LA SITUACIÓN Y LAS TAREAS EN LA GUERRA DE RESISTENCIA CONTRA EL JAPÓN DESPUÉS DE LA CAÍDA DE SHANGHAI Y TAIYUÁN

12 de noviembre de 1937

[Plan general de un informe hecho en noviembre de 1927 por el camarada Mao Tse-tung en una reunión de activistas del Partido en Yenán. Los oportunistas de derecha en el Partido se opusieron inmediatamente a los puntos de vista contenidos en este plan. Esta desviación derechista no fue superada en lo fundamental sino hasta octubre de 1938, en la VI Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VI Congreso Nacional del Partido.]


I. LA SITUACIÓN ACTUAL ES DE TRANSICIÓN DE UNA RESISTENCIA UNILATERAL A UNA RESISTENCIA GENERAL

1. Nosotros apoyamos toda resistencia, aunque sea unilateral, contra la invasión del imperialismo japonés, porque la resistencia unilateral significa un paso adelante respecto a la no resistencia, reviste cierto carácter revolucionario y es una guerra en defensa de la patria.

2. Sin embargo, como señalamos ya hace tiempo (en la reunión de activistas del Partido celebrada en Yenán en abril de este año, en la Conferencia Nacional del Partido realizada en mayo y en la Resolución[1] adoptada por el Buró Político del Comité Central en agosto), una resistencia unilateral, sostenida sólo por el gobierno y con exclusión de las masas populares, fracasará sin duda alguna. Pues una resistencia de este tipo no es una guerra revolucionaria nacional en su pleno sentido, no es una guerra de masas.

3. Estamos por una guerra revolucionaria nacional en su pleno

sentido para la cual se movilice a todo el pueblo, es decir, una resistencia general. Pues sólo ella constituye una guerra de masas y puede alcanzar el objetivo de defender la patria.

4. Si bien la resistencia unilateral que propugna el Kuomintang es también una guerra nacional y en cierta medida es revolucionaria, su carácter revolucionario es muy limitado. Ella conduce inevitablemente a la derrota en la guerra, y de ningún modo puede defender la patria.

5. En esto reside la divergencia de principio entre la posición del Partido Comunista y la actual posición del Kuomintang respecto a la Resistencia. Si los comunistas olvidan esta divergencia, no podrán dirigir correctamente la Guerra de Resistencia, serán impotentes para superar el carácter unilateral que da a esta guerra el Kuomintang, y descenderán hasta una posición sin principios, rebajando al Partido Comunista al nivel del Kuomintang. Eso sería un crimen contra la sagrada causa de la guerra revolucionaria nacional y de la defensa de la patria.

6. En una guerra revolucionaria nacional en su pleno sentido, en una resistencia general, es indispensable poner en práctica el Programa de Diez Puntos para la Resistencia al Japón y la Salvación Nacional propuesto por el Partido Comunista, es esencial contar con un gobierno y un ejército que apliquen este Programa en su totalidad.

7. La situación después de la caída de Shanghai y Taiyuán es como sigue:

1) En el Norte de China, ha terminado la guerra regular en que el Kuomintang jugó el papel principal, y la guerra de guerrillas con la cual el Partido Comunista desempeña ese mismo papel ha pasado a ocupar el primer lugar. En las provincias de Chiangsú y Chechiang, las líneas del frente del Kuomintang han sido rotas, y los invasores japoneses están lanzando una ofensiva sobre Nankín y el valle del Yangtsé. Se ha demostrado que la resistencia unilateral del Kuomintang no puede durar mucho.

2) Teniendo en cuenta sus propios intereses imperialistas, los Gobiernos de Inglaterra, los Estados Unidos y Francia han manifestado que ayudarán a China, pero hasta el momento se han limitado a una simpatía de palabra y no han dado ninguna ayuda efectiva.

3) Los fascistas alemanes e italianos están ayudando con todas sus fuerzas al imperialismo japonés.

4) El Kuomintang se muestra aún renuente a hacer ningún cambio de principio en su dictadura unipartidista y en su política autocrítica para con el pueblo, mediante las cuales está llevando acabo la resistencia unilateral.

Este es uno de los aspectos de la situación.

El otro aspecto se presenta así:

1) La influencia política del Partido Comunista y del VIII Ejército se extiende con amplitud y rapidez extraordinarias; uno y otro son aclamados ahora en todo el país como "los salvadores de la nación". El Partido Comunista y el VIII Ejército están resueltos a mantener la guerra de guerrillas en el Norte de China, a fin de defender todo el país y contener la ofensiva de los invasores japoneses hacia las Planicies Centrales y el Noroeste.

2) El movimiento de masas ha dado un paso adelante.

