Teoría del Hipertexto. La literatura en la era electrónica.

VILARIÑO, Mª.T. y ABUÍN, A. (comp.) Editorial Arco Libros, 2006. 316pp. ISBN 84-7635-640-4


Alma Obregón (Universidad Complutense de Madrid)

Mª Teresa Vilariño Picos y Anxo Abuín González nos presentan una compilación de artículos escritos por algunas de las figuras más significativas de la teoría hipertextual a nivel nacional e internacional (George P. Landow, Michael Joyce y Susana Pajares Tosca, entre otros). Su propósito es plantear las bases para el desarrollo de una reflexión sobre la teoría hipertextual en el ámbito de la novela y del relato.

El libro se inicia con una introducción a cargo de los compiladores titulada "Historias multiformes en el ciberespacio. Literatura e hipertextualidad." En ella, los autores comienzan planteando los cambios nacidos de la revolución digital y las consecuencias que conlleva la literatura interactiva e hipertextual, así como la necesidad de abarcarlos desde la perspectiva de la Teoría de la Literatura y la Literatura Comparada. A continuación, abordan un análisis de las características propias del hipertexto y del lenguaje hipertextual, empleando algunas ideas muy interesantes tomadas de distintos teóricos de gran relevancia, como Gilles Deleuze y Félix Guattari, de los que toman el concepto de "rizomático" aplicándolo al lenguaje hipertextual, o recogiendo también la idea de "obra en movimiento" de Umberto Ecco. Finalmente, como responsables de la compilación, nos plantean un breve resumen de los artículos que han seleccionado.

Tras esta breve introducción, las aportaciones se estructuran en tres apartados: "Literatura e informática", "Teoría y estética general del hipertexto" y "Teoría del hipertexto y narrativa".

La primera parte está constituida íntegramente por el artículo de Paul Delany y George P. Landow "El hipertexto de ficción: ¿Nacimiento de un nuevo género?". Este interesantísimo artículo, que originalmente formó parte del volumen "The Digital World. Text-Based Computing in the Humanities" (Cambridge-Massachusetts-Londres, The MIT Press, 1993) se inicia con una breve panorámica histórica por el avance de la informática hasta la llegada a la informática textual, momento en el que los ordenadores pasaron de revolucionar sólo el mundo numérico a revolucionar también el simbólico. A continuación, los autores describen los principios básicos de la informática textual, rechazando la concepción que Baudrillard sostiene sobre la digitalización como base de la teoría de la cultura contemporánea. Así mismo, establecen una relación de las características propias del texto electrónico (desmaterialización, manejabilidad, virtualidad, admisión libre y rapidez de distribución, etc.) frente al tipográfico, así como los posibles conflictos que se generan respecto al marco legal. Posteriormente abordan la modificación del entorno textual por el uso de las redes, reflexionando sobre tres aspectos: las fuentes, la distribución y la gestión. Por último, abordan las maneras en que trabajar con la informática textual puede transformar las actividades de los estudiosos de las humanidades.

La segunda parte reúne tres artículos: "El hipertexto de ficción: ¿Nacimiento de un nuevo género?" de Jean Clément, "Sin sensación de final: estética hipertextual" de Espen Aarseth y "¿Convergencia hipertexto literatura?: el caso James Joyce" de Susana Pajares Tosca.

