El cajetín de la Lengua    

¿Son correctas las expresiones ‘delante mío’, ‘detrás suyo’?
¿Y ‘detrás suya’, ‘detrás nuestras’?

Soledad de Andrés Castellanos
msandres@eucmos.sim.ucm.es
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

 

Al escribir en el título la fórmula ‘delante mío’, mi ordenador no me lo permite, y sustituye automáticamente, corrigiéndome, mi propuesta por la solución correcta, delante de mí’. Me obliga con ello a desactivar el corrector -que me indica en pantalla: «el uso del pronombre posesivo “mío” o “mía” en este caso es propio del lenguaje coloquial»- y a repetir la propuesta discutible, ‘delante mío’; sin duda, quienes diseñaron el programa informático, asesorados por filólogos, introdujeron la corrección pertinente, pues estaban seguros de cuál era el uso correcto.

Yo, en cambio, tras varios años de observación y reflexión sobre estos usos, empiezo a no sentirme tan segura como ellos... Intentaré explicarlo a continuación.

Fue en mayo de 1997 cuando, observando con mis alumnos de entonces la campaña publicitaria que lanzaron los editores del diccionario Clave, empezamos a fijarnos con especial detenimiento en este tipo de expresión. La citada campaña presentaba una excelente fotografía: un cazador, chaleco deportivo con bolsillos, escopeta en mano, el sombrero volando varios centímetros por encima de la cabeza -fruto del terror o del estupor, o probablemente de ambos- descubre demasiado cerca un feroz y enorme animal. Sobre la foto, un breve mensaje:

«¿delante mío o delante de mí?».

Y bajo ella, un texto relativamente extenso:

¿Es correcta la expresión delante mío? ¿Se dice le disparó o lo disparó? ¿Qué significa bwana?

Si quieres resolver todas tus dudas, busca en CLAVE. El diccionario más útil y actual [...].

Se trataba del Diccionario de uso del español actual, con prólogo de Gabriel García Márquez, editado por SM, y cuyo precio de salida en aquella fecha, 1997, fue de 4995 pesetas. Y, en efecto, cuando buscamos s/v delante, encontramos esta respuesta normativa: «Su uso seguido de un adjetivo posesivo es incorrecto: Hay sitio libre delante {*mío >de mí}».

No me planteaba yo por entonces demasiadas dudas respecto a estas expresiones, pues, en efecto, también a mí me parecía correcto ‘delante de mí’, ‘detrás de nosotros’; e incorrecto ‘delante mío’, ’detrás nuestro’, que yo no usaba ni uso aún, pero que empecé a observar que usaban a menudo muchos de mis amigos y de mis alumnos, incluso los más cultos.

Contra este uso se había manifestado Lázaro Carreter en 1989 en ‘el dardo’ titulado Entrevistas telefónicas:

No ya de la plebe, sino del puro lumpen lingüístico ha salido el hoy triunfal delante mío o detrás suyo. Era como un polvo añejo pero quieto en los recovecos del idioma, sobre el que han soplado los medios de difusión. Hoy sale por los receptores en densas nubes, y pica en los oídos. Obviamente, los pronombres mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro, con sus femeninos y plurales, son posesivos. Señalan que algo pertenece a la persona gramatical, y sólo entonces sustituyen a de mí, de ti, de él... La agreste flor consiste en emplear tales formas como meros indicadores personales sin valor posesivo, complementando a adverbios de lugar: «cuando alguien va delante mío»..., en vez de «delante de mí», decía el motorista Sito Pons a raíz de su segunda gesta mundial, explicando cuánto le molestaba ver la espalda de cualquier rival.

Pero, claro, el gran campeón, de lengua materna catalana como Miguel Roca, se limita a repetir lo que oye a castellanos viejos o nuevos, a quienes escucha eso de «tienes la avispa detrás tuyo» o «vienen detrás nuestro» (El dardo en la palabra, 1997, 511).

Abundantes testimonios de estos usos

Fuimos recogiendo ejemplos en los periódicos, pero también en los medios audiovisuales e incluso en prosa literaria. He aquí algunos:

Él vino silenciosamente por detrás suyo [...] Una vez, delante mío, le preguntó... (Mario Benedetti, Gracias por el fuego, Alfaguara, 1983, 117, 206).

