MARCO COMUNICATIVO DEL CÓDIGO VERBAL

clac 21/ 2005

Lázaro Carrillo Guerrero

Universidad de Granada

lzro@msn.com

 

Resumen

    La lengua es un código abierto, variable y adaptable, de acuerdo con la situación comunicativa. Ello implica un recorrido de acceso a los significados circunscrito por la estructura social, y en la cual se establece una distribución del poder, una ideología, y unas relaciones de solidaridad. Pero también implica una organización semiótica realizada en un marco retórico-gramatical de codificación, el registro, y donde se actualiza un significado potencial, un código gramatical, y un código socio-situacional de estructuración genérica. De modo que la situación comunicativa determina que código selecciona el usuario y en que condiciones, y la estructura social establece que código controla el usuario.

 

1. Introducción

 

    Una de las funciones de la lengua es ejercer como un código para actuar como instrumento de comunicación. Pero es necesario destacar dos cuestiones importantes que Leith y Myerson (1989) plantean:

“Speech, then, can be described as multi-coded: many different components operate simultaneously.” (Leith y Myerson, 1989:9)

“The verbal component may have a fixed form, but its meaning can never be fixed, because at different times audiences in various places will bring their own frameworks of interpretation to it and make it mean something new.” (Ibíd.:9)

En el mismo sentido, Leech y Short (1981:119-147) afirman que la descripción de la lengua como código es demasiado limitada, ya que la lengua es abierta y sin límites fijos (open-ended) en cuanto que ella permite la generación de nuevos significados y nuevas formas (por ejemplo, significados metafóricos y neologismos). De modo que, si la lengua es un código, es un código complejamente mal definido, adaptable a la destreza innovativa de sus usuarios. Leech y Short, de acuerdo con su propuesta pluralista sobre el concepto de estilo, proponen una pluralidad de niveles de código (semántico, sintáctico, grafológico) en correspondencia, respectivamente pero no exacta, con la pluralidad de funciones (conceptual, interpersonal, textual).

 

2. Recorrido social y organización semiótica

    Entendemos que código (o la lengua como código):

a) encarna un recorrido de acceso a los significados, el cual es determinado por el lugar que ocupa el individuo en la estructura social, y determina que opciones se seleccionarán apropiadamente en una situación determinada (Gregory y Carroll, 1978:80);

b) y es una organización semiótica, por encima del sistema lingüístico (en el nivel semiótico), que gobierna la selección de significados realizada por un hablante y su interpretación por un oyente; y que controla, además, los estilos semánticos de la cultura (Bernstein, 1971; Halliday, 1978:111).

Pero el código es una práctica lingüística asociada, también, a las variables situacionales:

“The code is actualized in language through the register, since it determines the semantic orientation of speakers in particular social contexts; …” (Halliday, 1978:111)

El fenómeno de la “diglosia” muestra esta condición. Ya que se trata de una comunidad lingüística donde se usan dos formas distintas de la misma lengua: una apropiada para unos determinados contextos, y la otra apropiada para otros. En este sentido, código es considerado como una lengua o variedad de lengua coexistiendo con otras lenguas o variedades de lengua. Es decir, los códigos operan en la selección de significados dentro de los distintos tipos de situaciones, pero la estructura social, también, está relacionada a la variedad de lengua que determina un registro (Halliday, 1978:67).

    La competencia gramatical innata en todos los individuos configura los códigos lingüísticos a través de la interacción y las acciones comunicativas (Gumperz, 1986:22).  Y el concepto de competencia comunicativa implica la idea de un repertorio comunicativo. Este repertorio se refiere a la totalidad de recursos lingüísticos (toda la variedad de los códigos de la lengua) disponibles a los miembros de una comunidad lingüística (Gumperz, 1986:20). Cada miembro, como individuo selecciona entre estos códigos el más apropiado al contexto, pudiendo cambiar de uno a otro en el mismo acto comunicativo:

“Rather than seeing code switching as the consequence of a deficiency in one of the two languages or codes, it is seen as a means of communicating intimacy, seriousness, a change of status from the formal. It serves as a cure telling the hearer to employ different background information to interpret what follows.” (William, 1992:170-1)

