Biblioteca Quijotesca

  

José María Eguren

Cervantes

  


Desearía para escribir sobre Cervantes, un aire antiguo lleno de gracia; desearía la agilidad de su vida, su mirada de sombra y su pluma de águila. Un apunte apenas le dedico, no me atrevería a un ensayo, pues el mejor acierto sería siempre minúsculo. Supo disipar la bruma que ciega la mirada y leyó en el corazón de los hombres la escritura ignota, la verdad de la vida; dio a sus personajes las palabras propias, expresiones inconfundibles, las que serían ajenas en otros labios. Trazó un símbolo inefable, el más excelso de todos los símbolos vivientes: el símbolo del espíritu. Su Quijote fue grande a cada prueba. La galantería y el valor, la nobleza del alma y el amor: las virtudes poéticas supremas. Su cuerpo era agudo, como las agujas góticas, su espíritu era un rayo. Sancho, redondo y material, es un tipo pintoresco, comparable en lo exterior o en la forma expresiva a las figuras de los mejores cuentos de maravilla, Falstaff, Bertoldo, Riquete.... Cervantes tenía el espíritu pintoresco del autor del Sueño de una noche de verano pero con una humanidad que solamente Shakespeare y Moliere han ofrecido. Cervantes, como el autor del Hamlet, supo adivinar al hombre futuro, al través de los siglos. Cervantes fue un genio auténtico. Sus símbolos son más simples y primitivos que los de Shakespeare, pues este pinta al hombre moderno; nos pinta con nuestro proceso interior de dudas y anhelos. Cervantes exterioriza al hombre en general, en el orden estetico y lógico. Sus mujeres, gitanillas y graciosas, de mejillas templadas al fuego moreno y ojos de canela son tipos encantadores. Sus Rinconetes, sus pilluelos son tan niños y fáciles que se les creería murillescos. Cervantes no fue un imaginero; su fantasía, que tuvo tanto del hombre, era sintética; sus descripciones son dinámicas, procede por arranques como Beethoven; fue un incomparable lírico en la hondura del amor, del misterio y de la vida.


José María Eguren (Perú, 1874- 1942). Publicado en La Prensa del 23 de abril de 1931,
en Obras Completas (Mosca Azul, Lima, 1974)

Enviado por Daniel Mathews, Universidad del Centro del Perú, Huancayo-Perú.
22/05/98



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