Del monolog(u)ismo del texto al polilog(u)ismo del hipertexto
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José O. Alvarez
Ponencia presentada en la Segunda Conferencia de Literatura Iberoamericana
Florida International University
Octubre 28-30, 1999


El siguiente trabajo se puede leer en forma lineal o en forma polidireccional. La última está sujeta a infinitas lecturas porque sigue los planteamientos hipertextuales que han roto los esquemas lineales para terminar emparentándose con las estructuras enlazadas de nuestros pensamientos y ensoñaciones. Como el objetivo de esta ponencia es dar una visión generalizada del cambio gutenbergiano al hipertextual, póngase cómodo en el sillón verde y escuche la ponencia de cabo a rabo mirando de vez en cuando la continuidad de los parques mientras acaricia el pelo del Bosque de Noruega o en su defecto el terciopelo de la poltrona. Como se encuentra frente a la pantalla, no se deje llevar por la tentación de entrar en otros cielos que tientan con su azul subrayado, sino escuche o lea hasta el final. Una vez realizada esta lectura, puede entrar a los URL que al volverse rojos permiten la navegación por el infinito mundo hipertextual. Como Ariadna malgastó todo el hilo cuando fue en busca del minotauro, le deseo suerte en esta segunda empresa que lo enfrentará a la red virtual tejida por muchas arañas insomnes.

Lo que me anima a este proyecto es que muchas de las cosas que nos asaltan ahora, tienen que ver con la fragmentación pregonada por la postmodernidad. Los textos han perdido la totalitaria centralización que ejercían sobre el lector pasivo. Son muchos los fragmentos que retomo para armar este rompecabezas, sobresaliendo entre ellos los planteamientos de Barthes que se emparentan a los utilizados por Cortázar, vislumbrados antes por Laurence Stern en su Tristan Shandy, y a otros precursores del hipertexto. Las teorías orientadas hacia el lector también caen en este plano, y aún los planteamientos deconstruccionistas sirven de base para ese cambio veloz que está sucediendo para bien, porque la librería virtual o la Biblioteca Total como la soñó Borges, ya no está a la vuelta de la esquina sino que ha llegado a casa.

Debido a que el trabajo toma como base esa biblioteca virtual, en lo posible las citas saldrán de esa misma biblioteca que segundo a segundo crece abrumadoramente. Muchos interrogantes quedarán planteados porque las soluciones nos harían caer en lo que se critica. Esta ambigüedad es enriquecedora pues exige nuevos lectores y nuevas visiones pedagógicas para subirnos en el tren del futuro.

Antes de adentrarnos en los laberintos del hipertexto, conviene saber su definición. Sobre las nociones básicas del hipertexto y la estructura del hipertexto existe mucho material, la mayoría repetitivo que se puede consultar en el/la Web. En la traducción que hace Susana Pajares Tosca de un artículo de Charles Deermer nos enteramos de la historia del término y a la vez la confusión de este autor al enfrentarse a una obra de teatro que no iba a ser lineal, sino con escenas simultáneas. Esto le sirve para divagar acerca del hipertexto que lo ve como algo novedoso dentro de la textualidad. Lo que hace que el hipertexto sea hipertexto no es la no-linealidad sino la elección que hay que hacer frente a esos senderos que se bifurcan en ese universo cibernético. El hipertexto, por lo tanto, es un tipo especial de texto en el que el lector elige activamente la secuencia del material.

Según Dave, hay un acuerdo entre los teóricos hipertextuales de que el hipertexto es como una telaraña que se asemeja en casi todas sus funciones a los procesos cerebrales. El pensamiento postmoderno se identifica con estos postulados, pues el texto ideal está compuesto de bloques de palabras, imágenes o sonidos enlazados electrónicamente en un tejido inagotable. Dave basa su crítica en los planteamientos de Barthes, Foucault y Derrida. También ve en el hipertexto la realización del formalismo ruso bajtiniano por ese aspecto dialógico, polifónico y multivocal. Por lo tanto, el hipertexto es el resultado de ese espacio postmoderno que convierte la marginalización y los bordes en el centro de su preocupación.

