ÍNDICE           

              SABANAS Y PRADERAS

 

A)    SABANAS ................................................................   1

 

  1. INTRODUCCIÓN.....................................................................    1
  2. DISTRIBUCIÓN Y TIPOS DE SABANAS...................................    1
  3. ESTRUCTURA DE LA VEGETACIÓN.......................................    2
  4. FAUNA ..................................................................................    4
  5. FUNCIONAMIENTO DE LAS SABANAS...................................    4
  6. USOS E IMPACTOS HUMANOS EN LAS SABANAS.................    7

 

B)   PRADERAS ..............................................................   9

 

  1. INTRODUCCIÓN...................................................................      9
  2. TIPOS DE PRADERAS...........................................................      9
  3. ESTRUCTURA DE LA VEGETACIÓN.....................................     11
  4. ESTRUCTURA DE LA FAUNA...............................................     13
  5. FUNCIONAMIENTO DE LAS PRADERAS................................    13
  6. USOS E IMPACTOS EN LAS PRADERAS...............................     15

 

BIBLIOGRAFÍA ............................................................ 16

 



SABANAS Y PRADERAS

A)  SABANAS

1.INTRODUCCIÓN

      El término de sabana se aplica a diversos tipos de vegetación que representan una progresión en aumento de cobertura vegetal leñosa, y que comprende desde praderas abiertas y  áreas con arbustos o árboles ampliamente separados,  hasta  bosques abiertos relativamente densos. Entre la sabana arbolada y sabana bosque existen todos los grados.

Desde el punto de vista geobotánico se denominan sabanas a aquellas superficies herbáceas homogéneas  y con plantas leñosas en dispersión más o menos regular; cuando faltan totalmente las plantas leñosas hablamos en los trópicos de praderas; cuando se trata de prados y formaciones de árboles mayores o menores que crecen en mosaico, hablamos de paisajes en parque formados por varias comunidades vegetales ecológicamente distintas.

 

2.DISTRIBUCIÓN  Y  TIPOS DE SABANAS

Las sabanas tropicales cubren extensas áreas de África, India, Australia, Brasil (campos cerrados), Colombia y Venezuela (llanos) y algunas partes restringidas de Malasia, lo cual hace que se encuentren diferencias en cuanto a las especies vegetales que las conforman.

El origen de las sabanas puede deberse a diversas causas: 

§         A las características del suelo.

§         A fuegos periódicos provocados por rayos o por la acción humana.

§         A la influencia del clima.

           Las sabanas que aparecen por razones climáticas, como las del oeste y suroeste de África, se desarrollan en regiones con clima continental cálido caracterizado por la existencia de estaciones húmeda y seca bien marcadas y una precipitación media anual entre 100 y 400mm. Estas sabanas van desde el bosque abierto con piso bajo herbáceo hasta las auténticas praderas, dominadas por las gramíneas. Cuando las precipitaciones oscilan entre los 100 y los 200mm anuales sólo las gramíneas pueden resistir la estación seca. Cuando la precipitación alcanza los 300mm el suelo retiene humedad suficiente para mantener arbustos. Si la lluvia caída supera los 300mm anuales es posible el desarrollo de árboles aislados. Cuando se superan los 400mm hay suficiente humedad durante la estación seca como para que los árboles crezcan con mayor profusión, hasta formar un dosel que da sombra a la pradera.

         En regiones de pluviosidad más elevada, como el este de África, la vegetación de sabana se mantiene debido a los incendios periódicos. La combustión de la hierba seca al final de la estación de las lluvias quema la vegetación boscosa. Esto detiene la expansión de árboles y arbustos y estimula el crecimiento de las gramíneas. El intenso apacentamiento de mamíferos como el ñu o la cebra influye también en estas sabanas. Si los animales son muy abundantes pueden reducir la vegetación hasta el punto de eliminar la cubierta herbácea; entonces, la vegetación leñosa se incrementa, dando como resultado un terreno arbolado. Este crecimiento de las plantas leñosas puede verse reducido, a su vez, por la existencia de animales de gran porte como los elefantes.

         Entre las sabanas que vienen determinadas por sus suelos se encuentran Los Llanos de Venezuela y los campos cerrados de Brasil. Estos últimos se caracterizan por unos suelos cubiertos por una dura costra, formada por óxidos de hierro. Las gramíneas crecen en el suelo que se forma sobre esta costra, y las raíces de los árboles aprovechan las fracturas de la misma para alcanzar el agua del subsuelo.

                         

3.ESTRUCTURA DE LA VEGETACIÓN

ESTRUCTURA VERTICAL:

En estos sistemas la vegetación se dispone principalmente en dos o tres estratos. El primero y más esencial del ecosistema, es la pradera, y por encima el componente leñosos que puede estar formado por árboles y arbustos. Estos estratos son dos tipos vegetales antagónicos que en general se excluyen mutuamente. Sólo se encuentran  en equilibrio ecológico en los trópicos con lluvias estivales y sobre arenas arcillosas profundas. Dicho antagonismo viene definido por las diferencias del sistema radicular y la economía hídrica.

