El estalinismo

La cuna del estalinismo fue muy distinta de la del kautskismo. El estalinismo surgió como una tendencia dentro del Partido bolchevique después de la guerra civil en la Unión Soviética, y logró la hegemonía dentro del partido a través de una serie de amargas luchas internas. Consigue la victoria, y el control absoluto, en 1928-29. Teóricamente, entonces, parece una evolución del leninismo. El leninismo es el marxismo que expresó, y condujo a la victoria, a la revolución rusa de octubre de 1917. Sus características principales son: intransigencia revolucionaria; internacionalismo a toda prueba; su análisis del, y oposición al, imperialismo; su convicción de que el Estado burgués tendría que ser destruido y reemplazado por el poder obrero basado en soviets; y su concepción del partido como organización de vanguardia que interviene en la lucha de clases. El leninismo fue la expresión de una clase obrera creciente y cada vez más conscientizada, mientras que el estalinismo surgió en condiciones completamente diferentes; por ende su "evolución" a partir del leninismo es sólo aparente. La clase obrera rusa en 1917 había logrado el mayor nivel de conciencia y de lucha revolucionaria jamás visto en el mundo hasta entonces. En 1921 esta misma clase ya casi no existía. Durante la guerra civil la inmensa mayoría de los obreros más combativos y politizados lucharon y murieron en el campo de batalla, o fueron promovidos a funcionarios estatales. Bajo el impacto de la guerra civil, la revolución, y la guerra mundial, la economía rusa estaba en ruinas. El Producto Industrial Bruto en 1921 fue sólo el 31% de lo que había sido en 1913; la industria pesada el 21%, la producción de acero el 4,7%; el sistema de transportes estaba en ruinas; cundían las epidemias y el hambre. El total de obreros industriales disminuyó de tres millones aproximadamente en 1917, a 1.250.000 en 1921, y éstos estaban políticamente agotados. Como dijo Lenin en 1921:

El proletariado industrial... en nuestro país, debido a la guerra y a la terrible miseria y ruina, se ha desclasado, o sea se ha salido de su surco de clase y ha dejado de existir como proletariado.[90] El Partido bolchevique se encontró suspendido en un vacío. Para poder administrar el país, tuvo que hacer uso de una multitud de funcionarios zaristas y, sin quererlo, el Partido mismo comenzó a burocratizarse. Una burocracia es esencialmente una jerarquía de funcionarios que no está sujeta al control popular por parte de su base. En Rusia, la fuerza social con la cual los marxistas (especialmente Lenin) habían contado para evitar la burocratización, o sea una clase obrera revolucionaria activa, había desaparecido. En esta situación, era imposible llevar a cabo un programa marxista puro. Durante un tiempo fue posible mantener un equilibrio inestable, mientras esperaban que la revolución internacional (sobre todo alemana) viniese en su ayuda. La vieja guardia bolchevique tenía suficiente compromiso revolucionario como para seguir manteniendo sus aspiraciones socialistas esenciales, aun durante las transigencias prácticas que fueron necesarias (por ejemplo la Nueva Política Económica). Pero, finalmente, la revolución internacional no ocurrió, y los bolcheviques tuvieron que elegir entre dos alternativas: mantenerse fieles a la teoría y a los objetivos de la revolución proletaria internacional, arriesgando perder el poder estatal en Rusia; o aferrarse al poder y abandonar tanto la teoría como los objetivos. La situación era complejísima, y los protagonistas no percibían claramente las alternativas en estos términos, pero esencialmente el trotskismo fue el producto de la elección de la primera alternativa, y el estalinismo de la segunda.[91]

Por supuesto que el estalinismo no se deshizo abiertamente del leninismo ni del marxismo. El estalinismo necesitaba retener para sí el prestigio del leninismo, y ser visto como su sucesor. Para esto, tuvo que ejecutar dos maniobras interconectadas.

