EL ESPAÑOL EN LA INFORMÁTICA Y LA INFORMÁTICA EN ESPAÑOL

Antonio Vaquero Sánchez 

1.- Introducción.

2.- El Español en la informática.

3.- Informática en español.

4.- Conclusión.

5.- Referencias.


1.- Introducción.

      Esta exposición tiene dos partes, pero no se divide en dos partes. Podría parecer que hablar de informática no tiene que ver con hacer informática. Pero si el lenguaje se crea en el pueblo, en la comunidad, ¿qué pueblo es aquél en el que se crea el lenguaje científico y técnico?. Evidentemente la comunidad científica. El ambiente en el que se crea la informática es donde se crea la jerga informática.

      Estas reflexiones sobre hablar de informática y hacer y aplicar informática se desarrollan aquí, primero para cualquier lengua, en abstracto, y a continuación se extienden al español.

      El lenguaje y la informática no son saberes mútuamente excluyentes, ni mucho menos. Están íntimamente relacionados. Los Lenguajes de Programación (LP) son lenguajes formalizados pero, al fin y al cabo, lenguajes. El Lenguaje Natural (LN) es mucho más complejo. Los LP son susubconjuntos sencillos del LN. Por algo el gran informático Egder W. Dijkstra antepone el dominio de la lengua materna a cualquier otra condición para ser un buen programador. Por extensión puede decirse que es una condición necesaria para la vida intelectual, para poder enseñar y para poder aprender.


2.- El español en la informática.

2.1.- Influencia de la informática en el lenguaje.

      La terminología informática es causa de frecuentes y apasionadas disputas, generalmente desde posiciones irreflexivas e intolerantes. Cuando la masificación de la Informática es innegable urge poner un poco de orden en un tema tan importante como el uso de nuevas palabras.

      Muchas veces el lenguaje se corrompe con giros y palabras que incorporan la metáfora de la computadora inadecuadamente. "Tengo el ‘chip’ cambiado" se dice cuando no se tiene claridad mental, por ejemplo. El fenómeno lingüístico inverso es lo que ocurría cuando a las computadoras se las llamaba "cerebros electrónicos". Es decir, se echó mano de la metáfora antropológica para hablar de las máquinas. De eso tuvo mucha culpa la prensa norteamericana de finales de los años 40 y durante los 50, que hablaba sensacionalistamente de los "electronic brains". Felizmente esa época ya pasó. De cualquier manera, mediante la metáfora directa o la inversa, hay una tendencia a usar la Informática corrompiendo el lenguaje.

      La ubicuidad de la Informática se manifiesta en los hábitos de la sociedad. Los modos de manifestarnos y comunicarnos en la llamada sociedad conectada (wired society) son nuevos. Particularmente la influencia de la Informática se percibe en el lenguaje de forma muy sensible. No sólo en el lenguaje técnico [Katzemberg 93] sino también en el lenguaje de la calle [Barry 91]. ¿Quiere decir ello que no debemos usar las computadoras so pena de empobrecer nuestro lenguaje? No. Ni mucho menos. Pero sí que debemos atender antes al lenguaje que a las computadoras. El lenguaje es lo más importante. Sin un dominio del lenguaje es imposible comunicarnos. Pero es necesario que la Informática no perturbe el buen uso de la lengua. Y no sólo que no lo perturbe, sino que lo respete y enriquezca. Los responsables de la enseñanza y difusión de la Informática en la sociedad han de atender con sumo cuidado a ello. El profesor en su clase, las interfaces persona-máquina de los sistemas informáticos y los medios de comunicación, que son los agentes difusores, han de obedecer al principio de respeto y enriquecimiento del lenguaje. Ello es difícil por la velocidad a que se generan nuevos conceptos, dispositivos, programas, lenguajes de programación, sistemas, etc. en Informática y, en general, en Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones (TIC). Pero es exigible [Vaquero 92].


2.2.- La corrupción del español por la informática.

      El panorama observable parece muchas veces hacer caso omiso de la exigencia de respeto por nuestra lengua. La realidad cotidiana nos presenta muchos casos de flagrantes incorrecciones. ¿Quién no ha leído en la pantalla de su computadora la palabra "comando"?, por ejemplo. "Comando" es un ejemplo de traducción "fonética", o sea, traduciendo por la palabra española que "suene" lo más parecido posible. De "command", comando. De "move", mover. De "link", lincar (¿o linkar?). Etc. Eso no es serio. Eso es fácil, pero no es correcto [Vaquero 97]. Esa funesta manía de "españolizar" sin mayores reflexiones corrompe innecesariamente nuestra lengua.

