El cajetín de la Lengua    

Bizarro, de manera bizarra

Lic. Prof. Alfa Segovia de Stanley

Montevideo (Uruguay)

 

Las cuestiones del idioma, en especial las que corresponden al léxico, constituyen una cantera de novedades que se renueva en forma constante.

No tengo vocación de purista, pero en salvaguarda de este precioso legado que nos cobija a tantos hablantes y escribientes pienso que es interesante registrar los cambios de significado que se van operando en algunos vocablos. En este caso, me referiré al uso de bizarro.

Hace ya tiempo que observo en la prensa oral y escrita de esta zona que el adjetivo bizarro está siendo usado con el significado que tiene en inglés o francés es decir, raro, extravagante o estrambótico.

Inclusive, busqué en Google, donde encontré hasta un noticiero bizarro, que, a juzgar por lo visto y leído, es ‘raro, extravagante o fuera de lo común’, pero en modo alguno ‘valiente, esforzado, generoso, lucido o espléndido’, que son las acepciones que se encuentran en el diccionario de la RAE. Como muestra, van algunos titulares del mencionado noticiero bizarro: “Un robot dirigió la sinfónica de Detroit”; “Un hombre hizo bungee- jumping [salto desde alturas con una cuerda elástica] con una cuerda de preservativos”, “Gato de dos caras causa terror en Santiago del Estero”. Es evidente que, a juzgar por los titulares, estas noticias bizarras se refieren a casos extraños, insólitos o chocantes.

Por acá últimamente todo es bizarro, porque cuando una palabra se pone de moda, se propaga como una epidemia y no existe otra que brille de la misma forma; hasta el clima cuando escapa a la normalidad habitual recibe ese calificativo. Veamos algunos ejemplos de la prensa escrita:

1) El diario El Observador, los sábados, viene con varios suplementos. Uno de ellos, con forma de librillo colorido, bien presentado, se llama Vayven (como su nombre lo indica, se refiere a los vaivenes sobre entretenimientos, novedades, carteleras de programas, sugerencias de libros para leer, etc.; es decir, es una verdadera guía del ocio). En la página 34 del Vayven del sábado 22 de septiembre del año 2007, llamada “dvd&video” (sic), a cargo de Miguel Ángel Dobrich, leo el título de un comentario en letras verdes y amarillas: Bizarro Inflamable; y como subtítulo: “Desvíos sexuales laten en Baltimore”. La comedia se llama Adictos al sexo y su director es John Waters. Sigo leyendo para enterarme de qué es lo “bizarro e inflamable” enAdictos al sexo, cuyo asunto, supongo, a juzgar por el título, debe ser expuesto con total intrepidez. El texto comienza con palabras del propio director del filme:

“Si alguien vomita viendo una de mis películas, para mí es como una ovación de pie”.

Pego un respingo en mi asiento. “¡Qué barbaridad! -pienso-. ¿Qué bravura tendrán sus películas para apetecer una reacción tan tremenda?” Sigo leyendo y encuentro otros calificativos para el Sr. Waters: un “asusta ancianas”, “el llamado barón del mal gusto, sultán de la sordidez, y rey de la basura” que - sigue el texto- tiene “el honor de ser de ser uno de los realizadores independientes más importantes de los Estados Unidos -escala obligatoria para todo aquel que se denomine cinéfilo y amante de lo bizarro-”. ¡Ah, caramba! Ahí me doy cuenta de que ese filme supuestamente “bizarro e inflamable” es, entonces, una concepción ‘extraña, rara, extravagante’ y el periodista le ha puesto el mote de moda por estos pagos, con la plena convicción de haberlo colocado en el lugar justo (el título) y también en el contexto adecuado.

¿Acaso no poseemos en español, vocablos o expresiones sinónimas para expresar la idea de ‘raro, estrambótico o extravagante’ y por eso usamos el calco semántico del inglés o francés bizarro?

A juzgar por las consultas realizadas a diccionarios se comprueba que el español ofrece una variada gama expresiva de matices para ‘estrambótico’ según el caso y la ocasión (aunque se esté prefiriendo bizarro).