En primer lugar tuvo que transformar al marxismo-leninismo una doctrina en permanente evolución, y orientada hacia la práctica revolucionaria en un dogma fijo, el equivalente de una religión estatal. Esta meta de Stalin es evidente en su "Juramento a Lenin", pronunciado poco después de la muerte de éste:

Al dejarnos, el Camarada Lenin nos ordenó enaltecer y mantener la pureza del gran título de Miembro del Partido. Te juramos, Camarada Lenin, que cumpliremos honorablemente tu mandato... Al dejarnos, el Camarada Lenin nos ordenó resguardar la unidad del Partido como a la niña de nuestros ojos. Te juramos, Camarada Lenin, que también cumpliremos honorablemente este mandato tuyo... Al dejarnos, el Camarada Lenin nos ordenó que guardáramos y fortaleciésemos la dictadura del proletariado. Te juramos, Camarada Lenin, que con todas nuestras fuerzas también cumpliremos honorablemente este mandato tuyo...[92] Otras expresiones de esta tendencia son los Fundamentos del leninismo de Stalin una codificación rígida y esquemática de los principios leninistas y la multitud de textos "marxistas" y comentarios académicos que las imprentas del Partido comunista de la Unión Soviética sigue produciendo hasta hoy en día. Así, el marxismo estalinista se divorció completamente de la práctica de la clase obrera, y por lo tanto perdió toda vitalidad. (No es casual que, salvo disidentes, no haya surgido un solo pensador marxista importante en la Rusia estalinista y pos-estalinista.) La función de este "marxismo" no es cambiar la realidad, sino disfrazarla. Se trata de ideología en el pleno sentido de la palabra.

Aunque Stalin hubiese querido preservar intacto al leninismo, embalsamado como el cuerpo de Lenin en el mausoleo, no pudo hacerlo. El abismo entre la teoría y la realidad se volvió tan grande que "ciertas enmiendas" a la teoría se tornaron inevitables, para mantener por lo menos la apariencia de una correspondencia entre teoría y realidad.[93] Como consecuencia de la primera maniobra, hizo falta una segunda la revisión del leninismo y del marxismo para que se pareciesen a la práctica estalinista. Este es el proceso que debemos examinar para comprender a fondo la verdadera estructura del marxismo estalinista, y los intereses que éste representa.

Indudablemente la enmienda más importante es la teoría del "socialismo en un solo país" (que niega la necesidad de una revolución internacional). Esta teoría fue introducida por Stalin en el tercer trimestre de 1924. La introducción de esta doctrina debe estudiarse desde diversos ángulos: ¿cómo fue introducida? por qué fue introducida? a qué intereses sociales respondía? y ¿qué consecuencias tuvo?

Examinemos en primer lugar el método de Stalin. El "socialismo en un solo país" marcó una dramática ruptura con la posición internacionalista formulada por Marx y Engels en 1845 y 1847,[94] y repetida incansablemente por Lenin en relación a la revolución rusa.[95] Contradice también lo que Stalin mismo había escrito en Los fundamentos del leninismo pocos meses antes, en abril de 1924:

Todavía queda por emprender la tarea principal del socialismo la organización de la producción socialista. ¿Será posible lograrlo, o sea lograr la victoria final del socialismo en un solo país, sin el esfuerzo conjunto del proletariado de varios países avanzados? No, no es posible.[96] Stalin "resolvió" esta contradicción sacando de circulación la primera edición de su libro, y escribiendo otra versión del pasaje citado: "Luego de consolidar su poder, y de conseguir el apoyo del campesinado, el proletariado del país victorioso puede y debe construir una sociedad socialista".[97] No ofreció un nuevo análisis; simplemente afirmó una nueva ortodoxia (injertada póstumamente en las ideas de Lenin). Éste es el único pasaje que consideró necesario cambiar en su libro; varios pasajes que aún reflejaban el análisis anterior quedaron intactos.[98] Con el pasar del tiempo, se fabricaron otros "análisis" para justificar la nueva línea.

Este procedimiento no es un ejemplo aislado, sino que es típico. Cuando la social democracia, según Stalin, dejó de ser un aliado (1925-27) para convertirse en "el enemigo principal" (1928-33); y más tarde otra vez en un aliado (1934-39), el cambio de línea no se basó en un nuevo análisis de la social democracia. Era un nuevo dogma, para el que había que encontrar a posteriori un análisis que cupiera. No es que Stalin no haya tenido ningún análisis, sino que su análisis no podía discutirse en voz alta, porque sus verdaderos criterios, y verdaderos objetivos, habían dejado de ser los que correspondían a la teoría cuyo lenguaje seguía usando.