      Hace poco, la revista informática de uno de los más prestigiosos periódicos españoles traía la expresión: este fichero pesa (en lugar de ocupa) 20 Ks. Aquí la incorrección consiste en extrapolar el significado antiguo de un símbolo al contexto informático. La lista de ejemplos sería interminable. 

      A veces la culpa no es nuestra, sino de nuestras fuentes. Nuestras fuentes son dos, esencialmente. La principal es el inglés, pero también tenemos una fuerte influencia del francés. Un término incorrecto en inglés es "compiler", por ejemplo. Un término incorrecto en francés es "ordineteur", por ejemplo [Vaquero 97]. Nuestra culpa, en estos casos, consiste en sentar el principio de correción para lo que nos viene de fuera y españolizarlo.

      El español tiene unas características apropiadas para la comunicación científica [Rodríguez 88]. Pero hemos de ser cuidadosos al respecto. Antes de difundir términos nuevos, que pueden ser incorrectos, deberíamos pensárnoslo. Los fenómenos sociales tienen una inercia muy grande. Cuando se comete una incorrección lingüística de cierto arraigo social, cuesta mucho tiempo corregir el lenguaje. No lo corrompamos o, al menos, intentemos no corromperlo. El fenómeno de la difusión se amplifica enormemente hoy a través de Internet. Ahora bien la propia tecnología, correctamente usada, puede servir para remediar la situación. Hay foros en Internet donde se discuten muchas cosas interesantes relacionadas con el español en la Informática.

      Hay que hacer un esfuerzo por mantener la cohesión del lenguaje. Hay que propagar la inquietud por la cohesión del español cuando en el discurso está involucrada la Informática. Es oportuno porque los medios han tomado parte en ese discurso y, por tanto, la difusión del mismo se hace masiva. También es legítimo intentar transmitir esa inquietud a través de los mismos medios utilizados para difundir ese discurso. No tiene sentido la diversidad lingüística en temas técnicos actuales. La comunidad hispanohablante ha de estar conectada por las TIC y tener una sola voz para cada término de las TIC.


2.3.- Análisis comparativo del español con el inglés.

      Muchos de los análisis y opiniones sobre esta preocupación se centran en la influencia del inglés sobre el español. Esa influencia se debe a una dominancia cultural, real y comprobable. Nosotros no inventamos. Nosotros traducimos. Y ni siquiera eso. Muchas veces nos traducen. Nos suplantan en la labor de traducción. Si se miran en las pantallas de las computadoras los mensajes de los programas castellanizados de uso extendido, se deduce que el traductor desconoce el español. Y lo que se dice de los sistemas informáticos se puede decir de los folletos comerciales. Otras veces es peor aún; es decir ni siquiera se traduce cuando el caso lo requiere. Es frecuente encontrar folletos comerciales y rótulos o mensajes públicos en el extranjero que están expresados en un conjunto de lenguas, excluida la española. ¿Qué defensa se hace de nuestra lengua por nuestros poderes públicos y nuestras instituciones?. Nuestro peso es aún muy ligero en el mundo. Incluso en Europa. Un ejemplo: el proyecto MULTIDOC, de la industria europea del automóvil (BMW, Volvo, Renault). Se trata de un proyecto de documentación multilingüística en alemán, inglés y francés. Otro caso más de ausencia del español.

      Pero, una vez constatado este vacío, dejémonos de quejas. Nos espera un duro camino para llenarlo. Quizás el indisputable primer puesto que hoy ocupa el inglés como lengua universal de comunicación no solo se deba al liderazgo mundial de los EEUU de Norteamérica, aunque es indiscutible que es esa la "razón", aunque no sea la única, de más peso. El inglés presenta ciertas características lingüísticas que lo hacen, a veces, cómodo de usar. Analicémoslas someramente a la luz del concepto de "eficacia" de una lengua [Naur 75].

      Muchas veces echamos en falta para el español la flexibilidad morfológica del inglés. Así en inglés se verbaliza ilimitadamente a partir de sustantivos. Por ejemplo to engineer del sustantivo engineer. También se crean con toda libertad nuevos nombres a partir de verbos. Ejemplo de esta otra facilidad es finder del verbo to find. El español, para verbalizar o sustantivar, es mucho más rígido. Así por ejemplo, el DRAE recoge la palabra buscador pero no encontrador. En el ámbito de Internet se usan términos como browser, de browse, o mailer, de mail.

