LA RAZÓN DEL TIEMPO

LA UNIVERSIDAD VENEZOLANA
DE CARA AL SIGLO XXI (*)

Pablo Mora



La última utopía optimista fue, a fines del siglo XIX,
la de William Morris, en sus "Noticias de ninguna parte",
donde evocaba un porvenir socialista en el cual cada hombre
sería un creador, es decir, un poeta.
Roger Garaudy

El presente es aquí y ahora, el futuro es también
aquí y ahora, aunque se imagine diferente.
Ozbekhan

La hora es grande y nueva, para aferrarse y renovarse.
Saint John Perse

El progreso, en un sentido más genuino,
es sólo posible cuando existe un "extra" de creatividad.
Raudsepp

Para mí la educación significa formar creadores.
J. Piaget

La imaginación es más importante que los conocimientos.
A. Einstein

 

A los porvenires por hacer

 

INTRODUCCIÓN

Frente a los signos de la actual coyuntura nacional y a la luz de las modernas perspectivas educacionales de Aprender a Crear, que suponen la progresiva nacionalización del Poder del Saber - y del saber ético -, nos proponemos analizar un Curriculum Integral para la futura Universidad Venezolana, bajo el perfil de una Universidad Creativa, capaz de profundizar en las raíces de su misión y de su visión con una clara conciencia de una Filosofía Educativa que afiance sus principios en la idea de hombre, ciencia y sociedad, al tiempo que responda por la formación del perfil cívico-político profesional de los venezolanos por venir.

La Razón Poética se confronta con la Razón Científica en cuanto un modo de ver el mundo, que abra las compuertas a la sensibilidad, la creación y la vocación individual-organizacional a través de la interdisciplinariedad como vehículo de sinérgica dinámica de convergencia; como Metodología de Acción digna de un proceso de enseñanza-aprendizaje en interomnicomprensividad significativa.

A partir de estos postulados se define la Creatividad como razón de ser de la Universidad por venir, en cuanto Principio Educativo por antonomasia. Razón de ser que equivale a una Lectura del Mundo como opción de elección de una Educación Liberadora a la luz del Humanismo Científico Integral, al interior de un Proyecto Histórico Creador en sintonía con nuestra atmósfera cultural.

Trátase de asumir una lectura andragógico - creadora sobre nuestro hábitat, visto como proceso ecológico a partir de la búsqueda de la completitud humano-social; de optar por un profesional capacitado para afrontar los problemas interdisciplinariamente, con clara visión crítico-participativa; apuntando a la gestación de una Nueva Universidad.

Nueva Universidad, cuyo rol mayor es el de ser árbitro de los conflictos y perspectivas del desarrollo social venezolano, para afrontar los desafíos del mundo moderno y jugar un papel fundamental en la creación de un estilo integracionista en la Academia latinoamericana mediante la construcción de una verdadera globalidad solidaria.

Trátase de buscar aportes globales significativos capaces de enfrentar las manifestaciones ezquizoides reflejadas en la conducta de la Planificación Nacional y Latinoamericana, desde una clave de lectura donde nuestra complejidad social nos permita una tolerancia positiva, donde cada quien pueda hablar su mejor lenguaje en el más amplio marco, en función de una comprensiva diversidad enriquecedora, delante de la vorágine de las presiones del capitalismo "salvaje" dependiente, donde interdisciplinar, interactuar solidariamente, constituya el mayor alerta de la presente y futura hora nacional - continental.

Definitivamente, ante la avalancha de situaciones inesperadas que aguardan detrás del nuevo milenio; en medio de los críticos avatares socio-político-económicos que la circundan, la Universidad es objeto de interrogantes acerca de si está suministrando eficaz y eficientemente, con éxito, las respuestas que el mundo de hoy le exige. Llamada a la producción de conocimientos, a la comunicación del saber; a propiciar la formación y enriquecimiento de los seres humanos, nuestra Universidad se halla hoy ante un desafío que la obliga a repensar seriamente su misión y responsabilidad.

Indudablemente que desde que caímos en cuenta que inventábamos o errábamos; que nos renovábamos o perecíamos, la creatividad es el signo y la clave de los nuevos tiempos. Por lo demás, en esta etapa de la humanidad en la que vivimos torturados por la técnica, por una razón que ha pretendido conquistarlo todo, sin conocerlo, necesitamos con urgencia la construcción de una Crítica de la Razón Poética, que sea capaz de rescatarnos el mundo que la razón científica ha destruido. (1)

Iniciado como está ya el Siglo XXI para algunos, pareciera que las circunstancias estuvieran dándole la razón a William Morris cuando suscribía, a fines del Siglo XIX, la última utopía optimista donde evocaba un porvenir socialista en el cual cada hombre debería ser creador, un poeta. De donde perseguir el espíritu científico, indispensable en el sentido de las soluciones precisas, en procura del cambio deseado, en una y otra esfera, de una y otra índole, vendría a ser hoy, en los albores de una nueva centuria, nuestro lema, nuestra pauta, nuestro objetivo mayor, dentro de una clara y específica visión creadora del mundo.

Si con alguna verdad nos encontraremos los venezolanos en las próximas décadas será con la de la interdisciplinariedad; con la búsqueda de un lenguaje común para el diagnóstico, la comprensión y el abordaje de nuestra cada vez más conflictiva realidad. Entre los objetivos que ha de contemplar un Modelo de Desarrollo para la Sociedad Venezolana, están: el plantear la problemática del desarrollo y del subdesarrollo desde una perspectiva interdisciplinaria; así como contemplar los aspectos relativos a la problemática a partir de la teorización latinoamericana y su repercusión local; al igual que el modelo actual de desarrollo y las incumbencias sociopolíticas de los cambios económicos, en concatenación con el papel del Estado.

 

2. ENFOQUE ZETÉTICO POIESOLÓGICO

La Creatividad como modo de ver el mundo para la Universidad Venezolana del Dos Mil, podemos representarla o imaginarla a través de la figura de un tetraedro, en el que sobre la base de la Creatividad misma, como elemento fundacional, converjan las restantes tres caras de los temas fundantes: Humanismo Integral ( HI ), Curriculum Integral ( CI ) y Desarrollo Institucional ( DI ). Caras que culminan en un vértice de convergencia que a su vez nos ilustra el Enfoque Zetético Poiesológico, en cuanto fijación de una visión del mundo basada en la búsqueda creadora, que en nuestro caso representa la concreción de los puntos esenciales de la weltanschauung propuesta: La Creatividad, mediante la búsqueda que ha de signar a todo acto universitario. (Cfr. fig.).

 

 

ENFOQUE ZETETICO POIESOLOGICO (EZP)

 

La confluencia de los factores Hombre, Curriculum y Desarrollo Institucional, en razón de creación e integralidad, nos llevan, ineluctable y directamente, al Enfoque Zetético Poiesológico con miras a un fototropismo sinérgico positivo para nuestras Casas de Estudio Superiores, que cuentan precisamente con claras e imperiosas obligaciones creadoras.

El Enfoque Zetético Poiesológico ( EZP ) apunta a una consideración global de las dimensiones del hombre, en donde tengan plena cabida, por igual, "la capacidad de observación, de experimentación, de clasificación de los datos de la experiencia y de la información; la capacidad de expresarse y de escuchar en el intercambio y el diálogo; el entretenimiento en la duda metódica; el arte de leer cuyo dominio es un ejercicio que no conoce fin; la aptitud para interrogar el mundo y formular preguntas en una disposición del espíritu en la que se unen las aportaciones del pensamiento científico y del espíritu poético, que tienen su fuente común en la posibilidad de maravillarse" (2), de asombrarse. Porque "¿no tenemos derecho a considerar el instrumento poético como igualmente legítimo que el instrumento lógico?"(3) Al respecto, sostiene Lenin que la imaginación "es una facultad sumamente preciosa. Creerla indispensable sólo para a los poetas es un error y un perjuicio imbécil. Es igualmente necesaria en matemáticas, y sin imaginación ni el cálculo diferencial ni el cálculo integral habrían sido inventados". (4)

En procura de una verdadera autopoiética, de una autopoiesis de reanimación y completitud humanas, las verdaderas finalidades de un auténtico sistema de educación y de educación universitaria, las mismas finalidades de vocación universal, hemos de encontrarlas "en el humanismo científico, en el desarrollo de la racionalidad, en la creatividad, en el espíritu de responsabilidad social, en la búsqueda del equilibrio entre los componentes intelectuales, éticos, afectivos y físicos de la personalidad, en fin, en la percepción positiva de los destinos históricos de la humanidad". (5)

Se trata de apuntar, por medio del Enfoque Zetético Poiesológico, a "una síntesis omnicomprensiva que lleve a un conocimiento congruente de las formas de vida apropiadas para desarrollar y mantener una sociedad humana altamente creativa (...) a una visión del mundo basada no solamente en la totalidad del conocimiento humano, sino también en la fusión de lo aspiracional con lo inspiracional en la naturaleza humana". (6)

