Lingüística/Semiótica

Bertha M.
Gutiérrez Rodilla

La ciencia empieza
en la palabra

Análisis e historia
del lenguaje científico

        

CONTENIDO

 

BLOQUE I

ACERCAMIENTO AL LENGUAJE DE LA CIENCIA

CAPÍTULO 1. El lenguaje científico y el lenguaje común.

1.1. El lenguaje científico- 1.2. Características del subregistro "lenguaje científico". 1.2.1 El lenguaje y la realidad, 2.1.-1.2.2. Los recursos empleados, 1.2.3. Las "metas" del discurso científico- 1.2.3.1. La precisión. 1.2.3.2. La neutralidad- 1.2.3.3. La concisión o economía- 1.2.4. Las peculiaridades del vocabulario.

CAPÍTULO 2. Historia del lenguaje científico.

2.1. El mundo antiguo o los comienzos de la terminología científica. 2.2. El mundo islámico y el problema de las traducciones. 2.3. El lenguaje científico en el tránsito del Renacimiento. 2.4. El mundo moderno y las lenguas europeas.

 

BLOQUE 2

LOS TECNICISMOS

CAPÍTULO 3. La terminología científica.

3.1. Algunas definiciones y referencias históricas. 3.2. Las terminologías científicas y técnicas. 3.2.1. Características de los términos. 3.2.1.1 Precisión. 3.2.1.2. Neutralidad emocional. 3.2.1.3. Estabilidad. 3.2.2. Problemas en el uso. 3.2.2.1. Existencia de sinónimos. 3.2.2.2. Polisemia y homonimia. 3.2.2.3. Ocultamiento de la realidad, jergas y otras "desviaciones". 3.3. Los términos y la lengua común.

CAPÍTULO 4. La creación de tecnicismos.

4.1. Recursos para la neología. 4.2. Neología científica de forma. 4.2.1. Según el origen de los elementos. 4.2.1.1. Creación demiúrgica: a partir de cero o ex nihilo. 4.2.1.2 La eponimia: tumbas, dioses y sabios. 4.21.3. Las onomatopeyas o la imaginación acústica. 4.2.1.4. La lengua nuestra de cada día. 4.2.1.5. Las fuentes clásicas o el respeto a la Antigüedad. 4.2.2. Según los mecanismos de articulación. 4.2.2.1. La construcción. 4.2.2.1.1. La prefijación. 4.2.2.1.2. La sufijación. 4.2.2.1.3. La composición. 4.2.2.2. La complejificación. 4.2.2.3. La reducción. 4.2.2.3.1. Siglas. 4.2.2.3.2. Abreviaturas. 4.2.2.3.3. Símbolos. 4.2.2.3.4. Acortamientos. 4.3. neología científica de sentido. 4.4. Neología sintáctica.

CAPÍTULO 5. Neologías prestadas y planificación lingüística.

5.1. Lenguas koiné, lenguas internacionales y el inglés. 5.2. Recurso a la neología de forma en inglés. 5.3. Recurso a la neología de sentido en inglés. 5.4. La planificación en neología.

 

BLOQUE 3

CONSECUENCIAS DE LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LA CIENCIA

CAPÍTULO 6. Las nomenclaturas científicas.

6.1. A la búsqueda de la normalización. 6.2. Las nomenclaturas paradigmáticas de la ciencia. 6.2.1. La nomenclatura química. 6.2.2. Las nomenclaturas biológicas. 6.2.3. Las nóminas de la Astronomía. 6.2.4. La nomenclatura anatómica. 6.2.5. La nomenclatura de los minerales. 6.2.6. La nomenclatura de los virus. 6.3. Problemas nomenclaturales. 6.3.1. Problemas nomenclaturales intrínsecos. 6.3.2. Problemas nomenclaturales extrínsecos.

CAPÍTULO 7. La traducción y el lenguaje científico.

7.1. Traducción y ciencia en la historia. 7.2. La traducción "especializada". 7.2.1. Fases de la traducción. 7.2.1.1. Lectura y comprensión del texto original. 7.2.1.2. Traducción propiamente dicha. 7.2.1.3. Reescritura en la lengua de llegada. 7.2.2. La figura del traductor. 7.3. Resultados de la mala traducción. 7.3.1. Plano léxico-semántico. 7.3.1.1. Versión de términos. 7.3.1.2. Traducción de términos. 7.3.2. Plano sintáctico. 7.3.2.1. Usos verbales. 7.3.2.2. Otras influencias sintácticas. 7.3.3. Plano ortográfico-fonético. 7.3.4. Siglas y otras formas de ocultar las palabras.

BLOQUE 4

LA DIFUSIÓN DE LA INFORMACIÓN CIENTÍFICA

CAPÍTULO 8. Lenguajes documentales y tesauros.

8.1. Introducción. 8.2. La indización y los lenguaje documentales. 8.2.1. Concepto y características. 8.2.2. Tipos de lenguajes documentales. 8.3. Los tesauros. 8.3.1. concepto y utilidad. 8.3.2. Estructura del tesauro.

CAPÍTULO 9. Lenguaje científico y lenguaje de divulgación

9.1. Introducción. 9.2. El discurso de vulgarización frente al discurso "experto". 9.2.1. Ordenación y características externas del discurso vulgarizador. 9.2.2. Aspectos lingüísticos del discurso.

BIBLIOGRAFÍA



En esta obra tenemos ocasión de apreciar un estudio sobre el desarrollo del lenguaje científico y los recursos de los que dispone para ponerse al servicio del trabajo científico. El texto tiene sus raíces en la asignatura "El lenguaje científico" que la autora imparte en la Universidad de Salamanca.