      La cuestión es que en nuestra lengua se considera incorrecto el uso de las palabras que no registra el DRAE. Cuando llega el caso se intenta construir una frase para resolver la situación. Creo que no se debería considerar incorrecto el uso de una palabra nueva, si es acertada. Es más, pienso que, en ese caso, se debería considerar como un hallazgo valioso. P. e. el DRAE no contempla la palabra "verbalizar" y en cambio, sí aparece la palabra "sustantivar". Es mejor una buena palabra que la mejor de las perífrasis.

      El inglés permite también componer frases con bastante flexibilidad. Así se dice "Peter’s team ‘reverse-engineered’ the x system". La frase equivalente en español ha de ser necesariamente mucho más larga. Pero no es la longitud lo más importante, sino el esfuerzo de construcción. Se ponen en juego más reglas para expresar la misma idea. De aquí la menor eficacia.

      Se deben suprimir esas limitaciones. Se deben flexibilizar las reglas de nuestra lengua en beneficio de la potencialidad expresiva y la simplicidad de la misma. Es conveniente que la lengua también se adapte a los nuevos tiempos, como herramienta de comunicación que es, demostrando que ha servido, sirve y seguirá sirviendo para expresar cualquier pensamiento cómodamente.

      Frente a esa cierta falta de flexibilidad, el español presenta una fortaleza como lengua hablada mucho mayor que la inmensa mayoría de los idiomas [Marcelo 97]. La adecuación de la palabra al texto es la propiedad que hace preciso al español, mientras que el inglés es el extremo opuesto, arquetipo de ambigüedad. Es muy difícil que una máquina pase eficientemente de inglés oral a inglés escrito, mientras que los programas comercializados que ya lo hacen para el español son bastante eficaces. Pero ¡ay! en este caso también tenemos que preguntarnos por los autores. No debemos dejar que nos hagan fuera nuestra informática. Pero si no la hacemos nosotros, no debemos hacer como el burro del hortelano. Claro que, aunque quisiéramos que otros no la hicieran, tampoco podríamos impedirlo. Es más, la compramos con los ojos cerrados.


2.4.- Pauta de uso de la lengua. 

      Conscientes de los peligros que acechan para caer en vicios corruptores del lenguaje y una vez analizado éste comparativamente, conviene seguir una pauta para usarlo adecuadamente en materias especializadas, como es el caso de la Informática. Creemos que se deben seguir tres recomendaciones:

      R1: Conocer el lenguaje.      

      Parece obvio, pero no lo es. El conocimiento profundo del lenguaje es propio de lingüístas, no de especialistas en otras materias, que tendemos a menospreciarlo. Craso error. Ejemplos hay en cantidad. Citaremos sólo dos: el americanismo "arreglo", del inglés "array", que no tiene nada que ver con el concepto que denomina, y el uso incorrecto del género cuando se dice "el interfaz".

      R2: Intentar denominar en todos los casos posibles.

      Dar nombre en la lengua del discurso siempre que ese nombre sea correcto, en lugar de dejar sin traducir el extranjerismo correspondiente. Así es mejor acoger "array" que aceptar "arreglo". Hoy muchos traducen "array" por "formación" (formación cristalina o formación militar tienen un significado abstracto análogo a la estructura de datos "array"). Esta recomendación requiere que se cumplan la primera y la siguiente.

      R3: Conocer la materia técnica.

      Este conocimiento es tan fundamental como el lingüístico. Esa aseveración se hace evidente en el ejemplo mostrado en la recomendación anterior.

      Estas recomendaciones son elementales, pero las explicitamos porque no se suelen seguir. Y no se suelen seguir porque es muy difícil reunir en una sola persona los conocimientos técnicos y los lingüísticos. De ahí la necesidad de la coordinación entre los diversos especialistas. Así pues, estas tres recomendaciones pueden resumirse en una: coordinación.

      El conocimiento del lenguaje ha de tener sus consecuencias prácticas en el uso del mismo, lo que implica coherencia. Es incoherente que los españoles que dicen "ordenador" empleen el verbo "computadorizar" (o computerizar) o sus formas derivadas, muy frecuentemente el participio pasivo.