De ahí que la Zetética, forma de análisis matemático tendiente a la determinación de las magnitudes incógnitas, ciencia de la investigación y la creación artística, que aspira a la expansión y unificación del conocimiento en un sistema congruente, que "trata al conocimiento como un todo y, por lo tanto, busca la síntesis de todos los métodos disponibles de investigación", llevó a Tykociner a afirmar: "Debemos educar una nueva clase de explorador imaginativo capaz de construir estructuras de conocimientos con elementos suministrados por diferentes investigadores especializados. Nuestro mundo se está desarrollando rápidamente y puede utilizar tales arquitectos del conocimiento: los zetetistas. Ellos deberán aprender la forma de combinar el conocimiento producido por el grupo de las Ciencias y de las Artes, para moldearlo en estructuras modificadas, que sean funcionalmente adecuadas, estéticamente valiosas y éticamente apropiadas para un nivel más alto de vida". (7)

Porque la ciencia que pretende enseñarlo todo, "termina en una hipótesis; la lucidez naufraga en metáforas y la incertidumbre se resuelve en obra de arte", en decir de Camus. Por aquello de que "una idea tiene que ser más que cierta, tiene que ser también bella". (8)

Definitivamente, a pesar de lo utópico que pudiera parecer el Enfoque Zetético Poiesológico señalado, el desarrollo de la Zetética, de la creatividad como modo de ver el mundo para la Universidad Venezolana del dos mil, constituirá un reto permanente para nuestro entorno universitario, ávido como nunca de excelencia, confianza y competitividad; de unidad, totalidad, transparencia, interobservabilidad, consistencia y tolerancia. Puesto que cada vez más seguiremos soñando, con William Morris, en el día en que cada hombre sea un creador, es decir, un poeta.


3. HUMANISMO INTEGRAL

En función de un marco referencial filosófico sólido, de una weltanschauung que apuntale las concepciones y ejecuciones académico-administrativas de la Universidad Venezolana del dos mil, sustentadas en los mejores basamentos axiológicos de una filosofía afianzada a su vez en el hombre y su compenetración con el contexto vital en que se desenvuelve, proponemos, como razón de ser universitaria, una visión del mundo enmarcada en el Humanismo Integral, en la naturaleza humana, dentro de las óptimas posibilidades y proyecciones del hombre, de modo que como institución matriz venezolana alcance a realizar su esencia y su compromiso existencial contextual.

Humanismo Integral que, según uno de sus portaestandartes, Jacques Maritain, respeta, real y efectivamente, la dignidad humana y reconoce derecho a las exigencias integrales de la persona, (siendo) capaz de engrandecer al hombre en la comunión". Humanismo Integral que "requiere a un tiempo que el hombre desarrolle las virtualidades en él contenidas y la vida de la razón, y trabaje para convertir las fuerzas del mundo físico en instrumentos de su libertad". Es decir, que implica "un progreso en el descubrimiento del mundo de las realidades espirituales". (9)

Humanismo Integral que habría de llamarse preferiblemente Humanismo Científico Creador, puesto que implica la plena consideración de las capacidades del hombre para perfeccionarse a través de sus propios esfuerzos, perspectivas o proyectos. Humanismo Creador que hace suyos los postulados del Humanismo Socialista, en cuanto aboga por el desarrollo de las potencialidades del hombre, quien sería el encargado de plasmar su propia historia, en tanto creador de sí mismo. Humanismo que refrenda los principios del Humanismo Positivo representados en una ontología dialéctica del hombre en cuanto creador individual, creador desindividualizado y creador social. Equivalente a su vez al Humanismo Científico - Social a partir de la consideración de la interdisciplinariedad como requisito indispensable del progreso de la ciencia y de la gestión humana.

Confrontando los valores del mundo por descartar y sus contrapartes del mundo por lograr, las principales dicotomías en que afianza su visual la visión filosófica propuesta, el Humanismo Científico Creador, son: orden - coordinación; poder - responsabilidad; repetición - creación; explotación - valoración; obediencia - conciencia; deber - necesidad; privilegio - esfuerzo; dominio - participación; temor - audacia; convergencia - divergencia; obligación - compromiso; sumisión - autonomía; improvisación - racionalización; autocracia - consenso; esclavitud - libertad.

Se trata de interpretar al hombre y a su entorno como un proceso y un sistema abierto, dentro de un equilibrio estable con visiones de cambio planeado. Con Bogdan Suchodolski, se sostiene que "el desarrollo del hombre se materializa a través de sus actividades, que deben pasar por la prueba de los distintos tipos de criterios objetivos: el criterio de la verdad para la actividad científica, de la eficiencia para la actividad técnica, de la forma para la actividad artística, y de las fuerzas productivas y las relaciones sociales para la actividad económica". (10)

La universidad venezolana camino del siglo venturo suscribiría el pensamiento de Marek Fritzhand, cuando sostiene que "el ser humano que vive una vid significativa y valiosa es aquél que halla la felicidad y la consumación en actividades que transforman la naturaleza y la sociedad. Por encima de todo, estima su libertad y su autonomía, no como una libertad y una autonomía ajenas ala sociedad, ajenas a la comunidad humana, sino vinculadas al pueblo, por el pueblo y para el pueblo. El hombre sólo puede conquistar la felicidad y la perfección auténticas cuando asocia su propia felicidad y perfección con las de los otros". (11)

Del Humanismo Socialista Integral o Creador surge una nueva visión para la educación que Suchodolski explica así: "La práctica revolucionaria conduce a la construcción de un nuevo orden. La educación puede ayudar a construir un nuevo futuro para la humanidad; y ello no aisladamente, como los utopistas esperaban, sino al servicio de las fuerzas sociales que levantan el nuevo orden social". (12)

En una palabra, se trata de que la universidad venezolana de cara al venidero siglo recobre su razón de ser, revitalizando sus acciones, planes, programas y proyectos, consubstanciándose con su medio, con su contexto, de modo racional, efectivo y promisor; respondiendo por la formación de un tipo de hombre integral, dueño de sí mismo y de su entorno, en cuanto actor - creador social; antes que como esclavo de los demás hombres, donde unos y otros se objetivan mutuamente como cosas, instrumentos, útiles o medios, a espaldas de la dignidad humana, de la dignidad del dinamismo humano.

Dentro de los parámetros de liberación y vinculación de la educación con la praxis revolucionaria liberadora a través de un auténtico Humanismo Científico Creador, la Universidad Venezolana debería estar en condiciones de encontrarse consigo misma, a partir de una desindividualización o co - creación social; de un "enfrentamiento" de su medio a través de una efectiva cooperación liderizadora.

Dentro de los avatares a que pueda estar sujeta una concepción del mundo oculta entre los proyectos de nuestras casas universitarias, hemos de comprender que "unidad en la acción, diversidad de la ideología, aperturas de puertas a la especie humana y su continua humanización (o creación); una universidad para pensar "críticamente"; una nausea existencial frente a una sociedad que parlotea sobre libertad, que proclama los derechos y necesidades del individuo; mientras por otro lado reprime brutalmente la emancipación socioeconómica de los pueblos que luchan por ella" (13), son, entre otras, las ideas que ha de sustentar el verdadero Movimiento Universitario Revolucionario en aras de perenne creación, de efectiva imaginación socio - creadora.

En suma, el Humanismo Integral propuesto debe contar con la concepción del mundo implícita en la técnica como logos epocal, determinante en el proceso universitario, en su proyecto - entwurf -, en la manera concreta de encarar el mundo, la circunstancia y los otros, los semejantes. Tal humanismo, en cuanto concreción de las potencialidades, "virtualidades" del hombre, debe brotar y afincarse en la técnica ineluctablemente, en la técnica que "confirma y determina la existencia y modos de comportamiento existenciales del hombre contemporáneo". (14)

En tal sentido, Ernesto Mayz Vallenilla presenta una rotunda, categórica conclusión: "En cuanto manifestación de su racionalidad, la técnica no se opone necesariamente al eros. Si está guiada por éste la técnica puede ser un instrumento de insospechada fecundidad para lograr, mediante sus aportes y realizaciones materiales, diseñar y garantizar una convivencia perfectamente humana entre los hombres. En cuanto expresión objetiva de la racionalidad del hombre, a la vez que como manifestación y testimonio de su conciencia genérica, en la tecnificación del universo (y, por ende, en las relaciones interhumanas) puede albergarse el germen de un nuevo humanismo". (15)

Al aludir Mayz Vallenilla a la técnica, en relación al ethos, a "la morada espiritual en que se halla instalado originariamente el hombre, a partir de la cual se proyecta y diseña el sentido de su gestarse histórico", especifica:: "Si el desarrollo de una sociedad en vías de industrialización reclama una preparación crecientemente técnica, con no menor necesidad se nota ahora que, al par de ella, es perentorio que se promueva una educación cuyos fines se dirijan a potenciar las fuentes que alimentan el ethos. Por estar encaminada al rescate de lo más hondo y originario en el hombre, semejante tarea exhibe los rasgos que distinguen a un auténtico humanismo. Por ello, si no negamos el énfasis que se pone en acrecentar la enseñanza científica y tecnológica en Latinoamérica - lo cual nos parece justificado -, consideraríamos un grave error, de consecuencias imprevisibles, debilitar y aun desterrar en nombre de aquélla la impostergable necesidad de intensificar y extender la educación humanística. Sólo ella, en tanto fortifique y estimule el ethos del hombre latinoamericano, será capaz de salvaguardar nuestro porvenir y nuestro destino frente a la creciente penetración que despliega el imperialismo técnico. (...) La técnica, en cuanto visión planetaria del mundo, tiene también "su" humanismo. Pero no es semejante "humanismo" el que reclama Latinoamérica en la coyuntura actual" (16). Por supuesto que el humanismo al que alude el filósofo no es otro que el Humanismo Integral al que hacemos referencia: un humanismo que rescata al ethos en su más amplia acepción.

