¿SEXISMO EN LA LEXICOGRAFÍA ESPAÑOLA?

ASPECTOS POSITIVOS EN EL DICCIONARIO DEL ESPAÑOL ACTUAL DE SECO, ANDRÉS Y RAMOS (DEA99)

 

clac 9/2002

 

 

Soledad de Andrés Castellanos

 

Universidad Complutense de Madrid

 

msandres@eucmos.sim.ucm.es

 

a ainhoa garcía oyarzun

 

 

A. PRIMERA letra del Alphabéto [...]. En el orden es la primera, porque es la que la naturaleza enseña al hombre desde el punto del nacer para denotar el llanto, que es la priméra señal que dá de haver nacido; y aunque tambien la pronuncia la hembra, no es con la claridád que el varón.

 

Real Academia Española, Diccionario de Autoridades, Madrid, 1726, p. 1a.

 

 

 

Me refiero a la apropiación machista del idioma, a una aberrante clasificación de los géneros impuesta por el uso secular de la lengua, que no sólo disimula la presencia de la mujer fuera del minúsculo territorio de las actividades «específicamente femeninas», sino que la asimila siempre, independientemente del número y cualquier otra circunstancia, al sexo opuesto, al confundir las nociones dispares de «varón» y «ser humano» en un término ambiguo, «hombre», del que la mujer forma parte [...].

Las próximas batallas de la mujer en vistas a su liberación no pueden descuidar en modo alguno, antes bien, fijarla como objetivo primordial alcanzable, la poderosa ciudadela sexista del lenguaje.

 

Juan Goytisolo, «Los refranes de la tribu», Libertad, Libertad, Libertad, Anagrama, Barcelona, 1978, pp. 134 y 143.

 

 

              

Le dictionnaire est une création idéologique. Il reflète la société et l’idéologie dominante. En tant qu’autorité indiscutible, en tant qu’outil culturel, le dictionnaire joue un rôle de fixation et de conservation, non seulement de la langue mais aussi des mentalités et de l’idéologie. Toute révolution devrait s’accompagner d’une réforme du dictionnaire, comme le disait Hugo.

 

            Marina Yaguello, «Faut-il brûler les dictionnaires?», cap. 5 de Les mots et les femmes, Payot, Paris, 1992 [1ª ed., 1978], p. 165.

 

 

 

Índice

 

Introducción

1. La ordenación alfabética

2. Ocultamiento, olvido o devaluación de la mujer

3. Las formas masculina y femenina de los nombres de seres animados se presentan habitualmente en los diccionarios españoles en entradas independientes y con muy desigual tratamiento

4. Mujeres y hombres en actividades, profesiones y cargos que antes les estaban vedados

4.1. La mujer y las iglesias

      4.1.1. sacerdota, sacerdotesa, sacerdotisa, (la) sacerdote

      4.1.2. sacristana, sacristanas

      4.1.3. obispa, mujer obispo, (la) obispo

      4.1.4. teóloga, teólogas

      4.1.5. diaconisa, diaconisas

      4.1.6. costalera, costaleras

      4.1.7. nazarena, nazarenas

4.2. La mujer, el ejército y la guardia civil

      4.2.1. el guardia civil, la guardia civil; guardiamarina

      4.2.2. el soldado, la soldado, la soldada

      4.2.3. la sargento, la sargenta, la sargentona

      4.2.4. la general, la generala; la coronel, la coronela

      4.2.5. legionaria, legionarias, dama legionaria, damas legionarias

4.3. La mujer en la política

      4.3.1. presidenta, (la) presidente

      4.3.2. ministra, (la) ministro, primera ministra

      4.3.3. alcaldesa

      4.3.4. edila, (la) edil; concejala, (la) concejal

4.4. La mujer y el derecho

      4.4.1. abogada, jueza, fiscala, magistrada, notaria

4.5. Mujer y deporte

      4.5.1. piloto, copiloto, copilota, mujer piloto

      4.5.2. la árbitro, la árbitra

4.6. La mujer y la música

4.7. La mujer y los toros

4.8. La mujer y el mundo intelectual y artístico

      4.9. arquitectas, ingenieras

4.10. Y los varones también quieren ejercer profesiones tradicionalmente femeninas

            4.10.1. amo de casa

            4.10.2. enfermero

            4.10.3. matrón, matrona; comadrón, comadrona; partero, partera

            4.10.4. modisto, modista

5. Palabras que faltan

            5.1. género

            5.2. paridad, cuota

 

 

Introducción

 

Me propongo analizar algunos aspectos de este nuevo Diccionario del español actual de Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos, publicado en Madrid por la editorial Aguilar en 1999 (DEA99), teniendo en cuenta las ya frecuentes denuncias de sexismo que se vienen haciendo desde hace tiempo, y no solo dentro del ámbito de la lexicografía española: androcentrismo excluyente, ambigüedad e imprecisión para definir lo femenino, disimetrías desvalorizadoras o bien ocultamiento de la mujer, y también, con demasiada frecuencia, ausencia de términos que son ya indispensables a la vista de los acelerados cambios sociales e ideológicos que se vienen produciendo en los últimos años.

 

Los lexicógrafos que se resisten a las soluciones novedosas, a veces incluso revolucionarias, se defienden de las denuncias y críticas con el argumento de que su tarea responde al propósito de reflejar la realidad, de actuar como mero espejo de lo que hay, sin afán de modificarlo. En esta línea el académico Fernando Lázaro Carreter (El dardo en la palabra, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, Barcelona, 1997, pp.396-398), en un trabajo que se publicó por primera vez en 1986 con el título Lenguaje depurado, comentaba así la aprobación por el Parlamento de una proposición no de ley que invitaba a la RAE a revisar el Diccionario a fin de eliminar términos ofensivos para la mujer:

 

Nuestros legisladores han probado con tal decisión su voluntariosa capacidad resolutiva: basta con eliminar el espejo para que la fealdad se esfume. Justamente el espejo ha sido tomado muchas veces como término de comparación para explicar cómo el lenguaje reproduce pensamientos y actitudes de la sociedad que lo habla, reflejándolos. Pero nadie, hasta ahora, había pensado que pudiera ocurrir lo contrario, y que destruyendo la imagen desapareciese lo reflejado por ella. Descubierto el principio, emprendámosla con todo cuanto el Diccionario contiene que pueda resultar ofensivo, no sólo para las mujeres ¿por qué ese privilegio?─ , sino para tantas otras criaturas denigradas por el léxico. Vengan, pues, otras proposiciones no de ley [...].

No, no es justo que el Parlamento limite su acción no legislativa a sólo las mujeres. Seguro que ellas no desean ser excepcionales, y aspiran a que tanto los hombres como los animales disfruten de idéntica justicia [...].

Yo no sé si el Parlamento ha antepuesto la reflexión a su chocante medida. Personalmente, prefiero reaccionar con algún humor, pensando que ha sido un simple desliz. Porque, considerando en serio el acuerdo, habría que preguntarse con cierto rigor hasta dónde puede llegar la acción parlamentaria democrática para que no caiga en puro despotismo.

 

Varios años después, Francisco Rodríguez Adrados, también académico, en un artículo publicado en el Abc cultural, nº 363, el 12 de noviembre de 1998, p. 21, comenta el libro Lo femenino y lo masculino en el Diccionario de la Lengua de la RAE, publicado por el Instituto de la Mujer (1998), con las siguientes palabras:

 

El DRAE no puede negar la realidad. Porque un diccionario recoge, aunque incompletamente, la lengua que existe; y la lengua refleja la realidad, aunque sea, a veces, en forma un tanto desfasada. La lengua es un repertorio que se va poco a poco retocando. Pues bien, un libro como éste (y la restante literatura feminista) no se ve en qué medida critica a un diccionario o critica la lengua que (incompletamente) éste recoge o critica la sociedad que ésta (fragmentariamente) refleja.

Esto no es justo. Un diccionario es como un acta notarial, con cierto margen de elección, es cierto. No es un arma para la reforma de la lengua y menos para la reforma de la sociedad. Si recoge cosas que no gustan es como cuando un fotógrafo recoge cosas que tampoco gustan. No es su culpa.

 

Eduardo Haro Tecglen, en El País (Babelia, p. 14), el 26 de septiembre de 1998, bajo el título Diccionario, iniciaba así su columna:

 

Sobre la reforma del diccionario para que no sea sexista, es tan justa como disparatada. El fascismo, el machismo, el racismo, siempre encontrarán palabras. Serán las contrarias: se ejerce presión machista utilizando el lenguaje feminista. Y en qué fascismos ha redundado el antifascismo (mírese en torno). La defensa del diccionario por los académicos es lógica porque coincide con la mía: si no me parecería aberrante. El lenguaje hace el diccionario, no al revés.

 

En efecto, si miramos hacia el pasado, no dejan de tener su parte de razón. Esto es lo que ha venido haciendo la lexicografía española tradicionalmente: actuar como espejo o acta notarial, pero, sin duda, de tan solo algunos aspectos de la realidad, recreándose en unos, omitiendo otros. Se puede considerar que los lexicógrafos no son responsables, sino meros constatadores de una ideología establecida, de un determinado modo de ver y sentir el mundo y las relaciones entre las personas que lo han habitado. Con demasiada frecuencia se han magnificado unas facetas, olvidando otras: acaso el diccionario pueda y deba modificar algunas definiciones o contribuir al menos a que resulten menos injustas o desiguales; sin la menor duda, debería el diccionario recoger las nuevas realidades, fruto de la evolución y los cambios sociales e ideológicos. Son ya muchos los lexicógrafos que, fuera y dentro de España, han iniciado, en inglés, español y otras lenguas, con timidez en ciertos casos, resueltamente en otros, este nuevo camino igualitario, que ha conseguido la aprobación de sectores muy amplios de usuarios.

 

Ya hoy, y precisamente con el Diccionario del español actual a nuestra disposición, es evidente que se va implantando una nueva sensibilidad para estos asuntos que se refieren al sexismo. No podemos olvidar que nuestra lengua es un objeto dinámico, dotado de múltiples facetas, en permanente cambio, como la vida. En el presente convivimos distintas generaciones, personas con diversas actitudes y modos de pensar respecto al próximo pasado; es ya indispensable mirar hacia el futuro crecientemente acelerado que se nos viene encima. Y precisamente este diccionario pretende reflejar el español actual, como claramente han expuesto sus autores, el español de la segunda mitad del siglo XX; no podemos seguir cerrando los ojos ante ciertas realidades sociales y lingüísticas que ya están aquí, a comienzos del siglo XXI, con el argumento de que antes no estaban o de que no nos gustan. Además, los usuarios del diccionario de hoy tendrán necesidad de ver en él una herramienta útil, operativa para construir, a partir de los usos registrados en el presente, el español de mañana y el de pasado mañana.

 

Resulta reconfortante comprobar algunos avances en la lexicografía española, como los que a continuación vamos a analizar.

 

 

1. La ordenación alfabética

Se caracterizan la mayoría de nuestros diccionarios por un respeto estricto o casi absoluto a la ordenación alfabética; y, sin embargo, los usuarios estamos acostumbrados –y lo aceptamos conscientemente o bien, creo yo, con mayor frecuencia inconscientemente–­­ a que este orden se altere de modo radical y constante para que la forma masculina preceda a la femenina y el varón a la mujer; y, curiosamente, este uso preferente del masculino, que invierte el orden alfabético, jamás se explicita, puesto que se considera razonable y natural. ¿No es inquietante que nos parezca natural lo arbitrario?

Este diccionario, con alguna excepción (véase, por ejemplo, comadre y compadre pocas líneas más abajo; azafata y azafato, modista y modisto en la p. 9) mantiene, en general, como todos, la línea tradicional en este punto:

 

  abacero -ra m y f

 

  abadengo -ga adj

 

  abadía f Dignidad de abad o abadesa

 

  abogado -da m y f

 

  abuelo -la m y f Padre o madre del padre o de la madre [de una pers.]

 

  abuelastro -tra m y f Padrastro o madrastra del padre o de la madre [de una pers.]. (Los autores han elegido –con acierto desde mi punto de vista, pues este es el modo de luchar contra el denunciado ocultamiento de la mujer– el femenino para la cita, tomada del diario Ya 9.6.92: Barbara Cartland, abuelastra de Lady Diana, no lo habría hecho mejor).

 

  bisabuelo -la m y f Abuelo del padre o de la madre [de una pers.].

(Los autores han elegido dos citas: la primera, en femenino; la segunda, en masculino. Este es el camino acertado para equilibrar ambas presencias).

 

  comadre contiene en primer lugar una acepción 1 (col) desvalorizadora y desigual respecto al masculino compadre, que sigue contribuyendo a perpetuar estereotipos lamentables: 'Mujer que se reúne con otras para contar chismes y murmurar'.

