Entrevista:


LUIS LANDERO

por Marta Rivera de la Cruz*

* Marta Rivera es licenciada en Periodismo y Doctoranda del Departamento de Filología Española III (Facultad de Ciencias de la Información - Universidad Complutense)


Luis Landero vive en una casa llena de luz y de libros. Es un excelente conversador, que cita a Pessoa y a Camus, pero también a Einstein y a Butragueño. Confiesa que le encanta el fútbol, y cuando llegué a su casa estaba reproduciendo en un tablero de ajedrez la última partida de Kasparov y Anand. Hace poco que ha regresado de la Universidad de Yale, donde pasó el último semestre impartiendo un curso de Literatura. Actualmente está trabajando en lo que será su tercera novela, mientras sus otros dos trabajos, Juegos de la Edad Tardía y Caballeros de Fortuna, siguen gozando de los favores del público.

P - ¿Qué supone para un novelista alcanzar el éxito con una primera novela? Porque "Juegos de la Edad tardía" fue un auténtico "boom".

R - Bueno, quizá supone un exceso de responsabilidad. Yo no sé si decir que fue un modo de perder la inocencia, aunque a mí esa frase me parece quizá de un romanticismo un poco trasnochado. En "La provincia del hombre", Canetti habla mucho del escritor que escribe anónimamente y de pronto empieza a salir a la luz, y entonces se crea una especie de reacción químico-psicológica que le hace escribir pensando en que lo que se escribe se va a publicar, en que la gente espera de él ciertas cosas... El otro día leí una frase de Butragueño; él decía que cuando no era famoso hacía las jugadas porque las hacía, sin pensar en nada, y luego, cuando se convirtió en una estrella, las hacía pensando en qué iban a pensar en la grada. Supongo que eso fue lo que me ocurrió a mí durante un tiempo... hasta que empecé a curarme y a volví a escribir como un escritor anónimo.

P - Pero, a decir de los que le conocen bien, el éxito no se le subió a la cabeza...

R - A mí el éxito me cogió ya en una edad en que... en fin, ya tiene uno una especie de protección de escepticismo. Pero nadie está a salvo de la vanidad. La vanidad es el gran demonio contra el que uno, sea escritor o cualquier otra cosa, tiene que luchar . Camus decía que la vanidad y el resentimiento son los grandes enemigos del escritor. Yo lo que intento es escribir a mi aire, y trato de no preocuparme de cosas que, en el fondo, se me escapan.

P - Después del éxito de "Juegos..." ¿te sentiste de algún modo presionado para seguir escribiendo?

R - Yo me vi presionado por dos frentes. Por un lado, por mí mismo, que soy escritor y necesito seguir escribiendo, y por el público. Y entonces empecé a plantearme qué era lo que el público esperaba de mí. Empecé a pensar que una segunda novela era una revalidación de la primera. en fin, que me vi un poco acosado por todos esos fantasmas, propios de un escritor inseguro, de una persona insegura como yo.

P- ¿Se considera inseguro?

R - No, no es que me considere, es que lo soy. Y doy unos bandazos enormes desde una especie de euforia, en la cual me siento como un gran escritor, hasta todo lo contrario. Tengo días depresivos en los que pienso en mí casi como en un impostor, como en un necio.

P - "Juegos de la Edad Tardía" no es la típica ópera prima, en el sentido en que es una novela muy sólida...

R - Sí, bueno, pero eso fue... en realidad, me llevó mucho tiempo escribirla. Al principio dije que ocho o nueve años, y los periodistas redondearon en diez. Luego eché cuentas, y resulta que no era tanto. En realidad, la escribí en cuatro años, pero es que estuve mucho tiempo rondándola. Digamos que fueron cuatro años de matrimonio y dos de noviazgo. Lo que pasa es que hasta los 31 años yo no me puse a escribir en serio. Vivía en una especie de soltería literaria, escribía fragmentos, escribó por escribir, pero sin intentar hacer obra. Cuando uno llega a los treinta es quizá el momento de ponerse a prueba. Y, tranquilamente, empecé con "juegos..."

P- ¿Es usted un escritor disciplinado?

R - Ahora escribo todos los días, y muchas horas. Antes recuerdo que para mí no era tan agobiante. Ahora me he organizado mucho, para bien y para mal. En todo caso, espero no haberme convertido en un escritor profesional.

P - ¿Cree que en su caso es posible no ser un escritor profesional?

R - A mí me gusta ser aficionado. Pero eso es una pretensión. Fíjate, Juan Benet decía "yo no soy un escritor profesional, yo soy aficionado" Es una mezcla de vanidad y de verdad. Uno intenta rehuir los peligros del oficio. El escribir por oficio es uno de los grandes peligros del escritor. Cuando uno alcanza un estilo, un tono y una música y permanece fiel a ellos... eso puede no ser bueno. Así que intento ser un escritor sin oficio, que está aprendiendo cosas continuamente.

P - "Caballeros de Fortuna " apareció casi cinco años después que "Juegos..." La crítica la consoderó inferior a su primera novela. ¿Cree que se le exigió más por el hecho de haber puesto el listón tan alto con "juegos...?

R - Claro que sí, pero es algo inevitable. Sabía que yo mismo había marcado el nivel, y se me iba a juzgar a partir de esa referencia. Es lo que pasa con las segundas novelas. A veces pienso qué hubiera pasado si "Caballeros..." hubiese sido la primera novela y "Juegos..." la segunda.

P - A usted, ¿cuál le gusta más?

