DIVERSIDAD CULTURAL EN EL AULA DE E/LE:
LA INTERCULTURALIDAD COMO DESAFÍO
Y COMO PROVOCACIÓN

Isabel Iglesias Casal
Universidad de Oviedo

   
  

 

Aprender sobre el mundo extranjero y aprender a usar una lengua extranjera es algo más que "formar hábitos" o reproducir modelos de habla. Comprende una dimensión cognitiva del aprendizaje que se realiza mediante procedimientos de comparación, inferencia, interpretación, discusión y otras formas discursivas similares de negociar el significado de los fenómenos del mundo extranjero.
(G. Neuner)

1. Comunicarse: un proceso de socialización

Según la conocida definición aristotélica el hombre es, además de un animal que tiene logos, un animal político. Es decir, nos desenvolvemos en un conglomerado de estructuras sociales y nuestro lenguaje por tanto nace, crece y alienta en la convivencia que se establece entre nosotros y el mundo creado con los otros hombres. Si el lenguaje es, como parece, un proceso creador ligado íntimamente al mundo en torno, si ha surgido como una llamada de atención sobre ese mundo, no es de extrañar que buena parte de él esté modelado consciente o inconscientemente según los hábitos lingüísticos de cada grupo social y, por ello, el cometido tanto de profesores como de aprendices de lenguas extranjeras no debería limitarse sólo a un adiestramiento lingüístico descuidando el adiestramiento cultural, cuando no prescindiendo totalmente de él. Esta dimensión sociocultural del currículo de LE aparece claramente recogida para el caso del español en los fines generales del Plan Curricular del Instituto Cervantes, donde se especifica que mediante la enseñanza del idioma se pretende

1.- promover el acercamiento entre la cultura hispánica y la del país de origen, así como transmitir una imagen auténtica de aquélla y colaborar con la destrucción de tópicos y prejuicios.

2.- colaborar en el desarrollo de actitudes y valores con respecto a la sociedad internacional, como el pluralismo cultural y lingüístico, la aceptación y la valoración positiva de la diversidad y de la diferencia, el reconocimiento y el respeto mutuo.

Así pues, con la inclusión de los conocimientos socioculturales, el primitivo concepto de competencia comunicativa manejado por Hymes se perfila más certeramente, quedando integrado por cinco áreas de competencia: (1)

1) Competencia gramatical: Grado de dominio del código lingüístico (reglas gramaticales, léxico, pronunciación, ortografía, entonación, formación de palabras y oraciones, etc.)

2) Competencia discursiva: Capacidad para construir e interpretar textos utilizando mecanismos que aseguren la cohesión formal y la coherencia en el significado.

3) Competencia estratégica: Capacidad de aplicar estrategias de compensación en aquellas situaciones en las que la comunicación está limitada, bien por insuficiente conocimiento del código -o de otra subcompetencia-, bien por fallos originados por las condiciones reales en las que se lleva a cabo la comunicación.

4) Competencia sociolingüística: Habilidad para manejar los distintos registros adecuados a cada situación, teniendo en cuenta los factores contextuales y las normas y convenciones de cada interacción.

5) Competencia sociocultural: Conocimiento del contexto sociocultural en el que se utiliza una lengua y capacidad para la adopción de estrategias sociales apropiadas en cada caso.

¿Pero en qué debería consistir ese adiestramiento cultural? ¿Qué contenidos pueden ser considerados "culturales"? En otras palabras, ¿qué es cultura? Es un concepto amplio que abraza todos los aspectos de la vida. La definición estrecha de cultura como igual a arte, geografía, historia, literatura... no prepara lamentablemente a un estudiante de lengua extranjera para entender la amplia tipología de conductas exhibidas por un hablante nativo. Aunque son múltiples las definiciones de cultura que podemos encontrar, aquí y ahora asumiré la que propone Fernando Poyatos en su obra La comunicación no verbal: (2)

la cultura puede definirse como una serie de hábitos compartidos por los miembros de un grupo que vive en un espacio geográfico, aprendidos, pero condicionados biológicamente, tales como los medios de comunicación (de los cuales el lenguaje es la base), las relaciones sociales a diversos niveles, las diferentes actividades cotidianas, los productos de ese grupo y cómo son utilizados, las manifestaciones típicas de las personalidades, tanto nacional como individual, y sus ideas acerca de su propia existencia y la de los otros miembros.

Es decir, no se trata de una cultura que podríamos llamar "enciclopédica", entendida como mera instrucción, sino de un conjunto de normas, de pautas de conducta, algo así como un sistema guía para que los aprendices de una lengua extranjera puedan desenvolverse sin demasiados tropiezos en una sociedad que es ajena y en la cual se verán obligados a desentrañar significados, interpretar actitudes e intenciones o descubrir implícitos lingüísticos o culturales.

Lourdes Miquel y Neus Sans, conscientes de que lo cultural incluye una serie de fenómenos heterogéneos distinguen entre cultura con mayúsculas, cultura a secas y cultura con k. (3) Ésta última sería la capacidad de identificar social o culturalmente a un interlocutor y actuar lingüísticamente adaptándose a ese interlocutor (por ejemplo, reconocer el argot juvenil). Lo que llaman cultura a secas representaría algo así como un standard cultural, "el conocimiento operativo que los nativos poseen para orientarse en situaciones concretas, para ser actores efectivos en todas las posibles situaciones de comunicación y participar adecuadamente en las prácticas culturales cotidianas".