Pero en la acepción 2, equivalente a la 2 de compadre, hay novedades positivas, pues sorprendentemente, por una vez (acaso más que aún no he detectado) han respetado otra ordenación, primero la mujer, después el varón, en contra del uso habitual, que es el tradicional androcéntrico: Se da este n a la madre o madrina de una pers, con respecto a la madrina, la madre o el padrino de esa pers.

 

  compadre, acepción 2 Se da este n al padre o padrino de una pers con respecto al padrino, el padre o la madrina de esa pers.

 

  huérfano -na [Pers.] menor de edad a quien se le ha muerto el padre, la madre o ambos.

(De las cuatro citas que aparecen en dos acepciones, tres están en masculino y una en femenino plural).

 

  ideólogo -ga m y f (En la acepción 1 se ha elegido precisamente una cita en femenino, tomada del diario [El] País 11.5.76, 3: Ulrike Meinhof, licenciada en Filosofía y Sociología, considerada como la ideóloga del grupo).

 

  ...

 

  zutano -na m y f

 

 

 

2. Ocultamiento, olvido o devaluación de la mujer

 

Cuando se olvida, se elimina o se arrincona a la mujer, cuando se restringen sus posibilidades de acción, caemos en actitudes y expresiones sexistas; es frecuente que en los diccionarios este olvido constituya un caso de lo que se ha llamado androcentrismo u óptica de varón, que se produce siempre que se presuponga que hablantes y oyentes –en los diccionarios, lexicógrafos y usuarios– son todos varones y se ignore u olvide la existencia o presencia de mujeres; las evidencias androcéntricas han sido, son todavía, muy frecuentes en los diccionarios de nuestra lengua: son prueba evidente de que el hombre se ha considerado el centro del universo, en única y exclusiva referencia de la totalidad del género humano, ocultando a la mujer que, durante siglos, jamás ha gozado de la misma consideración. En este sentido ha sido denunciado el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), incluso la edición de 1992, que ya ha rectificado algunos errores del pasado. En el Diccionario del español actual de Seco, Andrés y Ramos (DEA99) sus redactores han procurado corregir las desigualdades, omisiones y olvidos propios de la lexicografía tradicional.

 

Veamos ya, como ejemplo y anticipo de  estas desigualdades y, en su caso, rectificaciones, algunos casos concretos.

 

En el DRAE92 se ha recogido el adjetivo cabileño, -ña en una primera acepción, con la definición 'propio de la cabila o perteneciente a ella'; pero en la segunda, se define el sustantivo solamente en masculino, como 'individuo de una cabila'. Está clarísimo el olvido de la mujer. En este caso, los autores del DEA99 han rectificado, evitando el uso exclusivo del masculino, así como el término 'individuo', que excluye u oculta a la mujer: en una primera acepción definen el adjetivo como 'de (la) cabila o de (las) cabilas', y en segunda, como 'tribal'.

 

En el DRAE92, en la voz cabeza se utiliza indebidamente el excluyente 'hombre' en las dos primeras acepciones. El DEA99 ha rectificado, y en vez de 'parte superior del cuerpo del hombre', define como 'parte superior del cuerpo humano'. Pero, lamentablemente, luego se les escapa en b) En el hombre y algunos mamíferos: 'Parte superior y posterior de la cabeza, desde la frente hasta el cuello, excluyendo la cara'; aunque, curiosamente, las dos citas incluidas, de Cunqueiro y de Martín Gaite, aluden a cabezas de mujer. Bastaría con rectificar: b) En las personas y algunos mamíferos.  Sucede además que el DEA99 imagina cabeza de familia [B 21b), p. 770a] solo como varón, pues lo define así: 'Jefe de la agrupación familiar que vive bajo un mismo techo' y, aunque la autora de la cita (Ya 14.2.75, 8) es una mujer, Josefina Carabias, la referencia es un varón: 'El cabeza de familia precipitó el afeitado y acudió al cuarto de estar'. La expresión coloquial cabeza (o cabecita) loca (acepción 19), en cambio, se refiere solo a mujer, pero lamentablemente es desvalorizadora: 'Mujer de moral sexual relajada'. Caso parecido es el que encontramos en la acepción 52 tener la cabeza a pájaros, o tener muchos pájaros en la cabeza, también coloquial, pues, aunque se define de modo neutro, 'no tener juicio o sensatez', se apoya a continuación en dos citas que aluden exclusivamente a mujeres (o chicas):

 

Las chicas... le agradaban como género. Pero al tratarlas una por una, todas le resultaban pesadas, tontas y con la cabeza a pájaros (Payno Curso 190).  Pero tienes muchos pájaros en la cabeza y eres demasiado decente (Mihura Maribel 65).

 

En el DRAE92 aún persiste la doble entrada para maestra y maestro, tra, que permite a la Academia mantener aspectos devaluadores y ya hoy inexactos, en contra del derecho a la igualdad y la verdad, para la mujer. El DEA99 ha suprimido, con acierto, esa doble entrada; utiliza este diccionario acertadamente en las definiciones la fórmula igualitaria 'persona que' en las acepciones 4, 4b) y 4c), 5 y 6; pero ha persistido, en cambio, la visión androcéntrica tradicional en las acepciones 7 (Artesano que...), 8 (Compositor de música), 8b) Director de orquesta, 8c) – de capilla (Profesor que...), 9 (Matador de toros), 10 – armero (Técnico que...), 11 de balanza. (Encargado de...), 12 de  ceremonias (Hombre encargado de...)., 13 de obras (Hombre que...), 14 industrial (Hombre que...). También las citas correspondientes, como es lógico, reflejan la visión androcéntrica propia del pasado. Se conserva también en el DEA99 la acepción 15  como 'mujer del maestro', con dos citas, la primera de 1959 (Ángel María de Lera, La boda, 595), y la segunda, de 1955 (Carmen Laforet, La mujer nueva, 236); la constatación de ambas fechas indica bien claramente que no se trata de registros actuales.

 

El DRAE92 ignora a las mineras, pues recoge exclusivamente el m. 'El que trabaja en las minas'. El DEA99 ha rectificado:

 

minero -ra  I adj [...] II n A m y f  2 Pers que trabaja en una mina [...]. País 14.1.85, 48: Ana Isabel López Lada, la joven asturiana que está a punto de convertirse en la primera mujer minera de Europa, ha dirigido una carta al presidente de Hunosa. Abc 3.12.85, 9: Quieren ser mineras.

 

Seguramente ha llegado ya también el momento oportuno para que vayamos prescindiendo de la arcaica especificación del femenino de ciertas profesiones como 'mujer de': la coronela no es ya hoy siempre la mujer del coronel, ni la regenta la mujer del regente, ni la médica la mujer del médico, ni la sacristana la mujer del sacristán, ni la jueza la mujer del juez; tal estado de cosas refleja situaciones ancladas en el pasado, pero muy poco representativas de la vida y costumbres actuales. El examen atento de los diccionarios de nuestra lengua evidencia que muchos lexicógrafos parecen añorar ciertas realidades ya desaparecidas.

 

Los autores del Diccionario del español actual (DEA99) han suprimido la acepción tercera del diccionario académico (DRAE92), del femenino abogada, que se definía bajo la calificación de fam[iliar] como 'mujer del abogado'; pero en las definiciones de las acepciones 1, 3 y 4 subsisten los inoportunos masculinos 'licenciado', 'funcionario público' e 'individuo', que resultan además contradictorios respecto a la doble moción de género, que consta más arriba, masculino y femenino, así como a la fusión igualitaria en una sola entrada de ambas formas, abogado, abogada. En las citas, la proporción (3 en femenino, 12 en masculino) nos parece escasamente equilibrada.

 

Sí se ha suprimido en el DEA99 la acepción cuarta del DRAE92, s. v. caballeriza, 'mujer del caballerizo'; sin embargo, aparecen en el DEA99 en entradas independientes el femenino caballeriza como 'local destinado a los caballos y las bestias de carga' y el masculino caballerizo 'encargado de la caballeriza', omitiendo o ignorando la posibilidad de que tal oficio (y del mismo modo b) –mayor (hist) 'Oficial de palacio que tiene a su cargo las caballerizas del rey') pueda ser realizado por una mujer.

 

El DEA99 sí define adecuadamente la voz tabernero -ra como 'persona que posee o atiende una taberna'. En este caso, ya el DRAE92 había corregido ediciones académicas anteriores, fundiendo el masculino y el femenino en una sola entrada, y sustituyendo la fórmula 'el que' por 'persona que'. Un paso más se deciden a dar los autores del DEA99, al suprimir la tercera acepción de la Academia, 'mujer del tabernero'.

 

El DEA99 recoge una cuarta acepción del femenino sacristana como 'mujer del sacristán', acepción que también consta en DRAE92, pero no en el Diccionario de uso del español de María Moliner (2ª edición,  DUE98; v. 4.1.2.).

 

El DRAE92 mantiene la doble entrada para cacique y cacica; para el femenino cacica recoge una primera acepción, 'mujer del cacique', y una segunda, como 'señora de vasallos en alguna provincia o pueblo de indios'. El DUE98, casi igual que el DRAE92, solo modifica ligeramente la definición de la segunda acepción: 'señora de vasallos, entre los indios de América'. El DEA99 ha fundido, acertadamente, en una sola entrada, cacique1 -ca, m y f,  y cacique2 -ca, como adj. y col[oquial], pero con la advertencia Tb n, referido a pers. En cacique1 -ca recoge una tercera acepción del femenino cacica como 'mujer del cacique', que documenta con una cita de [1987], edición de 1995 de ¡Ay, Carmela!, (p. 210) de José Sanchis Sinisterra:

 

Aún decía doña Antoñona, la cacica: "Qué fuerza tienen los pobres: todo el día segando, con solo un limón y un par de algarrobas, y nunca se mueren".

           

 

 

3. Las formas masculina y femenina de los nombres de seres animados se presentan habitualmente en los diccionarios españoles en entradas independientes y con muy desigual tratamiento

 

El diccionario de la Academia (DRAE92) mantiene palabras como abad y abadesa en entradas independientes, pero además con tratamiento claramente desigual: el término femenino es tratado de modo muy escueto, con una única acepción, en la que se utiliza inadecuadamente la imprecisión o vaguedad del adjetivo 'ciertas' ('Superiora en ciertas comunidades de religiosas'), mientras el masculino contiene nueve precisas acepciones.

 

Hay excepciones a este tratamiento desigual: teóloga aparece en el DRAE92 correctamente situada junto a teólogo (v. 4.1.4.).

 

El DUE98 mantiene también entradas independientes y desiguales para abad y abadesa; pero, siguiendo a la Academia, funde en única entrada teólogo y teóloga.

 

El DEA99 ha reducido con acierto a una sola entrada abad y abadesa, y bajo la moción genérica doble, m y f, incluye una cita de uso masculino y otra de uso femenino.

 

Los autores del DEA99 han procurado reflejar en las citas la presencia femenina. Así, s. v. abanicador -ra adj (raro), se ha seleccionado precisamente un ejemplo en femenino plural, procedente de la novela Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos:

 

Las populacheras infantas abanicadoras de sí mismas (p. 222).

 

Del mismo modo, s. v. abuelastro -a, la cita seleccionada refleja igualmente la presencia de la mujer, pues se refiere al femenino abuelastra (v. arriba, p. 5).

 

Eran también entradas independientes y asimétricas abuelo y abuela en DRAE92. Ya en DUE98 se funden en entrada única. En DEA99 se presentan también en una única entrada abuelo -la, con moción genérica doble, m y f; y además se ha reflejado la presencia femenina en las citas, puesto que de 11 citas, 4 se refieren al femenino.

 

Los autores del DEA99 siguen en este punto casi siempre los criterios que ellos mismos exponen en la p. XVIIIb: 

 

Nombres de seres animados. Reunimos en una misma entrada –cosa que no siempre se hace en otros diccionarios– las formas masculina y femenina de los nombres de seres animados: ministro ministra, gato gata; incluso en aquellos casos en que el femenino está formado con un sufijo especial: actor actriz, poeta poetisa, gallo gallina, rey reina, emperador emperatriz, príncipe princesa. Pero, naturalmente, esta norma no tiene aplicación en casos de lexema distinto para cada género (heterónimos), como caballo / yegua, padre / madre.

 

No siempre se atienen a esta norma; por ejemplo, en azafata azafato (y en comadre compadre, modista modisto).  Tras la forma femenina azafata, donde han reordenado las diferentes acepciones que recogía el DRAE92 según los usos más frecuentes en el español contemporáneo, matizando algunos aspectos, han creado una nueva entrada en masculino, azafato, y lo definen así: (col)oquial 'Hombre cuyas funciones son las mismas de azafata' [1 Mujer que atiende a los viajeros en un avión  2 Mujer que presta información y ayuda al público en ferias, exposiciones, congresos, hoteles, agencias de viajes y determinadas compañías de transporte de viajeros].