La obra tiene dos focos de interés. El primero es el estrictamente lingüístico. El segundo es científico y conduce, casi sin proponérselo, a un replanteamiento del cuidado en el uso de la terminología científica. La preparación de la autora en estos dos ámbitos, junto con el dominio de la metodología histórica, queda sobradamente demostrada en un texto que sabe aunar los conocimientos científicos y los recursos lingüísticos. Por otro lado, la perspectiva histórica desde la que se aborda el tema deja ver algunos de los problemas principales con los que se ha enfrentado la creación del lenguaje de la ciencia desde las primeras civilizaciones hasta nuestros días.

En cuanto a la naturaleza del lenguaje científico, si bien puede distinguirse dentro del mismo cierta variación según se produzca en un contexto oral o escrito, y de acuerdo con los distintos tipos de intercambio especializado, público o "familiar" del mismo, la autora considera que puede tomarse como un todo en su doble función normativa y lógica. En el lenguaje científico se tiende a una parcelación homogénea de los contenidos, al margen de cuál sea el modo de categorización de cada lengua y a diferencia de otros lenguajes especializados que, por distintos motivos, adquieren características particulares (en el caso del derecho, por ejemplo, el parlamento tiene distintas funciones y términos según los países). Parece decirnos con esto que el lenguaje científico tiene una aspiración universalista, quiere ser un lenguaje compartido por todos los hablantes.

Los objetivos de la ciencia rigen y exigen ciertos requisitos al lenguaje. La autora subraya que los ideales de precisión, claridad, neutralidad son algunos de los criterios a los que aspira. La dificultad de lograr del todo un lenguaje de este tipo ha dado lugar a no pocos equívocos a lo largo de la historia de la ciencia.

El lenguaje de la ciencia es un lenguaje creativo que, tematizando nuevas realidades, saca a la luz nuevas palabras. El fabuloso desarrollo de la tecnología ha generado la aparición de nuevos términos. La autora analiza detalladamente los principales recursos utilizados para la creación de tecnicismos: el neologismo, la eponimia, las onomatopeyas, la prefijación, sufijación, la composición, la complejificación, la reducción, el recurso lenguaje natural, a términos clásicos… Las siglas, abreviaturas, símbolos y acortamientos adquieren la categoría de sustantivos que, de un modo sintético, introducen neologías en el léxico.

Otro de los factores que caracteriza el lenguaje científico en la actualidad es la necesidad de llegar a una normalización que facilite la práctica e investigación científica a hablantes de distintas lenguas. Las nomenclaturas cumplen en algunos ámbitos dicha función al lograr estandarizar, a través de su misma clasificación, las realidades con las que se enfrenta (así la nomenclatura química, de los minerales, etc…)

El problema de la traducción es clave a la hora de poder acceder a un conjunto compartido de conocimientos. En ocasiones se traducen al idioma propio términos procedentes de otras lenguas con las que se comparten las raíces léxicas pero no los significados. La autora considera del todo relevante hacer uso de los recursos propios de la lengua madre si es que existen, evitando así el uso de anglicismos y galicismos.

Un último aspecto, que ha de incardinarse dentro de nuestra sociedad de la comunicación es la transmisión, comunicación y divulgación de los contenidos de la ciencia. La celeridad con la que se suceden las teorías, investigaciones y avances científicos hace que la terminología científica experimente una rápida obsolescencia. Este hecho, entre otros, ha favorecido la aparición de fuentes documentales que recogen las publicaciones sobre distintas materias. El análisis documental cumple la importante función de ordenar y clasificar las nociones científicas creando una jerarquía y sistema de conceptos en entre ellas. A la vez, las fuentes documentales han de contar con un principio pragmático que es el de facilitar la búsqueda por parte del usuario. Aquí se plantean problemas como el de los conceptos de palabra clave y descriptor, que podrían distinguirse como la designación literal y la asociación de extensiones que trae una palabra clave. La terminología resulta clave a la hora de recuperar información. La aparición de los tesauros en la década de los 50, cuya función es la de "aglutinar un conjunto de términos controlado y dinámico en un campo de conocimiento y relacionados según lazos semánticos y de tipo género-especie", permite la traducción desde el lenguaje natural utilizado en los textos al lenguaje controlado propio de la indización.

Los recursos de divulgación que aparecen en nuestra sociedad contemporánea suponen una transformación de la misma función social de la ciencia. Esto conduce a cierta diferenciación en la calidad de la divulgación. La función de los medios que se dedican a la vulgarización resulta similar a la de la traducción . El peligro es el de reducir, simplificar y caricaturizar los contenidos técnicos.

La obra cuenta anexos de gran utilidad: principales elementos prefijales, principales raíces utilizadas en el lenguaje científico, lenguajes documentales y tesauros, y numerosos ejemplos que ilustran el análisis lingüístico de la terminología científica.

Si bien no deja de acentuarse la vertiente histórica y lingüística con la que se aborda el tema, se agradecen ciertas alusiones a la epistemología que entraña la terminología en la ciencia: el lenguaje no es accidental a los contenidos de la ciencia. La ciencia verdaderamente empieza y, también podría decirse, se desarrolla y termina en la palabra y, a veces, por la palabra. La mediación lingüística se convierte no sólo en el medio de transmisión de las nociones científicas, sino que llega a configurar su mismo contenido.

Por último, sólo precisar que el concepto de ciencia que se analiza es principalmente el de las ciencias naturales y quizás sería deseable una ejemplificación de la terminología científica de nuevas disciplinas como son la lingüística y la inteligencia artificial.


Margarita Vega Rodríguez
Universidad de Valladolid


El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero11/leng_cie.htm


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