Aunque me parece que no es poca la dificultad que presenta discriminar qué partes del rico repertorio de alternativas comportamentales constituyen esa cultura estándar nacional, común a las distintas geografías y a los distintos grupos sociales, como profesores de lenguas extranjeras debemos hacer posible, al menos, para que nuestros alumnos se den cuenta de que una comunicación efectiva requiere descubrir las imágenes condicionadas culturalmente que son evocadas en la mente de los nativos cuando hablan, actúan y reaccionan en el mundo que les rodea. Comprender el contexto cultural de comunicación es fundamental muchas veces para descodificar con acierto un mensaje. Pensemos, por ejemplo en afirmaciones como Tenemos que comer juntos alguna vez o Bueno, pues adiós, ya te llamaré. ¿El hablante quiere establecer realmente una cita o simplemente desea ser educado y hacer menos dolorosa, menos fría la separación? Para la mayoría de los españoles es una simple fórmula de despedida. Para un alemán representa casi siempre la formulación de un compromiso que debe cumplirse. Y ya tenemos el primer malentendido: un español completamente despreocupado de aquel ya te llamaré y un alemán ofendido, al pie del teléfono, pensando probablemente ¡Estos españoles no tienen ni memoria ni palabra!

Parece claro, pues, que las habilidades de comunicación se intensifican y se realzan por la intimidad con el contexto cultural de pensamiento y conducta. Hay, por tanto, que indagar cuáles son las convenciones socioculturales que regulan la participación de los hablantes nativos en los intercambios lingüísticos, porque también los hábitos culturales forman, como dice Poyatos, una verdadera geografía de conductas (4) que es preciso conocer y el aula de LE suele ser un universo multicultural cuya contextura ofrece una notable facilidad para la creación de procesos de interculturalidad.

2. A la deriva en un mar de datos (5)

Nuestra cultura nos enseña qué ver y qué ignorar, pero una persona recién asomada a otra cultura no sabe qué ver, ni generalmente, cómo interpretar lo que ve. Está a la deriva en un mar de datos y generalmente tratará de interpretar dichos datos proyectando sobre ellos sus propias experiencias. Veamos dos ejemplos extraídos de la literatura. El primero lo he tomado de La tesis de Nancy de R.J. Sender: (6)

El marqués me preguntaba qué era lo que me había gustado más de Sevilla. Lo dije: – La catedral y la Giralda.

Entonces el marqués, tal vez agradecido porque debe de ser muy patriota, mientras comía con la mano izquierda, con la derecha se puso a hacerme un masaje en la rodilla. ¡Cosa más extraña! Debe de ser una costumbre española: Tiene fama España de ser muy hospitalaria a la manera de los pueblos orientales y esa debía de ser una atención tradicional con los huéspedes. Yo seguía comiendo con un hambre terrible. De vez en cuando miraba al marqués, sonreía y le decía:

Muchas gracias, señor marqués.

Con lo que quería decirle que no se molestara más. Pero él seguía dándome masaje. Supuse que tal vez la marquesa estaba haciendo lo mismo con John. Pero luego supe que a John no le había hecho masaje nadie.

 

El segundo ejemplo pertenece a la novela de Eduardo Mendoza Sin noticias de Gurb. La obra cuenta la historia -escrita a modo de diario- de las desventuras de un ser de otra galaxia que busca desesperadamente a Gurb, su compañero, perdido en nuestro planeta. Ambos son sólo energía sin entidad corpórea, pero pueden mimetizarse camaleónicamente y adoptar cualquier apariencia, desde el Conde Duque de Olivares hasta Marta Sánchez. El protagonista, tras adoptar una apariencia humana, recorre las calles de Barcelona buscando sin descanso a su compañero de expedición, pero el esfuerzo que ello le supone le hace ir deformándose cada vez más a medida que va perdiendo poco a poco la energía:

14.00 He llegado al límite de mi resistencia física. Descanso apoyando ambas rodillas en el suelo y doblando la pierna izquierda hacia atrás y la pierna derecha hacia delante. Al verme en esta postura, una señora me da una moneda de pesetas veinticinco, que ingiero de inmediato para no parecer descortés.

Los protagonistas de estos ejemplos, alojados temporalmente en otra cultura, tratan de interpretar el comportamiento del nativo, y esto puede hacerse por asociación, por analogía o por deducción. En el caso de Nancy lanzando hipótesis sobre la posible naturaleza tradicional del "masaje" del marqués -probablemente símbolo de la hospitalidad hispana- y en el segundo caso, el visitante de otra galaxia -turbado y sorprendido- interpretando como nutriente refrigerio lo que, sencillamente, era una simple limosna. Los dos han comparado, inferido e interpretado, pero les falta la fase de comprobación, de discusión con un nativo -capacitado y competente- o con otro extranjero que haya alcanzado un mayor grado de fluidez cultural en la lengua meta.