3) La burguesía nacional se está inclinando hacia la izquierda.

4) Dentro del Kuomintang crecen las fuerzas que abogan por

el cambio del actual estado de cosas.

5) Se extiende entre los pueblos del mundo el movimiento

contra el Japón y de ayuda a China.

6) La Unión Soviética se prepara para dar efectiva ayuda a China.

Este es el otro aspecto de la situación.

8. Así se ve que nos encontramos actualmente en el período de transición de una resistencia unilateral a una resistencia general. Mientras la primera no puede mantenerse más, la segunda no se ha iniciado aún. Esta transición de una a otra, este tiempo muerto, constituye un período muy crítico.

9. En este período, la resistencia unilateral puede desarrollarse en una de estas tres direcciones:

La primera es la terminación de la resistencia unilateral y su reemplazo por la resistencia general. Esto es lo que exige la gran mayoría de la nación, pero el Kuomintang aún no se ha decidido.

La segunda es la terminación de la Guerra de Resistencia y su reemplazo por la capitulación. Esto es lo que exigen los agresores japoneses, los colaboracionistas y los elementos projaponeses, pero los chinos en su gran mayoría se oponen a ello.

La tercera es la coexistencia de la resistencia armada con la capitulación. Este caso puede producirse cuando los agresores japoneses, los colaboracionistas y los elementos projaponeses, incapaces de orientar las cosas en la segunda dirección, lleven a cabo sus intrigas para romper el frente antijaponés de China. Ahora están maniobrando en este sentido. El peligro es realmente muy grave.

10. A juzgar por la situación actual, están prevaleciendo aquellos factores internos e internacionales que impiden que el capitulacionismo se imponga. Estos factores son, entre otros, la persistencia del Japón en su política de subyugar a China, que no deja a ésta otra alternativa que combatir; la existencia del Partido Comunista y del VIII Ejército; los deseos del pueblo chino; los deseos de la mayoría de los miembros del Kuomintang; el temor de Inglaterra, los Estados Unidos y Francia a que la capitulación del Kuomintang perjudique sus intereses; la existencia de la Unión Soviética y su política de ayuda a China; las grandes esperanzas (que no son infundadas) del pueblo chino en la Unión Soviética. Si coordinamos y utilizamos adecuadamente estos factores, no sólo podremos evitar la capitulación y la ruptura, sino también superar los obstáculos que mantienen al país estancado en la resistencia unilateral.

11. Por consiguiente, existe la perspectiva de pasar de la resistencia unilateral a la general. Luchar por esa perspectiva es la tarea común y urgente de todos los miembros del Partido Comunista de China, de todos los elementos progresistas del Kuomintang y de todo el pueblo chino.

12. La guerra revolucionaria nacional antijaponesa de China atraviesa ahora por una grave crisis. Esta crisis puede prolongarse o puede ser superada con relativa rapidez. Los factores decisivos son: en lo interno, la cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista y un cambio en la política del Kuomintang sobre la base de esta cooperación, y la fuerza de las masas obreras y campesinas; en lo externo, la ayuda de la Unión Soviética.

13. La transformación política y organizativa del Kuomintang es necesaria y también posible[2]. Esto se debe principalmente a la presión del Japón, a la política de frente único del Partido Comunista de China, a las exigencias del pueblo chino y al crecimiento de las nuevas fuerzas dentro del Kuomintang. Nuestra tarea consiste en esforzarnos porque el Kuomintang realice esta transformación, que servirá de base para la del gobierno y el ejército. Dicha transformación requiere indudablemente la conformidad del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang, y nosotros sólo estamos en situación de presentar esta sugerencia.

14. El gobierno debe ser transformado. Hemos propuesto la institución de una asamblea nacional provisional, que es igualmente necesaria y posible. No cabe duda de que esta transformación requiere también la conformidad del Kuomintang.

15. La tarea de transformación del ejército consiste en construir un nuevo ejército y transformar el viejo. Si en un plazo de seis a doce meses se logra construir un ejército de 250.000 a 300.000 hombres, impregnado de un nuevo espíritu político, la situación en el campo de batalla contra los agresores japoneses comenzará a mejorar. Este nuevo ejército influirá sobre todos los ejércitos de viejo tipo y los unirá en torno suyo. Esto constituirá, en el plano militar, una base para el paso a la contraofensiva estratégica en la Guerra de Resistencia. Tal transformación requiere asimismo la conformidad del Kuomintang. El VIII Ejército debe desempeñar un papel ejemplar en el proceso de esta transformación. Y el mismo VIII Ejército debe ser engrosado.