Una de las cosas más importantes del hipertexto es que enlaza materiales que han sido colocados en la red. Es una especie de diagrama virtual que enlaza páginas y páginas hasta nunca acabar. En un pequeño recuento sobre "el hipertexto o cómo comprimir la experiencia de años", un autor anónimo, dice que hipertexto es una palabra que suena y sonará cada vez más. Los libros de notas y citas se asemejan un poco, pero se quedan cortos ante este apabullante fenómeno. Ortiz , hace un recuento de lo que es el hipertexto, el World Wide Web (WWW) y el HyperText Transfer Protocol (HTTP). Se remonta a la biblioteca de Alejandría hasta llegar a los limites de la literatura decimonónica impresa que está dando paso a un sistema hipermediático. Este sistema nos conduce al origen de lo literario, "al pensamiento anonimo" cuyo portavoz, Homero, es "un nombre para ese coro de voces anónimas". Destaca entre los precursores a Ted Nelson quien utilizó por primera vez el término Hypertext referido a la escritura no secuencial.1 En su libro pionero titulado Dream Machines, Nelson propone un sistema de escritura no secuencial donde el lector tiene la libertad de moverse a su antojo como cuando consulta una enciclopedia, con la ventaja que no sigue una estructura predeterminada por ésta, sino su propia elección. Los artículos o lexias, como diría Barthes, no están ordenados por título o tema, sino a través de enlaces a otras páginas. Las marcas pueden ser palabras, imágenes o símbolos que denotan su uso cambiando de color. El texto de Moulthrop sobre hipertexto y las políticas de interpretación que discute esta problemática nos acercan a ese lector/autor como Borges, que vislumbró la hipertextualidad al dar citas a pie de página, a veces sólo por el gusto de la cita y para romper con la monotonía lineal del texto.

Roland Barthes define el texto "escribible", como ese espacio social que permea todo lenguaje o discurso que pretenda asumir la posición de juez, profesor, analista, confesor o decodificador. Su sistema se emparentó con esa tendencia a descentralizar la autoridad para repartirla entre los individuos. La muerte del autor que propone Barthes, citado por los autores Keep y MacLauglin, pone el énfasis alejado de lo conocido, lo unificado, centralizado, liberando la escritura del despotismo de eso que se llama El Libro.2 El límite impuesto por el autor da un significado preciso y cierra la escritura. Al rehusar asignar un último significado al texto, se libera de ese teologismo logocéntrico de significados fijos y, a lo Nietzche, rechaza a Dios (en su acepción omnímoda) con todos sus adimentos de razón, ley y orden.

Keep y MacLauglin ven tentador el sueño utópico barthesiano de una escritura liberada del autor. La posibilidad de que cada lector pueda agregar, alterar, editar el texto abre la puerta a la creación colectiva. Este mismo texto, al ser leído por usted, puede enriquecerse al recibir en forma inmediata sus comentarios. A medida que otros lectores accedan a él, el texto queda abierto como tierra fértil para que el rizoma se expanda.

Landow, retoma a Barthes para consolidar su teoría. Según este nuevo gurú de la hipertextualidad, el hipertexto enmascara los límites entre el escritor y el lector obteniendo de esta forma el texto ideal. Los cambios violentos en la autopista de la información prolongan el abismo creado entre el texto escrito tradicional y el hipertexto. Al igual que Cortázar en Rayuela, la nueva meta es acabar con el consumidor pasivo. Rayuela se puede leer en forma lineal o siguiendo un tablero de dirección que desemboca en diferentes lecturas las cuales terminan en un círculo vicioso. El lector se convierte en productor de texto. Hay una crítica a esa literatura que se ha caracterizado por ese inmisericorde divorcio entre el productor del texto y el consumidor, entre amo y esclavo, entre autor y lector. La poca libertad que tiene este último es la de aceptar o rechazar el texto. Opuesto al writely text está el readerly text que no sólo puede ser leído, sino construído, deconstruído y aumentado al infinito. Esta es uno de las grandes ventajas del hipertexto, pues convierte al lector en el creador del propio texto que va a leer. Al permitir que grupos de autores y lectores enlacen la información que tienen al respecto basados en textos existentes o creados al mismo tiempo que se lee como las antiguas notas al pie de página, el hipertexto va mucho más lejos. Un hipertexto de éstos en los dedos de un Juan-Navarro se enriquece aún más porque puede plantear puntos de vistas afines o contradictorios. Este cruce referencial puede llevar a nueva bibliografía o a otros mundos que se abren como sucede con nuestros pensamientos cuando nos ponemos a divagar. Para tener una idea de lo que es este hipertexto, las notas al pie de página o las obras consultadas se pueden enlazar en un simple parpadeo.

