Cervántófila teldesiana
Victoriano Santana Sanjurjo

 

III

Al noble arte de cervantear1

A Carlos ARCONADA CARRO,
honor y gloria de la Filología Hispánica.

"Atrás quedaron los versos,
ahogados en versillos;
el mundo sólo es muro
y nosotros sus ladrillos".

I.- Centenarios, informática y cervantismo: la Enciclopedia cervantina.

Quienes tenemos la posibilidad, remota o no, de ser testigos del tránsito de un siglo a otro, y le sumamos a ello cierta cervantofilia, estamos de enhorabuena; sin duda, nos han de resultar gratificantes la cantidad de estudios, ediciones y objetos (sellos, monedas, láminas...) que sobre CERVANTES y lo cervantino parecen avecinarse con motivo de los centenarios que en dicho período suelen celebrarse.

Hasta el momento, en lo que va de siglo XX, sólo hemos celebrado -como fechas más importantes- el cuarto centenario de su nacimiento (en 1947) y el de la publicación de la Galatea (en 1985), al margen de otros tantos meramente anecdóticos y que tienen que ver fundamentalmente con su vida (en 1971, celebramos los cuatrocientos años de la batalla de Lepanto; en 1980, la vuelta de CERVANTES a España después de once años fuera de nuestras fronteras, etc). Ahora bien, de entre todos los centenarios previstos sólo dos tendrán una especial relevancia: el de enero del año 2005 y el de abril del 2016, cuando el mundo entero se disponga a celebrar los cuatrocientos años de la publicación del Quijote y de su muerte, respectivamente. Para entonces, no sólo preveo ediciones, estudios o meras recopilaciones bajo el desgastado epígrafe de Obras completas -todo ello al viejo estilo y con un notorio predominio de la forma sobre el contenido-, sino que, sin duda alguna, el pujante mundo de la informática tendrá algo que decir, constituyéndose por ello en la única novedad de estos actos en comparación con las anteriores.

La informática va a ser, por lo tanto, la gran revolución de estos centenarios, como lo está siendo para el mundo editorial, que ya no va a ser el mismo que de antaño. La revolución informática de los '80 y el principio profético de que todo el mundo tendrá un ordenador personal en su casa a finales de siglo han obligado a que las editoriales ya no piensen en el libro como único mercado de trabajo, sino que, cada vez más, cobren especial importancia los soportes informáticos, especialmente el CD-Rom.

Dentro de unos años, será inconcebible que las editoriales de cierto renombre dentro del campo de la literatura no hayan sacado a la luz todo su fondo bibliográfico informatizado, ya que los nuevos soportes facilitan considerablemente el trabajo de investigación (búsqueda de determinados pasajes dentro de un maremagnum de páginas, selección, copia...). Esto no quiere decir que el usuario de estos termine por desdeñar los libros, ya que siempre va a imperar en todo esto un principio básico de comodidad: es más fácil y descansado leer un libro que una pantalla de ordenador.

El único inconveniente que por el momento tiene este tipo este tipo de soportes es, quizás, el costo que trae consigo. Informatizar unas obras completas de CERVANTES y crear un entorno para su uso (un software) es actualmente más costoso que imprimirlas y encuadernarlas como se ha venido haciendo hasta ahora. Este coste repercute necesariamente en el usuario, que ve más rentable comprar cinco libros que uno solo, aunque sea electrónico. Los clientes que por lo general adquieren este tipo de productos suelen ser centros de estudios, departamentos, facultades, bibliotecas... o sea, entidades con una liquidez económica que no suele poseer un particular. Esto le supone a las editoriales un dilema empresarial de difícil resolución: ¿invertir ahora en algo que tendrá un mercado limitado o apostar por algo que en el futuro -cuando la cantidad abarate el producto- podrá ser rentable?

Hay, además, que tener en cuenta que el usuario que accede a unas Obras completas de CERVANTES en versión electrónica siempre será más minoritario que el que haga lo propio con el Diccionario de la Real Academia, en soporte de CD-Rom, cuyo público abarca numerosos estratos culturales, sociales, profesionales... Lo que contribuye a que el coste de producto y su viabilidad comercial, con respecto a las obras literarias, sea muy cuestionado. Y eso que hemos puesto de ejemplo a un autor universal y reconocido como CERVANTES.