¿Qué razones tuvo entonces Stalin para introducir la doctrina del socialismo en un solo país, en 1924? Evidentemente fue una reacción derrotista por cierto al fracaso de la revolución Alemana en 1923 y a la posterior estabilización relativa del capitalismo. Stalin nunca se había interesado demasiado en la revolución mundial (era indudablemente el dirigente bolchevique de miras más estrechas), y en 1924 descontó toda posibilidad de que aconteciera. Pero esto por sí solo no explica por qué no siguió siendo internacionalista de la boca para afuera. Es que la doctrina del socialismo en un solo país se adecuaba exactamente a las necesidades y aspiraciones de los burócratas que ahora controlaban el país. Éstos querían una vuelta a la normalidad, sin crearse complicaciones con aventuras revolucionarias en otros países. Al mismo tiempo, necesitaban una bandera alrededor de la cual agruparse, una consigna que definiera sus objetivos. En las palabras de Trotsky, la doctrina del socialismo en un solo país "traducía exactamente el sentimiento de la burocracia que, al hablar de la victoria del socialismo se refería a su propia victoria".[99] El "socialismo en un solo país" fue para la burocracia lo que "Todo el poder a los soviets" fue para la clase obrera en 1917.

Como hemos visto, Stalin introdujo su nueva teoría lo más discretamente posible, justamente para disimular cuán distinta era del marxismo y del leninismo. En realidad, esta nueva doctrina marcó un viraje decisivo con inmensas repercusiones. La Unión Soviética se encontraba aislada, frente a un mundo capitalista hostil un mundo que, a través de su intervención en la guerra civil rusa, ya había demostrado que quería sofocar a la revolución; un mundo que, como recalcaba Lenin, era mucho más fuerte económica y militarmente que el joven Estado obrero. La estrategia durante los primeros años de la revolución la estrategia de Lenin y de Trotsky había incluido, por supuesto, la defensa militar más enérgica y resuelta, pero en última instancia estaba basada en tratar de estimular la revolución internacional, para derrocar al capitalismo desde adentro. Este énfasis cambió a partir de la doctrina del socialismo en un solo país. Dejó de depender de la lucha de clases internacional, y pasó a depender del poderío de la Unión Soviética como Estado nacional. Esta decisión tuvo su propia lógica implacable.

La defensa del Estado soviético exigía fuerzas armadas equivalentes a las de sus enemigos, y en el mundo moderno esto significa una industria equivalente, y un excedente económico equivalente. Engels ya en 1892 había comprendido este hecho decisivo de la economía y la política del siglo XX:

Desde el momento en que en la guerra se comenzaron a utilizar los productos de la grande industrie (acorazados, fusiles, cañones de repetición, rifles de repetición, balas cubiertas de acero, pólvora sin humo, etc.), se convirtió en una necesidad política para un país tener una industria pesada, sin la cual no pueden fabricarse estas cosas. Para todas ellas es indispensable una industria metalúrgica altamente desarrollada. Y esta industria no puede existir sin un desarrollo correspondiente de las otras ramas industriales, especialmente la rama textil.[100] Stalin lo comprendió con la misma claridad:

No, camaradas... no debemos aflojar el paso! Por el contrario, debemos apurarlo todo lo posible. Aflojar el paso significaría quedar a la zaga; y los que quedan a la zaga son derrotados. No queremos ser derrotados. No, no queremos serlo. En la historia, la antigua Rusia... fue derrotada repetidas veces a causa de su atraso... su atraso militar, su atraso cultural, su atraso político, su atraso industrial, su atraso agrícola... Los países avanzados nos llevan cincuenta o cien años. Tenemos diez años para alcanzarlos. O lo logramos, o nos aplastan.[101] Pero, comparada con sus rivales, Rusia era un país paupérrimo, y de baja productividad laboral. Industrializar al país exigiría inversiones masivas, y sin ayuda internacional la única fuente de recursos era la plusvalía extraída del trabajo de sus obreros y campesinos. Para industrializar a la Unión Soviética, hubo que extraer, y reinvertir, una plusvalía masiva. Pero, dado que la mayoría de la población apenas si tenía para vivir, no había manera de extraer este excedente por una decisión voluntaria colectiva del conjunto de los productores. Sólo se podía lograr tal nivel de explotación a la fuerza, y para esto hacía falta un agente que aplicara esta fuerza una clase social que no sufriese las pesadas cargas del proceso de acumulación de capital, sino que se beneficiase gracias a él una clase que jugase el mismo rol histórico que la burguesía había jugado en Europa occidental. Así fue como la consecuencia, en la práctica, del "socialismo en un solo país" fue el capitalismo de Estado.