II. COMBATIR EL CAPITULACIONISMO TANTO DENTRO DEL PARTIDO COMO EN TODO EL PAÍS

COMBATIR DENTRO DEL PARTIDO EL CAPITULACIONISMO DE CLASE

16. En 1927, el capitulacionismo de Chen Tu-siu condujo la revolución al fracaso. Ningún miembro de nuestro Partido debe olvidar jamás esta lección del pasado, pagada con sangre.

17. Con respecto a la línea del Partido para un frente único nacional antijaponés, el principal peligro dentro del Partido, antes del Incidente de Lukouchiao, fue el oportunismo de "izquierda", es decir, la actitud de "puertas cerradas". Esto se debió principalmente a que el Kuomintang aún no había comenzado a resistir al Japón.

18. Desde el Incidente de Lukouchiao, el principal peligro dentro del Partido ya no es la actitud "izquierdista" de "puertas cerradas", sino el oportunismo de derecha, es decir, el capitulacionismo. La razón principal es que el Kuomintang ha comenzado a resistir al Japón.

19. Ya en abril, en la reunión de activistas del Partido celebrada en Yenán, luego, en mayo, en la Conferencia Nacional del Partido, y especialmente en agosto, en la reunión del Buró Político del Comité Central (Reunión de Luochuan), planteamos la siguiente cuestión: En el frente único, ¿dirigirá el proletariado a la burguesía o la burguesía al proletariado? ¿Atraerá hacia sí el Kuomintang al Partido Comunista, o el Partido Comunista al Kuomintang? En relación con la actual tarea política específica, esta cuestión quiere decir: ¿Elevar al Kuomintang al nivel del Programa de Diez Puntos para la Resistencia al Japón y la Salvación Nacional y al nivel de la resistencia general, preconizados por e! Partido Comunista, o rebajar al Partido Comunista al nivel de la dictadura terrateniente-burguesa del Kuomintang y al nivel de la resistencia unilateral?

20. ¿Por qué planteamos tan tajantemente la cuestión? Las razones son las siguientes:

Por un lado, la propensión de la burguesía china al compromiso; la superioridad material del Kuomintang; la declaración y decisiones de la III Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang que calumnian e injurian al Partido Comunista y vociferan por un "cese de la lucha de clases"; los anhelos del Kuomintang por una "capitulación del Partido Comunista" y su extensa propaganda en tal sentido; los intentos de Chiang Kai-shek de colocar al Partido Comunista bajo su control; la política del Kuomintang de restringir y debilitar al Ejército Rojo y a las bases de apoyo democráticas antijaponesas; el siniestro plan para "reducir en dos quintas partes las Fuerzas del Partido Comunista en la Guerra de Resistencia", plan fraguado en julio durante el Curso de Instrucción del Kuomintang en Lushan[3]; las tentativas del Kuomintang de seducir a cuadros del Partido Comunista ofreciéndoles posición y fortuna, y una vida de placeres; la capitulación política de ciertos pequeñoburgueses radicales (a quienes representa Chang Nai-chi[4]); etc.

Por otro lado, el desigual nivel teórico entre los miembros del Partido Comunista; el hecho de que a muchos comunistas les falta la experiencia de la cooperación sostenida entre los dos partidos durante la Expedición al Norte; la existencia, en el seno del Partido, de un gran número de miembros de origen pequeñoburgués; la renuencia de una parte de los militantes a continuar una vida de lucha ardua; la existencia, dentro del frente único, de la tendencia a la contemporización sin principios con el Kuomintang; la aparición de la tendencia a un nuevo caudillismo militar en el VIII Ejército; el planteamiento del problema de la participación del Partido Comunista en el gobierno del Kuomintang; el surgimiento de la tendencia a la contemporización en las bases de apoyo democráticas antijaponesas; etc.

En vista de la grave situación expuesta más arriba en sus dos aspectos, tenemos que plantear tajantemente la cuestión de quién dirige a quién, y combatir con firmeza el capitulacionismo.

21. Durante estos últimos meses, z principalmente desde el comienzo de la Guerra de Resistencia, el Comité Central y las organizaciones del Partido en todos los niveles han emprendido una lucha inequívoca y firme contra las tendencias capitulacionistas ya surgidas, han tomado las precauciones necesarias contra aquellas que puedan aparecer, y han logrado éxitos.

El Comité Central ha emitido un proyecto de resolución[5] sobre el problema de la participación de los comunistas en el gobierno.

