El cajetín de la Lengua


OSASUNA, LAS PALMAS, LA ‘JUVE’
(NOMBRES DE EQUIPOS DEPORTIVOS)


Dra. Ana María Vigara Tauste

 

Frente a lo que ocurre con los antropónimos (nombres de persona) y los topónimos (nombres de lugar)[1], los nombres de equipos deportivos no presentan grandes problemas (ortográficos) de escritura, pues hay en este punto una norma de uso clara que parece generalmente aceptada en nuestros medios de ámbito nacional: se respeta y se utiliza sin traducir, siguiendo fielmente el original, la etiqueta-nombre propio de los equipos deportivos extranjeros o españoles gallegos, catalanes o vascos. De modo que incluso los medios que no admiten Bayern para Baviera, Lleida para Lérida ni Ourense para Orense, no suelen tener ningún inconveniente en utilizar esa versión (del topónimo) para referirse al equipo de fútbol, por ejemplo[2].

El uso, sin embargo, no está exento de vacilaciones, problemas y curiosidades..., que, salvo excepciones (¿por qué, por ej., el Sporting [de Gijón] y el Racing [de Santander] se han escrito siempre sin tilde en nuestros periódicos?; ¿por qué el Eibar, equipo vasco, aparece unas veces con tilde, castellanizado, y otras sin ella como en euskera?, ¿por qué nuestros medios escriben el Villarreal si se trata de un equipo castellonense y quienes están vinculado a él dicen el Vilarreal?...), atañen sobre todo al uso gramatical y referencial que se hace de estos nombres propios, mucho más que al ortográfico. Con el añadido también –y en esto sí coinciden con topónimos y antropónimos– de que las opciones tienen distinta valoración "ideológica", lo cual las convierte en necesariamente connotativas.

De entre los españoles, el caso más curioso es, sin duda, el del Club Atlético Osasuna, equipo navarro (de Pamplona) recién ascendido a Primera División que suele abreviarse como Osasuna, sin el artículo determinado (masculino, como "equipo", palabra que se supone elíptica en la expresión) que generalmente ponemos a todos los demás equipos para referirnos a ellos. Y es que en este caso, por alguna razón difícil de discernir, al parecer periódicos, periodistas, redactores de radio y televisión... saben que se trata de un nombre vasco (significa ‘salud’) que integra en su -a final el artículo, con lo que, en rigor, la expresión "el Osasuna" expresaría dos veces el artículo, una en castellano (el) y otra en euskera (-a). Y si (como mínimo) curioso es que todo el mundo parezca saber una cosa así, más curioso y desconcertante se me antoja que todo el mundo parezca acatar (sin planteárselo) norma tan curiosa y difícil de mantener en el uso espontáneo, fluido e intuitivo de la lengua... Se trata –casi no hace falta decirlo– de una imposición aplicada con sospechosa unanimidad a la lengua escrita de nuestros medios, imposición que el hablante común no tiene en cuenta (ya hemos dicho que es contraintuitiva), pero que se cuela con cierta frecuencia en los informativos de radio y televisión (oralización, lengua escrita leída).

Así, en nuestros periódicos podemos encontrar cotidianamente que se nos habla de lo bien o mal que jugaron el Atlético de Madrid, el Betis o el Salamanca, pero se nos informa, por ejemplo, de que "Osasuna se une al Las Palmas y al Villarreal en el ascenso a Primera"(El País, 5-6-2000, portada). Y obsérvese que en el ejemplo aparece otro equipo que tiene incorporado en su nombre el artículo (Las Palmas) y que también a este se le añade sin compasión el correspondiente artículo masculino singular (el [equipo] Las Palmas). Y se pueden documentar otros ejemplos en que se duplica el artículo[3], como

Hoy el L’Eliana [equipo valenciano de balonmano cuyo nombre completo es –si no estoy equivocada– Milar L’Eliana] buscará asegurarse la Recopa (ABC, 20-5-2000, pág. 71),

sin que, en honor a la verdad, ni la vista ni el oído de los usuarios sufran demasiado; todo lo contrario –y el uso hablado lo demuestra–: "el Las Palmas" se acepta sin problema y suena bien, pese a la duplicación del artículo (sin él parecería que se alude a la ciudad, capital canaria), mientras que cuando se nombra al equipo de fútbol pamplonés el común de los usuarios precisa (el oído echa en falta, la vista busca) el artículo omitido (la primera, intuitiva interpretación es la de nombre propio de persona)...

