El cajetín de la Lengua


UNA TRANSGRESIÓN GRÁFICA MÁS


Dra. Silvia Hurtado González
Universidad de Valladolid

INTRODUCCIÓN

En la prensa escrita la barra (/) presenta dos aspectos: el relacionado con la normativa y el que implica ciertas connotaciones especiales (novedad, afán de llamar la atención). Estos usos connotativos tienen lugar cuando se utiliza la barra en sustitución del guión, empleo que, a no ser que sea producto del descuido y la arbitrariedad, no puede ser considerado una mera infracción ortográfica. Pero antes de exponer tales usos es conveniente recordar la normativa académica con respecto a este signo.

 

USOS NORMATIVOS DE LA BARRA (1)

  1. Sirve para señalar el límite de los versos en los textos poéticos reproducidos en línea seguida

  2. En algunas transcripciones de textos, se utiliza para señalar el cambio de línea en el original

  3. Tiene valor preposicional en expresiones como 120 km/h, Real Decreto Legislativo 1/1995 de 24 de marzo, salario bruto 220 000 pts./mes

  4. Colocada entre dos palabras o entre una palabra y un morfema, puede indicar también la existencia de dos o más opciones posibles
    El/los día/s detallado/s
    Es el tipo de bromas y/o mentiras piadosas que Inés no soportaba

    (Alfredo Bryce Echenique: La vida exagerada de Martín Romaña)

  5. Forma parte de abreviaturas como c/ (por calle), c/c (por cuenta corriente), etc.

La barra puede tener, además, otros empleos en notaciones o expresiones científicas y técnicas (x/y, 8/2), por lo que es de gran rendimiento en algunas ramas del conocimiento. Al no constituir materia estrictamente ortográfica, la Academia recoge tales usos bajo el epígrafe "Usos no lingüísticos de la barra" (2).

 

LA BARRA EN SUSTITUCIÓN DEL GUIÓN

Al margen de estos usos "canónicos", en el lenguaje periodístico impreso la barra está empezando a utilizarse en algunos usos coincidentes con el guión (3). Dichos usos, ilustrados aquí con ejemplos entresacados de la prensa escrita, pueden aparecer esporádicamente en otras muestras de lenguaje formal escrito, pero no están incorporados a la lengua general.

En cuanto a la prensa escrita, estos usos especiales de la barra proceden, en su mayoría, de textos periodísticos de opinión como las columnas personales en donde, tal como se advierte en los libros de estilo de cada periódico, hay que reconocer la libertad de acción de los autores. Es decir, la forma lingüística de estos textos no aparece como directa responsabilidad del periódico. Por otra parte, si se observa la fuente de procedencia de los ejemplos consignados, casi la totalidad procede de El Mundo. Precisamente es en este periódico en el que colabora habitualmente Francisco Umbral, quien en sus producciones periodístico-literarias, en las que encontramos aportaciones innovadoras en todas las áreas del lenguaje, emplea recurrentemente la barra en sustitución del guión, como ya advirtió Amando de Miguel hace algunos años. Pero con el fin de que este trabajito tuviera un carácter más general, he optado por no mostrar ejemplos de Umbral, cuya influencia, sin embargo, puede servir para explicar la profusión de este signo en las páginas de El Mundo.

 

1. LA BARRA EN FORMACIONES COMPUESTAS

En los siguientes ejemplos la barra es empleada como signo de unión de compuestos binominales:

Aunque no sabemos si te refieres a las presentaciones/fiesta para el público o a las que son para la prensa (El Mundo, 24-7-99)

En cuanto a talento corrosivo de la sociedad y la literatura, es mucho más fuerte el de Gide que el de Sartre. En cuanto a hombre/escándalo, también fue mucho más escandaloso el pastor protestante que en realidad no era ni lo uno ni lo otro (El Mundo, 13-3-99)

Compañeros, sin embargo amigos y conocidos tengo, que poseen vastísimas y relucientes bibliotecas tan sólo a base de cumplir años, de celebrar Navidades, de que lleguen reyes. De que les abrumen con envíos/regalo cientos de editoriales. (El Mundo, 27-12-99)

Unos dicen que Antonio Banderas se ha limitado a plasmar el patrón de las películas comerciales al uso, mientras que otros atribuyen al actor/director malagueño unas facultades evidentes para aventurarse en nuevos proyectos. (El Mundo, 10-9-99)

También, aunque con menor frecuencia, la barra puede aparecer como signo de unión de formaciones compuestas cuyos formantes son adjetivos:

Un recorrido crítico/nostálgico por 46 años de Festival (subtítulo de El Mundo, 15-9-99)

Hay un Praga de Kafka y un Dublín de Joyce, y muchos etcéteras turístico/literarios, claro. (El Mundo, 17-8-99)

 

2. LA BARRA EN SUSTITUCIÓN DE UN NEXO

En estos otros ejemplos la barra sustituye al guión con valor preposicional:

La relación Gobierno/PNV prácticamente no existe desde que ETA decidió romper la tregua. (El Mundo, 20-12-99)

Las dificultades, por tanto, para que la fusión BBV/Argentaria se lleve a cabo son muchas. (El Mundo, 21-3-99)

Última relación Aranda/Marsé y, desde luego, no la más tormentosa de todas [...] En cualquier caso, es difícil que el cruce de caminos entre la obra narrativa de Juan Marsé y la cámara de Vicente Aranda vuelva a repetirse. [...] ¿Cómo será la relación Marsé/Fernando Trueba? (El Mundo, 6-11-99)

La pareja Víctor Ríos/Cipriá Ciscar anuncian [sic] sus consorcios (El Mundo, 1-1-00)

Asimismo, los nombres relacionados mediante la barra pueden aparecer sin sustantivo subordinante. En estos casos la barra actúa como una coordinación copulativa:

Titular: Botín/Amusátegui (La Razón, 16-1-99)

Y en el cuerpo del texto:

El órdago lanzado por Botín/Amusátegui supone una conmoción también para la economía de la Unión Europea y para la iberoamericana. Se decía de Emilio Botín padre que, al morir, se fue derechito al cielo porque en su haber sólo tenía buenas acciones. Las malas se las había colocado a sus competidores. De Botín/Amusátegui se puede afirmar lo mismo.

Animosos Almunia/Frutos habrán de extremar la explicación y evocar el aforismo/paráfrasis: En política, para que algo tenga éxito, ha de ser sencillo. (El Mundo, 9-2-00)

Lo cual no evita que Aznar/Mayor estén obligados a volver de su posición errónea y comiencen a tratar seriamente el problema vasco. (El País, 23-12-99)

Aunque es menos frecuente, la barra puede aparecer formando una terna de miembros, también con sustantivo subordinante:

El triángulo Gallardón/Fernández Tapia/Luis Blázquez, con el segundo aeropuerto de Madrid e Ifema al fondo, se observa con serias reservas en la Moncloa, (La Razón, 11-5-99)

o sin él:

Aznar/Rato/Arenas se frotan las manos cuando les ven venir. (La Razón, 27-4-99)

Por último, el uso de la barra que estamos considerando en este apartado puede darse también entre cifras:

Los universitarios del curso 98/99 son 1.578.792, de los cuales 837.185 (53,03%) son mujeres. (El Mundo, 30-1-00)

 

PARA QUÉ Y POR QUÉ

Creo que hay que relacionar la incipiente profusión de la barra con el hecho de que los periodistas, por lo general, se muestran receptivos a los usos novedosos del lenguaje, tras los cuales suele haber un afán de distinguirse y demostrar que se está al corriente de las modas lingüísticas, al igual que ocurre en otras muchas manifestaciones culturales del hombre (la vestimenta, la música, el arte...). A ello hay que unir el pretendido aura de prestigio de la barra. En este sentido, Amando de Miguel, al criticar la frecuencia de la "barrita estructuralista" en las columnas de Umbral, comenta irónicamente que se trata de "un signo de verdadera distinción intelectual" (4). Tales connotaciones derivan de las especiales características de este signo: "su modernidad, procedencia del campo de otras ciencias y su carácter polémico (del que quizás no es ajeno su carácter marcadamente visual)." (5)

Probablemente en la divulgación de este signo haya tenido mucho que ver el magisterio y la difusión de los artículos de Francisco Umbral, como adelanté al principio. Es posible suponer que poco a poco otras personas han imitado su ejemplo porque este autor les merece confianza y respeto. De hecho, así se extienden muchas modas lingüísticas. Pero también es posible considerar este fenómeno como contagio del lenguaje de la publicidad. En efecto, en el ámbito publicitario, donde las transgresiones de todo tipo son frecuentes e intencionadas, la barra es un signo muy socorrido por las razones antes mencionadas.

En cualquier caso, el periodista siempre debe ser consciente de la justificación y de los efectos del signo que elige, lo que dependerá muy especialmente de la automatización de su conducta lingüística y de su sentido común. Porque toda transgresión, por mínima que ésta sea, ha de hacerse con amor, respeto y oportunidad.

 

NOTAS

  1. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Ortografía de la lengua española, Madrid, Espasa Calpe, 1999, págs. 85-86.

  2. Idem, pág. 91.

  3. Véase el cajetín "Un guión sobre el guión".

  4. De Miguel, Amando: "Guioncillos", en La perversión del lenguaje, Madrid, Espasa Calpe, 1985, pág. 68.

  5. De la Fuente González, Miguel Ángel: Los signos de puntuación, Tesis doctoral, Universidad de Valladolid, 1993, pág. 506.

 

28-06-2001

Comentarios:

Silvia Hurtado silvia@fyl.uva.es

© Silvia Hurtado González 2001


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