En el VIII Ejército, ha comenzado una lucha contra la tendencia aun nuevo caudillismo militar. Esta tendencia se manifiesta en que, después del cambio de denominación del Ejército Rojo, ciertos individuos se han vuelto reacios a seguir estrictamente a la dirección del Partido Comunista, han desarrollado el heroísmo individualista, consideran como un honor el recibir nombramientos del Kuomintang (es decir, convertirse en funcionarios), etc. Esta tendencia a un nuevo caudillismo militar tiene la misma raíz (rebajamiento del Partido Comunista al nivel del Kuomintang) y las mismas consecuencias (aislamiento respecto de las masas) que la tendencia al viejo caudillismo militar, que se manifestaba en golpes e injurias, violación de la disciplina, etc.; sin embargo, es particularmente peligrosa porque surge en el período del frente único del Kuomintang y el Partido Comunista y, por lo tanto, es menester prestarle una atención especial y combatirla resueltamente. Hemos restablecido el sistema de comisarios políticos, que había sido abolido por intervención del Kuomintang, y la denominación de departamentos políticos que, por la misma razón, había sido sustituida por la de oficinas de instrucción política. Hemos formulado el nuevo principio estratégico de "sostener con independencia e iniciativa la guerra de guerrillas en las regiones montañosas" y lo hemos llevado a cabo con resolución, asegurando así básicamente los éxitos del VIII Ejército en las operaciones militares y en sus otras tareas. Hemos rechazado la demanda del Kuomintang de enviar a miembros suyos como cuadros a las unidades del VIII Ejército y sostenido el principio de dirección absoluta del Partido Comunista sobre el VIII Ejército. Asimismo, hemos formulado el principio de "independencia y autodecisión dentro del frente único" en las bases de apoyo revolucionarias antijaponesas. Hemos corregido la tendencia al "parlamentarismo"[6] (no se trata, por supuesto, del parlamentarismo de la II Internacional, qu no existe en el Partido Comunista de China), y hemos persistido en la lucha contra los bandidos, espías y saboteadores.

En Sían hemos corregido la tendencia a la contemporización sin principios en nuestras relaciones con el Kuomintang y desplegado de nuevo la lucha de masas.

En el Este de la provincia de Kansú, hemos hecho en general lo mismo que en Sían.

En Shanghai hemos criticado la línea de Chang Nai-chi de "menos llamamientos y más sugerencias" y comenzado a rectificar la tendencia a la contemporización en el trabajo del movimiento por la salvación nacional.

En las zonas guerrilleras del Sur - que son parte de los logros de nuestros diez años de cruenta guerra con el Kuomintang, puntos de apoyo estratégicos para la guerra revolucionaria nacional antijaponesa en las provincias del Sur, y fuerzas nuestras que el Kuomintang, aun después del Incidente de Sían, ha tratado de destruir mediante campañas de "cerco y aniquilamiento" y que, después del Incidente de Lukouchiao, ha intentado debilitar recurriendo a la nueva táctica de "atraer al tigre fuera de las montañas" - hemos tenido especial cuidado en lo siguiente: 1) guardarnos de la concentración incondicional de nuestras fuerzas (cosa que respondería a los deseos del Kuomintang de destruir estos puntos de apoyo); 2) rechazar el envío de gente por el Kuomintang, y 3) permanecer alerta contra el peligro de que se repita el caso de Je Ming[7] (es decir, el peligro de ser cercados y desarmados por el Kuomintang).

En el Semanario de la Liberación[8], hemos mantenido una actitud de crítica seria.

22. Con el objeto de perseverar en la Guerra de Resistencia y conquistar la victoria final, con el objeto de convertir la resistencia unilateral en resistencia general, es necesario sostener firmemente la línea de frente único nacional antijaponés y ampliar y fortalecer dicho frente. No se tolerará ningún planteamiento tendiente a romper este Frente del Kuomintang y el Partido Comunista. Aún debemos cuidarnos de la actitud "izquierdista" de "puertas cerradas". Pero, al mismo tiempo, debemos atenernos estrictamente al principio de independencia y autodecisión en todo nuestro trabajo de frente único. Nuestro frente único con el Kuomintang y otros grupos políticos se basa en la ejecución de un programa determinado. Sin esta base no puede haber frente único, y una cooperación así se tornaría en una acción sin principios y sería manifestación de capitulacionismo. Por eso, la clave para conducir la guerra revolucionaria nacional antijaponesa a la victoria consiste en explicar, aplicar y mantener el principio de "independencia y autodecisión dentro del frente único".

23. ¿Qué objetivos perseguimos al actuar así? De un lado, conservar las posiciones ya ganadas, pues éstas representan nuestros puntos de partida estratégicos, y si se perdieran, no habría nada de que hablar. Pero nuestro principal objetivo reside en otro aspecto: ampliar nuestras posiciones y alcanzar el positivo fin de "incorporar a millones de integrantes de las masas al frente único nacional antijaponés y derrotar al imperialismo japonés". Mantener nuestras posiciones y ampliarlas son dos cosas inseparables. En los últimos meses, un número aún mayor de elementos del ala izquierda de la pequeña burguesía se han unido bajo nuestra influencia, las nuevas fuerzas en el campo del Kuomintang están creciendo, la lucha de masas en la provincia de Shansí se ha desarrollado y las organizaciones de nuestro Partido se han ampliado en muchos lugares.