Definitivamente, frente al simple especialismo de la universidad tradicional, la universidad hoy más que nunca precisa una orientación humanística, un "humanismo integrador", capaz de dotar al individuo de un sistema de ideas válido para su tiempo, dentro de valores del conocimiento, la moralidad y el arte. Entre otros, Manuel García Morente y José Ortega y Gasset estaban convencidos de que la ciencia era el gran fenómeno humano transformador de las valoraciones contemporáneas, substrato y fundamento de las actividades del hombre contemporáneo; pero también reconocían que la vida tenía necesidad urgente de certidumbre y cosmovisiones que la ciencia sola por su propia exigencia de diversificación y especialización no podía dar. Porque mientras las ciencias diversifican y epecializan, las humanidades universalizan e integralizan.

Por ello, Ortega y Gasset considera que se precisan respuestas "culturales" cimentadas en soluciones científicas o viceversa. Esta labor integradora de lograr sistematizar el hormigón histórico cultural de acuerdo con el avance de las ciencias era para el filósofo español la tarea básica de la universidad. (17)

Por todas estas múltiples razones tórnase urgente la humanización del Sistema Hombre. "El objetivo general de una sociedad industrial humanizada puede definirse así: el cambio de la vida social, económica y cultural de nuestra sociedad en tal forma que estimule y fomente el crecimiento y lo vivo del hombre antes que viciarlo; que active al individuo antes que hacerlo pasivo y receptivo; que nuestras capacidades tecnológicas sirvan al crecimiento del hombre." (18) "No se trata de desarrollar la producción por desarrollarla, sino de asegurar la total evolución del individuo partiendo del progreso científico y técnico, del progreso de la producción, del progreso social." (19)

Ante el dilema ciencias - humanidades y cómo lograr eficazmente la integración de las ciencias y las humanidades en la enseñanza universitaria, no debe buscarse la solución de manera aditiva solamente, sino proyectarse una solución integradora: no se trata de un mero agregado de cursos ni de agregar trabajos de laboratorio al Plan de Estudios de la ciencia. Al contrario, hemos de preguntarnos con Mario Bunge: "¿Por qué no ensayar el cultivo de una actitud filosófica en las ciencias naturales y sociales, y de una actitud científica en la filosofía y en las llamadas humanidades?". (20)

Justamente, según los entendidos, de eso es de lo que se trata: no de atiborrar de conocimientos caprichosos a científicos y humanistas, sino de crear en ellos, progresiva y sabiamente, actitudes que equilibren y alimenten sus respectivas especialidades. Al tiempo que se forman especialistas y técnicos, la universidad debe orientarse hace la formación de hombres dotados de una amplia sensibilidad social, política y económica. Consciente de ello, la universidad venezolana, particularmente la de corte tecnológico, ha de avivar, racionalizar y perfeccionar el área denominada Estudios Generales.

"A través de ellos, en lugar del viejo, gastado y retórico intento de proporcionar al estudiante una vaga reminiscencia de las clásicas "humanidades", lo que se trata es de abrir y despertar su comprensión para los profundos e insoslayables problemas que conforma nuestro propio tiempo por obra, justamente, de los impresionantes cambios y transformaciones que en todos los órdenes ha suscitado la revolución científica y tecnológica. De tal manera, adiestrando y ejercitando su visión en esta perspectiva que impide y combate activamente el "aislamiento" del especialista, no sólo se le dota de una auténtica circunvisión epocal que le permite acercarse y aprehender mejor la verdadera situación que confronta el hombre y lo humano en nuestro tiempo, sino a la vez de un instrumento (teórico y pragmático) que potencia su aptitud y lucidez para enfrentar y resolver con éxito las complejas y variables situaciones que posiblemente le depare la praxis si asume la elevada responsabilidad de abrir caminos y trazar nuevos rumbos en el seno de su correspondiente polis". (21)

En este orden de ideas, la gestión educacional de la universidad se ha de situar en un profundo contacto y unión con la sociedad, con el pueblo, con su trabajo, con su vida, con las contradicciones sociales que éste padece, donde el profesor universitario, en cuanto educador orgánico y democrático, está llamado a ser un intelectual que oriente al pueblo, lo ayuda en su organización, comparte sus luchas y se educa en ellas y con él. (22)

Nuevamente, en lenguaje de Mayz Vallenilla, la desindividualización y creación social del individuo y de la universidad, implícitas en el Humanismo Integral, entiéndense como la destrucción "de la falsa perspectiva de una "sujetividad" mal entendida, despojando el horizonte hacia la nostredad y otredad esenciales y fundamentales para un existir comunitario". (23)

"Sólo proyectando y realizando su vida desde aquella nostredad, puede el hombre reconciliarse consigo mismo y vivir dignamente con los otros dejando ser a éstos lo que son: verdaderos semejantes (...) La semejanza se funda y emerge, en tal forma, de aquella nostredad, como estructura fundamental de la subjetividad. Desde ella y por ella el hombre se experimenta y nota como miembro de una comunidad, en la cual convive y coexiste con los otros en cuanto semejantes". (24)

Mutatis mutandis, el andamiaje académico universitario ha de comprender que su erlebnis o experiencialidad es sobre todo amor y, su contrario, muerte. Es cita, emoción, ofrenda, entrega, elevación, don de sí. Intercambio, comprensión, goce, regocijo, comunión. El ser desnudo. La Vida pura. Olvido, muerte, sueño y justicia. Donde cada actor, cada quien, "uno mismo" desaparezca, dándose todo entero, se desintegre, se funda en los demás, aceptando todo, compartiendo, debatiendo, deliberando todo, para que al final de esa zambullida pueda reaparecer asumiendo, entonces, a los demás. Comprendiendo a plenitud que la vocación de la "teatralidad universitaria" es ante todo el don de sí para poder asumir a los demás en omnicomprensiva convivencia. (25)


4. CURRICULUM INTEGRAL

A partir de las constantes fundamentales en la lucha por la dignidad y la libertad: el hombre, la ciencia y la sociedad; en procura de una auténtica educación creadora, donde la creatividad constituya verdadero "principio educativo"; confiamos en que la Universidad Venezolana se perfile más cada día como una institución innovadora, capaz de producir alteraciones a un régimen preestablecido, mediante la introducción de nuevas concepciones doctrinarias que se expresen en una práctica educativa coherente, diferente y novedosa. Concepciones que, ampliadas y precisadas, constituirán a su vez real plataforma de principios para una gestión creativa, enmarcada dentro de los modernos parámetros de un Curriculum Integral.

En este sentido, "El Curriculum Integral de la Universidad del Zulia" (26) ha afrontado como ninguno los desafíos y problemas de la Educación Superior Venezolana, constituyendo un avance que consideramos de los más significativos en la línea de resolver el sinnúmero de los avatares de nuestra encrucijada universitaria encaminada hacia un nuevo siglo. De hecho, hay consenso en afirmar que la proposición de Universidad Creativa para la Universidad del Zulia, avalada por su Grupo Gerencial, representa una de las mejores propuestas - aspiraciones pedagógicas - atinentes a las reformas exigidas por la Universidad Venezolana.

Dentro del marco que depara el concepto de "continuidad y permanencia creadora" (27), el Curriculum Integral en cuestión persigue una real fórmula innovadora educativa que considera a la Educación Superior más que como productora de profesionales, formadora del hombre integral que se desempeña, tanto en el campo de la ciencia y de la técnica, como en la comunidad a la que pertenece en actitud participativa y crítica; en una actitud participativa en relación consigo mismo y con los individuos y grupos con los que interactúa. Actitud Participativa que es condición sine qua non para asumir tanto la actitud crítica como la creativa.

Entre las políticas contempladas en el Curriculum Integral en estudio, se cuentan: 1.- Impulsar la formación de profesionales y especialistas integrales de conformidad con los fines y objetivos que el Estado venezolano asigna nuestra educación. 2.- Generar un clima de participación. 3.- Desarrollar programas de innovación y de experimentación en el campo dela docencia, la investigación y la extensión. (28)

Igualmente, entre las áreas que estructuran el referido modelo curricular, sobresale la de las Actividades de Autodesarrollo en cuanto desarrollo "escogido, gustado, promovido, realizado" por el propio participante, por su propia cuenta y "ritmo".

Entre los principales objetivos previstos en el área de Actividades de Autodesarrollo, se tienen: 1.- Ser capaz de integrar adecuadamente las capacidades intelectuales con las creativas, con las sensitivas y con la acción. 2.- Generar iniciativas creadoras para la solución eficaz de problemas. 3.- Vivir una vida plena que trascienda a través del cultivo de las grandes virtudes y del reino interior. 4.- Desarrollar la capacidad de sentirse seguro de sí mismo. 5.- Desarrollar el sentido de organización, planificación y toma de decisiones. (29)

En referencia a los tipos y formas de actividades previstas, además de las artístico-culturales, merece atención especial la de la Tecnología Alterna, que como objetivo fundamental tiende a "encauzar la motivación y la creatividad que poseen los estudiantes en el diseño y construcción de dispositivos, máquinas, con el fin de contribuir a la solución de problemas en áreas como: la electrodoméstica , herramientas, implementos deportivos, materiales didácticos. Servicios públicos, etc." (30)

En relación a los Laboratorios o Talleres, verdaderos centros de convergencia innovadora, facilitadores del aprendizaje, la investigación y la producción; espacios psicoterapéuticos propicios para la búsqueda y aprovechamiento de las virtudes de la interdisciplinariedad; siempre hemos creído pertinente y factible que, en nuestras Casas de Estudios Superiores, es más que necesario la instalación, dotación y funcionamiento de un Laboratorio de Creatividad.