 

 

 

4. Mujeres y hombres en actividades, profesiones y cargos que antes les estaban vedados

 

En lo que se refiere a este apartado concreto, es notable, en primer lugar, el esfuerzo realizado en el diccionario que nos ocupa (DEA99) por dar constancia de la presencia femenina, corrigiendo muchas veces la tendencia tradicional al olvido u ocultamiento de la mujer.

 

Nos parece evidente que las implicaciones ideológicas, así como la visión del mundo que reflejan los lexicógrafos influyen en el modo de redactar las definiciones en cada diccionario; pero, sin duda, tienen también mucho que ver con la selección de ejemplos de uso y con la ordenación de tales ejemplos o citas.

 

Veamos, a continuación, casos concretos de la creciente presencia de mujeres y hombres en diferentes actividades que antes les estaban vedadas, y cómo nuestra lengua, con sorprendente y creciente flexibilidad, se va adaptando a estas nuevas realidades sociales.

 

 

4.1. La mujer y las iglesias

 

En un reducto conservador y tradicional como el que corresponde a la religión y lo eclesiástico, no nos sorprende que los diccionarios reflejaran en el pasado una visión radicalmente androcéntrica; aquí, sin duda, han actuado como espejo de la realidad.

 

 

4.1.1. sacerdota, sacerdotesa, sacerdotisa, (la) sacerdote

 

 El DRAE92 mantiene la doble entrada sacerdote y sacerdotisa, pero es que además define de manera radicalmente diferente y manifiestamente desigual el masculino y el femenino:

 

sacerdote. m. Hombre dedicado y consagrado a hacer, celebrar y ofrecer sacrificios. ½ 2. En la Iglesia católica, hombre consagrado a Dios, ungido y ordenado para celebrar y ofrecer el sacrificio de la misa.

 

sacerdotisa. f. Mujer dedicada a ofrecer sacrificios a ciertas deidades gentílicas y cuidar de sus templos.

 

Sucede además que para el posible femenino sacerdota no aparece entrada en el DRAE92, pero tampoco en el DUE98 ni en el DEA99. No nos extraña, después de las opiniones e incertidumbres publicadas por Lázaro Carreter en 1992 (El Dardo en la palabra, 1997: 612, bajo el título Espurio-espúreo).

 

Y está la solución sacerdota, que ya he visto impresa en algún periódico, no sé si en broma o en serio, y que es opción al alcance de indocumentados. Por supuesto, como espúreo, sólo que esta voz queda como ennoblecida al ser desvirtuada, y sacerdota no puedo escribirla sin que el ordenador me lance timbrazos de alarma. Es palabra sencillamente horrorosa y la razón estética suele ir aliada con la razón lingüística. Pero es que, además, falta esta última por completo a sacerdota. Alguien podrá defenderla arguyendo que muchas voces acabadas en –ote poseen moción genérica: amigote/amigota, marquesote/marquesota, y tantas más: las voces formadas con el sufijo –ote, que no sólo admite sino que exige tal variación. Sacerdote carece de tal sufijo: deriva de sacerdotem, acusativo de sacerdos.

Y aún he visto sugerir a un eminente lingüista, sin mucha convicción, es cierto, pero acogida con calor la sugerencia por una ilustre colega, la posibilidad de formar sacerdotesa (en italiano existe sacerdotessa equivalente a nuestra sacerdotisa), que entraría en línea con abadesa, prioresa, alcaldesa y cien más que a cualquiera se le ocurren. Es posibilidad para mí menos convincente que, aunque me convenza poco, la sacerdote, pero, en fin, ahí queda.

He reunido aquí dos casos de incertidumbre; pocas cosas tienen en el lenguaje la claridad del dos más dos. Pero tampoco hay muchas dudas tan atractivas para quien vive el idioma como pasión.

 

Muy cierto es que sacerdota aparece en los periódicos. Veamos un ejemplo, donde sacerdota no se utiliza, por supuesto, en broma:

 

El Vaticano ha decretado la prohibición definitiva por "ahora y siempre" [...] para que las mujeres no puedan ser sacerdotas católicas.

Con 2.000 años de historia, ningún Papa se había atrevido a matar "la Esperanza" que [sic] la Iglesia Católica pudiera algún día dar luz verde, porque mi hija Julia y mi nieta Mia [...] pudiesen ser sacerdotas católicas.

Este "para siempre" me hiere y desorienta mi sensibilidad; y no me extraña que me haya de esforzar en reprimir mis instintos para no calificar dicha decisión de machista y racista.

Este "para siempre" no te deja entender que siendo tan pocas las vocaciones para el sacerdocio se desprecie la mitad de los efectivos católicos para poder escoger personas humanas (sacerdotas) suficientes [...] (Miquel Noguer i Auladell. Bescanó, Girona, en Cartas al director, en El País, el jueves, 4 de enero de 1996).

 

Es más frecuente, por ahora, encontrar el femenino la sacerdotisa o el común (la) sacerdote.

Parece evidente que el problema no está solo en las palabras, sino en el hecho imparable, sin duda inaceptable para algunos, de que las mujeres ocupen espacios antes reservados estrictamente a los varones: por eso precisamente convence poco 'la sacerdote', y menos todavía 'la sacerdota'.

 

Curioso resulta también constatar que en el DRAE92 sacerdocio aparece referido exclusivamente a sacerdote (pero no a sacerdotisa), y sacerdote a hombre, con exclusión o limitación del todo inadecuada de las mujeres que dedican su actividad a este ámbito.

 

En DUE98 han ampliado algo el limitado punto de vista tradicional, en la primera acepción de sacerdote, al añadir 'en cualquier religión', y también al expresar 'en otras religiones, en particular en el protestantismo, hombre que dirige los actos litúrgicos'. Nos interesa sobretodo la incorporación de la presencia femenina, al advertir:

 

Se usa como aposición cuando es una mujer la que ejerce estas funciones: 'Una mujer sacerdote'.

 

En DEA99 encontramos notables novedades:

1º Se funden, como es habitual en este diccionario, en una sola entrada sacerdote y sacerdotisa.

2º Se utiliza acertadamente en las definiciones la voz 'persona' y no el habitual 'hombre', excepto, como es lógico, en la siguiente acepción referida a la excluyente religión católica: B m 3 (Rel catól) 'Hombre que ha recibido las órdenes sagradas que le permiten celebrar misa'.

3º Respecto a las citas, observamos que el DEA99 incluye tres en femenino plural, y dos en masculino plural.

4º Por otra parte, se diferencia entre religión cristiana y religión católica. A la primera se refiere la acepción 2: 'Pers. que ha recibido las órdenes sagradas que le permiten celebrar culto'. La cita, en femenino plural, que acompaña a tal definición, es de 1992 (Ya 10.3.92, 25):

Mujeres sacerdotes. Diez mujeres australianas fueron ordenadas sacerdotisas anglicanas, las primeras de su país, en una ceremonia, calificada de histórica, celebrada en Perth.

 

 

4.1.2. sacristana, sacristanas

 

El 10 de abril de 1998 apareció un reportaje en El Mundo (Madrid, p. 6), en el que dos redactoras, Alejandra Yáñez y Lola Fernández, se referían al ascenso de las sacristanas, antes 'esposas de' los sacristanes, y ahora, «quizá por la falta de hombres dedicados a estos menesteres o por la mayor apertura de la Iglesia Católica a pequeños cambios», asumen el oficio, «trabajo apenas reconocido, mal remunerado y extremadamente vocacional». El título y el subtítulo del citado trabajo decían así:

 

Las sacristanas

toman el mando

de las parroquias

 

A falta de hombres que quieran

dedicarse a esta labor, las mujeres

comienzan a tomar el relevo

 

En este punto el DRAE92 ha quedado anticuado: la primera acepción define sacristana como 'mujer del sacristán' y la segunda, como 'religiosa destinada en su convento a cuidar de las cosas de la sacristía y dar lo necesario para el servicio de la iglesia'.

 

Son, sin duda, notables los avances que encontramos en el DEA99:

            1º Se funden en una sola entrada sacristán y sacristana.

            2º Se utiliza acertadamente en las definiciones la voz 'persona' y no el excluyente 'hombre'.

            3º Respecto a las citas, tres están en masculino y otras tres en femenino.

            4º La acepción 'mujer del sacristán', que la Academia colocaba en primer lugar, pasa aquí al último, acepción C f 4.

 

 

4.1.3. obispa, mujer obispo,  (la) obispo

 

Como podíamos suponer, obispo y obispillo aparecen solamente en masculino en el DRAE92; también en el DUE98.

 

Veamos las novedades en el DEA99:

            1º Aparece el femenino obispa, fundido en una sola entrada obispo obispa.

            2º La primera acepción, con su cita correspondiente, se refiere al masculino obispo, que, en la religión católica, es 'Hombre que ha recibido las órdenes sagradas en su grado máximo y puede administrar los sacramentos del orden y de la confirmación'.

            3º Una segunda acepción, en masculino y en femenino, en la religión cristiana, se define como 'Pers. que gobierna una diócesis o a un grupo de sacerdotes'.  A continuación, dos citas, ambas referidas a mujeres:

 

            Jerarcas anglicanos rechazan la ordenación de la obispa Barbara Harris(Ya 27.3.89, 1).

Una pastora progresista y feminista es la primera obispo de la Iglesia protestante alemana (País 7.4.92, 60).

 

Sin la menor duda, este diccionario contribuye a que podamos enfrentarnos con noticias como la aparecida en El País el lunes 6 de octubre de 1997:

 

Ordenada en Suecia la primera mujer obispo

EP. Estocolmo

Cristina Odenberg se convirtió ayer en la primera mujer ordenada obispo por la iglesia luterana de Suecia [...] en presencia de [...] dignatarios eclesiásticos, entre ellas la norteamericana Barbara Harris, que fue la primera mujer que llegó a ser obispo en la Iglesia episcopal de Estados Unidos.

 

En Austria, a comienzos del año 1998, surgió la noticia de la presentación de una mujer, Gertraud Knoll, obispo protestante, a las elecciones para la presidencia, noticia de la que nos informaba Julieta Rudich desde Viena en El País el sábado 28 de febrero de 1998 (p. 8, Internacional):

 

Gertraud Knoll, de 39 años, está dispuesta a emprender la campaña electoral con el menor de sus tres hijos, Levi, de cinco meses, en brazos [...]. La obispo protestante, candidata independiente, no sólo encuentra apoyo entre quienes carecen de un partido predilecto, sino también, individualmente, entre miembros de todos los partidos con la excepción del liberal derechista Joerg Haider [...]. El protagonismo de la pastora podría contribuir a la popularidad de los protestantes.

 

 

4.1.4. teóloga, teólogas

 

Encontramos los femeninos teóloga y teólogas en los periódicos. Por ejemplo, en El País, el jueves 7 de septiembre del 2000 y el sábado 9 de septiembre del 2000, con motivo del Congreso anual de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII.

 

Pero en este caso hemos observado una peculiar excepción a lo que es habitual: en el DRAE92 sí aparece el femenino teóloga y, además, correctamente situado en una única entrada teólogo -ga. Recoge el DRAE92 tres acepciones: la primera, en función de adjetivo, remite a teologal; la segunda, especificando masculino y femenino, se define como 'Persona que profesa la teología o tiene en esta ciencia especiales conocimientos'; la tercera, 'Estudiante de teología'. Todo ello es prueba evidente de que la Academia, cuando quiere, también puede hacer bien las cosas.

 

El DEA99 ha suprimido la primera acepción, de modo que las acepciones académicas 2 y 3 son aquí 1 y 2. Las citas, dos en masculino y una en femenino.

 

 

4.1.5.   diaconisa, diaconisas

 

El DRAE92 recoge el femenino diaconisa, pero en entrada independiente de diácono, y con definición nada igualitaria. Diácono es para la Academia 'Ministro eclesiástico y de grado segundo en dignidad, inmediato al sacerdocio'. Diaconisa es, en cambio, simplemente y de modo muy impreciso, 'Mujer dedicada al servicio de la Iglesia'.

 

El avance en este punto es muy importante en la elaboración del DEA99:

            1º Se funden en una sola entrada diácono y diaconisa.

            2º Se utiliza con acierto en las definiciones la voz igualitaria 'persona' y no el excluyente habitual 'hombre'.

            3º Se define la primera acepción, referida a la religión cristiana, como 'Persona que ha recibido la segunda de las órdenes mayores, inmediatamente inferior al sacerdocio'. Se advierte a continuación, en cursiva: En la religión católica, solo aplicado a hombre.

