Espéculo

Carmen Martín Gaite


La recepción de Carmen Martín Gaite
en los Estados Unidos


John W. Kronik
jwk4@cornell.edu
Cornell University



El primer contacto personal que muchos de nosotros en los Estados Unidos tuvimos con Carmen Martín Gaite fue hace casi dos décadas, en abril de 1979 en New Haven, Connecticut, con motivo de un congreso internacional que se celebró en la Universidad de Yale. El organizador del congreso, Manuel Durán, con la colaboración del Consulado General de España en Nueva York, había reunido a un imponente grupo de críticos radicados en diversas universidades norteamericanas para investigar y comentar el desarrollo de la novela española durante los cuarenta años que habían transcurrido desde el final de la guerra civil. La presencia de Carmen Martín Gaite y Juan Benet como invitados especiales ofreció la oportunidad de impulsar un coloquio entre escritores y críticos literarios. Ése fue el motivo del primer viaje de Carmen Martín Gaite a los Estados Unidos, y allí en la Nueva Inglaterra hizo con su persona la conquista definitiva del hispanismo norteamericano que su obra ya había iniciado y que iba a convertirse en una larga y cálida asociación de creciente intensidad.

Pocos años después, en 1983, apareció en los Estados Unidos el primer libro dedicado en su totalidad a la obra de Martín Gaite, From Fiction to Metafiction: Essays in Honor of Carmen Martín Gaite. Fue editado por Mirella Servodidio y Marcia L. Welles, dos profesoras del Barnard College (Columbia University) en Nueva York, donde la autora, en su segunda visita a Norteamérica, pasó una temporada de profesora visitante.

Es un volumen colectivo que al publicarse tenía una doble resonancia: por una parte, dio testimonio de que los críticos ya se habían fijado en Martín Gaite y que por lo tanto su ficción iba entrando en las listas de lecturas estudiantiles; por otra parte, sirvió de estímulo para nuevos lectores y críticos. Aunque fue publicado por una editorial especializada y de modestos medios de distribución --la Society of Spanish and Spanish-American Studies-- se ha convertido en una de las fuentes más citadas en los estudios sobre Martín Gaite durante los últimos quince años. Una sección introductoria, tras un breve prefacio de las editoras, ofrece un ensayo compuesto por la homenajeada, "Retahila con nieve en Nueva York", y una entrevista que le hizo Marie-Lise Gazarian Gautier. De entre los colaboradores, aparte de las editoras y quien esto suscribe, figuran algunos de los nombres más destacados del hispanismo norteamericano: Joan Lipman Brown, Manuel Durán, Ruth El Saffar, Carlos Feal, Kathleen Glenn, Ricardo Gullón, Linda Gould Levine, Elizabeth Ordóñez, Julian Palley, Gonzalo Sobejano, Robert Spires y Michael Thomas. Sus ensayos --anuncios de las múltiples direcciones que iba a seguir la crítica posterior-- abarcan cuestiones narratológicas, estructurales e intertextuales; estudian los componentes lúdicos y fantásticos y las imágenes en su obra; adoptan posturas feministas y métodos psicológicos. Tratan la producción de Martín Gaite desde sus tempranos cuentos y su primera novela, Entre visillos, comentan Ritmo lento, Retahílas y Fragmentos de interior y se concentran con una intensidad casi obsesiva en El cuarto de atrás.

Este último es el texto, canónico casi desde su aparición en 1978, que insertó a Martín Gaite permanentemente y con resonancia singular en los círculos académicos norteamericanos. Es lectura de rigor para los estudiantes de la narrativa española moderna y en otras clases también, y es objeto de una larga serie de análisis críticos. Esta predilección de parte de la crítica por El cuarto de atrás se debe sin duda a la concepción tan original y atrevida de esta novela, a la complejidad de su estructuración, a la sutil borradura de las fronteras entre realidad y fantasía, a los juegos reflexivos que incorpora y a su fino retrato de la condición de la mujer española en época de Franco. También es posible que los críticos se sintieran halagados al encontrar entre sus páginas a uno de los suyos, Tzvetan Todorov, y al reconocer en Martín Gaite un caso excepcional de un inventor de ficciones que había bebido en las mismas fuentes que ellos. Al éxito de El cuarto de atrás se debe también el hecho de que cada novela posterior de Martín Gaite ha sido un acontecimiento que se ha recibido con gran expectación.

