FIGURAS RETÓRICAS EN EL DISCURSO POLÍTICO NACIONALISTA DE SABINO ARANA[1]

 

clac 14/ 2003

 

Teresa Fernández Ulloa

 

California State University, Bakersfield

 

 

Tratar cualquier aspecto relacionado con la figura del fundador del nacionalismo vasco, Sabino Arana Goiri, resulta problemático pues, debido a sus polémicos escritos, ha sido atacado o defendido siempre con apasionamiento. No pretendemos hacer aquí ninguna valoración de dichos escritos, sino que únicamente nos interesa estudiar las figuras retóricas que emplea.

 

 

1. Situación histórico-social presente en el discurso: Sabino Arana Goiri y el Partido Nacionalista Vasco

 

Sabino Arana Goiri nació en Bilbao en 1865 y murió en Sukarrieta (Bizkaia) en 1903. Fue el creador del nacionalismo en el País Vasco. Dejó escritas 33 obras poéticas, 14 libros políticos y literarios y más de 600 artículos en prensa. Su legado fue de mayor magnitud, pues toda la vida política vasca del siglo XX, y la del siglo XXI, gira en torno a los postulados ideológicos promovidos por Sabino.

 

Cuando Sabino Arana tenía doce años acudió a los ayuntamientos a alistarse la primera generación de vascos que realizó fuera de su propio país el servicio militar obligatorio, lo que supuso una gran conmoción para la sociedad vasca. Otro hecho importante fue que la enseñanza pública, anteriormente en manos de los ayuntamientos, pasó a ser atribución del Estado. Comenzaron a llegar al País Vasco maestros nacionales, con un sistema de enseñanza único para todos los niños de la monarquía y una única lengua de enseñanza: el español. Esto era así, independientemente de que los alumnos conocieran o no ese idioma, lo cual no era muy frecuente en la zona vascófona, en la que se podía incluir toda Gipuzkoa y Bizkaia (excepto Bilbao y las Encartaciones) y el norte de Álava y Navarra.

 

Según se señala en la página web de la Sabin Etxea[2]:

 

“Aparte de la cuestión política, desde el plano económico destacó a finales del XIX, en Bizkaia y en torno a la ría del Nervión y la cuenca de Triano fundamentalmente, el desarrollo de un proceso de industrialización basado en la minería y la siderurgia. La numerosa mano de obra que este proceso reclamó, provino en su mayoría de Burgos, Logroño, Soria, León y Galicia. [...]

 

Por si el desequilibrio social que este hecho suponía por sí solo no bastara, además, excepto en las primeras fases del proceso, cuando hubo inmigración procedente de otros territorios vascos, la inmensa mayoría de los inmigrantes pertenecían a una cultura distinta de la vasca. Y además, al comienzo de esta primera inmigración masiva, la población inmigrante, a diferencia de lo que ocurriría en épocas posteriores, no experimentó ningún proceso de integración en la cultura y mentalidad vascas.”

 

Así, cabe entender la figura de Sabino Arana, que se rebeló contra esa situación, a pesar de creer que quizá era ya demasiado tarde para la supervivencia de su nación. Según sus palabras, recogidas en la página web señalada:

“Cuando me pongo a pensar, así sobre esto como sobre la raza, comprendo claramente que esto se va: se va antes de que termine el siglo que acaba de empezar.”

 

El Partido Nacionalista Vasco (PNV) nace oficialmente el 31 de julio de 1895 de la mano de Sabino Arana y un grupo de entusiastas bizkaitarras. Su origen fue fruto de la época. Como se ha visto, la industrialización del siglo XIX en Bizkaia supuso un cambio importante en la sociedad previa a la Guerra Civil. En ese momento histórico se generaron la mayoría de fuerzas políticas y sindicales que aún perduran más de cien años después: el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) de Pablo Iglesias o el primer PNV de Sabino Arana debieron su existencia a esas transformaciones.

 

En 1897, con el anuncio de un debate entre los carlistas y el propio Sabino, aparecerá de manera más explícita la identidad del Partido recién constituido: “Euskadi es la patria de los vascos”. Sobre este lema, y con diversas aportaciones, muchas de ellas ligadas al papel supremo que la religión católica (Jaungoikoa eta lege zaharra-‘Dios y ley antigua o fueros’) debería jugar en la articulación de la sociedad vasca, el nacionalismo vasco adquiere una ideología muy definida.

 

Para Sabino Arana, la fuente de todos los problemas por mantener la identidad vasca era España. En cuanto a la concreción de la Patria euskaldun (o Patria vasca), ésta debería estar formada por seis estados (del País Vasco norte o vasco-francés y vasco-sur o peninsular), correspondientes a sus herrialdes[3] en forma de confederación, respetando la decisión de cada uno de ellos. Para Sabino, la raza, y no la lengua, como afirmaba el también nacionalista A. Campión, era el elemento que conformaba la identidad vasca.

 

El nacimiento del PNV estuvo marcado por la represión gubernativa: Sabino fue encarcelado dos veces, los primeros batzokis (lugares de reunión del PNV) de Bilbao y Bermeo clausurados y sus órganos de expresión cerrados. Sin embargo, a pesar de la prohibición expresa de las autoridades de Madrid a cualquier aventura organizativa separatista, el PNV iba a recibir un impulso decisivo para su consolidación. Ramón Sota, el industrial vizcaíno por excelencia, y a su muerte en 1936 la mayor fortuna del Estado español, se adhirió a la causa de Sabino. Esto permitió que el Partido recién constituido pudiera presentarse a las elecciones, distribuir propaganda y, en definitiva, tener una situación financiera desahogada para emprender cualquier tipo de iniciativa.

 

Las elecciones municipales del 14 de mayo de 1899 dieron los primeros concejales jeltzales (seguidores del lema JEL[4]), en Arteaga, Bermeo, Bilbao y Mundaka. Antes, el 11 de septiembre de 1898, Sabino había salido elegido diputado provincial por Bilbao. En las provinciales de 1903, el PNV continuaba sin despegarse electoralmente. El único diputado que logró fue Pedro Chalbaud, un dirigente jelkide (afiliado al partido nacionalista vasco) de nefasto recuerdo para los socialistas, ya que en la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), entregó los archivos de la militancia vizcaína del PSOE al gobernador civil que desató una razia contra ellos. Habría que esperar hasta 1918 para que el PNV alcanzase el respaldo electoral importante en Hegoalde (País Vasco sur, el situado en España), el cual ya había logrado en Bilbao, pues tuvo la alcaldía de la ciudad desde 1907.