Y entendemos que el cambio de código (code switching) es aplicable tanto a variedades de lenguas como a variedades dentro de la misma lengua. Gumperz (1982:63) afirma que el desplazamiento de un código a otro sirve para llevar a la interacción verbal una información semánticamente significativa que no ha sido sistemáticamente explorada. Y cuando la ideología política cambia, las actitudes a este deslizamiento de un código a otro también cambian. Él afirma (pág.64) que el cambio de código[1] es encontrado más frecuentemente en el habla informal. En un contexto bilingüe, la tendencia (pág.66) es que la lengua minoritaria sea considerada como “código nosotros” (we code) y asociada con actividades informales e internas de grupo, y que la lengua mayoritaria sirva como “código ellos” (they code) asociada con relaciones más formales y externas al grupo, y menos personales.

    Sin embargo, esta distinción “código nosotros/código ellos” puede entremezclarse, en un contexto monolingüe, en casos como los que presentan, por ejemplo, Halliday, McIntosh, y Strevens (1964) cuando nos hablan de unos registros llamados lenguas restringidas [lenguajes especializados] (restricted languages), que pueden muy bien confundirse con códigos: el lenguaje internacional de la aviación (International Language of the Air), los mensajes por cable en tiempo de guerra, etc., y otros menos restringidos como los pronósticos del tiempo, canciones líricas populares, regulaciones y documentos oficiales y legales (jurídicos), etc.

Podemos entender que los códigos “nosotros” y “ellos” forman parte de un proceso interactivo de negociación, y sujetos al cambio de acuerdo con la diversidad de situaciones comunicativas. Además, ellos implican que tanto la forma del mensaje como el contenido del mensaje funcionan conversacionalmente y tienen un rol en la implicación (Gumperz, 1982:95):

“The view that code switching is a discourse phenomenon in which speakers rely on juxtaposition of grammatically distinct subsystems to generate conversational inferences has important implications for our understanding of how verbal signs function in human interaction and for our understanding of the role of speech variation in human society.”  (Gumperz, 1982:97)

    Sobre este panorama podría hacerse una distinción gradual entre “códigos restringidos” (sistemas cerrados, con un uso de la lengua altamente formulista) y “códigos elaborados” (sistemas abiertos, con un grado de creatividad individual en el uso de la lengua) (Gumperz, 1986:22). Garfinkel (1986:301-324) plantea esta distinción bajo el concepto de indexicalidad [deixis] (indexicaliy)[2]. Con este concepto, se refiere a la dependencia que la interpretación de los actos comunicativos tiene, siempre, del conocimiento que ya poseen los hablantes. Este conocimiento puede señalarse como parte del mensaje a través de la elección de palabras, del estilo, de la acentuación, o de la entonación, o puede estar implícito en la posición o punto de vista de los hablantes.

 

3. Marco retórico-gramatical de codificación: el registro

    Desde esta perspectiva, estos dos sistemas de códigos (restricción y elaboración) son simplemente dos maneras de señalar este conocimiento que ya se posee. De esta forma, los mensajes elaborados llevan su máxima carga comunicativa mediante el léxico, y los mensajes restringidos lo hacen a través de recursos comunicativos no léxicos: cambio de código, acentuación, entonación, etc. Y cuanto más dependencia léxica, más accesible será el mensaje para quienes no comparten conocimientos similares. Ello hace que los códigos elaborados sean más apropiados para una comunicación intercultural. Aunque no siempre son los más efectivos en la comunicación.

Así, un código presenta opciones, y entendemos que lo hace en el marco de las variables del registro, donde interviene la capacidad cognitiva de los interlocutores:

“Once learned, a linguistic code constrains the individual's perception of his and his in­terlocutor's social role, just as lexical structures constrain the individuals perception of features in the physical environment.” (Gumperz, 1986:22)

Fawcet (1980:70) sugiere que los términos competencia y actuación (competence, performance) sean reemplazados por los de código y texto (code, text), teniendo, respectivamente, los valores de potencial y actual. Él basa esta propuesta en la noción de Halliday de potencial de significación:

“Halliday’s notion of MEANING POTENTIAL, then, in its intra-linguistic sense, refers to the most important level of the code of language: its generative base in the functional component networks that comprise the level of semantics.” (Fawcet, 1980:55)

La idea básica de Halliday (1978) es que la lengua es considerada como la codificación de una conducta potencial en un significado potencial, es decir:

“… as a means of expressing what the human organism ‘can do’, in interaction with other human organisms, by turning it into what he ‘can mean’.” (Halliday, 1978:21)

    Pero, nosotros no experimentamos la lengua aisladamente, sino que lo hacemos siempre en relación a un escenario, a un conjunto de personas, acciones, y eventos, de los cuales se deriva el significado de lo que se dice (Halliday, 1978:28). Así, lo potencial es lo que la gramática (o código) especifica, y lo actual es la salida (output) desde la gramática.