Tal Laboratorio de Creatividad, situado estratégicamente en el campus universitario, serviría de espacio de convergencia para darle cabida a sistemáticos ejercicios, seminarios, conferencias, sobre el fenómeno de la creatividad y del diseño. Impensable que nuestras Casas de Estudios Superiores no dispongan de un Salón - Taller - Laboratorio dedicado al análisis, investigación y entrenamiento sobre el campo de la innovación, donde unos y otros, profesores, estudiantes o participantes y, así, los distintos estamentos universitarios, sucesivamente pudiesen ensayar y enseñar sus potencialidades de innovación. Allí, interdisciplinariamente, dentro del mejor afecto intelectual, los docentes entre sí mostrarían sus logros, sus ensayos y proyectos; igualmente, los alumnos y quien tuviere a bien hacerlo. Progresivamente, entonces, por contagio, estímulo e intercambio, se irían conociendo futuros inventores, creadores a través de sus trabajos o productos creativos.

Confiamos en que esta sucinta revisión de propósitos curriculares arroje luces, sirva de estímulo para una propuesta semejante en la Universidad Venezolana, máxime cuando las circunstancias nos lo reclaman, si queremos un verdadero aggiornamento: ponernos a tono, al día, frente a las futuras exigencias universitarias, frente a los crecientes retos y desafíos nacionales y mundiales.

4.l. La interdisciplinariedad

La Unidad del Conocimiento Humano es hoy una de las constantes sobresalientes frente a la especialización creciente de los estudios e investigaciones. A menudo se habla del diálogo de las ciencias. De la unidad de las ciencias, de la convergencia del saber humano. En otras palabras, la postulación de la interobservabilidad como complemento de lo observable, antes que implicar contradicción alguna, ha de constituir la clave de lectura y comprensión de la ciencia de hoy y la que nos aguarda.

Tykociner, ante la tendencia a la especialización en todos los dominios de la actividad humana, donde es común la sarcástica observación de que los científicos y los ingenieros tienden a "saber más y más acerca de menos y menos", reconoce que tal especialización es la razón del continuo racionamiento del conocimiento, dejando a un lado a los representantes de las distintas ramas de las humanidades y las ciencias sociales y a otro también a los científicos, ingenieros, arquitectos y afines. Cuando muy distinta debería ser la configuración científico-humanística, máxime en una época donde la compleja organización industrial y social requiere la cooperación de amplios grupos o equipos compuestos por diversos especialistas. (31)

A fin de armonizar las dos tendencias opuestas, Tykociner propone la ciencia de la "Zetética", cuyo rol consistiría en ocuparse de la investigación y la creatividad artística, estudiando el conocimiento y sus variaciones. Realmente trata de construir un puente entre las dos caras del estudio de la "situación humana" hasta ahora separadas y con tantas posibilidades de interrelación. Según él, la Zetética "serviría para establecer los medios de comunicación que faltan entre los cuatro dominios aislados de la cultura, tal como existen en la actualidad: artes, ciencias, humanidades e ingeniería" (32). Entre los principios que tal ciencia sustenta, tenemos el de interdependencia, el de transformación y el de la posibilidad de un futuro contrastable, a partir del reconocimiento de la estructura del universo dentro de una interdependencia, envuelta en un proceso dinámico de transformación y con la posibilidad de controlar parcialmente su desarrollo, en beneficio de la supervivencia humana.

Una superior concepción humanística en torno a la educación debería signar la célebre frase de Marx: "Llegará un día en que las ciencias naturales englobarán la ciencia del hombre, al igual que llegará un día en que la ciencia del hombre englobará las ciencias naturales, y ya no habrá más que una sola ciencia".

Aludimos a estos pensamientos, análisis y proposiciones, convencidos de que, en el orden del ejercicio de la docencia universitaria, la "búsqueda de la verdad" y de los conocimientos parcialmente recogidos, sistematizados, registrados, estudiados, investigados y preservados por la cultura, deben ser interdependientes , abordados interdisciplinariamente. Cayendo en cuenta que ninguna ciencia puede valerse por sí misma, que ninguna de ellas por sí sola tiene finalidad y valor. Sólo la tienen todas a la vez, en su conjunto, unidas. De hecho, "el saber aislado, conseguido por un grupo de especialistas en un campo limitado, no tiene ningún valor, únicamente su síntesis con el resto del saber, y esto en tanto que esta síntesis contribuya realmente a responder al interrogante: ¿qué somos?". (33)

"Podría sostenerse - afirma Víctor Guédez - que la situación de multidisciplinariedad no es expresiva de las tendencias más dinámicas de la coyuntura científica y humana actual (...) el enfoque multidisciplinario resulta particularmente perjudicial para sociedades dependientes con un alto porcentaje de tecnología importada. Esta ha sido desarrollada, naturalmente, en función de los problemas, intereses, apetencias y aspiraciones de las sociedades que la generan, y así, la integración del conocimiento se realiza, en definitiva, en función de esos mismos intereses. De esta manera lejos de aprovechar las posibilidades de liberación que abre el conocimiento científico, éste tiende a servir sólo para preparar buenos consumidores de la tecnología que nos venden las sociedades, con lo cual se incrementa el grado de dependencia". (34)

En este mismo orden de ideas, Víctor Guédez, demostrando un alto interés por la compenetración del fenómeno social latinoamericano, comparte la tesis que sostiene que la interdisciplinariedad se presenta como un requerimiento innovador dirigido a superar un saber fragmentado en la esfera de la producción; por lo que los latinoamericanos podemos considerar que el hecho de proponerla hace explícito el ánimo de modificar una enseñanza que ha perdido sus fines en el torbellino de presiones y exigencias del capitalismo dependiente. (35)

A la luz de todos estos planteamientos y definiciones, hemos de considerar que la razón de ser de la interdisciplinariedad para la Universidad Venezolana del Siglo XXI es realmente cierta. Ya sea por argumentos de orden estructural universitario; de orden pedagógico y formativo; de orden investigativo y práctico; de orden social; el mejor antídoto a la explosión de conocimientos se encuentra en los procesos de interdisciplinariedad, en cuanto los mejores vehículos de formación, humanismo y currículum integrales. La naturaleza misma de nuestro entendimiento legitima el anhelo de síntesis. Nuestro conocimiento que es global antes que especializado, cuanto más particularizado más llama a la síntesis. Todo indica que la interdisciplinariedad ha de representar una de las máximas inquietudes de la universidad de hoy y de mañana, en cuanto requisito indispensable del progreso humano-científico-tecnológico.

Si con alguna verdad nos encontraremos los venezolanos en las próximas décadas será con la de la interdisciplinariedad; con la búsqueda de un lenguaje común para el diagnóstico, la comprensión y el abordaje de nuestra cada vez más conflictiva realidad. Entre los objetivos que ha de contemplar un Modelo de Desarrollo para la Sociedad Venezolana, están: el plantear la problemática del desarrollo y del subdesarrollo desde una perspectiva interdisciplinaria; así como contemplar los aspectos relativos a la problemática a partir de la teorización latinoamericana y su repercusión local; al igual que el modelo actual de desarrollo y las incumbencias sociopolíticas de los cambios económicos, en concatenación con el papel del Estado.

Hacemos notar que nos ocupamos de aproximaciones al denominado complementarismo, dentro de la óptica de la investigación, ceñidos a los conceptos y las experiencias que Georges Devereux vivió en ocasión de la creación de la "Etnopsiquiatría Psicoanalítica", a través de teorías y métodos básicos fundados en el "complementarismo de las ciencias" a manera de préstamos culturales. Correspondería, en función de nuestros intereses docentes universitarios, cambiar lo que haya que cambiar para aprovechar tal marco referencial, bastante próximo al concepto de interdisciplinariedad que nos ocupa, para algunos más propiamente transdiciplinaridad. ( Cfr. Ubiratan D ‘Ambrosio ).

De una u otra manera, la complementariedad constituye premisa indispensable para la uniformidad de la Cultura como base a la vez de la uniformidad de la naturaleza Humana y de nuestras Sociedades.

La complementariedad que podríamos definir a partir del método complementarista de Georges Devereux, presupone e incluso exige la coexistencia de varias explicaciones, siendo cada una casi exhaustiva en su propio marco de referencia, pero apenas parcial en cualquier otro. Lo importante es la definición de las relaciones entre estas múltiples explicaciones - totales/parciales -; definición que sólo el complementarismo es capaz a la vez de formular y explotar científicamente.

Tratando de evitar una evolución "entrópica", la óptica complementarista evita la evolución de la teoría en círculo cerrado; da rigurosa cuenta del rendimiento decreciente de toda teoría que pretenda explicar hechos que apenas dependen de su dominio. ( G. Devereux).

