BYBLOS
Revista de Bibliografía Histórico-Jurídica


La Orden de Santiago en el siglo XV. La Provincia de Castilla
Pedro Andrés Porras Arboledas
Madrid, Dykinson-Caja Provincial de Ahorros de Jaén-Comité Español de Ciencias Históricas, 1997


Hay ocasiones en que hay que esperar para ver publicada una obra de interés. Este es el caso del presente libro, que no es sino un trasunto de la tesis doctoral en Historia del autor: como nos recuerda en la introducción el Profesor Porras, fue leída en la Facultad de Geografía e Historia (UCM) en 1981, obteniendo el grado con la calificación de sobresaliente "cum laude". En un primer momento el trabajo fue publicado en forma reprográfica por la misma Universidad, teniendo una difusión limitada, pero suficiente para que el mundo del medievalismo supiese de la existencia del mismo, a pesar de lo cual otros autores volvieron sobre el tema, a veces, con poco respeto por el trabajo ajeno. Lo cierto es que finalmente, gracias al generoso patrocinio de varias entidades, la obra ha podido ver la luz de forma satisfactoria para el autor.

Esta satisfacción es compartida por el director de la tesis, el Profesor Ladero Quesada, quien en el Prólogo de la misma recuerda la vigencia del estudio, la calidad de la investigación realizada y la tenacidad del autor, que luego de un exasperante periplo de dieciséis años ha conseguido ver publicada su investigación. Según expone él mismo, no existen apenas diferencias entre el trabajo presentado en su día para colar el grado y el libro ahora publicado: tan sólo ha suprimido la relación bibliográfica, ha añadido un pequeño apéndice documental y ha completado el capítulo financiero, gracias a otra invesigación paralela en el tiempo, que permanecía inédita.

No cabe esperar grandes sorpresas en este estudio, toda vez que las cuestiones generales ya estaban planteadas con antelación en los trabajos preliminares del mismo Profesor Ladero y, además, ya se habían publicado otros trabajos "hermanos" sobre la Orden de Calatrava (Emma Solano) y sobre la Orden de Santiago en la Provincia de León (Daniel Rodríguez). Como esas dos, la tesis del Profesor Porras es un trabajo de carácter descriptivo en el que pasa revista, desde una orientación muy estructurada, a los aspectos políticos y militares, las bases demográficas, sociales y económicas, las instituciones y las rentas. En una segunda parte, ofrece con detalle todos los datos recolectados por encomiendas y pueblos, además de apéndices sobre armas de fuego, lanzas, cuantiosos, población, asuntos económicos, personas que ocuparon cargos y oficios en la Orden, una larga y elaborada relación de las rentas y derechos percibidos por la Orden, así como una colección documental selecta de interés jurídico e institucional. Termina el trabajo con índices de abreviaturas, de ilustraciones y el general.

Aun cuando se trata de un trabajo realizado dentro del ámbito del medievalismo, en el tratamiento de las distintas partes que componen el estudio se aprecia la querencia del autor por los temas institucionales, muy por delante de los políticos o económicos. De hecho, el estudio político-militar y socio-económico tan sólo es una introducción para enmarcar el devenir institucional de la Orden; en realidad, no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta que la fuente de documentación de esta investigación fueron los "Libros de Visita" de la Orden, verdaderos registros oficiales en los que se anotaban infinidad de datos de la más variada índole, entre los que sobresalían los de tipo financiero o institucional.

Es por ello por lo que lo más interesante de la obra hay que buscarlo en los capítulos quinto y sexto. En el primero de ellos, el autor estructura la Orden desde dos puntos de vista: el de los vasallos de la misma y el de los miembros santiaguistas. En el primer caso le interesa establecer, antes de nada, sobre qué textos forales se produjo la repoblación del territorio (Fuero de Toledo, Fuero de Uclés, Fuero de Cuenca); a partir de ahí le preocupa la evolución de los concejos desde el siglo XII al XVI; así mismo, le parece del máximo interés -y este era uno de los aspectos ignorados antes de este trabajo- explicar cómo se fue articulando la organización territorial, desde las comunidades de villa y tierra hasta los Partidos, pasando por los Comunes; es decir, que a partir de la administración local, mediante el asociacionismo intermunicipal, se consiguió la creación de instituciones populares supracomunitarias para la defensa de sus intereses (los Comunes), luego asimilados por la Orden para articular sus instituciones territoriales (Partidos y gobernadores de Partido).

En cuanto a la administración señorial, comienza por explicar el status de caballeros y clérigos, así como el de las encomiendas y los caballeros a cargo de las mismas (los comendadores). El doble carácter militar y religioso de la Orden vuelve a manifestarse en la dualidad de instituciones: en lo religioso, los prioratos, conventos y vicarías, y en lo militar, comendadores y gobernadores provinciales y de partido. Respecto a la cúpula dirigente de la Orden, son de destacar los apartados dedicados al Capítulo General, verdadera asamblea de la Orden, y el Consejo de la Orden -antecedente del futuro Consejo de Ordenes-, órgano asesor del Maestre. Como mediadores entre la voluntad mayoritaria de los santiaguistas, representada en el Capítulo, y las decisiones individuales del maestre, aparecen los Treces, caballeros escogidos en ese número para arbitrar entre ambos poderes. Pero si de decisiones importantes hablamos, hay que referirse al Maestre, al Rey y al Papa. En efecto, el maestre era el jefe supremo de la Orden en lo espiritual y lo temporal, si bien, al ser una congregación no perteneciente a otra superior -como ocurría con las demás órdenes hispánicas-, la de Santiago mantenía unas muy especiales relaciones con el Sumo Pontífice, de quien dependía directamente en lo espiritual, y también con el monarca castellano, al que no en pocas ocasiones durante el siglo XV pusieron en jaque (recuérdese la época del Infante-Maestre don Enrique, uno de los Infantes de Aragón, en pugna con Juan II, o el Marqués de Villena con Enrique IV).

Por su parte, en el capítulo sexto se ocupa de los ingresos de la Orden, tanto los recibidos por la Mesa Maestral, esto es, por el maestre, como por los comendadores y los priores. Rspecto a los gastos apenas se aclara nada, debido a la ausencia de datos. Por tanto, el plato fuerte son las rentas y derechos percibidos de sus vasallos por los santiaguistas; aquí no cabía otra cosa más que proceder a una clasificación, para lo cual se eligió un criterio jurídico, según que esos derechos fueran debidos dentro del señorío jurisdiccional o del señorío territorial; entre los primeros, destacan los derivados de la administración de justicia, regalos de los oficiales municipales, intestados y mostrencos, abintestatos, monopolios y derechos sobre el tránsito y la artesanía, además de los procedentes del ámbito eclesiástico. En el caso de las rentas de carácter territorial, distingue entre las que se debían por la entrega de tierras en prestimonio (en la primera época) y las entregadas por la concesión de tierras por juro de heredad (Baja Edad Media). Con carácter más didáctico que técnico se añaden otros derechos abonados por las minorías confesionales (musulmanes y judíos) y el conjunto de rentas que la Corona se había reservado en las distintas épocas.

En conclusión, se aprecia en esta aquilatada obra de casi 500 páginas de texto apretado el esfuerzo del autor por aprovechar al máximo la información recogida exhaustivamente de libros de visita y carpetas de documentos de la Orden de Santiago, ordenando el material de una forma articulada y exponiendo el resultado de modo brillante, lo que hace que hoy por hoy sea una obra definitiva dentro de su ámbito.

José Sánchez-Arcilla Bernal (arcilla@der.ucm.es)
Recensión efectuada el 21 de abril de 1999

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