Tal vez nos quede un pedazo de Oriente dentro nuestro, allá a la altura de la vesícula (Rosa Montero, El País, 7.1.97, 48).

Pienso que están detrás mío (un ex legionario habla de los malos tratos en el ejército, tras haber ganado un pleito, TV5, 14.1.97).

Yo acompañaba a Ribbentrop, y, a la mañana siguiente de la firma, cuando paseaba detrás suya y de Hitler, escuché una frase del Führer que me sorprendió (El País 16.11.97, Domingo, 2).

Mira alrededor suyo el espectáculo turbulento y monótono de todos los días (Antonio Muñoz Molina, Plenilunio, Círculo de Lectores, Barcelona, 1997, 153).

El camión que iba delante mío se atravesó (El País, 30.1.98, Internacional, 7).

Mi madre y mi padre detrás mío (José Mª López, en la SER, hacia las 17.15, 3.11.98).

Del energúmeno que los humanos llevamos agazapado dentro nuestro (El País, 15.12.98, última página, texto de Rosa Montero, columna titulada La Bestia).

Estuvo trabajando muy cerca suyo (Marcelino Oreja, TV1, declaraciones con motivo de los funerales por Hassan II, hacia las 19.30, 25.7.99).

Batí mi propio récord, ya que fueron hasta seis los taxis que estaban libres y que pasaron delante nuestro ignorándonos de forma ostensible o negándonos el servicio con la mano (El País, 17.6.01, Opinión, 14, Cartas al director).

[A Fabio Capello] no le importó demasiado hasta que se dio cuenta de que, detrás suyo, estaba su mujer en top less (El País semanal, 19.8.01, 28).

Diccionarios de dudas

Se impone la consulta de los diccionarios de dudas.

Manuel Seco, en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, Madrid, Espasa, 1998 [10ª edición] rechaza este uso:

No se admite en la lengua normal la construcción popular delante + adj posesivo (delante mío, delante suyo), aunque aparezcan ejemplos de ella en Unamuno, Agustí (cit. Fernández Ramírez, § 121) y otros escritores: «El sinfín de trastos inútiles que era todo cuanto podía ver delante suyo» Garmendía, Memorias, 12). A veces el posesivo va en forma femenina («delante mía» Sastre, Taberna, 113; «delante nuestra» Quiñones, Viento, 210). En algunos países americanos, como Perú, Bolivia y Ecuador, se oyen las formas en su delante, por su delante, igualmente rechazadas en el uso normal (Kany, 45): «Que un hombre como Antonio Vilanova se turbara así en su delante» (Vargas Llosa, Guerra, 180).

Y, del mismo modo, s/v detrás:

No se admite como normal la construcción detrás + adjetivo posesivo: «Quien las pronunció [las palabras] tiene detrás suyo un pasado» (J. Tusell, Abc, 3.8.1978, 3); «Dejamos detrás nuestras los dos tercios del puerto» (Campión, Narraciones, 20).

Nos parece que José Martínez de Sousa, Diccionario de usos y dudas del español actual, Barcelona, Vox, 1998 [2ª edición] no se muestra tan tajante en contra de estas construcciones:

delante mío o delante mía. Forma plena del posesivo pospuesto, que en el español europeo se siente como coloquial y suele sustituirse por delante de mí. Según el caso, toma las formas tuyo, suyo, nuestro, vuestro, suyo, con sus femeninos (menos frecuentes) por de ti, de sí o de él, de nosotros, de vosotros o de ustedes, de ellos, respectivamente, con sus femeninos (menos frecuentes). Esta construcción, de uso común en Hispanoamérica, puede aparecer también, en ocasiones, como catalanismo de frecuencia.

Reproduce Martínez de Sousa entradas equivalentes para las fórmulas alrededor mío, delante mío, después mío, detrás mío, en contra mío, en torno mío.

Los libros de estilo

Los libros de estilo de El Mundo y el Abc, así como el Manual de español urgente de la agencia Efe, tienden a simplificar el problema, limitándose a considerar estas expresiones como incorrectas, y a recomendar la sustitución, como hace mi ordenador, por ‘delante de mí’, ‘detrás de él’, etc.

No hemos encontrado referencia a tales expresiones en la última edición del libro de estilo de El País (Madrid, Santillana, mayo de 2002) ni en el Diccionario de español urgente de la agencia Efe (Madrid, SM, 2000).