Para un lector normal, un receptor, unas obras de CERVANTES en soporte informático pueden interesarle como curiosidad -como rareza, si se quiere decir así-, como novedad, pero nunca como usuario, como lector, porque seguirá con sus hábitos normales de lectura (comprar el libro, leerlo a determinadas horas, poner un señalador para no perder la página...). Y todo por el anteriormente aludido principio de comodidad. Siempre será más fácil ir a la biblioteca particular de cada uno, tomar un libro y empezar a leerlo cómodamente sentado, que encender el ordenador, insertar el CD-Rom, buscar donde se dejó la lectura por última vez... En cambio, a un lector especialista, un recreador, sí le interesa dicho soporte porque la informática le ha de permitir todas las facilidades antes expuestas; además, un soporte como el CD-Rom debe cumplir con un cometido indispensable: "almacenar" material de consulta. Si a un libro le imponemos como límite 1000 páginas, a un CD-Rom le hemos de pedir, como mínimo, 100.000 páginas o un millón si nos fuese posible. A la informática le hemos de pedir más, nos ha de abrumar con el material que nos presente. Sólo así valdrá la pena invertir en este tipo de asuntos.

Lo que está claro, en suma, es que las editoriales han de tener en cuenta las prestaciones que la informática puede aportar a una ciencia como la historia de la literatura, pero no pueden olvidar el principal cometido de su razón de ser: ganar con lo que invierten. El nuevo mercado de la informática se presenta como una opción de futuro a tener muy en cuenta por lo atractiva que es, a pesar de que en la actualidad tenga un inconveniente que la hace no rentable empresarialmente: el coste de sus productos, tanto para realizarlos como para venderlos. Pero ello, creo, nunca será un impedimento para que el nuevo mercado se extienda cada vez más. Las fronteras de lo viejo y lo nuevo en el mundo de la informática son más inestables de lo que nos podemos suponer. Lo que hoy es nuevo, mañana ya no lo es; lo que hoy es caro, mañana ya no lo será2.

Pues bien, teniendo en cuenta el citado avance tecnológico como herramienta indispensable y el convencimiento de que no seremos testigos de otros centenarios cervantinos como los apuntados, aderezado todo ello con la aureola mágica que envuelve a los cambios de siglo y de milenio, llegamos a la conclusión de que tenemos el pretexto perfecto para enfrentarnos a un proyecto que se salga de los cauces convencionales y que sirva para homenajear, por un lado, a nuestro más universal escritor, y, por el otro, a los cientos de cervantistas que han perpetuado y glorificado su memoria.

Enfrentarnos en la actualidad a un autor como CERVANTES supone, en principio, pasar previamente por un maremoto de títulos de libros, manuales, ediciones, artículos... que hacen que hoy en día se tarde más en seleccionar una bibliografía sobre algún determinado tema que en elaborarlo. Esto no tendría mayor importancia si no nos diésemos cuenta de que, a la larga, esto podría degenerar en la consideración de que CERVANTES es algo inaccesible sobre lo que ya no se puede investigar más. Nada más erróneo. Que haya cervantofilia es maravilloso; pero aún más, que haya cervantistas. De poco o de nada nos va a servir elogiar la obra de CERVANTES si no le damos lo que reclama: opiniones, pareceres, pensamientos, reflexiones...

Aunando centenarios, cervantistas, cervantofilia e informática podemos desembocar en la excusa idónea para realizar la primera gran Enciclopedia Cervantina. Una compilación de trabajos, artículos, documentos, etc, que ha de abarcar desde las primera críticas -las que sus propios contemporáneos hicieron de él- hasta las últimas teorías sobre su novela, pasando por las recurrentes notas al Quijote de CLEMENCÍN, biografías como la de ASTRANA MARÍN o CANNAVAGGIO y reseñando cuantas obras fundamentales se hayan hecho sobre CERVANTES (desde mucho antes de los Estudios cervantinos de Rodríguez MARÍN, hasta mucho después de la Suma cervantina de AVALLE-ARCE y RILEY). Todas, absolutamente todas las joyas cervantinas, las obras de obligada referencia, deberían tener cabida en la mayor, y no sé si primera, enciclopedia que jamás se le haya dedicado a un autor. Creo que este estado de la cuestión, como podría terminar denominándosele, sólo obedecería a una filosofía del tipo borrón y cuenta nueva, sobre todo de cara al nuevo siglo que, de seguir como éste y obedeciendo al principio de aceleración histórica, nos tendrá que deparar mucho cervantismo.

De lo que se trata, en suma, es de unificar los tres siglos de bibliografía cervantina, sobre todo este último, en una obra magna que nos ha de permitir enfocar a CERVANTES a partir de un panorama de conjunto bastante amplio y enriquecedor.