El socialismo en un solo país también tuvo consecuencias teóricas. No pudo limitarse, aunque Stalin lo hubiese deseado, a una pequeña enmienda a la ortodoxia. En Rusia la inmensa mayoría de la población no eran obreros sino campesinos. Marx y Lenin, si bien habían reconocido la posibilidad de una alianza revolucionaria entre los obreros y los campesinos para derrocar a los capitalistas y a los terratenientes, insistieron siempre que el campesinado no era una clase socialista. "El movimiento campesino... no lucha para destruir las bases del capitalismo sino que lucha para despojarlas de residuos feudales."[102] Si Rusia tenía que lograr, por sí sola, la transición al socialismo, había que cambiar esta actitud hacia el campesinado. Así, durante un tiempo Stalin y su aliado Bujárin sostuvieron que el campesinado "evolucionaría" hacia el socialismo. En la práctica, por supuesto, el campesinado fue aniquilado por la colectivización forzada en 1929-33, ya que representaba un obstáculo no solamente para el socialismo, sino también para el capitalismo de Estado. Pero esta falta de precisión entre los papeles históricos del proletariado y del campesinado ya había pasado a formar parte de la ideología estalinista.

Otra víctima fue la teoría del imperialismo. Ésta había sido desarrollada por Luxemburgo, Bujárin y Lenin para analizar la última etapa del capitalismo mundial, y reafirmaba, sobre todo, la primacía de la economía mundial en relación a cualquiera de sus partes constituyentes. La doctrina del socialismo en un solo país necesariamente tenía que negar esta teoría. Es más, al tratar de defender su teoría contra las objeciones de la Oposición de Izquierda, que señalaba que Marx y Engels habían rechazado explícitamente al socialismo "nacional", Stalin sostuvo que si bien el socialismo en un solo país no había sido posible en la época de capitalismo industrial descrita por Marx, sí era posible en la época del imperialismo, caracterizada por la "ley de desarrollo desigual"[103] De este modo, Stalin despojó a la teoría leninista de su auténtico contenido analítico, reduciéndola a un simple anticolonialismo, que poco tiene que ver con el marxismo.

Por último, la lógica del socialismo en un solo país hizo estragos en la teoría marxista sobre el Estado. En 1934 Stalin ya proclamaba que Rusia era un país socialista dado que los campesinos eran ahora empleados estatales, y la sociedad ya no estaba dividida en clases. (Para Stalin, por supuesto, la burocracia no constituía una clase). Según Marx, el Estado, que es un instrumento de dominación de clase, se marchitaría y desaparecería bajo el socialismo. El Estado estalinista no tenía la menor intención de marchitarse, y este hecho era indisimulable, aun por la propaganda soviética.

Stalin "resolvió" esta contradicción afirmando que Marx y Engels pensaron que el Estado se marchitaría porque concebían al socialismo como un fenómeno internacional, mientras que ahora, ya que el socialismo existía en un solo país, era necesario fortalecer al Estado.[104] Este argumento era circular, pero utilizable, ya que cualquiera que señalase su circularidad corría el riesgo de ser fusilado.

Este argumento justificaba la existencia del Estado, pero dejaba sin resolver la cuestión de su naturaleza de clase. No podía definirse como Estado específicamente obrero, ya que Rusia era supuestamente una sociedad sin clases y por lo tanto socialista. La única solución era la noción de que el Estado soviético se había vuelto un Estado de "todo el pueblo", una noción completamente burguesa, atacada vigorosamente por Marx en su Crítica al programa de Gotha, y por Lenin en El Estado y la revolución. Es más, la burocracia estalinista tuvo exactamente la misma razón que la burguesía para adoptar esta definición ideológica del Estado o sea que tanto una como la otra se niegan a reconocer su propia existencia como clase dominante, en cuyo beneficio opera el Estado.