24. Pero debemos comprender claramente que, en términos generales, la fuerza de las organizaciones del Partido es aún bastante débil en el conjunto del país. La fuerza de las masas en todo el país es también muy débil, pues las masas básicas, los obreros y campesinos del país, aún no están organizadas. Todo esto se debe, por un lado, a la política de dominación y opresión del Kuomintang y, por el otro, a que ha sido ninguno o escaso nuestro propio trabajo. Esta es la debilidad esencial de nuestro Partido en la actual guerra revolucionaria nacional contra el Japón. A menos que la superemos, el imperialismo japonés no podrá ser derrotado. Para lograr este fin es indispensable aplicar el principio de "independencia y autodecisión dentro del frente único" y vencer toda tendencia al capitulacionismo o actitud acomodaticia.

COMBATIR EN TODO EL PAÍS EL CAPITULACIONISMO DE NACIÓN

25. Lo arriba expuesto se refiere al capitulacionismo de clase. Este conduce al proletariado a acomodarse al reformismo burgués y a la inconsecuencia de la burguesía. De no superar esta tendencia, no podremos sostener con éxito la guerra revolucionaria nacional antijaponesa, ni convertir la resistencia unilateral en resistencia general, ni salvaguardar la patria.

Pero hay también otro tipo de capitulacionismo, el de nación, que conduce a China a acomodarse a los intereses del imperialismo japonés, que haría del país una colonia de ese imperialismo y convertiría a los chinos en esclavos de una nación extranjera. Esta tendencia se manifiesta ahora en el ala derecha del frente único nacional antijaponés.

26. El ala izquierda del frente único nacional antijaponés son las masas dirigidas por el Partido Comunista, que comprenden el proletariado, el campesinado y la pequeña burguesía urbana. Nuestra tarea es hacer el máximo por ampliar y consolidar esta ala. El cumplimiento de esta tarea constituye la condición fundamental para transformar el Kuomintang, el gobierno y el ejército, para establecer una república democrática unificada, para convertir la resistencia unilateral en resistencia general y para derrotar al imperialismo japonés.

27. El sector intermedio del frente único nacional antijaponés está compuesto por la burguesía nacional y la capa superior de la pequeña burguesía. De dicho sector, aquellos a quienes representan los grandes periódicos de Shanghai tienden ahora hacia la izquierda[9], mientras una parte de los afiliados a la Sociedad Fusing han comenzado a vacilar y, a su vez, un sector del grupo C.C. está vacilando[10]. Los ejércitos que resisten al Japón han aprendido serias lecciones, y algunos de ellos han comenzado a transformarse o se preparan para ello. Nuestra tarea consiste en esforzarnos por el progreso y cambio de posición del sector intermedio.

28. El ala derecha del frente único nacional antijaponés son los grandes terratenientes y la gran burguesía, y constituye el cuartel general del capitulacionismo de nación. Es inevitable que estos elementos tiendan a la capitulación, pues temen, por un lado, que la guerra destruya sus propiedades y, por el otro, que las masas se levanten. Un gran número de ellos son ya colaboracionistas, muchos son elementos projaponeses declarados, otros tantos se disponen a serlo o están vacilando, y sólo unos cuantos, debido a circunstancias especiales, dan muestras de firmeza. Si ciertas personas de esta ala derecha han tomado parte temporalmente en el frente único nacional, ha sido a la fuerza y con desgano. Hablando de modo general, no pasará mucho tiempo antes de que se aparten del frente único nacional antijaponés. Actualmente, muchos elementos entre los grandes terratenientes y la gran burguesía, los peores, están maquinando una ruptura en el frente único nacional antijaponés. Están fabricando rumores, y es seguro que en adelante se multiplicarán diariamente mentiras tales como "la insurrección de los comunistas" y "la retirada del VIII Ejército". Nuestra tarea es combatir resueltamente el capitulacionismo de nación y, en el curso de esta lucha, ampliar y consolidar el ala izquierda y esforzarnos por el progreso y cambio de posición del sector intermedio.