R - Creo que "Juegos...", quizá porque la escribí más a gusto y me identifico más con ella. Pero ha habido mucha gente a la que le ha gustado más "Caballeros". Es complicado. En Inglaterra, que son muy agudos para todas estas cosas, han creado un premio para distinguir a la segunda novela cuando ya la primera ha sido un éxito...De todos modos, mira, lo bueno de escribir la segunda novela es que ya no la tengo que escribir nunca más.

P - Aunque las dos novelas son muy distintas, existe un rasgo que identifica a una y a otra, y es el fracaso en el que viven los protagonistas. los personajes de sus libros son personas que no son lo que hubieran querido ser.

R - Es que ese es mi tema. de hecho, estoy trabajando en una tercera novela que gira alrededor de esta idea.

P - Entonces, ¿le parece el fracaso más novelable que el éxito?

R - Bueno, es que yo creo que ese es el tema de todas las novelas. Pensemos en cualquier novela, Mme. Bovary, Rojo y Negro, El Quijote, y encontramos que el tema fundamental no ya de la literatura, sino incluso de la filosofía y de la propia vida es la distancia tremenda entre la realidad y el deseo, entre lo que uno es y lo que hubiera querido ser. Eso lo tengo muy claro, y por eso escriba lo que escriba siempre me sale gente que tiene grandes deseos que la vida le impide realizar, y en un momento dado encuentra una especie de sucedáneo a través del cual puede realizarse y purificarse, y en mi tercera novela me está saliendo eso. No lo he pensado, pero me sale. Así que debe ser verdad aquello de que todos los escritores estamos escribiendo siempre la misma novela. Una vez le preguntaron a Einstein "¿cuáles han sido las más grandes ideas que ha tenido usted en su vida?" Y él respondió: "¡cómo ideas? Idea, querrá usted decir?".

P - En "Caballeros..." hay un personaje femenino maravilloso, el de Amalia. Parece tratado con un cariño y un cuidado especial...

R - Tiene razón. Mira, en ese personaje he vertido todo mi erotismo. Cuando era niño, yo siempre pensé en la posibilidad de ser seducido por una mujer mayor. En esa relación entre Luciano y Amalia hay mucho de transgresión por la diferencia de edad entre ambos. Y la transgresión multiplica y potencia el erotismo. ¿Por qué es tan fascinante la seducción de Ana Ozores en "La Regenta"? Pues porque se trata de la caída de una mujer de profundas convicciones religiosas. Hay una serie de obstáculos que saltar, unas barreras que evitar. Amalia es una mujer muy segura, muy dueña de su mundo, pero cree que está preparada para vivir sola y prescindir de cualquier hombre, y en cierto momento se ve enredada en una pasión que la supera y tiene que dejarse arrastrar por ella.

P - ¿Qué autores le han influído más desde el punto de vista de vista estilístico?

R - Reconozco muchas influencias, y de muy distinta índole. El "Orlando", de Virginia Woolf, por ejemplo. Y toda la novelística de Alejo Carpentier. De García Márquez he tomado el tono folklórico de la narración y el lenguaje oral... aunque, por otra parte, ese lenguaje oral está ya en "Las Mil y Una noches". Pero creo que las influencias más sólidas las he recibo de Kafka...Y, desde luego, de Faulkner.

P - El personaje de Esteban, un retrasado mental, es típicamente faulkneriano.

R - Sí, absolutamente. Yo siento una total fascinación por los personajes inocentes. Faulkner creo dos magníficos, el Benjamin de "El ruido y la furia" y Ike, de "El Villorrio". En la literatura española tenemos al Alfanhuí de Sanchez Ferlosio, e incluso al mismo Lazarillo de Tormes. Bueno, y también tengo siempre presente a ese pesonaje maravilloso que aparece en "Agente Secreto", de Conrad, Stevie. Yo creo que Ike, Stevie y Alfanhuí son los tres grandes personajes inocentes de la literatura universal.

P - ¿Cual es, desde el punto de vista de un escritor, el estado de salud de la novela española?

R- Pues a mí me parece que, en general, es bueno. Aunque, si te soy sincero, pienso que eso lo tienen que decidir los lectores, esos doscientos o doscientos cincuenta mil españoles que compran libros.

P- ¿Se considera usted parte de una generación?

R- La verdad es que ese tipo de clasificaciones no me parecen importantes. Lo que de verdad cuenta es producir buena literatura. Quiero decir que, hoy por hoy, da igual que Unamuno y Gómez de la Serna pertenecieran o no al mismo grupo literario. Esas cosas acaban perdiendo importancia ante la calidad de la obra de un autor.

P- ¿Qué opina usted de esos escritores noveles que aparecen de repente, apoyados por campañas publicitarias y editoriales de prestigio, y parecen apostar más por sus apellidos que por su capacidad creadora.

R- A mí todas esas cosas me dan igual. Yo estoy a lo mío, sigo escribiendo y trabajando de la misma manera, independientemente de lo que hagan los demás. Al final, como ya he dicho antes, lo que va a contar es la calidad de la obra. Si una editorial quiere publicar un libro sólo porque su autor se llame de esta o aquella manera, y se gasta un montón de dinero en promocionar esa obra... pues me parece muy bien, de verdad. Eso no afecta en nada ni a mi trabajo ni a mi vida.

P-¿Para cuando un próximo libro de Luis Landero?

R -Estoy trabajando en mi tercera novela, como ya te he dicho, pero no tengo ni idea de cuándo va a salir al mercado ni de cuánto voy a tardar en terminarla. Por no saber, no sé ni el título que le voy a poner, lo que empieza a preocuparme un poco, porque es bueno que las cosas tengan su propio nombre...


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