§         El estrato herbáceo está dominado por gramíneas, ya sea en matas amacolladas o formando un tapete, sin una estructura vertical diferenciada. La mayor parte de esta biomasa herbácea está constituida  por unos sistemas radicales muy desarrollados, que se concentra en los 10cm superiores, pero que pueden llegar a una profundidad de 30cm. Los géneros más representados entre las gramíneas vivaces son Andropogon, Panicum, Hyparrhenia, Imperata; y además en Australia: Triodia, Astrebla, Themeda o Pennisetum.

§         El estrato superior está constituido por árboles y arbustos, que por lo general no superan los 80cm en el primer caso y los 8m en el caso de las sabanas arboladas.  Los árboles de este sistema tienen unas raíces horizontales muy extensas que pasan por debajo de la capa de raíces de las gramíneas. Puede que exista cierta competencia entre las gramíneas  y la vegetación leñosa por el agua del suelo, pero la competencia más notable tiene lugar entre los árboles, lo cual conlleva al marcado patrón de separación de la vegetación leñosa. En cuanto a las especies que conforman este estrato, varían según la distribución de la sabana algunas de estas especies que lo constituyen son matorrales xerofíticos: Prosopis sp, Larrea sp, Acacia sp; pequeños arbolillos como Curatella sp, Byrsonima sp, Bowdichia sp  o árboles de gran talla como el baobá (Adansonia digitata), etc.

 

      En lo que se refiere a la economía hídrica, las hierbas graminoides típicas se caracterizan por su intensa fotosíntesis y producción de biomasa en un corto periodo de tiempo siempre y cuando la disponibilidad de agua sea favorable. Cuando finaliza la estación de lluvias la transpiración continúa hasta que las partes aéreas terminan por secarse  y sólo perpetúa viviendo el sistema radical y parte del tallo. Por el contrario las plantas leñosas poseen otro sistema de economía hídrica; cuando se producen los primeros indicios de falta de agua se cierran los estomas para evitar la transpiración. Si aumenta la falta de agua las hojas caen, de modo que durante la estación seca el vegetal conserva únicamente las ramas con sus yemas. A diferencia del caso anterior, las leñosas necesitan cierta cantidad de agua muy pequeña durante la estación seca. Por esta razón se secan y mueren cuando el suelo no contiene agua que la planta pueda absorber.

 

ESTRUCTURA HORIZONTAL:

La estructura horizontal de las sabanas, aunque poco aparente, está bastante desarrollada. Las matas amacolladas de gramíneas se distribuyen en el terreno abierto, creando manchas de vegetación baja.

Las plantas leñosas tienen una gran importancia puesto que crean unas condiciones microclimáticas que en conjunto suponen un aumento de la estructura horizontal incluyendo la del suelo. Los efectos de los árboles son:

 

-         Aportan materia orgánica y nutrientes al suelo bajo ellos.

-         Reducen la evapotranspiración.

-         Se crean condiciones adecuadas para un aumento del crecimiento de las gramíneas y arbustos leñosos.

-         Crean zonas de sombra empleadas por los herbívoros para descansar durante el calor del día, y estos al mismo tiempo aportan nutrientes en forma de excrementos y orina.

Rompiendo la aparente monotonía de la sabana aparecen numerosas depresiones donde el nivel freático está más próximo a la superficie, sustentando formas de vida propias de los humedales. Aparecen grandes franjas de bosque de ribera o de galería que serpentean a través de las sabanas. Asociado a estos bosques de ribera se encuentra una gran diversidad  de vida salvaje, ya que ofrecen  refugio y alimento a la fauna.

 

 

4.FAUNA

Las sabanas pueden contener una gran variedad y abundancia de herbívoros, tanto invertebrados como vertebrados alimentándose  de gramíneas o de las hojas de las plantas leñosas. Los herbívoros dominantes son los invertebrados, incluyendo ácaros, saltamontes, hormigas consumidoras de semillas, escarabajos peloteros y termitas. La vegetación de la sabana sustenta un increíble número de insectos: moscas, saltamontes, grillos, escarabajos carábidos y especialmente hormigas y termitas. La abundancia de insectos tiene carácter estacional y  está notablemente afectada por los incendios.

         En las sabanas sudamericanas, existe un elemento  importante de ungulados ramoneadores, representados por el ciervo de la pampa y el capibara. Las aves insectívoras, granívoras y frugívoras  son también un importante componente de la comunidad de consumidores.

La sabana africana, al menos visualmente, está dominada por una fauna  abundante y variada de ungulados, con al menos 60 especies que comparten los recursos vegetales. Algunos como el ñu y la cebra, son migratorios durante la estación seca, y otros como la jirafa o la gacela de Grant, muestran muy poca o ninguna dispersión estacional. Entre  los ungulados las cebras y los ñus son ramoneadotes generalistas. Existe una estrecha interacción entre los individuos ramoneadotes, de forma que una presión intensiva de ramoneo por parte de una especie puede afectar a las poblaciones de las demás. A pesar de su conspicua apariencia, los grandes ungulados consumen tan solo alrededor de un 10% de la producción primaria.