Por otro lado, lo que con más frecuencia atrae el interés del "huésped cultural" son esas diferencias que por un lado estimulan la curiosidad, pero por otro, refuerzan el tópico porque provocan afirmaciones cargadas de etnocentrismo implícito: Estos rusos están realmente locos: los hombres se besan unos a otros en la boca; a los españoles no les gusta demasiado trabajar, siempre están haciendo puentes y tomando copas en los bares; los alemanes son unos cabezas cuadradas: todo tiene que estar organizado, no saben improvisar.

Para evitar este peligro podemos explotar los patrones culturales contrastados usándolos como punto de entrada en la cultura meta. Una vez dentro se animará al estudiante a que descubra que ese comportamiento aparentemente exótico tiene perfecto sentido si se ve dentro del contexto del resto de la cultura.(7)

3. Construyendo puentes de un sistema cognitivo a otro y explorando lo desconocido

Como queda dicho, el objetivo del aprendizaje intercultural es el desarrollo de la receptividad del aprendiz ante distintas lenguas y distintas culturas, cultivando su curiosidad y la empatía hacia sus miembros. Eso se consigue trabajando las actitudes positivas respecto a la diversidad cultural, erradicando prejuicios pero también reflexionando críticamente sobre la propia cultura a partir de otros marcos de referencia. Sin embargo, será preciso no olvidar que la cultura se comparte diferencialmente, es decir, las personas que constituyen una cultura no la viven todas de la misma forma. Dentro de cada cultura existen diferencias que vienen dadas por la edad, la clase social, el nivel económico etc., y ello marca identidades diferentes dentro de una misma cultura. En palabras de Jan Peter Nauta: (8)

Si la cultura española es el conjunto de todo lo que los españoles han producido en el transcurso de los tiempos, está claro que ningún español posee la cultura española, ni puede poseerla. Cada español posee una parcela de esa cultura, una identidad social que varía según la edad, el sexo, el estado civil, la clase social, la región, la profesión u ocupación, y gran cantidad de otros factores, Podemos hablar, entonces de muchas culturas parciales o subculturas: la de los adolescentes madrileños de clase media, la de los taxistas andaluces de Barcelona, la de los solteros rurales de Aragón, la de los cirujanos plásticos y un largo (demasiado largo) etcétera que, como totalidad, constituye la cultura española, más o menos de la misma manera que ochenta mil personas distintas constituyen el público del Santiago Bernabeu.

Para evitar ese riesgo de que el alumno tenga una visión cultural excesivamente uniforme (¿qué es realmente lo español?) podemos diseñar tareas de exploración para comprobar la generalización de las hipótesis que pueden establecer los aprendices sobre distintos temas de la cultura objeto: sistema educativo, ocio, estructura familiar, situación de determinados grupos sociales (mujeres, jóvenes, ancianos), hábitos de vida diarios, fiestas, tradiciones... y analizar los prejuicios que existen, por ejemplo, sobre hábitos alimenticios o rasgos de carácter, entre otros.

4. El efecto escaparate y el síndrome de Nancy

Como estamos viendo, cuando abordamos el aprendizaje de una lengua extranjera estamos abordando un proceso de aprendizaje intercultural puesto que debemos enfrentarnos a esa otra cultura a la que se asoman nuestros ojos. Pero no partimos de cero, en cada uno de nosotros habitan experiencias y conocimientos previos de los que hacemos uso al aprender esa lengua y al abordar esa cultura. El proceso de descodificación, de negociación con la otra cultura implica establecer comparaciones -siempre odiosas- pero a menudo inevitables, entre lo cercano y lo distante, entre lo que es similar y lo que es distinto. El objetivo consiste en ir más allá de la comprensión periférica y superficial, superando lo que yo llamo el efecto escaparate. Miro desde fuera -desde mi propia cultura-, interpreto lo que veo pero no corroboro mis hipótesis, no voy más allá, no trato de averiguar en qué medida o hasta qué punto son válidas para explicar ciertos comportamientos lingüísticos o ciertas actitudes. Ese efecto escaparate lleva casi irremediablemente a un peligro del que es preciso estar alerta cuando uno enseña o aprende una lengua extranjera: el síndrome de Nancy.(9) Llamo así a la audacia con la que se suelen, interpretar -o mejor malinterpretar- las conductas de los usuarios de esa lengua, sin conocer la mayoría de las veces la verdadera intención que las ha guiado porque casi siempre cobran su verdadero sentido dentro de la totalidad de la cultura de origen, porque los modos de pensar, actuar y sentir que definen cada cultura se adquieren socialmente. Por eso, del mismo modo que las palabras aisladas expresan significados potenciales, cuando observamos las conductas aisladas de su contexto cultural, éstas pueden recibir potenciales interpretaciones activadas en multitud de ocasiones por la cultura de origen. Como algunas veces se ha dicho, observamos otras culturas con las gafas de nuestra propia cultura (10) y ésta nos aporta una determinada forma de ver el mundo, de percibir e interpretar la realidad. Sin embargo, el verdadero proceso de conocimiento intercultural implica que cada uno se aleje de los estilos familiares y habituales de mirar su entorno para poder, así, adoptar los puntos de vista ajenos, sin renunciar a la propia identidad cultural.

5. Superando el estereotipo

Cuando nos acercamos a otras culturas podemos adoptar distintos tipos de actitudes, aunque suelen señalarse tres que se consideran prototípicas: (11)

1) Etnocentrismo: consiste en acercarnos a otras culturas analizándolas desde nuestra propia cultura, que aparece como medida de todas las demás culturas.