 

La creación del Partido Nacionalista Vasco representó el momento de una propuesta de independencia como proyecto político. A partir de entonces, faltaba establecer las estrategias para asegurar ese propósito, el cual estuvo sujeto a cambios tácticos, como así se observa en el discurso de Sabino Arana y, posteriormente, en la política del partido. Desde luego, esto no marca una diferencia con otros muchos partidos políticos, puesto que el objetivo es siempre la obtención del poder.

 

El discurso de Sabino Arana propone recuperar el pasado y mantener un estado de cosas perdido. El modo de la acción política se presenta profundamente rupturista al implicar la separación histórica e institucional con España y Francia, aunque, por tácticas circunstanciales, tal rupturismo se pospone u olvida en los últimos discursos de Sabino Arana.

 

Desde un:

“Y ahora, gritad conmigo: ¡Viva la independencia de Bizkaya!” (Obras completas, t. I, p. 160; 3-6-1893).

pasará a:

“Mi consejo es éste: hay que hacerse españolistas y trabajar con toda el alma por el programa que se trace con este carácter. A mi modo de ver la Patria nos lo exige” (Obras completas, t. III, p. 2175; texto escrito a su hermano desde la cárcel de Bilbao, 23-6-1902).

 

“...los buenos vascos seguirían trabajando por su pueblo, pero sin considerarlo aisladamente, sino dentro del Estado Español” (t. III, pp. 2179, 2180; 29-6-1902)

 

Al año siguiente de la muerte de Sabino Arana, acontecida en 1903, el PNV ya tenía organización propia en veinte localidades de Bizkaia y cinco de Gipuzkoa. Aún habría que esperar unos años para que, finalmente, en 1911, la organización completa del PNV estuviera dispuesta.

 

 

2. Características del lenguaje político de Sabino Arana

 

2.1. La oratoria y el discurso político

 

            Dentro de la categoría de texto político (es decir, aquél que con una construcción lingüística orientada al receptor se ocupa de cuestiones de interés para los ciudadanos) encontramos discursos electorales y parlamentarios, que son textos oratorios, pero también textos en los que se expone teoría política o en los que se mantienen determinadas posiciones políticas y que son para ser leídos, como los de Sabino Arana, que pueden ser también explicados desde la oratoria, pues se utilizan técnicas semejantes.

            Como género literario, la oratoria comprende los discursos que han sido elaborados según las reglas de la retórica. La oratoria es el arte de hablar ante un auditorio (ars dicendi) con el fin de agradarle y persuadirlo en algún sentido. El orador pronuncia un discurso siguiendo las reglas de la oratoria, denominadas en su conjunto retórica (rhetorica). El conocimiento y dominio de esas reglas es conocido como elocuencia (eloquentia). De ellas trataremos más adelante.

 

Según Aristóteles, dentro de la oratoria hay tres tipos de discurso, según su objeto: deliberativos, judiciales y demostrativos.

El caso modelo del género deliberativo es el discurso político pronunciado ante una asamblea popular que se ha reunido para deliberar y a la que se invita a tomar una decisión respecto a una acción futura que el orador aconseja o desaconseja.

El caso modelo del género judicial es el discurso antes jueces de un tribunal, a los que se invita a pronunciar un veredicto respecto a un hecho pasado a favor de la parte acusadora o de la defensa.

El género demostrativo es también llamado género laudatorio porque el caso modelo es el del discurso pronunciado ante una reunión solemne en alabanza de una persona, de una comunidad, de una actividad o de una cosa que se quiere celebrar. Pero también forman parte de este tipo de discurso los que se pronuncian con intenciones opuestas, es decir, para vituperar y desacreditar.

 

Los textos escritos también podrían clasificarse de este modo. Y, de hecho, los textos de Sabino son a la vez deliberativos, pues se habla de cosas futuras (proyecto de futuro que implica negar la realidad social presente, recuperando un pasado perdido), son judiciales, porque se juzga el pasado (un pasado remoto de vida independiente, lleno de gloria, según su interpretación y que sirve de fondo y motivo al Beatus Ille y un pasado reciente de pérdida y degradación del pueblo vasco, a nivel colectivo e individual), y son demostrativos porque se alaban las cualidades del pueblo vasco, a la vez que se contraponen a todos los defectos del pueblo castellano, al que se vitupera.

 

Aunque la gama de estilos es amplia, hay unas características que suelen ser comunes en el lenguaje político:

-Se alimenta más de “eslogans” o lemas y propaganda que de verdades o hechos. Contiene mentiras y promesas.

-Difiere de la tradición oratoria clásica en términos de fuerza locucionaria e ilocucionaria. Trata de persuadir más que de guiar.

-Más que oratoria es “lectura”.

-Emplea abundantemente las “falacias lógicas”, esto es, el político hace predicciones acerca del futuro basadas sólo en unos pocos hechos.

 

El lenguaje de todos los políticos no es igual, pues, dependiendo de a qué audiencia se dirijan, usarán distintas técnicas y estrategias para conseguir sus objetivos políticos. Si se dirige a una clase media-alta y de empresarios, se puede permitir el hablar más abstractamente. Si es para la clase media o media-baja, el estilo deberá ser con frases más cortas, palabras más sencillas y más expresivo, con mayor fuerza ilocucionaria. Se puede observar a lo largo de todos los textos de Sabino Arana que éste se dirige a un público amplio, pues, aunque hace alusiones a leyes y hechos históricos, emplea un lenguaje llano en muchas ocasiones, con bromas, refranes y frases hechas, como enseguida veremos.

