CÓDIGOS DE INTERPRETACIÓN ENTORNO A LA HIPERTEXTUALIDAD.

 

Javier Meneses Linares
La Universidad del Zulia (Venezuela)

 

Nosotros usamos el signo sensiblemente perceptible

de la proposición (sonidos o signos escritos, etc.) como

una proyección del estado de cosas posible. El método

de proyección es el pensamiento del sentido de la

proposición... la proposición es el signo proposicional

en su relación proyectiva con el mundo.

(Ludwing Wittgenstein).

Con motivo de realizarse en Maracaibo- Venezuela, el XXIV Simposio de Docentes e Investigadores de la Literatura Venezolana, surgió en la mesa de discusión sobre Literatura e Interdisciplinariedad a través de dos ponencias muy importantes, el tema sobre Nuevas Tecnologías e Hipertexto; una de un amigo invitado de Colombia: Juan B. Gutiérrez y otra de un colega de nuestra Universidad del Zulia. Era la primera vez que en este Simposio se trataba el tema de la hipertextualidad asociada con las Humanidades y sobre todo con la Literatura.

Mi curiosidad sólo necesitó de estas intervenciones y de lo mucho que había escuchado sobre el hipertexto para ponerme a derecho sobre este tema después de este año de duro trabajo en la organización del evento que antes les mencioné. La facilidad que me da la Universidad para navegar por Internet me permitió leer una gran cantidad de información sobre el tema hipertextual y una que otra hiperficción. Esta actividad y algunos comentarios surgidos después del simposio (a propósito de la creación de una mesa de trabajo sobre el Hipertexto para el próximo Simposio) me motivaron a escribir estas breves líneas de reflexión sobre el acto creador hipertextual e hiperficcional. Quería escribir tantas cosas que se venían a mi mente y a la vez reflexionar sobre lo sabroso que es hacer crítica de lo novedoso. La palabra volvió a darme el camino, porque se trata ante todo de un hecho de la palabra, de un acontecimiento por demás histórico de la comunicación donde la palabra hace de nuevo un medio para encontrarnos.

La palabra, ese instrumento del hombre que sale de él, tiene la particularidad de adaptarse a cada nueva situación y es que si algo o alguien tiene la versatilidad del ser, esa es la palabra..."ella es el peligro de los peligros porque, ella precisamente, comienza por crear la posibilidad de peligro... la palabra proporciona al hombre la primera y capital garantía de poder mantenerse firme ante el publico de los entes. Únicamente donde haya palabra habrá mundo, esto es, un ámbito con radio variable y responsabilidades, y aún de arbitrariedades, alborotos, caídas y extravíos. Solamente donde haya mundo, habrá historia..." (Heidegger:1968.23).

No era de extrañarse que criterios semejantes se hubiesen dado para esta fecha (1936), como tampoco era de extrañarse que se hablase de "Hiper" refiriéndose al espacio...su plano formado de un conjunto fijo de vocablos y de reglas era tan sólo el primer plano, los demás se están escribiendo.

Lo que hoy día toma realmente importancia es definir el concepto palabra- hombre y más aún palabra- humanidades; todo esto con respecto a un devenir común a todos como lo es el hipertexto, al igual que lo fue en su momento la imprenta.

El hipertexto, aunque no es nuevo como término como dice John Tolva, cobra como revolución global una especial atención por parte de las disciplinas conocidas como humanidades. Este hecho por supuesto ha creado de inmediato seguidores y opositores que a ambos lados del acontecimiento se han armado como guerreros medievales para defender lo que ellos creen debe ser lo correcto. El punto aquí y debemos reafirmarlo (aunque se haya dicho) y a la vez partir de la premisa de que se trata de un hecho que cambia el concepto de creación y que va más allá de una simple tecnología, se trata de lo uno y lo mismo en que nos unificamos, estamos totalmente de acuerdo con Juan B. Gutiérrez cuando dice que "hablar de literatura electrónica equivale a hablar de hipertexto: pero hay que dejar en claro que no se trata de una tecnología más de la palabra, sino de la implantación de una forma de pensar que ha cambiado la concepción que tenemos del mundo en la modernidad...."

El sacrilegio del hipertexto surge sorpresivamente cuando al alejarse "de ficheros sin fichas o periódicos sin papel", se expande a la hiperficción, entendiéndose como la aparición de novelas, cuentos o poemas, entre otras manifestaciones de carácter composicional o pedagógico.