2) El relativismo cultural: propone el conocimiento y análisis de otras culturas desde sus propios valores culturales, estableciendo, además, la igualdad de todas las culturas. A esta actitud en apariencia respetuosa y tolerante con las otras culturas le falta la búsqueda del encuentro entre culturas: Yo te respeto, te comprendo, pero tú en tu casa y yo en la mía.

Los riesgos más importantes de esta actitud son la guetización (o separación, no hay ningún interés en establecer contactos), el romanticismo (visión deformada de la realidad que nos hace exagerar los aspectos positivos de una cultura, pérdida de sentido crítico) y el conservacionismo (dado que es fundamental conservar las culturas es mejor no mezclarlas).

3) El interculturalismo es la actitud que partiendo del respeto a otras culturas, supera las carencias del relativismo cultural. Añade al respeto por las otras culturas la búsqueda de un encuentro en igualdad. Tiene una visión crítica de las culturas, en la que se acepta la cultura pero se puede rechazar alguna de sus instituciones.

Otro de los riesgos más frecuentes en los contactos multiculturales es caer en el estereotipo porque éste nos proporciona una imagen mental simplificada sobre los miembros de un grupo compartida socialmente. Aunque se forma y se desarrolla en el interior de cada persona, surge de la percepción social y de los procesos de socialización: Los alemanes son unos cabezas cuadrada; los catalanes, peseteros; los andaluces unos vagos; los aragoneses tozudos; los asturianos... Aunque existen estereotipos neutros e incluso positivos los más frecuentes presentan valoraciones negativas, simplifican la realidad, generalizan y orientan las expectativas sobre lo que se puede esperar de un miembro de una determinada categoría. El estereotipo, además, categoriza, es decir, transforma lo observado en categorías sobre la cultura extranjera, y tipifica -los comportamientos individuales se convierten en comportamientos típicos de todo el grupo-. (12)

A veces, el simple hecho de tener un nombre extraño es suficiente para provocar rechazo. Un estudio realizado por la revista Times Magazine del 20 de enero de 1992 sobre las actitudes de los americanos hacia 58 grupos étnicos -incluidos los wisians (ficticios)- lo refleja claramente: el 61% dijo que no los conocía suficientemente y un 39% les dio una baja calificación. (13)

6. Comunicación no verbal e interculturalidad

Otro de los campos que no puede olvidarse cuando se trabajan en el aula los aspectos interculturales es la comunicación no verbal, la cual, en palabras de Flora Davis, es el cimiento sobre el que se construyen las relaciones humanas:

Las palabras son hermosas, fascinantes e importantes, pero las hemos sobreestimado en exceso, ya que no representan la totalidad, ni siquiera la mitad del mensaje. Más aún como sugirió cierto científico: "Las palabras pueden muy bien ser lo que emplea el hombre cuando le falta todo lo demás. (14)

Como vemos las palabras, aunque a veces se quedan cortas, comunican; el silencio -el silencio intencionado- comunica; y el espacio también comunica. Qué comunica y de qué manera lo hace son materia que estudia un campo de investigación relativamente nuevo llamado proxémica. Para el antropólogo Edward Hall, pionero en este tipo de investigaciones, la proxémica es el estudio de cómo el hombre estructura inconscientemente el microespacio. Pero el tema de cómo organiza el hombre su espacio es esencialmente multidimensional y comprende tanto el ámbito de lo privado como de lo público, lo social o lo político. Por eso, no está de más hacer una breve reflexión sobre lo que podríamos llamar significado biocultural del espacio. Éste es otro de los temas con profundas diferencias entre las distintas culturas, porque el ser humano tiene un fuerte sentido del espacio personal y como señala Flora Davis en su obra Comunicación no verbal ese "sentido del yo del individuo no está limitado por su piel; se desplaza dentro de una especie de burbuja privada, que representa la cantidad de espacio que siente que debe haber entre él y los otros".(15) A este respecto los seres humanos no nos comportamos de manera muy distinta a la de otras especies animales. En sus estudios, los etólogos han desarrollado técnicas de campo que les permiten observar y registrar el comportamiento animal de manera objetiva y detallada, y han demostrado que algunos de ellos tienen lo que se llama una distancia de fuga y una distancia crítica: si un ser viviente suficientemente amenazador penetra dentro de la distancia de fuga del animal, éste huirá, pero si la amenaza entra dentro de la distancia crítica y se siente acorralado, entonces atacará. Afortunadamente, la respuesta humana no es tan agresiva, pero algunas culturas -las culturas de "no contacto" como la norteamericana, la japonesa o la inglesa- necesitan para estar cómodos y no verse "amenazados" un margen de seguridad más amplio, esto es, más espacio entre ellos y sus interlocutores en las interacciones cara a cara. Los árabes, los latinoamericanos o los españoles pertenecemos a una cultura de contacto y en las conversaciones literalmente rodeamos a la otra persona.