Tartling basándose en el libro S/Z de Barthes plantea la lectura multisecuencial que es una operación implícita en muchos libros en donde la indización coordinada compleja se puede comparar a la disección crítica que Barthes hace del libro de Honorato Balzac en la pequeña historia Sarrasine. Barthes a través de 561 bloques de significación o lexias descompone el libro. Si hubiera utilizado la forma intertextual habría logrado una ramificación inacabable. Estas lexias pueden incluir pocas palabras, largas frases, o fragmentos que imperceptiblemente están ligadas al discurso de la narración. En la introducción al libro defiende el por qué de cortar en pedazos el libro renunciando a la construcción de enormes masas de texto y en últimas, renunciando también a la imposición de ese ensamblaje totalizador del texto. Reconoce que el libro impone una estructura final ya que las palabras están aseguradas en las páginas siguiendo un orden particular. Es sólo con el hipertexto que se puede lograr lo que atisba Barthes: alcanzar una pluralidad de entradas, apertura a los 'networks' y a los lenguajes múltiples e infinitos concretando la meta del trabajo literario de convertir al lector en productor de texto.

En el artículo de Hoenisch, sobre el amor de Foucault por el discurso sobre la locura, se retoman los escritos de Barthes de los años setenta donde habla de The Pleasure of the Text con palabras que parecen dirigidas a su colega Foucault asimilándolo a la posición del anti-héroe leyendo algo anti-heróico. Es precisamente Foucault quien se eleva por encima de ese racionalismo cartesiano para mostrar las mentiras que se esconden dentro de las arbitrarias estructuras de lo rígido, haciendo burla de las cortes en Discipline and Punish y de los asilos en Madness and Civilization. Según Foucault la liberación debe darse al proliferar los significados y multiplicarse los significantes en una red tan numerosa que ya no puede ser descifrada. Los vacíos y los silencios vienen a ocupar más espacio como el mismo que tienen los vacíos intergalácticos conectados sólamente por la fricción de átomos.3

Similar a esto Derrida plantea la differance lo mismo que Lyotard y otros. Ya no hay un punto fijo, un centro. Es el reino de la marginalización. El análisis basado en la razón pierde su razón de ser, se vuelve irrelevante, anacrónico porque las verdades absolutas dejan de existir o dejan paso a múltiples verdades o a lo que antes se consideraba una mentira. Todos esos significados que subyacen al interconectar el hipertexto son tan múltiples que el enigma queda sin resolver. Derrida retoma a Levi-Strauss en sus investigaciones sobre el mito y la actividad mitológica porque en su discurso el mito se refleja y se critica a sí mismo. Barthes también con sus mitologías mitifica y demitifica en un proceso similar al de la serpiente que se muerde la cola. Tanto Levi-Strauss como Barthes abandonan todas sus referencias a un centro, a un sujeto rígido o a referencias inamovibles en un intento de decentrar el mito para presionar hacia un movimiento espontáneo de pensamiento mítico polidireccional. Según Derrida, el lenguaje con su incapacidad de totalización permite un juego libre, un campo infinito de sustituciones opuesto a un ensamblaje demarcado.

Aunque la deconstrución era una crítica a algunas de las ideas subrayadas por el estructuralismo, Derrida acredita a estos pensadores porque abrieron las compuertas del pensamiento. De acuerdo a Derrida, si el significado se obtiene a través de palabras que refieren a otras palabras en un sistema de dependencia recíproca, quiere decir que no hay una estructura central. El significado se vuelve un juego siempre en movimiento resistiéndose al cierre, similar a los juegos del lenguaje que se superponen sin una regla universal rígida como lo propone Wittgenstein. La  narrativa en hipertexto hace posible el sueño anhelado de los deconstrucionistas. Ya no hay un documento cerrado sino abierto a todas las posibilidades que cuestiona la linealidad prefijada tanto como el principio y el fin.