Las gramáticas

A fin de profundizar en este asunto, nos ha parecido conveniente recurrir a algunas gramáticas.

La Academia en su Esbozo (1973, § 3.10.11d) nos recuerda que este uso de formas pronominales plenas precedidas de adverbios o locuciones de lugar está documentado en el español de América. Se aportan tres ejemplos, los dos primeros del argentino Ricardo Güiraldes, y el tercero del ecuatoriano Alfredo Pareja Díez-Canseco:

Sacando coraje en las risas que oía detrás mío, no me movía un ápice (Güiraldes, Don Segundo Sombra, [1927], Madrid, 1934, cap. I); Encima nuestro, el cielo estrellado parecía un ojo inmenso (Ibíd., cap. VIII); ¿Y qué? ¿Te vas a desnudar delante mío? (A. Pareja Díez-Canseco, Hechos y hazañas de Don Balón de Baba y de su amigo Inocente Cruz, Buenos Aires, 1939: Segundo día, cap. II).

Emilio Alarcos Llorach, en su Gramática (Madrid, Espasa Calpe, 1994, § 131) recoge la existencia frecuente en Hispanoamérica y España de estos grupos (alrededor mío, en contra tuya, en torno vuestro, delante suyo; e incluso, en su delante. Nos pone en guardia respecto a la posibilidad de que «alguno de estos usos no sea recomendable». Veamos los ejemplos:

Iban en conversación delante nuestro (Unamuno); (era sobrenatural que un hombre como él) se turbara así en su delante (Vargas Llosa); Es la sustancia material [...] que circula dentro nuestro (Unamuno); Sentados ya alrededor suyo, de nuevo me tendió la mano (Francisco Ayala); De detrás suyo surgen muchas figuras disparando (Vargas Llosa); Tiene en contra suya aquello por negar lo cual es él un héroe (José Ortega y Gasset).

La inacabada Gramática Española de Salvador Fernández [Ramírez] (Madrid, Revista de Occidente, 1951, § 121; 2ª edición, volumen 3.2. El pronombre, preparado por José Polo, Madrid, Arco/Libros, 1987, § 122/121), al analizar en el § 121 ‘algunas otras particularidades’ de los pronombres posesivos, empieza por señalar que «la relación simbolizada por los pronombres posesivos excede en español, como en latín, de lo que suele entenderse por relación posesiva».

En el citado párrafo se aportan ejemplos de construcciones alternantes, como a mi lado / al lado mío, a espaldas suyas / a sus pies, en torno suyo / en su torno, alrededor suyo [de usted] / en redor suyo... (documenta Salvador Fernández los ejemplos correspondientes en Galdós, Álvarez Quintero, Valle-Inclán, Azorín y Pérez de Ayala). Nos explica Fernández que tales construcciones se han propagado en nuestra lengua a preposiciones primarias y a adverbios de origen preposicional, como sucede en el caso de las expresiones en pos suyo, en contra tuya, dentro mío, (en pos nuestra, con concordancia femenina, citado por Cuervo, Apuntaciones, § 394, sin documentarlo), en pos suya, delante mío, delante suyo, arriba mía, ensima mía (los ejemplos aparecen documentados en R. Pérez de Ayala, A. H. Catá, G. Celaya, el Centón epistolario, Unamuno, I. Agustí, Álvarez Quintero, Muñoz Seca). Delante mío y delante suyo proceden de Contra esto y aquello 28, donde Miguel de Unamuno traduce devant moi de un pasaje de Flaubert; y de Ignacio Agustí, El viudo Ríus I, 15. Nos interesa especialmente el comentario que aporta el gramático Salvador Fernández: «La tendencia al uso de los posesivos en estas combinaciones es muy fuerte, no sólo de naturaleza literaria»; y las documentadas observaciones que recoge en nota (página 234, nota 1):

«El femenino del pronombre en la construcción arriba mía, que según Rosenblat [BDH II, 141] ponen los Quinteros en boca de una mujer, creo que se debe a la terminación en -a de arriba. Lo mismo ocurre en el caso de en contra mía, frente a en torno mío, dentro mío. V. Kany, Syntax 44-46. Véase también Lázaro Schallman, Coloquios sobre el lenguaje argentino, Buenos Aires, 1946, p. 199 (cita cerca suyo, lejos nuestro, detrás mío)».