Existe además toda una fauna de carnívoros que se alimentan de la fauna de los ungulados  como leones, guepardos, hienas, perros salvaje, etc. Las presas muertas y abandonadas son también alimento importante para los carrroñeros, incluyendo buitres y chacales.

 

5.FUNCIONAMIENTO DE  LAS SABANAS

Las sabanas están adaptadas a dos estaciones muy marcadas, una estación seca y otra lluviosa, presentando pocas variaciones de temperatura estacionalmente. Por tanto el funcionamiento de este bioma estará condicionado fundamentalmente por la precipitación. En general entre noviembre y junio hay humedad suficiente para permitir el crecimiento de la hierba. Los herbívoros van “siguiendo” a su alimento (la hierba) y a su vez los grandes carnívoros siguen a los herbívoros para poder alimentarse.  En definitiva la lluvia marca el ritmo de la vida en la sabana.

Fundamentalmente hablaremos de las sabanas africanas ya que son las más estudiadas, y por lo tanto la información de las mismas es más abundante.

A causa de la gran variedad de tipos de sabanas, resulta difícil hacer una generalización sobre la producción primaria. En cualquier caso, por norma general, las sabanas se caracterizan por presentar una alta tasa de renovación. La producción primaria neta varia considerablemente a lo largo de un gradiente entre la sabana herbácea y la sabana arbolada y los bosques abiertos. Las estimas de producción varían desde 37 hasta 800 g/m²/año, o, referidos a la estación de crecimiento, de 0,67 hasta 8,12 g/m²/día. Estas estimas hacen referencia sólo al estrato herbáceo aéreo, existiendo pocos datos de la contribución que hacen los árboles a la producción primaria, aunque sean la principal fuente de alimentación de herbívoros ramoneadores tan importantes como la jirafa y el elefante.

Los fuegos, como se ha comentado anteriormente, influyen en el paisaje de la sabana y determinan sus espacios de manera no muy distinta a la presión que ejercen los herbívoros en su pastoreo. Cuando la hierba contiene todavía un alto porcentaje en agua, al comienzo del período seco, el fuego se limita a consumir el armazón de las hojas y hierba muerta, en tanto que la acumulación de material no sea excesivo. Se trata de un fuego lento, bajo, que no ataca a los árboles. No hay aumento de la temperatura en el suelo en las en cuanto nos alejamos de la superficie, por lo que generalmente no se ven afectadas las semillas ni las raíces, y mucho menos los animales que están en sus madrigueras.

A medida que avanza la estación árida, en julio, los incendios se vuelven más frecuentes, extensos y destructivos. Resultan especialmente vulnerables los árboles inmaduros y los retoños, mientras que los árboles grandes en general casi no son afectados. Las acacias de más de tres años son capaces de resistir fuertes incendios.  Se ve moderado así el incremento de árboles jóvenes y la difusión de bosquecillos y matorrales. Del fuego por tanto depende la ausencia del sotobosque y de árboles muertos. Muchos de los árboles son de la misma edad precisamente porque la regeneración ocurre a largos intervalos.

En conclusión sin los incendios, unidos a la acción del pastoreo, gran parte de las sabanas acabarían invadidas por el boscaje.    

En cuanto al pastoreo, es decir al efecto de los herbívoros, es un proceso fundamental para llegar a entender el funcionamiento de la sabana. El manto herbáceo de la sabana tal y como hoy lo vemos es el resultado de la evolución simultánea de las gramíneas y de los ungulados. Las gramíneas son están muy adaptadas a la presión de los herbívoros. Presentan puntos de crecimiento a nivel de los entrenudos del tallo, además de en el ápice, lo que las vuelve menos vulnerables que las dicotiledóneas frente al pastoreo. Para compensar la reducción de los tejidos producida por los herbívoros se ha incrementado la capacidad fotosintética y una utilización más eficaz de la luz limitando las zonas de sombra entre las hojas. Además la hierba se “defiende” del pastoreo mediante toda una serie de barreras, que va desde el endurecimiento de los tejidos (silicificación, lignificación y cobertura de espinas) hasta la acumulación de moléculas orgánicas altamente tóxicas o únicamente repelentes, pasando por la selección de tipos de crecimiento rápido y rastrero, menos vulnerables, y la tendencia a mezclarse con tipos no comestibles en asociaciones vegetales de tipo defensivo. A pesar de todas estas especializaciones los herbívoros de la zona han evolucionado al tiempo que la vegetación consiguiendo aprovechar este alimento de una forma óptima (por ejemplo la jirafa y el rinoceronte negro tienen una gruesa cubierta cornea en su boca para defenderse de las espinas de las acacias).

El pastoreo, si no es excesivo acaba por estimular la producción primaria, eliminando con una parcial defoliación de los tejidos más viejos y las acumulaciones de almidón que impiden la fotosíntesis. Algunas especies, como Andropogon greenwayi, resultan más bien “pastoreo-dependientes”, en el sentido de que crecen sólo en las zonas que son roídas, aunque sea duramente, dado el desarrollo de una forma floja muy resistente. Otras especies, más altas y erectas, como el género Pennisetum, sufren un pastoreo mucho menor.