RELACIÓN ENTRE EL CAPITULACIONISMO DE CLASE Y EL CAPITULACIONISMO DE NACIÓN

29. En la guerra revolucionaria nacional antijaponesa, el capitulacionismo de clase es, en realidad, la reserva del capitulacionismo de nación; es una tendencia, la más nociva, que presta apoyo al campo del ala derecha y conduce a la derrota en la guerra. Con el objeto de alcanzar la liberación de la nación china y de las masas trabajadoras y a fin de sostener una lucha resuelta y vigorosa contra el capitulacionismo de nación, debemos combatir la tendencia a la capitulación de clase dentro del Partido Comunista y del proletariado y extender esta lucha a todas las esferas de nuestro trabajo.


NOTAS

[1] Se refiere a la "Resolución sobre la situación actual y las tareas del Partido", adoptada el 25 de agosto de 1937 por el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China en su Reunión de Luochuan, Norte de Shensí. He aquí el texto completo:

"1) La provocación de los invasores japoneses en Lukouchiao y su ocupación de Peiping y Tientsín no son más que el comienzo de su ofensiva en gran escala contra el territorio chino al Sur de la Gran Muralla. Los invasores japoneses han iniciado en su país la movilización general para la guerra. Su propaganda en el sentido de que no tienen 'ningún deseo de agravar la situación' es sólo una cortina de humo para encubrir su ofensiva.

2) Presionado por los ataques de los agresores japoneses y por la indignación del pueblo chino, el gobierno de Nankín ha comenzado a manifestar su decisión de resistir. También se han empezado a tomar disposiciones generales para la defensa nacional y en diversos lugares se ha iniciado una resistencia efectiva. Es inevitable una guerra de gran magnitud entre China y el Japón. La resistencia ofrecida el 7 de julio en Lukouchiao señaló el punto de partida para la Guerra de Resistencia de China en escala nacional.

3) La situación política de China ha entrado así en una nueva etapa: la resistencia efectiva. Ya pertenece al pasado la etapa de preparación para la resistencia. La tarea central de la actual etapa consiste en movilizar a todas las fuerzas para obtener la victoria de la Guerra de Resistencia. La tarea de conquistar la democracia, que no se cumplid en la etapa anterior debido a la renuencia del Kuomintang y a la insuficiente movilización de las masas populares, debe cumplirse, en el futuro, en el curso de la lucha por el triunfo de la Guerra de Resistencia.

4) En esta nueva etapa, nuestra diferencia y discusión con el Kuomintang y otros grupos políticos antijaponeses ya no consisten en si debemos o no emprender la Guerra de Resistencia, sino en cómo lograr la victoria en esta Guerra.

5) La clave para la victoria reside hoy en desarrollar la Guerra de Resistencia ya iniciada, convirtiéndola en una guerra de resistencia general de toda la nación. Sólo mediante una guerra así, se podrá lograr la victoria final. El Programa de Diez Puntos para la Resistencia al Japón y la Salvación Nacional propuesto hoy por nuestro Partido, indica concretamente el camino de la victoria final de la Guerra de Resistencia.

6) En la presente etapa de la Resistencia anida un gran peligro. Esto se

debe principalmente a que el Kuomintang se muestra aún reacio a movilizar a todo el pueblo para que participe en la guerra; por el contrario, considera la Guerra de Resistencia como asunto exclusivo del gobierno, a cada paso teme y restringe el movimiento del pueblo por su participación en la guerra, estorba la unión del gobierno y el ejército con el pueblo, niega a éste el derecho democrático de resistir al Japón y salvar a la nación, y no quiere una transformación radical del aparato gubernamental que convierta a éste en un gobierno de defensa nacional de todo el pueblo. Una guerra de resistencia como ésta puede alcanzar victorias parciales, pero jamás la victoria final. Y en cambio, entraña la posibilidad de una grave derrota.

7) Como en la actualidad todavía existen serias deficiencias en la Guerra de Resistencia, podrán presentarse en su curso futuro muchos descalabros, retrocesos, divisiones internas, traiciones, compromisos temporales y parciales y otras situaciones adversas. Por consiguiente, debemos tener en cuenta que esta será una guerra dura y prolongada. Pero estamos convencidos de que, gracias a los esfuerzos de nuestro Partido y del pueblo entero, la Guerra de Resistencia ya iniciada barrerá todos los obstáculos para continuar su avance y desarrollo. Debemos superar todas las dificultades y luchar firmemente por la realización del Programa de Diez Puntos, propuesto por nuestro Partido, para ganar esta guerra. Debemos oponernos resueltamente a toda política errónea que vaya en contra de este Programa y combatir al mismo tiempo el derrotismo nacional que se expresa en pesimismo y desesperación.