Como vemos, la transgresión de reglas sociales implícitas sobre el comportamiento espacial en público puede provocar ciertos desajustes y perturbar en mayor o menor medida el desarrollo de una interacción, pues los malentendidos surgen porque las personas de distintas culturas disponen de sus microespacios de manera diferente. Así pues, elegir la distancia adecuada en las conversaciones con miembros de una cultura distinta es esencial para evitar el llamado shock cultural, que a veces se manifiesta sólo a nivel preconsciente, pero que puede originar cierta incomodidad -siempre enojosa- e incluso irritación en nuestro interlocutor.

Edward Hall llegó a confeccionar incluso una escala hipotética de distancias consideradas apropiadas para cada tipo de relación: hasta unos 40 centrímetros tendríamos la distancia adecuada para el galanteo o la conversación íntima; aquí hasta un comentario sobre el tiempo puede estar cargado de intención. La distancia social próxima se sitúa entre 1'20 y 2 metros; la distancia social lejana entre 3 y 4 metros, y a partir de aquí tendríamos ya lo que Hall llama distancia pública.

Por otro lado, experimentos realizados con animales de laboratorio han llegado a la conclusión de que el espacio puede ser una necesidad tan acuciante para un ser vivo como el alimento: mucho antes de que hubiera problemas reales de alimentación, los animales empezaban a entrar en un estado de tensión tal que los llevaba a desarrollar comportamientos extraños que iban desde la violencia y el pillaje por un lado, a la más absoluta pasividad por otro. Los científicos lo han llamado colapso de comportamiento y aunque no existe acuerdo sobre si los resultados pueden generalizarse a los seres humanos parece que éstos no sólo tenemos un sentimiento muy arraigado respecto al espacio que consideramos conveniente en nuestra relación con los otros, sino que sentimos una necesidad real y biológica de él. Lo cierto es que la aglomeración influye poderosamente en el comportamiento humano, aunque según diversos estudios, de manera muy distinta en hombres y en mujeres. Mientras éstas intiman más y se hacen más amigas cuando se ven obligadas a compartir pequeños espacios, los hombres se vuelven normalmente desconfiados y combativos. (16)

Así pues, es en el capítulo del lenguaje no verbal donde entraría el silencioso mundo de la cinesis o kinésica -como diría Poyatos-, lo que dicen los ojos, la danza de las manos, la sonrisa, los mensajes del cuerpo a distancia y en proximidad... (17) La interpretación de la postura también es importante porque no sólo se muestra como una clave que revela aspectos del carácter, es además la expresión de una actitud. Por eso cada cultura posee posturas que considera correctas y otras que juzga incorrectas.

Y para finalizar este apartado, como decía el profesor Ray Birdwhistell, un pionero de la cinesis, el hombre es un ser multisensorial que algunas veces verbaliza. Por eso añade al leguaje verbal como parte de su desarrollo un rico repertorio de gestos, maneras y posturas unas veces innatos y otras a imitación de la kinésica de su cultura, a la vez que va asociando diversas actitudes y situaciones proxémicas que le ayudan a valorar el significado de las distancias interpersonales y del contacto físico y sus muchas funciones. Tener presente esa triple dimensión -lo verbal, lo kinésico y lo proxémico- es imprescindible para evaluar la comunicación humana como un sistema integral en el que cada pieza aporta datos significativos para interpretar el fascinante mundo de los comportamientos.

7. Un extranjero con los ojos, los oídos y el corazón abiertos (18)

Los que trabajamos en el campo de la enseñanza de lenguas extranjeras no podemos olvidar que detrás de una lengua hay un mundo; por eso, favorecer el conocimiento y el reconocimiento de lo distinto y de los distintos ha de ser una práctica habitual en la clase de idiomas. Es preciso fomentar en el aula no sólo la fluidez lingüística, sino también la fluidez cultural realizando actividades de trabajo comparativo de los "modos de ser y de hacer" de los nativos tanto de la lengua y la cultura meta como de la de nuestros alumnos extranjeros. En el caso de la enseñanza de ELE se están haciendo algunos estudios pragmáticos de ciertos actos de habla que en algunas lenguas son en gran medida rituales para tratar de describir no sólo su estructura lingüística, sino también los presupuestos y las expectativas que dirigen en cada caso el comportamiento de los nativos.

Con este propósito analiza Lourdes Miquel algunos de esos actos de habla que son, en buena medida, actos de cultura: ritos cotidianos para rechazar o aceptar un ofrecimiento, qué decir y cómo reaccionar cuando se hace o se recibe un regalo, cómo despedirse, cómo hacer cumplidos y cómo agradecerlos, cómo presentar a una persona, etc. (19)

Sólo analizando no sólo qué se dice en determinados casos, sino cómo y por qué se dice eso, el contacto entre las diferentes culturas será un encuentro y no un choque y podrán reducirse las tensiones en los ajustes interculturales. Ése es quizá uno de los desafíos pedagógicos más fascinantes que afrontamos: conseguir que el alumno sea un extranjero con los ojos, los oídos y el corazón abiertos y hacer de nuestra aula una escuela de interculturalidad, un territorio para el encuentro, para el intercambio y ¿por qué no? para el contraste y la provocación.

ANEXO I: Algunas propuestas para el trabajo en el aula

1) Texto tomado de una de las dinámicas que propone el colectivo AMANI en el capítulo tres -"Ampliar nuestras vistas"- de su libro Educación cultural. Análisis y resolución de conflictos, Editorial Popular, Madrid, 1994, pág.142.