Para Fawcet, el conocimiento del código y el uso del código están unidos más íntimamente en la relación potencial / actualización (potential/actual) que en la relación competencia / actuación (competence /performance). Siendo las reglas de la gramática, no afirmaciones, sino procedimientos a seguir:

“…the knowledge that is stored in a person’s grammar is knowledge of what to do, knowledge of how one may behave linguistically.” (Fawcet, 1980:258)

    De todo esto, entendemos que el texto, como producto retórico-gramatical codificado, es actualizado y tiene una salida en un marco retórico-gramatical de codificación: el registro. Entendiendo por marco retórico, el marco pragmático de la lengua, donde la función esencial es de ser un instrumento de interacción interpersonal. Y donde este marco retórico acoplado al marco gramatical de la lengua interviene en la competencia comunicativa de una determinada situación.

Así, en la película “The Fabulous Baker Boys”[3], y en la secuencia donde Frank y Jack están sentados ante sus respectivos pianos, y ante un público de mediana edad, en el salón-bar de un hotel podemos observar como este marco del que hablamos produce un determinado registro. Frank y Jack mantienen un diálogo entre ellos para codificar y transmitir, comunicativa y ostensivamente, un mensaje a su auditorio, y lograr unos efectos: darse a conocer, captar la atención y el interés, y contribuir a que lo que van a tocar en el piano les guste al público presente. Para ello, utilizan unas estructuras gramaticales mayormente declarativas, y algunas interrogativas [Thank you, thank you. Good evening and welcome to the Starfire Lounge. My name is…….You know, my brother and I have been playing together, gosh, I don’t know. How long has it been, Jack?. ……Why? Well I guess you could say it’s the…] y unas señales interrogativas de chequeo o apoyo a unas estructuras declarativas [That’s a lot of water under the bridge, eh, Jack? ……We must’ve shaved three lives off that cat, eh, Jack?]. Exponiendo y comunicando, así, una información que el marco de codificación en el que están situados propicia y da salida a ello.

 

4. Significación ideológica y organización semántica

    Fawcet (1980:255) y Melrose (1988:85) enfatizan que un modelo adecuado de discurso, o interacción social, necesita incluir unos modelos adecuados de los códigos que pueden usarse, incluyendo el código de la lengua. Es decir, los códigos semióticos tales como los códigos verbales, los códigos paralingüísticos (verbal codes, paralinguistic codes) (aspectos significativos de la conducta vocal que no son descritos como parte del sistema de la lengua: tono de voz, velocidad, vacilaciones, etc.), los códigos kinésicos (kinesic codes) (los gestos y otros movimientos del cuerpo que intervienen significativamente en la comunicación), los códigos proxémicos  (proxemic codes)[4] (la relaciones físicas de distancia o acercamiento entre los interlocutores), etc.

Para Hodge y Kress (1988:52-3) los códigos proxémicos expresan, de forma transparente, significados sociales de relaciones de solidaridad. No-proximidad significa, normalmente, debilidad indiferencia, o alienación en una relación, bien positiva o negativa. Proximidad significa una fuerte relación que puede ser bien positiva (amor, intimidad) o negativa (agresión, hostilidad). La variable de proximidad puede ser fuertemente ambigua, y en este caso necesita de otras razones o señales para controlar la interpretación. La distancia es también ambigua, aunque más débilmente. Para Hodge y Kress, estos códigos, con sus significados de presencia o ausencia de solidaridad, no pueden considerarse aislados, ya que las relaciones de solidaridad están entremezcladas con las relaciones de poder en cualquier formación social, y estas relaciones vienen, generalmente, marcadas a través de la dimensión superior-inferior (o alto-bajo). Donde los dos ejes de espacio actúan juntos para crear significados ideológicos. Hodge y Kress (1988:253-6) consideran que el código de la escritura permite el desarrollo de regímenes de producción y recepción significativamente diferentes de los códigos orales. Estos regímenes, y las prácticas que ellos controlan, proyectan nuevas clases de agentes semióticos, nuevas clases de lengua y de significado, nuevas formas de subjetividad. La práctica de la escritura es un paso esencial en la formación ideológica de todos los individuos en la sociedad contemporánea[5]. Sin que ello quiera decir que los contenidos y efectos ideológicos sean consistentes, o los mismos para todos.