El otro punto de referencia en la trayectoria de Martín Gaite en los Estados Unidos es el libro de Joan Lipman Brown, Secrets from the Back Room: The Fiction of Carmen Martín Gaite, publicado en 1987 (University, Mississippi: Romance Monographs) pero terminado algunos años antes. Brown es la autora de la primera tesis doctoral sobre Martín Gaite escrita en los Estados Unidos ("Nonconformity in the Fiction of Carmen Martín Gaite", 1976), y en este libro, dirigido a lectores norteamericanos, ofrece un panorama sistemático de toda la ficción de Martín Gaite hasta 1981, dedicando un capítulo a cada obra suya.

Por ser la más completa del mundo, la bibliografía anual de la Modern Language Association of America (MLA) es una medida fiable de la labor científica dedicada a Martín Gaite en los Estados Unidos, y puede servir, además, para echar un vistazo sobre la historia de tal actividad académica. Ella se estrena en esta recopilación en 1975 con dos artículos escritos por españoles y publicados en España (Javier Villán, "Carmen Martín Gaite, habitando el tiempo", La Estafeta Literaria 549 [1974]: 21-23, y Darío Villanueva, "La novela irónica de Carmen Martín Gaite", Camp de l'Arpa 23-24 [1975]: 35-36). La tesis de Brown, citada en el volumen que corresponde a 1977, es el primer paso hacia lo que pronto va a convertirse en una oleada de investigaciones sobre la escritora de Salamanca por parte de críticos --tanto españoles como norteamericanos-- radicados en los Estados Unidos. A partir de 1978, no falta Martín Gaite en ninguna tirada de la bibliografía. El número de fichas que aparece bajo su nombre varía de año en año, pero la mayoría de éstas suele tener vínculos norteamericanos. Cuatro colegas son las más asiduas rastreadoras de su obra en estos años iniciales de interés académico por su ficción: Joan Brown en primer término, y también Kathleen Glenn, Elizabeth Ordóñez y Phyllis Zatlin [Boring].

Durante estas dos décadas, unos veinte estudiantes en los programas graduados de las universidades norteamericanas han dedicado la totalidad o la mitad de sus tesis doctorales, o un capítulo de éstas, a la narrativa de Martín Gaite. La han comparado a otros escritores dentro y fuera de España, han analizado sus teorías y prácticas narrativas, el dialogismo y el lenguaje de sus ficciones, la relación entre ideología y reflexividad, la búsqueda de una voz, los temas de la niñez y adolescencia y del autodescubrimiento, las dimensiones autobiográficas y las fantásticas. Más que nada (en el 50 por ciento de estas tesis), la presencia de la mujer y las distintas vertientes femeninas y feministas de su obra han captado el interés de los jóvenes estudiosos.

En este mismo período, han aparecido al menos cinco entrevistas con la autora en publicaciones académicas norteamericanas y muchas docenas de artículos, sin contar los capítulos o secciones de libros de tema general o monográfico donde su obra también es objeto de análisis. ¿Y cuáles son los textos predilectos de los críticos en esta orilla del Atlántico, según indicación de las estadísticas? El ganador, con mucho, es El cuarto de atrás, tanto que se podría aventurar la afirmación de que, sin esta obra cumbre de su producción narrativa, Martín Gaite no ocuparía el elevado puesto que se ha granjeado en este hemisferio. Es de notar que la primera invitación a visitar este país la recibió un año después de la publicación de esta novela. En términos de atención crítica, El cuarto de atrás sigue haciéndoles la competencia incluso a las novelas que ha escrito posteriormente. Los otros títulos suyos que han despertado más interés entre la crítica estadounidense son Retahílas, Entre visillos y Nubosidad variable, en escala menor Ritmo lento y Fragmentos de interior, pero es de notar que la crítica se ha fijado en toda su producción, inclusive en sus salidas a otros géneros, como "El balneario", Caperucita en Manhattan, A rachas, A palo seco y, en el terreno no ficticio, El cuento de nunca acabar, por sus implicaciones para la teoría literaria.