Así, el nuevo tipo de profesional universitario requerido tiene que ser el resultado de una formación transdisciplinaria antes que especializada, que lo capacite para enfocar los problemas desde los más diversos puntos de vista y para tener una visión mucho más crítica del desarrollo como proceso que no sólo soluciona problemas sino que hasta los crea.

La nueva Universidad Venezolana tiene planteada la posibilidad de ser árbitro social de los conflictos nacionales, regionales, para que se pueda ir delineando a partir de ellos una nueva manera de desarrollarse la sociedad.

En búsqueda de aportes globales capaces de enfrentar las manifestaciones viscerales en la conducta de nuestros planificadores nacionales, surge la necesidad de ubicarse en la perspectiva interdisciplinaria, como la mejor clave de lectura de nuestra complejidad social, dentro de una tolerancia positiva en función de un futuro controlable, frente a los desafíos que nos aguardan.

4.2. Innovaciones tecnológicas

La "economía del conocimiento" advierte a la universidad que la verdadera brecha que hay que salvar atañe a la información y a la electrónica, siendo la cuestión más importante la información. El conocimiento ha pasado a ser el recurso definitivo, la herramienta fundamental de todo humano poder. El mundo del saber estriba hoy en el manejo y el control que se tenga de la conversión y reconversión de las informaciones, los datos y el conocimiento, que integran el nuevo "sistema nervioso" comunicacional de nuestro planeta. Las nuevas generaciones "de la pantalla" sumidas en una real "videocracia", inmersas en su "videológica", a gritos nos reclaman prestar atención a las líneas maestras, claves para el futuro ecuménico planetario: interactividad, movilidad, convertibilidad, conectabilidad, omnipresencia y mundialización. (36)

Siendo esta la realidad, "parece lógico pensar que gran parte de la calidad de un sistema universitario, dependerá de la capacidad y eficiencia de sus actores y otros factores que en ella intervienen, para producir, transmitir y difundir información y conocimiento, con la ayuda de nuevas tecnologías (informática y telemática) que han sido especialmente creadas y desarrolladas con ese fin, pero que en el mundo universitario han tenido una aplicación relativamente limitada". (37)

Convencida de estas premisas, nuestra Universidad de cara al futuro no puede vivir a espaldas de los medios más avanzados: satélites, telefaxes, cámaras portátiles de televisión, ordenadores y redes mundiales de comunicación. Poco a poco, común debe ser hablar y oír hablar de Televisora Universitaria Nacional (TUNA) como hoy se habla de la Universidad Nacional Abierta (UNA), entre nosotros, o de la Televisora Universitaria Latinoamericana (TULA).

En tal sentido, es más que urgente que nuestra Universidad Venezolana se incorpore a la red Internacional de Transmisiones por Satélite a través de Sistemas de Recepción de Televisión Vía satélite (TVSAT), los cuales permitirán a la comunidad profesoral, estudiantil, administrativa - local o nacional -, al venezolano en general, usufructuar del concierto científico-tecnológico-cultural proveniente de calificadas universidades y excelentes centros de investigación, bibliotecas y estaciones de televisión de gran parte del mundo.

A través de tales sistemas se transmitirán programas educativos, culturales, deportivos, informativos y de entretenimiento; así como se organizarán teleconferencias e igualmente, se establecerán convenios con otras instituciones de Educación Superior donde se genere el conocimiento. A título de ejemplo, se podrán estrechar vínculos con el Sistema del Gobierno Español, HISPASAT 92, el cual, a través de la Misión TV América, utiliza dos canales de televisión permanentes para una cobertura que abarca desde Alaska hasta Tierra de Fuego.

A mediano plazo se aspira a que nuestras universidades puedan transmitir cursos de Postgrado, Pregrado, Perfeccionamiento y Capacitación Laboral, hasta convertirse en verdaderos Centros de Educación Internacional a Distancia, previa adquisición de la tecnología necesaria para transmitir nuestros propios programas vía satélite, de modo de poder llevar nuestra señal a toda de Venezuela y Latinoamérica y a otras partes del mundo, particularmente a los países de habla hispana, con miras a una progresiva integración político - económica - cultural.

Ciertamente, en medio de esta "era tecnotrónica", los computadores y las telecomunicaciones han de ayudar a la Universidad a crear comunidad, "telecomunidad", gracias al aprovechamiento de redes de conocimiento o de información sin fronteras, que harán que la enseñanza informalizada se vuelque hacia una educación personalizada, bajo un sistema de auto- coaprendizaje, asistido por herramientas informáticas televisivas y electrónicas, audiovisuales en general, que estimularán y acreditarán la autodidaxia.

Sin ánimo de ver fantasmas en los efectos de la informática en la Universidad Venezolana por venir, en nuestra Educación Superior en cierne, reconocemos con Irene Plaz Power que la informática puede llegar a ser un símbolo de desarrollo para nuestra nacionalidad, siempre y cuando se inserte dentro de otras prioridades como las definidas por las variables técnicas, éticas, económicas y políticas específicas de nuestro subdesarrollo; lejos de una "computopía" a ultranza afianzada en una necia "industrioutopía". (38)

Es preciso evocar a Don Andrés Bello cuando en su célebre discurso chileno, al referirse a la propagación del saber, al carácter internacional de la ciencia, nos advertía sobre la necesidad de aplicar a nuestra realidad latinoamericana las deducciones de las ciencias prestadas a la Europa, señalándonos el papel de la Universidad en la acumulación del conocimiento universal, donde, antes que meras instalaciones encargadas de acumular las adquisiciones científicas, las universidades fuesen cuerpos eminentemente expansivos y propagadores, en los que el carácter ecuménico no constituyese mengua alguna, sino, antes bien, préstamo cultural al servicio del desarrollo de nuestros países.

En pro de una independencia intelectual, en cuanto a capacidad y valor de plantear nuestros propios problemas y de resolverlos, Bello se adelanta a preguntarse y preguntarnos: "¿Estamos condenados todavía a repetir servilmente las lecciones de la ciencia europea, sin atrevernos a discutirlas, a ilustrarlas con aplicaciones locales, a darles una estampa de nacionalidad".

Estas y muchas preguntas más nos corresponderá hacernos ante las reales consecuencias de esta mundialización, globalización, en cierne, donde por lo menos a la utilidad común de las ciencias y a las apetencias del poder humano, en mucho debería corresponder una auténtica utilidad práctica, nuestra, por aquello del cui bono? o ¿a quién beneficia esto?

En este ahora de aparente unipolaridad mundial, de globalización y omnipresencia, cuando la "paz del mundo no puede resultar sino de una mutua comprensión de fuerzas y de límites" y mientras nos debatimos "entre el abandono estratégico, las miserias internas y los desequilibrios económicos" (39), hemos de augurar feliz viraje a nuestra Universidad, dentro de los cánones de la "justificación social" de la ciencia y de la acción de la universidad misma.


5. DESARROLLO INSTITUCIONAL

Si bien la teoría del planeamiento integral de la educación concibe, generalmente, a la Universidad como una Unidad de Producción puesto que, en verdad, la Universidad es una empresa, en sentido amplio: hemos de reconocer que no es sólo ni únicamente una empresa. Lo económico es tan sólo una parte de lo que debe ser objeto de atención en un análisis omnicomprensivo. Siendo, así, que, sin tener parcialización hacia el enfoque economicista, se hace indispensable tomar en consideración el aporte de las ciencias sociales a la hora de emprender un auténtico análisis educacional universitario.

Por lo que hemos de apelar al concepto de ecología de la organización que puede ser definido como el estudio interdisciplinario del conjunto de procesos, sistemas, fuerzas y actividades que de una manera directa o indirecta afectan el nacimiento, promoción y desarrollo de las organizaciones. Concepto que nos lleva directamente a la cuestión de la salud organizacional.

La comprensión de la salud organizacional en el caso de la Universidad Venezolana del futuro tendrá, indudablemente, que ver con su competencia, su dominio y habilidad para resolver problemas tanto de su ambiente endógeno como exógeno: determinantes críticas del estado de su salud.

A la luz de lo que es una personalidad sana para Marie Jahoda: aquella que "domine activamente su entorno, muestra cierta unidad de personalidad, y es capaz de percibir el mundo y a sí misma correctamente" (40), cabe formular una serie de preguntas que harán de nuestra futura universidad una institución con mayor o menor salud.

  1. ¿Domina la Universidad su entorno; es capaz de adaptabilidad?

  2. ¿Muestra unidad de personalidad? ¿se puede hablar de su personalidad institucional, de su identidad? ¿sabe quién es y qué debe ser?

  3. ¿Es capaz de percibir el mundo y a sí misma correcta, críticamente? ¿Soporta la prueba de la realidad?
  4. ¿Cuenta con una definida Filosofía o Doctrina Institucional?
  5. ¿Existe un real sentido de pertenencia dentro de sus estamentos institucionales?
  6. ¿El desarrollo académico - administrativo ha sido realmente sostenido?
  7. ¿Existe, en fin, una cultura y un clima al interior del sistema universitario venezolano?

Cuando todas estas preguntas reciban respuestas realmente positivas, estaremos delante de una personalidad institucional sólida, capaz de estimular y generar personalidades igualmente sólidas dentro de sus integrantes a modo del mejor bastión para el liderazgo nacional.