2.5.- El diccionario español de informática.

      Ha habido algunas ediciones de diccionarios de informática en español. Se trata de proyectos personales, más o menos afortunados [Vaquero 85]. Las aportaciones institucionales han sido esporádicas y muy incipientes [IRANOR 78]. Hay que resaltar los esfuerzos de las Reales Academias [RACEFN 90] [RAE 92] en el campo de la terminología de las TIC por el voluntarismo de sus miembros, pero hay que denunciar la insuficiencia de tales esfuerzos y de los medios empleados.

      A la vista de lo que hay, es necesario un diccionario de informática con la mayor calidad posible. Para ello convendría partire de fuentes correctas. En en caso del inglés, la fuente de caudal más intenso,habría que hacer una revisión terminológica (términos como "compiler", p.e., no deberían ser traducidos españolizándolos literalmente) con conocimiento técnico y lingüístico. El resultado habría de ser un diccionario multilingüe de informática, con el español como lengua meta. El logro de un tal diccionario necesita de un proyecto con unas determinadas características.

      Si se impone el principio de cohesión lingüística, el proyecto ha de ser considerado como propio por toda la comunidad hispanohablante. Es preciso establecer una taxonomía de materias técnicas para organizar el contenido. Las propuestas terminológicas y el control del proyecto deben depender de informáticos y lingüistas coordinados. Y el método operativo ha de asegurar tanto las condiciones que han de complurse como el progreso en las tareas y la calidad del proyecto.

      Para alcanzar un resultado satisfactorio se debe aprovechar la tecnología actualmente disponible. En definitiva se trata de organizar una base de datos terminológicos con un método de trabajo cooperativo que canalice la participación colectiva, aprovechándola adecuadamente. El proyecto es factible utilizando Internet y estableciendo los niveles de filtrado y el control necesarios. En el gráfico se indica el modelo operativo que habría de seguirse para diversas materias especializadas, siendo la informática una de ellas.

Gráfico

      Las dificultades del proyecto no son técnicas, sino administrativas y económicas. Se necesita una voluntad política derivada del convencimiento de la necesidad estratégica de este tipo de productos y, además, la coordinación disciplinada de las instituciones que han de velar por la salud del español con la buena disposición que debe caracterizarlas.

      El proyecto es extensible a cualquier materia técnica [García 97], de manera que se podría confeccionar así una buena parte, la más novedosa y actual, del diccionario del español. La autoridad de tal diccionario sería incuestionable, dado que su cohesión estaría asegurada. Constituiría el primer recurso lingüístico informatizado y sería la base para los demás.   

     

3.- Informática en español.

3.1.- Tratamiento del texto

      Actualmente hay una tendencia a extender la interacción persona-máquina en lenguaje natural (LN) con una gran diversidad de propósitos, así como a promover la automatización del tratamiento de la información en LN existente en textos. Pero cuando se va a desarrollar una aplicación específica que involucra el tratamiento del LN, se necesita contar con una base de conocimientos lingüísticos apropiada. Llegada la hora de las "industrias de la lengua" es preciso romper con ese cuello de botella y, por ello, se está creando software para dar soporte a ese tipo de aplicaciones. Es un trabajo ímprobo, pero ineludible.

      Podemos dividir las tareas de Tratamiento del Texto (TT) basadas en el contenido en dos grupos amplios: la clasificación y la comprensión. La clasificación de texto implica la asignación de documentos, o partes de documentos a uno o más grupos de un conjunto de ellos dado. La comprensión de texto hace referencia a tareas que involucran la utilización de una mayor cantidad de conocimiento lingüístico por parte de los sistemas que las reealizan (e.g. resumen de texto, extracción de datos y respuesta a preguntas).

      Las principales operaciones de clasificación del texto son: recuperación, encaminamiento, filtrado, agrupamiento, segmentación y categorización. Todas ellas tienen un potencial de aplicación muy grande a muchas áreas prácticas. La dinámica de Internet está animando enormemente la investigación y desarrollo de todas ellas.

      Para todas estas operaciones se han usado técnicas estadísticas, pero las posibilidades de las mismas se acrecientan cuando se usan bases de datos léxicas y, en general, recursos lingüísticos; es decir el conocimiento explícito de la lengua en la que el texto está redactado. Los recursos lingüísticos son productos de software complejos y voluminosos [Wilks 96].