Quedan pocas facetas de la labor creadora de Martín Gaite que la crítica norteamericana no haya sondeado; de esto dejan constancia los volúmenes de la MLA, como también la extensa bibliografía incluida en el libro que ha editado Emma Martinell Gifre, Al encuentro de Carmen Martín Gaite. Homenajes y bibliografía (Barcelona: Universitat de Barcelona, 1997). Los varios aspectos de su técnica narrativa son una preocupación principal: el diálogo, el narrador, el papel del lector, la creación del personaje y las imágenes. La palabra, el problema de la comunicación y de la necesidad de un lector se han reconocido factores esenciales en sus narraciones. Hay los que se han concentrado en la crítica social y la visión histórica que desarrollan sus novelas; otros se han dirigido a los espacios metafóricos y a lo fantástico en las páginas de la autora. Sus fuertes tonalidades metaficticias y lúdicas han fascinado a algunos. El interés crítico moderno por la autobiografía, por lo carnavalesco y por cuestiones psicológicas ha encontrado amplio material en la producción de Martín Gaite. Como en el caso de las tesis doctorales, los autores de artículos y capítulos de libro también han favorecido el tema de la mujer en la narrativa de Martín Gaite. Pese a las protestas de la escritora en contra de esta clasificación, desde los primeros momentos algunos la proclamaron "una escritora feminista", y en la crítica norteamericana, para la cual el feminismo es una cuestión de importancia singular, no pasa ningún año sin una nueva indagación en la presencia, el tratamiento y la problemática de la mujer en Martín Gaite, sea desde perspectivas femeninas o rotundamente feministas. Tampoco, como es de esperar, se ausenta Martín Gaite de los varios libros antológicos sobre las escritoras españolas contemporáneas.

Estos datos y observaciones confirman que Carmen Martín Gaite ya es un clásico de la literatura española del siglo veinte para los que se dedican al estudio de las letras hispánicas en Norteamérica --es decir, en el ámbito del hispanismo académico--. A consecuencia de tal interés por parte de los estudiosos, algunos de sus cuentos y novelas, sobre todo El cuarto de atrás, son lectura obligatoria en varios tipos de clase. La propia autora incluso ha colaborado con Joan Brown en la confección de un libro escolar para estudiantes de lengua española de nivel intermedio.

Pero hay que recalcar que en estos casos siempre se trata de eruditos, lectores y estudiantes que tienen un interés previo en lo hispánico, que dominan el idioma español y que leen a Martín Gaite en la lengua original.

Una excepción es un ensayo suyo, "The Virtues of Reading", traducido por Marcia Welles, que apareció en el órgano de la Modern Language Association of America, PMLA (104, mayo 1989, pp. 348-53), la revista más prestigiosa en su campo y que llega a unos 32.000 socios y a casi todas las bibliotecas del país. Aunque siempre dentro de los círculos académicos profesionales, este ensayo en inglés y de contenido general llevó a la atención de un público extendido y no necesariamente hispánico el nombre de Carmen Martín Gaite, que además es miembro de honor de la asociación desde 1987. Queda por determinar si Martín Gaite en Norteamérica ha podido trascender este mundo académico --de intensa afición, eso sí, pero por cierto limitado--, si ha podido llegar al sector comercial de lectores anglohablantes, un mercado que en este país es enorme y de grandes posibilidades remunerativas pero muy difícil de conquistar, incluso para los autores nativos.

Es de notar que entre los novelistas españoles contemporáneos, ni siquiera Camilo José Cela, a pesar de su Premio Nobel que en su momento le convirtió en noticia, ha conseguido imponerse entre un público mayoritario de habla inglesa. Juan Goytisolo, por su condición de autoexilado y por sus vínculos con París y con los escritores hispanoamericanos del "boom", es el caso excepcional del autor español que ha encontrado editoriales comerciales dispuestas a publicar o a distribuir algunos de sus libros traducidos (Holt, Grove Press, Viking Press). En la actualidad, por razones más difíciles de explicar, el novelista español más vendido en Estados Unidos es Arturo Pérez Reverte, que está contratado por la editorial comercial Harcourt Brace.

De Carmen Martín Gaite se han traducido al inglés tres textos en Estados Unidos: The Back Room (El cuarto de atrás) (trad. Helen R. Lane, New York: Columbia University Press, 1983); Behind the Curtains (Entre visillos) (trad. Frances M. López-Morillas, New York: Columbia University Press, 1990); y Love Customs in Eighteenth-Century Spain (Usos amorosos del dieciocho en España) (trad. Maria G. Tomsich, Berkeley: University of California Press, 1991). (Más recientemente ha aparecido en Inglaterra una traducción de Nubosidad variable.) Lo positivo de este dato es que los lectores norteamericanos tienen a su alcance dos de las mejores novelas de Martín Gaite --la primera y la más discutida--, además de uno de los trabajos de investigación que la confirma como erudita e historiadora. Se trata de libros de atractiva presentación y de buenas traducciones realizadas por diestras traductoras. Con El cuarto de atrás la editorial de la Universidad de Columbia inició una serie dedicada a la narrativa española moderna que posteriormente incluyó la tetralogía de Torquemada de Galdós y novelas de Juan Benet, Miguel Delibes y Jesús Fernández Santos. Además, Columbia y California se cuentan entre las prensas universitarias más renombradas del país.