 

El discurso político es una mezcla del desarrollo personal y el medio social en el que el individuo crece. El desarrollo personal se ve afectado por sus experiencias, influencia de los padres, círculos sociales, partido político, estatus económico, etc. Los rastros de esto pueden encontrarse en su discurso, incluso si el político quiere esconderlos o suprimirlos, aunque, a veces, no lo contará abiertamente si sirve a sus propósitos y a la vez le acerca al oyente-lector, a quien hace su confidente. Vemos como Sabino Arana nos muestra su desarrollo personal, por ejemplo, cuando cuenta cómo descubrió la “verdad”:

 “...una mañana en que nos paseábamos en nuestro jardín mi hermano Luis y yo, entablamos una discusión política. Mi hermano era ya bizkaino nacionalista; yo defendía mi carlismo per accidens. Finalmente, después de un largo debate, en el que uno y otro nos atacábamos y nos defendíamos sólo con el objeto de hallar la verdad, tantas pruebas históricas y políticas me presentó él para convencerme de que Bizkaya no era España, y tanto se esforzó en demostrarme ­­­­­que el carlismo, aun como medio para obtener no ya un aislamiento absoluto y toda ruptura de relaciones con España, sino simplemente la tradición señorial, era no sólo innecesario sino inconveniente y perjudicial, que mi mente, comprendiendo que mi hermano conocía más que yo la historia y que no era capaz de engañarme, entró en la fase de la duda y concluí prometiéndole estudiar con ánimo sereno la historia de Bizkaya y adherirme firmemente a la verdad.” (t. I, pp. 157, 158).

 

2.2. Recursos retóricos en el discurso de Sabino Arana

 

El lenguaje es en estos discursos un arma y una herramienta poderosa para ganar el apoyo público. La retórica puede verse como tradición cultural, afectación lingüística, y habilidades y metodologías puestas en juego para modelar las convicciones de audiencias particulares.

 

La retórica, o ars bene dicendi, es la técnica de expresarse de manera adecuada para lograr la persuasión del destinatario. En el sistema educativo medieval, junto con la gramática y la dialéctica, formaba parte del trivium. De este modo, la retórica es una disciplina verbal, originariamente ligada a la oralidad y al discurso no literario pero que pronto acogería a la escritura y a la literatura en su seno. Retórica y poética eran, en un principio, campos de estudio independientes; cuando la primera redujo su ámbito y se acomodó a la creación literaria –proceso iniciado ya en la Antigüedad clásica–, ambas disciplinas confluyeron.

 

La retórica se organiza como un complejo sistema de reglas y recursos que actúan en distintos niveles en la construcción de un texto. Todos ellos guardan una estrecha conexión entre sí, y todos repercuten en dos ámbitos generales que deben abordarse con anterioridad.

En primer lugar, el sistema de la retórica intenta satisfacer las necesidades de los distintos géneros oratorios que existían en la Antigüedad. Además, la retórica diferencia entre las diversas fases que integran una pieza o discurso dentro de cada género oratorio. Tropos, figuras y compositio tienen su lugar en este entramado.

 

2.2.1. Dimensiones del discurso retórico

 

La elaboración del discurso y su exposición ante un auditorio son factores que exigen al orador (vaya a ser escuchado o leído) atender a cinco dimensiones complementarias: inventio, elocutio y dispositio conforman el discurso en cuanto estructura verbal, mientras que memoria y actio configuran su puesta en escena (esto se excluiría en el caso de textos para ser leídos). Son las tres primeras, pues, las que nos interesan aquí:

 

-Inventio. Su finalidad es establecer los contenidos del discurso. El sustantivo inventio (o invenio) no significa invención, creación, sino hallazgo: el orador no nos presenta ideas nuevas, sorprendentes o inhabituales, sino que selecciona en un catálogo perfectamente tipificado los temas más adecuados para exponer su tesis; se busca en la memoria, que es concebida como un conjunto dividido en topoi o loci (tópicos o “lugares”) en donde se encuentran las ideas susceptibles de aplicación.

Así, en el discurso de Sabino Arana se catalogan las vir­tudes de los verdaderos vascos, las cuales constituyen “tópicos de persona”.

 

Un hexámetro medieval sintetiza las preguntas básicas que debe hacerse un orador para determinar la materia de su discurso y se establece, respectivamente, el carácter prioritario de los tópicos de persona, cosa, lugar, instrumento, causa, modo y tiempo. A estos “lugares” principales hay que añadir dos nuevos grupos: la familia de tópicos de la comparación (el locus a simili y su opuesto, el locus a contrario) y la familia de tópicos de la argumentación (deducción e inducción). Esta es la tipología del tópico retórico en sentido estricto.

 

Atendiendo a las necesidades internas de una obra literaria surge el denominado tópico literario, que con el tiempo se convierte en un cliché de común aplicación. Pensemos, por ejemplo, en el tópico del exordio, que pretende justificar ante el lector por qué el autor se ha decidido a escribir. Encontramos otros tópicos como el beatus ille, que también se da en los discursos de Sabino Arana.

 

En este caso, el pasado glorioso sirve de fondo y motivo al beatus Ille. Presenta a la sociedad vasca del momento enferma por la corrupción española. Utiliza el motivo del beatus ille para oponer el presente degradado al pasado feliz y virtuoso:

“Vuestros usos y costumbres eran dignos de la nobleza, virtud y virilidad de vuestro pueblo: y vosotros, degenerados y corrompidos por la influencia española, o los habéis adulterado por completo, o los habéis reemplazado por los usos y costumbres de un pueblo a la vez afeminado y embrutecido.”  (t. I, pp. 364, 365)

 

Los problemas sólo aparecen cuando los vascos no están unidos o hay un extranjero por medio:

…dos infaustas páginas de la historia patria: la aciaga página social de las guerras civiles (…); y la execrable página política del españolismo de los caballeros vizcaínos” (t. II, p. 1293)

 

-Ordo o dispositio. Su objetivo es organizar los elementos de la inventio en un todo estructurado. Dado que a cada parte del discurso le corresponde un determinado tipo de pensamientos, en los tratados de retórica la inventio y la dispositio suelen ser tratadas simultáneamente.

De los distintos elementos de la dispositio, nos interesan particularmente aquéllos que atañen a la estructura interna del discurso. En este sentido, es fundamental la atención al número de partes del todo oratorio y su orden.

 

Con respecto al número de partes, los discursos pueden desarrollar una estructura bipartita o tripartita. La disposición bipartita supone la co­existencia de dos partes que mantienen una tensión recíproca dentro del todo que las integra. En cambio, la disposición tripartita implica un principio, un medio y un fin. En ambos tipos de dispositio, cada una de las partes puede constar de subdivisiones.