            4º De las dos citas, la primera se refiere a masculino; y la segunda, a femenino plural:

            Se solicita para ellas también la posibilidad de recibir el ministerio eclesial por ordenación (diaconisas y aun sacerdotisas). [La] Van[guardia] 17.10.74, 29.

            5º La segunda acepción, referida a la Iglesia primitiva, también se define igualitariamente como 'Persona encargada de...'. La única cita, en masculino.

 

 

4.1.6. costalera, costaleras

 

En Madrid directo, programa de tarde de Telemadrid, el lunes 7 de agosto del 2000, hacia las 19.30, entrevistaban a dos costaleras de la procesión de San Cayetano. En efecto, poco después, a las 20.00, salía la procesión, y ahí estaban las dos jóvenes portando las andas, junto con sus compañeros varones. La locutora aseguró que también había mujeres en esta actividad en Córdoba; cabe suponer que también ya en otros lugares.

Ni la Academia ni María Moliner recogen el femenino, pero tampoco en este caso concreto el DEA99, donde solo encontramos el masculino costalero, y la definición encabezada por 'Hombre de los que'; las dos citas, también en masculino.

 

 

4.1.7. nazarena, nazarenas

 

Muy reciente es la noticia de la incorporación de las mujeres a las procesiones de la hermandad sevillana de la Macarena como nazarenas, vistiendo la túnica y el capirote. El hermano mayor de la cofradía, Joaquín Saiz de la Maza lo ha conseguido, evitando así la tradicional discriminación por razón de sexo; la medida ha sido aprobada mediante votación: 354 votos a favor, 293 en contra y tres nulos. La redactora Tereixa Constenla lo contaba desde Sevilla en la última página de El País el día 6 de marzo de 2001, donde, entre otros datos, afirma lo siguiente:

 

África Mejías está dispuesta a afrontar como nazarena un recorrido de más de 12 horas la próxima Madrugá (del Viernes Santo), pero que las mujeres puedan asistir a la procesión ya este año depende ahora de la premura del arzobispado de Sevilla, que debe autorizar las reglas aprobadas por el cabildo el pasado domingo.

 

El DEA99 sí recoge la forma femenina y define adecuadamente a quien practica esta actividad como 'persona que'. Allí aparece la siguiente cita, que se refiere a la Semana Santa del año 1956, en Burgos:

 

Como nota singular hay que citar el hecho de que en este año no salieran mujeres nazarenas, según lo dispuesto por la Real Hermandad (DBu 30.3.56, 1).

 

 

 

4.2. La mujer, el ejército y la guardia civil

 

El viernes 13 de octubre del 2000 nos encontramos con esta nota, proveniente de Reuters, París, en la p. 53 de Agenda, en El País:

 

            MUJERES A LA LEGIÓN

La Legión Extranjera de Francia, considerada por algunos como uno de los bastiones más fuertes del machismo, tendrá que abrir sus filas a las mujeres, según anunció ayer el Ministerio de Defensa. La orden no ha hecho muy felices a los legionarios. "Es verdad que hay reticencias en la Legión, lo que es normal, puesto que para ellos no ha sido una evolución natural, pero las mentalidades evolucionan", declaró la consejera del ministerio Christine Triche en una rueda de prensa. Tal como explicó, ya sólo quedan dos puestos a los que no pueden acceder las mujeres: tripulante de submarinos y miembro de las fuerzas antidisturbios de la policía. "No creo que se vayan a presentar 10.000 mujeres en las oficinas de reclutamiento de la Legión, pero la ley va a exigir que, si pasan el proceso de selección, no puedan ser excluidas", añadió. El portavoz del ministerio, Jean-François Bureau, explicó que la Legión hará las propuestas sobre la forma en que las mujeres van a servir en sus filas. "No veo problemas metafísicos mientras estén en el cuartel", declaró, precisando que legalmente no se les podría prohibir que entraran en combate. La Legión, creada en 1831, tiene unos 8.000 hombres de diversas nacionalidades, y la mayoría de las últimas incorporaciones provienen de los países de Europa del Este.

 

En España, es frecuente hoy encontrar en los medios noticias que se refieren a la presencia de mujeres en el ejército y en la guardia civil.

 

 

4.2.1. el guardia civil, la guardia civil; guardiamarina

 

El 11 de marzo del 2000 se publicaba en El País la entrevista que hacía P. Ortega Dolz a Beatriz Maestro, futura guardia civil, «una de las 22 chicas que estudian para ser guardias civiles en Valdemoro», que, en ese momento, con 21 años, era «la alumna más destacada del último curso».

 

Precisamente en este caso, la palabra guardia, femenina en origen, no necesita modificación alguna, puede funcionar con la doble moción, en femenino y en masculino, el guardia la guardia.

 

En efecto, como nombre de género común lo recoge el DRAE92 en la acepción segunda de guardia civil, y lo define como 'Individuo de este cuerpo'; del mismo modo, en guardia municipal, segunda acepción, se considera de género común y se define correctamente como 'Persona que pertenece a este cuerpo'. Asimismo, en guardia de seguridad y guardia de tráfico la definición se encabeza con 'persona', y no solamente en masculino y definido como 'individuo', error que se ha cometido antes, en la acepción 11 de guardia, y como se va a hacer poco después en guardiamarina.

 

En resumen, el DRAE92 contiene en este punto ciertas rectificaciones, teniendo en cuenta la presencia de las mujeres en estos ámbitos, pero conserva demasiados vestigios de androcentrismo.

 

Tampoco el DEA99 ha rectificado de modo unánime, pues queda visión androcéntrica al definir la acepción 5 como 'Conjunto de soldados o de hombres armados...', frente a la rectificación igualitaria de la acepción 6 como 'Conjunto de personas que hacen guardia'. En la definición de la acepción B m y f 9 aparece el masculino 'miembro'; pero consta la presencia de la mujer en dos de las cuatro citas que incluye:

 

            El primer desfile de las mujeres guardias civiles (Ya 12.10.88, 1).

Ahora las mujeres .. eran médicas, y abogadas, y hasta guardias de la porra (Montero Reina 105).

 

En la entrada guardiacivil, el DEA99 ha recogido tanto el masculino como el femenino, pero incluye la calificación de raro para el femenino, y además, dos citas en masculino. En guardiamarina se recoge únicamente el masculino.

 

 

4.2.2. el soldado, la soldado, la soldada

 

El 25 de diciembre de 1995 en la SER por la mañana felicitaban la Navidad por teléfono a soldados españoles (boinas verdes, antes cascos azules) desplazados en Bosnia. Iñaki Gabilondo dijo en determinado momento «el soldado María Jesús», y poco después, titubeando,  «la soldado María Jesús». Varios meses después, el 8 de abril de 1996, también pudimos oír en la radio, tras un desgraciado accidente de tráfico en Bosnia, «la soldada». Ante situaciones como estas, a los radioyentes se nos ocurre enseguida acudir a la consulta del diccionario, especialmente el de la Academia. Pues bien, el DRAE92 recoge soldado únicamente como masculino, y lo define insistentemente (he contado siete veces) como 'el que...' , con androcentrismo absoluto.

 

El DEA99 ha rectificado, ante la presencia imparable ya de la mujer en el ejército:

            1º Utilizando la fórmula igualitaria m y f.

2º Sustituyendo en las definiciones el inaceptable 'el que' por el igualitario 'persona que'.

3º Tomando en cuenta, a través de las citas, de la presencia de la mujer:

Las soldados israelíes, dispuestas. La joven soldado que aparece en la foto aprovecha un descanso en sus entrenamientos en un campo del sur de Israel para cuidar su imagen (D[iario]16 7.2.91, 1).

4º En la acepción 4, referida a los insectos sociales, si bien la definición aparece en masculino, 'Individuo encargado de la defensa de la sociedad', la cita elegida no puede ser más clarificadora:

En los termites, los soldados y obreros son indistintamente machos y hembras (Ybarra-Cabetas Ciencias, 422).

 

La forma femenina la soldada no creemos que arraigue, pues plantea dificultades de coincidencia con otro significado, el de 'sueldo o paga'.

 

 

4.2.3. la sargento, la sargenta, la sargentona

 

El DRAE92 recoge solamente en masculino sargento. Pero sucede además que ha incluido el femenino desvalorizador sargentona, con las calificaciones de familiar y despectivo, en dos acepciones:

            1ª Mujer corpulenta, hombruna y de dura condición.

            2ª fig[urado] Mujer autoritaria.

 

El DEA99 no ha corregido totalmente la visión androcéntrica, pues recoge sargento exclusivamente como masculino; y, sin embargo, resulta evidente que una de las citas que aporta se referirá, sin la menor duda, a una mujer:

 

Muere en accidente de circulación un sargento de la Policía Municipal Femenina (Abc 17.8.73, 33).

 

El DEA99 ha prescindido del sargentona de la Academia, pero queda s. v. sargento una segunda acepción coloquial, igualmente desvalorizadora de la mujer:

Persona de carácter brusco y autoritario. Frec. referido a mujer.½ * Su mujer es un sargento.

 

Con estos antecedentes lexicográficos será difícil que triunfe el uso del femenino sargenta; por ahora, seguimos registrando el común la sargento, una sargento, por ejemplo, en El País, el domingo 23 de enero  del 2000, en una noticia procedente de Pretoria, y bajo el titular El lenguaje "correcto" llega a Suráfrica:

 

La Dirección Independiente de Quejas estudia la denuncia de una sargento cuyo jefe la llamó "chimpancé" [...]. Llamó a una sargento negra "gorila de mierda".    

 

 

4.2.4. la general, la generala; la coronel, la coronela

 

En los diccionarios académicos y en el de María Moliner constaba general exclusivamente en masculino;  el femenino generala  se recoge tan solo como 'mujer del general'.

 

El DEA99 recoge ya el común la general, dejando constancia de la presencia femenina en esta cita:

 

El Ejército francés cuenta desde ayer con su primer general de sexo femenino [El]Co[rreo de]A[ndalucía] 23.4.76, 1).

 

He aquí otra cita  más reciente:

 

Mireya Pérez, primera mujer general de Chile y América Latina (El País, domingo 27 diciembre 1998).       

 

El DEA99 funde en una sola entrada coronel –la, y deja constancia del acceso de la mujer al ejército en rangos superiores con dos citas:

 

UIMP .. La mujer y las fuerzas armadas en Europa Occidental .. Coronela General Ramsey .. Women's Royal Army Corps (D[iario]16 6.6.88, 10).

 

El Ejército francés cuenta con mujeres coroneles ([El] C[orreo de] A[ndalucía] 23.4.76,1).

 

 

4.2.5. legionaria, legionarias, dama legionaria, damas legionarias

 

En El País semanal del domingo 5 de noviembre del 2000 (pp. 72-79) aparece un extenso reportaje sobre la presencia de la mujer en la Legión, titulado Novias de la muerte: nueve mujeres forman ya parte de la Legión, después de superar 80 años de machismo radical. La formación del femenino no plantea en este caso problema alguno en nuestra lengua: resultan absolutamente normales legionaria, legionarias, e incluso los sintagmas también utilizados en el reportaje, los paritarios dama legionaria, damas legionarias.

 

El DRAE92 recoge en la acepción segunda, referida el sustantivo (la primera acepción es el adjetivo legionario, legionaria) solamente el masculino:

            Soldado que servía en una legión romana.

Lo mismo sucede en la tercera acepción, es decir, ausencia del femenino:

En los ejércitos modernos, soldado de algún cuerpo de los que tienen nombre de legión.

 

También el DUE98 refleja únicamente la presencia masculina.

 

El DEA99 ignora del mismo modo la presencia de la mujer, tanto en las definiciones como en las citas; el único atisbo de apertura a las nuevas fórmulas es la utilización del término persona en vez de hombre o bien soldado; esto sucede por dos veces (acepciones 1 y 2), s.v. legionario -ria adj: Tb n, referido a pers.

 

 

 

4.3. La mujer en la política

 

4.3.1. presidenta, (la) presidente

 

De tal modo se ha extendido la presencia de la mujer (y las adaptaciones correspondientes en la lengua) en la vida pública en los últimos años, que ya a nadie le sorprende un titular en femenino como el siguiente, publicado en El País, el domingo 21 enero 2001 (Internacional / 5):

 

Gloria Macapagal jura como presidenta de Filipinas tras la dimisión forzada de Estrada.

 

Precisamente en España tenemos en el actual gobierno del PP dos mujeres como presidentas del Congreso y del Senado: Luisa Fernanda Rudi y Esperanza Aguirre; es general ya hoy en los medios de comunicación el empleo del femenino presidenta.

