Estudios literarios/Teoría literaria

Jacques Derrida

No escribo sin luz artificial

   

Contenido:

  1. INSTRUMENTOS DE ESCRITURA
    1. No escribo sin luz artificial
    2. El 'tratamiento' del texto
  2. TENSIONES
    1. En el límite de la traducción
    2. Lo ilegible
    3. Ir despacio
    4. Sobre una trama gris
  3. POLÍTICAS DE LO IMPOSIBLE
    1. Un 'pensamiento amigo'
    2. La democracia como promesa
    3. Otra libertad
    4. Hoy en día
  4. LAS ARTES DEL ESPACIO
    1. La metáfora arquitectónica
    2. Cambios de escala
    3. Dispersión de voces

    APÉNDICES

    1. Tabla bibliográfica
    2. Sobre la edición
    3. Agradecimientos


La presente obra es una espléndida recopilación de entrevistas con Jacques Derrida realizadas entre 1982 y 1998. Alguna de ellas, incluso, recupera el texto original —ofrecido por el entrevistado— del resumen aparecido en prensa. Nos encontramos, pues, ante un Derrida oral, un Derrida que no dialoga con el lenguaje, sino con interlocutores con distintos intereses sobre de su obra, que le fuerzan a volver a los textos o a ir más allá de ellos.

La complejidad habitual de Derrida se ve clarificada ante un género periodístico como es la entrevista. El diálogo permite la aclaración y el filósofo-escritor tiene ocasión de explicar, al hilo de las preguntas de su interlocutor de turno, aquello que pudiera quedar confuso. De aquella explicación que Derrida dio en su día ("la deconstrucción es todo; la deconstrucción es nada"), pasamos a algunas del tipo "la deconstrucción no es algo sin método, y no es un método" (p. 56), que, aunque no lo parezca, ya es un avance. En el fondo, la deconstrucción es el mismo Derrida, la de(rrida)contrucción. El mismo autor crítica lo que denomina el "efecto escolástico" de la deconstrucción, es decir su sistematización y aplicación mecánica (p.97). Igualmente salva las distancias —y, a la vez, la relación de amistad— con los "deconstruccionistas" americanos de Yale

Derrida da la siguiente explicación de cómo ve el fenómeno deconstructivo, su alcance y futuro:

[...] es necesario distinguir entre el destino de la palabra «deconstrucción» o de la teoría deconstruccionista o de una sedicente escuela llamada así -que nunca existió-, y otras cosas que sin tal nombre o sin cierta referencia a la teoría se pueden desarrollar como «deconstrucción». Para mí la deconstrucción no se limita a un discurso sobre la teoría deconstructiva; según creo hay que encontrarla en marcha, en su actividad. Opera en Platón, en los Estados Mayores americanos y soviéticos, o en la crisis económica. Así pues, la verdadera deconstrucción no necesita de la deconstrucción, no necesita una teoría o un nombre. De modo que si la restringimos, si la limitamos al efecto discursivo e institucional que ha provocado en todo el mundo, aunque principalmente en América y en la Universidad, y nos preguntamos «qué viene a continuación», pues no sé responder.
Estamos acostumbrados a los cambios de moda en las escuelas, en las teorías y las hegemonías. Y no vamos a usar esa palabra indefinidamente. Un día pensaremos que durante los sesenta, setenta y ochenta hubo una cosa llamada deconstrucción que estuvo representada por.. No me hago ilusiones sobre esto, no más que sobre nuestra propia longevidad. Sabemos que, por lo general, vivimos unos 60 ó 70 años y después nos morimos. En ese sentido, la «deconstrucción», como palabra o como tema, desaparecerá. ¿Qué pasará antes o después de que desaparezca? No lo sé. Creo que ya ha tenido una vida bastante larga, precisamente porque nunca fue una teoría insertable en una disciplina filosófica o literaria, etc. Prosigue con un ritmo temporal distinto, y está tardando cierto tiempo en desplazarse hacia la Arquitectura y otros campos. Se transforma; es un fenómeno bastante monstruoso, cada vez diferente y, por tanto, inidentificable. (p. 183)

Si el mismo Derrida es la deconstrucción, esta obra adquiere un doble valor, el de explicación y el de la reformulación. Las entrevistas, agrupadas en bloque temáticos, sirven de orientación para la lectura de sus obras, explicando intenciones y deseos concretados en la escritura.

Las posibilidades del ordenador para la escritura y el pensamiento mismo ocupan un espacio destacado de reflexión en la primera parte de la obra. La deconstrucción, el texto, la escritura, el tratamiento de la humanidades, la política o la arquitectura son algunos de los múltiples temas que convierten No escribo sin luz artificial en un texto imprescindible para los derridianos (sean deconstruccionistas o no)o para todos aquellos que deseen acercarse a la figura de uno de los más interesantes ¿filósofos? ¿escritores? de este siglo.

La obra tiene, además, el aliciente de ser una edición original española, gracias al trabajo de traducción de Rosario Ibañes y Mª José Pozo, junto con un equipo de colaboradores en la selección y adecuación de los textos. Un texto importante que complementa una bien seleccionada colección de obras, al margen de concesiones (Derrida, Bodei, Benet, Hofmannsthal y, proximamente, Starobinski). Un esfuerzo editorial que hay que valorar y agradecer.

Joaquín Mª Aguirre
Universidad Complutense de Madrid
1/04/99


El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero11/derrida.html


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