Uno de los secretos de las sabanas es cómo siendo aparentemente tan homogéneas pueden soportar una gran cantidad de manadas de ungulados. Pero la sabana es mucho menos uniforme de lo que parece, y esto permite una separación ecológica entre las distintas especies limitando la competencia. La sabana ofrece un abanico de posibles elecciones alimentarias (muchos tipos de plantas e incluso más niveles de vegetación, desde la hierba hasta la copa del árbol, desde los prados bajos de las cimas de las colinas hasta las hierbas altas de los valles). La sabana también ofrece hábitats diferentes y fluctuaciones estacionales que multiplican los ambientes. Desde el punto de vista de los ungulados, vegetación significa alimento, agua, sales minerales, sombra y refugio.

Los herbívoros se “reparten” los recursos alimenticios en el espacio y en el tiempo. Vesey-Fitgerad (1960) observó que se producía un ciclo estacional de pastoreo, con las gacelas que sucedían a los ñus los cuales habían sucedido previamente a las cebras y los topis.

Además se produce una selección del alimento por parte de los ungulados. Las distintas especies consumen partes diferentes de las gramíneas. En general las especies más pequeñas procuran un alimento más rico y proteico para su elevada tasa metabólica, mientras que los grandes herbívoros apuntan a la cantidad. En el transcurso de la evolución esta tendencia he llevado a dos tipos de especializaciones. Por una parte a gacelas y antílopes de media altura, con boca estrecha, labios móviles y lengua flexible, capaces de escoger entre hojas, tallos y flores. Y por otra parte a los grandes herbívoros, como los búfalos y ñus, con una amplia abertura bucal para engullir rápidamente la hierba sin casi hacer selección de la misma.

En cuanto al flujo de nutrientes los árboles pueden servir en la sabana de bombas de nutrientes, por tener un sistema radical más desarrollado, tomando los nutrientes de las zonas profundas del suelo y enriqueciendo las capas superficiales con el desprendimiento de las hojas. Estos árboles de sabana, en especial las acacias, presentan una circulación interna de nutrientes bastante cerrada. Por ejemplo la concentración de nutrientes en las hojas disminuye en la estación seca siendo mínima antes de la caída de las hojas. Los árboles transportan parte del nitrógeno al nuevo crecimiento leñoso, pero la mayor parte se transporta a las reservas de las raíces, donde estará disponible para estimular la siguiente estación de crecimiento. La mayor parte del nitrógeno de la biomasa subterránea seca se volatiliza hacia la atmósfera si el fuego arrasa la sabana; pero si no lo hace, una parte de él será transferido al suelo por los efectos de lavado del agua de lluvia.     

En todos estos ciclos de nutrientes la fauna del suelo ejerce un papel muy importante. Los escarabajos desempeñan un importante papel ecológico al remover el estiércol de los grandes mamíferos, este papel es esencial ya que el estiércol por acumulación asfixiaría las plantas.

Tampoco hay que olvidar el importante papel de las termitas. Existiendo dos grupos claramente diferenciados: las que se alimentan de material orgánico en descomposición y las lignívoras que atacan a las plantas y a la madera. Cualquiera de ellas ejerce un papel fundamental en el ciclo de nutrientes. Gracias a la actividad de las termitas se modifican las propiedades del suelo. Éstas al construir grandes termiteros excavan y remueven toneladas de suelo, permitiendo que se mezcle el suelo mineral con la materia orgánica. Algunas especies hacen grandes galerías y otras acumulan materia orgánica. Las termitas por tanto tienen un efecto considerable en las propiedades físicas y químicas del suelo de la sabana, y en general hacen que este sea más fértil.

 

  6.USOS E IMPACTOS HUMANOS EN LAS SABANAS

Desde el inicio de la evolución, los humanos han estado tan estrechamente asociados a la vegetación de la sabana, sobre todo en África, que es difícil separar la influencia humana de la influencia natural en la conformación de los sistemas de sabanas. En Sudamérica, la vegetación de la sabana todavía permanece relativamente libre al impacto humano. Pero en África y Australia la llegada de los antiguos humanos aumentó notablemente la importancia de los incendios.

 Al principio el hombre vivía como depredador, persiguiendo a sus presas migradoras  y constituyendo una parte de la ecología natural de su hábitat, al igual al igual que los herbívoros de los que se alimentaba. En los últimos tiempos los humanos han afectado de forma más intensa y adversa a los ecosistemas de sabana. Algunos de los efectos de la acción del hombre son los siguientes:

§         Se ha acentuado la estación seca, aumentando la desecación de las sabanas más áridas por el efecto de la introducción de cultivos y rebaños de herbívoros entre otros factores. Esta desecación ha permitido el avance del desierto en determinadas zonas. Por otro lado el suelo es más afectado a la erosión eólica e hídrica como consecuencia entre otras causas de la tala y quema de árboles y la destrucción causada por los rebaños domésticos de herbívoros.

§         Por otro lado un gran problema de la acción humana es el incremento del número de incendios. Quienes generan el fuego son los pastores y los agricultores en los límites de las zonas protegidas. Incluso se producen incendios provocados en el interior de las zonas protegidas, cómo los furtivos con el objetivo de borrar sus huellas.