Las revistas destinadas más que nada a orientar a los bibliotecarios en su selección de libros publicaron reseñas y noticias de estas traducciones de Martín Gaite: Best Sellers, Booklist, Choice, Library Journal, Kirkus Reviews y Publishers' Weekly. Entre visillos llamó la atención de dos revistas literarias de orientación general, Review of Contemporary Fiction y Virginia Quarterly Review; la última y la Hispanic American Historical Review (ésta dirigida a especialistas) también reseñaron Usos amorosos del dieciocho. El cuarto de atrás logró una reseña en el Book Review dominical del New York Times y otra noticia en 1987 cuando salió en rústica; Entre visillos fue reseñada tanto en el Christian Science Monitor como en el New York Times Book Review. En estos casos se trata no sólo de la prensa popular sino de los dos periódicos más acreditados e influyentes del país, muy selectivos en los libros que reseñan. Es el sueño de cualquier autor norteamericano: ser reseñado en el New York Times, que tiene una impresionante circulación, pues llega a más de 1.6OO.0OO lectores.

Fue calurosa la recepción de estos tres títulos de Martín Gaite entre los reseñadores. Uno de los tres críticos que reseñaron Usos amorosos del dieciocho mencionó que para su gusto contenía un exceso de citas pero manifestó su admiración por el libro; otro que señaló que estaba algo atrasado en su metodología historiográfica pronosticó, aun así, que se trataba de un trabajo que iba a perdurar; y el tercero lo calificó de "estudio fascinante". Las recensiones de Entre visillos en los dos periódicos de circulación masiva son las más exigentes (una, por ejemplo, aunque alaba su falta de pretensiones, expresa reparos ante la carencia de ironía en el texto), pero terminan por ser tan positivas como las demás.

El Christian Science Monitor dice que el efecto total de la novela es "conmovedor y memorable", y ambos reseñadores, que aparentemente no se percataron de las condiciones sociales que se daban en España cuando se escribió la versión original, juzgan que Entre visillos "tiene obvia relevancia como un texto feminista". La reseña en la Virginia Quarterly Review observa que la novela está "escrita con belleza, con exquisito detalle y sensibilidad"; y la Review of Contemporary Fiction, también laudatoria sin reservas, concluye que el libro, con sus "descripciones cuidadosamente realistas", le ofrece al lector "280 effortlessly readable and enjoyable pages". Nadie considera envejecido el texto por haberse compuesto unos 35 años antes.

Las siete reseñas de El cuarto de atrás que hemos podido localizar son positivas sin excepción. Describen su contenido y su método, brindándole adjetivos y frases elogiosos: "interesante", "maravilloso", "ingenioso, atractivo", "un libro de arranques inteligentes". Ruth Dougherty, en el Library Journal, aplaude tanto la serie como la novela, y de nuevo vislumbra en Martín Gaite una perspectiva feminista.

La reseña más penetrante y analítica de la versión inglesa de El cuarto de atrás es sin duda la de Toby Talbot en el New York Times, titulada "Spanish Fantasies". Entra en el juego de la novela y la comprende a fondo, captando sus ambigüedades y celebrándolas.

Claro que estas traducciones y los originales de Martín Gaite fueron reseñados también en las publicaciones académicas del hispanismo norteamericano, y la autora no se puede quejar, pues consta el entusiasmo con que se ha recibido su obra en Norteamérica. No por eso podemos concluir, sin embargo, que es una escritora bien conocida y leída con avidez por el gran público estadounidense. Aparte del hecho de que este público tiene acceso sólo a tres títulos suyos, hay que señalar que las que han publicado estos tres textos son prensas universitarias, y por muy respetadas que sean, no disponen de los medios de producción y distribución de que gozan las editoriales comerciales. Se dirigen, a fin de cuentas, a un público minoritario, tan minoritario, incluso, que a veces no puede sostener ciertos proyectos. La serie que inició con optimismo la prensa de Columbia la suspendió tras unos años porque las ventas no la hicieron rentable. Como tema aparte, pero que afecta a Martín Gaite, es forzoso enfrentarse con la realidad de que la cultura española, por razones históricas y geopolíticas, ha quedado relativamente marginada en los Estados Unidos, deslumbrada durante muchas décadas por la hegemonía francesa y más recientemente por el auge de la literatura hispanoamericana.