      Se han desarrollado recursos lingüísticos para el inglés, fundamentalmente. Las bases de conocimiento que se han desarrollado para el inglés, como Wordnet p.e., son productos que han requerido un esfuerzo de más de 100 años x persona [Miller 95].

      Hoy se considera ineludible contar con unos mínimos recursos lingüísticos para poder mantener y extender una lengua en el contexto tecnológico que nos ha tocado vivir.

      Es evidente que el TT depende del idioma en el que el Texto esté redactado. En este sentido se puede hablar de "Informática para el inglés". Para el inglés existe en mucha mayor medida que, p.e., para el español.
 

3.2.- Informática "original"

      Tanto por lo que se refiere a la comprensión del texto en la comunicación con el usuario como a las diferentes operaciones de tratamiento del mismo, el problema global consiste en que el "software" incorpora ineludiblemente características que son particulares de una cultura y una lengua dados. El equipo productor del "software" para un conjunto de aplicaciones está formado por un grupo de personas con una cultura y lengua comunes. El producto que se desarrolla está pensado para ser utilizado por unos usuarios con unas características culturales y lingüísticas determinadas, concretas y especificadas en los requisitos exigidos en la metodología de desarrollo. Si el usuario tiene esas características, siendo entre todas ellas la más importante la lengua, los mensajes del sistema, si el "software" tiene alta calidad, serán muy naturalmente comprensibles y la eficacia de las operaciones será alta.

      Así pues se podría hablar de una "Informática original", Informática hecha para determinados grupos de usuarios de una determinada comunidad x-parlante. Es obvio que esa condición de "originalidad" debería ser exigible a todos los productos informáticos. Es lo que llamamos informática en la lengua x.

      Supongamos que una aplicación informática en la lengua x se intenta adaptar para usuarios de la lengua y. No se trata sólo de que los mensajes estén bien traducidos, sino sobre todo de que las especificaciones de los requisitos del sistema, desde el comienzo del ciclo de desarrollo del "software", tengan en cuenta las características de cada grupo diferente de usuarios, entre las que hay que destacar la lengua materna de los mismos. ¿Por qué comprar y usar lo que se ha hecho para otros?.

      En el caso del mundo educativo este desenfoque puede ser nefasto. Cuando el "courseware" es foráneo, no sólo suele haber problemas de lenguaje (traducción de baja calidad), con toda su importancia, sino problemas pedagógicos por las diferentes mentalidades y formación de los destinatarios [Vaquero 92]. Algunos paises como Francia tomaron conciencia del problema hace años [Depover 91]. Y lo que sucede en el mundo educativo también sucede, en mayor o menor medida, en todos los ámbitos de la aplicación de la informática.


3.3.- Informática en español

      El concepto "informática en español", que yo vengo utilizando desde hace tiempo, tiene un sentido que no ha sido captado hasta hace poco. Informáticos que hoy se dedican a ese campo, cuando yo he apostado por desarrollar actividades en el mismo, me han preguntado alguna vez: ¿Qué es eso de la Informática en español?. Alguno, muy puesto en su papel de informático, en ocasión similar, ha afirmado: La informática es la informática; no hay una informática en inglés y otra informática en español.

      Parecería como que yo estaba induciendo a que se practicase una informática menor, de segunda división. Me decían: es necesario el inglés. Como si yo hubiese sugerido subliminalmente que el conocimiento del inglés fuese innecesario para dominar la informática. No, en absoluto era mi intención minusvalorar el dominio del inglés. Es necesario porque hoy la informática se escribe en inglés mayoritariamente. Hoy el inglés es el lenguaje común de la ciencia y la cultura técnica al menos. Tampoco es menor porque el desarrollo de la "informática en español" no requiera dominar los mismos métodos y técnicas que la informática a secas.

      Hay que dejar bien sentado que no se baja la guardia, tanto para beber en las fuentes del conocimiento informático como para asimilarlo y aplicarlo a hacer "informática en español". Pero, ¿qué es informática en español?. Todo programa que acepte o dirija mensajes en español a usuarios de habla española es informática en español, así como toda interfaz que soporte diálogos en español [Vaquero 86].

      Hay una distinción de matiz entre "Informática para el español" e "Informática en español". Los recursos lingüísticos informatizados para tratamiento del texto o del discurso oral en español son informática para el español. Todo sistema informático que dialoga en español con usuarios de nuestra comunidad lingüística es informática en español.

