El cajetín de la Lengua


UN GUIÓN SOBRE EL GUIÓN


Silvia Hurtado González
Universidad de Valladolid



El guión (1) ortográfico se ha puesto de moda entre los periodistas. En realidad, este signo siempre ha estado disponible en la lengua común, pero es en el lenguaje de la prensa escrita donde ha alcanzado una mayor difusión, favorecido por las circunstancias en que se produce el acto comunicativo. En este sentido, son evidentes las ventajas periodísticas que su uso comporta, concisión y economía lingüísticas, pero tampoco se pueden descartar sin más otras motivaciones que tienen que ver con los gustos personales del periodista, quien por prurito innovador llega incluso a la transgresión gráfica.

EL GUIÓN EN LOS COMPUESTOS

Como es sabido, una de las exigencias periodísticas es la concisión o economía lingüística. Tal exigencia resulta acuciante en el titular de prensa dadas las restricciones de espacio a que habitualmente se ve sometido este tipo especial de enunciados. No es extraño, por tanto, que el guión que colabora en la formación de diferentes compuestos haya recibido un fuerte impulso en las páginas de los diarios.

El tipo de compuesto que tiene mayor relevancia en la lengua periodística es el constituido por dos o más sustantivos. En este caso, en ausencia de recomendaciones explícitas, el guión parece depender de la elección del que escribe. Así, formaciones similares, e incluso idénticas, se presentan en la prensa escrita actual indistintamente con guión y sin guión intermedio.

Por ejemplo, en el siguiente texto aparecen juntos pez robot y perro-robot:

El animal de la fotografía no es un pez, sino el último juguete de la compañía Mitsubishi. Este pez robot, de 60 centímetros de largo y cámaras de vídeo en lugar de ojos, animará acuarios. El pez se suma a otra mascota cibernética, el perro-robot presentado hace pocos días. (El País, 15-5-99)

Y en este otro caso se trata del mismo compuesto. En el titular aparece sin guión de unión:

La mayor escuela de perros guía de Europa (La Razón, 27-5-99)

Pero con guión en las primeras líneas del reportaje:

La Reina inauguró ayer la escuela de perros-guía de la Fundación ONCE que, con una superficie de 110.000 metros cuadrados en Boadilla del Monte (Madrid), es el mayor centro de adiestramiento de Europa.

Este estado de vacilación origina, lógicamente, muchas dudas e indecisiones a la hora de escribir. El problema se agrava en el caso del periodista, puesto que en muchas ocasiones no dispone del tiempo necesario para considerar la solución más adecuada.

Se ha dicho que el español siente rechazo hacia los compuestos nominales con guión de unión, pero basta con echar una ojeada a las páginas de cualquier diario para darse cuenta de la vitalidad de este signo en este tipo de compuestos. He seleccionado para esta ocasión unos cuantos compuestos, pero los ejemplos podrían multiplicarse: cheque-regalo, certificado-diploma, carta-bomba, hotel-casino, plató-pecera, desfile-concierto, cena-homenaje, deporte-consumo, tema-basura, radares-trampa, ministro-florero, barco-escuela, estudio-encuesta, actriz-cantante, actriz-talismán, campaña-bronca, porno-arte, vestido-tubo, chica-bañador, etc.

La productividad de este tipo de formaciones es prácticamente ilimitada puesto que las relaciones semánticas y sintácticas de los constituyentes son muy variadas y libres. Así, salta a la vista el conjunto tan heterogéneo de formaciones compuestas en las que entra a formar parte el guión. Por ejemplo, el tipo ministro-florero es en realidad una metáfora condensada donde un sustantivo modifica a otro; en cambio, en actriz-cantante hay una mera adición de constituyentes. Sin embargo, cualquiera que sea la relación entre los constituyentes se puede crear un 'compuesto' con la sola presencia del guión. En efecto, la intención del periodista es crear una entidad léxica compleja que se comporte como un compuesto, puesto que en muy pocas ocasiones se llega a la unidad conceptual. El guión en estos casos sirve para indicar visualmente que los dos sustantivos se relacionan o se complementan de alguna manera, lo que permite expresar sintéticamente un contenido que solamente podría expresarse por medio de estructuras sintácticas más complejas, como se ve en los siguientes ejemplos:

(titular) Los bomberos municipales recibirán cheques-comida por valor de 1.000 pesetas (La Razón, 26-1-99)

No obstante, la nueva formación puede aparecer únicamente en el texto:

Un grupo de científicos japoneses de la empresa Industrias Pesadas Mitsubishi ha desarrollado un nuevo modelo de robot con forma de pez, que será utilizado en acuarios virtuales, según informaron fuentes de la compañía. Además, según los científicos, que no mencionan a Julio Verne, los peces-robot podrían tener otras utilidades ligadas con la investigación, (El País, 3-3-99)

Son unidades léxicas de este tipo, que designan una nueva realidad, las que tienen más posibilidades de establecerse en el léxico general de la lengua, pero por lo general este tipo de formaciones constituye un tipo de compuesto efímero y de creación espontánea, razón por la que resulta claramente expresivo. Esta función expresiva en el titular cumple la función de atraer la atención del lector. No se olvide que informar y atraer son los requisitos que se exigen para un titular correctamente confeccionado, si bien en la práctica se suele privilegiar una función sobre la otra. Así, las formaciones que presentan un marcado carácter expresivo, generalmente por lo chocante de la nueva formación, son más frecuentes en los titulares o textos correspondientes no a noticias propiamente dichas sino a escritos menos objetivos y más personales como son las crónicas y comentarios de diverso tipo. A veces la creatividad del periodista provoca que la relación entre los dos constituyentes no resulte transparente a primera vista. Por eso en no pocas ocasiones estas nuevas formaciones necesitan, cuando menos, de la contextualización para identificar su significado.

Se busca hombre-lince (El País, 23-11-98)

Así se titula la noticia de que Medio Ambiente trata de encontrar un coordinador que vigile la estrategia ideada para conservar al lince.

En los siguientes ejemplos, igualmente expresivos, el neologismo aparece con su explicación pertinente en el cuerpo del texto:

El jeque Ashmawi llegó en coche-tren (es decir, limusina) acompañado de su señora y de Díaz Berbel. (El País, 15-8-99)

ese marido gruñón que ya es conocido en el mundo entero como el príncipe-paraguas por su afición a atizar paraguazos en la mollera de los fotógrafos. (El Mundo, 24-7-99)

Sin embargo, cuando el nuevo término es lo suficientemente claro y transparente, el periodista renuncia a su explicación, como ocurre en el siguiente caso:

Aquel muchacho, al que diversas vicisitudes familiares le habían robado la despreocupación de la juventud, obligándole a sentarse sobre un trono-polvorín, era tan joven que hubo que esperar un año antes de poder coronarlo, en 1953 (El Mundo, 6-2-99)

Por otra parte, hay que destacar el creciente fenómeno de la composición copulativa del tipo cantante-actriz, si bien este tipo de formaciones normalmente no resultan ten expresivas como las anteriores. En consonancia con la estructura general de los compuestos en español, la dualidad es el patrón dominante, pero este tipo de formaciones puede constar de más de dos constituyentes: chófer-mayordomo-secretario, lector-oyente-espectador-navegante de Internet.

EL GUIÓN COMO SUSTITUTO DE ELEMENTOS DE UNIÓN

El guión puede actuar con valor de enlace como sustituto de diversos elementos de unión (preposiciones, conjunciones y determinantes): acuerdo Aznar-Borrel, partido Real Madrid-Barcelona, oleoducto Irak-Turquía.... El periodista no desaprovecha esta otra posibilidad de simplificar estructuras sintácticas más complejas. Por otro lado, este uso tiene como consecuencia el aumento de las construcciones apositivas. Estas dos tendencias están estrechamente relacionadas y responden a un tipo de lenguaje cada vez más extendido que tiende a deshacerse de las preposiciones, lo que puede resulta muy útil para el periodista, pero no sólo cuando quiere abreviar sino también cuando simplemente desea variar el estilo.