El DRAE92 recoge el femenino presidenta, y también el común presidente en entradas independientes; en DEA99 se funden ambas entradas, y se incluye la doble moción genérica, el masculino y el femenino; quedan, sin embargo, vestigios de androcentrismo, pues todavía la acepción 2 b) se define en clave de varón: En una república: Jefe del estado. Y queda también la acepción B f 3 'Mujer del presidente', referida a la acepción 2 'Persona que preside'.

 

 

4.3.2. ministra, (la) ministro, primera ministra

 

No deja de resultar verdaderamente chocante la ausencia total del femenino en la entrada ministro en el DRAE92, en todas sus acepciones. Las definiciones se desarrollan en masculino o bien con la fórmula excluyente 'el que'; tan solo en la acepción 12 (fig.) y en ministro del sacramento han utilizado 'persona que' y 'la persona que'. Este planteamiento en el diccionario académico resulta hoy absolutamente fuera de lugar, y evoca el momento de confusión en que se debatieron los periodistas en otras épocas (por ejemplo, para referirse a Margaret Thatcher o Golda Meir), tratando de evitar a toda costa el «desconcertante» femenino, cuando la ministra o la primera ministra era mujer.

 

Ante esta visión académica tan casi absolutamente androcéntrica (¡todavía en 1992!), resulta satisfactorio encontrar en el DEA99:

            1º Una entrada igualitaria: ministro –tra m y f (a veces se usa la fo[r]ma m con valor de f).

            2º Presencia (aunque escasa) de la mujer en las citas; en la siguiente proporción: 11 varones frente a 5 mujeres (pero 2 de estas 5 aparecen como 'mujer de ministro').

            3º Utilización de la fórmula 'persona que' en vez del habitual académico 'el que'.

 

La visión androcéntrica ha sido también característica de la lengua francesa, pues hasta hace poco era habitual el uso incongruente de “Madame le Ministre”, recomendado e incluso impuesto por académicos y diccionarios, como nos recuerda Marina Yaguello en su refrescante trabajo «Madame la Ministre» (en Petits faits de langue, Éditions du Seuil, 1998).

 

 

 

4.3.3. alcaldesa

 

Sucede que en este caso el DRAE92 ofrece una visión escandalosamente androcéntrica:

            1º La entrada alcalde, exclusiva para el masculino, ocupa 77 líneas, frente al femenino alcaldesa, que queda resuelto en poco más de una línea.

            2º Las 77 líneas de alcalde se definen en masculino excluyente, con olvido total de las mujeres, y con muy frecuentes 'el que' y 'el de'.

            3º Cierto es que también aparece el igualitario 'persona que', pero solamente en la expresión que creemos de poco uso hoy alcalde del mes de enero 'persona que, recién entrada en el desempeño de su cargo, demuestra gran celo y actividad'.

 

Este desafortunado panorama ha sido corregido en el DEA99:

            1º Con una entrada única igualitaria para alcalde y alcaldesa, acompañada de la doble moción genérica, m y f.

            2º Atendiendo a la presencia de la mujer en las citas de la acepción 1: una está en masculino; pero la otra en femenino:

 

La alcaldesa de Santibáñez el Alto reivindicaba para su pueblo la plena soberanía sobre el embalse del Borbollón (Hoy 27.10.74, 18).

 

3º La acepción 4 se refiere a 'Mujer del alcalde'.

            4º La acepción 5 se refiere a la tradición de Zamarramala (Segovia), donde cada año una mujer es elegida 'para ejercer festivamente la autoridad durante el día de Santa Águeda, el 5 de febrero'.

 

Pero ocurre también que la acepción 2 alcalde pedáneo se define solo en masculino y lleva una única cita, también en masculino. Y la acepción 3 y sus correspondientes subacepciones, por sus matices históricos, referidos al pasado, contienen solo referencias masculinas.

 

4.3.4. edila, (la) edil; concejala, (la) concejal

 

En este caso la Academia ha recogido el femenino edila, que precisamente no ha encontrado demasiado entusiasmo entre los usuarios que, en general, prefieren aún el común la edil. El DRAE92 hace entradas independientes, y dedica al masculino edil 6 líneas, y al femenino edila una sola, que transcribo a continuación:

 

            edila. f. concejala, mujer miembro de un ayuntamiento.

 

El DEA99 ha corregido:

            1º Fundiendo ambas entradas en una sola:

            edil –la (frec se usa EDIL como f) m y f.

            2º Se recogen tres citas: la primera, en masculino, edil; la segunda, en femenino, edila; y la tercera, con el común la edil.

 

El DRAE92 ha fundido correctamente en una sola entrada concejal y concejala, especificando además la doble moción genérica, m. y f.; define correctamente la primera acepción como 'Persona que desempeña la concejalía de un concejo o ayuntamiento'. Pero conserva como segunda acepción la referida a 'mujer del concejal'.

 

El DEA99 recoge la presencia de la mujer en las citas: la primera está en masculino plural, los concejales; la segunda, en femenino, la concejala. Conserva la acepción 2, 'esposa de un concejal', pero añade adecuadamente la especificación hoy raro; y la cita que incluye es de hace más de treinta años:

 

Todos hemos oído hablar de "la embajadora", "la alcaldesa", "la concejala", y estos títulos no significan –en este caso– que las señoras que los llevan sean por sí mismas embajadoras, alcaldesas o concejalas, sino que se utilizan para designar a las aguerridas esposas (Carandell Inf[ormaciones], 15.4.71, 2).

 

Tanto en edilidad como en concejalía, las referencias a edil y concejal hacen que no quede explícita la presencia de la mujer, tanto en DRAE92 como en DEA99.

 

 

 

4.4.      la mujer y el derecho

 

4.4.1. abogada, jueza, fiscala, magistrada, notaria

 

El DRAE92 recoge de modo adecuado las dos formas, abogado y abogada en una sola entrada, con la doble moción genérica, masculino y femenino, y define además en este caso correctamente la primera acepción con el uso de 'persona'. Pero, lamentablemente, en las siguientes acepciones, se limita al masculino excluyente, y define con el incorrecto 'el que'. Se conserva, además, la acepción tercera para el femenino, en registro fam[iliar], como 'mujer del abogado'.

 

En DEA99 encontramos también la entrada única, abogado –da, y la doble moción, masculino y femenino. Pero se define la acepción 1 –y también 1b), c), d) y e)–, incorrectamente, en masculino, 'licenciado en Derecho', cuando debería decir, 'persona que', como efectivamente dicen en la acepción 2 y también en 2b). En las acepciones 3 y 4 vuelven al masculino ('Santo al que se tiene como solucionador o protector'; 'individuo'), aunque aparece el femenino en las citas, sin duda con el propósito de dar constancia de la presencia femenina: encontramos una cita en femenino ('Santa Rita, abogada de los imposibles') y 4 en masculino. Otro aspecto positivo es que han suprimido la acepción académica tercera, el familiar 'mujer del abogado'.

 

En DRAE92 encontramos en juez y jueza de nuevo el tratamiento desigual propio de nuestra tradición lexicográfica: al masculino juez le dedican más de columna y media, y al femenino jueza, poco más de una línea; además, aparece como primera acepción, fam[iliar], 'mujer del juez', y como segunda, 'mujer que desempeña el cargo de juez'.

 

En DEA99 encontramos avances:

            1º Se funden ambas entradas en una sola juez –za, y se advierte: la forma juez se usa como m y f en aceps 1 y 2; la forma jueza, solo en acep 1.

            2º Se definen acertadamente como 'persona' las acepciones 1b), 2, 2b), c) y d).

Y encontramos aún vestigios de la tradicional visión androcéntrica:

            1º La acepción 1 se define en masculino: 'Letrado con autoridad para juzgar y sentenciar'.

            2º Las acepciones 3 y 4 se definen en masculino, pero aquí queda justificado ese punto de vista por la limitación que marca el hecho de considerar tales términos como his[tóricos].

            3º De las 13 citas, solo 2 corresponden al femenino jueza.

 

Respecto a este femenino jueza, admitido en los diccionarios académicos y en el DEA99, hemos encontrado declaraciones desconcertantes de Lázaro Carreter, en una entrevista concedida a Joaquín Vidal, en El País, el viernes 9 de febrero de 1996 (La Cultura, 39). Ante la pregunta de Vidal («¿Cómo pudo admitir la Academia la palabra jueza, tan horrenda e innecesaria?»), en su respuesta Lázaro Carreter afirma que es

 

gramaticalmente incorrecta. La verdad es que se introdujo antes de que yo fuera director y no tengo la menor idea de quién la trajo. ¿Arquitecto-arquitecta, abogado-abogada? Bien. Pero jueza es realmente espantoso y estamos intentando llegar a un acuerdo para eliminarla del diccionario.

 

Manuel Seco, en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (10ª ed., Madrid, Espasa, 1998, 269) defiende con distintos argumentos el femenino la jueza, matizando que es más propia del uso coloquial,  frente a la juez, más “formal”, propia del lenguaje oficial y administrativo. También José Martínez de Sousa (Diccionario de usos y dudas del español actual, Barcelona, Bibliograf, 1996, 292-293) considera viables ambas formas, la juez y la jueza; y, frente a la renuencia de algunos a la utilización de la forma jueza, observa:

 

La verdad es que servirá de poco que incluso políticamente se pida de la Academia mayor atención al género femenino, si, después de que esta implante las formas correspondientes, estas quedan sin uso.

 

En DRAE92 se ignora la posibilidad de la presencia de la mujer en la actividad correspondiente a la fiscalía. Las voces fiscal y fiscalía han sido redactadas por la Academia con visión exclusivamente androcéntrica. Tan solo en la ac. 6. fig. se define adecuadamente: 'Persona que averigua o delata operaciones ajenas'.

 

En el DEA99 encontramos notables avances:

            1º Se agrupan en una única entrada el m. fiscal y el f. fiscala, con la advertencia: la forma FISCALA solo en acep. 4, donde gralm se usa la forma FISCAL como f.

            2º Se han incluido en la acepción 4 dos citas en femenino (frente a una sola en masculino):

 

            La primera fiscal de España (Inf[ormaciones] 18.6.70, 11).

La fiscala que interviene en el juicio contra Pilar Miró.. retiró ayer tarde la acusación contra la inculpada y solicitó que sea absuelta (El M[undo] 25.6.92, 9).

 

Encontramos, también, vestigios androcéntricos, pues se define la acepción 4 exclusivamente en masculino como 'Acusador público'.

 

En el DRAE92 el artículo magistrado se redacta en masculino, con olvido de la mujer:

En el DEA99 encontramos también avances:

            1º Una única entrada recoge el masculino magistrado y el femenino magistrada; con la advertencia: la forma MAGISTRADO se usa a veces como f.

            2º Se incluye en las citas (que son en total 5) un ejemplo de f. pl.

Quedan vestigios androcéntricos, pues las definiciones utilizan el masculino: 'Funcionario...', 'Miembro...'.

 

En el DRAE92 han recogido el femenino notaria, pero con visión todavía androcéntrica, pues la primera acepción que aparece es 'mujer del notario'; y la segunda, 'mujer que ejerce el notariado'. Además, notaría, notariado –da, notarial y notariato están igualmente redactadas con óptica exclusivamente masculina. Aparecen separadas las entradas notaria y notario; el femenino ocupa una única línea y el masculino diez y media; el m. notario utiliza la fórmula definitoria 'el que' cinco veces y 'funcionario' una vez.

 

En el DEA99 han rectificado la redacción absolutamente androcéntrica de la Academia:

            1º Se reúnen en una misma entrada las formas masculina y femenina notario y notaria.

            2º Se define igualitariamente como 'Pers. autorizada...'.

Quedan vestigios de la situación anterior, tan difícil de rectificar,  pues las citas están exclusivamente en m. y se conserva aún (aunque en último lugar) la acepción 3 'Mujer del notario', con una cita de Pemán de 1963 (Abc 8.11.63); y notaría, notariado, notarial, notarialmente, notariar y notarizar se olvidan de la mujer y del género gramatical femenino, que tan solo consta en el adjetivo notariesco notariesca, donde la cita es en femenino (Lo haré.. mediante una notariesca enumeración nominal de todos ellos [los juicios] Laín Abc 3.5.74, 36).

 

 

 

4.5.      Mujer y deporte

 

Son aún muy persistentes los prejuicios con los que tienen que lidiar las mujeres que practican deportes competitivos, pues sigue arraigada la idea de la fragilidad física y mental del sexo débil, sin tener en cuenta la realidad evidente de la existencia de hombres débiles y mujeres fuertes. Se abre el año 2001 con noticias sorprendentes e incluso increíbles todavía para muchos, pues se refieren al avance de la mujer en los deportes, cuando logran participar o incluso vencer en competición: el triunfo de la alemana Jutta Kleinschmidt, de 38 años, en el Rally París-Dakar; y la participación de Katja Poensgen, de 24 años, en el campeonato del mundo de motociclismo con una Aprilia de 250 cc, en Suzuka (Japón) en abril del año 2001.