      A pesar de la incomprensión inicial ya señalada, la informática en español, independientemente de que sus autores fueran conscientes o no de esta clasificación, es muy anterior a la informática para el español.

      Para aumentar el nivel, tanto cualitativa como cuantitativamente, de la producción informática en nuestra comunidad lingüística es necesario tener en cuenta al usuario hispanoparlante. En general en cada país hay que tener en cuenta las particularidades del usuario y muy especialmente la lengua. Los países que han tenido en cuenta lo expresado en esta recomendación han tenido mayor desarrollo informático [Baeza 95].

      Una línea muy prometedora de investigación y desarrollo que está emergiendo actualmente es la de sistemas de autoría para multimedia como una extrapolación de los sistemas de autor para enseñanza convencionales. Es necesario desarrollar "en español", sin ningún género de dudas, con toda diligencia.

      Si se sigue en esta línea, cuando se quiere adaptar la interfaz al usuario para establecer el diálogo en un lenguaje lo más cercano posible al natural, es preciso desarrollar informática para la lengua del usuario. Es decir, la informática en español no puede llegar al necesario grado de adaptación a las necesidades del usuario sin el desarrollo previo de la informática para el español. Ésta última es la base para poder desarrollar aquélla adecuadamente.

      Ya se ha despertado un interés por estos temas en la Comunidad Europea, que incluye el español. Así el programa EUROMAP tiene como objetivo realizar una prospección del mercado que se abre a la ingeniería lingüística europea.

      Pero es preciso que la comunidad hispanoparlante tome la iniciativa en lo que le es propio y desarrolle gran actividad en este área estratégica. Es preciso que construyamos nuestros propios recursos lingüísticos con la máxima cohesión y consenso posibles dentro de nuestra comunidad. También se necesita pensar en las múltiples aplicaciones de esos recursos a las necesidades de los usuarios de habla hispana.


3.4.- Aplicaciones.

      No se debe sustraer ningún campo de aplicaciones de la Informática en nuestra comunidad lingüística al enfoque de la informática en español. Pero si hay que señalar alguno, en primer lugar, éste sería el campo educativo. Y el primer problema del mismo es el bajísimo nivel del dominio de la lengua que poseen nuestros escolares.

      En el año 1964 se realizó un sistema de enseñanza basado en computadora. Es éste un ejemplo, embrionario si se quiere, de Informática Educativa, lingüísticamente abstracto. El sistema de programación del mismo era independiente de la lengua del usuario. Pero el contenido de las unidades (proyectado en una pantalla) estaba redactado en español y la estrategia de comunicación (sistema de respuestas de elección múltiple) se establecía en función de los usuarios (iberoamericanos de habla española). Desde 1965 a 1970 este sistema fue usado para enseñar diversas materias (Estructura de computadoras y lecciones de programación) en los cursos internacionales de Automática, impartidos en la Universidad Complutense en colaboración con el C.S.I.C. y patrocinados por la UNESCO y la OEA. El sistema, un ejemplo primerizo de informática en español, tuvo una gran aceptación. El éxito se debió, sin duda, a contar desde el principio con las circunstancias y necesidades de los usuarios, así como a fijar claramente los objetivos (pedagógicos en este caso) [Vaquero 68].

      Otro ejemplo en esta misma línea es el SIETE (Sistema Informático en Español de Temas de Enseñanza), primer sistema de autor para desarrollar software educativo en español [Vaquero 87]. Desde 1986 se viene manteniendo en diversos centros de enseñanza iberoamericanos para producción de software educativo.

      Es fácil ver que no hemos desarrollado la informática que necesitamos, la que tiene sentido desarrollar aquí y ahora. Las políticas científicas han sido ciegas a estos problemas locales y a la manera de solucionarlos. Se pretendía desarrollar una informática universalista, al estilo "Gates", pero con otras armas, sin munición. ¡Qué error!. ¿Cuándo aprenderemos a mirarnos a nosotros mismos?. Pero no al ombligo. Solucionaríamos nuestros propios problemas al tiempo que nos faltarían informáticos bien preparados (ésa es otra) para solucionarlos. Hay muchos problemas por solucionar y pocos informáticos bien preparados. Pero, por favor, no más centros universitarios de informática. Al menos por ahora. Hay que primar la calidad y no la cantidad. En los últimos tiempos ha habido un gran desequilibrio en favor de la segunda. Las políticas científica y educativa han de ser una misma política.


