ya que uno no puede "pasarse a" una clase que todavía no existe y que todavía no ha hecho sentir su presencia en el campo de batalla. Tal era el caso, por ejemplo, de la clase obrera rusa antes de 1905.

Por último, al estudiar la base de clase del marxismo, debemos subrayar que el marxismo no es solamente la teoría de la resistencia del proletariado al capitalismo, y de su lucha contra éste. Es también, primordialmente, la teoría de la victoria del proletariado. Como explicó Marx, al negar haber descubierto las clases o la lucha de clases,

Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el transito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases. [20] Lenin lo dice con mayor fuerza aún, cuando en El Estado y la revolución insiste que "Marxista sólo es el que hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado... En esta piedra de toque es en la que hay que contrastar la comprensión y el reconocimiento real del marxismo."[21] Esta declaración de Lenin estaba dirigida en primer lugar contra Kautsky, quien durante décadas se había presentado ante el mundo como la última palabra en ortodoxia marxista, pero que, cuando ocurrió una verdadera revolución obrera en Rusia, no la apoyó. Sin embargo, esta descripción de Lenin sigue vigente hoy en día, cuando no faltan intelectuales "interesados en" o "adherentes al" marxismo como método de interpretar a la sociedad, pero que no demuestran ningún interés en la teoría, y menos aún en la práctica, de la lucha por el poder obrero.

Hasta aquí, el análisis del marxismo como la teoría del proletariado consta de tres elementos: el marxismo como la teoría de los intereses compartidos de la clase obrera internacional; el marxismo como producto del nacimiento del proletariado moderno y del desarrollo de su lucha contra el capitalismo; y el marxismo como la teoría de la victoria del proletariado. En resumen, el marxismo es la teoría de la revolución proletaria internacional.


[1a] MEOE, p117.

[1b] Trotsky, Resultados y perspectivas, en 1905 tomo 2 (Ruedo ibérico, Paris, 1971), p172.

[2] Lukacs, History and Class Consciousness (Londres, 1971), p1.

[3] Resulta irónico que esta reducción del marxismo a una simple cuestión de método haya resurgido recientemente en los escritos y discursos de la tendencia Militant en el Partido Laborista británico (ver por ejemplo Laurence Coates en Socialist Worker, Londres, 8 de enero de 1983). Por supuesto que para el grupo Militant no se trata de una posición teórica, sino de un mecanismo político para evitar tener que definirse en relación a cuestiones tan embarazosas (para este grupo 'trotskista' entrista) como la revolución, la dictadura del proletariado, etc.

[4] Lukacs, op. cit. p1.

[5] Trotsky, In Defence of Marxism (Londres 1966), p11.

[6] Marx, Prologo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política, MEOE, p182.

[7] KMSW, p63.

[8] Ibid, p63.

[9] Ver las Tesis sobre Feuerbach, MEOE, p25.

[10] Engels, "On the History of Early Christianity", en Marx y Engels, Basic Writings on Politics and Philosophy (Nueva York, 1978) p209.

[11] Engels, Anti-Dühring (Pekín, 1976), p18.

[12] KMSW, p212.

[13] MEOE, pp43-4.

[14] Ibid, p43.

[15] Towards a Critique of Hegel's Philosophy of Right: Introduction (1844), ibid, p73. Recordemos tambien el importante papel que jugó Engels en esa época, basándose en su experiencia con la clase obrera inglesa en Manchester.

[16] Citado en ¿Qué hacer?, LTT, p149.

[17] Ibid, p142.

[18] Ver J. Molyneux, Marxism and the Party (Londres, 1978), pp46-50.

[19] MEOE, p41.

[20] Marx a Weydemeyer, 5 de marzo de 1852, MEOE, pp703-4.

[21] LEO, p297.