(titular) PSOE: El aeropuerto zaragozano está atado por el pacto PP-nacionalistas (La Razón, 11-5-99)

(titular) Vuelve la guerra Nieto-Pons (El Mundo, 19-7-99)

Es un uso típico, pero no exclusivo, de los titulares, ya que también aparece en el cuerpo de la noticia y en todas las áreas de información del periódico:

Si se trataba de simbolizar el viaje al centro en el relevo Cascos-Arenas hay que admitir que a ningún experto en imagen se le hubiera ocurrido metáfora más certera que sus dos discursos, con el intervalo de apenas 48 horas. (El País, 1-2-99)

b) rumores de ruptura en el matrimonio Rociíto-David Flowers; c) rumores de ruptura en la pareja formada por Jesulín de Ubrique y su novia; d) rumores de ruptura de la pareja artística Aberchán-Gil (El País, 20-8-99)

El recurso a la variación se observa claramente en este último ejemplo en que alternan la expresión completa y la abreviada.

Sin embargo, lo más frecuente es que los nexos ausentes en los titulares aparezcan en el texto que éstos encabezan.

(titular) Batalla Norte-Sur sobre el Fondo de Cohesión y los fondos estructurales (El País, 26-3-99)
Una batalla campal se inició en la madrugada de ayer entre el Norte y el Sur de la Unión Europea (UE) sobre la cuantía con que debe notarse el Fondo de Cohesión y los otros fondos estructurales.

(titular) El abrazo Lucas-Aznar (El Mundo, 5-2-99)
No se lo dieron en Madrid y ha tenido que ser en Bruselas. Aznar estrechó entre sus brazos a Lucas en los preámbulos de esa reunión del Partido Popular Europeo, a cuya puerta cuelga el cartel 'Ha nacido una estrella'.

A veces los elementos unidos o enfrentados por el guión se anteponen al sustantivo al que complementan para subrayar su importancia, interés o novedad. Como consecuencia de esta anteposición, se crea una ordenación muy típica de esta modalidad de lengua:

(titular) Seedorf-público: el odio es mutuo (El Mundo, 5-4-99)

(titular) Aznar-Arzallus: la ruptura (El Mundo, 20-12-99)

Incluso es posible que no aparezca el sustantivo subordinante:

(titular) Aznar-Otegi, aún no es el momento (El Mundo, 17-7-99)

(titular) Galatasaray-Juventus: habrá tantos policías como espectadores (La Razón, 2-12-99)

En todos los casos expuestos hasta el momento el uso del guión puede estar justificado en la medida en que lo consideremos un uso desarrollado por las necesidades y exigencias comunicativas propias de los medios de comunicación. Por lo tanto, creo que no es descabellado pensar que estos usos son una contribución más al estilo del periodista. En todo caso, si su aparición no responde al requisito de economía y rapidez que propició su aparición, es desaconsejable su empleo. En el siguiente ejemplo el periodista se ahorra únicamente una conjunción copulativa:

Hacía muchos años que no veíamos un duelo Madrid-Barcelona con esa pareja clásica de entrenadores, Aíto-Luyk, desafiándose directamente en la cancha a la cabeza de sus equipos de (casi) siempre. (La Razón, 14-12-98)

Pero aún se entiende menos su presencia cuando los dos nombres relacionados por medio del guión no funcionan como aposición del sustantivo en cuestión:

Además, la carretera N-60 entre Burgos-Portugal estuvo cortada por el agua durante más de media hora (El País, 2-9-99)

Y en el siguiente caso, el mantenimiento del régimen preposicional en el titular aumenta la posible confusión con el uso del guión en los apellidos compuestos.

(Titular) Dirigentes unionistas se oponen a la propuesta de Blair-Ahern (El País, 4-7-99)

Ahora bien, la lectura de la noticia completa o los conocimientos adicionales que se le suponen al lector garantizan la correcta interpretación del mensaje. Así, si se lee el texto correspondiente al titular anterior se comprueba que se trata de una propuesta conjunta de Blair y Ahern.

EL GUIÓN ESTILÍSTICO

El guión estilístico es el que se utiliza para unir los elementos de un sintagma con la intención de realzarlo. Esto es, se trata simplemente de un procedimiento de relieve cuyo propósito es llamar la atención sobre el mensaje, que es como se usa en la novela moderna y en la prensa escrita, en especial en los géneros periodísticos en donde el margen moderadamente creativo del periodista es mayor.