4.- Conclusión.

      Es fácil darse cuenta de que se presenta una gran oportunidad, si se aprovechan adecuadamente las tecnologías informáticas y de las comunicaciones, para nuestra comunidad lingüística. Por una parte se pueden resolver muchos de nuestros problemas aplicando la informática en español y desarrollando la informática para el español. Al mismo tiempo hay que tener patente la importancia del español como lengua de implantación cada vez más intensa y extendida en el mundo y ello será imposible sin desarrollar nuestros propios recursos lingüísticos informatizados.

      La informática en español y la informática para el español son la base para cultivar y extender el español en el mundo que nos ha tocado vivir. Sin las adecuadas armas tecnológicas nuestra competitividad lingüística será bien pobre.


5.- Referencias.

[Baeza 95]  Baeza-Yates, R.A., Fuller, D.A., Pino, J.A. y Goodman, S.E., "Computing in Chile: The jaguar of the Pacific Rim?". Com. ACM. Septiembre 1995.

[Barry 91]  Barry, J.A. "Technobabble". MIT Press. Cambridge, 1991.

[Depover 91]  Depover, Ch. y Bayo, B. "Emile: un example du videodisque interactive pour l'enseignement du français lengue étrabgère". Journal de la Formation Continue et de l'EAO, Nº 259, 1991.

[García 97]  García Durán, P. "La necesidad de un corpus léxico-científico hispánico". Revista de Filología. Universidad de Sevilla, 5, 5, 1997.

[IRANOR 78]  "Informática. Vocabulario. Soporte de datos, memorias y dispositivos relacionados". Proyecto de Norma española, 1978.

[Katzemberg 93]  Katzemberg "Work Language Analysis and the naming problem". Com. ACM, 34-4, Junio 1993.

[Marcelo 97]  Marcelo, J. "Lengua española, informática e internet". Novática, Nov.-Dic., 1997.

[Miller 95]  Miller, G. "Wordnet: A lexical database for english". Com. ACM, 38 (11), 1995.

[Naur 75]  Naur, P. "Programming Languajes, Natural Languajes, and Mathematics". Com. ACM, 18-12, 1975.

[RACEFN 90]  "Vocabulario científico y técnico". Espasa Calpe, 1990.

[RAE 92]  "Diccionario de la lengua española". Espasa Calpe, 1992.

[Rodríguez 88]  Rodríguez Sala, M.L. "Aspectos de comunicación y terminología científica en español". Quipu, 5, 1; 1998.

[Vaquero 68]  Vaquero, A., "Tratamiento de la información en enseñanza automática", Automática, 1, 1, 1968.

[Vaquero 85]  Vaquero, A. y Joyanes, L. "Informática. Glosario de términos y siglas. Diccionario inglés-español español-inglés". Mc Graw Hill Book Co., 1985.

[Vaquero 86]  Vaquero, A., Fernández Chamizo, C., Sánchez, J. M., TROYA, J.M. y Hernández, L., "Analizador de respuestas para un sistema de autor", Revista de Informática y Automática XIX, Nº 1. 1986.

[Vaquero 87]  Vaquero, A., Troya, J.M., Fernández, C., Hernández, L., Sánchez, J.M., Ayuso, J., "A software environment to produce courseware", Cybernetics and Systems: The way ahead (Ed. J. Rose). Thales Publications. Lytham st. Annes, England. 1987. pp. 543-550.

[Vaquero 92]  Vaquero, A., "Informática, Educación y Lenguaje". Revista de Enseñanza y Tecnología (ADIE). Nº 7, Junio 1992. pp 11-31.

[Vaquero 92]  Vaquero, A., "The impact of Informatics on Language and its educational effects". Annex: Short Contributions. Proceedings 12th world Computer Congress IFIP-92. p.p. 100-1 (1992).

[Vaquero 97]  Vaquero, A., "La corrupción del lenguaje por la informática" Revista de Informática y Automática, vol. 30 num. 2, junio 1997.

[Vaquero 97]  Vaquero, A., "El uso de la palabra ordenador". Revista de Informática y Automática, vol. 30, num.2, junio 1997.

[Wilks 96]  Wilks, Y., Slator, B.M. y Guthrie, L.M., "Electric words: Diccionaries, Computers and Meanings". MIT Press. Cambridge, 1996.