Veamos algunas:

En el diccionario de sinónimos de Mariano Orta Manzano* aparecen las siguientes posibilidades: exótico, peregrino, extraño, lejano, alienígeno, chocante, extravagante, singular y raro. El diccionario ideológico de Julio Casares agrega otras variantes: estrafalario, estrambótico, original, excéntrico, paradójico, y algunas otras, estupendas, pero... para usar con sumo cuidado: esperpento, adefesio y mamarracho. Y tiene hasta una inefable expresión en latín: rara avis in terris. Por lo tanto, hay maneras de decir lo que se quiere decir, sin emplear un calco semántico. Además, consulté El Diccionario panhispánico de dudas (nuestra, por el momento, última referencia normativa), que desaconseja la utilización de bizarro con el sentido de raro o extravagante.

bizarro -rra. En español significa ‘valiente, esforzado’: «Llega el capitán Andrés Cuevas, un bizarro combatiente al mando de un pelotón» (Matos Noche [Cuba 2002]); y ‘lucido, airoso’: «Vuestra juventud reverdecerá más bizarra y galana que nunca» (Luján Espejos [Esp. 1991]). Debe evitarse su empleo con el sentido de ‘raro o extravagante’, calco semántico censurable del francés o del inglés bizarre: «-Es un nombre bizarro. -No cuando se ha nacido en Sídney y se es australiana» (Leyva Piñata [Méx. 1984]). Tampoco debe emplearse bizarría con el sentido de ‘rareza o extravagancia’.

Pese a estos consejos del DPD, los periodistas siguen prefiriendo el uso del calco semántico aparentemente, censurable. Veamos otros casos:

2) El siguiente ejemplo es del diario El País (Uruguay) del martes 15 de julio del 2008, sección B página 11, bajo un gran titular: “Tinelli se fue a la nieve antes de abrir el esperado baile del caño”.

Para los lectores que no sean del Río de la Plata, hago unas cuantas aclaraciones, quizá necesarias:

a) Marcelo Tinelli (Tinelli en el titular) es un popular conductor de televisión argentino que ha logrado un alto rating (una alta audiencia) con Bailando por un sueño y Patinando por un sueño; en estos programas-concurso, las parejas competidoras se integran con una figura conocida del mundo del espectáculo y otra que se presenta para ganar un premio que donará para determinada obra de beneficencia; el jurado también está constituido por integrantes de la farándula porteña.

b) El baile del caño, famoso por esta zona, se efectúa en torno a un caño, que es un palo o tubo vertical que se coloca atornillado en medio de la pista de baile; la pareja, pero sobre todo la mujer, debe subir y bajar por el palo, contoneándose en forma lasciva.

c) Si se hace una encuesta callejera es posible que la gente diga que no ve ese tipo de programas, pero los medidores de rating (o audiencia) prueban en forma contundente, lo contrario.

Según el texto en cuestión, Tinelli se fue a preparar Patinando por un sueño, antes de presentar el baile del caño, que volverá a pantallas, con sus movimientos eróticos en audaces coreografías, programa que el presentador intentará reposicionar en el primer puesto, para lo cual desde el año pasado apeló a los espectáculos bizarros. Después de hacer mención a las altas cuotas de pantalla alcanzadas el año pasado, se manifiesta la necesidad de volver al primer plano con un plato fuerte. Cito textualmente:

Esa misma noche, además, estuvo el show bizarro de la Tota Santillán, caracterizado como el líder de Kiss pero muy entrado en kilos y esto reportó uno de los picos más altos de audiencia en Buenos Aires, con más de 34 puntos (promedio hogares).

Con esa fórmula (erotismo y show bizarro), sumado algún escándalo, Tinelli y canal 13 intentarán recuperar el terreno perdido frente a Telefé, que ha logrado reposicionar su señal en la segunda mitad del año con el regreso de Susana Jiménez, el repunte de “Vidas robadas” (protagonizada por Facundo Arana) y de las ficciones en horario vespertino que relegaron a la tarde del 13 con sus talk shows.

Nueva aclaración: la Tota Santillán, aunque use un apodo femenino, es un hombre que, “muy entrado en kilos”, como dice el artículo, intenta bailar por un sueño. Para los que quieran verlo caracterizado como el líder de Kiss hay alguna muestra colgada en Youtube. Así, el “show bizarro”, teniendo en cuenta el sobrepeso de la Tota, es una exhibición extraña, estrafalaria o fuera de lo común, como lo fue el joven español ciego que también vino por estas latitudes a competir en el mismo programa de baile; pero es evidente que, a juzgar por los ejemplos mencionados, bizarro no está usado como aconseja la RAE, sino como sinónimo de extraño, raro, estrafalario o insólito.

Agrego dos ejemplos más.