    En una relación funcional entre lengua y organización social, Bernstein (1971) señala dos tipos de lenguas, en el nivel de las clases sociales y de la organización de la familia: lenguas altas y lenguas bajas (high languages / low languages), a las que llamó respectivamente código elaborado y código restringido[6]. Estos dos tipos de código reflejan dos principios diferentes de organización semántica. Y cada código orienta al usuario a un tipo específico de significado.

El código elaborado está asociado con hablantes de alto estatus en situaciones formales y con un tipo de organización familiar que él llamó “personal”, en la cual habría un considerable campo para la redefinición de las relaciones de rol. Entre los marcadores de este código están: una sintaxis compleja (estructuras hipotácticas) con un gran abanico de selecciones sintácticas, subordinación de oraciones, grupos verbales y del sustantivo (elaborados y llenos de calificaciones y modalidades), léxico diferenciado, varios tipos de transformaciones, y sobre todo, significados explícitos. Estos significados que son hechos explícitos verbalmente tienen un carácter universal: el emisor no asume que el destinatario comparta el significado, y por lo tanto éste es asequible a todos los miembros de la comunidad lingüística. Es por tanto, un tipo de lengua independiente del contexto, que mantiene la distancia social, y que no hace suposiciones acerca del propósito del oyente. Sin embargo, este código tiende a emplear un significado universal y un modelo de discurso particularista. Estos códigos (elaborados) expresan una solidaridad baja, ya que posicionan a los participantes con cierta distancia entre ellos y con respecto al mundo de los referentes, y de ahí que deban ser explícitos.

El código restringido está asociado con una estructura familiar ya establecida, donde las relaciones de código están trazadas y no son negociables. Los marcadores son opuestos a los anteriores: sintaxis simple (estructuras paratácticas) con un abanico limitado de selecciones sintácticas, una restringida variedad de formas lingüísticas, y unos significados implícitos. Estos significados hechos implícitamente de forma verbal tienen un carácter particularista: el emisor asume que el destinatario comparte el significado, y por lo tanto éste no es asequible a todos los miembros de la comunidad lingüística, sino que está limitado a ciertos grupos. Es por tanto, un tipo de lengua dependiente del contexto, con una forma socialmente personal o íntima, en la que se supone el propósito del oyente, y basándose en unas normas comunes.  Sin embargo, este código tiende a emplear un modelo de discurso universal emparejado con un significado particularista. Estos códigos (restringidos) expresan una solidaridad alta, ya que están en un contexto que unen a los hablantes y oyentes en un vínculo común, de ahí que puedan ser implícitos.

    Pero, el contexto puede activar un deslizamiento desde un código a otro. Por ejemplo, el cambio de un contexto privado o íntimo a uno público o formal activa el deslizamiento desde el código restringido hacia el código elaborado. Según Bernstein, en Inglaterra, los niños de ciudad de una clase social trabajadora baja tienden a tener solamente un código restringido. Los niños de clase social media tienen ambos códigos, restringido y elaborado. Y los dos grupos entrando en diferentes tipos de relaciones, aprenden a expresar el significado, mediante la lengua, de diferentes maneras. Además, Hasan (1973:258)[7], entendiendo que los códigos están situados en un nivel semiótico por encima del sistema lingüístico, afirma que éstos –código elaborado y código restringido- pueden ser considerados cómo códigos de conducta, donde la palabra conducta cubre la conducta verbal y no verbal.

Douglas (1972:312; en Halliday, 1978:89) interpreta que el trabajo de Bernstein argumenta principalmente que la distribución de las formas de habla es igualmente una realización de la distribución del poder. Ella considera que Bernstein mira a cuatro elementos en el proceso social:

1) el sistema de control,

2) los límites que éste establece,

3) la justificación o ideología que santifica los límites,

4) el poder que hay detrás de todo.

