Biblioteca Quijotesca

  

W.H. Auden

Balaam y su asna

  

La más grande de las parejas de espíritu y naturaleza y la más ortodoxa es, por supuesto, Don Quijote y Sancho Panza. A diferencia de Próspero y Calibán, su relación es armoniosa y feliz y, a diferencia de Tamino y Papageno, es dialéctica: se afectan entre sí. Además, tanto ellos como su relación son cómicos; Don Quijote está cómicamente loco, Sancho está cómicamente cuerdo, y cada uno encuentra al otro una adorable figura de diversión, una fuente sin fin de diversión. Es esta comedia omnipresente la que hace al libro ortodoxo; preséntese la relación como trágica y la conclusión es maniquea, preséntese seriamente a ambos o a uno de los personajes y la conclusión es pagana o pelagiana. El hombre que toma en serio la orden de Cristo de coger su cruz y seguirlo debe, si es serio, verse como una figura cómica, pues él no es el Cristo, es sólo un hombre como el resto; pero él cree que la orden «Sé perfecto» está en realidad dirigida a él.
[...]La falta de ilusiones de Don Quijote sobre su propio poder es signo de que su locura no es sólo mundana sino santa, un abandono del mundo, pero sin Sancho no sería cristiana. Para que sea cristiana él debe tener un prójimo, alguien aparte de sí mismo, sobre quien no tenga ilusiones pero que ame como él. Sin Sancho, Don Quijote estaría sin prójimos, y la clase de religión implicada sería una en la cual el amor de Dios no fuera sólo posible sin el amor del prójimo sino incompatible con él.



W.H. Auden (York, Inglaterra 1907-1973) Balaam y su asna, en La mano del teñidor.



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