Vale la pena señalar aquí las similitudes y las diferencias entre el estalinismo y el kautskismo. Ambos involucran una separación sistemática entre la teoría y la práctica, mientras que el marxismo apunta siempre a la unidad entre ambas. Ambos tienen gran apego al Estado (mientras que Marx y Lenin le son siempre hostiles). Ambos pasaron de ser internacionalistas a ser nacionalistas. Pero las diferencias entre ambos son igualmente notables. El kautskismo cercenó al marxismo en su teoría, y lo cercenó aún más en la práctica; hablaba de revolución social (por medios parlamentarios) y practicaba la conciliación con la burguesía. El estalinismo retuvo una retórica revolucionaria hablaba de insurrección, y de la dictadura del proletariado pero en la práctica reprimió a la clase obrera. El kautskismo se sentía pasmado y atraído por el poder del Estado, y por lo tanto no quería contemplar su destrucción. El estalinismo desarrolló un verdadero culto de adoración al Estado. Mientras que para Marx y Lenin la dictadura del proletariado ya era un "semi-Estado", o "ya no un Estado propiamente dicho",[105] para Stalin la vía al socialismo, e incluso al comunismo, pasaba por el fortalecimiento del Estado ad infinitum. El kautskismo capituló al nacionalismo en 1914, avergonzadamente y disimulándolo con consignas de "paz". El estalinismo, a través de su doctrina del socialismo en un solo país, injertó formalmente al nacionalismo en el marxismo, degenerando luego en el crudo chauvinismo de la Gran Rusia, llegando incluso a exaltar las glorias imperiales zaristas.[106]

Estas similitudes y diferencias reflejan las similitudes y diferencias entre las bases sociales de ambas ideologías. Ambas son ideologías de burocracias que surgieron del movimiento obrero, pero la burocracia kautskista ocupaba una posición intermedia entre el proletariado y la burguesía, mientras que la burocracia estalinista era la clase dirigente, ya que la antigua burguesía había sido aniquilada y efectivamente desclasada. Por lo tanto, el kautskismo se presenta como un "marxismo" moderado y cauteloso, que pone siempre en primer plano aquellos aspectos del marxismo "aceptables para la burguesía"[107]

El estalinismo, por el contrario, aparece como un "marxismo" soberbio y sin escrúpulos, a quien no le interesa la opinión de la burguesía, pero en cuya práctica el contenido de la teoría marxista se transforma en su extremo opuesto. Sin embargo, así como el kautskismo tenía más en común con las ideas de Bernstein que con las de Marx, también en el fondo el estalinismo, a pesar de todas sus denuncias verbales contra el kautskismo, se parece mucho más a éste que a la teoría revolucionaria de Marx y de Lenin.

Las semejanzas con la social democracia son aún más evidentes si estudiamos al estalinismo como fenómeno internacional. Hasta ahora hemos enfocado al estalinismo en Rusia, pero también tuvo un impacto inmenso más allá de las fronteras soviéticas, especialmente a través de los partidos de la Internacional comunista (el Comintern); todos ellos pronto hicieron suyHasta ahora hemos enfocado al estalinismo en Rusia, pero también tuvo un impacto inmenso.

El Partido ruso fue hegemónico en el Comintern desde sus comienzos. Esto no es sorprendente, dado que era el fundador, y dada la autoridad que le confería haber llevado a cabo una revolución victoriosa. Pero durante los primeros años del Comintern existió el debate libre y franco, y los dirigentes de los otros partidos comunistas se sentían capaces de contradecir a los rusos, aun cuando el punto de vista de éstos últimos tendía a prevalecer. Sin embargo, la derrota de la oleada revolucionaria en Europa socavó la confianza de los partidos occidentales, y los hizo sentirse más inferiores aún a los rusos aparentemente victoriosos. Esta situación, junto al uso cada vez mayor de presiones burocráticas y de ayuda material por parte de los rusos, confirmó e intensificó la dominación de éstos sobre el Comintern a tal punto que éste logró que los partidos que formaban la Internacional olvidasen su propósito original de llevar a cabo la revolución proletaria mundial.