Pensemos, por ejemplo, en la estructuración nosotros/los otros presente en todo el discurso de Sabino Arana o en la estructura pasado/presente/futuro, que también aparece.

En el primer caso, en el discurso sabiniano, “nosotros”, las fuerzas positivas, son los vascos patriotas, los nacionalistas. Y las fuerzas destructivas son los malos vascos (no patriotas) y los españoles y franceses, “los otros”. Se conforma así una oposición binaria cuyos polos están marcados en forma positiva y negativa, respectivamente.

 

En cuanto a la estructura pasado/presente/futuro, tenemos:

a) El pasado remoto y heroico.

b) El pasado reciente de pérdida y degradación de las esencias colectivas e individuales.

c) El presente o la acción de recuperación, concebida como acción política. Se niega la realidad social presente y se intenta recuperar el pasado glorioso y un tanto mítico.

 

Aunque lo más frecuente es que la estructuración del discurso oratorio se acomode a los moldes de la tripartición en el sentido expuesto a continuación: la parte inicial se denomina exordium; su fi­nalidad es ganarse los afectos del auditorio y esbozar el plan que va a seguir el discurso (partitio). La parte medial consta de dos elementos básicos: la narratio, exposición clara, verosímil y breve de la causa desde la perspectiva del orador y toma de postura de éste (tesis), y la argumentatio, conjunto de razonamientos que sostienen la tesis defendida. Por último, la parte final es la peroratio, que constituye una recapitulación del discurso y un nuevo intento de conseguir la simpatía de los jueces.

 

A la dispositio atañe también el orden de las partes. Las posibilidades fundamentales de la dispositio en este marco son dos: el ordo naturalis y el ordo artficialis.

El ordo naturalis es un tipo de estructuración no marcada. Tiene lugar cuando se respeta una disposición establecida por convención, por ejemplo, las partes del discurso tal y como las acabamos de ver o fijadas por la propia naturaleza. De este modo, la sucesión histórica de los acontecimientos de un hecho determinado.

El ordo artificialis supone la modificación del ordo naturalis. Puede manifestarse en la alteración del orden habitual de las partes del discurso, aunque más común resulta que actúe sobre la dispositio establecida por naturaleza, como ocurre en el inicio in medias res de una obra.

 

Estos recursos aportarán coherencia y cohesión del discurso, dando prioridad a lo que se considera importante colocándolo al principio del discurso, repitiéndolo, etc. Todos los párrafos de un discurso mencionarán el tema importante.

           

-Elocutio. Esta fase retórica consiste en expresar verbalmente de manera adecuada los materiales de la inventio ordenados por la dispositio. Suministra el “ropaje” lingüístico: selección de términos apropiados, orden en la frase, ritmo, empleo de figuras retóricas, etc.

Al estudio de la elocutio, en cuyo interior se encuentra el ornatus nos ocuparemos en breve, en el apartado de las figuras retóricas.

 

Es evidente que todas estas dimensiones del discurso retórico tienen, en mayor o menor medida, una importante aplicación al análisis de textos literarios y también políticos, que participan tanto de rasgos de textos literarios como de textos de la retórica clásica, como el genus demonstrativum o el ars praedicandi. Aunque nuestro trabajo se centrará en el ámbito de la elocutio (probablemente el de más rentable aplicación a la literatura), las restantes di­mensiones presentan también aspectos interesantes.

Así, el terreno de los loci o, más concretamente, los tópicos literarios, resulta de especial trascendencia para el estudio de los aspectos referidos al tema y contenido de la obra literaria (o política, que, en este caso, presenta rasgos retórico-literarios). La interpretación y análisis de ciertos escritos de Sabino Arana se enriquece (desde el punto de vista lingüístico) si se tiene en cuenta su carácter de lugar común desde la antigüedad. Veremos, por ejemplo, el establecimiento de un mito, el de la etnicidad, cosa frecuente desde el origen de la raza humana, pues se ha recurrido al mito como elemento principal para explicar incógnitas sobre temas trascendentes, esto es, aquéllos que tratan sobre el ser humano y sus relaciones entre sí, su destino final y su permanencia dentro del Universo, y también sobre el mundo físico y la existencia de la otra vida, así como la predestinación y las fuerzas sobrenaturales. No es algo extraño que Sabino Arana y sus seguidores llevaran a cabo la creación mítica de una identidad, un origen, una raza distinta y perfecta. La creación mítica (sea de un héroe, un origen o una visión del mundo) es algo que todos los pueblos hacen en algún momento de su historia.

 

También resultaría de interés ocuparse de la dispositio, dimensión fundamental en la estructura de la obra literaria. A sus preceptos responde, por ejemplo, el que los escritores sitúen ideas, argumentos o motivos de mayor importancia en la parte final de sus obras, capítulos, poemas o incluso oraciones. Es frecuente que Sabino Arana termine sus artículos con una exclamación que mueve a la acción.

 

El estudio de estos aspectos excede el propósito de este trabajo, pero conviene mencionar su importancia para subrayar que una completa consideración del análisis retórico de cualquier texto literario (o político en este caso) debe añadirlos al estudio de la dimensión que nos interesa aquí: la elocutio.

 

2.2.2. Figuras retóricas en el discurso de Sabino Arana

 

Como hemos señalado, dentro de la elocutio se encuentra el ornatus, y en éste, las figuras retóricas. Las que hallamos en el discurso político de Sabino Arana son variadas pero predominan, ante todo, las siguientes, que hemos seleccionado de varios de sus escritos:

 

Metáfora

La metáfora es una figura que se basa en la relación de analogía entre objetos y nace de la intersección de dos o varios significados que poseen semas (unidad semántica mínima que resulta del análisis de los significados) en común dentro de un solo término o de una sola expresión. En lugar del término real se enuncia el metafórico. Por ejemplo:

"el poder español cayó sobre Bizkaia y la unció al yugo de la esclavitud" (t. I, p. 509)

 

"Tales son los principales partidos españolistas a los cuales están afiliados los bizkaínos, olvidándose de su política patria, de su política nacional, expresada en el tradicional lema de Jaungoikua eta Legizaŕa, y ayudando de esta suerte a la mano criminal que ha hundido ya el puñal en el seno de nuestra Patria y está despedazándole las entrañas" (t. I, p. 372).