Fernández plantea las características esenciales del hipertexto y su influencia sobre la tutoría que encajan con mi experiencia personal con el hipertexto. En una de las clases de español para hispano-hablantes, los alumnos se identifican más con esta forma de trasmisión y adquisición de conocimientos que las tradicionales. Utilizando como prueba los enlaces que coloco en la página, los alumnos pueden desplazarse por el ciberespacio con facilidad. Algo que varios críticos consideran como una posibilidad, es una realidad en este curso, porque se aplica la combinación de textos, con documentos sonoros y visuales que hacen más fructífera la experiencia. Para involucrarlos más en el proceso, los estudiantes deben crear su propia página donde se consignan los enlaces que muestran sus gustos, inquietudes y preocupaciones personales.

Ulmer plantea liberarse de la rígida férula del aparato libresco y la ideología humanista que hay detrás de la práctica de la escritura. La cultura electrónica difiere de la cultura libresca, como ésta difiere de la cultura oral. Ante esta arremetida, críticos como Walter Benjamin, declaran obsoleto el libro académico. Sin ser obligatoria la visita a la página mencionada, mis alumnos entran más a ella que al laboratorio de idiomas de la universidad donde deben hacer sus prácticas porque está accesible las veinticuatro horas del día. Estos nuevos principios organizativos de enseñanza y aprendizaje son herramientas para navegar ese infinito mundo que alivian la carga tanto de profesores como de los alumnos.

Hay autores como Humberto Eco quienes oponiéndose a lo que planteo en este trabajo, siguen creyendo en el poder del texto sobre el hipertexto. Como buen académico no quiere aceptar que lo impreso tiende a replegarse, congelándose. Esto nos pasa porque aunque políticamente seamos liberales, estéticamente seguimos siendo muy conservadores. Hace un año la sucursal norte de Florida International University presentó una exposición de computadoras que tenían el teclado unido al monitor. La exposición catalogaba a esas computadoras como "Tecnología jurásica". Tal vez Eco, como a muchos académicos no se han dado cuenta que la era de la informática ha trastocado todo. Se les escapa que entre las palabras en un texto y las palabras en una pantalla hay una diferencia como la que existe entre el producto y el proceso, entre el nombre y el verbo, porque lo que se escribe para el/la web enfatiza el proceso sobre el producto. No es la escritura vertical, indicativa y objetiva, sino la no secuencial posibilitada por la aparición de la computadora. García Márquez quedó encantado con el procesador de palabras, porque ya no tenía que preocuparse por volver a copiar cantidades enormes de texto como lo hizo por mucho tiempo en la máquina de escribir. Al revisar el teclado/escrito podía suprimir, cambiar palabras repetitivas, transportar textos, etc. Con el hipertexto se pasa de promover el punto de vista jerárquico y totalitario de la "autoridad" al texto autocontenido que individualiza en un discurso interactivo parecido al que ejercemos cuando conversamos. Con esta cooperativización todos los puntos de vista se multiplican. El hipertexto favorece la pluralidad de discursos y libera al lector de la férula del autor.4

Sin embargo, aunque se crea que la libertad se derrama ubérrimamente por el ciberespacio, conviene señalar que frente a este supuesto anarquismo se esconde un despotismo aterrador. Santacruz nos comenta que había diseñado páginas con MP3 que fueron eliminadas por los administradores de Geocities apenas pasaron a formar parte de Yahoo. Esto es muy :(  porque se pierde calidad. Al desactivar muchos archivos musicales, imágenes, o textos sin previo aviso, se convierten en los vigías del panóptico ejerciendo un control despótico que contradice la visión anarquista cibernética. Lo que no suspenden, y por el contrario aumentan geométricamente, son los anuncios que encuentran su nido o lo asaltan en cada página Web. Cualquiera puede tener su propia página en forma gratuita pero tiene que pagar el mismo precio que se paga con la televisión que termina siendo punta de lanza de los anuncios publicitarios de los gigantes adscritos a esas mismas compañías que controlan hasta los sueños. Con el pretexto de que la computadora de uno tiene un error, la página solicitada es cubierta por otra que generosamente invita a aceptar "unas palabras de los patrocinadores". Esta represión velada hace abortar lo que no siga sus postulados y por eso señalo que es aterrador pues estos monstruos se convierten, aunque lo nieguen, en los jueces que quitan, ponen y restringen al igual que los vigilantes de Xanadu que en aras de la etiqueta net, como "comites de barrio", subvierten para su beneficio esta concepción maravillosa que el mismo creador Tim Berners-Lee 5 desea que siga abierta, descentralizada y sin ánimo de lucro.

