El cajetín de la Lengua    

TRANSGRESIONES GRÁFICAS
(Nueva versión, julio 2002)

Soledad de Andrés Castellanos
msandres@eucmos.sim.ucm.es
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID


 

Estamos habituados a tropezarnos cada día con denuncias del mal uso de la lengua, de los errores y vicios del lenguaje que aparecen constantemente en los medios. Pedro Gómez Bosque, por ejemplo, en un artículo de cierta extensión en El Norte de Castilla, el domingo 9 de marzo de 1997 (Cultura, 81), se expresaba del siguiente modo:

Pues bien, creo que el cuidado de nuestra lengua es una importante obligación ética y más aún cuando vivimos en unos momentos históricos en los que se está produciendo una terrible destrucción del castellano. Para justificar lo que acabo de afirmar analizaré algunos signos que indican la profunda distorsión y empobrecimiento de nuestra lengua y por qué su protección y cuidado, insisto una vez más, es asunto que atañe a la moral.

Los errores denunciados suelen referirse tanto a la ortografía como a la gramática y el léxico. Media España se ha divertido demasiado tiempo, con manifiesta crueldad, atribuyendo a Sofía Mazagatos muy sonados despistes lingüísticos: la hermosa Sofía tenía tanto trabajo que, según sus propias declaraciones, aseguraban algunos, «se dejaba la piel en el pellejo», tenía constantes éxitos que la mantenían «en el candelabro», o bien, ante ciertos asuntos peliagudos, se le ponían «las plumas de gallina».

Entre los más comentados disparates, sin la menor duda, son también muy importantes los que atañen a aspectos gráficos, ortográficos y tipográficos, tanto en los periódicos como en la publicidad.

1. Faltas de ortografía

Muy a menudo las lamentaciones de los usuarios se encuentran en la sección Cartas al director bajo la fórmula de protestas de los lectores que, entre el desconcierto y la indignación, se quejan amargamente de los errores y faltas de ortografía en que incurren los periodistas. Así, el miércoles 8 de noviembre del 2000, José A. Martínez se queja, con toda razón, en El País de un «garrafal fallo que [...] produce un daño visual tremendo» (Opinión, 19):

Fallo garrafal

Supongo que habrán detectado el garrafal fallo que aparece en [el] suplemento SIMO de su periódico al imprimir la palabra “Pabellón” con “v” en las páginas de relación de expositores. Produce un daño visual tremendo. Espero que sus correctores gramaticales no se hayan confundido con el inglés (pavillon) ni con el valenciano o con el catalán (pavelló).- José A. Martínez.

En efecto, en nuestra lengua la norma académica impone para esta palabra la ortografía con letra b, y así localizamos el término pabellón en el Diccionario de la lengua española de la RAE, vigésima segunda edición, la de 2001, última por ahora [DRAE01] y en el Diccionario del español actual de Seco, Andrés y Ramos, publicado en Madrid por Espasa Calpe en 1999 [DEA99].

La etimología consta en el DRAE01, e indica que el término procede del francés antiguo, paveillon, precisamente con v. En el Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana de J. Corominas aparece el mismo origen, fr. ant. paveillon 'tienda de campaña', pero se añade además un dato fundamental: que este término vino del lat. PAPILIO, -ONIS, 'mariposa', y más tarde 'tienda de campaña'. Con v escribieron pavellón Nebrija y Covarrubias, y esa grafía fue común hasta que los académicos del XVIII la rechazaron. La Academia intentó desde sus primeras obras, para justificar la ortografía española, imponer el principio etimológico, pero lo acabó mezclando con otros dos: la pronunciación y el uso; no era desdeluego fácil mantener a rajatabla el citado principio. Ya en el discurso proemial de la orthographia castellana, en el primer tomo del Diccionario de Autoridades (1726), p. lxxii, se afirma lo siguiente:

El uso de la B, y de la V causa mucha confusión, nacida de que los Españóles, como no hacémos distinción en la pronunciación de estas dos letras, igualmente nos hemos valido yá de la B, yá de la V, sin el menor repáro.