En la sección ESPECTÁCULOS del diario El País (que es uno de los periódicos “de referencia en/de Uruguay) del 28 de julio, en un gran titular “Otra noche bizarra para bailar a puro electropop. Dani Umpi. Mañana vuelve con sus amigas a la Zitarrosa”.

Dani Umpi es un cantante, escritor y performer -así dice el texto- que se caracteriza, precisamente, por sus espectáculos extraños, y, hasta si se quiere, locos o grotescos. Una aclaración que puede ser útil para los lectores que no son uruguayos, “las amigas” son sus músicos y acompañantes- no todas son mujeres- y “la Zitarrosa” es una sala de espectáculos de Montevideo que lleva ese nombre en honor a un cantante uruguayo muy querido y famoso: Alfredo Zitarrosa.

El último ejemplo que presento para documentar el uso del significado de bizarro como estrambótico e incluso ‘loco o anormal’- el más contundente que hallé- es una guía turística que lleva por título: Buenos Aires bizarro.

La información está en la revista Galería, que publica el semanario Búsqueda de fecha 17 de julio. La obra es el trabajo de un periodista, Daniel Riera, y un fotógrafo, Diego Sandstede. Galería dedicó tres páginas a la descripción de “la guía para perderse” como también se la denomina. Según esta información, sus autores pasaron más de un año recorriendo la ciudad de Buenos Aires para encontrar lugares o recorridos no convencionales.

En la introducción de ‘Buenos Aires bizarro’ se señala:

"Un recorrido por lugares bizarros puede no ser bizarro. El lugar donde se cometió un crimen no es bizarro en sí mismo: la idea de recorrer una serie de lugares donde se cometieron crímenes sí lo es”

El libro que Riera escribió por encargo, se inspiró en otros de la misma índole, porque según la información proporcionada por Galería, ya existe un “Santiago bizarro”, una “Bogotá bizarra” y, -sobre todo- un “L.A. bizarro” del norteamericano Jim Fitzgerard. Es muy probable que, en estos casos, el calco semántico haya sido tomado del inglés, puesto que la guía de Los Ángeles fue escrita originalmente en ese idioma.

La consulta del Breve diccionario etimológico de la lengua castellana de Joan Corominas (Gredos, Madrid, reimpr. 1987) nos proporciona un dato particularmente interesante: en él se dice que el término procede del italiano bizzarro ‘fogoso’, propiamente ‘iracundo, furioso’, y es de origen incierto; y se aclara que el francés bizarre ‘estrambótico’ procede también del italiano bizzarro.

Consulto, por último, el Diccionario de uso del español de Maria Moliner (Reimpresión Gredos Madrid, 1990) que me aporta más datos interesantes.

Bizarro,a. 1) Valiente. No se aplica corrientemente más que a militares, frecuentemente como epíteto humorístico y los que lo usan le dan más bien el sentido de “apuesto”. ‘La acompañaba un bizarro militar’ 2) D.R.A.E. “Generoso, lucido, espléndido” 3) Ahora se encuentra alguna vez usado en el periodismo con el sentido del ‘bravo’ clásico que tiene en francés: extravagante, sorprendente o gracioso. ‘¡Bizarra idea! (La negrita es nuestra).

Destaqué en negrita la tercera acepción que brinda este diccionario, donde claramente se expresa que bizarro ya había sido encontrado en el periodismo con el significado de ‘extravagante’, aunque ‘alguna vez’. En la actualidad, en cambio, su uso se ha hecho frecuente, casi se podría decir que de aparición cotidiana. (No voy a abundar más en citas de diccionarios, pero el DUE no es el único que documenta el uso de bizarro como “raro”).

¿Significa esto que (quizás por su poco uso) hemos olvidado el significado de bizarro en castellano y estamos reaprendiéndolo del francés (o tal vez más verosímilmente del inglés, dados los tiempos que corren) para ponerlo de moda? ¿Es este actual bizarro un galicismo/anglicismo, destinado a echar raíces firmes en el español? ¿Terminará la RAE, notaria del idioma, aceptando este “novedoso” significado o pasará la moda y con ella desaparecerá la fiebre? Indudablemente, habrá que seguir observando su evolución.

Mientras tanto, por lo menos, llamemos la atención sobre este fenómeno y divulguemos lo que está ocurriendo con su uso, pese a los consejos del DpD.

 

*ORTA MANZANO, Mariano: Diccionario de sinónimos, Editorial Juventud, Barcelona (España), 1980, s. v.

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© Alfa Segovia de Stanley 2008

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