§         En algunas zonas de África la sabana se está transformando en bosques de pinos y eucaliptos para la obtención de madera y pulpa de papel. Los cultivos humanos también afectan en gran medida a la sabana, entre otros aspectos por el uso de fertilizantes y plaguicidas, así como por la introducción de especies exóticas.

§         La ganadería doméstica también ejerce un efecto notorio en la sabana. La sabana ha evolucionado con los ungulados salvajes siendo capaz de resistir grandes presiones por parte de los mismos. Sin embargo los animales domésticos son rumiantes menos eficientes, por lo que altas cargas de herbívoros domésticos pueden afectar muy negativamente a las sabanas aridificándolas.

§         En cuanto a las reservas y parques nacionales creados para proteger y preservar el ambiente de la sabana, el turismo es uno de los principales problemas. Un entrelazamiento excesivo de carreteras, los safaris y las residencias del personal pueden alterar el funcionamiento del parque y determinados hábitos de los animales. Así las carreteras se convierten en rutas de migración para los herbívoros, las piscinas de los albergues en una alternativa de los abrevaderos en la estación seca, y las basuras un deposito inagotable para las hienas que se apiñan alrededor de algunos albergues con resultados impredecibles.

Una vez más nos damos cuenta cómo el hombre durante miles de años ha sido capaz de subsistir como un componente más del ecosistema de la sabana, y de cómo el hombre actual  en tan sólo unas pocas décadas está  provocando el “derrumbamiento” de dicho ecosistema.          

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                     B) PRADERAS

1.INTRODUCCIÓN

 

Hubo un tiempo en que los pastizales cubrían cerca de un 42 %  de la superficie continental de la Tierra. En el hemisferio norte, las grandes extensiones de pastos cubrían gran parte de Norteamérica y Eurasia. En el hemisferio sur, estos ecosistemas herbáceos cubrían gran parte del extremo sur de Sudamérica y la gran meseta del extremo sur de Sudáfrica. Hoy en día, los pastizales ocupan probablemente menos de un 12 % del terreno, ya que en su mayoría han sido transformados en tierras de cultivo de cereales o han sido degradados por el sobrepastoreo.

 

Todas los  pastizales tienen en común un clima caracterizado por precipitaciones entre 250 y 800 mm, una elevada tasa de evaporación y sequías periódicas extremas. Otra característica común es que se presentan en terrenos llanos y ondulados. Los animales dominantes son especies ramoneadoras y excavadoras de madrigueras. La mayoría de los pastizales  requieren incendios periódicos para mantenerse, renovarse y eliminar el crecimiento leñoso.

 

Las hierbas de los pastos tienen un modo de crecimiento que las hace estar bien adaptadas al ramoneo y al fuego. Las gramíneas están constituidas por brotes foliares denominados cañas. Cada brote tiene una lámina o brizna foliar, en cuya base encontramos una vaina tubular. Estas cañas crecen a partir de tallos cortos y subterráneos  (rizomas), que sólo crecen hacia arriba cuando la planta comienza la floración. Las gramíneas que agrupan sus cañas alrededor de un tallo y unas yemas centrales, se denominan hierbas en manojo o en matas. Las especies que extienden sus brotes ampliamente a partir de sus rizomas distribuidos horizontalmente, produciendo un tapete que recubre la superficie del terreno, se denominan hierbas en tapete  o hierbas tipo césped. Junto a estas gramíneas, también suele aparecer una variedad de leguminosas y compuestas.

 

 

2. TIPOS DE PRADERAS

 

Prados domésticos: Los pastos que nos resultan más familiares a la mayoría de nosotros son los campos de heno y los terrenos de pasto, creados y mantenidos por el esfuerzo humano. La mayoría de ellos ocupa terrenos forestales rozados para la urbanización o la agricultura. Los prados domésticos pueden ser permanentes, rotativos (transformados cada pocos años en otros cultivos) o agrestes. Estos últimos suelen ser terrenos marginales, casi silvestres, utilizados principalmente por el pastoreo. Muchos pastizales  de la situación inicial se engloban en esta categoría.

 

Pastizales norteamericanos:  En Norteamérica, las praderas cubrían en el pasado gran parte del interior, entre las Montañas Rocosas y el bosque caducifolio del este. Existían tres tipos principales según la altura de las especies dominantes, lo cual estaba influido por el clima y las precipitaciones.

 

1. La pradera de hierba alta ocupaba una estrecha franja que iba de norte a sur, pegada al bosque caducifolio de la zona oriental. Estaba bien desarrollada, en una región que podría sostener bosques. Los incendios, con frecuencia provocados por los indios americanos en otoño, estimulaban un crecimiento vigoroso de gramíneas  y eliminaba el bosque que comenzaba a invadir la pradera. En la actualidad quedan muy pocas áreas de este tipo de pradera. La cola de venado grande (Andropogon gerardi) era la gramínea dominante de los suelos húmedos.

 

2. Al oeste de la pradera de hierba alta se encontraba la pradera mixta. Era típica de las Grandes Llanuras, y estaba en gran parte constituida por comunidades de Bouteloa stipa. Las gramíneas predominantes eran especies en mata de estaciones frías, las cuales inician su crecimiento a principios de abril, florecen en junio y maduran al final de julio y en agosto.