Y a continuación, los académicos recomiendan atender al origen de las palabras «para allanar este embarazo al parecer no poco árduo»; tan arduo era, en efecto, que, como acabamos de decir, para justificar la ortografía se mezclaron las razones de origen con la pronunciación y el uso. Resultado de esa confusión entre tendencias ortográficas fonémicas o fonológicas, etimologistas y de uso es el hecho de que aparezcan en nuestra lengua un número bastante notable de palabras con b (otras veces con v) antietimológica, por ejemplo:

abogado < lat. advocatus

abuelo < lat. vulgar *aviolus

barrer < lat. verrere

basura < lat. versura

boda < lat. vota, pl. de votum

buitre < lat. vultur, -uris

ivierno, invierno < lat. hibernum

maravilla < lat. mirabilia

móvil < lat. mobilis

La confusión entre etimologismo y fonetismo puede explicar las frecuentes discrepancias entre la ortografía española con b antietimológica -en algún caso, como en móvil o maravilla, a la inversa- y la ortografía de otras lenguas.

2. Supresión de los espacios que marcan el límite de las palabras

Desde hace algún tiempo observamos, con estupor y cierta inquietud, el fenómeno gráfico de la supresión de los espacios en blanco que marcan desde hace siglos los límites de cada palabra, y que surgieron, creo, para facilitar la lectura.

Veamos algunos ejemplos, tanto en letras mayúsculas como minúsculas, tomados de El país semanal del domingo 8 de noviembre del 2000:

CARTAS&COLABORADORES, página 8.

PERDONENQUENOMELEVANTE, 12.

Lecturasenlacumbre, 12.

50añosde'Elcamino', 27.

ELMONÓLOGO, 41.

Mislibrosdetexto, 41.

El mismo fenómeno se observa en la publicidad. He aquí un ejemplo tomado de ese mismo ejemplar de El país semanal:

LaOca, mesdelsofá.

Cierto es que, para marcar las fronteras, se ha utilizado otro recurso tipográfico: imprimir con tinta más oscura las palabras impares, y más clara las pares:

50añosde'Elcamino'.

En Magazine de El mundo, el domingo 12 de noviembre del 2000:

LASEMANA, en las páginas 5 y 24.

También aquí se ha utilizado el recurso de la diferencia de tintas, imprimiendo LA en rojo y SEMANA en negro.

Tengo la impresión de que en esta nueva moda habrá influido el uso de la supresión de espacios impuesto en las direcciones de internet:

www.laoca.com

eps@elpais.es

3. El uso de las mayúsculas en los titulares de 'Babelia'

En los comienzos del año 1996 se desató un auténtico escándalo entre muchos lectores de El País, que consideraban grave falta de ortografía el uso indiscriminado de mayúsculas en los titulares del suplemento cultural de los sábados. El entonces defensor del lector, Juan Arias, decía lo siguiente en el ejemplar del domingo 28 de enero de 1996, bajo el titular Las mayúsculas en 'Babelia' (Opinión,14):

Han sido muchos los lectores que han escrito o telefoneado a este departamento de defensa del lector para manifestar sus quejas por el recurso gráfico, en el nuevo diseño de Babelia, de usar indistintamente las mayúsculas y minúsculas en los títulos de los artículos. Y lo han hecho con enfado. “Creo que los lectores de EL PAÍS”, escribe Tomás Fortea Lara, de Valencia, “tenemos derecho a recibir un texto escrito de la forma más correcta posible. Muchas son las quejas de los lectores por las frecuentes faltas de ortografía que, aunque nunca justificables, serían discutibles dado su carácter ocasional e involuntario. Sin embargo, el error del que me quejo no tiene justificación ni disculpa”. Y añade: “Ha nacido un vicio ortográfico que convendría atajar desde el principio: el uso incorrecto que hace de las mayúsculas en los titulares que vulnera la norma de la RAE. Bastaría, para corregir el error, hacer caso de la recomendación de vuestro Libro de estilo: ‘Hay que evitar la proliferación y utilización innecesaria de las mayúsculas’ “(11.114). Y concluye: “Hay que acabar con una práctica que, bajo una apariencia de modernidad, tanto perjudica la imagen de seriedad y corrección que tan merecidamente se ha ganado EL PAÍS”.

Juan Arias completa el planteamiento del problema con otro testimonio, el del lector Agustín Neira Calvo, de Madrid: “Es verdad que existe un proceso asimilativo lógico del léxico anglosajón, pero cada idioma tiene sus características gráficas: la de las mayúsculas es una de ellas. Pero nuestro idioma tiende a la minusculización. Veo, por tanto, mucha incongruencia y esnobismo innecesario y estéticamente daña a la vista. Y además, ¿por qué se utilizan mayúsculas y versalitas en unos títulos y en otros no? ¿Qué criterios se usan?”.