Hasta cierto punto, es lógico que a una obra de esta magnitud traiga consigo una serie de problemas que a priori se me antojan irresolubles: los compromisos tanto comerciales como investigadores que los especialistas tengan y que determinarán el grado de implicación de los mismos en el proyecto; el grado de apoyo que pueden prestar las instituciones y las empresas privadas para subvencionar una obra de este tipo; y, sin duda el más peliagudo de resolver, la rivalidad que hay entre algunos prestigiosos cervantistas, que traería consigo el desacuerdo total en determinadas líneas de actuación de la obra, eso siendo benévolo...

La Enciclopedia cervantina es, en sí misma, una biblioteca en la que los cervantistas y estudiosos de otras materias podrán acceder a un fondo bibliográfico inaccesible para la mayoría. Aunque los intereses de las editoriales pueden obstaculizar la inserción de determinados títulos -porque son rentables-, lo cierto es que a la larga siempre puede beneficiarles. Ni que decir tiene que lo presentado en estas páginas no es más que un esbozo cuya propuesta, entendemos, merecería ser estudiada adecuadamente3. De momento, nos conformamos con transmitirla y sugerir una breve lista de contenidos que podría tener el CD-Rom: facsímil de todas las obras de CERVANTES; facsímil de todas las ediciones de las obras que sean interesantes (bien por el contenido de sus notas, por la fijación del texto...); estudios críticos sobre CERVANTES y su obra, de momento, hasta principios del siglo XX; documentos y epístolas; juicios sobre CERVANTES y su obra formulados por coetáneos o autores posteriores; artículos en prensa y revistas especializadas, igualmente, hasta principios del siglo XX; iconografía y cuadros, así como un amplio despliegue de obras de arte relativas a CERVANTES y a motivos cervantinos; etc. Nos quedamos a las puertas del siglo XX porque con el material existente actualmente en bibliotecas, museos, colecciones particulares... daría y faltaría, sin duda alguna, para completar un soporte como el de un CD-Rom. Luego, salvando obstáculos y consensuando detalladamente el contenido, se llevaría a cabo lo mismo pero con respecto a este siglo.

Aunque el proyecto es muy amplio y trabajoso, con un poco de buena voluntad y, por supuesto, una financiación constante y adecuada, sin duda que para el 22 de abril del 2016 la Enciclopedia cervantina sería una realidad.

II.- CERVANTES opusomnia:

Una de las cuestiones más incomprensibles, a nuestro juicio, cuando se enseña historia de la literatura es la tendencia a separar la vida y la obra de un autor en dos bloques independientes que, en teoría, se relacionan pero, en la práctica, terminan dando la impresión de no tener nada que ver el uno con el otro.

Si consideramos a la obra literaria como un producto del espíritu creativo de un autor4, es de vital importancia enlazar los hechos existenciales con las composiciones. Así, no se puede entender El Quijote sin tener presentes los veinte años que separaron a esta obra de La Galatea, ni a ésta sin fijarnos en su viaje a Italia y en su vuelta a España, sobre el año 1580. Todo ello nos conduce a la consideración de una herramienta metodológica como fundamental e indispensable: nos estamos refiriendo a la cronología. Del mismo modo que una rama de la lingüística, el estructuralismo, ha entendido el lenguaje como un conjunto de elementos que se relacionan entre sí, necesitándose el uno del otro, formando con ello estructuras; en la historia de la literatura ocurre lo mismo. La vida de un autor, y los acontecimientos puntuales de la misma, determinan el producto creado; hablamos, pues, de un inmenso ingenio mecánico donde cada obra viene justificada por la acción de una serie de engranajes que estimulan el espíritu creativo del autor.

De la fe ciega que tenemos en lo pedagógico de las cronologías y de nuestro amor por CERVANTES nació el proyecto Cervantes opusomnia. Un opúsculo en comparación con la Enciclopedia cervantina, a pesar de el proyecto encierra en sí un trabajo cuyos resultados nos deben conducir a una edición de ediciones de las obras de CERVANTES, a una biografía de biografías y al primer diccionario bibliográfico cervantino; pero que, ante todo, pretende cambiar la tradicional concepción de las obras completas de un autor, separadas en los dos referidos bloques de vida y obra, por otra, entendemos, más dinámica, precisa y correcta: la concepción cronológica.

El proyecto se divide en dos partes claramente diferenciadas. Por un lado tenemos la propiamente denominada Cervantes opusomnia y por otra el Diccionario bibliográfico cervantino.