 

 

4.5.1. piloto, copiloto, copilota, mujer piloto

 

Se nos plantea el problema de cómo denominar a estas valientes y sin duda tenaces practicantes de deportes antes exclusivamente masculinos. Hemos consultado los diccionarios y los periódicos y hemos encontrado piloto, mujer piloto, copiloto; y también un curioso y sorprendente copilota, acaso en clave de humor, en El País el 4 de abril del 2000 (Agenda /55), bajo una simpática foto de Efe:

 

SALTO AL CIRCUITO. La campeona del mundo de salto de longitud, Niurka Montalvo, corrió ayer por el circuito de Montmeló como copilota de Carlos Sainz. Luis Moya y Carlos Moyà observan su alegría.

 

El DRAE92 ofrece en este caso su habitual visión androcéntrica: copiloto, exclusivamente masculino, remite al también masculino piloto auxiliar. La entrada correspondiente a piloto está redactada en masculino excluyente, sin la menor excepción, en las 7 acepciones recogidas.

 

Tampoco el DEA99 recoge el femenino copilota; tan solo el común copiloto, al que sí asigna la doble moción genérica, m y f. Además, en las citas, que son dos, ambas del año 1970, refleja la presencia femenina en la segunda: 'Alicia y Carmela Rodríguez, piloto y copiloto que tomarán parte en el rally femenino.., pasaron ayer por televisión' (Ya 30.4.70, 43).

 

También en la entrada piloto son notables los avances en el DEA99:

            1º Se recoge la doble moción genérica: m y f.

            2º Se definen igualitariamente las acepciones 1, 1b) y 1c) como 'Persona que...'.

            3º Se incluye en dos citas la presencia de mujeres: '¿Y te he hablado de la única piloto femenina de la R.A.F. durante la segunda guerra mundial?' (Aparicio Año 218); 'Alicia y Carmela Rodríguez, piloto y copiloto que tomarán parte en el rally femenino.., pasaron ayer por televisión' (Ya 30.4.70, 43).

 

 

4.5.2. la árbitro, la árbitra

 

En este caso el DRAE92 recoge acertadamente árbitro, tra en una sola entrada, y con la doble moción genérica, m. y f.; y también define igualitariamente como 'Persona que...' en las acepciones 3, 4 y 5. Solamente en la primera acepción, como adjetivo, encontramos el uso exclusivo del masculino: 'Dícese del que puede hacer alguna cosa por sí solo sin dependencia de otro. Ú.t.c.s.'. También en la segunda acepción, remite al m. juez árbitro. Así que como el f. árbitra aparece en el diccionario académico, los medios de comunicación se van decidiendo a usarlo, aunque suelen todavía dar preferencia al común la árbitro, bien porque a muchos eso de la árbitra les parezca sorprendente o 'chirriante', como suelen decir ellos, o bien porque no se molesten, como es desgraciadamente demasiado habitual, en consultar los diccionarios y descubrir que el femenino está admitido por la Academia desde hace años.

 

El jueves 4 de febrero de 1999 se publicó en El País (50 / Deportes) el siguiente titular: 'Una árbitra agredida por el padre de un futbolista'. El redactor, Francisco Forjas, desde Valladolid, contaba así la noticia:

 

Pilar Guerra Lorenzo, la árbitra de 16 años que el pasado sábado fue agredida salvajemente en Valladolid, en el encuentro de la división cadete de fútbol entre el Lourdes y el Laguna de Duero medita no volver a dirigir ningún partido [...]. La árbitra pitó un penalti contra el Laguna, y [...] Zancajo [...] la emprendió a golpes con la colegiada.

 

            En cambio, el 21 de noviembre de 1996 todavía encontrábamos en el mismo diario una árbitro, y también, en el titular, mujer árbitro.

 

(Vale la pena consultar sobre este punto el trabajo de Ana María Vigara Tauste, «¿ÁRBITRA?», julio 1999 <http://www.ucm.es/info/especulo/cajetin/arbitra.html>).

 

 

4. 6. La mujer y la música

 

Una palabra tan femenina como música –su etimología nos remonta a las divinidades de la antigua Grecia que habitaron el Parnaso o el Helicón con el dios Apolo, las musas, ciertamente femeninas, protectoras de las actividades artísticas propias de los seres humanos– queda en el DEA99 relegada tras el masculino músico. Sabemos hoy que la actividad de la mujer en el campo de la música ha sido tradicionalmente olvidada o silenciada. La etnomusicología contemporánea reconoce la enorme importancia de la presencia de las mujeres y de su actividad en aquello que se refiere a la transmisión oral de la tradición musical; las mujeres no solo han sido excelentes intérpretes, sino también creadoras o compositoras: existe en la música culta de transmisión escrita «un repertorio breve, aunque no inexistente, casi siempre silenciado, pero cuyo conocimiento es necesario para obtener un retrato completo de la música en las distintas épocas de nuestra cultura» [Ana Vega Toscano, «Eurídice también canta», notas al programa de mano del Recital IV, VII Ciclo de Lied, Teatro de la Zarzuela, Madrid, 13 de febrero de 2001].

 

Ha sido de actualidad a finales de febrero del año 2001 la noticia de cómo los socios del Círculo del Liceo de Barcelona, selecta institución con más de 150 años de historia en la que las mujeres solo han podido participar como 'esposa de' o acaso como 'hija de', acaban de rechazar por votación la posibilidad de ingreso de diez mujeres, entre ellas Montserrat Caballé; un ejemplo más de discriminación por motivos de sexo, algo frecuente durante siglos en el mundo de la música.

 

Sería acaso conveniente hacer apartado propio e independiente en el DEA99, en este caso, para el término música, recogiendo las acepciones 2, 3 y 4.

 

El diccionario académico (DRAE92) ha resuelto bastante bien las definiciones que se refieren a la práctica de la música, pues con frecuencia utiliza el igualitario 'persona que' para los y las instrumentistas y suele además incluir la determinación genérica com[ún], teniendo en cuenta a las mujeres. Así sucede en arpista, bailador, ra, bailarín, na, bajista, cantador, ra (con moción genérica m. y f.), cantante (consta además, en entrada independiente, el f. cantatriz), clavicembalista, compositor, ra, contrabajo, contrabajonista, clarinete, clarinetista, fagot, fagotista, flautista,  guitarrista, percusionista, pianista,  timbalero, ra (con moción genérica m. y f.), trompetero, ra (con moción genérica m. y f.), violinista, violón, violonchelista, vihuelista. En cantautor, ra (con moción genérica m. y f.) utiliza la Academia el masculino excluyente 'autor' en la definición. Y también conserva aún en algunos casos el disimétrico 'el que' o bien el masculino excluyente 'músico'; así ocurre en: acordeonista, clavecinista, gaitero, ra (en la acepción 3 aparece solo el m. 'El que tiene por oficio...'), trombón (acepción 2), trompa (en la acepción 14 aparece solo el m. y la definición 'El que toca...'), trompeta (acepción 3), trompetista, violoncelista (se marca el género com., pero luego se define 'El que...'). En oboe definen bien la acepción 2 con el igualitario 'persona que', pero olvidan la moción de género.

 

En el DEA99 han rectificado algunos casos de los anteriormente citados, definiendo igualitariamente 'persona que' y no 'el que', por ejemplo, en acordeonista y gaitero -ra. Pero se conserva el excluyente 'músico que' en demasiados casos: clarín (acepción 2, olvidan la expresión del género, por lo que cabe suponer que sea solo masculino, como la acepción primera; la cita, de 1962, se refiere a varones), clarinero -ra (suponemos que las citas se refieren a varones),  clarinetista (la cita se refiere a un músico varón, Jesús Villa Rojo), clavecinista, fagot, fagotista, percusionista, pianista (la cita, en m. pl.: Fue clavecinista de cámara [...] y uno de los pianistas y compositores más aplaudidos de su tiempo), trombón (acepción 2), trombonista, trompa (acepción 11), trompeta (acepción 5, solo en m.), trompetista, tuba (solo en m.), viola, violinista, violista, violonchelista. E incluso en violero consta únicamente el género masculino, y la definición nos parece excluyente, como si no existieran mujeres con este oficio: 'Constructor de instrumentos músicos de cuerda'. Encontramos la expresión hombre-orquesta, s. v. orquesta, como acepción 1 b), que remite a HOMBRE. ¿Acaso nunca ha existido una sola mujer en esta función? No hemos encontrado director -ra (de orquesta), es decir, no se especifica el sentido musical correspondiente, ni en orquesta ni en director. Sí aparece (s.v. maestro –tra) en la acepción 8 'compositor de música', y en 8b) 'director de orquesta' y 8c) – de capilla.  'Profesor que...'; es de lamentar que en estos tres últimos casos las definiciones sufran de androcentrismo y que todas las citas se refieran a varones.

 

En el DEA99  en las entradas  musicógrafo -fa, musicólogo -ga, musicoterapeuta, musicoterapia se refleja la presencia de la mujer en las mociones genéricas (masculino y femenino), en las formas femeninas y en dos de las correspondientes entradas ('La musicóloga Grete Wehmeyer afirma que toda la música clásica debe interpretarse más despacio', '...doña Serafina Poc, experta en musicoterapia').

 

En el DEA99, en musicante (y en musicografía, musicología) no se explicita la presencia de la mujer y las dos citas se refieren a varón.

 

 

 

4. 7. La mujer y los toros

 

Se dice que el machismo es uno de los rasgos característicos del mundo del toreo, pero paradójicamente no ha podido impedir la presencia de mujeres como ganaderas, novilleras o toreras, ni tampoco ha conseguido excluirlas del diccionario. Consta en el DRAE92 el femenino ganadera; y torero, ra aparece en la acepción 3 con la doble moción de género, m. y f. y con adecuada definición igualitaria: 'Persona que acostumbra torear en las plazas'; lo mismo sucede con novillero, ra.

 

También en el DEA99 encontramos ganadero –ra, acepción 5, con expresión de ambos géneros, m y f, y con definición igualitaria: 'Persona que se dedica a la ganadería y es dueña de su ganado'; y torero –ra, acepción 5, m y f  'Pers que tiene por oficio torear', advirtiendo que, cuando se refiere a mujer, es frecuente la aposición, mujer torera (en dos de las tres citas, de periódicos de 1975, aparece la mujer torera o la "torera" colombiana Morenita de Quindío). En novillero –ra, acepción 1, m y f 'Pers que lidia novillos' (una cita se refiere a varón y la otra a 'la rubia novillera Ángela'). En matador –ra la acepción 3 está redactada en masculino, 'Torero que mata toros', pero, a continuación, de dos citas, una va en femenino: 'Ya ha actuado la primera "matadora" de toros en España' (Ya 16.5.75, 73).

 

Veamos aquí algunos ejemplos más recientes. La novillera Cristina Sánchez tomó la alternativa el 25 de mayo de 1996 en Nimes (Francia); insistentemente a lo largo de toda su carrera, hasta su retirada en octubre de 1999, advertía siempre a los periodistas que ella quería ser denominada 'torero', 'la torero', rechazando el femenino 'torera', suponemos que sin tener la menor idea respecto a lo que decían los diccionarios. Ha sido frecuente que los redactores ignoraran sus preferencias, y así hemos encontrado: la torera madrileña (El País, 2 junio1996, 20), la matadora Cristina Sánchez... "has elegido ser torero, que no torera" (El País, 25 julio1997, 39), la torera... la diestra Cristina Sánchez (¡Hola!, 31 julio 1997), la torera... novillera en...1995... matadora de toros... "ella es torero" (El País, 18 mayo1999, 72), la joven diestro... la torero (La Razón, 21.V.1999, 60), Cristina Sánchez, la última señorita torera de la historia (Francisco Umbral, El Mundo, 15 octubre 1999), la torera Cristina Sánchez, la ex-torera (Lecturas, 26.XI.99, 90), la ex torera Cristina Sánchez está ya en la recta final de su embarazo (Lecturas, 1.XII.2000, 34).

 

 

4.8. La mujer y el mundo intelectual y artístico

 

Ha sido escasa la visibilidad de la mujer en las actividades artísticas e intelectuales a lo largo de la historia de la humanidad; no nos extraña tropezar con carencias llamativas en el plano de las palabras y en la redacción de los diccionarios. También aquí es notable la voluntad de rectificación y puesta al día que manifiestan los autores del Diccionario del español actual.

 

El diccionario académico (DRAE92) recoge adecuadamente las dos formas autor y autora en la misma entrada, y la doble moción genérica, m. y f.; pero, lamentablemente, conserva aún la vieja fórmula excluyente 'el que' en las dos primeras acepciones.

