El cajetín de la Lengua    

La “gripe del pollo”, “aviar”, “aviaria”, “de las aves”...
¿En qué quedamos?

Macarena Lora Gómez
m_loragomez@hotmail.com

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertaba hace apenas unas semanas de la propagación “sin precedentes” de la bird’s flu, virus que periódicos y periodistas españoles tuvieron que rebautizar con rapidez a la española. El mundo entero está alerta, aumentan los temores de que el virus origine una pandemia, de que mute y se propague sin posibilidad de control, y en España todavía no nos ponemos de acuerdo en el nombre: gripe del pollo, gripe aviar, gripe aviaria, gripe avícola, gripe de las aves... Difícil labor la de bautizar (con éxito unánime) a tan letal virus.

Mientras que la Real Academia Española admite como sinónimos los términos aviar y aviaria (‘perteneciente o relativo a las aves, y especialmente a sus enfermedades’), algunos medios de comunicación prefieren buscar el término que los distinga del resto. Así, por ejemplo, cada vez que leamos el término “gripe del pollo” sabremos que seguramente se trata de una información de ABC. (“Alerta en la OMS ante la sospecha del primer contagio entre humanos de la gripe del pollo”. ABC, 2 de febrero de 2004). Parece que este término es el que ha gozado de mejor acogida entre los lectores, y en la calle lo frecuente es designar al virus precisamente como “gripe del pollo”. Sin embargo, como indican los preocupantes resultados y el creciente número de víctimas humanas, la enfermedad no afecta sólo al pollo. Así que, ¿por qué atribuirle la enfermedad a quien no es su única víctima? Es más, ¿por qué iba a ser la gripe “del pollo”, y no “de la gallina”, que es, después de todo, de donde viene aquél?

El País tampoco parece haber alcanzado una solución. La información del día 4 de febrero relataba la muerte de una joven por la gripe del pollo en Vietnam”, mientras que el gráfico ilustraba los países afectados por la gripe aviaria.

Para El Mundo, en cambio, “Vietnam confirmó hoy la muerte de una chica de 16 años por la gripe aviar, la undécima víctima que se registra en el país” (3 de febrero de 2004). El mismo diario, prefiere titular en otra ocasión: “Asia combate con desigual fortuna la gripe de las aves”. Este último modo de denominarla es traducción literal del inglés bird’s flu, que es como, en un principio, comenzó a hablarse de la gripe en Asia y el término que difundieron en primer lugar las agencias. Y de nuevo el término, aunque incluye a otras aves como patos, por ejemplo, presenta idéntico problema que gripe del pollo. ¿Acaso ésta no afecta también a humanos? ¿No estamos cansados de leer información sobre personas aquejadas de esta enfermedad, y sobre el enorme riesgo que la propagación del virus entre humanos entraña? Más aún: ¿no apuntan las últimas informaciones a que el cerdo también podría estar afectado?

El término avícola ha gozado hasta ahora de menor popularidad y, salvo en algún telediario, sólo se ha utilizado tal adjetivo refiriéndose a otros sustantivos, no a la gripe: “Vietnam tendrá que sacrificar a toda su cabaña avícola” (El Mundo, 4 de febrero de 2004).

La solución deseable sería lograr una cierta uniformidad en la terminología y evitarle al lector confusiones (o multiplicaciones) innecesarias. Pero eso sería de momento, sospecho, tanto como pretender erradicar el virus.

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© Macarena Lora Gómez 2004

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