Si bien la angustia mayor de toda universidad estriba en su permanente redefinición de sí misma, mediante el logro de una clara integración de objetivos prácticos, en consonancia con los requerimientos nacionales, la vocación político - institucional de nuestra Universidad ha de convertirla en un real timbre nacional, y en una auténtica conciencia nacional.

Con todo, antes de entender el Desarrollo Institucional - organizacional - como mera estrategia educativa adoptada para lograr un cambio planeado en la organización; como deseo estratégico de encontrar formas para cambiar la organización de su estado de salud actual a uno más desarrollado; entendemos por Desarrollo Institucional el complejo desenvolvimiento o desempeño anímico - estructural de nuestras instituciones universitarias,

Desenvolvimiento que incluye, dentro de un enfoque sistemático integral universitario, las tres clásicas perspectivas: estructural, de flujo y humana; y concibiendo como Organización - Universidad - Efectiva la que presente una auténtica interacción de ellas tres, a la luz de un real enfoque social, acompasado con uno individual que incluya el liderazgo y desarrollo de la total gestión directiva.

Un deseable Modelo de Desarrollo Institucional para nuestra Universidad por venir exige al menos cumplir con los siguientes objetivos:

  1. Mejorar la eficiencia y eficacia organizacionales mediante la optimización de los sistemas de comunicación e información, es decir, de "pertinencia social y científica".
  2. Establecer la integración de las necesidades existenciales de relación y realización de los individuos en la organización, mediante la configuración e una normativa que defina la base conceptual y legal que orientará a la nueva universidad.
  3. Mejorar las capacidades de la organización a fin de que pueda resolver, lo más racionalmente posible, los problemas internos y enfrentar con éxito los cambios del ambiente exterior, mediante la incorporación del concepto de productividad científica, académica, social y financiera. (41)

Definitivamente, hemos de recalcar que el desarrollo institucional - organizacional -, constituido por la conjunción o intersección dinámica de cuatro sistemas básicos (el tecnológico, el humano, el estructural y el específico de las tareas) es el que dará origen al clima organizacional ideal o deseado de cada institución.

5.1. Autonomía Universitaria

Al interior del desarrollo institucional conviene plantear el asunto de la autonomía, por donde creemos ha de fluir y plasmarse el mejor concepto de salud universitaria.

Al interior de la moderna concepción de la "Economía del Conocimiento", la autonomía de la Universidad ha de resultar intrínseca, constituir un simple acto de reconocimiento, una propiedad inherente a la institución en sí. La Universidad, corporativa, universal, científica, es, por naturaleza, per se, autónoma, en cuanto que a la autonomía le compete el Poder del Saber: del saber científico, riguroso, sistemático, creativo. A la Universidad, por ende, ipso facto, le compete el desarrollo del pensamiento crítico, de la independencia de criterio, constructiva y eficiente de las potencialidades físico mentales de los sujetos en cuestión, dentro de la mayor fluidez de un organismo por antonomasia deliberante .

Ya sea que la Universidad enfatice sus acentos en la docencia, la investigación, la extensión o en el servicio al progreso en general, la "Economía del Saber", el poder de la sociedad postindustrial basado justamente en el saber, nos lleva a la conclusión de que, si bien hemos de reconocer el valor intrínseco de la autonomía, "no obstante, la autonomía tampoco puede ser ubicada como pretexto para no asumir el reto de la eficiencia". (42)

La autonomía representará cada vez más el reto a la eficiencia, mejor, la eficiencia será el reto permanente para la autonomía, el reto mayor de nuestra Universidad. Sobre todo, en función de la sobrevivencia de nuestra sociedad en vías de autodesarrollo. Ser autónoma la Universidad significará más que estar en disposición de competir, estar en condiciones de "producir" y producir sinérgica, creativa y solidariamente.

A pesar de todas las desviaciones endógenas y exógenas que amenazan a la Universidad, a pesar de los múltiples perfiles o especificidades que cada día caracterizan a nuestras Casas de Estudios Superiores: desde la "universidad gendarme", de "producción" o de "extensión" hasta la "profesionalizante", "tecnocrática" o "vendedora", hemos de reflexionar sobre las ventajas, razones, bondades o inconvenientes de los distintos modelos universitarios vigentes.

Frente a tal abanico de modelos, hemos de tener la convicción de que la ponderación y el análisis de los mismos han de arrojarnos las mejores luces para que seamos capaces de asimilar los beneficios de unos y otros en pro del esclarecimiento de una reconversión intelectual, delante de una crisis universitaria que nos demanda responsabilidad para adelantar, con visual prospéctica, la mejor "reforma universitaria que debe pasar necesariamente por la crítica de métodos y contenidos de la enseñanza, como también por una definición actualizada del concepto de la autonomía rediseñando la relación entre sociedad y universidad". (43)

Sólo, así, podremos reconocer los alcances del poder del saber, es decir, de la autonomía misma, lejos de conformismos, presiones o prejuicios que nos hagan olvidar la superior misión de la dedicación a la verdad, fundamento de la libertad, la eficiencia y la eficacia, razón de ser de toda universidad.

Sólo, entonces, autonomía significará capacidad de autodeterminación conforme a propia ley; autosuficiencia compartida en función de integración; competencia, producción, acción, animación, reactivación, reconversión, conforme a la ley del saber, es decir, a las leyes de la eficiencia y la eficacia.

Sólo, entonces, la Universidad, connaturalmente autónoma, concebida como institución al servicio del orden y avance social, podrá atender las demandas y necesidades humano - colectivas, a partir de una racionalidad que permita definir una real independencia y un libre desarrollo del saber, en función de una madurez institucional - de una revitalización - que garantice la fluidez de la vida interior y de los valores del hombre integral tanto en sus producciones materiales como en sus realizaciones espirituales, es decir, el pleno desarrollo del estado autónomo.

Realmente una autonomía progresiva universitaria debería depender tanto de la vigilancia y auditoría externas, como de la potencialidad académica interna. Indudablemente que tal autonomía, basada en iniciativas internas, no puede dejar de contar con la anuencia racional de los poderes externos, quienes deben reconocer que, gracias al fortalecimiento de las fuerzas académicas universitarias, se enriquecerá aún más el devenir político de sus propias ideologías y aspiraciones y el de la ideología y la identidad nacional.

En una palabra, la autonomía universitaria debe corresponder a la convergencia del binomio de fuerzas endógenas y exógenas, capaces de lograr el equilibrio necesario para la concepción, afianzamiento y proyección del verdadero Proyecto Nacional, requerido por la sociedad en un momento dado, en una coyuntura de prospección como la presente.

En los países modernos se crea un verdadero ligamen funcional entre el progreso socioeconómico y la actividad de la universidad, obligada por los acontecimientos a tomar parte en los objetivos del desarrollo de las naciones. Prácticamente, la socialización de la universidad la hace marcadamente responsable del progreso económico y cultural de la comunidad nacional.

De donde la tendencia más generalizada sea la de concebir a la institución universitaria como un auténtico servicio social, dentro de una función crítica, donde ella no puede prestar la atención a todas las necesidades que le sean propuestas, sin antes juzgarlas previamente. He aquí el desafío: ¿Cómo conciliar, por ejemplo, la libre función de la investigación de la universidad con los intereses sociales que se le exigen?. Parece ser que el asunto fundamental sea el de armonizar su sumisión a los intereses de la sociedad, expresados por el poder político, con una autonomía efectiva. Sin una cierta separación, una cierta distancia, un puente catalizador, en relación con el sistema, su acción se esteriliza ineluctablemente. He ahí el dilema: sumisión al poder o independencia: conciliar dos variables, en búsqueda de una autonomía progresiva y efectiva.

O está la universidad al servicio de los intereses particulares de un grupo privilegiado. O está al servicio de su investigación, su misión y visión, su eficacia y eficiencia, en consonancia con los intereses globales del estado, con las exigencias del Poder del Saber, bajo previa función crítica constructiva. (44)

Vigencia de la cultura nacional enmarcada en un campo intelectual definido, conjunción de fuerzas avaladas por concesiones racionales en pro de un Proyecto Nacional de largo alcance, dentro de una utopía concreta, han de constituir los pilares fundamentales en que debe afianzarse una verdadera autonomía universitaria de cara a la próxima centuria.

6. CREATIVIDAD

Conscientes de que la viabilidad de un país está en función de su capacidad tecnológica, del diseño estratégico del desarrollo científico y tecnológico, se trata de concebir mecanismos que permitan a través de la Universidad nacional realizar, impulsar y estimular la creatividad y la innovación, mediante la formación de recursos humanos con aptitudes y mística adecuadas, mediante la participación eficaz de los organismos de la producción y el desarrollo.

Creatividad que, así entendida, ha de reflejarse en una educación que no sea sólo desvelo y preocupación de los especialistas en el campo de la enseñanza; sino que en ella han de tener puesta la esperanza los más avanzados sectores del mundo empresarial, político, científico y comunicacional.