 

3. Al sur y al oeste de la pradera mixta, y penetrando gradualmente hacia el desierto, encontramos la pradera de hierba baja, un tipo de pradera que, hasta cierto punto, ha permanecido prácticamente intacta. Las llanuras de hierbas bajas poseen un clima en que la lluvia es reducida y poco frecuente (hasta 400 mm en el oeste y 500 mm en el este), la humedad es baja, los vientos fuertes y la evaporación actúa con rapidez. Las plantas predominantes son gramíneas  en tapete como Bouteloa gracilis y Buchloe dactyloides. Debido al denso tapete de gramíneas, crecen pocas especies que no sean de este grupo (como compuestas y leguminosas), pero entre ellas destacan los lupinos (Lupinos spp.).

 

Estepas eurasiáticas: Hubo un tiempo en que las grandes praderas de Eurasia se extendían desde Europa oriental hasta Kazajstán. Estas estepas, carentes de árboles con la excepción de algunas franjas y pequeñas áreas de bosque, están divididas en cuatro cinturones latitudinales, desde las estepas pratenses del norte, hasta las praderas semiáridas del sur. La estepa pratense  ocupa una región con precipitación de 500 a 600 mm, que se extiende hacia el sur a partir de la taiga. Las estepas pratenses, dominadas por gramíneas en mata como las cañuelas (Festuca) o espartos (Stipa), además de muchas especies de compuestas, hubo un tiempo en que eran realmente bellas en primavera y principios de verano. Pero ahora quedan pocos restos de la estepa pratense, casi por completo convertida en cultivos de cereales. Hacia el sur, donde la lluvia alcanza entre 400 y 500 mm, dominan las especies de Stipa en matas, y se reduce el número de especies con flores vistosas. En las estepas de Asia central, con su fría y seca estación primaveral, no existen plantas efímeras, y las gramíneas dejan paso a especies leñosas y herbáceas del género Artemisia, bastante resistentes a la falta de humedad. En los alrededores del Mar Negro y en Kazajstán, donde la humedad es mayor, la vegetación de la estepa está dominada por grandes especies de espartos y por la cañuela de las ovejas (Festuca ovina) así como plantas efímeras de primavera como los tulipanes silvestres (Tulipa).

 

Pampas sudamericanas: En el hemisferio sur, las praderas más extensas se encuentran en el sur de África y el sur de Sudamérica. Conocidas como pampas, las praderas sudamericanas se extienden desde Buenos Aires hacia el oeste, formando un inmenso semicírculo que cubre cerca del 15 % de la superficie de Argentina. En la parte oriental de la pampa, las precipitaciones superan los 900 mm, repartidas de forma bastante homogénea a lo largo del año. En esta área húmeda, las praderas de hierba alta dominan la pampa. Hacia el sur y el oeste, donde la precipitación es de unos 450 mm, empieza a dominar la vegetación semidesértica. Más hacia el sur, en la Patagonia, con precipitaciones de unos 250 mm, la pampa se transforma en una pradera esteparia dominada por Stipa y Festuca, y plantas xerofíticas de tipo almohadilla.

Estas pampas han sido modificadas por la introducción de hierbas forrajeras europeas como la alfalfa (Medicago sativa), y las pampas de pradera de hierba alta del este han sido convertidas en gran parte de campos de trigo y maíz.

 

El veld sudafricano: Las pampas argentinas se sitúan en tierras bajas; por el contrario, los velds sudafricanos ocupan la parte oriental de una meseta elevada entre 1500 y 2000 m sobre el nivel del mar, en el Transvaal y el Estado Libre de Orange. La lluvia llega principalmente en verano, gracias a las masas de aire húmedo procedentes del Océano Índico. Las precipitaciones más intensas se producen en el este, y las menos cuantiosas en el oeste, donde la pradera pasa gradualmente a una formación arbustiva semiárida denominada karoo.

 

Praderas australianas: Australia posee cuatro tipos de pradera: la pradera árida en matas se sitúa en la zona norte del continente, donde la precipitación media es entre 200 y 500 mm, principalmente concentrada en verano; la pradera árida ondulada, dominada por Trioda y Plectrachne aparece en áreas con menos de 200 mm de lluvias; la pradera costera, dominada por Sporobolus, en la región tropical con lluvias veraniegas; y la pradera subhúmeda, dominada por gramíneas como la Poa y la hierba del canguro (Themeda), situada en áreas costeras con precipitaciones entre 500 y 1000 mm. La mayoría de estas praderas ha sido transformada a causa de la fertilización, la introducción de diferentes gramíneas y leguminosas, y el pastoreo ovino.

 

 

                  3. ESTRUCTURA DE LA VEGETACIÓN

 

La característica que mejor define la estructura de las praderas es la presencia de hierbas efímeras y altas en primavera y que desaparecen en otoño.

Las praderas se consideran divididas o constituidas por tres zonas o estratos:

 

-          Estrato herbáceo.

-          Estrato superficial.

-          Estrato subterráneo.