Curioso es también el trasiego de artículos que sufren en nuestros medios algunos equipos italianos. El término para "equipo" es en italiano squadra, femenino; pero, a diferencia de lo que hacemos en español, los italianos no aplican sistemáticamente el femenino a sus equipos como nosotros aplicamos el masculino a los nuestros: la Juventus, la Roma, la Lazio, la Fiorentina y l’Inter[nazionale Milano], por ejemplo, son femeninos; pero il Milan e il Bari, por ejemplo, son masculinos... Aunque la regla es para el italiano relativamente sencilla (salvo La Roma y la Lazio, los equipos son masculinos si llevan el nombre de la ciudad o la región, y femeninos el resto), nosotros conservamos muchas veces (pero no siempre, ni de forma regular en los distintos medios y redactores) el femenino para tres de los equipos mencionados (Juventus, Roma, Fiorentina), que son los que terminan en -a o tienen traducción española al femenino, pero convertimos casi siempre en masculinos, como si de equipos nuestros se tratara, los otros dos: el Lazio, el Inter de Milán. Por cierto, el Milan es, sobre todo en los medios "orales", con cierta frecuencia el *Milán, por analogía con el topónimo castellano de la ciudad de origen, Milán (en italiano, Milano)[4].

Justo es decir que, por otra parte, el fútbol mueve montañas y no hay vacilación, duplicación, incorrección o incoherencia lingüística que impida que casi todos acabemos informados y bien informados –y hasta sobreinformados.[5]

 


Notas

[1] A los antropónimos está dedicado el ‘cajetín’ "Bernabéu..."; a los topónimos, "Baviera...". De estos tipos de nombres y de los de equipos deportivos (que protagonizan estas notas) se trata con mayor profundidad en "Ortografía e ideología: los nombres propios no castellanos en los medios de comunicación", trabajo publicado en el núm. 15 de esta revista (Espéculo).

[2] Como en el caso de antropónimos y topónimos, los que proceden de lenguas con alfabeto no latino se adaptan o traducen (por ej., el Estrella Roja de Belgrado).

[3] De los ejemplos podría deducirse que nuestros medios tienen gran empeño en ser respetuosos con el euskera (omitiendo el artículo castellano: Osasuna) o incluso el inglés (difícilmente encontraríamos en un escrito "el The Sunday Times"), pero les importan bastante menos el castellano (el Las Palmas) y el catalán (el l’Éliana), deducción de la que –estoy segura– no querrían sentirse responsables ni son hoy por hoy conscientes.

[4] Los italianos llaman /mílan/ a su equipo de fútbol, en lectura (coincidente con la española) del nombre que le pusieron sus fundadores, que eran de origen inglés: Milan. Esta era, sin embargo, la versión inglesa del topónimo, pronunciado como en español (/milán/; aunque escrito sin la tilde que nosotros le pondríamos), que es como siguen leyendo los ingleses el nombre de este equipo de fútbol. Seguramente porque en su origen está el topónimo, aunque no coincida con el vernáculo, il Milan es masculino en italiano. Además de este, la ciudad tiene otro equipo de fútbol importante, el Inter (abreviación de "Internazionale Milano"), que es, como hemos dicho, nombre femenino en italiano

[5] Agradezco a Luis Prados Roa, Teresa Prieto Palomo y el profesor Roberto Veciana sus siempre acertadas informaciones y precisiones en asuntos deportivos (futbolísticos sobre todo), para mí tan valiosas.

 

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© Ana María Vigara Tauste 2000


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