TEMA


Influencia de la prensa periódica en la cultura
e ilustración de los pueblos


He sido siempre periodista a pesar mío: ¿Queréis saber mis ideas acerca del periodismo? Os diré una sola: es un mal necesario, mal bajo todos respectos, y asimismo bajo todos respectos mal necesario.

(Rogerio Bonghi)


I

Los términos de la cuestión


El periodismo es indudablemente uno de los más grandes poderes del mundo en la época en que vivimos: yo le llamaría no el cuarto, sino el primer poder de los Estados. En unos tiempos en que todo el mundo lee, el periódico es fuente de las ideas o principios que imperan en la gran mayoría de los que piensan, y crea casi en su totalidad la opinión pública.

Según una estadística reciente, se publican en el mundo 84.274 périódicos diarios en 116.000.000 de ejemplares. Agréguense las publicaciones semanales, las revistas mensuales, bimestrales etc. y calcúlese lo que ha de ser necesariamente la influencia de esta efímera literatura.

No hay nada que esté fuera del alcance del periodismo:la religión, las ciencias, las artes, la literatura, la política, la administración, los intereses públicos y los privados, las ideas, y los hechos, todo esto y más constituye el pasto diario que lo nutre y alimenta. El periodista puede decir con Juvenal:

Quidquid agunt homines nostri est farrago libelli.

Pero ¿de qué modo influye generalmente el periodismo en la cultura e ilustración de los pueblos?

No sé lo que acerca de esto pensará el Dierctor de El Eco de la Provincia, autor del tema sobre [el] que versa este escrito, ni si, al proponer para este Certamen tal asunto, habrá intentado motivar una apología o una censura; por mi parte debo declarar que hace trece años que escribo en periódicos, y siento del periodismo del mismo modo que siente el periodista liberal italiano, cuyas son las palabras que figuran a la cabeza de este trabajo; salvo que al juzgarlo un mal, no lo juzgo necesario.

Debo advertir que estoy prevenido contra el sofisma vulgar que confunde el uso con el abuso y condena aquél por éste; bien que los términos en que ha sido planteada la cuestión alejen el peligro de incurrir en él.

No habla el tema de periódicos ni de periodistas, sino de la prensa periódica, es decir del periodismo, de la institución misma y de su influencia en la cultura de los pueblos; o en otros términos: se trata no de la utilidad hipotética de tales o cuales periódicos en determinadas circunstancias de lugar y tiempo, sino de la utilidad del periodismo en tesis general, como instrumento de cultura y civilización.

Tal es el sentido del tema: importaba fijarlo con toda claridad y precisión, ya que en lo presente sucede que son muchos, aún de los mismos liberales, los que hablan y escriben contra los daños que ocasiona el periodismo, y deploran con amargura los pésismos efectos de la libertad de imprenta; y sin embargo, no quieren oír una palabra acerca de la intrínseca e incurable malignidad de la causa. Sienten el amargor de los frutos y se niegan a reconocer lo dañoso del árbol que los produce, pretendiendo justificar su ilógico proceder con apelar a la distinción, por otra parte muy legítima y racional, del uso y del abuso, sin reparar en que eso que en este punto se llama abuso, es el desarrollo natural y propio de la institución, la consecuencia indeclinablemente lógica del principio que la informa. tanto valdría llamar abuso a que el veneno produzca envenenamiento, y el paludismo tercianas. El periodismo ha venido a ser una verdadera pestilencia, peor mil veces que el cólera y el tifus, y menester es no andarse por las ramas y aplicar la segur a la raíz del árbol ponzoñoso. Busquemos pues la solución de la cuestión que se propone en el orden de las ideas universales y de los principios que le sirven de fundamento.

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Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 1999