En la segunda parte de su trabajo, Juan Arias, defensor del lector, explica cómo, para resolver el conflicto, ha consultado con David García, adjunto al director y responsable del nuevo diseño de Babelia, y con Ángel Sánchez Harguindey, redactor jefe del suplemento. El resultado de las consultas es que en este asunto se trata de un simple “recurso gráfico”, que nada tiene que ver con el punto de vista gramatical, pues es “exclusivamente formal, dejando al margen las normas de la Real Academia Española”. Por todo ello, no existen criterios previos para poner unas veces mayúscula y otras minúscula, pues lo que se tiene en cuenta es el diseño o dibujo gráfico, del mismo modo que en la publicidad. Previamente, Juan Arias ha defendido el citado recurso, por ser habitual “desde hace muchos años en la prensa internacional”, tanto alemana como anglosajona. Y termina con las siguientes reflexiones:

“En cualquier caso”, concluye Harguindey, “no deja de ser estimulante el que los lectores presten tanta atención al suplemento cultural. Es una prueba de que lo siguen con un interés rayano en lo minucioso”.

Estamos, pues, ante una licencia gráfica, que sin duda a algunos lectores puede no gustarles, pero no ante “errores ortográficos” como habían sospechado otros.

Conviene añadir aquí otra irónica queja, la de Camilo José Cela Conde, cuya carta al director se publicó en El País, creo que por aquellas fechas -debo confesar mi propio descuido, pues he perdido la referencia de la fecha exacta de la publicación-:

¿Podría explicarme?

Aun a Riesgo de Parecer Idiota, o Antiguo, ¿Podría Explicarme Usted por qué van en Mayúsculas, como si se Tratase de la Lengua Inglesa, las Iniciales de los Titulares en el Suplemento Babelia? Se Agradece.- Camilo José Cela Conde. Palma de Mallorca.

Llegados a este punto, veamos algunos ejemplos de los titulares de la discordia:

Un Lucio Muñoz más Inmediato (Babelia, 27.1.96, 22).

Zimbel, más allá de lo Anecdótico (Babelia, 19.2.2000, 20).

El Franquismo, Tiempo Sombrío (Babelia, 18.11.2000, en la portada).

Vida y Sufrimientos del Verdadero Patito Feo (Babelia, 18.11.2000, 3).

Del Drama Interior de una Mujer (Babelia, 18.11.2000, 10).

A lo largo de varios cursos he analizado con mis alumnos de la Facultad de Ciencias de la Información este fenómeno, teniendo a la vista opiniones diferentes, como la de José Martínez de Sousa que, en su Diccionario de ortografía técnica (Madrid, Pirámide, 1987, 197) afirma rotundamente que su criterio va en contra de este uso:

En los títulos solo se escribe con mayúscula (salvo que todo él se grafíe con ella) la inicial y los nombres propios. Incluso cuando se componen con versalita deben encabezarse con mayúscula (puesto que la versalita sin mayúscula inicial es propia de cabeceras o folios explicativos, y tal vez se use en algún otro caso especial, pero no en los títulos. La mayúscula en artículos, preposiciones, conjunciones y adjetivos es un anglicismo ortográfico muy usado en Hispanoamérica por influencia del inglés, pero debe rechazarse en español.

El mismo autor, en el Manual de estilo de la lengua española (Gijón, Trea, 2000, §2.1, página 136b) se refiere al mimetismo ortográfico:

Ángel Rosenblat llamó mimetismo ortográfico a la copia, normalmente inconsciente, de grafismos no idiomáticos en español, grafismos que pertenecen a sistemas ortográficos de otras lenguas. Los anglicismos y galicismos ortotipográficos, por ejemplo, son formas de mimetismo ortográfico.

A continuación, afirma José Martínez de Sousa (§2.2.1. Anglicismos ortográficos, página 136b):

El empleo de mayúsculas. Los idiomas español e inglés no aplican los mismos criterios en relación con la mayúscula. Mientras el inglés hace un uso generoso de esta clase de letra, el español la utiliza con mucho menor frecuencia. Por consiguiente, no es extraño que en algunos casos el uso de ciertas mayúsculas en español obedezca a copia de usos ingleses, impropios de la ortografía de nuestra lengua, y no a usos normales del español. Por ejemplo, se comete anglicismo ortográfico al utilizar la inicial mayúscula en los siguientes casos: 1) en los sustantivos comunes y adjetivos que forman parte de un título, sea de obra (como el de un libro, de obra musical o pictórica) o de parte de obra (como un artículo de periódico, un capítulo en un libro, un trabajo en una publicación y otros):

* El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha

* «El Vuelo de la Paloma Mensajera»

* «Análisis de los Depuradores».