En la primera, aparecerá la mencionada cronología, en la que todos los sucesos de la vida de nuestro autor, sin grados de relevancia, extraídos de las biografías más indispensables que sobre nuestro autor se han hecho (desde MAYANS y SISCAR hasta CANNAVAGGIO, pasando por FERNÁNDEZ DE NAVARRETE, COTARELO y MORI, NAVARRO Y LEDESMA o ASTRANA MARÍN, por citar algunos), los documentos que conocemos (donde no podemos olvidarnos de recurrir a los Documentos cervantinos hasta ahora inéditos de PÉREZ PASTOR o los Nuevos documentos cervantinos hasta ahora inéditos de RODRÍGUEZ MARÍN, etc.) y, por último, las obras completas (desde los primeros poemas conocidos, los que aparecen en 1569, hasta el póstumo Persiles, de 1617); todo ello dispuesto a partir del más estricto orden de fechas.

Las biografías se unificarán en una sola donde tengan cabida todos los sucesos comúnmente aceptados de nuestro autor y todos los particulares de cada una de ellas. Todos los documentos conocidos se insertarán por orden de fechas, como es preceptivo (serán el complemento perfecto para lo que en las biografías se afirma). Por último, las obras se desarrollarán dentro del año en el que se publicaron5.

Como se ha podido comprobar, el proyecto Cervantes opusomnia es bastante ambicioso en la medida que reclama la suma de todas las biografías de CERVANTES y las ediciones de sus obras. El objetivo es, si no llegar al texto y al aparato crítico definitivo, sí al menos aproximarnos lo más posible.

La Segunda parte de nuestro proyecto corresponde al Diccionario bibliográfico cervantino. Hasta ahora, la bibliografía de CERVANTES ha sido motivo de interesantes trabajos como los realizados por Simón DÍAZ en su Bibliografía de la Literatura Hispánica o la sección fija, de carácter crítico, que ha venido desarrollando Alberto SÁNCHEZ en los Anales Cervantinos desde 1951. Eso por no extendernos más de la cuenta. Este Diccionario pretende compilar todo el material que han generado las distintas bibliografías publicadas hasta el momento y dotarlo de diferentes entradas: clasificación por nombre del autor (primera entrada), por títulos (segunda entrada), por lugar de publicación (tercera entrada), por año de publicación (cuarta entrada)... De forma que el usuario tenga a mano la posibilidad de acceder a una obra determinada a partir de un único parámetro de búsqueda: la fecha, el autor, el título...6

 


NOTAS:

  1. Artículo publicado en el Diario de Las Palmas en tres partes: 27 de abril, 4 y 11 de mayo de 1996; páginas XIV, XIV y VIII, respectivamente. Agradecemos nuevamente la excelente disposición de don Carmelo AROCHA para sacarlo a la luz.

  2. Creemos que es fundamental apuntar que en todo momento estamos hablando desde el punto de vista del ámbito editorial, en el que un soporte en CD-Rom debería incluir el texto electrónico, las notas a pie de página, una introducción, bibliografía, etc... y un sin fin más de complementos indispensables para el estudioso; todo ello, eso sí, aderezado por un programa informático, con sus iconos correspondientes, sus enlaces... Cualquier usuario medianamente diestro en el manejo de INTERNET sabe que, por ejemplo, las obras de Cervantes están disponible en varias direcciones, así como las de un buen número de autores. Puede acceder a ellas y copiarlas en su ordenador; asimismo, hay páginas Web que contienen bibliografías, biografías... pero todas adolecen de la amplitud suficiente y de la precisión necesaria.

  3. Para que el lector pueda hacerse una idea de cómo sería esta Enciclopedia, creemos que el mejor ejemplo lo tenemos en la Encarta’98. Las líneas básicas y la filosofía del entorno informático de nuestro proyecto se asemeja a la citada enciclopedia de Microsoft.

  4. Nos negamos a entrar en este momento en el célebre dilema de inspiración versus técnica.

  5. Así, por ejemplo, cuando lleguemos al año 1605, hablaremos del caso Ezpeleta, que tanto afectó a la familia de Cervantes, y, antes llegar al apartado correspondiente a 1606, se insertará la Primera parte del Quijote, cuyas notas y aclaraciones serán la unificación de todas las que han generado las distintas ediciones de la inmortal obra a lo largo de casi cuatrocientos años.

  6. Quien desee buscar al autor de un determinado título, sólo deberá consultar el mismo en la entrada correspondiente y lo mismo con una fecha o un lugar de publicación.

Artículo II
               
Artículo IV