El medio ideológico a través del cual se logró este viraje fue una vez más la doctrina del socialismo en un solo país. Si la tarea principal la creación del socialismo puede lograrse en un país, independientemente del resto del mundo, entonces la revolución internacional deja de ser una necesidad inmediata que guía la práctica política, para tornarse una especie de suplemento extra, enteramente optativo, una meta lejana a la que de tanto en tanto se le rinde homenaje. Una consecuencia de esto fue la tendencia a reducir el papel de los partidos comunistas en el resto del mundo al de "patrullas fronterizas" para el Estado soviético. Su deber primordial era evitar cualquier posibilidad de intervención militar contra Rusia. Con ese fin se los indujo a limitar su rol al de reformistas que actuaban como grupo de presión, cabildeando a sus respectivas burguesías, minimizando su actividad revolucionaria para no alienar a posibles amigos y aliados.

Los primeros frutos de esta orientación fueron la subordinación del Partido comunista chino al Kuomintang (partido burgués nacionalista "progresista"), cuyo resultado fue la aplastante derrota de la revolución China de 1925-27 por parte del mismo Kuomintang; y la subordinación del Partido comunista de Gran Bretaña a los dirigentes "izquierdistas" del Consejo General de la TUC (Confederación General Sindical), quienes al mismo tiempo que posaban como "Amigos de la Unión Soviética" en el Comité Sindical Anglo-soviético, estaban traicionando y entregando la huelga general de 1926. Más tarde, otros frutos incluyeron los Frentes populares de mediados de la década de 1930, y el sacrificio de la revolución Española (y por lo tanto de la República española) a Franco, en aras de una posible alianza soviética con las democracias burguesas de Gran Bretaña y de Francia; y eventualmente la disolución del propio Comintern en 1943 para demostrar buena voluntad hacia los Aliados durante la segunda guerra mundial.

Pero para someter a los partidos del Comintern a tales manejos hubo que transformarlos no solo ideológicamente sino también orgánicamente. La inmensa mayoría de sus militantes eran sin duda trabajadores sinceros que entraron a militar en los partidos comunistas para derrocar al capitalismo. Aceptaron la teoría del socialismo en un solo país justamente porque no comprendieron lo que ella implicaba. Por otra parte, su posición de clase los empujaba continuamente a actuar contra su propia burguesía, abandonando su papel de "guardias fronterizos" de la Unión Soviética. Para imponerles este rol, hubo que cambiar la naturaleza de los partidos, para que ya no existiese la democracia interna, ni el control por parte de la mayoría de los militantes. Hubo que burocratizarlos, dotándolos de una jerarquía de funcionarios cuya lealtad primordial era a la clase dirigente de la Unión Soviética, y no a sus propios militantes, ni a la clase obrera. Esto no fue difícil para el estalinismo, dado su poder, su prestigio, y sus fondos. A fines de la década de 1920, el Comintern y sus partidos ya estaban completamente controlados por funcionarios leales a Stalin.

Pero este proceso tenía límites intrínsecos. Para funcionar eficazmente como patrulla de frontera para la Unión Soviética, más eficazmente que el cuerpo diplomático soviético, los partidos comunistas tenían que disponer de ciertas fuerzas, tenían que tener apoyo de masas, y por razones históricas ese apoyo provendría principalmente de la clase obrera. Para conseguir y conservar ese apoyo, los partidos deberían responder, por lo menos hasta cierto punto, a las necesidades de la clase obrera. Así como la burocracia social-democrática actúa de mediador entre el proletariado y la burguesía, en beneficio de ésta, las burocracias de los partidos comunistas median entre los intereses de su propio proletariado y los del capitalismo de Estado ruso, en beneficio de éste.

