Diarios-web en Europa y América
La fama de lo banal, el panoptismo, los datos basura y la prostitución

© Roberto Simanowski 1999
De la traducción- © Susana Pajares Tosca


Este artículo es una traducción del original alemán aparecido en
Dichtung Digital

Decir que cada página web es la presentación pública de una persona o una empresa es una afirmación banal. La representación está normalmente en la forma en la que uno quiere ser visto. La gente publica su currículum, describe su trabajo, publicaciones y éxitos, crea enlaces para demostrar que tiene buenos contactos y pone una foto de sí mismo. Aunque las fotos sean informales (en el jardín, con la pareja o los niños en el campo), nadie se deja fotografiar en el baño, con la bragueta abierta o la blusa desabrochada. Esas son las convenciones normales en la red. A continuación hablaremos de las excepciones.

Esta es Tina poniéndose los pantalones. Es una foto de su página web, donde publica fotos que unas cámaras instaladas en su vivienda hacen automáticamente. Las fotos (que ya no son actuales) están en una galería o bien en un album que está expuesto a la visita de cualquiera igual que el diario de Tina, fotos de amigos, un currículum y otras informaciones.

Los diarios online son un fenómeno marginal muy extendido en la literatura electrónica, y aproximadamente la mitad de sus autores se considera a sí mismo escritor, (el artículo de Linda Roeder, Personal Web Pages, da información estadística sobre edad, sexo, profesión, propósito, poesía y verdad de los diarios online ). El diario de Reinald Goetz es bastante conocido, pero ¿qué pasa cuando un autor no es tan conocido o domina tanto la escritura como Goetz?, ¿y cuando no sólo describen sus días con texto sino también con fotos o incluso vídeos? Pues que se hacen famosos. Esa es la idea detrás de la empresa autobiográfica de Tina: no hay nada en su página que indique que tenga las cualidades especiales que normalmente llevan a la popularidad y a la fama, excepto que tiene el valor de ser conocida.

Pruebas de su éxito son los grupos de fans con chats propios (en el que se discuten temas comunes), las invitaciones a la radio y a la televisión, o la cifra de 290.000 visitas en el mes de abril de 1999 que Tina puede ofrecer a las empresas de publicidad. Su notoriedad se propaga por todos los medios y apunta de todas formas a los medios tradicionales (¿cuándo tendrá Tina su propio programa de televisión?); hay trucos (como el crucigrama con el que se puede ganar una camiseta de Tina) para crear una figura pública a partir de la nada. Hoy en día, adquiriendo un espacio en la red y poniendo un poco de exhibicionismo por nuestra parte se hace posible la presentación espectacular de lo no-espectacular; quizá la forma moderna de firmar retretes y llevarlos al museo.

En cuanto al exhibicionismo, aumenta totalmente con este medio, como muestra el ejemplo de Jennifer, la Tina americana (¿o es Tina la Jennifer alemana?).

Es el mismo concepto de mostrar la vida diaria, sólo que aquí está todo el día, incluyendo a Jennifer desnuda o practicando el sexo. El argumento de Jennifer contra las acusaciones de pornografía es que todo esto pertenece a la vida. Y su página tiene una diferencia conceptual fundamental en relación con la de Tina: la cámara de Jennifer publica las fotos automáticamente en la red, no hay ninguna censura antes de su publicación.

La página de Jennifer ofrece un album de fotos, un diario, un diario de sueños y además un programa en vídeo hecho por ella misma donde habla con amigos acerca de las cosas de la vida. Incluso hay una sección llamada "La pantalla del día", con fotos estéticamente más logradas o simplemente divertidas. Un ejemplo es esta foto, en la que parece que el camino se dirige hacia el espectador, porque la nitidez de la imagen se construye de arriba abajo con lo que las piedras toman cuerpo una tras otra desde el fondo hasta el primer plano.

Todo esto nos recuerda las esperanzas de los años setenta de que la técnica de video llevaría a una utilización activa y comunicativa del medio electrónico y rompería el poder de la televisión. Que estas páginas con sus diarios, albumes de fotos, y vídeos eviten a las galerías nos lleva a hablar de una contracultura muy fuerte y quizá incluso de la vanguardia de nuestro tiempo.

Se puede rechazar todo esto tranquilamente como la muestra de una tendencia exhibicionista. Tina apoya esta interpretación cuando responde a la pregunta sobre el origen del proyecto con otra pregunta: "¿Es que aquí en Alemania no se puede ser un poco exhibicionista? ;-)" Para los medios esta es también la perspectiva más cómoda y cercana. Pero el fenómeno es más complicado de lo que evidencia el fácil recurso a frases impactantes. Observemos el exhibicionismo de Jennifer con un poco más de atención.

Parece que la acusación de exhibicionismo es muy apropiada para Jennifer, porque publica fotos en la red en las que está desnuda o practicando el sexo. Una de estas fotos da lugar a una consideración más profunda. Jennifer es doblemente exhibicionista, porque además de publicar en la red fotos de sí misma desnuda, se coloca desnuda en la ventana para hacérselas en el estilo exhibicionista más tradicional. Es decir, muestra su exhibicionismo.

Pero eso no es todo, Jennifer sugiere al mismo tiempo que no es exhibicionista. No porque esté mirando hacia un lado en lugar de mirar a su sorprendida víctima a la cara, sino porque a través de la sofisticada presentación (se ven sólo los pliegues de la cortina y el nudo a la izquierda) manifiesta que esto es arte, y del más convencional. Esta foto no es ningún disparo casual de la cámara automática, tiene aspecto de estar preparada, la disposición del espacio y el color es perfecta, y evidentemente se metió entre las otras fotos casuales después. ¿Es esta la prueba de que la página de Jennifer no pertenece a la contracultura sino que va hacia lo establecido? Una sospecha que crece si consideramos su galería de imágenes, sus sueños y sus intentos de versificación. ¿No tiene Jennifer conciencia de resistencia? ¿Es que sólo quiere ser descubierta?

Ahora bien, la puesta en escena de esta foto no rechaza la idea de la resistencia, sino que por el contrario la encarna. Si se observa la foto atentamente, queda claro que sólo aparenta que Jennifer está en la ventana. Como revelan los datos del borde de la foto, la escena sucede en invierno, a las nueve menos veinte de la noche. Por eso la luz no puede ser la de la calle, y la foto se tomó en el interior. Jeniffer no se puso en la ventana, sino en un escenario. La foto sugiere lo primero, pero sólo para hacer la imagen de Jennifer más significativa. El contenido de la foto no es el cuerpo desnudo de Jennifer, sino el desnudo de su presentación: Jennifer nos muestra su acto de mostrarse. Se coloca en la ventana para exponerse ante los observadores que supone delante; sabe que no hay escapatoria y por eso atrae nuestra atención. Esta es su resistencia, y nos la muestra para que la sigamos, no a su habitación, sino a la nuestra, al ordenador, delante de las cámaras. El mensaje es que estamos desnudos de todas formas, y que la diferencia está en hacerlo a propósito o no. ¿Es este el significado profundo de los diarios-web?