 

El DEA99 ha corregido las definiciones, utilizando en ellas la fórmula igualitaria 'persona que'; pero todas las citas van referidas al masculino, cosa que también ocurre en la entrada escritor -ra.

 

Aunque todos sabemos que la mujer ha estado capacitada para la creación literaria desde siempre, y no se ha podido ocultar su presencia en tal actividad, resulta sorprendente que el primer diccionario académico presente la voz poeta en masculino, y que la defina así: «El que tiene numen de hacer versos, ò los hace segun arte. Es voz latina»; y que recoja el femenino poetisa en entrada independiente (Diccionario de Autoridades, V, 1737, p. 310b). Pero es que todavía en 1992 la Academia recoge en doble entrada poeta y poetisa.

 

Como cabía esperar, el DEA99 ha rectificado, recogiendo en única entrada igualitaria poeta y poetisa –y también poetastro -tra. Advierte, además, que el femenino tiene la posibilidad de ambas formas; en efecto, creemos que en el español actual, los usuarios podemos libremente elegir entre poeta y poetisa, seguramente porque se han superado ya los prejuicios que llevaron a muchas mujeres del siglo XX a rechazar el femenino poetisa.

 

Encontramos la entrada dramaturgo en DRAE92 solamente en masculino, y definida como 'Autor de obras dramáticas'. También en este caso los autores del DEA99 han corregido, recogiendo igualitariamente dramaturgo -ga, y la doble moción genérica, m. y f.; de las dos citas de la primera acepción, una corresponde al femenino:

 

            Concha Romero es objeto de un reportaje ..,  con motivo de su presentación como             dramaturga novel (Ya 27.12.86, 56).

 

La segunda acepción está definida correctamente como 'Pers que...', pero la única cita que se incluye va referida a varón.

 

El femenino filósofa, que sonaba a muchos extraño hasta hace poco, se va generalizando. En efecto, consta en el DRAE92, correctamente incluido, en entrada igualitaria, y con correcta definición: 'Persona que estudia, profesa o sabe la filosofía'. En el DEA99 nos extraña no encontrar ninguna cita en femenino, cuando ya son muy frecuentes en los medios y los libros. Por ejemplo, en El País, 25 febrero 2001, Domingo 12, en una entrevista a Susan George, presidenta del Observatorio de la Mundialización de París, con motivo de la publicación en Madrid y Barcelona de su nuevo libro, El Informe Lugano. Sobre la conservación del capitalismo en el siglo XXI, editado por Intermón, se la presenta como «filósofa y analista política». O bien en el libro María Zambrano. 1904-1991, publicado con motivo de la exposición celebrada en el Círculo de Bellas Artes en el año 2000, en la Presentación (Introducción) de Rogelio Blanco Martínez, se la denomina filósofa, en femenino, hasta siete veces, en dos páginas (pp. 11-13).

 

Los autores del DEA99 han recogido adecuadamente galerista, que falta en DRAE92, en m. y f., con correcta definición: 'Pers que...'.

 

Encontramos en el DEA99 a la juglaresa Tatiana, hija de Apolonio, rey de Tiro, en la entrada igualitaria juglar -resa (referida a la Edad Media); la definición se inicia bien, con 'persona que', pero conserva rasgos androcéntricos en los masculinos 'recitador, músico y acróbata', 'poeta y recitador popular', utilizados en las definiciones; y también se olvida a la mujer en las entradas juglaresco -ca, juglaría, trovador -ra, trovadoresco -ca, trovadorismo, trovería, trovero -ra.

 

Tanto en DRAE92 como en DEA99 aparecen correctamente, en única entrada, pintor -ra, con la doble moción genérica, m. y f., y encabezando las definiciones como 'Persona que'. Pero las tres citas que recoge el DEA99 van referidas a varón.

 

 

4.9. arquitectas, ingenieras

 

Tras varios años de dudas, titubeos e incertidumbres, observamos que van siendo cada vez más frecuentes los femeninos ingeniera y arquitecta, así como sus respectivos plurales; siguen aún muchas mujeres preguntándose y preguntándonos a los filólogos acerca de la conveniencia de utilizar el masculino o el femenino para la expresión de su actividad profesional en las denominadas carreras técnicas. Hasta hace poco tiempo era usual considerar más prestigioso el masculino, pero creemos que esto va ya terminando, y los medios de comunicación resuenan cada vez más con la presencia de ingenieras y arquitectas  que van perdiendo el temor a ser minusvaloradas por su condición femenina, y deciden prescindir de esa tonta rutina de ocultar tal condición tras un masculino supuestamente más prestigioso.

 

En femenino está redactada la siguiente noticia, que encontramos en El País el miércoles 23 de abril de 1997:

 

Isabel Pérez Grande e Irene Fernández, ingenieras aeronáuticas españolas,             recibirán el próximo viernes en la Universidad Politécnica de Madrid los premios Amelia Earhart, otorgados por primera vez a investigadoras españolas. Este galardón que concede la fundación Zonta fue creado en 1938 en Chicago en honor de la famosa piloto para fomentar la investigación aeronáutica y espacial entre las mujeres. Hasta ahora se ha premiado a 300 mujeres. Pérez Grande y Fernández son las primeras españolas galardonadas, por su trabajo en el microsatélite UPM.

 

Con motivo del nombramiento de Dolores Romano como presidenta de Greenpeace España (El País, 13 y 14 de febrero del 2001), se recurre también al femenino para incluir el dato de que es ingeniera agrónoma. A veces se utilizan extraños sintagmas híbridos, como en la esquela de Guillermina Franco Pigueiras (primer aniversario: 29 enero 2001, El País), donde leemos ingeniera agrónomo.

 

Otros ejemplos en femenino: 

 

CAYETANA GALBETE, INGENIERA EXPERTA EN JARDINERÍA (El País, 13.4.99, Madrid, 24).

 

            Una pareja venezolana, neurólogo él e ingeniera agrónoma ella (El País, 6.4.01,             última página).

 

Es frecuente el rechazo del femenino arquitecta con el argumento de que se trata de un término horroroso, o bien porque 'suena mal'; ¿acaso el masculino arquitecto o el femenino arquitectura, que todos admitimos sin inquietantes reparos, son palabras fonéticamente mucho más agradables? A pesar de los prejuicios nada científicos o de la sobrevaloración del masculino, hemos encontrado el femenino en una esquela (repetida dos días después, modificado el apellido paterno):

 

            ROSA

            BARRA

            CASANOVAS

            ARQUITECTA Y PAISAJISTA   (El País, 15.2.00).

 

            ROSA BARBA

            CASANOVAS

            ARQUITECTA Y PAISAJISTA (El País, 17.2.00).

 

Y, en el mismo diario:

 

            La arquitecta y diseñadora de origen iraní Zaha Hadid (16.7.99, La cultura / 34).

 

Margarethe Schütte-Lihotzky, arquitecta iba a cumplir 103 años el próximo 23 de enero [...] la primera arquitecta de Austria (20.1.00, Agenda/ 41, en la       sección NECROLÓGICAS).

 

35 arquitectas viajan con sus proyectos a “los espacios construidos”[...] 35             obras realizadas por mujeres arquitectas (13.4.00, La cultura/ 46).

 

Pero hemos encontrado también testimonios del masculino:

 

            El heredero de Agnelli se casará con una arquitecto norteamericana (El País,             20.10.96).

 

            ÁNGELA SOUTO ARQUITECTO Y PAISAJISTA (El País, 6.12.00).

 

Tengo la impresión de que los diccionarios han contribuido a la extensión de los respectivos femeninos, pues ya el DRAE92 trataba correctamente ambos términos, reuniéndolos en una única entrada, recogiendo la doble moción genérica y utilizando la fórmula igualitaria 'persona que...' en las definiciones:

 

            arquitecto, ta. m. y f. Persona que profesa o ejerce la arquitectura.

 

            ingeniero, ra. m. y f. Persona que profesa o ejerce la ingeniería.

 

Están, en cambio, mal resueltas las remisiones a arquitecto técnico y aparejador, pues se expresan con el masculino excluyente. Peor aún es lo que sucede en el caso de ingeniero, ingeniera, donde, después de un correcto principio, prolifera hasta la saciedad la fórmula androcéntrica excluyente ('el que...') a partir de la segunda línea.

 

En el DEA99 arquitecto -ta se encuentra en entrada única, se expresa la doble moción genérica y se define igualitariamente como 'Pers capacitada oficialmente para ejercer la arquitectura'; además, de las dos citas incluidas, una de ellas tiene referente femenino:

 

            Celia Guevara, arquitecta (País 1.7.79, 48).

 

Pero, lamentablemente, la acepción 1b) arquitecto técnico aparece únicamente en masculino, y remite al también masculino excluyente aparejador; y la cita está también en masculino. Algo parecido sucede en ingeniero -ra, donde tras el buen principio equivalente, las acepciones 4 y 5 se definen exclusivamente con los masculinos 'técnico encargado' y 'miembro de la tripulación'. Y en las citas, encontramos tan solo una en femenino.

(Véase mi trabajo «arquitectas, ingenieras, ministras, obispas, toreras...», junio 2001  www.ucm.es/info/especulo/cajetin/arquitec.html).

 

 

 

 

4.10. Y los varones también quieren ejercer profesiones tradicionalmente femeninas

 

Paralelamente al proceso de invasión igualitaria de profesiones y actividades tradicionalmente masculinas por parte de las mujeres, se viene produciendo hace años la invasión de profesiones femeninas por parte de los varones.

 

En la revista Tiempo (nº 986, 26 de marzo de 2001, 80-83) se ha publicado un reportaje de Pepa Rebollo, con fotos de Pablo Vázquez, "Hombres con trabajo de mujer", que se inicia con las siguientes reflexiones:

 

Sin complejos. Los hombres comienzan a acceder a puestos de trabajo para los que nunca se había contado con ellos. Trabajan como cajeros, cuidan niños o limpian casas. Y parece que lo hacen con gusto. Aseguran no sentirse extraños ni discriminados en sus puestos de trabajo y tener el mismo sueldo y las mismas funciones que sus colegas femeninas.

 

Se acabaron los prejuicios. Trabajar como secretario, cuidador de niños, chico de la limpieza, teleoperador, cajero de supermercado o esteticista ya no es una rareza. Los hombres aseguran sentirse cómodos en estos trabajos considerados tradicionalmente femeninos y que, según Luis Bonino Méndez, psicoterapeuta especializado en problemáticas masculinas y director del Centro de Estudios de la Condición Masculina de Madrid, “se revalorizan en el momento en que los desempeña un hombre, ya que tener un secretario es más moderno y valorable que tener una secretaria, al menos en determinados ambientes. Además, probablemente los varones actuales se sienten admirados por pioneros, al contrario que las mujeres, que al entrar en trabajos masculinos tienen que demostrar su valía”.

 

A continuación se enumeran una serie de nuevas profesiones masculinas, donde los varones ejercen sin prejuicios ni complejos, intentando acabar con la vieja idea de que su presencia en tales actividades constituye una rareza: secretario de dirección (profesión en la que solo dos de cada cien personas son varones); niñero o cuidador de niños (Jorge hace este trabajo desde hace siete meses, y no le crea ningún conflicto, aunque al principio la gente creía que Adrián, de 6 años, era su hermano); cajero en un supermercado (Ángel se lamenta de que en la mayoría de los documentos siga poniendo 'cajera' en femenino); teleoperador en el servicio de información 1003 de Telefónica, donde el porcentaje es de un 20 % de varones; empleado de hogar o chico de la limpieza (Juan Francisco, ecuatoriano de 24 años, que aceptó este trabajo a pesar de que su verdadera pasión es el baile, se lamenta de que a veces le pidan tareas que nunca pedirían a una mujer, “como mover los muebles más pesados, cambiar bombillas o bajar las lámparas”.

 

 

 

4.10.1. amo de casa

 

Rosa Montero publicó en El País el martes 19 de marzo de 1996 una columna con el título Amo de casa, que empezaba así:

 

Tiene 38 años y cuatro hijos pequeños. Es un amo de casa: como él no encontraba trabajo y su mujer sí, decidieron que sería él, Juan Carlos Urbón, quien se encargaría del hogar. Ahora, tras catorce años de casados, su esposa se ha separado de él. La juez no ha concedido a Juan Carlos ni pensión ni la tutela de los niños, como sin duda hubiera hecho con una mujer (él es quien les ha criado). Lo peor es que le han echado de su casa: llegó la policía y se lo llevó por la fuerza ante la mirada de sus hijos.

 

Si conseguimos zafarnos del drama humano y concentrarnos en la mera cuestión lingüística para acudir al diccionario, descubrimos que el DRAE92 recoge ama y amo en entradas independientes. En ama no consta la expresión ama de casa, ni en amo tampoco amo de casa.

