El cajetín de la Lengua    

La coma y el pero

Ana María Vigara Tauste

amvigara@ccinf.ucm.es
Universidad Complutense de Madrid

Este "cajetín", por el momento, no pasa de ser una nota de urgencia, una simple llamada de atención, el planteamiento de una pregunta: ¿qué pasa en nuestros medios de comunicación (escritos) con la coma (o el signo de puntuación) que debería preceder siempre, salvo excepciones, a la partícula adversativa "pero"?

El ejemplo lo recojo de la edición de La Vanguardia Digital de hoy, 19 de noviembre del 2005:

Rebatió [Carlos Ruiz Zafón] que su novela interese a la gente que no lee: "Eso se ha dicho pero es una bobada; obviamente, la ha leído gente que lee".

Pero podemos recoger otros muchos ejemplos en nuestros diarios —fue El País el primero que llamó mi atención (hace aproximadamente un año, si no estoy equivocada) por la frecuente eliminación de esa coma delante de la conjunción adversativa—, incluso en los titulares, donde es difícil pensar que se trata de una simple errata no corregida. Este titular corresponde al Abc del 7 de noviembre (2005, pág. 56):

Juan Goytisolo: "Yo he escrito esto pero no recuerdo haberlo escrito",

así como este otro, del 4 de noviembre, en el que la ausencia de coma revela además uno de los olvidos más comunes en cuestiones de puntuación: tras los puntos suspensivos se puede (y se debe) poner cualquier otro signo que convenga (la coma, en este caso):

Lápiz rojo… pero de trazo grueso.

El signo de puntuación delante del nexo adversativo no se elimina siempre ni tampoco en todas las secciones (lo cual orienta seguramente acerca de las premuras con que se trabaja en los medios de comunicación), pero desaparece ya con mucha más frecuencia de la que las posibles excepciones permitirían.

El fenómeno merece mucha más atención que esta breve nota, y es de esperar que pronto la reciba. Es verdad que los medios de comunicación amplían su repercusión; unos parecen seguir a otros en las novedades más interesantes, pero también en las más peregrinas. Para muchos lectores, la desaparición de esa coma (que sirve para jerarquizar contenidos e indica pausa y entonación que hacemos también en la lengua hablada) no tendrá de momento ninguna explicación. La alternancia de la partícula "pero" con y sin coma (u otro signo) delante desconcertará a muchos al principio; pero no podemos descartar que pronto, habituados nuestros ojos de lectores también a su desaparición, contribuya además a la confusión en uno de los aspectos de la escritura más "desamparados" entre nosotros (y más decisivos en la comunicación con el lector): el de la puntuación.

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© Ana María Vigara Tauste 2005


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