Espéculo

Carmen Martín Gaite


Cartas al director




Martín Gaite (ABC, 25.7.2000)

Esto parece "el cuento de nunca acabar". Las letras estarán de luto mucho tiempo. Primero Valente y luego Eladio Cabañero, y ahora Martín Gaite. ¿Qué pasa, o es que los grandes escritores nunca se van solos? De Carmen Martín Gaite recuerdo mis nervios ante ella y ante los asistentes a la lectura de poemas que yo llevaba a cabo, junto a otros poetas presentados por Juan Pastor, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Nervioso como estaba leí los poemas en diez minutos, no creo que nadie se enterara mucho de los mismos; pero ella alzó su voz reclamando silencio y calma y que me dejaran leer con tranquilidad...

Además de sus libros me queda este recuerdo que guardo como un tesoro, pues yo, que venía de Burbáguena (Teruel) leía en Madrid y allí estaba ella, la mítica escritora, con su boina y su sonrisa y yo temblando.

Supe entonces que era una gran persona y que escuchaba, que sabía escuchar. Nunca hubiese imaginado que una gran escritora como era ella, como es, ahí están las obras que nos deja, fuese capaz de escuchar a un chaval de Burbáguena, que leía sus poemas en público, por vez primera, con gran temor y más temblor. Sólo sé que, tras la lectura, la miraba y la miraba, sin saber qué decir. Hoy tampoco tengo palabras. Hasta siempre, señora, y gracias, muchas gracias.

Enrique Villagrasa González
Tarragona

 

Recordando a Carmen Martín Gaite (La Vanguardia, 25.7.2000)

Tras conocer la noticia del descanso definitivo de Carmen Martín Gaite desearía plasmar unas palabras como lector y seguidor de su obra. No resulta fácil hablar de la obra de Martín Gaite. Sus libros no son para leer, sino para releer una y otra vez, siempre sacando interesantes conclusiones, siempre sacando esa filosofía de la vida que ella misma practicó para sobrevivir. "La vida se rige por leyes que zurcen lo uno con lo otro", nos dice la protagonista de "Lo raro es vivir".

El primer hito que marca el camino literario de Martín Gaite es su novela "Entre visillos", premio Nadal 1957, donde describe de forma genial el ambiente que se vive en provincias, retratando las costumbres de la época y abogando por la autonomía de la mujer. Y, curiosamente, en una de sus últimas obras, "Irse de casa", vuelve al ambiente provinciano, ahora en el marco de los noventa.

Martín Gaite nos invitó a practicar el diálogo, tal y como escribió magistralmente la autora en "Retahílas" (1974) y "El cuarto de atrás" –Premio Nacional de Literatura 1978—, donde las noches —en algún momento y a tenor de las historias que plasman las citadas obras— pueden ser habitadas por interesantes diálogos que versan sobre experiencias, recuerdos e historias del pasado que servirán para paliar los efectos del imparable paso del tiempo, tema esencial en muchas de sus obras. Podemos recordar aquí su magistral "Lo raro es vivir", novela de vocación filosófica-existencial, donde una mujer va de la oscuridad a la luz.

Finalmente, una de sus obras maestras: "Nubosidad variable", donde filosofía y literatura se dan cita, constantemente, en el marco de una amistad entre dos mujeres. Nos dice Martín Gaite en esta novela que "el alma humana se parece a las nubes. No hay quien la coja quieta en la misma postura".

Probablemente Carmen estará hoy entre el cielo y las nubes, más arriba de su séptimo cielo en Doctor Esquerdo. Quién sabe si mandará desde arriba un buen impulso a sus lectores para releer sus obras. Porque con toda su obra y con todo el cariño que siempre nos enviaba a todos los que seguíamos su creación literaria, podemos estar tranquilos, ya que el recuerdo de Carmen Martín Gaite está y estará siempre en nuestras bibliotecas y en nuestras vidas, sin que el paso del tiempo pueda, jamás , arrebatar su memoria.

