ARLT OPINA SOBRE BORGES

Fernando Sorrentino


 


En el número 25 (septiembre-octubre de 1996) de Proa se publicó mi artículo "Borges y Arlt: las paralelas que se tocan". Es pertinente reproducir estos tres párrafos:

No sabemos si Arlt llegó a leer la Historia universal de la infamia y El jardín de senderos que se bifurcan. Sin embargo, puesto que buena parte de aquélla fue previamente publicada en el diario Crítica (donde también trabajó Arlt), es razonable inferir que éste haya leído esos relatos.

De ser así, ignoramos también qué opinión le merecieron a Arlt los trabajos de Borges. No obstante, me atrevo a suponer que los rechazaría o los despreciaría, en cierto modo por "incomprensibles" para su concepto de lo que debía ser la literatura. Ahora bien, esto no habla ni en contra ni en favor de Arlt: la complejísima trama de las aceptaciones y los rechazos recíprocos y potenciadamente entrelazados de obras y de autores desborda de afinidades insospechadas y de aborrecimientos inimaginables.

Sí, en cambio, la lectura de todas las obras de Arlt nos indica, con total claridad, que la influencia ejercida por Borges sobre aquél es absolutamente nula.

Pues bien, cuando dicho artículo se encontraba en prensa, conocí, gracias a la revista La Maga1 (18 de septiembre de 1996), un trabajo que disipa bastante aquellas dudas.

Se trata de un reportaje a Roberto Arlt, copioso de opiniones, en general desdeñosas, sobre muchos escritores argentinos. Los pasajes en que Arlt se refiere a Borges son cinco:

1. Podríamos entonces dividir a los escritores argentinos en tres categorías: españolizantes, afrancesados y rusófilos. Entre los primeros encontramos a Banchs, Capdevila, Bernárdez, Borges; [_].

2. ¿Escritores que tienen más fama de lo que merecen? [_]. Pues Larreta; Ortiz Echagüe, que no es escritor ni nada; Cancela, que se ha hecho el tren con el suplemento literario de La Nación; Borges, que no tiene obra todavía.2

3. Los libros más interesantes de este grupo [Florida] son Cuentos para una inglesa desesperada, Tierra amanecida, La musa de la mala pata y Miseria de quinta edición. De Bernárdez podría citar algunos poemas y de Borges unos ensayos.

4. Entendería como escritores desorientados a aquellos que tienen una herramienta para trabajar, pero a quienes les falta material sobre el que desarrollar sus habilidades. Éstos son Bernárdez, Borges, Mariani, Córdova Iturburu, Raúl González Tuñón, Pondal Ríos.

5. Borges ha perdido tanto el tino que ahora está escribiendo_ un sainete. ¡Imagínense de [sic] cómo saldrá eso!

En resumen, según Arlt, en 1929 Borges era españolizante, desatinado, sainetero, desorientado, sin obra, autor de unos ensayos e injustamente famoso.

No obstante, seguimos —al menos por ahora— sin saber si, entre 1930 y 1942, Arlt modificó la pobre opinión que Borges3 le merecía.


Notas:

  1. La revista lo reprodujo tomándolo del libro Arlt y la crítica (1926-1990), de Omar Borré; éste, a su vez, lo había hallado en la revista La Literatura Argentina, agosto de 1929.

  2. Sabemos que, al 31 de diciembre de 1929, Borges tenía publicados seis libros: Fervor de Buenos Aires (1923), Inquisiciones (1925), Luna de enfrente (1925), El tamaño de mi esperanza (1926), El idioma de los argentinos (1928), Cuaderno San Martín (1929).

  3. En otro número (junio de 1929) de la revista La Literatura Argentina se le pregunta a Borges: "¿A quién lee de los nuevos?". La respuesta es: "Y, de los muchachos leo a los poetas Nicolás Olivari, Carlos Mastronardi, Francisco Luis Bernárdez, Norah Lange y Leopoldo Marechal. Y de prosa es notable Roberto Arlt. También Eduardo Mallea. No leo otros".


Este artículo se publicó en:
Proa (director: Roberto Alifano), No. 26, Buenos Aires, noviembre-diciembre 1996, págs. 63-64.



© Fernando Sorrentino 1999
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero11/altbor2.html


Regreso a
Borges y Arlt: las paralelas que se tocan