 

La metáfora suele aunarse en el discurso de Arana con la hipérbole, y ambas se emplean a menudo para caracterizar muy negativamente a los partidos no nacionalistas del País Vasco, en este caso como cómplices del asesino (España) que despedaza a la Patria.

 

Hipérbole o superlación

Sustitución de significados con exageración que rebasa llamativamente los límites de lo verosímil. Ejemplos:

            “si los esclavos de Satanás han conspirado y conspiran” (t. II, p. 1256)

            “…y los traidores caballeros bizkainos que vendían a su Patria” (t. II, p. 1278)

el quebrantamiento del orden moral, la infracción de la ley cristiana, en una palabra, la perpetración pública del pecado (t. II, p. 1335).

 

Recurrencias gramaticales

Encontramos una recurrencia gramatical muy frecuente: repetición de estructuras sintácticas (también llamada plurimembración o paralelismo, esto es, segmentación de un enunciado en miembros o estructuras sintácticas semejantes).

 

El isocolon o compar es una figura que cabe considerar sinónima de la plurimembración, pero que se define, en rigor, por la igualdad o semejanza de longitud de los miembros que se repiten. Puede identificarse con la forma más sencilla de plurimembración, la de desarrollo horizontal, como las bimembraciones. O las trimembraciones. Se trata de aunar elementos categorial y funcionalmente equivalentes, de dos en dos (bimembración), de tres en tres (trimembración) o en mayor cantidad (plurimembración). Se da con sustantivos, adjetivos y también con sintagmas:

 

"la raza más vil y despreciable" (t. I, p. 365)

“Ascendencia originaria de Bizkaya: esto es lo que para los bizkainos de entonces significaba la limpieza de sangre. Ascendencia originaria de Euskeria: esto es lo que significa la pureza de raza para los bizkainos nacionalistas de hoy” (t. II, p. 1170).

 

También se dan aquí repeticiones anafóricas.

“Enríquez, como buen español, se aprovechó solícito de cuanto el Gobierno de la República (…) pusiera a su disposición (…). El Juez Mayor (…) cambió, como buen español, su carácter postulante por el de cobrador de contribuciones” (t. II, pp. 1279-1280)

 

Anáfora

Repetición de una o más palabras al comienzo de varias secuencias sintácticas o versales. La anáfora es uno de los recursos que con más frecuencia utilizan los escritores (especialmente los poetas pero también prosistas, y no sólo dentro de la expresión literaria) para amoldar el contenido a los límites del espacio y destacar la unidad de las estrofas, párrafos o grupos de enunciados.

Los políticos emplean esta técnica de manera algo diferente a la retórica clásica. En ésta, la técnica de la anáfora sólo se usa en un párrafo, mientras que en el discurso de los políticos hay repeticiones constantes, en una llamada de atención y fijación de los conceptos claves que el político quiere transmitir. Es un estribillo destinado a ser retenido fácilmente por el público.

 

            En los textos de Sabino Arana (como en los de muchos poetas de todos los tiempos) suele darse con frecuencia la combinación de interrogación retórica y repetición anafórica.

            La intensificación de la recurrencia anafórica suele llevarnos al núcleo de la idea (como en poesía suele llevarnos al núcleo del poema). Sabino Arana emplea este recurso dentro de la misma frase, o en frases diferentes:

            “Es necesario caigan todos en la cuenta del error que han padecido. Es necesario que los bizkainos carlistas, los carlistas de Abartzutza y Montejurra, comprendan todos que no es ése el camino que conduce (...). Es necesario que los bizkainos (...). Es necesario que sepan los bizkainos (...)” (t. I, pp. 318, 319).

            “Están de enhorabuena todos los liberales: desde el ateo hasta el que quiere la religión sólo para su propia conveniencia sin importarle un bledo de los demás. Están de enhorabuena todos los españolistas: desde el que comulga dos veces a la semana hasta el que no ha recibido más que el bautismo, y desde el monárquico más cesarista hasta el anarquista más perfecto. Están, en una palabra, de enhorabuena todos los partidos españoles establecidos en Euskeria y enemigos, en todo o en parte, del lema nacionalista Jaun-Goikua eta Lagi-Zaŕa, y muy especialmente el partido liberal-fuerista, euskalerriaco o fenicio” (t. II, p. 1363). Incluye aquí la expresión coloquial importar un bledo (que le acerca a las masas populares), y se dan también opuestos antitéticos en las dos primeras frases.

            “A cualquier cosa llaman chocolate las patronas; a cualquier cosa llama Euskalduna patriotismo, y patriotas a cualesquier personas” (t. II, p. 1386).

 

Diseminación

Al político le gustan las repeticiones de todo tipo, que insisten en la idea principal y se quedan en la mente del oyente-lector. La diseminación supone la repetición en un contexto, sin un orden determinado, de las mismas palabras, a veces ligeramente modificadas (o incluso de palabras sinónimas). Aquí mostramos una que marca el miedo a lo español:

“Tendrán quintas para servir a España, contribuciones para mantener a España, enseñanza española, costumbres españolas, representantes y empleados españoles... lo mismo que hoy” (t. II, p. 1240).

 

Perífrasis

Suponen dar un rodeo para expresar un concepto o mencionar a una persona o cosa con el fin de eludirla, evitar nombrarla. No se trata de eufemismos puesto que el autor no elude la expresión directa porque sobre ella pese una interdicción lingüística, sino porque no le gusta personalmente la entidad a la que alude y consigue así un efecto mayor, burlesco y despreciativo:

“no hay que confundir las especies, y a Bizkaia con Valladolid y la tierra del Toro” (t. I, p. 495). Tierra del Toro = España.

 

Ironía o antífrasis

La ironía ha sufrido un desplazamiento desde el ámbito retórico en el que nació hasta el ámbito cotidiano de uso. Expresión en tono de burla de una significación contraria o diferente a la del enunciado. Supone decir algo sin realmente decirlo. Dentro de la ironía cabe distinguir el sarcasmo, clase de ironía que se caracteriza por la intención cruel, hostil o maliciosa que expresa.

 

Podemos saber que un enunciado es irónico por diversas marcas: el tono, el contraste de estilo, el conflicto entre nuestras creencias y lo que expresa, etc.

En la ironía intervienen:

-el principio de economía: a mayor simplificación, más carga irónica;

-el principio de alto contraste: a mayor incongruencia, mayor ironía.