Los detractores ante semejante monstruosidad aluden el exagerado augurio de la muerte del libro; hecho que en otrora debió haber sucedido cuando se hizo reproducible en centenares de copias el fiel manuscrito de algún escribano. Otro argumento es la no linealidad del texto hipertextual, argumento por demás nada original para quien haya tenido la oportunidad de disfrutar de un texto de Joyce, o más cercano a nosotros, un texto de Julio Cortázar. La discusión debe dirigirse a otro horizonte que no sea la desmesura sobre la desaparición del libro impreso como objeto de especial aprecio o la falta de argumento a la hora de crear una hiperficción cualquiera que sea su género.

Entendemos la hipertextualidad como la capacidad de llegar más allá de los límites impresos. Su construcción o elaboración dependerá de los que tengan la oportunidad o responsabilidad de accesar a tan importante medio de comunicación.

El fenómeno literario hipetextual , “requiere ser abordado más allá de su propia sintaxis pero tomándola en cuenta, esto es con la propia sintaxis del Discurso Explicador(1), con su propio orden, con su propia lógica. El centro del discurso de la ficción es la metáfora. Para ser explicada requiere ser desmontada, decodificada, descifrada en comparación, en relación, con otros discursos, hay que analogizar. Por eso es válido que la ciencia histórica, o la semiología, o la semántica, o el psicoanálisis, o la sociología o la antropología, o la lingüística, o el discurso de las matemáticas, etc. sean "utilizados" por el explicador de la literatura hipertextual, de la ficción, del arte, del mundo imaginario. Todo en un intento tal vez vano, de estar a tono con la fe del siglo XX: la ciencia, los modelos y métodos de la ciencia”.

Tomaré para explicar mis palabras un ejemplo muy común a todos los latinoamericanos: El fenómeno de la Telenovela.

Este medio (no género porque sería caer en otro punto de discusión que nos alejaría de este en el que nos encontramos por ahora) de ficción que en América latina ha dado muchos y muy buenos logros a nivel comercial y otros tantos, salvo conocidas excepciones a nivel de calidad literaria. Esto a nuestro modo de ver tiene varias razones, de las cuales las más importantes son: 1.- la calidad y el interés de los empresarios en invertir en la producción por hacer. 2.- las personas involucradas en el acto creador, es decir en el concepto general y en los guiones.

Mientras en Brasil por ejemplo, las telenovelas son basadas en textos seleccionados de los mejores escritores y más aún, muchas veces involucrados con su producción; en otros países son argumentos levantados sobre la base de la improvisación y producción en masa, escritos además por personas conocedoras de otras áreas de la comunicación pero ajenas a la producción de un género tan importante como la novela; no obstante en ausencia de conocedores expertos en el que hacer literario, han asumido como de ellos esta actividad creadora.

Mientras nos diluimos en una discusión bizantina dejamos a un lado nuestro verdadero deber como creadores, conocedores y críticos de una realidad que sobre todas las cosas nos duele porque forma parte de lo que somos:

" la esencia de la poesía tal vez se parezca poco a la poesía de la que es esencia, como la flor a la raíz, de que, con, todo, procede..." (Heidegger: 1968.43)

La idea no se debe medir en el hecho de hacer "Clik" por el simple placer de elegir, al igual que no se trata de hacer telenovelas por un hecho comercial (las pruebas de rechazo ante una lista ilimitada de telenovelas, es prueba suficiente de que estamos cambiando y que las opciones deben ser las mejores); se trata de que al hacer "Clik" esto nos conduzca como al abrir un libro, a un producto, ante una ficción donde el autor o los autores (otra posibilidad del acto creador hipertextual) sean capaces de convocar, independientemente del apoyo visual y sonoro en el que se base. Es el lector entendido, el crítico el que en definitiva juzgará y conocerá lo que hay más allá de un clik, y sentirá la necesidad de hacer las opciones acertadas que lo conduzcan a un producto especial.