 

5. La conducta lingüística a través del código verbal

    Esta concepción de código de Bernstein muestra cómo el sistema social determina, y es reflejado en, las diferencias lingüísticas, y cómo el código controla el repertorio verbal de un individuo, y su capacidad para codificar, lexical y gramaticalmente, el significado. Las diferentes estructuras de clase social crean diferentes códigos lingüísticos, diferentes estrategias de significado, diferentes maneras de usar la lengua.

Pero, el código necesita de una determinada situación comunicativa para seleccionar las opciones adecuadas. Se dice que el código controla la manera de hablar, la manera en que el usuario actualizará el significado potencial.

Sin embargo, nos gustaría matizar que:

a) esta distinción de Bernstein entre código restringido y código elaborado no está muy lejos del uso genérico de la lengua, es decir, de unas “estructuras genéricas en el uso de la lengua” características de unos grupos sociales o comunidades lingüísticas, y que en un grado determinado, dentro de una cierta escala, pueden ser fosilizadas y oficializadas:

“... the categories encoded in language may become fossilized and unconscious; and they may be slanted towards the needs of officialdom and politicians, rather than the needs of the indi­vidual person.” (Fowler, 1996:48)

b) el marco que realmente interviene en el control de la manera de hablar, y en la actualización del significado potencial, no es el marco genérico del código, sino “el marco del registro”[8], donde se realizan el “código gramatical” de la lengua (con una mayor o menor creatividad individual) y ese otro “código de estructuración genérica”[9] (con una menor creatividad individual, y dependiendo de las variables socio-situacionales de una determinada comunidad lingüística).

Con todo, realizamos como ilustración la siguiente figura:

 

 

 

Figura: Línea de conducta lingüística a través del código verbal

    La página web (en Internet)[10], “Low Tar Exposed: the truth about smoking ‘lights’ and ‘mild’”, puede ilustrar prototípicamente este planteamiento. Tenemos en ella un significado potencial que tanto el emisor como el receptor codifican y descodifican comunicativa y ostensivamente en el discurso semiótico que conforma la página web. Este significado potencial se actualiza a través de unas codificaciones gramaticales características de este tipo de registro interactivo, donde el receptor puede elegir su propio discurso interpretativo de acuerdo con las codificaciones gramaticales que vaya eligiendo [Home / The truth / The spin / No more lights / Ready to quit / Campaign info / About us / Find out why / Find out the real facts of ‘lights’ cigarettes / Read why terms such as ‘light’ and ‘mild’ have been banned from cigarettes pack / ………]. Así, este código gramatical se caracteriza por: una estructura principal argumentativa, representada en una conclusión, y funcionando estilísticamente como la más importante y llamativa (el tamaño de letra es el más grande, y la posición en la página es la más relevante) [Low tar cigarettes are just as harmful as regular cigarettes];  unas estructuras de imperativo ofreciendo o instando a obtener más información [Find out…; See through…; Read why…; Email a friend; …]; y otras estructuras sin verbo [The truth about ‘low tar’; No more ‘light’ and ‘mild’; Campaign news; More press releases; …] que tienen la fuerza ilocutiva de incitar a buscar más información. Toda esta estructuración lingüística está acompañada de una codificación visual. Y, tanto el significado potencial que se actualiza en el texto, como toda esta codificación gramatical vienen constituidos y enmarcados por lo que llamamos el “código socio-situacional de estructura genérica”, el cual viene caracterizado por un conocimiento compartido acerca de los prejuicios del tabaco –enmarcado en la variable de “campo”-, un código proxémico, marcado por la distancia o acercamiento (no solamente físico, sino también cognitivo) entre los interlocutores –enmarcado en la variable de “tenor”-, y las posibilidades comunicativas, así como sus modalidades, del medio utilizado, la página web –enmarcadas en la variable de “modo”. Y este código de estructuración genérica se sitúa dentro del marco de este tipo de situación comunicativa o “registro”, el cual está dominado por el factor de tenor. Donde la distancia y la interactividad que caracterizan a esta variable (tenor), potencialmente, pueden producir diferentes realizaciones, es decir diferentes registros, de acuerdo con la participación e interacción que el receptor tenga. Pero, estas diferentes realizaciones llevarían el recorrido de la realización de un significado potencial, un código gramatical, y un código socio-situacional de estructuración genérica.

