Biblioteca Quijotesca

  

Carlos Cañeque

Quién

  


Con inocencia temeraria, Gilabert pregunta a todos desde su rocín:
—Por favor, ¿saben ustedes quién es el autor de esta novela?
Tras un silencio tenso, Unamuno se acerca a nosotros y se detiene señalando a Gilabert. Luego se arrodilla y, sensiblemente emocionado, besa las pezuñas del rocín.
—¡Maestro don Quijote, es usted el único autor, el único, el único!
Gilabert se intranquiliza y muestra su desconcierto. Unas risotadas procedentes de las hamacas nos llegan a todos haciéndose evidentes a pesar del sonido del agua. Hasta mi jumento, que mira ahora a Gilabert, parece ahora sorprendido frente a esta súbita alteración de identidades. Despacio, con el silencio de todos, Gilabert desciende de su rocín. Un líquido oscuro comienza a brotar de la punta de su lanza. Se mira las manos, se las huele, se las vuelve a mirar. Unamuno se apresura a levantarse del suelo y a llegar hasta él para darle un abrazo. Luego besa el suelo y llora y palpa con las manos el simbólico líquido negro.
—¡Lo véis! —grita mirando a todos con ojos desorbitados y felices—. ¡Está fluyendo tinta de su lanza, está fluyendo tinta, os lo dije, os lo dije! ¡Él es el único autor! ¡Muera el cervantismo! ¡Viva el Quijotismo!



Carlos Cañeque (Barcelona, 1957), Quién (Premio Nadal, 1997)



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