Simultáneamente, sin embargo, la doctrina del socialismo en un solo país generó en el seno del comunismo internacional una segunda, y contradictoria, tendencia. Esta doctrina, nacionalista en lo que se refiere a Rusia, abrió las puertas al nacionalismo dentro de todos los partidos comunistas. Trotsky comprendió claramente lo que significaría la nueva doctrina:

Si existe la posibilidad de lograr el socialismo en un solo país, entonces se puede creer en esta teoría no sólo después sino también antes de la conquista del poder. Si el socialismo puede lograrse dentro de las fronteras de la tan atrasada Rusia, ¿cómo no habría de lograrse en un país avanzado como Alemania?... El Comintern comenzará a desintegrarse; lo reemplazará una ideología social-patriótica.[108] Durante un tiempo, la lealtad a la Unión Soviética eclipsó esta tendencia nacionalista. Pero el propio rol de guardias fronterizos de Rusia hizo que los partidos comunistas se relacionasen con la burguesía nacionalista en países subdesarrollados (como en China), o con los dirigentes sindicales reformistas (como en Gran Bretaña), o con la burguesía "democrática" (los Frentes Populares en Francia y en España), y esto favoreció la contaminación nacionalista. La tendencia a actuar como guardias fronterizos predominó hasta la Segunda guerra mundial; la prueba es que en general los partidos del Comintern aceptaron la línea soviética (durante la alianza de Hitler y Stalin) de que la guerra era "imperialista". Cuando Alemania invadió a Rusia en 1941, la línea rusa cambió la guerra mundial se convirtió en una "guerra popular anti-fascista" que exigía la suspensión inmediata de toda lucha independiente por parte de los trabajadores, la subordinación de toda reivindicación obrera a la victoria de los Aliados, y la conversión de comunistas en super-patriotas. Evidentemente, la tendencia nacionalista pasó a primer plano.

Después de la Guerra esta tendencia creció rápidamente. En aquellos países donde partidos comunistas llegaron al poder por sus propios esfuerzos (China, Yugoslavia, Albania) el nacionalismo triunfó completamente, y la consecuencia lógica fue una ruptura abierta con Moscú. En los partidos comunistas que fueron instalados en el poder por el Ejército Rojo (Polonia, Hungría, Alemania oriental, etc.), y en partidos pequeños, perseguidos o exiliados, y por lo tanto dependientes de Moscú (por ejemplo el griego y el portugués), la tendencia al nacionalismo permaneció muy débil. Pero pasó a dominar en aquellos partidos con base obrera masiva que podían aspirar al poder (sobre todo el caso italiano).[109] El fenómeno eurocomunista es el reflejo ideológico de este proceso.

Pasemos a considerar los elementos que hemos esbozado en la evolución del estalinismo europeo occidental: política reformista y de cabildeo, dependencia de los dirigentes sindicales, alianzas con la burguesía "de izquierda" o "progresista", nacionalismo, y organización burocrática. ¿Acaso no son éstos los mismos elementos que constituyen la social democracia? No es sorprendente, entonces, que las posiciones ideológicas del estalinismo occidental vías parlamentarias nacionales al socialismo, rechazo explícito de la dictadura del proletariado, etc. sean cada vez más indistinguibles de las de la social democracia. La semejanza se refleja incluso en la división entre el eurocomunismo de izquierda y el de derecha. El Eurocomunismo de izquierda es una especie de vuelta al kautskismo su perspectiva es de una transición (más o menos rápida) al socialismo por la vía parlamentaria, aunque por supuesto que apoyada por movimientos de masa.[110] El eurocomunismo de derecha equivale aproximadamente a las posiciones de Bernstein, ya que prevé a lo sumo coaliciones (como el "compromiso histórico" italiano), y por lo tanto está más a la derecha que el ala izquierda de la social democracia tradicional. (En Gran Bretaña, por ejemplo, el "marxista" Eric Hobsbawm miembro del Partido comunista está claramente a la derecha de Tony Benn, una importante figura de la izquierda laborista.)

Para concluir: el "marxismo" estalinista ha adoptado dos formas. La primera, en Rusia, fue la ideología de la burocracia contrarrevolucionaria que se instaló como clase dirigente de un capitalismo de Estado, pero en nombre del socialismo. La segunda, que se ve principalmente en Europa, comenzó siendo la ideología de los títeres burocráticos de Rusia, pero hoy en día es la ideología de un sector de la burocracia del movimiento obrero, que ya tiene intereses independientes. Estas dos formas son distintas entre sí y no pueden equipararse. Pero en relación a la cuestión fundamental del marxismo la revolución obrera internacional, la autoemancipación de la clase trabajadora mundial ambas están en contra de ella. Por eso, ninguna de las formas del estalinismo es parte de la auténtica tradición marxista.