Ante este control omnímodo hay otro control específico y es el que ejerce el webmaster. La página puede tener áreas de texto donde los usuarios pueden escribir información que generalmente cabe en un campo de texto. Los lectores se convierten en creadores al comunicarse con otros lectores que entran en el proceso de elaboración del texto bajo la tutela del webmaster que aunque no controla la narración ejerce su dominio sobre la interacción. Esto con los textos que permiten tener áreas de texto porque la gran mayoría escasamente tiene la dirección electrónica del autor o del editor del hipertexto. Todavía el autor, o el 'webmaster', o quien tenga el acceso directo al servidor es quien fija las pautas a seguir con los enlaces que controlan el camino por el que se debe caminar. Este mismo texto que pretende estar abierto, tiene las citas controladas y los mismos enlaces a los recursos universales se relacionan estrechamente con ese significado final que todavía se persigue como autor. Puede que la autoría quede subvertida y como autor condenado a la muerte, pero el fantasma sigue llevando de la mano al lector con esos enlaces previamente establecidos por el autor.

La narrativa hipertextual es una posibilidad grandiosa según nos lo plantea Tolva en su herejía del hipertexto. El inicio del nuevo milenio tendrá la misma trascendencia de los años 1500 cuando se inició la era Gutenbergiana. El internet nos puede colocar en la misma posición de los vasallos del rey de que nos habla Sócrates para quien la escritura iba a deteriorar la memoria. Este miedo y ansiedad son propias de personas inseguras que pueden ver socavados sus fundamentos chamánicos cuando cualquiera pueda acceder a la información antes reservada a ellos. Por eso muchos profesores se asustan ante estos cambios porque ven amenazada su posición cómoda de repetidoras de estaciones obsoletas o de su ineptitud. Aunque es una herramienta poderosa para la educación, los mismos docentes al mostrarse reticentes a estos cambios impiden que el alumno asuma una posición activa que es la que debe perseguir un educador que se precie de serlo.

Michael Hart en 1971 ideó un proyecto que poco a poco se ha ido consolidando. Con el Proyecto Gutenberg, la Biblioteca Virtual Cervantes y otros tantos como éstos, podremos acceder a todas las obras de la humanidad y vivir el sueño de Borges de la Biblioteca Total. Personas como Douglas Bicket, como el susnauta (antes suscrito) y como el de Hernández con su Bitblioteca que ofrecemos nuestro trabajo con fines educativos sin costo alguno, se hará posible la diseminación informática. La Breve teoría del internet que nos entrega  Hernández, es un recuento agradable sobre la/el internet como instrumento disponible para que los artistas lo lancen a aventuras inconcebibles como lo fueron el cine y otros adelantos cuando cayeron en manos de los genios creadores.

La crítica que saldría a flote es la misma crítica que se le hace a la postmodernidad con su fragmentación llevada a los extremos. Lógicamente que esto conllevaría a una esterilidad intelectual porque ya no puede existir un discurso sino múltiples discursos todos tratando de ser escuchados o atendidos. Esto es una clase de decadencia porque se aparta de la forma ideal establecida del texto linear impreso, sistemático y rígido que cae en la misma argumentación criticada por Kierkegaard, Nietzche y Wittgenstein. La ausencia de metanarrativas concretadas en el hipertexto impiden tener un mapa exacto del paisaje porque éste paisaje en últimas es ilusorio.

Esta ponencia es un primer paso hacia otras futuras que enriquecerán (¿o empobrecerán?) los conceptos discutidos. Se puede decir que como el borrador del primer ‘Gran estallido', seguirá expandiendo sus tentáculos a medida que los lectores decidan dejar su pasividad y entrar en la jouisance del texto escribible propuesto por Barthes. Este paso del texto al hipertexto facilitará la investigación ahorrando tiempo en forma considerable porque este medio favorece la pluralidad sobre la singularidad, el movimiento sobre la rigidez y la comunicación sobre la soledad. Estos valores tan pisoteados por el nihilismo moderno son los que garantizarán un futuro llevadero cuando la globalización deje de ser otro sofisma de dominación y de verdad se dejen florecer los jardines con senderos que se bifurquen al infinito.