De ahí que repensar la Universidad, la Educación, ha de significar suscribir un pragmático Pacto Inter - Institucional, donde tengan cabida tanto intelectuales, científicos, artistas, profesores, alumnos, directivos como accionistas, capitalistas, pequeños y medianos empresarios y pueblo en general; todos plenamente convencidos de que sus intereses dependen del Poder del Sistema Educativo. Pacto en el que han de afianzarse tanto la libertad social como la económica, sobre todo, la libertad política y la académica, es decir, el desarrollo total de Estado autónomo. (45)

Una Universidad para el desarrollo ha de significar la búsqueda constante y creadora de fórmulas concretas y eficaces para transformar las estructuras económicas y sociales, políticas y culturales, a fin de configurar un sistema que permita la realización plena e integral del hombre y hombre en sociedad.

A tenor del mandato de la Ley de Universidades, a la Universidad Venezolana se le señala el oficio, la misión de c r e a r, examinar y difundir el saber mediante la investigación y la enseñanza, afianzadas en las mayores virtudes sociales (cooperación solidaria, espíritu de superación personal y social, actuación organizada, dedicación al trabajo, responsabilidad y eficacia, disciplina social ), sobre todo, mediante la capacidad de creación de la persona humana debidamente potenciada por las exigencias y perspectivas de la sociedad.

"Escoger y realizar un futuro, en decir de Santa Essenfeld de Breur, presupone decisiones extraordinarias, difíciles y costosas: revisar viejos conceptos, admitir nuevos valores y aprender a pensar en términos colectivos y globales. Una educación distinta, creadora de una conciencia colectiva. Rescatar la libertad y la individualización. Sustituir la noción del máximo beneficio económico y del mayor poder por un equilibrio más sano de las necesidades para bienestar y felicidad social". (46)

Se trata de restituir al hombre el puesto en la economía del mundo que es un puesto central y no periférico, dentro del flujo general de liberación de fuerzas de las cuales es la síntesis; de suscribir institucionalmente la formación de una mentalidad científica ligada al objetivo de potenciar al hombre para la humanidad.

En fin, de proyectar como sinónimo de vivir. De proyectar un hombre a la medida humana, a escala humana. De que la ciencia se realice a medida de hombre. De que la ciencia, si ha de formar técnicos, los forme primeramente hombres. Puesto que así como la ciencia puede hacer surgir un humanismo más amplio, el humanismo puede a su vez explicar, en mucho, a la ciencia.

En todo este modo de ver el mundo es donde cobra primordial valor, preeminente rol, la creatividad, esa "capacidad de movilizar fuerzas racionales, críticas, intuitivas, inconscientes, para proporcionar, al afrontar problemas, soluciones nuevas". (47)

Considerar la capacidad de innovación, de creatividad, como esa facultad que posee un individuo o una institución para realizar cosas nuevas; esa característica de originalidad, sensibilidad frente a los problemas, facilidad para detectar relaciones; capacidad de abstracción, competencia para establecer hipótesis, habilidad para plantear varias perspectivas de solución a un problema; bien pudiera y debe significar la mayor razón de ser de nuestra Universidad por venir. (48)

Justamente, hemos de coincidir con los mejores estudiosos del proceso educacional venezolano en que "en estos momentos, acaso más que nunca, necesitamos todo nuestro poder creador para no conformarnos con una Universidad meramente funcionalista y para trabajar con empeño para que, al contrario, sea cada vez más c r e a t i v a, si es necesario chocando a veces con la estructura del Poder, capaz de impedir las transformaciones requeridas". (49)

Habiendo agotado sus posibilidades el modelo de Universidad que hemos tenido, aun aquellos sectores que más beneficios han recibido del modelo económico hoy consumado estarían en la obligación de aceptar que "la Universidad deberá colocarse al frente de las propuestas de cambio que incidan sobre la propia institución y el país, luchando para que sean aceptados los sacrificios que necesariamente acarreará el tiempo por venir". (50)

La Universidad no ha de demorarse en entender los procesos urgentes de globalización, de omnicomprensividad e integración de los que depende el porvenir de la sobrevivencia de la humanidad, en sistemática autocrítica liberadora, acompañada de legítimos parámetros de imaginación creadora.

Imposible eludir la progresiva intervención de la "sujetividad" en la construcción científica; de ahí la urgencia de abrirse a nuevos espacios de libertad, asumir el riesgo de ser pioneros de un futuro, a partir de la demanda del porvenir que se quiere mejorar, con coraje, frente a las incertidumbres del presente en que hemos de construir.

Cuando sabemos que desarrollamos "orden a partir de la fluctuación, orden a partir del caos", dentro de un "universo abierto", nuevas metáforas, nuevas percepciones integradoras, comienzan a ser necesarias para comprender la realidad. Entonces, la materia prima más básica parece no ser otra que la información, incluida la imaginación. El orden del día estriba en la necesidad de crear nuevas formas, nuevas estructuras, nuevas líneas, nuevas instituciones, nuevos insomnios, nuevos asombros. Nuestro destino parece no ser otro que el CREAR. (51)

Venezuela, en el mejor sentido de "Empresa Nacional", ante el actual proceso de desajustes en el orden ético, económico y político, al interior de un mecanismo de autopoiesis, de autoimpulso o metanoia -de reconversión espiritual- no puede dejar de proponerse crear oportunidades para experimentar soluciones fuera del contexto del desarrollo convencional.

La Universidad Venezolana requiere nuevas instituciones, con nuevos principios, dignos de nuestra mejor idiosincrasia abierta al mundo, como todo proceso de evolución, forzosa y metódicamente sinérgico, omnicomprensivo y omnisignificativo. (52)


A modo de Conclusión

A las puertas de un nuevo siglo, entre alaridos de dominación y de violencia, como nunca hemos de afianzarnos en nosotros mismos, en el viejo adagio griego "Conócete a ti mismo" como principio persistente y soberano de la crítica y de la autodeterminación, capital para el individuo como igualmente para la comunidad y para la sociedad. Como nunca hemos de afianzarnos en nuestras ideas, nuestros enunciados y nuestros signos, para retomar el discurso de nuestra Liberación Continental, tomando conciencia de la opresión y descubriendo en las propias necesidades, en los deseos todavía indistintos, el camino de la iniciación histórica liberadora de las opresiones y de las alienaciones; convencidos de que la mejor defensa nacional - continental es el conocimiento de nuestros propios sueños y legítimas esperanzas. (53)

Las verdaderas preguntas que han de formularse han de ser: ¿Para qué y por qué saber? ¿Saber para servir? ¿Qué Universidad hemos gestado? ¿Qué Universidad queremos? Hasta llegar a afirmar con orgullo que se ha participado en la formación de una universidad autónoma, responsable, crítica y comprometida, es decir, plenamente creativa. Sólo, así, no se habrá trabajado en vano.

Ante una universidad tradicionalmente volcada hacia el pasado, hemos de proponernos una Universidad volcada hacia el futuro. Una Universidad cuya tarea más urgente "es la de formular un Proyecto de Sociedad Alternativa que nos libere de la esclavitud financiera y cultural perpetua, difundirlo, y formar los hombres capaces de hacerlo realidad". (54)

Estamos plenamente de acuerdo con Ernesto Mayz Vallenilla cuando, entre las bases filosóficas para una reforma del sistema educativo, no duda en sostener, por vía de hipótesis, "que la aparición de la creatividad técnica, en cuanto tal, implica la existencia de una estructura sintáctica que regula tanto la configuración como la dinámica de un conjunto de actividades y funciones inteligentes cuya conexión e interdependencia constituyen lo que pudiéramos llamar un lenguaje" (55) o una gramática.

Creatividad, ofensiva tecnológica equivalente a estrategia educativa para la vitalidad creadora necesaria. Creatividad en cuanto capacidad técnica, donde quepan perfectamente los parámetros justificadores tanto del homo faber como del homo sapiens y sus distintas variantes o vertientes estético - sentimentales. Creatividad en cuanto trans - formación, trans - mutación y trans-sustanciación al servicio de los auténticos fines humanos.

Creatividad postulante de una imaginación socio-creadora al interior de un Curriculum Educativo Integral, donde confrontada la Razón Científica con la Razón Poética, en cuanto razón de sensibilidad, vocación y proyecto creador, la interdisciplinariedad dé global cabida a las artes, las ciencias, las humanidades y la ingeniería, en fusión de aspiracionalidad e inspiracionalidad, dentro de una semiótica que apuntale un Pensamiento Científico en función del fenómeno educativo.

Creatividad, en fin, en cuanto estructura sintáctica, auténtico lenguaje, modo de ver el mundo, weltanshauung, que facilite la concepción y puesta en marcha del proceso educativo en lo que respecta al aprender, al enseñar, al co-aprender y al saber; al aprender a ser, aprender a crear o "aprender a emprender" en aras de una progresiva racionalización del Poder del Saber.

En medio de nuestra crítica encrucijada nacional - continental - mundial, ésta nuestra última utopía: Confiar en que todo hombre pueda ser creador, es decir, poeta. Puesto que siendo la imaginación el verdadero terreno de la germinación científica, en verdad toda creación del espíritu es en principio "poética", en el sentido propio de la palabra. (56)

Puesto que "o inventamos o erramos". Por no decir: fracasamos, en manos de esta noche que nos cruza.

