El cajetín de la Lengua


EL ACENTO EN GUIÓN Y RIÁIS (POR EJEMPLO)


Dra. Ana María Vigara Tauste

Acaba de ponerse a la venta, hace apenas unos días, la nueva Ortografía de la Academia (Ortografía de la lengua española, edición revisada —según consta en portada— por las Academias de la Lengua Española, Espasa Calpe, Madrid, 1999), y nuestros medios de comunicación, naturalmente, siguen escribiendo con su tilde palabras como las destacadas en

[...] aunque la película parte de un buen guión y el personaje del truhán tiene todo lo necesario para resultar simpático al espectador, éste no rió sus gracias ni, en general, entendió el trabajo del director y de sus actores. Así se comprende y disculpa la que se lió en la rueda de prensa cuando [...].

Y no sólo lo escriben así por costumbre (que también), o porque quizá no han tenido tiempo aún de darse por enterados del cambio que propone la Academia, eliminando la tilde en estos términos (que casi seguro), sino que muy probablemente seguirán escribiéndolo así, además, por puro sentido común (aunque esto, naturalmente, está por ver). Y con ellos (periodistas, publicistas, autores en general) —o sin ellos—, seguramente casi todos los demás...

¿Por qué vamos —seguramente no vamos— a quitarle la tilde a guión, truhán, rió, lió, etc.? La pregunta puede parecer metafísica si no nos hacemos antes otra —la otra— y la respondemos:

¿por qué poníamos (ponemos, pondremos) tilde en guión, rió, riáis, etc.?

Con esfuerzo, porque no era fácil encontrar una buena explicación ni en la antigua Ortografía académica (1959...) ni en los textos normativos ni en los de consulta, con esfuerzo —decía—, pues, habíamos aprendido a poner la tilde a estos términos y a preguntarnos por qué a vio y dio no, y a rió, guió y guión sí, teniendo todas aspecto tan similar[1]. Aparentemente, aunque no supiéramos justificarlo, lo habíamos aprendido bien para palabras como guión, Sión, ión y truhán; pero las vacilaciones eran continuas en otras como fié, crió, guió, rió, guiáis, liéis..., que no cuentan con el «estímulo» ortográfico de terminar —como guión, etc.— en n[2].

Y la respuesta era entonces, como ahora, obvia; de hecho, aunque no «explicada» (y esto dificultaba su acceso al común de los usuarios), estaba implícita en la norma académica: porque vio, dio y fue[3], pretéritos indefinidos (o pretéritos perfectos simples) de los verbos «ver», «dar» y «ser/ir», respectivamente, son monosílabos, mientras que rió (<reír), guió (<guiar), guión y otras pocas palabras no lo son. En ellas, la confluencia de vocal débil y vocal fuerte (tónica) se pronuncia como hiato (dos sílabas, dos); se trata, pues, de palabras polisílabas y agudas terminadas en -vocal, -n o -s precedida de otra consonante a las que corresponde tilde según las reglas generales de acentuación.

Y si la respuesta era/es obvia, ¿dónde estaba/radica el problema?

En la primera edición de la ortografía académica (1969), que consagraba las normas vigentes desde el 1 de enero de 1959, y en la segunda (1974), el problema estribaba en que nunca se explicaba con suficiente claridad que en esas palabras había hiato (dos sílabas) y no se trataba, por tanto, de monosílabos; y como sí se advertía que fue, fui, vio y dio eran monosílabos, el lector acababa deduciendo una regla errónea, pero de difícil comprobación, y poniendo o no tilde en las palabras guió, guión, guiáis, etc., sin clara conciencia de lo que hacía. En realidad, si hubiéramos hecho la prueba de preguntar a la gente (yo la he hecho año tras año con mis alumnos, estudiantes o profesionales) si sabía qué combinaciones vocálicas constituían hiato y cuáles diptongo, hubiéramos comprobado que esa era la primera gran dificultad. Intentemos aclararlo...

a) Llamamos vocales abiertas o fuertes a las vocales a, e, o; llamamos vocales cerradas o débiles a las vocales i, u.

b) De acuerdo con esta clasificación, pueden aparecer, lógicamente, tres combinaciones vocálicas diferentes (en las palabras), que constituyen, a efectos de acentuación ortográfica, una sílaba (diptongo) o dos (hiato) según la siguiente normativa:

1. abierta+abierta: siempre hiato (dos sílabas distintas): aéreo (a-é-re-o)

2. cerrada+cerrada: siempre diptongo (una sílaba): jesuita (je-sui-ta)

3. abierta+cerrada o cerrada+abierta: en este caso, el camino más sencillo consiste en comenzar haciéndose una pregunta:

¿recae el acento de la palabra sobre la vocal cerrada?