Notas

1 Theodor  Nelson es el primero en estipular ese nombre que hizo carrera entre los críticos de la hipertextualidad con su libro Computer Lib/Dream Machines. 2nd ed. Redmond, WA: Tempus Books, 1987. Sin embargo pienso que como todos los vocablos que se quedan cortos para descifrar la realidad, el vocablo hipertexto sufre de lo mismo, porque deja de lado lo relacionado con sonido, imagen, con el tocar, saborear y oler. Cuando a través de las ondas cibernéticas se transmitan los bytes que hagan posible la concresión sensorial, tendremos que utilizar un vocablo que se acerque a esa realidad. Propongo a los cibernautas el vocablo "Omnibit", porque es más completo.

2 Un autor que solo se firma CBT tiene varios enlaces que se relacionan con el proceso de la lectura y la escritura después de los libros. El WWW (World Wide Web) es un proyecto distribuido en forma global que ha trastocado las formas de leer y escribir. Entre obra y autor se han estrechado los límites a tal punto que lo que entendemos por libro queda cuestionado.

3 El experimento realizado en la última clase del semestre de primavera del 99 dejó en claro que como graduados estamos completamente domesticados. Ninguno logró captar la cuadratura del círculo. Aún después de descifrada la respuesta, todavía varios se quedaron dudando de esa ilusión. La academia cuadricula el pensamiento de tal forma que casi se termina añorando lo que planteaba Oscar Wilde, de regresar a la calle a des-academizarse. Esto es paradójico ahora que se pregona el rompimiento, la fragmentación y la marginalización postmoderna. En experiencias realizadas con gamines (niños callejeros), pude constatar que rápidamente podían detectar esos vacíos que conectaban ilusoriamente el cuadrado con el círculo y viceversa. No es que sea condición ideal la que tienen que soportar estos niños, pero demuestra que la necesidad los obliga a encontrar vacíos donde otros encuentran solo relleno. Aunque se encuentren encarcelados en la cuadrícula de la ciudad, es el círculo, la gallada la que los ayuda a subsistir.

4 Claro que este artículo conserva en parte esa férula, porque las notas siempre conducen a las obras citadas. Una vez que el lector se adentra en los recursos localizados universalmente (URL), el lector se escapa de ese dominio.

5 Afortunadamente el solitario creador del World Wide Web, Berners-Lee, no ha querido que esta herramienta increíble se privatice. Es precisamente este programa que funciona como el cerebro pues a punta de errores logró crear el hipertexto para enlazar documentos abiertos al infinito. al crear una lengua franca, el HTML (HyperText Markup Language), facilitó la inclusión de texto, imágenes, sonido, video, etc. Dio a las páginas una locación única e irrepetible que llamó el URL (Universal resource locator) y unas reglas para la intercomunicación llamadas el HTTP (HyperText Transfer Protocol). 


Obras consultadas

Alvarez, José O. "Antología virtual de literatura latinoamericana", University of Miami, 1999
http://www.angelfire.com/id/ssims/antologiageneral.html

  -Antología del microcuento. University of Miami, 1995-1999
http://www.miami.edu/fll/cuentos
   -
Antología virtual del cuento. University of Miami, 1998-1999
http://www.angelfire.com/id/ssims/cuentosvirtuales.html
   -
Antología virtual del ensayo. University of Miami, 1999
http://www.angelfire.com/id/ssims/ensayosvirtuales.html
  Revista literaria Espiral. University of Miami, 1998-1999
http://www.miami.edu/fll/espiral

Anónimo. "Hipertexto es como comprimir la experiencia". La nueva enseñanza. Revista Casi nada. http://usuarios.iponet.es/casinada/02hiper.htm

Bicket, Douglas. K.i.s.s. of the Panopticon. Dec. 7, 1998. http://carmen.artsci.washington.edu/panop/author_b.htm muchos términos, autores, etc.

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Tolva, John. "La herejía del hipertexto: miedo y ansiedad en la Edad Tardía de la imprenta". Traducción de Susana Pajares. 1997. http://www.ucm.es/info/especulo/hipertul/tolva.html

Ulmer Ulmer, Greg. Grammatology Hypermedia. PMC 1.2, 1991
http://muse.jhu.edu/journals/postmodern_culture/v001/1.2ulmer.html


Glosario de términos literarios y retóricos
  http://www.english.upenn.edu/~jlynch/Terms/Temp/index.html

Glosario relacionado con el internet
  http://www.learnthenet.com/spanish/glosscom/gloss2.html


José O. Alvarez © 1999 - University of Miami -