POSTAFACIO

Definitivamente, Universidad sin Humanismo no es Universidad. La dignidad del dinamismo humano ha de signar toda empresa universitaria. La Filosofía del diálogo por vía de la cultura de la tolerancia, de la solidaridad, día a día aparece como conquista definitiva de la humanidad, como uno de los mayores logros de este siglo que culmina. Sólo enriquecido de indudables resultados positivos en el diálogo ecuménico, que nos convoca, de cara al por venir, a reactualizar la vía ecuménica, a pensar creativamente mediante una virtual creatividad colectiva.

En pro de una completitud impostergable, frente a los nuevos tiempos tecnocientíficos, estamos plenamente de acuerdo con Ernesto Santander en que "debe decidirse por la realización de una verdadera revolución humana con una nueva educación que forme un nuevo tipo de hombre, en disfrute de una completitud que lo haga inalienable y que sea elemento clave para la organización de una superior e invulnerable sociedad humana", convencidos de que "existe un peligroso desequilibrio entre el adelanto tecno-científico del mundo y el escaso grado de madurez moral y progreso cultural alcanzado por las sociedades" ( A. Einstein).

Así, nuestras universidades deben de una vez por todas empeñarse socialmente, con una alta responsabilidad crítica de participación total. La gran tentación de nuestras universidades es la de transformarse en meros factores de sostenimiento del statu quo, del inmovilismo, de la apatía y de las injusticias colectivas. A manera de sociedades en miniatura, como microcosmos de la ciudad y de la cultura ambiental, pueden transformarse en meros reflejos de la inconsciencia, del egoísmo de algunos sectores particulares de nuestra sociedad.

La universidad es acusada de ser un instrumento en manos de aquellos que detentan el poder social y político. Es ahí donde le conviene a la universidad reparar sobre su auténtica función y responsabilidad social. Lo mínimo que se ha de esperar de nuestra Universidad que se debe al pueblo es que los hombres y mujeres que allí se formen muestren y demuestren una verdadera disponibilidad hacia el servicio social, una preocupación sincera por los hombres y mujeres que viven en la marginalidad, en la miseria y que aspiran un mínimo de bienestar y de dignidad. Tarea en la que los profesores tienen una alta cuota de responsabilidad, a nivel motivacional, en la formación de verdaderas actitudes críticas empeñadas en el hormigón social.

Se precisa una Universidad libremente abierta al progreso social si no quiere ser simple campo propicio para la transculturación o posible centro de contestación, aunque mucho de contestación también hace falta.

Sólo, así, habremos cumplido con el propósito de la filosofía latinoamericana de una transformación profunda, una revolución social encaminada hacia la creación de una sociedad cualitativamente distinta, en la que el hombre se vea libre de toda servidumbre y se convierta en el sujeto y artífice de su propio destino histórico. ( Artifex vitae, artifex sui ).

Mientras alguien habla de una Universidad Venezolana como un cuerpo enfermo, contaminado de (siete) plagas y todos de que sólo la eficacia y la eficiencia universitarias las puede salvar, sin olvidar el íntimo engranaje que hay entre la economía y la enseñanza, pretendiendo modificar ésta sin conocer las leyes de aquélla (J. C. Mariátegui); a la luz sobre todo de los problemas propios de la modernización tecnocrática, hemos de reconocer que la hora de emergencia nacional, de candente descomposición social, nos exige repensar nuestra misión, la de la Universidad, ajustarla al esquema dinámico de la historia, a la nueva economía de los poderes, mediante un amplio sentido crítico, atento a la participación solidaria, a las soluciones colectivas del reclamo popular, que cada día estremece más a nuestra estabilidad política nacional.

Recobrar nuestra dignidad laboral, la de nuestro magisterio, equivale, hoy, a recobrar la dignidad de nuestra nacionalidad, cada vez más vilipendiada por las apetencias del orden económico mundial.

No lo desconozcamos: un almácigo de movimientos entra de rondón en nuestro mundo. No acepta una fe única. Una doctrina única. Nos invita a una inmensa reconstrucción, a afrontar un estado naciente, siempre subversión de un orden "natural", producto de elecciones propias y ajenas. Toma de conciencia colectiva, búsqueda de verdad, transparencia de intenciones. Autenticidad, reto, estímulo proyectual, con altas posibilidades de realización personal - social.

Estado Naciente que, según su abanderado Francesco Alberoni, equivale a un "instante", estadio o situación de transición social que se constituye en una solidaridad alternativa y en una exploración de las fronteras de lo posible, a fin de maximizar aquello que de tal solidaridad es realizable en cierto momento histórico. (57)

Estado Naciente: rebelión, combate, contra quienes se ocupen de oponerse a un plan general de liberación, incluso de su apropia liberación. Fin del miedo a la muerte a sabiendas de que dependemos de nuestra capacidad de soportar la falta de verdad de ahora, esta situación perdida, que reclama un auténtico movimiento, la posibilidad de otro modo de ser, de vivir o sobrevivir: la advertencia de la salida urgente, indispensable.

Se trata, académicamente o no, de decidir entre perpetuar la neurosis social colectiva o explorar lo posible a la medida de un frente social consciente de sí mismo, como reconstrucción histórica, donde la verdad-razón de ser universitaria - sea norma de ser en concomitancia con una real praxis liberadora.

Porque cada generación recibe una convocatoria. Quien escucha el llamamiento sabe que la vida está hecha de una sucesión de nacimientos y de muertes. Reconoce la nostalgia de la tierra sin males, sabe que es la patria común, la verdadera Alma Mater a la que llegaremos un día. La injusticia que lo golpea es la garantía de que está en juego una fuerza que lo trasciende y lo impulsa en bien de todos. Seguir el llamamiento significa enfrentarse con la muerte y el renacimiento.

Algo y mucho se mueve en el fondo del alma planetaria, del alma nacional. De entre las paralelas de la razón y del tiempo, se asoma, surge una vía, una nueva vía, donde el viento del tiempo, a pesar de sus fragores, sopla a favor del hombre con la esperanza de que la ruta sea la más justa y la propia tribulación sea capaz de definir las líneas maestras del mundo futuro.

Ciertamente, se trata de un desafío cultural desde esta vigilia creadora ante el Tercer Milenio: auscultar la razón del tiempo y el tiempo de la razón. Hacer a tiempo la lectura, la mejor lectura de nuestras circunstancias y de nuestros compromisos. Ahí, justamente, donde los venezolanos de hoy, inmersos en una angustiosa encrucijada, con humildad y empeño, con la serena conciencia de los objetivos y la tenaz voluntad de la esperanza, hemos de ser auténticos artífices del hombre nuevo del tiempo por venir. Éste, el compromiso, la razón del tiempo, el tiempo de la razón.

La humanidad, así las naciones, así las universidades, nacen sobre todo de las horas de crisis. De tanto en tanto el hombre, así sus universidades, vislumbran una superhumanidad y un hombre nuevo, emergido de una imaginación socio-creadora, parte del sueño de una corriente eléctrica que eternamente fluye, con poder de creación, y que ha de convertirse en realidad gracias a una superconductividad, a un auténtico liderazgo, en cuanto emana del saber, del dialogo, del Proyecto de Liberación, exigido permanentemente por un real científico-humanístico con tendencia a asombrarnos o sorprendernos cada día.

La conciencia histórica sobreviene, entonces, precisamente en el estado naciente, es decir, en el corazón del proceso de renovación creativa. El progreso es construcción de lo improbable y dominio de lo desconocido. He ahí el desafío, el compromiso, la razón del tiempo; el tiempo del asombro y la razón.

En razón de la razón del tiempo no resta sino construir o fundar la historia, la otra historia, la nueva historia, nuestra propia historia, con nuestras mejores energías, mediante una exploración del posible capaz de desafiar la verificación de su realización dentro de una utopía concreta o practopía a medida de los sueños creadores del hombre, a medida de nuestro propio sueño y nuestra propia gente. A medida de hombre en cuanto Proyecto Factible, donde teoría y praxis se unifiquen o confundan en razón de la razón del tiempo.

 

N O T A S :

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  3. John Perse, Saint: Canto por un Equinoccio, Caracas, Monte Ávila Editores, 1991, p. 161.
  4. Faure, Edgar: Op. cit. Idem.
  5. Ibidem. pp. 238 - 239.
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  11. Ibidem. pp. 194.
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  14. Mayz Vallenilla, Ernesto: Crítica de la Razón Técnica, Caracas, Equinoccio, Ediciones de la Universidad Simón Bolívar, 1974, p. 234.
  15. Ibidem. pp.245-246.
  16. Ibidem. pp. 183 - 184.
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  24. Idem.
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  26. Tedesco, Juan Carlos y Blumenthal, Hans: La juventud universitaria en América Latina, Caracas, CRESALC - ILDIS, 1986, pp. 231 - 263
  27. Idem
  28. Idem.
  29. Idem
  30. Idem.
  31. Elam, Stanley: op. cit., p. 115.
  32. Ibidem., p.116.
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  50. Ibidem. p. 6.
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  56. John Perse, Saint: Op. cit Idem.
  57. Alberoni, Francesco: Movimento e istituzione, Bologna, Il Mulino, 1977, p. 45.
  58. Alberoni, Francesco: El árbol de la vida, Barcelona, España, Gedisa, 1985, p. 145.

(*) Este trabajo fue galardonado en 1998 con el Premio del Concurso de Ensayos de la Dirección de Cultura y Bellas Artes de la Gobernación del Estado Táchira.



© Pablo Mora 1999
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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