CRECER PARA ABAJO

OBJETIVO: Hacer que cada uno se dé cuenta de que su propia perspectiva no es necesariamente la única forma de ver el mundo y valorar las ventajas de otros puntos de vista.

"Se dice, que todo depende de cómo se miren las cosas", repitió la voz.

Milo se dio la vuelta y se encontró mirando fijamente a dos zapatos marrones perfectamente limpios. De pie, justamente delante de él (si es que puedes utilizar la expresión estar de pie, para alguien que está suspendido en mitad del aire) había otro chico de aproximadamente su edad, cuyos pies estaban a un metro del suelo.

"¿Cómo te lo montas para mantenerte ahí arriba?", preguntó Milo, ya que esto era lo que más le llamó la atención.

"Eso mismo te iba a preguntar yo", le respondió el chico, "tú debes ser mucho más viejo de lo que pareces para estar de pie sobre el suelo".

¿Qué quieres decir?", pregunto Milo.

"Mira", dijo el chico, "en mi familia todo el mundo nace en el aire, con su cabeza en la altura exacta que va a tener cuando sea una persona adulta, y después crecemos hacia el suelo, cuando ya hemos alcanzado nuestra altura definitiva tocamos el suelo. Por supuesto hay algunos de nosotros que nunca llegan a tocar el suelo, independientemente de lo viejos que sean, pero creo que es igual en todas las familias. Tú debes ser muy mayor, ya tocas el suelo".

"¡0h, no!", dijo Milo seriamente, "en mi familia todos empezamos desde el suelo y vamos creciendo hacia arriba, y nunca sabemos qué altura alcanzamos hasta que no llegamos".

"Qué sistema tan tonto, dijo el chico. "Entonces tu cabeza está cambiando continuamente de altura y siempre ves las cosas de diferente forma. Cuando tienes 15 años, no ves las cosas como cuando tenías 10, y cuando tengas 20 todo volverá a cambiar".

"Supongo que sí", dijo Milo, que nunca había pensado en este asunto.

"Nosotros siempre vemos las cosas desde el mismo ángulo", continuó el chico, "es mucho mejor así, además es mucho mejor crecer hacia abajo que hacia arriba. Cuando eres pequeño no te puedes hacer daño cayéndote porque estás en el aire, y no puedes meterte en problemas por ensuciarte los zapatos de barro, ya que aquí arriba no hay barro".

"Es cierto", pensó Milo.

2) LOS PAPALAGI

(Nota: El libro de Los Papalagi es una visión de un samoano en Europa en 1929)

"Los Papalagi son pobres porque persiguen las cosas como locos. Sin cosas no pueden vivir en absoluto. Cuando han hecho un objeto del caparazón de una tortuga, usado para arreglar su cabello, hacen un pellejo para esa herramienta, y para el pellejo hacen una caja, y para la caja hacen una caja más grande. Todo lo envuelven en pellejos y cajas. Hay cajas para taparrabos, para telas de arriba y las telas de abajo, para las telas de la colada, para las telas de la boca, y otras clases de telas. Cajas para las pieles de las manos y las pieles de los pies, para el metal redondo y el papel tosco, para su comida y para su libro sagrado, para todo lo que podáis imaginar. Cuando tan sólo una cosa sería suficiente, hacen dos. Cuando entras dentro de una cabaña europea para cocinar, ves tantos recipientes para la comida y herramientas para cocinar, que es imposible usarlos todos a la vez. Y por cada plato hay un tanoa distinto, hay uno para el agua y otro para el kava europeo, uno para los cocos, y otro para las uvas.

Hay tantas cosas dentro de una choza europea, que si cada hombre de un pueblo samoano se llevase un brazado, la gente que vive en ella no sería capaz de llevarse el resto. En cada choza hay tantas cosas que los caballeros blancos emplean muchas personas sólo para poner aquellas cosas en el sitio que les corresponde y para limpiarles la arena. E incluso las taopou de alta cuna emplean gran cantidad de su tiempo en contar, rearreglar y limpiar todas sus cosas.

Todos vosotros sabéis, hermanos, que cuento la verdad que he visto con mis propios ojos, sin añadir a mi historia ninguna opinión... "

(Texto tomado de Colectivo AMANI, Educación cultural. Análisis y resolución de conflictos, Editorial Popular, Madrid, 1994, pág. 145)

3) SUPERANDO EL ETNOCENTRISMO

  1. Seguramente algunas costumbres españolas te resultan extrañas o son distintas a las de tu país. Descríbelas y trata de encontrar posibles ventajas de cada una de ellas.

b) Lee el texto siguiente, puede servirte como punto de partida para discutir con tus compañeros sobre los estereotipos:

Así vemos a nuestros vecinos europeos

Nos indigna que piensen que todos los españoles somos toreros, pero ¿qué sabemos de ellos?

(Texto adaptado de la revista Mía, nº 555, 28 de abril de 1997)

 

Franceses

Tienen fama de...

Los españoles vemos a los franceses muy arrogantes, chovinistas y engreídos. Tenemos el complejo de que siempre nos han mirado por encima del hombro. Envidiamos su cultura, pero les rechazamos por cursis y prepotentes.

