Espéculo

Carmen Martín Gaite


LA RELECTURA DE CARMEN MARTÍN GAITE
Un homenaje a la memoria


J. M. Turiel



Esa repetida afirmación de que "todo lo que es nuestro lo es para siempre" podría sonar como la letra de un viejo bolero. Pero igual que algunas canciones, algunas imágenes imborrables, algunos recuerdos de infancia, igual que todas esas referencias de nuestra vida, algunos libros lo son y lo han sido para siempre, como la vieja canción. La ventaja, por encima de todo, es que el libro (ese o aquel, pero solo algunos) se convierte en algo nuestro en un acto íntimo de posesión (me/nos posee, ¿quién sabe cómo y por qué?). Quizás sea por eso por lo que la relectura es un ejercicio de memoria (la nuestra y la de los lectores anónimos que comparten con nosotros los secretos del libro amado), en un buscado reencuentro con un amigo, al principio a sabiendas de que nuestros personajes (Matildes, Ramones, Águedas, Anas o Emmas) existieron para quien los creó y existen porque los reinventamos cada vez que decidimos volverlos a llamar. Quizás entonces, el lector sea ya el mayor cómplice del autor porque con absoluta consciencia lo ha instalado en su vida. Yo, que vacío estantes con la idea, cada vez más rotunda, de que esa memoria colectiva impresa en letra sea cada vez más selectiva, me rindo antes los/las que han conseguido seguir sorprendiéndome hasta ese último momento, cuando ya sabes que la única sorpresa posible es el descubrimiento de todos los detalles de la primera, segunda o la tercera lectura no te dejaron... gustos, colores, formas o incluso nombres, nunca el todo, porque el todo se olvida, sólo los detalles de una obra escrita que nos obligó a recapacitar sobre el olvido o sobre lo variable y raro que es vivir.

   

No me enfada reconocer que Entre visillos nunca me atrapó, no sé por qué. Pero El cuarto de atrás, El balneario, Nubosidad variable, Lo raro es vivir o Ritmo lento, han sido y son referentes de una humanidad única y diferente, donde lo que cuenta no es tanto cómo se nos explica una historia sino la experiencia: nada artificial, nada forzado, nada subordinado a estéticas impuestas... simple y absolutamente humano. Parece que sea el compromiso con la verdad lo que me ató siempre a Martín Gaite. (Sonsaco unas líneas del prólogo a la 2ª edición de El cuento de nunca acabar. Carmen escribe:

"(...) El texto ha dejado y sigue dejando abiertas las puertas para que todos los que tengan algo que aportar arrimen el ascua de su cuento a la sardina del mío (...)". ¿No parece reforzar más aún la complicidad con el autor de las que les hablaba antes? ¿No es grande tanta humildad? ¿No es sencillamente humano? Estoy obligado a arrimar mi ascua, solo porque nunca pude decir gracias (quizás esta sea la oportunidad de hacerlo, es una nota corta y llena de buenas intenciones).

Cuando supe que Carmen se había ido estaba en México (allá casi nadie se olvidó de recordarla y en un achaque casi infantil, me alegró). Ya en casa, tomé uno de los libros que tuvo a bien dedicarme y leí:

"Para J. Turiel, agradeciéndole nuestra comunicación a través de la bibliografía, feliz lectura y provechoso mes de noviembre (3 nov. 1996)"...

y volví a estar en un poblado indio, en las azoteas de Madrid o en la despedida de don Basilio.

Sí, la relectura es mi homenaje a su memoria. Gracias, CMG.

 

J.M.T.

Barcelona, a 12/10/2000

© J M Turiel 2000

26/10/2000

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/cmgaite/turiel.html

Espéculo. Revista de estudios literarios (Universidad Complutense de Madrid) 2000

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