En el tercer mundo, el "marxismo" estalinista ha tenido una evolución bastante diferente.


[89] Citado en M. Salvadori, op. cit., p324.

[90] Lenin, Collected Works (Moscú 1962) vol. 33, p65.

[91] Me refiero a una elección entre dos alternativas porque los cuadros bolcheviques tuvieron que elegir efectivamente entre sus principios y el poder (aquéllos que vacilaron se quedaron sin nada). Sin embargo, dadas las circunstancias, era inevitable que la inmensa mayoría elegiría el poder, siempre y cuando no se diese una revolución en otro país, lo cual hubiese cambiado completamente los términos de la ecuación.

[92] Citado en Isaac Deutscher, Stalin (Harmondsworth 1976) p272.

[93] Stalin era un individuo perfectamente adaptado a esta tarea, ya que la hipocresía, la mentira y el engaño parecen haber sido, o haberse vuelto, una necesidad orgánica de su personalidad.

[94] Ver la afirmación de Marx en La ideología alemana: "el comunismo solamente es posible como acto de los pueblos dominantes "todos a la vez" y simultáneamente, lo cual presupone que el desarrollo universal de las fuerzas productivas y las relaciones entre las naciones a nivel global están estrechamente ligados al comunismo", KMSW, p171. Ver también Engels, The Principles of Communism (Londres, sin fecha) p15.

[95] "La victoria final del socialismo en un solo país es por supuesto imposible. Nuestro contingente de obreros y campesinos que está defendiendo el poder soviético es uno de los contingentes de un gran ejército internacional." Lenin, Collected Works, op. cit., vol. 26, pp470-1. La mayoría de las afirmaciones de Lenin sobre el socialismo en un solo país fueron recopiladas por Trotsky en The History of the Russian Revolution (Londres, 1977), Apéndice II, pp1219-57.

[96] Citado en Trotsky, The Third International After Lenin (Nueva York, 1970) p36.

[97] Stalin, The Foundations of Leninism (Pekín 1975) p212.

[98] Ibid, pp28-9.

[99] Trotsky, La revolución traicionada (Madrid 1991) p248.

[100] Carta de Engels a Danielson, septiembre de 1892, citada en N. Harris, Of Bread and Guns (Harmondsworth 1983) p168.

[101] Stalin, discurso a ejecutivos de empresas, 1931, citado en Isaac Deutscher, op. cit., p328.

[102] Lenin, Collected Works, op. cit., vol. 10, p411.

[103] J. Stalin, On the Opposition (Pekín 1974) pp595-619.

[104] J. Stalin, Marxism and Problems of Linguistics (Pekín 1976), p48.

[105] Engels, citado por Lenin en El Estado y la revolución, LOE, p321.

[106] Deutscher, op. cit., pp472-9.

[107] El Estado y la revolución, LOE, p274.

[108] Trotsky, The Third International After Lenin, op. cit., p72.

[109] Otros factores influyeron en este proceso: cuando el estalinismo ruso logró desarrollar sus propias armas nucleares tuvo menos necesidad del estalinismo occidental; la pérdida de autoridad ideológica por parte de la Unión Soviética después de las denuncias de Stalin hechas por Jruschov en 1956; y los efectos cumulativos de los cismas yugoeslavo y chino, la revolución húngara en 1956, y la revuelta checoeslovaca en 1968.

[110] Algunos (casi todos ellos críticos de izquierda fuera de los partidos comunistas) han resuscitado la noción centrista de combinar consejos obreros con democracia parlamentaria. Esta fue la política, debido a presión por sus bases, tanto de los mencheviques en 1917 como del USPD (Social Demócratas de izquierda) en la revolución Alemana de 1919. En ambas ocasiones esta táctica sirvió para debilitar a los soviets y desmovilizar a la clase obrera.