Biblioteca Quijotesca

  

Jorge Eduardo Eielson

Sueño de Sancho

  

Abril abajo pastan bueyes en canchas de fútbol floridas, desiertas, sin vida. La bulla de cedros y eucaliptus, a un costado, levántase en andas de frescura. Arboles rosas cubren el panteón de al lado, provincial y blanqueado, donde pían los difuntos, provistos de un dorado pico. Sancho allí dormido, entre la noche y el día, exhala un largo, violento y rojo ronquido, con tufo de sopa y vinosa memoria. A su estruendo salen los muertos aturdidos, como tras el diluvio lunas y planetas, y ante el terremoto, cráneos y sárcofagos al polvo.
O como a silbato del Juicio Final en la cancha de fútbol. Juegan los muertos ante él con arcaica pelota. Sancho ruidoso, a un costado, casi sembrando la tierna, bermeja mejilla, la poderosa barriga en tierra, se divierte mientras rueda lamiendo las fuentes doradas de asado, ollas de nueces al brasero, pailas de hirviente puchero, sonoros bollos, aceitunas y duraznos en el césped.
Tras el otero ve Sancho perderse al sol, mientras los muertos se tornan violetas, se entristecen y dejan de jugar. Rayados por la tarde amarilla, verde y azul, aléjanse a sus nichos, macilentos, cargados de largos calzones y chompas en polvo. Sancho, aburrido, bosteza, vuélvese en el césped nocturno y brillante: Bah!



Jorge Eduardo Eielson (Lima, 1921), del poemario Reinos
(Ed. de la Clepsidra, Lima, 1973)

Enviado por Daniel Mathews, Universidad del Centro del Perú, Huancayo-Perú
17/06/98



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