ASÍ SON EN REALIDAD

La revolución francesa fue el motor del cambio en la estructura social europea. Los franceses han sabido siempre exportar su cultura, su cocina y su vino. Actualmente, de los países de la Unión Europea, Francia es el de mayor esperanza de vida, lo que refleja el nivel de bienestar social alcanzado. Según las encuestas, los franceses valoran la familia y los amigos más que la lectura, y las vacaciones son para ellos algo sagrado. Se levantan a las siete, cenan a las ocho de la tarde y se acuestan a las once y media.

Italianos

Tienen fama de...

Nos parecen mentirosos, muy simpáticos, divertidos y excesivos. Nos los imaginamos comiendo espaguetis y defendiendo el honor de la mamma. Los hombres (guapos, donjuanes y tiernos como Marcello Mastroniani) nos encantan a todas.

ASÍ SON EN REALIDAD

Italia ha llevado su cultura a través de la emigración a países como Estados Unidos y Argentina. Un ejemplo es su gastronomía, que se ha impuesto en todo el mundo.

Italia, como España, es muy diferente de norte a sur, fundamentalmente por el grado de desarrollo económico. Su nivel de participación y cultura política es superior al de otros países de su entorno. El índice medio de lectura es alto. La familia es un valor fundamental, pero hoy aleja a Italia del tópico. Los horarios son parecidos a los de los franceses: madrugan.

Británicos

Tienen fama de...

Siempre los vemos con la taza de té en la mano o fumando en pipa. Esa imagen la han inmortalizado las películas: el clásico gentlemen inglés, un poco aburrido, con el bombín o el monóculo como signos característicos, hablando entre dientes haciendo gala de la flema británica. De un tiempo a esta parte, ha aparecido otro tópico opuesto: el de que todos son hooligans.

ASÍ SON EN REALIDAD

El Reino Unido es un cóctel entre la historia y la innovación, conviven las tradiciones más estrictas con la modernidad más llamativa. Los ingleses son amantes de la literatura y el teatro. Son buenos administradores comerciales y ocupan el número 19 entre los países más ricos del mundo. Su democracia, aunque antigua, no tiene Constitución escrita. Son los europeos que más horas dedican al día a ver la televisión: 3 horas y 50 minutos de media. Y los que más pronto cenan: casi nadie lo hace después de las 6.

Alemanes

Tienen fama de...

Decimos que son autoritarios, perfeccionistas, trabajadores y disciplinados. Pero luego, la otra imagen (distorsionada y tópica) que nos muestran los turistas, que se abrasan en las playas españolas y que culminan sus noches del sábado bebiendo litros y más litros de cerveza, nos deja bastante atónitos y sorprendidos por su contraste con la legendaria seriedad teutona.

ASÍ SON EN REALIDAD

Alemania se ha convertido en la potencia económica europea. Se ha hecho con el liderazgo en Europa, sustituyendo a Francia. Es un país de grandes filósofos, músicos, pintores y escritores. Los alemanes tienen una gran capacidad para trabajar y progresar en equipo. De los miembros de la Unión Europea, son los que más frecuentan la consulta del médico. La lectura y comer o cenar en casa con amigos son sus hobbies favoritos. Se levantan a las 6'45 h, cenan a las 18'45 y se acuestan a las 23'00 horas.

Portugueses

Tienen fama de...

A los portugueses siempre los hemos mirado por encima del hombro, y esa actitud nos ha hecho minimizar tanto su cultura como su forma de ser. A pesar de vivir tan cerca, los hemos ignorado y no nos hemos detenido a conocer sus virtudes. Sus hombres tienen fama de románticos, melancólicos y tristes. Y de las mujeres decimos que son antipáticas y poco agraciadas.

ASÍ SON EN REALIDAD

Si los italianos nos sacaron de la Edad Media, los portugueses impulsaron el Renacimiento con sus descubrimientos geográficos. Es un país pequeño que se vio obligado a abrir vías comerciales por el mar, llegando a comerciar con Japón. Históricamente, España le fue hostil y encontraron un buen aliado en Inglaterra, que ha influido en su cultura. Son los europeos que menos tiempo dedican al ocio: 28 minutos diarios de media. Se levantan a las 7, cenan a las 8 de la tarde y se acuestan a las 23'30 h.

 

Griegos

Tienen fama de...

Existe un gran desconocimiento hacia este maravilloso país, aunque nuestra reina sea griega. Tenemos una idea bastante difusa de la Grecia actual y representamos sus mujeres vestidas con túnicas antiguas. Todas ellas nos parecen trágicas y de mucho carácter, como Melina Mercouri. Y a los hombres les hemos colgado el sambenito de ser marineros con camiseta de rayas.

ASÍ SON EN REALIDAD

Grecia es la cuna de la cultura de Occidente. Tuvo su época dorada en la Antigüedad y después vivió hasta hace un siglo sometida a los turcos, que también le han dejado su herencia. Su legado histórico y cultural es incuestionable. Tienen un carácter muy parecido al nuestro y sus costumbres y horarios tampoco se alejan: cenan a las 9 de la noche y se acuestan a las 0'40. Junto a los portugueses, son los que más gastan en comer, beber y fumar. Es el país de la UE, con España, que más disfruta de sol al año: 2600 horas.