: siempre hiato, y siempre con tilde («tilde automática»):

oíamos, sofreír, caída, púa, ataúd, búho, feúcho...

No: casi siempre se tratará de un diptongo:

amaina (llana), láudano (esdrújula), Diéguez (llana), Saiz (monos.)

Pero no siempre se trata en estos casos de un diptongo, y aquí está la clave de todas esas dudas que durante años hemos arrastrado: unas cuantas palabras que contienen la combinación cerrada+abierta tónica constituyen hiato: por ej., acentuar (a-cen-tu-ar), riada (ri-a-da), criar (cri-ar), crié (cri-é), guión (gui-ón)... Y de ellas, sólo unas pocas afectan a la aplicación de las reglas de acentuación y crean confusión en los usuarios: en los ejemplos mencionados, como puede comprobarse, sólo las dos últimas (crié y guión), pues en las demás, a efectos de acentuación gráfica, es indiferente que consideremos la combinación de vocales como hiato o como diptongo (acentuar y criar serían en cualquier caso agudas sin tilde; riada, llana acabada en vocal, tampoco la llevaría en ningún caso). ¿Cuáles son esas pocas palabras que contienen la combinación cerrada+abierta tónica en hiato y requieren acento gráfico?: las que tienen apariencia de monosílabos, pero son en realidad agudas (pues contienen hiato) terminadas en -n, -s o vocal:

pié, pió, piáis, piéis (< verbo piar: pi-ar)

fié, fió, fiáis, fiéis (< verbo fiar: fi-ar)

lié, lió, liáis, liéis (<verbo liar: li-ar)

crié, crió, criáis, criéis (<verbo criar: cri-ar)

guié, guió, guiáis, guiéis (<verbo guiar: gui-ar)

rió, riáis (<verbo reír: re-ír)

frió, friáis (<verbo freír: fre-ír)

guión (sustantivo)

ión (sustantivo)

Sión (sustantivo)

pión (adjetivo <v. piar)

truhán (adjetivo y sustantivo).

Se trata, como puede apreciarse, de una lista limitada de palabras[3], fácil de recordar incluso sin necesidad de detenerse a pensar en la pronunciación de cada uno de los términos, y razonada. A esta lista podrían añadirse otras formas verbales de uso muy poco frecuente, tales como

cié, ció, ciáis, ciéis (<verbo ciar)

pué, puó, puáis, puéis (<verbo puar)

rué, ruó, ruáis, ruéis (<verbo ruar)

trié, trió, triáis, triéis (<verbo triar)

...,

y poco (seguramente muy poco) más.

Admitamos que, como afirma la Academia (p. 43), existe cierta vacilación en la pronunciación espontánea de hiatos y diptongos. Justo es reconocer, sin embargo, que precisamente en estos términos —al menos por lo que al español peninsular se refiere y lo que del español americano conozco— la vacilación es mínima, acaso inexistente: creo que no he oído nunca a nadie pronunciar guion (diptongo) en vez de guión (hiato), ni riais (triptongo) en vez de riáis (hiato+diptongo: ri-áis), pongo por caso (claro está que mi experiencia no tiene por qué agotar las posibilidades). Con buena intención seguramente, guiada del deseo de evitar las frecuentísimas vacilaciones en la acentuación de estas palabras, la Academia propone ahora (pero no impone) en sus nuevas normas la modificación de la regla...

En la nueva Ortografía, la redacción de este punto es, sin embargo, tan ambigua (y poco adecuada, me parece), que no sólo se antoja ya imposible deducir lo que no se decía (esto es, que se trata de palabras bisílabas, salvo vacilaciones para mí desconocidas), sino incluso entender lo que se propone (la eliminación de la tilde en guió, fié, huí, riáis, etc.) y por qué, dada la escasa rentabilidad de tal decisión (la cita está recogida de la pág. 46):

A efectos ortográficos, son monosílabos las palabras en las que, por aplicación de las reglas expuestas en los párrafos anteriores, se considera que no existe hiato —aunque la pronunciación así parezca [¿parezca?] indicarlo—, sino diptongo o triptongo. Ejemplos: fie (pretérito perfecto simple del verbo fiar), hui (pretérito perfecto simple del verbo huir), riais (presente del subjuntivo del verbo reír), guion, Sion, etc. En este caso es admisible el acento gráfico, impuesto por las reglas de ortografía anteriores a estas, si quien escribe percibe nítidamente el hiato y, en consecuencia, considera bisílabas palabras como las mencionadas: fié, huí, riáis, guión, Sión, etc.