De modo que si la fama de Martín Gaite es de dimensiones modestas entre los lectores de sus libros traducidos, la autora puede quedarse sumamente contenta con la recepción, la utilización y el estudio de su producción literaria en el contorno académico ya mencionado. Han contribuido a esta devoción por su obra sus frecuentes visitas a este país desde aquella primera de 1979 hasta la más reciente en 1998. Ha dictado conferencias, ha participado en coloquios y ha pasado largas estancias de profesora visitante en numerosas universidades en todas las regiones del país, entre ellas las instituciones más prestigiosas, como las universidades de Barnard, Brown, California-Irvine, California-Los Angeles, Chicago, Connecticut, Cornell, Delaware, Georgetown, Georgia, Kansas, Loyola (Chicago), New York, Oberlin, Pennsylvania, Rutgers, Sarah Lawrence, Tulane, Vassar, Virginia, Wellesley, Wisconsin-Madison. Ya en 1980 pasó todo un semestre en Barnard (quien ha leído su Caperucita en Manhattan reconocerá su afilada familiaridad con la ciudad de Nueva York); y en Chicago, donde residió durante otro semestre en 1984, escribió con tranquilidad secciones de una de sus novelas. En el congreso anual de 1980 de la Modern Language Association, al cual suelen asistir unas 10.000 personas, participó como invitada especial en una sesión dedicada exclusivamente a su obra. Se ha hecho conocer con su persona en otros congresos, como el de la Linguistic Society en North Carolina, el de la South Atlantic Modern Language Association en Atlanta, Georgia (los dos en 1982), y el de la Mid-America Conference on Hispanic Languages and Literatures en Kansas. Ha intervenido también, con conferencias y con lecturas de su obra, en actos celebrados en la Casa de España de Nueva York (1991), en el Instituto Cervantes de la misma ciudad (en 1996, con una conferencia sobre Caperucita en Manhattan ante un Congreso de Literatura Infantil) y de nuevo en Chicago en 1997, también en el Instituto de Cervantes de aquella ciudad y además en el Art Institute.

El peripatetismo de Martín Gaite y su frecuente presencia --casi anual en algunos períodos-- la han puesto en contacto con los hispanistas de este país y con los estudiantes, pero ante todo la escritora ha hecho la conquista de estos grupos con su don de palabra, su sentido del humor, su facilidad de conferenciante y --huelga decirlo-- con la generosidad y el excepcional atractivo de su persona. Los norteamericanos aficionados a lo ibérico han desarrollado una pasión excepcional por Carmen Martín Gaite, y, quiéralo o no ella, también se ha convertido en una de las figuras importantes en el terreno de los estudios feministas actuales.

El reconocimiento de las contribuciones de Martín Gaite a la narrativa española posterior a la Guerra Civil llegó algo más tarde que en el caso de otros contemporáneos suyos, como Cela, Laforet, Delibes o Matute --en parte por su producción pausada o más tardía, en parte por el impacto especial de El cuarto de atrás-- pero llegó antes que en España y con un ritmo más acelerado. La propia autora ha confesado varias veces públicamente su deuda al hispanismo norteamericano, en el cual estuvo alojada su fama durante muchos años. Es importante recalcar que adquirir renombre en estos círculos estadounidenses no es poca cosa, pues el hispanismo es una disciplina esparcida por todo el país y la más cuantiosa entre todas las lenguas y literaturas. A este respecto, merecen ser citadas las palabras que la propia autora incluyó en su prólogo al citado libro de Servodidio y Welles: "he venido comprobando con progresiva perplejidad la cálida acogida que aquí se les dispensa a mis escritos. Los críticos y estudiantes norteamericanos repartidos por las más distantes universidades --localizadas en puntos que hasta hace poco eran para mí nombres borrosos e irreales en un vasto mapa de colores-- le vienen dedicando a mi obra, a pesar de no estar aún traducida al inglés, una atención mucho más seria y rigurosa de la que ha merecido nunca entre mis compatriotas de 1954 hasta la fecha" (p. 19). Escribe estas palabras en 1980. Casi veinte años más tarde, ya es estrella en sus propias tierras, literata consagrada, pero en los Estados Unidos no ha flaqueado esa "cálida acogida" de su obra.

© John Kronik 1998

El URL de este documento es http://www.ucm.es/OTROS/especulo/cmgaite/j_kronik.html

Espéculo. Revista de estudios literarios (Universidad Complutense de Madrid) 1998

 

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