La ironía puede ser considerada una figura del lenguaje, pero también del pensamiento, y en ella entran en juego técnicas como la hipérbole (exageración). Además, diremos que no tiene función decorativa, sino que aporta sentido.

 

Los ejemplos de ironía son abundantes. Y generalmente las marcas formales para señalarla son la cursiva y los puntos suspensivos.

Ante el comentario de un periodista de El Noticiero que llama "pequeña patria" al País Vasco, señala:

"¡Pequeña Patria!!! Antójasenos que el tolosano de El Noticiero es tan grande cuando menos como su paisano el gran Echegaray, pues que no cabe en su tierra. Tendríamos mucho gusto en conocerle, para enviarle un metro, y de los mayorcitos que se venden, a fin de que pudiera medir con más exactitud el suelo español... Seguro que entonces le parecería pequeño comparándolo con todo el continente europeo, y aún éste al lado de la superficie terrestre... y vendría a clasificar sus patrias (sustantivo que hasta ahora no ha tenido plural, pero que empieza a tenerlo entre los académicos modernos) en grandaza, grande, grandecita, chica, chiquita y chiquitina. Seis patrias... ¡Lástima que no se haya inventado todavía el cañón de Julio Verne, para llegar a la luna y contarla entre las patrias de Echegaray y el redactor de El Noticiero!

¡Oh, grandeza de estos seres!... Y sin embargo no es de nuestra época el mastodonte." (t. I, p. 504).

 

La ironía suele relacionarse con crítica o ataque, pero tiene un lado lúdico. Por el contrario, la sátira es más cruda, menos sutil. En ella los vicios, las tonterías, las injusticias, etc., se exponen para ridiculizarlos o despreciarlos. La pura invectiva o el insulto es una sátira con poca ironía.

La ironía dirige su crítica hacia realidades, opiniones o actitudes concretas y particulares, mientras que la sátira ofrece una crítica de carácter social a temas sociales, políticos, históricos, éticos o morales. La ironía presenta un carácter burlón, es una codificación con carácter peyorativo y la sátira es aún más peyorativa, despreciativa y desdeñosa, aunque, a diferencia de la invectiva, su intención última es correctora.

 

La sátira se caracteriza ante todo por la reducción, que puede ser de varios tipos: degradación y desvalorización de la víctima mediante el rebajamiento de sus cualidades, animalización, tipificación de la víctima, etc.

Éstas y otras figuras ridiculizadoras o degradadoras son ampliamente usadas por Sabino Arana:

 

            “Sólo falta ya, para completar el cuadro, que les apliquen una letra apropiada a las circunstancias (para lo que pueden dar el encargo al insigne poeta de Valladoliz, Florete) y que la cante desde su palco del Ayuntamiento acompañado al piano por el Alcalde y llevando el compás con una batuta de alcornoque el Cacique del distrito. Y tutti contenti” (p. 1373)

 

La parodia, también muy usada por Sabino Arana, no está marcada, puede ser reverencial o crítica. Se trata de imitar algo, a veces ridiculizándolo. Así es como la utiliza Sabino Arana cuando imita la forma de hablar o escribir de los emigrantes, tratándolos de incultos o denostando los rasgos propios de su variedad del castellano:

"(pues, mire usted, la verdaz, en sus manos es la pluma una gran calamidaz)" (t. I, p. 495).

"La joventuzz maketa" (t. I, p. 587)

"¡Ay qué ridiós! ¡Pus no decían que aquí en esto se apagaban los incindios en un santiamén? ¡Otra qué ritoño! Pus en mi tierra no se tarda más" (t. II, p. 1389).

 

En cuanto a la caricatura, supone exagerar los rasgos peculiares del objeto, en especial los que son vistos como defectos o vicios. Si la caricatura no tiene ingenuidad, amabilidad y llega a lo sorprendente, ridículo y monstruoso, estamos ante lo grotesco, que no tiene intención didáctica como la sátira.

 

Estas figuras del discurso se relacionan con otras que no son tan empleadas por Sabino Arana, como el absurdo, esto es, expresiones o representaciones que son imposibles en la realidad objetiva y carecen de sentido desde el punto de vista semántico o lógico. Y también el humor negro, cuya esencia está en el pesimismo, entre la risa y el horror. Es una risa provocada por lo macabro, la crueldad. Se trata de buscar la risa en lo que antaño inspiraba lástima. Generalmente es la indignación del hombre ante las injusticias de su destino, llegando al cinismo y enmascarando la injusticia con una risa amarga. Podríamos calificar de humor negro, aunque es más risa de la desgracia ajena que de la propia, el caso en que Sabino Arana indica que, ante un español que se ahoga y pide socorro, sólo cabe decir: Euskeraz (en euskera).

 

            Además de estas figuras retóricas clásicas, también encontramos ciertas técnicas discursivas que le ayudan en su propósito de convencer:

 

La técnica inclusiva

Es esta técnica muy frecuente en los discursos políticos. El orador se dirige a un grupo que tiene algo en común, por ejemplo, la raza o la religión, y se usan los miedos y odios, prejuicios e inclinaciones, convicciones e ideales comunes al grupo.

Los políticos tratan de convencer a la audiencia de que ellos y sus ideas son “de la gente”. Elevan la historia del grupo, sus tradiciones y contribuciones a la creación de la nación para lograr el apoyo a sus ideas. Se glorifica la historia del grupo, lo que puede darse tanto incluyendo a un numero grande de personas o interesándose sólo por un grupo y excluyendo grupos étnicos[5].

En la actualidad tenemos que, puesto que las democracias se basan en la opinión mayoritaria, aquéllos que dicen representar el deseo de la mayoría incrementan la probabilidad de ganar el apoyo público.

 

En cuanto a Sabino Arana, dentro de esta técnica inclusiva, emplea expresiones como “familia bizkaina”, “nuestra tierra”, “nuestras espaldas”, “nuestra voz”, “nuestras palabras”, “nuestras obras”, “nuestra Bizkaya” y “nuestra patria”.

 

Transferencia

En general, los políticos se dirigen a sus oyentes/lectores de modo similar. Invocando el sentido de identidad nacional de la gente están empleando la estrategia llamada “transferencia” para ganarse el apoyo público[6].