    Bernstein (1971) considera a los códigos como diferentes estrategias en el uso de la lengua. Y Halliday (1978) describe a la lengua como un código con un significado potencial que el hablante o el oyente puede accionar, y actualizar, en unos significados concretos dentro de unas situaciones comunicativas determinadas. El uso de la lengua requiere de unas estrategias que se realizan desde el “código potencial de la lengua” (manifestándose en significados), a través del “código gramatical disponible”, y del grado de “código socio-situacional de estructuración genérica” impuesto por una distribución cultural de poder e ideología. Un grado extremo de este código socio-situacional lo muestra el caso de “antilengua”. Halliday (1978:181) lo interpreta como un caso límite de código. Y desde esta perspectiva, él hace una definición de código, que puede ser válida para definir lo que nosotros llamaríamos “código socio-situacional de estructuración genérica impuesto por una distribución cultural de poder e ideología”:

“A code may be defined just in this way: as a systematic pattern of tendencies in the selection of meanings to be exchanged under specified conditions. (Note that the ‘specified conditions’ are in the sociolinguistic environment…).” (Halliday, 1978:181)

Este sistemático modelo de tendencias en la selección de significados que es el código de la lengua, ya viene formulado por Saussure como un sistema de unidades y procesos. Donde la estructura genérica es la forma que un texto tiene como propiedad de su género, es decir, la forma sistemática de procesar el sistema de unidades de la lengua. Y donde la estructura genérica no es solamente una característica de los géneros literarios, sino de todo discurso, incluyendo la conversación más informal y espontánea (Sacks et al. 1974; Halliday, 1978:134). En términos de Halliday: la estructura genérica de un texto consiste en su estructura organizativa, contribuyendo a su registro.

Así pues, la conclusión a la que llegamos, de acuerdo con Halliday (1978), es que la situación comunicativa determina que código selecciona el usuario y en que condiciones; pero además, la estructura social establece que código controla el usuario.

 

BIBLIOGRAFÍA

Bernstein, Basil 1971. Class, Codes and Control. Volume 1: Theoretical studies towards a sociology of language. London: Routledge & Kegan Paul

Douglas, Mary 1972. “Speech, class and Basil Bernstein”. London: The Listener 2241 (9 March)

Fawcett, Robin P. 1980.  Cognitive Linguistics and Social Interaction. Towards an integrated model of a systemic functional grammar and the other components of a communicating mind. Heidelberg: Julius Groos Verlag and Exeter University

Fowler, Roger 1996 (2nd edición / 1ª ed.:1986). Linguistic Criticism. Oxford/New York: Oxford University Press

Garfinkel, Harold 1986. “Remarks on Ethnomethodology”. En: J. J. Gumperz y D. Hymes (eds.) (edición con correcciones y adiciones), Directions in Sociolinguistics. The Ethnography of Communication. Oxford, New York: Basil Blackwell, págs. 301-324

Gregory, Michael y Carroll, Susanne 1978 (reimpreso: 1981). Language and Situation. Llanguage Varieties and their Social Contexts. London: Routledge & Kegan Paul

Gumperz, John 1982 (reimpreso: 1992). Discourse strategies. Cambridge: Cambridge University Press

Gumperz, John 1986. “Introduction”. En: J. J. Gumperz y D. Hymes (eds.) (edición con correcciones y adiciones), Directions in Sociolinguistics. The Ethnography of Communication. Oxford, New York: Basil Blackwell, págs. 1-25

Hall, Edward T. 1966. The Hidden Dimension. New York: Doubleday

Halliday, Michael A.K. 1978. Language as a Social Semiotic. The Social Interpretation of Language and Meaning. London: Edward Arnold

Halliday, Michael A.K. y Hasan, Ruqaiya 1976 (12ª impression:1993). Cohesion in English. London, New York: Longman

Halliday, Michael A.K, McIntosh Angus y Strevens, Peter 1964. The linguistic Sciences and Language Teaching. London: Longmans

Hasan, Ruqaiya 1973. “Code, register and social dialect”. En: B. Bernstein (ed.), Class, codes and control, vol 2: applied studies towards a sociology of language. London: Routledge & Kegan Paul

Hasan, Ruqaiya 1977. “Text in the systemic-functional model”. En: W. Dressler (ed.), Current Trends in Textlinguistics. Berlin, New York: Walter de Gruyter, págs. 228-246

