El cajetín de la Lengua


2000: En televisión también


Dra. Ana María Vigara Tauste

Programa-concurso Quatro (La 2), 29 de marzo del 2000. El presentador pregunta cómo debemos referirnos al año en que nos encontramos, ¿«en el 2000» o «en 2000»? La pareja-concursante responde, parece que un poco extrañada por la obviedad de la respuesta: «en el 2000». El presentador no da por buena la respuesta y pasa la pregunta a la otra pareja concursante, que, obviamente, "acierta", a pesar de la incredulidad de sus rostros cuando afirman-preguntan-responden: «en 2000 (?)». «Correcto», dice el presentador, y explica a continuación, muy rápidamente y sin transición, que lo mismo que antes no decíamos «en el 1999», ahora no debemos decir «en el 2000»; inmediatamente después, nueva pregunta. La cita no es literal (yo ni siquiera estaba atenta al programa; cuando quise darme cuenta, había ocurrido), pero sí muy aproximada.

¿Pero es que nadie ha leído atentamente la famosa «nota» de la Academia? ¿De dónde ha salido semejante tontería? ¿Y cómo ha podido propagarse tanto y con tanta rapidez? Ni siquiera la intensa campaña llevada a cabo por algunos de nuestros periódicos más importantes me parece suficiente para justificar el que hayamos llegado a este punto en que, al parecer, tenemos que sentirnos culpables por ese artículo delante del año 2000..., y ya no solo cuando aparece con la preposición de (lo cual podría tener alguna lejana justificación, aunque errónea, en la nota académica), sino con cualquier preposición y en cualquier circunstancia...

Para intentar despejar dudas, al menos en este escrito (aunque quizá este intento esté ya condenado al fracaso, tal y como van las cosas), lo mejor será, sin duda, reproducir la nota académica (resalto en negrita los aspectos-clave que nos interesan):

A diferencia de las fechas que incluyen una centena, la escueta referencia a 2000 puede resultar imprecisa en la mente de los hablantes para designar unívocamente un año. Por eso el español prefiere mayoritariamente el uso del artículo en expresiones como Iré al Caribe en el verano del 2000 o La autovía estará terminada en el 2004.

Cuestión diversa es la datación de cartas y documentos, en la que desde la Edad Media se prefiere la variante sin artículo delante del año, consolidando en la práctica una fórmula establecida: 4 de marzo de 2000, 19 de diciembre de 1999. La Real Academia Española entiende que este uso ha de mantenerse en la datación de cartas y documentos del año 2000 y sucesivos (ejemplo: 4 de marzo de 2000). Si se menciona expresamente la palabra año, es necesario anteponer el artículo: 5 de mayo del año 2000.

¿No parece claro, tras leer el primer párrafo citado, que la Academia reconoce expresamente (y sin entrar en otras consideraciones) que el español (y los españoles) prefiere(n) usar el artículo ante 2000 para designar unívocamente al año? ¿Cabe alguna duda, tras leer el segundo párrafo citado, de que la Academia considera que la datación de cartas y documentos es cosa distinta («cuestión diversa»), y que propone mantener en ella y consolidar la fórmula de... de...? ¿Se refiere en algún momento la Academia a algún otro contexto de uso que no sea la datación de cartas y documentos (es decir, esas fechas completas que ponemos generalmente al principio de las cartas y al final de los documentos)?

Creo que el trabajo de Adelaida Durante da en el clavo cuando diferencia entre datación (‘acción y efecto de poner data o fecha’ a cartas y documentos) y mención de fechas. Si queremos seguir a rajatabla la (discutible, pero clara) recomendación académica, podemos aceptar que nuestros periódicos son «documentos (históricos)» (aunque esto es discutible también) y datarlos, en consecuencia, en sus portadas y en cada una de sus páginas con la fórmula de... de... que se venía utilizando hasta ahora. Pero trasladar semejante criterio a cada fecha mencionada en cualquier otro texto (noticia, crónica, reportaje, comentario de opinión, entrevista, cartas al director, etc.) es un auténtico sinsentido..., que no responde, además, ni al espíritu ni a la letra de la recomendación académica.

Creo, en efecto, que no podemos en modo alguno responsabilizar a la Academia de algo así: la Real Academia nunca ha dicho, ni siquiera insinuado, que debamos eliminar el artículo delante del 2000 (año). De alguna otra cosa quizá sí, pero no de eso (posiblemente, como sugiere Adelaida Durante en su trabajo, los periodistas acaben pareciéndonos los auténticos responsables de este desaguisado). El lector puede consultar la nota académica completa en la siguiente dirección electrónica:

http://www.rae.es/NIVEL1/CONSULTAS/EXPRESION.HTM

Si lo hace, encontrará en ella un párrafo que no he citado aquí, el primero de la nota en cuestión, donde se alude confusamente a lengua hablada/lengua escrita y a fechas con o sin artículo anteriores o posteriores a(l) 1100: un párrafo «oscuro», responsable seguramente, en muy gran medida, del desconcierto inicial... Encontrará además un título poco adecuado (Nota sobre la expresión de las fechas a partir del año 2000), que hubiera respondido mucho mejor al contenido de la nota si se hubiera enunciado así:

Nota sobre la datación de cartas y documentos a partir del año 2000.

Pero no encontrará nada más: ninguna preceptiva acerca de la necesidad u obligación de prescindir del artículo delante del 2000 (año) en ningún otro lugar o contexto que no sea la datación de cartas y documentos.

Tal y como están las cosas, quizá no consigamos ya restaurar el sentido común entre los «engañados» usuarios, ya tan numerosos..., salvo --claro está-- que la Academia acuda generosamente en su auxilio para aclararles las cosas (ya no bastan las tibias declaraciones tipo «se pueden decir las dos cosas») o nuestros importantes periódicos, nuestros concursos televisivos, nuestras tertulias radiofónicas, etc., dejen de hacer campaña... El País, auténtico abanderado de tan curiosa causa, elimina el artículo incluso en las cartas de sus lectores, al principio solamente tras la preposición de, ahora ya muchas veces tras cualquier preposición; el Abc tiende, al parecer, a hacer lo mismo, aunque no lo lleva tan a rajatabla; El Mundo, con bastante buen sentido, va recuperando progresivamente el artículo en sus textos y elimina cada vez menos... De todas las publicaciones que se me ha ocurrido mirar, solamente Gaceta Universitaria (semanario difundido gratuitamente en la universidad) luce del delante de la cifra del año (del 2000); Eurocampus (de difusión también gratuita en la universidad) publicó a gran tamaño un titular que me pareció la excepción: La educación del 2000; algunas publicaciones han buscado soluciones intermedias (léase tipográficas) a la contradicción que parecen aceptar como obligación, y ponen cosas como 12 marzo-2000 o 2000-marzo...; otras evitan más simplemente tener que pronunciarse sobre el uso del artículo y utilizan la fórmula tradicional (y correcta) sin preposiciones (12 marzo 2000), como hacen la mayoría de los periódicos de los países de nuestro entorno. Al fin y al cabo, donde pone 30 marzo 2000 leeremos (mentalmente, y oralizaremos) «treinta de marzo del dosmil»...

26/04/2000

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© Ana María Vigara Tauste 2000


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