 “Y la ansiada declaración no se hizo esperar: porque la Divina Providencia, en la que tiene puesta toda su confianza el tenaz partido nacionalista, vela por éste y no ha de permitir que un puñado de malos bizkainos y de extranjeros que enarbolan como lema patrio una bandera en cuyos pliegues no está simbolizada la Religión de nuestros padres, venga a anular la propaganda bizkaitarra, que tantos trabajos y tantos sacrificios va costando y que es la única que puede despertar y salvar a este desdichado Pueblo nuestro” (t. II, p. 1309).

 

La técnica del acercamiento popular a través de recursos coloquiales 

Nos referimos aquí al esfuerzo que algunos políticos hacen por acercarse al pueblo a través de la inclusión de bromas, refranes y ciertas expresiones y exclamaciones habituales en la lengua coloquial, que el mismo autor suele marcar en cursiva. Son también recursos de amplificación del contenido discursivo. En muchas ocasiones, el autor cambia el refrán, lo adapta a la situación concreta a la que se refiere:

            “Ir a por lana y volver trasquilado” (t. I,  p. 542)

“A donde nosotros los mandaríamos, por dañinos para el euskera, es a freír churros más allá de las fronteras meridionales de Euskeria” (t. II, p. 1305).

            “¿Quién les ha dado vela en este entierro?

Callen la boca maketa y recogiendo los trastos váyanse con la música pedagógico-maketil a cualquiera región de España” (t. I, p. 496).

            “la cabra siempre tira al monte, como el maketo[7] tira siempre al verde” (t. II, p. 1337).

 

La técnica del miedo

Muy utilizada también por Sabino Arana. Agita el miedo del público contra algo y origina una actitud negativa a la vez que propone una medida que reducirá el miedo:

“Pero si el maketo, penetrando en tu casa, te arrebata a tus hijos y a tus hijas, para quitar a aquéllos su lozana vida y prostituir a estas… ya entonces, no llores” (t. II, p. 1307). Se suman además las técnicas de suspensión e hipérbole.

“Bizkainos: podéis seguir eligiendo Diputados y Concejales como los que hasta el presente habéis colocado al frente de Bizkaya y de sus pueblos.

Pero, cuando el Euskera se vea corrompido y rechazado a algún remoto caserío, y la raza maketa habite vuestras viviendas… ya entonces no os quejéis” (t. I, p. 420). Enlazaría con la técnica retórica de conminación o expresión de amenazas.

 

Selección léxica

Puede utilizarse para reforzar o atenuar la fuerza ilocucionaria. Esto es porque ciertos tipos de palabras pueden activar particulares presuposiciones, revelar actitudes del hablante y requerir el acuerdo del lector para la interpretación.

Veamos las frecuencias de las palabras que definen la idea central del discurso sabiniano (establecimiento del mito de la etnicidad y los símbolos que lo conforman, y confrontación nosotros/los otros derivada de la creación del mito):

Ponemos como ejemplo el artículo “La ceguera de los vizcaínos”, artículo de 1894 (tomo I de las Obras completas; también puede encontrarse también en la página web señalada) con un total de 4.608 palabras:

 

Palabra

Frecuencia total

NOSOTROS

11

ELLOS

11

BIZKAYA

55

ESPAÑA

23

BIZKAINO(s)

40

NACIÓN(ONES)

13

NACIONALISTA(s)

2

ESPAÑOLISMO

6

ESPAÑOLISTA

11

EXTRANJERO/-A /-ISTA

13

RAZA

12

LENGUA

7

INDEPENDENCIA

7

COSTUMBRES

9

RELIGIÓN (religioso/-a)

9

BANDERA

7

PATRIA

27

TRADICIÓN/-AL(ES)/-ALISTA(S)

25

INSTITUCIONES

4

FUEROS

10

JAUNGOIKOA ETA LEGE ZAHARRA/ ETA FUEROAK

12

LIBERTAD(-ades)

5

JUSTICIA

4

 

            Los campos léxicos se ordenan en la oposición semántica positivo/negativo, aludiendo los primeros a nosotros (los vascos patriotas) y los segundos, a los otros (los no vascos y los vascos no patriotas).

            Podemos diferenciar también los campos léxicos por las clases de palabras que los forman: sustantivos, adjetivos o verbos.

-campo semántico de los verbos relacionados con los españoles y los vizcaínos no nacionalistas y sus acciones: ateo, vil, despreciable, traidor, degenerado, embrutecido, afeminado, corrompido, devastar, asolar, arrancar, destrozar, esclavizar, etc.

-campo semántico de los sustantivos que aluden a los vascos: leales, fuertes, valientes, etc.

 

Expresiones en contraste

Como acabamos de ver, los campos léxicos se ordenan ya en contraste; el objetivo es despreciar a sus oponentes y elevarse a sí mismos.

Mediante estas expresiones se recupera información de la memoria colectiva de la audiencia y se beneficia al emisor:

“Era feliz la familia bizkaina, porque así sus costumbres como las leyes del estado estaban informadas en los principios religioso-morales del catolicismo; y vosotros le habéis dicho que debe olvidarse ya de cosas que pasaron a la historia; que es oscurantismo, que es retroceso desear la conformidad de las leyes y las costumbres con los preceptos de Dios; que sobra en el lema tradicional de Bizkaya la palabra Dios, y debe sustituirse con otra que signifique el ateísmo o liberalismo, importado por el extranjero y corruptor de las sociedades, debiéndose contentar los bizkainos con unos Fueros sin Dios, con unos Fueros que no existen, con un poder sin autoridad, con un cuerpo sin alma, con un monstruo.” (t. I, p. 364).

“Vuestros usos y costumbres eran dignos de la nobleza, virtud y virilidad de vuestro pueblo: y vosotros, degenerados y corrompidos por la influencia española, o los habéis adulterado por completo, o los habéis reemplazado por los usos y costumbres de un pueblo a la vez afeminado y embrutecido.”  (pp. 364, 365)

 

La técnica del testimonio

            Se trata de que el político indique los logros u obras de su partido. En este sentido, será un testimonio positivo. Es aún más frecuente que hable de los no-logros de otros partidos.

 

Sobre los nacionalistas señala:

“Enfrente de todas estas políticas extranjeristas, está la política bizkaina, el partido nacionalista (...).