 

c) Y ahora contesta: ¿qué tópicos existen en tu país sobre otras naciones? ¿Crees que hay algo de verdad en esos tópicos? ¿Sabes qué piensan en el extranjero de tu país? Pregunta a tus compañeros y discutid sobre ello.

 

BIBLIOGRAFÍA

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NOTAS

(1) Michael Canale incluía dentro de la competencia sociolingüística reglas socioculturales y reglas de discurso.

Vid. la traducción de Javier Lahuerta de su artículo "From communicative competence to communicative language pedagogy", en Competencia comunicativa, Edelsa, Madrid, 1995, págs. 63-81. Asimismo, Lourdes Miquel en "Lengua y cultura desde una perspectiva pragmática: algunos ejemplos aplicados al español", Frecuencia- L, nº 5, págs. 3-14, señala que la "competencia sociolingüística" también podría llamarse "sociocultural". Aunque es evidente la estrecha relación que se establece entre lo sociolingüístico y lo sociocultural, incluso las frecuentes intersecciones entre las dos áreas, preferimos separar ambos dominios.

(2) F. Poyatos, La comunicación no verbal (I), Istmo, Madrid, 1994, pág. 25.

(3) L. Miquel y N. Sans, "El componente cultural : un ingrediente más en las clases de lengua", Cable, nº 9, 1992, págs.15-21.

(4) F. Poyatos, op. cit., pág. 32.

(5) Traducción de la expresión inglesa adrift on a sea data, utilizada por H.N. Seelye en Teaching culture: Strategies for intercultural communication, 2ª edic., National Texbook Company, 1993.

(6) R. J. Sender, La tesis de Nancy, Ed. Magisterio Español, Madrid, 1968, pág. 28. Narra las peripecias de Nancy, una estudiante norteamericana que llega a Alcalá de Guadaira con la intención de investigar in situ las costumbres y la lengua de los gitanos, tema de su tesis doctoral. Continuamente lanza hipótesis, equivocadas casi todas, sobre el origen y el significado, lingüístico y cultural, de muchas de las expresiones y de los comportamientos que va registrando.

(7) A este respecto recuerdo el comentario de tres alumnos brasileños que pasaron seis meses estudiando en España. Era la época del carnaval y al hablar sobre las diferencias entre las fiestas de su país y las de aquí me dijeron que lo que más les había extrañado fue ver a las chicas bailar juntas, que eso sería impensable en Brasil porque resultaría chocante. Yo les expliqué que posiblemente eso se debía a que los varones españoles tienen menos desarrollado el sentido del ritmo pero más el del ridículo y normalmente prefieren no bailar ciertos tipos de música antes que exhibir su torpeza, así que a las mujeres españolas les quedan dos alternativas: o no bailar o bailar entre ellas.

(8) J.P. Nauta, "¿Qué cosas y con qué palabras? En busca de una competencia comunicativa", Cable, 10, pág.10, 1992.

(9) Me refiero a la protagonista de la obra de R.J. Sender (vid. pág. 5, nota). Nancy lanza continuamente hipótesis -equivocadas casi todas- sobre el origen y el significado, lingüístico y cultural de muchas de las expresiones y de los comportamientos que va registrando, pero rara vez las contrasta con los nativos. Para ella adquieren carta de veracidad porque se cree capacitada para darles explicaciones revestidas de erudición, aunque sean falsas.

(10) Vid. Colectivo Amani, Educación intercultural. Análisis y resolución de conflictos, Edit. Popular, Madrid,1994, pág. 128.

(11) Seguimos las definiciones que desarrolla el Colectivo Amani, op. cit., págs. 134-137.

(12) Como señala el colectivo Amani (op. cit.), los estereotipos responden a la necesidad de aprehender mejor la realidad compleja que nos rodea, para lo cual, organizamos los estímulos que recibimos de ella en categorías simplificando o sistematizando toda esa abundante información, pero son malos en la medida en que sesgan o limitan la información que recibimos de personas que pertenecen a grupos distintos al nuestro y, al hacerlo, sesgan y limitan las expectativas, los juicios y, en definitiva, las conductas.

(13) Vid. H.N. Seelye, op. cit., pág. 39.

(14) F. Davis, La comunicación no verbal, Alianza Editorial, Madrid, 1995 (1ª edic. 1976), pág. 21.

(15) Son palabras de Flora Davis, op. cit., pág. 112.

(16) El psiquiatra estadounidense Augustus F. Kinzel ha estudiado entre convictos violentos y no violentos lo que él denomina zona de parachoques. Los convictos violentos reaccionaban vivamente cuando Kinzel se les acercaba a un metro de distancia, mientras que los no violentos no mostraban ningún tipo de inquietud hasta que estaba a medio metro. Los resultados de estos experimentos parecen sugerir que la proxémica puede servir para detectar a los individuos potencialmente violentos, aunque el propio Kinzel advierte que no a todos porque algunos de ellos tienen una zona de parachoques normal.

(17) F. Davis, op. cit, págs.112-122.

(18) J. P. Nauta, art. Cit., pág. 12.

(19) Ver el artículo de L. Miquel "Lengua y cultura desde una perspectiva pragmática: algunos ejemplos aplicados al español", en Frecuencia -L, nº 5, 1997, págs. 3-14.

 

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Espéculo. Universidad Complutense de Madrid.
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