Una fatalidad nos dice que la literatura es la que es, no la que deseamos o la que quisiéramos que sea. Como investigadores tenemos que (repito: por ahora) “aceptar esta fatalidad, este fenómeno de su luminosidad y de su pequeñez. La sola idea de la transformación, del cambio, del crecimiento, de la búsqueda de la verdad, de qué es(2) la literatura hipertextual, tiene que ser ampliada con la investigación de descubrimiento(3), con la investigación hacia lo desconocido de nuestro ser, lo oscuro, y lo no permitido, lo underground, lo caché, lo derrotado en la resistencia de una sintaxis de unos idiomas desconocidos, entrampados en el habla, en la ortografía oral, en el orden del habla popular, lo protohistórico, lo protolingüístico”. Esa rotación de entidades –revolución por demás- , sirve para integrar una nueva visión que es también una nueva vivencia y que es otra realidad con peso, número y medida. Lo que ha impulsado esas entidades es la intervención del sujeto metafórico, que por su fuerza revulsiva puso todo el lienzo de la obra en marcha. El hipertexto actúa para producir la metamorfosis hacia una nueva visión. Ese sujeto metafórico, actúa como factor temporal impidiendo que las entidades naturales o culturales se queden en su estéril llanura. Por lo tanto, el lector ha de prepararse a encontrar en esas páginas poca argumentación, que implica un gran esfuerzo en cambiar nuestra base, y buena cantidad de bastante intrincado arte de navegar. Arte de navegar o de orientarse como lo define I. A. Richards, cuyo propósito primordial es tratar de poesía (prosa o verso) y de los modos de abordarla. Lo que comunica y cómo se comunica y el valor de lo que se comunica, dice Richards "constituyen un ejercicio en el arte de orientarse...resulta extraño que todavía no se haya escrito un tratado sobre el arte y ciencia de navegar intelectual y emocional...nuestro primer empeño ante este hecho debe ser conseguir la condición mental pertinente, entonces, ver qué es lo que ocurre". Creemos sin embargo que sin la capacidad de captar la vivencia, los principios no pueden servirnos de nada si el sujeto metafórico, reducido al límite de su existir precario, se vuelca sobre un espacio exagüe organizado en la monarquía imaginativa de cada lectura. Si partimos de los postulados de Pavese cuando dice que " la imagen es el punto crítico de toda poética...existe una interdependencia entre motivos prácticos y motivos expresivos y una discreta adherencia a ese complejo lógico y moral que constituye la personal participación –mutable y renovable- en la realidad entendida espiritualmente"; debemos pensar que esta participación con su tendencia a renovarse y a cambiar provocará el efecto fantástico encarnable de infinitas situaciones. En este sentido podemos definir al poeta como el oráculo de la vida de sus personajes, no sólo los humanos, sino las cosas, las cualidades y las relaciones, y en suma todo quid al que algo pueda suceder en el giro de una frase.

Para intentar la hilvanación de un discurso hipertextual, “tenemos que anteponer los hechos, lo que hiere nuestros sentidos, porque no somos explicadores de la realidad como tampoco lo somos del mundo. Lo que hiere nuestros sentidos, mi objeto de especulación, mi pasión... es la ficción, el mundo imaginario... ese que tiene su propio ser, su autonomía, el es perfecto, por que es eterno. Muero yo y el existe”.(4) Ciencia y ficción dice Blas Perozo Naveda "no son puestos, las dos explican al mundo, las dos son consecuencia del asombro ante lo que ha de ser natural..."

Estamos definitivamente apostados ante un nuevo modo de comunicación, al cual no podemos imponerle modos o códigos cerrados de interpretación.

Referencias:

"El oficio del Poeta", César Pavese (Editorial Universitaria. Maracaibo año 1985)

"Lectura y Crítica", I.A. Richards (Editorial seix barral. Barcelona año 1967)

"Reflexiones filosóficas acerca de la poesía", Alexander Baumgarten (Editorial Aguilar Argentina año 1975)

"Tractatus, logico- philosophicus", Ludwing Wittgenstein (Editorial Grijalbo, año 1973)

"La herejía del hipertexto: miedo y ansiedad en la edad Tardía de la imprenta", John Tolva. (Hipertulia)

"Hipertexto en Contexto", Juan B. Gutierrez. (Ponencia Leída en el XXIV Simposio de Docentes e Investigadores de la Literatura Venezolana)

"Ficción hipertextual: una teoría literaria", Sara Auerbach. (Hipertulia)

"Hölderlin y la esencia de la Poesía" Heidegger

 

 

 



1- Término acuñado por el Dr. Blas Perozo Naveda  para referirse al acto creador y que consideramos fuente primaria de nuestro planteamiento.

2- Interrogante planteada por el Dr. Blas Perozo sobre el acto creador.

3- Término  y exposición del mismo autor que creímos conveniente en el planteamiento de códigos.

4- Continuación del código propuesto por Dr. Blas Perozo Naveda, con el cual sustentamos este acercamiento al hipertexto.