 

  1. Estrato herbáceo: constituido por plantas de altura variable, la planta

típica sería la gramínea.

Según avanza la estación de crecimiento se puede observar una serie de cambios en la estructura, inicialmente solo se observan plantas bajas o pegadas al suelo, posteriormente aparecen las plantas de tamaño intermedio y alto.

A medida que avanza la primavera las condiciones de luz, temperatura, humedad y aire cerca del suelo, varían como consecuencia de los cambios en la vegetación. Con la aparición de las plantas de mayor tamaño, la radiación solar que llega al suelo disminuye, por lo tanto la temperatura es más baja y la humedad relativa es más alta, también la cantidad de viento que afecta a la superficie del suelo es menor.

 

  1. Estrato superficial: constituido por el mantillo acumulado en el suelo.

La capa de mantillo es importante para la vida microbiológica ya que, cuanto más espesa sea ésta, mayor cantidad de agua puede retener y mayor es el desarrollo microbiano.

A su vez la capa de mantillo es importante porque provoca una mayor infiltración y por lo tanto menor escorrentía superficial, una menor evaporación y una menor erosión. Por lo tanto se puede decir que con un grosor de capa adecuado la capa de matillo permite la pervivencia de la pradera como tal.

El grosor de la capa de mantillo es importante, si es muy pequeño el suelo se erosiona y la pradera sería colonizada por especies oportunistas y si es muy grande las gramíneas desaparecen y aparecen especies leñosas y plantas no graminoides.

 

  1. Estrato subterráneo: constituido por las raíces de las plantas.

En las praderas este estrato está mucho más desarrollado que en cualquier otro tipo de ecosistema.

Las raíces, además de para conseguir nutrientes y agua, son empleadas para propagarse mediante rizomas o tallos subterráneos. Llegan hasta distintas profundidades, lo que permite que no todas la plantas se alimenten de la misma zona, pudiendo existir mayor número de plantas.

 

Las perturbaciones que más afectan a las praderas son los incendios y el pastoreo. Las consecuencias de estas perturbaciones son:

 

-          En el l estrato herbáceo el pastoreo disminuye la altura de las plantas, dando lugar a un aumento de la radiación incidente, un aumento de la temperatura y una disminución de la humedad relativa respecto a cuando no existe.

-          En el estrato superficial tanto los incendios como el pastoreo influyen. El fuego provoca una disminución en la cantidad de mantillo húmico y también del mantillo reciente. El pastoreo influye de distinto modo en función de la intensidad de éste. Si es un pastoreo de intensidad baja, se produce un aumento del mantillo húmico descompuesto y una disminución del mantillo reciente; si es un pastoreo de intensidad media, aumenta la compactación del suelo favoreciendo la actividad microbiana y como consecuencia disminuye el mantillo reciente y el mantillo húmico; si se trata de pastoreo  intensivo, la cantidad de mantillo disminuye considerablemente.

 

 

4.ESTRUCTURA DE LA FAUNA

 

La estructura animal, está compuesta básicamente por dos estratos:

 

-          Estrato de invertebrados e insectos.

-          Estrato de vertebrados ramoneadotes, aves y mamíferos excavadores.

 

  1. Existe una gran variedad de invertebrados e insectos. Esta variedad es diferente según la época del año en que nos encontremos. Los insectos presentan dos picos de crecimiento: uno en verano (el principal) y otro en otoño.
  2. Las especies grandes son también muy variadas. La variedad depende del continente donde los estudiemos. Las aves son quizás las más afectadas por las siegas, ya que quedan al descubierto sus nidos.

 

Ya sean praderas naturales o artificiales nde los estudiemos  (el principal) y otro en otoño.inuye considerablemente.

ente y el mantillo h existir mlas  presentan la misma estructura de vida animal.

 

 

5. FUNCIONAMIENTO DE LAS PRADERAS

 

Las praderas están adaptadas a periodos de sequía, y los vegetales presentes sobreviven en condiciones de precipitación escasa. No obstante las gramíneas crecen mejor con una temperatura y humedad óptimas. Así, las praderas progresan adecuadamente cuando la precipitación media anual es mayor de 800 mm y la temperatura media anual supera los 15º C. La precipitación el factor más importante en la determinación de la producción primaria neta, gracias a que un incremento en la humedad reduce el estrés hídrico y facilita la absorción de nutrientes.

 

 

  

Relación entre la producción primaria aérea y la precipitación media anual, en 55 puntos de vegetación de pradera en todo el mundo.

 

La producción neta de una pradera se produce en gran medida bajo tierra, incluso por encima de la producción aérea, excepto en climas tropicales y dependiendo siempre de la altura a la que se mantenga la hierba en cada pradera (a mayor altura de hierba mayor producción neta aérea). Por tanto, excepto en la estación de crecimiento (donde se prima la producción aérea), la mayor parte de la producción neta (entre un 75 y un 80%) en praderas poco transformadas y templadas se dedica a las raíces, donde se almacena incluso dos y tres veces más que la producción de biomasa aérea.