¿Y si yo pronuncio el hiato, y si todos lo pronunciamos, pero yo no lo «percibo» (ni nítida ni oscuramente)? Si yo tengo razón, y estas palabras se pronuncian mayoritariamente con hiato, ¿no sería mucho más lógico «explicar» la regla de acentuación que obligaría a ponerles la tilde (y resolver las dudas de los usuarios)? Si yo no tengo razón, y efectivamente hay grandes vacilaciones (en España o en Hispanoamérica) en la pronunciación de estos vocablos —cosa que no creo—, ¿qué ganamos enunciando una regla que no sólo consagra la «no unidad» en el uso escrito, sino que puede infringirse siempre impunemente; una regla que es, por definición, no punible?[4]

Bueno, algo sí ganamos: si no se puede infringir la regla, no habrá infractores. Sin pecado no hay pecadores, y sin pecadores no tiene razón de ser la penitencia —cosa que seguramente agradecerán nuestros alumnos de nuevas generaciones. Los que ya lo han sido, los periodistas que ejercen ya su profesión, los autores que arrastran ya una cierta veteranía profesional o vital... pueden sentirse más seguros: hay un error que ya no cometerán, escriban lo que escriban. Me inclino, personalmente, a pensar que la mayoría continuaremos pronunciando estos términos con hiato y escribiéndolos con su tilde. Quizá necesitemos años para aprender la nueva propuesta. Muchos quizá no lleguemos a aprenderla o a comprenderla nunca. Tal como está planteada, forzoso es reconocer que esto no tiene ninguna importancia. En nuestros medios de comunicación, unos escribirán todos esos términos con tilde, y otros sin ella; si quieren o si ignoran la regla, podrán escribir guión con tilde y fie (pretérito perfecto simple del verbo fiar) sin ella: no tendremos más remedio que pensar que en la primera perciben nítidamente el hiato y en la segunda no, aunque nosotros lo percibamos con toda claridad. Si se reproducen palabras ajenas, se puede incluso alternar el uso con o sin el acento gráfico, con la excusa de que unas veces se ha percibido y otras no. El asunto quizá se convertirá en tema «estético» de cada libro de estilo, para evitar la innecesaria proliferación de duplicaciones acentuales. Poner o no la tilde en palabras como guión, fié, rió, riáis... no sólo no cambiará el curso de la Humanidad, sino que ni siquiera podrá influir ya en la Ortografía de nuestra Academia (que es también nuestra ortografía).


Notas:

[1] Como anécdota, diré que ésta fue precisamente una de las primeras consultas ortográficas que recibió el editor de Espéculo de uno de sus lectores cuando, en 1995, iniciaba esta revista electrónica su andadura; el editor me la hizo llegar, y yo intenté entonces darle una respuesta racional a la pregunta (y personal al lector). Por añadidura, no hay curso en que alguno de nuestros alumnos no haga explícita la misma o muy similar duda en el aula.

[2] Seguramente todo profesor ha comprobado, como yo, la tendencia «natural» de sus alumnos a poner la tilde a toda palabra acabada en vocal+n, sobre todo si la vocal es -o-, sea o no la palabra aguda: camión, avión, comerán, *buscarón, *vivierán...

[3] Para elaborarla, me ha sido muy útil un pequeño manual de Antonio Quilis: Principios de fonología y fonética españolas, Arco/Libros, Madrid, 1997 (véanse particularmente las «Reglas para la formación de hiatos y diptongos», págs. 44-45).

[4] No entro aquí en el caso de huí, huís, que es distinto del que ahora nos ocupa. Fue, fui, vio y dio eran los cuatro monosílabos que —se nos prevenía— no debían, por serlo, acentuarse gráficamente. En el otro lado, huí y huís, fluí, fluís (bisílabos y agudos) recibían la tilde correspondiente.

Revisado 23/01/2000

Comentarios:

amvigara@eucmax.sim.ucm.es

© Ana María Vigara Tauste 1999


El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/cajetin/acentosg.html