La investigación está dirigida por un gallego (José Luis Gómez) que pertenece al ya muy sobado gremio de policías asépticos-pero-intuitivos-que-están-intentando-dejar-de-fumar y que da conferencias de prensa en un país en el que ni siquiera los ministros se dignan contarnos nada. [...] en plan lo-que-hay-que-hacer-para-ganarse-la-vida (El País, 4-12-99)

Con algunas novedades en la fórmula solista-o-grupo-que-canta-en-directo-y-se-relaja-al-charlar-con-un-presentador-de-su-gremio, su regreso está marcado por el trato de favor que este programa facilitó en su anterior etapa a los artistas que graban o cuyos discos son distribuidos por la multinacional WEA. (El Mundo, 25-1-99)

No falta quien considera estos usos como abusos de la voluntad estilística de los periodistas. Efectivamente, puede no agradarnos encontrar tales signos, pero conviene no olvidar, antes de encender la hoguera, que las preferencias estilísticas o expresivas de los periodistas no tienen por qué coincidir con nuestros propios gustos expresivos. Podemos censurar su uso indebido (por ejemplo, si se emplea de una manera reiterada y monótona), pero no hay que confundir las reacciones subjetivas ante determinados fenómenos de estilo con criterios de corrección e incorrección.

Un tipo de guión estilístico más, aunque de otro orden, es el que separa los formantes de un término compuesto para destacar la especial acepción de la formación léxica, que en este caso aparece, además, entrecomillada:

(titular) Barcelona reduce su tráfico un 12% en el día de su "auto-reflexión" (El País, 30-4-99)

También, para llamar la atención sobre la especial interpretación que el lector debe hacer, el guión puede separar algún componente de la palabra, lo que permite jugar con el significado de una de las dos partes en que queda dividida y que posee a su vez su propio significado. Es lo que ocurre en el siguiente enunciado:

Lo de la con-fusión de Pryca y Continente me da rabia porque, además de una fusión, es el acta de defunción de una época: la época de mi infancia, el paraíso perdido, ustedes ya me entienden (El Mundo, 1-9-99)

El guión estilístico en todas sus variantes está relacionado con una tendencia del lenguaje periodístico moderno consistente en utilizar los distintos recursos gráficos con diferentes intenciones. Este camino, sin embargo, no está exento de peligros, ya que puede conducir a su desgaste expresivo.

EL GUIÓN EN ALTERNANCIA CON LA BARRA (/)

Por último, me voy a referir a un uso del guión en la prensa escrita coincidente con la barra. Consiste en colocar el guión entre dos términos que mantienen una relación de alternancia, oposición o conmutabilidad usurpando así una de las funciones propias de la barra.

También han hecho una purga, han descasquizado-desfraguizado al PP (El Mundo, 1-2-99)

Comentario del futurible presidente Zaplana, ayes colectivos entre los populares tras ser entrevistado-acorralado por Pedro Ruiz. (La Razón, 6-2-99)

Por una extraña interpretación-asimilación de los hechos, su presencia vivificadora nos rejuvenece en lugar de envejecernos, (El Mundo, 12-7-99)

Probablemente se trate de un fenómeno pasajero, ya que el guión en estos casos confunde más que otra cosa, especialmente cuando se trata de dos sustantivos, circunstancia en la que puede no ser fácil decidir si los significados de esas palabras se relacionan o complementan (significado que corresponde al guión) o si, por el contrario, se alternan u oponen (significado que corresponde a la barra). En estos casos, al menos, es aconsejable emplear el signo específico para cada uno de estos significados.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Como no podía ser de otra manera, el periodista explota al máximo todas las posibilidades que le ofrece el guión ortográfico. En consecuencia, en la prensa escrita este signo se ha convertido en un pluriempleado de la lengua por su perfecta adaptación a las funciones comunicativas y expresivas más variadas.

NOTAS

  1. ¿Guión o guion? Ésta es la pregunta que debe hacerse todo usuario de la lengua puesto que la Academia, aunque propone la forma sin tilde, transige con la forma con tilde, consciente quizá de que si cerraba la puerta a esta última, muy probablemente se colaría por la ventana. Y es que los argumentos que esgrime la Academia en defensa de su propuesta resultan de escasa fuerza para el hablante peninsular. Para esta cuestión véase el cajetín titulado: "El acento en guión y riáis, por ejemplo".

7/04/2001

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© Silvia Hurtado González 2001


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