 

Desde el Cenozoico el ramoneo de los ungulados ejerce una presión selectiva sobre las praderas que se deja notar en su estructura y en sus modos de crecimiento, los cuáles suponen que los tejidos de crecimiento esenciales se sitúan en la superficie del suelo o bajo ella, protegidos del ramoneo y del fuego. Cuando los ramoneadores arrancan y consumen las hojas, las hierbas responden con un aumento de la tasa fotosintética en el resto de tejidos no afectados, estimulando nuevo crecimiento y transportando nutrientes y productos no sintetizados de una parte a otra de la planta, especialmente desde las raíces hasta el tallo. Los herbívoros, por su parte, devuelven los nutrientes al suelo en forma de excrementos, dejándolos de nuevo disponibles a las plantas.

 

A su vez la presión por parte de los herbívoros cambia la composición específica de la pradera, haciendo desaparecer algunas especies y potenciando o favoreciendo otras, llegando en algún caso (dehesas y praderas mediterráneas) a aumentar la diversidad biológica (cierto grado de ramoneo aumenta la biodiversidad según el patrón de la perturbación intermedia).

 

Sin embargo, no son los herbívoros (ganado, conejos, saltamontes, etc) los que presentan la mayor presión sobre las plantas, ya que su consumo está entre 2 y 5 g/m2. Bajo tierra tiene lugar un consumo mucho más intenso (desde 1 hasta 50 g/m2 ) debido a la biomasa de invertebrados consumidores de vegetales, donde los nemátodos pueden llegar a consumir hasta 135 g/m2  . Por tanto representan un 90% de los herbívoros, un 95% de los carnívoros y un 93% de los saprófagos subterráneos. Además, bajo tierra se utiliza mayor proporción de producción primaria en cada nivel trófico. Algunos invertebrados, saltamontes o langosta, suponen un efecto devastador en el consumo de biomasa vegetal aérea, igualando el de los ungulados.

 

Los productos de desecho de los invertebrados, poco eficaces en la asimilación del material ingerido, vuelven al suelo en forma de heces muy solubles que permiten un rápido reciclado de nutrientes al sistema. Por su parte los grandes herbívoros expulsan excrementos que sirven de alimento  a una bien desarrollada fauna coprófaga, que facilita la descomposición del estiércol y acelera la actividad bacteriana. Pero, sin embargo son los organismos descomponedores (hongos principalmente) los depositarios de la mayor parte de la producción primaria cuya biomasa sobrepasa a la de invertebrados y supera hasta en siete veces la de las bacterias.

 

La importancia de estos detritos en la pradera es fundamental para el reciclaje de nutrientes, aunque puede tener un efecto muy negativo sobre la regulación del ciclo del nitrógeno, muy especialmente en las praderas de hierbas altas. El estiércol intercepta la lluvia, de la cuál algunos microbios asimilan nitrógeno inorgánico, impidiendo que éste llegue a las plantas; mientras estos mismos desechos inhiben la fijación de nitrógeno por parte de los microorganismos fijadores del mismo. Al aislar la superficie del suelo de la radiación solar, el estiércol dificulta la producción de nuevas raíces y reduce notablemente la actividad de la microfauna edáfica. Incendios periódicos eliminan esta capa de estiércol, liberando nutrientes al suelo e incorporando gran cantidad de nitrógeno (equivalente al que llega a suelo por acción de la lluvia durante dos años) a la atmósfera; estimulando el crecimiento de leguminosas fijadoras de nitrógeno y mejorando las condiciones para las lombrices de tierra.

 

 

6.USOS E IMPACTOS EN LAS PRADERAS

 

Los humanos han transformado las praderas más productivas en campos de monocultivo de cereal, mientras que en las menos productivas las plantas nativas se han sustituido por plantas forrajeras altamente productivas favorecidas por la fertilización, el control de plagas, el riego y otras prácticas intensivas. Además se han eliminado los ungulados salvajes para reemplazarlos por grandes rebaños de ganado doméstico. Esto ungulados salvajes son o eran en muchos casos migratorios y ejercían cierta presión sobre la pradera y frente a ellos, los rebaños de ganado, siempre muy densos, sedentarios, agrupados en vallados (ramonean siempre la misma superficie), cuya consecuencia es un serio deterioro del sistema de pradera.

El sobrepastoreo en las praderas reduce la competencia entre las gramíneas, potenciando la presencia de unas pocas especies y eliminando gran cantidad de plantas autóctonas y en algunos casos endémicas. Otro efecto del sobrepastoreo es el deterioro del mantillo debido a que la cantidad de hojas y de forraje que se incorpora al suelo es muy reducida, lo cuál supone a su vez un aumento de la escorrentía superficial que elimina la capa superficial del suelo. Al faltar el agua y los nutrientes necesarios, las especies originales no pueden sobrevivir por lo que la cubierta vegetal se reduce y el suelo se erosiona, llegando incluso, en climas templados y semiáridos, a la desertificación del sistema.

 

La tala de zonas boscosas ha creado nuevas praderas para el cultivo de plantas forrajeras y de cereales, permitiendo en algunos casos la expansión de plantas típicas de praderas en detrimento del bosque con el consiguiente aumento de la erosión y  de la pérdida del suelo.

 

 

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