 

En el DEA99 se han fundido en la misma entrada ama2 y amo. Creemos que sería conveniente que en la acepción 4 que se define como 'señor de la casa' se ampliara a 'señor o señora de la casa', pues precisamente una cita se refiere a varón y otra a mujer; y en la ac. 6 ama de casa, que consta solo para mujer, sería igualmente oportuno que incluyeran también al varón, reflejándolo en las definiciones: 'Mujer [o varón] que lleva la organización y cuidado de su propia casa' y 'Mujer [o varón] de su casa'.

 

Curiosamente, hemos encontrado también el femenino ama de casa referido a varón en una entrevista de Andy Chango a Ariel Rot (en El País de las Tentaciones, viernes, 11 febrero 2000, 4), en la que Andy le hace a Ariel textualmente la pregunta "¿Te consideras una buena ama de casa?"; y Ariel contesta: "Fui aprendiendo y especializándome en la última década, básicamente en lo que es la compra y la cocina. Mi novia, Mar, está muy ocupada y pasa poco tiempo en casa, así que yo llevo el timón".

 

Otro ejemplo, en este caso en masculino. Ángela Quesada, directora de recursos humanos en un hotel de Madrid, no tiene tiempo para ocuparse de su hija de tres años, pero afirma: "Su padre se ocupa más de ella, él tiene esa responsabilidad en la pareja. [...] Por supuesto, me gustaría tener más tiempo para mí, estar en casa y dedicar menos horas al trabajo; pero hago lo que me gusta, me dedico a lo que de verdad quiero. Y además mi pareja es un amo de casa estupendo. Un chollo" (El País semanal, 13 agosto 2000, 86).

 

 

4.10.2. enfermero

 

Bajo el titular Enfermeros discriminados encontramos en El País el viernes 26 de enero de 2001 (2/ Madrid) la queja de un varón: "Me llamo Miguel y soy enfermero [...]. Telefoneo para denunciar la discriminación sexual que sufrimos los hombres en esta profesión de enfermería: me encuentro en la imposibilidad de trabajar en numerosos centros sanitarios ya que, al tratar a mujeres de edad, entre ellas algunas monjas, no se me permite atenderlas porque consideran concernida su intimidad [...]. Es más doloroso [...] al ver que esa consideración no la aplican a los médicos varones que las atienden".

 

Desde el punto de vista lingüístico no hay problema, puesto que ya el DRAE92 recoge la doble forma  enfermero, ra, así como la doble moción genérica, m. y f., y en la definición utiliza la fórmula igualitaria 'persona dedicada a la asistencia de los enfermos'. En DEA99, además, en las citas aparecen dos casos en femenino y dos en masculino.

 

 

4.10.3. matrón, matrona; comadrón, comadrona; partero, partera

 

matrona aparece exclusivamente en femenino en el DRAE. La acepción 2, olvidando a los varones que ejercen estas funciones, se define como 'mujer especialmente autorizada para asistir a las parturientas'.

 

También en el DEA99 aparece exclusivamente el femenino matrona, y la acepción 4 define escuetamente como 'comadrona'. La única cita se refiere a mujeres.

 

Peor es lo que encontramos en comadrón y comadrona. En primer lugar, el DRAE92 define de modo claramente desigual. El masculino comadrón es el 'cirujano que asiste a la mujer en el acto del parto'; el femenino comadrona remite a partera. Y allí nos encontramos con que se empieza bien:

            1º Hay entrada igualitaria: partero, ra.

            2º Doble moción genérica: m. y f.

            3º Definición correcta: 'Persona con títulos legales que asiste a la parturienta'.

Pero aparece también una acepción 2 desvalorizadora, aplicada exclusivamente a la mujer:

            2. f. Mujer que, sin tener estudios o titulación, ayuda o asiste a la parturienta.

 

En el DEA99 encontramos en comadrón y comadrona que se han rectificado las desigualdades académicas:

            1º Única entrada igualitaria: comadrón -na.

            2º Doble moción genérica; se advierte que el masculino es hoy raro.

3º Definición igualitaria: 'Persona que tiene título facultativo para asistir a las parturientas'.

4º Las citas, una en masculino (el médico comadrón) y la otra en femenino (la comadrona).

 

El DEA99, s. v. partero –ra, conserva la acepción 2 del DRAE, pero la ha extendido igualitariamente a los varones: 'Pers. que atiende a una parturienta, esp. sin título facultativo para ello'; las dos citas que incluye se refieren a mujeres.

 

Sucede que hoy la función tradicionalmente femenina de matronas, comadronas y parteras se ha extendido a los varones: en Antena 3, el 8 de marzo de 1998, hacia las 20.45 pudimos oír y ver cómo un varón de mediana edad afirmaba ante las cámaras que él prefería ser denominado con el femenino matrona, ya que se sentía muy satisfecho de su profesión, que tradicionalmente había sido femenina; en este caso, el protagonista era uno de los primeros varones alumnos de la antigua escuela de matronas de Madrid, que creo ha cambiado de nombre y es hoy 'escuela de enfermería', naturalmente mixta. No tengo la certeza de que se trate de la misma persona a la que se referían en TV1 el lunes 25 de noviembre de 1996, hacia las 20.20, con la frase "es toda una matrona y se llama Juanjo". La actitud de este varón matrona es simétrica a la de Cristina Sánchez, novillera y matadora de toros, ya retirada, que durante su vida profesional insistía machaconamente ante los periodistas en que prefería el masculino torero.

 

En El País, el 25 de febrero del 2000,  aparecía el siguiente anuncio:

 

             HOSPITAL U. LA PAZ

Precisa

       MATRONAS TITULADAS

Para períodos Temporales.

Solicitudes antes del 3 de Marzo.

Area de Desarrollo

Dirección de Recursos Humanos

Paseo de la Castellana, 261

 

Ante la feminización 'matronas tituladas' nos quedamos con la duda de si admitirían en tal convocatoria a los varones titulados; realmente, suponemos que sí.

 

Más difícil lo tienen los franceses, pues en su lengua sage-femme no ha sido capaz de desarrollar el igualitario sage-homme, cuando, como en España, la profesión se ha extendido a los varones. Hay quienes han propuesto maïeuticien ‘mayeuta’, del griego maieutiké, aludiendo al método socrático de alumbrar conocimientos que el alumno posee sin saberlo. Marina Yaguello ironiza al respecto: «On voit que la fonction de sage-femme est considérablement anoblie en passant au masculin» (Le sexe des mots, Belfond, 1989, 141).

 

 

 4.10.4. modisto, modista

 

En el DRAE92 encontramos tres entradas independientes para modista, modistilla y modisto, términos que se aplican a las personas que hacen ropa para señoras (es decir, mujeres):

 

modista. com. Persona que tiene por oficio hacer trajes y otras prendas de vestir para señoras. ½2. ant. Persona que adoptaba, seguía o inventaba las modas. ½3. f. p. us.½La que tiene tienda de modas.

 

modistilla. f. fam. Modista de poco valer en su arte. ½2. fam. Oficiala o aprendiza de modista.

 

modisto. m. Hombre que hace vestidos de señora.

 

Estos tres términos se oponen a sastre, sastra (y sastresa), para las personas que hacen ropa de hombre.

 

El reconocimiento por parte de la Academia del masculino anómalo modisto parece innecesario, ya que modista admite (como periodista y artista) la doble moción genérica: masculino el modista, femenino la modista. Tan innecesario y anómalo nos parece modisto como el artisto que aparece –en este caso por vía de humor, que es otra cosa– en el chiste de Mingote publicado en el Abc el 19 de marzo de 1996 con el siguiente texto: EL RETRATO DE LA JUEZA LO HA PINTADO ESTE ARTISTO.

 

En el DEA99 encontramos doble entrada modista modisto; y también modistilla, con la advertencia 'hoy raro'. Creemos que han mantenido el que muchos consideramos anómalo modisto porque está muy presente en el uso actual: el modisto, los modistos.

 

Y sin embargo, en la revista DIEZ minutos, el 6 de abril de 2001, encontramos que en el extenso reportaje (pp. 100-103) que dedican a la cena de gala y fiesta que ha ofrecido recientemente Giorgio Armani en el Museo Guggenheim de Bilbao, se refieren a él como el modista italiano. También en El País (22 de marzo de 2001) utilizan la misma referencia, "el modista italiano, creador de moda atemporal para hombres y mujeres", en una reseña sobre la misma ya citada cena de gala y fiesta que han precedido a la inauguración de una exposición: casi 400 trajes creados a lo largo de 25 años por el diseñador, exposición que permanecerá abierta desde el 23 de marzo hasta el 2 de septiembre.

 

 

 

5. Palabras que faltan­­

 

5.1. género

 

Falta en los diccionarios del español, y también en el que hoy nos ocupa, el Diccionario del español actual, la acepción de género en sentido de sexo, que a muchos nos resulta ya necesaria, porque es evidente que ya existe en amplios sectores en el español actual, y creo que debería incluirse en futuras ediciones del DEA99; asimismo echamos en falta violencia de género, identidad de género, rol de género, generolecto... Recientemente he recogido testimonios de esta presencia en mi trabajo "¿'Violencia de género'?", publicado en la revista Espéculo de la Universidad Complutense de Madrid, junio 2001, (www.ucm.es/info/especulo/cajetin/generob.html). Victoria Sau ha dedicado cinco páginas a la entrada género en su Diccionario ideológico feminista (vol. I, Icaria, Barcelona, 2ª edición, 1990, pp. 133-138). Respecto a rol de género, conviene advertir que sí consta en el DEA99 la entrada rol1 definida como 'Papel o función. Esp en sociología'; incluye además esta entrada dos citas, una de Aranguren (El marxismo como moral [1967] 1968), y otra de Valls Gorina (Aproximación a la música 1970).

 

 

5.2. paridad, cuota

 

En el ámbito de la vida política se echa en falta en el DEA99 la presencia de ciertos concretos significados de términos como paridad o cuota.

 

Los autores del DEA99 han definido la acepción 1 de paridad como 'Igualdad o similitud'; y precisamente la segunda cita se refiere a paridad entre los sexos:

 

Hoy, gracias a un concepto más desarrollado de paridad entre los sexos, la fidelidad no es exclusiva de la mujer (Fam[ilia Cristiana] 15.11.70, 27).

 

No coincide exactamente el significado de esta cita de 1970 con el uso hoy extendido para el concepto político de la igualdad en la representación de varones y mujeres.

 

También en paritariamente, paritario -ria y paritarismo se echa en falta, tanto en las definiciones como en las citas, el concepto político de igualdad para varones y mujeres.

 

Tomemos algunas citas recientes de la prensa. (La cursiva en las palabras correspondientes es mía):

 

La paridad –manifestaba [Elisabeth Badinter]– considera que la humanidad está dividida en dos partes, los hombres de un lado y las mujeres de otro, lo que va en contra de la noción republicana de ciudadanía (El País, 18 junio 1999, Opinión / 17).

 

NUEVA DELHI.– Un antiguo y polémico proyecto de ley que prevé fijar una cuota de un tercio de mujeres en el Parlamento indio ha sido finalmente presentado para su debate, no sin una violenta oposición (El Mundo, 24 diciembre 1999, 34).

 

[Las mujeres] aún son víctimas del paternalismo electoral de los partidos con su política de cuotas (Raúl del Pozo, El Mundo, 18 enero 2000, Opinión, 5).

 

La Asamblea Nacional francesa aprobó ayer, en primera lectura, un proyecto de ley destinado a instituir la paridad entre hombres y mujeres a todos los niveles de representación política [...]. Todos los grupos políticos se han mostrado favorables a esa instauración por ley de la paridad (El País, 27 enero 2000, Internacional / 6).

 

El [ejecutivo] francés ha impuesto por ley la paridad en los partidos políticos [...]. En la ONU, alcanzaremos la paridad (50-50) en el año 2006, si seguimos a este ritmo. Pero, ¿habremos conseguido la igualdad mental en cuestión de actitudes? (En una entrevista de Ana Romero a Angela E. V. King, asesora del secretario general para Cuestiones de Género y el Desarrollo de la Mujer en la ONU, en El Mundo, 4 junio 2000, Opinión / 9).

 

 


Nota: Este trabajo, redactado entre julio del año 2000 y agosto del 2001, forma parte del proyecto de investigación PB97-0266 (DGES), Las unidades en la estructura del discurso: modelos de construcción y tipos de texto en documentos escritos, orales, audiovisuales y electrónicos en los medios de comunicación. Versión revisada el 1 de marzo del 2002

 

 

© Soledad de Andrés Castellanos. Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 9, febrero 2002. ISSN 1576-4737.

http://www.ucm.es/info/circulo/no9/andres.htm

 

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