8) Junto con las masas populares y fuerzas armadas dirigidas por el Partido, los miembros del Partido Comunista deben combatir activamente en la primera línea de la lucha, convertirse en el núcleo de la resistencia nacional y hacer los máximos esfuerzos por desarrollar el movimiento de masas antijaponés. No deben relajarse un instante ni desperdiciar una sola oportunidad de hacer propaganda entre las masas, organizarlas y armarlas. La victoria de la Guerra de Resistencia contra el Japón será segura siempre que podamos incorporar realmente a millones de integrantes de las masas al frente único nacional."

[2] En el período inicial de la Guerra de Resistencia, el Kuomintang y Chiang Kai-shek, bajo la presión del pueblo, hicieron una serie de promesas de introducir diversas reformas, pero muy pronto las quebrantaron una tras otra. La "posibilidad" de que el Kuomintang introdujera las reformas deseadas entonces por el pueblo entero no se hizo realidad. Así lo expuso posteriormente el camarada Mao Tse-tung en su obra "Sobre el gobierno de coalición":

"En aquel tiempo, todo el pueblo, nosotros los comunistas, y otros partidos y grupos democráticos, depositábamos grandes esperanzas en el gobierno del Kuomintang, es decir, esperábamos que el gobierno aprovechara la oportunidad del ascenso del fervor popular en un momento de crisis nacional para implantar reformas democráticas y poner en práctica los Tres Principios del Pueblo revolucionarios del Dr. Sun Yat-sen. Pero esas esperanzas se vieron frustradas."

[3] Curso de instrucción de cuadros dirigentes superiores y medios del partido y gobierno del Kuomintang, establecido por Chiang Kai-shek en Lushan, provincia de Chiangsí, con el objeto de formar el núcleo de su régimen reaccionario.

[4] Chang Nai-chi abogaba entonces por "menos llamamientos y más sugerencias". Pero, bajo las condiciones de opresión en que el Kuomintang mantenía al pueblo, hubiera sido inútil limitarse a presentar "sugerencias" a ese partido. Era preciso llamar directamente a las masas populares a luchar contra el Kuomintang. De otro modo habría sido imposible sostener firmemente la Guerra de Resistencia contra el Japón y hacer frente a la reacción del Kuomintang. Por consiguiente, el planteamiento de Chang Nai-chi era erróneo. Más tarde, él logró poco a poco darse cuenta de su error.

[5] Se refiere al "Proyecto de resolución del Comité Central del Partido Comunista de China concerniente a la participación del Partido Comunista en el gobierno", redactado el 25 de septiembre de 1937. El texto íntegro es el siguiente:

"1) La situación actual en la Guerra de Resistencia requiere urgentemente un gobierno de frente único nacional antijaponés que represente a toda la nación, pues sólo tal gobierno puede dirigir efectivamente la guerra revolucionaria nacional contra el Japón y derrotar al imperialismo japonés. El Partido Comunista está dispuesto a participar en ese gobierno, es decir, a asumir directa y oficialmente responsabilidades administrativas en el gobierno y a desempañar en él un papel activo. Pero tal gobierno no existe aún. Lo que existe hoy sigue siendo el gobierno de dictadura unipartidista del Kuomintang.

2) El Partido Comunista de China sólo podrá participar en el gobierno cuando este deje de ser la dictadura unipartidista del Kuomintang para convertirse en un gobierno de frente único de toda la nación, esto es, cuando el actual gobierno del Kuomintang- a) acepte el contenido fundamental del Programa de Diez Puntos para la Resistencia al Japón y la Salvación Nacional propuesto por nuestro Partido y promulgue, de acuerdo con ese contenido, un programa administrativo; b) comience a mostrar en los hechos que hace sinceros esfuerzos por realizar este Programa y consiga determinados resultados al respecto, y c) permita la existencia legal de las organizaciones del Partido Comunista y garantice a éste la libertad de movilizar, organizar y educar a las masas.

3) Antes de que el Comité Central del Partido decida participar en el Gobierno Central, los miembros del Partido Comunista no deben tomar parte, en general, en ningún gobierno local ni en ningún consejo o comité administrativo dependiente de los órganos ejecutivos del Gobierno Central o de los gobiernos locales. Pues tal participación no haría más que nublar los rasgos propios de los comunistas, prolongaría la dictadura del Kuomintang y, en vez de ayudar, perjudicaría el empeño de establecer un gobierno democrático unificado.

4) Sin embargo, miembros del Partido Comunista pueden participar en los gobiernos locales de ciertas zonas especiales, de zonas de guerra por ejemplo, donde las viejas autoridades ya no pueden gobernar como antes y están, fundamentalmente, dispuestas a llevar a efecto los planteamientos del Partido Comunista, donde éste ha obtenido la libertad de actuar abiertamente, y donde la crítica situación actual hace de la participación de los comunistas una necesidad, tanto en opinión del pueblo como del gobierno. Y aún más, en las zonas ocupadas por los invasores japoneses, el Partido Comunista debe actuar abiertamente como organizador del Poder de frente único antijapones.