En su artículo, Jean Clément, profesor de la Universidad de París VIII, aborda las características del hipertexto como nuevo género de ficción. Tras señalar que este género está aún naciendo por lo que es difícil determinar cuál será su futuro, el autor habla de la primera particularidad: la del espacio multidimensional (hiperespacio) que puede generar un ordenador. La estructura hipertextual genera, mediante sus redes, un espacio que el lector es el encargado de explorar. La segunda característica, que se refiere a la ausencia de un orden definitivo en el hipertexto, hace que el autor denomine al mismo como "colección de fragmentos textuales semiorganizada", para distinguirlo así de las narraciones arborescentes o con posibilidades combinatorias indefinidas. La siguiente característica remite a la colaboración del lector con la obra y la posibilidad de, a medida que explora el hipertexto, ir dejando una huella de su camino. La quinta característica es la pérdida de la intriga en el sentido tradicional debido precisamente a la capacidad exploratoria del lector. Las siguientes dos características hacen referencia al tiempo y el espacio (el hipertexto pasa de la dimensión temporal de la narración a su dimensión espacial) y la voz narrativa (que pasa a ser incierta, como en la novela occidental de principios del s. XX). Por último, Clément aporta una hipótesis muy significativa sobre el impacto que tiene el soporte informático y su dispositivo de lectura sobre el género en sí y la posibilidad de que funcione como una metáfora configuradora de nuestra visión del mundo en que vivimos (un mundo hipermediatizado y postmodernizado). El autor concluye estableciendo posibles futuros para este nuevo género y plantea que quizá se alcance el hipermedia como paradigma de la ficción total.

Arseth (Universidad de Bergen, Noruega) se enfrenta a la construcción de una terminología viable para analizar desde una perspectiva crítica el hipertexto literario, más allá de los términos y teorías originados para estudiar el hipertexto no literario. Así, señala la vinculación del hipertexto literario con el modernismo y cómo sus mecanismos buscan obtener efectos semejantes a los de las novelas clásicas modernistas, planteando la retórica como la mejor manera para describir los diferentes aspectos del discurso hipertextual (en concreto haciendo referencia a los tropos aporía y epifanía). Valiéndose mayoritariamente de Afternoon de Michael Joyce como fuente de ejemplos, concluye que, más que narrativo, es ergódico (pues sus acciones se encadenan por los esfuerzos no triviales de uno o más individuos o mecanismos). Esta experiencia ergódica hace que los límites entre las categorías hipertexto y narrativa se difuminen.

Pajares Tosca (Center for Computer Games Research IT University of Copenhagen) aborda el uso que los críticos del hipertexto han hecho de las obras de Joyce (al que han usado frecuentemente como ejemplo de "lucha fallida contra los límites de la página impresa"), y plantea la posibilidad de que el análisis de estas obras puede ayudarnos a la comprensión del hipertexto y permitirnos crear nuevas formas de estructurar hipertextos y hacer enlaces. La autora comienza así con una crítica a aquellos teóricos que plantean a Joyce como el gran "precursor" de la literatura hipertextual con el objetivo de legitimarla. Pajares Tosca rechaza la concepción de Joyce como enemigo de lo lineal y plantea que en realidad es un creador de una nueva linealidad, pues no rompe con lo lineal sino que se vale de su formato para con los conceptos de argumento y estructura en su concepción clásica. A continuación, apunta cómo hay una similitud en la forma en que leemos poesía con la manera en que leemos hipertexto. Estos rasgos, que plantean la existencia de una poética de la hiperficción, son aplicables también a Portrait of the Artist as a Young Man de Joyce, principalmente en la característica estructural del hipertexto (multitud de breves espacios textuales, frente a los largos capítulos del texto tradicional) y la presencia de sugerencias que invitan a un movimiento asociativo. Tras un completo análisis muy interesante y lleno de ejemplos, Pajares Tosca concluye retomando la idea de que estudiar los textos de Joyce ofrece alternativas estructurales que posibilitarán a los autores hipertextuales generar un mayor interés narrativo en sus creaciones.

La última parte reúne "Retroceder: la vida y la escritura en el espacio roto" de Stuart Moulthrop; "Érase una vez en varias veces: relectura de la ficción hipertextual" de Michael Joyce; "La red intencional" de Jane Yellowlees Douglas y "Ficción interactiva" de Jay David Bolter.