Pablo Vitali Marimón
Girona

 

Martín Gaite en el cielo de Manhattan (La Vanguardia, 1.8.2000)

Querida Carmen: siento mucho que hayas muerto durante las vacaciones del curso escolar. Si lo hubieras hecho durante el curso, mis alumnos de 3º de ESO te hubieran recordado en sus libretas. Cuando publicaste "Caperucita en Manhattan", tu primera novela después de doce años de silencio, algunos adolescentes de este país te conocieron, primero como lectura obligatoria, después y, al cerrar el libro, como lectura celebrada.

Las primeras preguntas del control de lectura de "Caperucita en Manhattan" son: ¿Quién es Sara Allen?, ¿cuál es su mayor deseo? Entonces, durante seis cursos consecutivos, todos contestan: Sara Allen es una niña de diez años que vive en Brooklyn. Su mayor deseo es ir sola a Manhattan para llevar a su abuela una tarta de fresa.

Mis alumnos, curso tras curso, te identifican con una de las protagonistas de la historia. ¿La recuerdas? Es Miss Lunatic. Miss Lunatic es una mendiga sin edad que vive de día oculta en la estatua de la Libertad y sale de noche para mediar en las desgracias humanas, y llega a regalar un elixir capaz de vencer el miedo. Otro ejercicio es describir el personaje de Miss Lunatic. Miss Lunatic es visionaria e intuitiva, obedece a sus sueños. Cuando el comisario mister O’Connor le hizo una proposición, ella le contestó: "No necesito el dinero. No. Porque se ha convertido en meta y nos impide disfrutar del camino por donde vamos andando".

Tu relato transmite constantemente valores que los profesores utilizamos como una herramienta fácil para nuestro trabajo diario: "Para mí vivir es no tener prisa, contemplar las cosas, prestar oídos a las cuitas ajenas, sentir curiosidad y compasión, no decir mentiras, compartir con los vivos un vaso de vino o un trozo de pan, acordarse con orgullo de la lección de los muertos, no permitir que nos humillen o nos engañen. [...] Vivir es saber estar solo para aprender a estar en compañía, y vivir es explicarse y llorar... y vivir es reírse..."

Y el control de lectura termina: ¿Qué mensaje pretende transmitir la autora con este cuento? Piensa que todos saben responder a su manera. Carmen, debe dar una gran alegría saber con certeza que llegas a tantos lectores y todos te entienden. Quería decirte, Carmen, que aunque a principios del nuevo curso ya no sigas físicamente entre nosotros, estarás en el cielo de Manhattan viviendo en la estatua de la Libertad y saliendo de ella cada instante, cuando todos nosotros leamos tus libros.

Coral Caro Blanco
Sant Joan Despí (Barcelona)

 

Que no se olvide a Carmen Martín Gaite (La Vanguardia, 6.9.2000)

Hace más de un mes que nos dejó. No pude mandarle una copia de mi trabajo de investigación de bachillerato, que realicé sobre su obra. Quizás fue mejor. Haber leído tanto de Carmen Martín Gaite —aunque todo lo que se lea es poco—, más que un trabajo de 30 páginas, ha aportado a mi vida unas lecciones que trascienden todo ámbito académico.

Y eso quisiera decirle a ella: que su legado no es uno cualquiera, y por eso nada odiaría más que verla relegada al olvido. Por medio de historias y personajes, Carmen me ha hecho entrar en su mundo (ya que toda novela es autobiográfica). El pretexto del trabajo ha sido estupendo para reflexionar sobre la comunicación, la soledad, la estima hacia uno mismo y hacia los otros. En vez de enumerar lo que he aprendido y por qué la recuerdo gratamente, me dirijo a quien haya leído poco o nada de ella. Sugiero que empiece, y se prepare para entrar en su "cuarto de atrás" y descubrir, tras la aclamada escritora, a una mujer inolvidable.

Elena Díaz Labarta
Barcelona


© Espéculo 2000

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Espéculo. Revista de estudios literarios (Universidad Complutense de Madrid) 2000

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