Hodge, Robert y Kress, Gunter 1988 (reimpreso en 1995). Social Semiotics. Cambridge: Polity Press

Melrose, Robin. 1988. “Systemic linguistics and the communicative language syllabus”. En: R. Fawcett y D. Young (eds.), New Developments in Systemic Linguistics. Volume 2: Theory and application. London, New York: Pinter Publishers, págs. 78-93

Leech, Geoffrey N. y Short, Michael H. 1981. Style in Fiction. London, New York: Longman

Leith, Dick y Myerson, George 1989. The Power of Address. Explorations in rhetoric. London, New York: Routledge

Sacks, Harvey, Schegloff Emmanuel y Jefferson, Gail 1974. “A simplest systematics for the organization of turn-taking for conversation”, Language 50 (4): 696-735

Williams, Glyn 1992. Sociolinguistics. A Sociological Critique. London, New York: Routledge

 

© Lázaro Carrillo Guerrero. Círculo de Linguística Aplicada a la Comunicación 21, febrero 2005. ISSN 1576-4737.

http://www.ucm.es/info/circulo/no21/carrillo.htm

 

clac 21/ 2005

 

portada

 



[1] Gumperz hace la siguiente distinción entre cambio de código y préstamo: 

“Whereas borrowing is a word and clause level phenomenon, code switching is ultimately a matter of conversational interpretation, so that the relevant inferential processes are strongly affected by contextual and social presuppositions.” (Gumperz, 1982:68).

[2] El término “indexical” (usado en filosofía) [deíctico, en lingüística] es relativo a un contexto específico, con un determinado hablante y destinatario, y una específica localización situacional.

[3] Dirigida por Steve Kloves. The Rank Organisation/Gladden Entertainment, 1998.

[4] The anthropologist Edward Hall (1966) has coined the term ‘proxemic' to refer to the set of meanings carried by physical relationships in space, specifically by closeness ('proximity', hence his name for the codes) and distance.” (Hodge y Kress, 1988:52)

[5] “The semiotic conditions in education differ from those of other pre-educational contexts in one decisive respect: the dominance of the written code.” (Ibíd.:253)

[6] Bernstein desarrolló una pareja análoga de categorías para describir cómo diferentes sistemas educativos organizan y transmiten conocimientos. Bernstein se interesa principalmente por las estructuras paradigmáticas, como modos dominantes de organizar y transmitir conocimiento en una cultura. Así, el código (o sistema) integrado (integrated (systems) code) se caracteriza por unos vínculos bajos, y por una cohesión en su totalidad, y el código (o sistema) acumulado (collect (systems) code) se caracteriza por unos vínculos altos, y por una individualización del conocimiento y de la sociedad.

[7] Ver a Hasan (1973:258 y sigs.) y Halliday (1978:101 y sigs.) para una discusión sobre código desde el punto de vista lingüístico.

[8] El texto está incrustado en un contexto de situación, y la situación también está expresada o encerrada en el texto. Este contexto es una estructura semiótica, donde los rasgos lingüísticos que están típicamente asociados con la configuración de los rasgos situacionales, con los valores particulares de “campo”, “tenor”, “modo”, constituyen un “registro”. (Halliday, McIntosh y Strevens, 1964; Halliday y Hasan, 1976:22-23; Halliday, 1978:61-2/141)

En términos generales podemos decir que:

 “Campo” es la clase de acción social o tema que está teniendo lugar y que está generando el texto, incluyendo las intenciones o propósitos del hablante o escritor.

 “Tenor” es la relación entre los participantes en el acto comunicativo y su tipo de interacción; abarcando una relación íntima, muy formal, informal, temporal, permanente, etc., el estatus y el rol de los participantes, sus actitudes, intenciones, relaciones sociales, etc..

 Modo” es el medio usado como canal de comunicación, la manera en la cual el contenido es comunicado: hablado, escrito, improvisado, preparado, etc., y el género o modo retórico del texto, como narrativo, didáctico, persuasivo, etc...

[9] Esta estructuración genérica podría considerarse como la actualización del Potencial de la Estructura Genérica (Generic Structure Potential)  (GSP) propuesta por Hasan (1977). GSP es el abanico de posibles realizaciones de un determinado género.

[10] http://www.lowtarexposed.org/