Moulthrop (School of Communications Design, Universidad de Baltimore) estructura su artículo en cuatro partes. La primera, "Ideas sobre lo opuesto" aborda la revolución cultural que ha producido el hipertexto y, más en general, Internet. En "Transacciones rotas" aborda la reacción que esos cambios en la comunicación y en los mercados de masas han provocado y reflexiona sobre las teorías de Fauth y Bikerts, que se oponen fuertemente a los avances del ciberespacio. Ruptura y diseño se convierten en dos conceptos claves a la hora de comprender el cibertexto. La tercera parte, "No puedes llevártelo a la cama" continúa el examen de la visión negativa que Birkerts da del hipertexto al analizarlo frente a una "metafísica" del texto impreso, oponiéndola a los beneficios que, para Moulthrop, nos aportan el cibertexto y su "estructura de ruptura que genera modos de pensar crítica y creativamente sobre todas las construcciones que se encuentran en el ciberespacio". Por último, el ensayo concluye con "Es preferible una bofetada en la cara" en el que aboga por el reconocimiento de que la literatura, como producción imaginativa, puede desarrollarse en contextos alejados de la imprenta, esto es, en forma de cibertexto, aunque esto conlleve asumir cambios.

Michael Joyce (Vassar College, Nueva York) nos propone una reflexión sobre la "relectura" de una ficción hipertextual a partir de las ideas planteadas en sus talleres de escritura hipertextual. Construido con una estructura muy original, el ensayo de Joyce comienza planteando cómo el hipertexto, al exigir una elección por parte del lector, lo implica en el proceso de escritura y cómo así, el hipertexto es una lectura y una escritura en el que esas elecciones modifican la naturaleza de lo que se lee. Sin embargo la pregunta que guía toda su reflexión y que intenta contestar durante el ensayo es la misma que lanza a los participantes en sus talleres: "Suponed que en este momento antes de proseguir vuestro lector tiene que releer alguna sección previa, ¿cuál sería?".

Yellowlees Douglas (Universidad de Florida) sitúa la narrativa hipertextual en algún punto intermedio entre las narrativas abiertas impresas (que ejemplifica con Finnegans Wake de Joyce) y el libro de arena de Borges, ya que es más abierto que las obras modernistas pero físicamente es limitado. Por otro lado, Douglas señala cómo el hipertexto aunque promete autonomía al lector, el autor sigue teniendo el poder de determinar en cierto modo el viaje de ese lector, ya que es el que determina qué palabras van a configurarse como enlaces y establece las conexiones generadas por esos enlaces. (Respecto a los hipertextos que permiten al lector vagar con total libertad, la autora señala que la lectura puede ser deprimente y frustrante al perder todo elemento de orden. "El orden produce una parte del deleite de la ficción", afirma). Todo este proceso de navegación con mayor o menor autonomía invita al lector a conjeturar sobre los guiones creados por el autor para configurar la red por la que se mueven los lectores. La autora no se detiene allí, sino que a continuación reflexiona sobre la "intención" del autor. A su entender, en la ficción hipertextual el autor crea una "red intencional" (compuesta por las estructuras que me ayudan o limitan en la navegación) y que condicionan cómo leo y qué leo. Esta red es más o menos palpable pero siembre está allí. Tras señalar los cambios que el hipertexto conlleva en las características de las figuras tradicionales de lector, autor y acto de lectura, la autora concluye el ensayo tratando de responder a una pregunta que muchos se hacen: "¿para qué queremos tener obras interactivas?".

El libro concluye con el artículo de Bolter (Instituto Georgia de Tecnología) titulado "Ficción interactiva". Este ensayo, valiéndose de ejemplos de las obras más importantes de ficción hipertextual aparecidas hasta el momento, reflexiona sobre conceptos propios del hipertexto como desplazamiento y repetición, ruptura de la linealidad, experimentación, etc. y plantea paralelismos entre la ficción hipertextual y obras de Jorge Luis Borges, James Joyce, Marc Saporta o el Tristran Shandy de Sterne Por último, aborda el terreno de la poesía digital y del hipermedia, señalando sus vinculaciones con el arte de la performance.

Por último, cabe señalar la bibliografía con la que se cierra este libro que es amplia, muy completa y detallada.


© Alma Obregón, 2008.