La Gramática Descriptiva de la Lengua Española, dirigida por Ignacio Bosque y Violeta Demonte (Madrid, Espasa, 1999, I, 15, «El posesivo y las relaciones posesivas», por M. Carme Picallo y Gemma Rigau, § 15.3.1), recoge también la existencia de giros o locuciones prepositivas o adverbiales de este tipo: en lugar suyo, en contra tuya, a costa mía, de parte nuestra, por cuenta vuestra, en presencia mía, encima nuestro, debajo suyo, a pesar suyo, en derredor mío y en torno suyo, atrás suyo, entre otros. Se reconoce en este trabajo que algunas de estas expresiones están consideradas como «propias del habla coloquial o dialectal en el español peninsular», siendo «preferible el uso del pronombre personal tónico precedido de preposición», mientras que en el español de América es muy común «el uso de forma plena precedido de adverbio o locución», remitiendo al Esbozo, § 3.10.11d. Formas concordando en género femenino como delante suya, arriba mía o encima mía se presentan como propias de «hablas andaluzas o hispanoamericanas» (se cita a Zamora Vicente 1966, 433 y a Kany 1945 [traducción española, Gredos, 1969], 66; no citan, en cambio, a Salvador Fernández, cuya gramática sí consta en las referencias bibliográficas, p. 1022).

Conclusiones: conflictos entre norma y uso

Nos encontramos ante uno de los problemas que plantea la reflexión sobre el uso del español de hoy. Se trata a menudo de discrepancias entre norma y uso, diferencias entre lengua formal y nivel coloquial, de problemas que surgen por la propagación acelerada de nuevas normas, de peculiaridades geográficas que se difunden de modo sorprendente, debido a la facilidad creciente en las comunicaciones y a la influencia de los medios informativos, creando desconcierto entre los usuarios de nuestra lengua.

Hemos encontrado un afán normativo, dogmático, que incluye juicios de valor y, en consecuencia, rechazo o descalificación de las formas presentes en nuestro título. En el dardo de Lázaro Carreter, que llega a hablar de «lumpen lingüístico» y que culpa, seguramente con razón, a los medios de difusión; pero también en los diccionarios de dudas, los libros de estilo y las gramáticas.

Lo que nos piden a los filólogos cada día cuando nos consultan es respuesta clara y breve, urgente y fácil. No es siempre posible atender a los requerimientos, pues los problemas lingüísticos exigen casi siempre análisis y reflexión: análisis de abundantes datos, y reflexión inteligente y no dogmática, abierta a las amplias posibilidades de la herramienta inestable y dúctil que es la lengua española. La complejidad de nuestra lengua en sí misma, como sistema y como estructura viva y cambiante, impide que la vieja norma única e ideal de lengua culta y literaria se mantenga, cuando se propagan a velocidad de vértigo nuevas fórmulas que nos abruman y nos plantean dudas agobiantes. No sabemos si en este caso podría ser oportuna una fórmula alternante entre la expresión conservadora ‘delante de mí’ y los nuevos usos que representa ‘delante mío’.

A lo largo de su historia, la propia Academia ha ido incrementando sus dosis de tolerancia, procurando actuar con menor dogmatismo y mayor cautela, tomando conciencia de las dificultades para mantener en algunos casos una norma única en el panorama del español actual, que se utiliza en espacios enormemente extensos.

En el curso de la elaboración de este trabajo nos ha sorprendido especialmente la abundancia y el rigor de los datos que aportaba ya en 1951 la documentadísima gramática de Salvador Fernández. Y sus acertados y escuetos comentarios, así como su punto de vista descriptivo, eludiendo la norma excluyente.

Y, sin embargo, a quienes nos pidan explicaciones sobre las expresiones reseñadas en el título de este trabajo, aquí y ahora -seguro que algunos de nuestros consultantes tienen mucha prisa y carecen de tiempo y paciencia para leer todos estos datos- no podemos más que sugerirles que se limiten a obedecer a los diccionarios de dudas, y eviten todavía hoy -el futuro llegará pronto, y ya lo veremos- pronunciar o escribir tales expresiones.

UCM, 17 julio 2002

17/10/2002

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