5) Antes de que el Partido Comunista entre oficialmente en el gobierno, es permisible en principio que miembros del Partido Comunista participen en organismos representativos, como por ejemplo, una asamblea nacional de toda China que elabore una constitución democrática y medidas políticas para salvar a la nación. Por eso. el Partido Comunista debe esforzarse porque miembros de sus filas sean elegidos para dicha asamblea y la utilicen como tribuna para difundir los puntos de vista del Partido Comunista, a Fin de movilizar al pueblo y unirlo en torno al Partido y promover el establecimiento de un gobierno democrático unificado.

6) Basados en un programa común determinado y ateniéndose al principio de completa igualdad, el Comité Central del Partido Comunista o sus comités locales pueden formar con el Comité Ejecutivo Central del Kuomintang o sus direcciones locales, organizaciones de frente único, tales como comités conjuntos de diferentes clases (por ejemplo, ligas revolucionarias nacionales, comités para el movimiento de masas y comités para la movilización en las zonas de guerra); el Partido Comunista debe lograr, a través de esas actividades conjuntas con el Kuomintang, la cooperación entre los dos partidos.

7) Después de que el Ejército Rojo cambió su denominación, entrando a formar parte del Ejército Revolucionario Nacional, y de que los órganos del Poder rojo cambiaron la suya por la de Gobierno de la Región Especial, sus representantes, aprovechando el estado legal que han adquirido, pueden participar en todas las organizaciones militaras y de masas que trabajan por la resistencia al Japón y la salvación nacional.

8) Es del todo necesario mantener absolutamente independiente la dirección del Partido Comunista sobre aquellas unidades que en su origen pertenecieron al Ejército Rojo y sobre todas las unidades guerrilleras, cuestión respecto a la cual no se permite a los comunistas ninguna vacilación de principio."

[6] Se refiere a la opinión sostenida entonces por algunos camaradas del Partido en favor de la sustitución del sistema de conferencias de representantes del pueblo, sistema de Poder existente en las bases de apoyo revolucionarias, por el sistema parlamentario propio de los Estados burgueses.

[7] El caso de Je Ming tuvo lugar poco después de iniciada la Guerra de Resistencia contra el Japón. Luego de que el Ejército Rojo Central se desplazó al Norte en octubre del 1934, las unidades guerrilleras del Ejército Rojo que permanecían en catorce zonas de ocho provincias del Sur: Chiangsí, Tuchién, Kuangtung, Junán, Jupei, Jonán, Chechiang y Anjui, mantuvieron con firmeza una guerra de guerrillas en circunstancias extremadamente difíciles. Cuando estalló la Guerra de Resistencia, siguiendo las instrucciones del Comité Central del Partido Comunista de China, estas unidades entraron en negociaciones con el Kuomintang para poner fin a la guerra civil, se organizaron en un solo cuerpo de ejército (el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército, que más tarde combatió tesoneramente contra los invasores japoneses en las regiones al Sur y Norte del Yangtsé) y se dirigieron al frente para resistir al Japón. Pero Chiang Kai-shek, aprovechándose de las negociaciones, intrigó para destruir esas unidades guerrilleras. La Región Fronteriza de Fuchién-Kuangtung era entonces una de las catorce zonas guerrilleras, y Je Ming, uno de los dirigentes de las unidades guerrilleras que operaban en esta Región. Este no se precavió de la conspiración de Chiang Kai-shek, y como resultado, una vez concentrados los guerrilleros bajo su mando, que sumaban más de mil, fueron cercados y desarmados por el Kuomintang.

[8] Órgano del Comité Central del Partido Comunista de China, fundado en Yenán en 1937. Dejó de publicarse en 1941, con la aparición del Diario de la Liberación.

[9] Se trata de un sector de la burguesía nacional, representado en aquel tiempo por periódicos como el Shen Pao.

[10] La Sociedad Fusing y el grupo C.C., encabezados por Chiang Kai-shek y Chen Li-fu respectivamente, eran dos organizaciones fascistas dentro del Kuomintang. Representaban los intereses de la oligarquía de los grandes terratenientes y la gran burguesía. Pero se contaban entre sus miembros muchos elementos pequeñoburgueses que se habían incorporado a estas organizaciones por coacción o engaño. Los afiliados a la Sociedad Fusing a que se refiere el autor, eran principalmente oficiales de cargos inferior y medio del ejército del Kuomintang, y el sector del grupo C.C. al que alude, se componía principalmente de aquellos que no tenían poder dentro de ese grupo.