La grafía correcta en español es la siguiente:

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

«El vuelo de la paloma mensajera»

«Análisis de los depuradores».

Fue precisamente en mayo del año 2001, con motivo de las conmemoraciones del 25º aniversario de El País, al cambiar el diseño de Babelia, cuando observamos que los responsables del diario habían tomado la decisión de rectificar el uso anómalo de las mayúsculas en los titulares. Por ejemplo, en el ejemplar de Babelia del sábado 26 de mayo del 2001, se ofrecen titulares como los siguientes:

EL DESAFÍO DE LOS LIBROS (en portada y en varias cabeceras)

Cosecha de primavera (p. 2)

Guapo, negro e invencible (p. 9)

El mes de las flores amarillas (p. 13)

El duque de Windsor y los nazis (p. 18).

Encontramos, sin embargo, una excepción, pervivencia del viejo uso: ‘Injertos en la Primavera del Diseño’, en la página 30.

En el ejemplar del 6 de julio del 2002:

ENGANCHARSE A LA CIENCIA (en portada)

Números, miserias y grandezas (p. 3)

De imaginarios e identidad (p. 8)

Mayas, imagen y poder (p. 16)

En el ejemplar del 13 de julio del 2002:

VIAJEROS AL TREN (en portada)

Encuentros en hielo, mar y jungla (p. 2)

Peregrinación del viajero literario (p. 4).

Otra excepción, también pervivencia del viejo uso: ‘El que Rompe las Rocas’, en la página 7.

Obedecen con ello, salvo en las excepciones apuntadas, a las normas ortotipográficas de nuestro sistema lingüístico, y a los criterios que ellos mismos recomiendan en su propio Libro de estilo (Madrid, Santillana, decimosexta edición, mayo de 2002, 134b):

MAYÚSCULAS Y MINÚSCULAS

11.114. Hay que evitar la proliferación o utilización innecesaria de las letras mayúsculas [...].

11.116. En los títulos de libros, películas, obras de teatro y canciones sólo de escribirá con mayúscula la letra inicial -salvo que en ellos figure algún nombre propio-, cualesquiera que sean las normas al respecto del idioma en que estén escritos. Con una excepción: las cabeceras de publicaciones periódicas, que llevan siempre mayúscula inicial, salvo artículos y preposiciones. (‘Newspapers: the power and the money’, y no ‘Newspapers: The Power and the Money’, pero ‘Corriere della Sera’).

4. Infracciones ortográficas para llamar la atención

Con cierta frecuencia nos encontramos con infracciones o violaciones ortográficas voluntarias, cuya función es retener nuestra atención por un tiempo superior al normal, o provocar sentimientos o reacciones inusuales.

El uso reivindicativo de la k en ákrata, Vallekas, okupas, bakalao, o bien en la consigna Mili KK que popularizaron hace ya años los insumisos, presenta un signo de rebeldía contra todo sistema, contra toda norma, y un claro indicio de búsqueda de nuevos caminos.

En otras líneas de actuación y con otros propósitos actúan los humoristas cuando utilizan voluntariamente la transgresión ortográfica en sus chistes. Forges, en El País, el jueves 5 de marzo de 1998:

por fin, tantos haños de que egtudiar, pero lla soi lizenciao neMpresariales.

Y El Roto, en El País, el domingo 28 de diciembre de 1997:

Salgo a patear imigrantes volveré a zenar buestro ijo (ijo tachado y corregido: hijo) Hugo.

La violación de las normas ortográficas académicas es procedimiento frecuente en la publicidad. Por ejemplo, a toda plana, se juega con la alternancia anómala de mayúsculas y minúsculas, anunciando entrevistas (a Robert Smith y Ariel Rot) en El País de las Tentaciones:

ThE CUre eN el ReTIro. (El País, jueves 27.1.2000, 37).

CómO dAr La nOTa cON un SólO tEQuiLa (El País, jueves 10.2.2000, 27).

Se utiliza también ahora la infracción ortográfica voluntaria en los medios informáticos:

azierta.com

webosfritos@yahoo.com.

Nueva versión revisada y actualizada: 17 julio 2002
[1ª versión: 19 noviembre 2000. archivo: tr_grafi.html]

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© Soledad de Andrés 2000, 2002

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