Según esa política bizkaina, habiendo sido siempre Bizkaya nación separada, tiene derecho a reconstituirse libremente conforme a su tradición.” (t. I, p. 372)

 

Sobre los españoles y sus partidos:

“¿Queréis conocer la moral del liberalismo? Revisad las cárceles, los garitos y los lupanares: siempre los hallaréis concurridos de liberales; la mayor parte os dirán que son republicanos, porque así comienzan a llamarse cuando ya les va hastiando el liberalismo moderado.

¿Queréis comprender el fuerismo de los liberales, sean monárquicos o republicanos? Contad y examinad a los maketos que invaden el territorio bizkaino: el noventa por ciento son con seguridad liberales; de esos noventa, unos sesenta serán antes de un mes republicanos; los demás, o monárquicos o socialistas, o anarquistas.

¡He ahí la gente que nos viene a predicar a los bizkainos libertad y política republicana!” (t. I, p. 368)

 

Uso de discursos previos para sostener sus argumentos

Se evitan así responsabilidades y se realza la fuerza ilocucionaria del discurso. Pueden usar palabras duras pero que han sido dichas por otros. Se hacen así más aceptables para el público.

Suelen citar también discursos históricos u opiniones que generalizan, para adaptarlas a sus fines.

“¡Cuántos sabios han dicho que nuestra raza es la más antigua de Europa y aun del mundo entero! ¡Cuántos han admirado esta preciosa reliquia de las edades primeras de la humanidad” (t. II, p. 1380)

 

Otras técnicas

Hasta aquí hemos mencionado las técnicas principales usadas por el político; hay otras, que también pueden hallarse en los mismos ejemplos que hemos ido señalando como la técnica de la inversión, por la que un político emplea una expresión particular de tal modo que su significado habitual se invierte para indicar así lo contrario a la expresión original. Las víctimas se transforman en agresores y al contrario. También, las falacias lógicas o técnica de la extrapolación injustificada. El emisor hace espectaculares predicciones acerca del futuro, basadas sólo en unos pocos hechos. Es una de las técnicas más comunes.

 

Conclusión

En este artículo hemos querido analizar las principales figuras retóricas que aparecen en el discurso de Sabino Arana Goiri, y cuyo fin es la persuasión del destinatario. La función apelativa primordial de este discurso es la exposición de un proyecto histórico y político basado en una determinada concepción de la sociedad e historia vasca, sobre la cual se busca fundar una ideología y programa político que organice la futura sociedad vasca. Tal proyecto implica una relectura de la historia del País Vasco, como se refleja en las páginas 365-372 del tomo I de sus Obras completas.

La reconstrucción de la historia se apoya sobre determinados conceptos-símbolos que, según el emisor, definen al pueblo vasco, son rasgos propios que excluyen al otro: “y no le bastan a Bizkaia para ser feliz la religión expresada en Jaungoikua, y la independencia, instituciones, costumbres, raza y lengua significadas por LagizaËa” (p. 370).

La apelación del discurso pretende alcanzar la hegemonía política del pueblo vasco después de deslegitimar a los demás partidos y corrientes que no son nacionalistas. Los demás proyectos aparecen por tanto como rivales o enemigos de la esencia definida en los conceptos-símbolos.

 

El discurso panfletario basa su eficacia propagandística en decir pocas cosas, en decirlas dentro de un orden mítico (buenos/malos; víctimas/asesinos; morales/inmorales), en forma metafórica e hiperbólica y no racional, apelando a los sentimientos (amor/odio) y, por último, en utilizar el miedo al otro, a lo desconocido. Así, dentro de este relato y apelación sólo cabe un único e inmutable País Vasco, incompatible con otras alternativas que proponen algo distinto a las esencias de los conceptos-símbolos.

 

 

Bibliografía

 

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© Teresa Fernández Ulloa.  Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 14, Mayo 2003. ISSN 1576-4737.

http://www.ucm.es/info/circulo/no14/fulloa.htm

 

índice de clac 14

 

portada



[1] Este artículo es una parte, ampliada, de la investigación "Análisis del discurso político en el País Vasco" (APC1999-0066), proyecto financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia, sin publicar.

[2] ‘Casa de Sabino’, lugar que se ha convertido en un centro de trabajo y reflexión, de asambleas y de estudio, de casa abierta y de cultura para el nacionalismo vasco. Véase su página web: www.sabinetxea.org

[3] “Herrialde”: País, tierra, región; tiene sentido meramente geográfico, es decir, territorio que presenta cierta cohesión de tipo étnico, político, económico, nacional, etcétera, pero no “el pueblo que lo habita”. (Hiztegia Bi Mila, p. 220). En este caso se refiere a las 6 provincias (3 del País Vasco Sur, o Hegoalde, lo que es la actual Comunidad Autónoma Vasca, y 3 del País Vascofrancés o Iparralde [Norte]).

[4] JEL son las iniciales del lema “Jaungoikua eta lagi zaŕa”, adoptado por este partido.

[5] Véase T. Zheng (2000).

[6] Véase A. Delwiche (1995). Según A. Delwiche, “transfer is a device by which the propagandist carries over the authority, sanction, and prestige of something we respect and revere to something he would have us accept. For example, most of us respect and revere our church and our nation. If the propagandist succeeds in getting church or nation to approve a campaign in behalf of some program, he thereby transfers its authority, sanction, and prestige to that program. Thus, we may accept something which otherwise we might reject.

In the Transfer device, symbols are constantly used. The cross represents the Christian Church. The flag represents the nation. Cartoons like Uncle Sam represent a consensus of public opinion. Those symbols stir emotions. At their very sight, with the speed of light, is aroused the whole complex of feelings we have with respect to church or nation. A cartoonist, by having Uncle Sam disapprove a budget for unemployment relief, would have us feel that the whole United States disapproves relief costs. By drawing an Uncle Sam who approves the same budget, the cartoonist would have us feel that the American people approve it. Thus, the Transfer device is used both for and against causes and ideas.”

[7]Maketo”, según el diccionario Hiztegia Bi Mila, es una palabra de origen santanderino con que los montañeses designaban, despectivamente, a los castellanos de la meseta y que, introducida en el habla de Bilbao y del País Vasco en general, ha tomado la misma acepción despectivo-racista hacia gentes de origen no vasco. Es muy utilizada por Sabino Arana.