Entrevista con Robert Coover

"SOY UN REALISTA INTRANSIGENTE"

Susana Pajares Tosca
spajares@eucmos.sim.ucm.es

 

 

  

Robert Coover es uno de los escritores americanos contemporáneos más respetados. Ha escrito catorce libros —el último Ghost Town (1998)— y su prosa innovadora revolucionó la literatura en los años setenta cuando se empezaron a conocer sus obras, especialmente Pricksongs and Descants (1969). El uso que hace del lenguaje y su reinterpretación de mitos e historias muy conocidos hacen que su voz sea una de las más originales y necesarias en el panorama cultural de finales de este siglo. También es célebre por su relación con el hipertexto —fue el primer autor importante en escribir un artículo sobre hipertexto en The New York Time Review of Books y lleva trabajando con ello desde hace años— y por su quehacer como profesor en la Universidad de Brown. Anagrama ha publicado algunas de sus obras traducidas al castellano.

E- Empecemos escandalosamente: usted escribió en "The end of books" que le interesaba "la subversión de la novela tradicional burguesa y las ficciones que desafían la linealidad". ¿Por qué la novela decimonónica ya no sirve? (Hay gente que todavía la escribe)

RC- Quizá la gente todavía escribe novelas decimonónicas porque el sentido de ese siglo ha vuelto en una especie de venganza, ya que nuestro propio final de siglo se parece más al de hace cien años que a otras décadas más recientes. Las formas —sociales, artísticas y demás— se hacen eco unas de otras reforzándose mutuamente; si uno es un iconoclasta en un campo no tiene sentido ser un partidario incondicional en otro. Pero tampoco soy dogmático acerca de esto. Sobre gustos no hay nada escrito... Simplemente me opuse a los dogmas novelísticos de forma establecidos del momento, quería romperlos y hacer posible la existencia de otros tipos de ficción. Creo que esto ha ocurrido porque coincidió que era una convicción ampliamente compartida.

E- Como declaraba en Pricksongs and Descants (El hurgón mágico), le gustaría ser el heredero de Cervantes porque la literatura estaba agotada en los años sesenta y necesitaba nuevos puntos de vista. ¿Cuál es la situación ahora?

RC- En esa pequeña dedicatoria a Cervantes sugería que lo que hacía a nuestras circunstancias (ya que no a nuestros talentos) comparables era que ambos vivíamos momentos de transición en la historia del intelecto humano. En su caso, era un movimiento más o menos universal del platonismo al aristotelismo; en el nuestro, del aristotelismo a lo que he llamado en otra ocasión el nuevo sofismo. Si de alguna manera el círculo representa al platonismo y la linea al aristotelismo, quizá la mejor imagen de este nuevo movimiento es la red hipertextual, porque el ordenador e Internet han acelerado esta transición. En cualquier caso, la línea y su suposición implícita de progreso parecían agotadas en los sesenta, pero el círculo cerrado del platonismo tampoco valía: nuestra era es más escéptica. Así que lo que yo proponía era más innovación formal en todo (lo cual es también un dictum sofista, supongo: que sea nuevo).

E- Al hablar del sofismo, ¿comparte usted la queja tradicional contra ellos "muchas palabras, mucha decoración y muy poco que decir"? (Algunos describirían así también a la red/Internet)

RC- Para los sofistas, el lenguaje es poder; en un mundo práctico ("existencial") y relativista donde no hay principios fijos o cognoscibles, las vías de poder son la retórica y la persuasión. No hay una convicción de que lo que se dice tenga mucha sustancia. Evidentemente no tiene permanencia o universalidad. Los sofistas no confían en la "visión" socrática y no creen que haya soluciones concretas a problemas individuales y aislados (nada está aislado: las categorías aristotélicas se han roto). Uno hace elecciones de entre la multitud de opciones (e Internet se está convirtiendo en una especie de campo de presentación de las opciones) y gana discusiones. Hay tanto ruido que no es fácil ser escuchado, así que las técnicas de persuasión cada vez se parecen más a la publicidad de alta tecnología. Lo más importante es lograr comunicar el mensaje. Incluso si el mensaje sólo es "cómprame".

E- A usted a veces le han acusado de ser un escritor elitista demasiado preocupado con los juegos de palabras y la fantasía y demasiado poco con la realidad. Pero hay un elemento crítico muy fuerte en su trabajo, desde The Public Burning a su último libro, Ghost Town, parece usted concentrado en destruir la mitología americana... ¿Qué clase de armas son la parodia, el humor, la fantasía o incluso la blasfemia?

RC- Quizá sean armas inútiles, pero –la parodia, el humor, la blasfemia, etc.— son todo lo que tengo. No estoy mínimamente interesado en la fantasía excepto por la forma en que afecta a mi vida en el mundo real (religión, jingoísmo, mitos tribales, noticias, etc.), y a veces la odio. Sólo me interesa la realidad, y es lo único acerca de lo que escribo, ya se pueda decir que la entiendo o no. Mis formas son lúdicas y puede que eso le pase desapercibido al lector despistado, pero es la verdad. Lo he dicho desde el principio, como Kafka, como Beckett, soy un realista intransigente.

E- Considerar los cuentos de hadas, la religión y las noticias dentro de la misma categoría de fantasía sería subversivo en sí para la gente a la que le gusta descartar a la literatura como "algo poco serio". Su literatura es realismo intransigente que sólo leen unos pocos, ¿qué son los medios de comunicación de masas que la mayoría de la gente consume?

RC- Creo que ya lo he contestado. Son sobre todo formas de evasión. "Entretenimiento ligero", como se dice en el negocio. Como la realidad no es fácil de digerir, no es sorprendente que la mayoría de nosotros la esquivemos gran parte del tiempo. Es fácil ver cómo los mass media (incluyendo a Internet, el correo electrónico y la pornografía), la religión, las tiendas, las drogas, el deporte profesional, etc. sirven para esto. La noción de que las noticias (televisión, revistas, periódicos, radio) también son entretenimiento de evasión es sólo ligeramente más controvertida. Pero un vistazo a la programación o a artículos de hace diez años hará evidente que aunque algunos de los datos pueden tener aún alguna validez limitada (si no fue falseada), las historias que daban sentido a esos datos son todas ficciones pasadas de moda.

E- En relación con esto, muchos críticos admiran su uso del lenguaje, no sólo como un medio para contar cosas, sino como un mensaje en sí mismo. Sus ciclos, metáforas, dobles significados... ¿Por qué vale la pena añadir otro nivel de complejidad al acto de leer?

RC- Desde la infancia estamos envueltos en redes inmensas de capas de significados en nuestro idioma. Los que prefieren la fantasía pueden simplificar todo esto para crear un entretenimiento pasajero (la mayoría de las películas, por ejemplo), pero los realistas no pueden. Supongo que en esto soy el hijo de ese gran realista, James Joyce. Debo añadir sin embargo que los traductores admiran menos este uso del lenguaje, porque convierte a su tarea en poco menos que imposible.

E- Supongo que no es la primera vez que le dicen esto, pero como lectora suya, a veces me ha irritado el lenguaje particularmente "pesado" de un párrafo y entusiasmado el del siguiente. Usted no deja que los lectores se duerman o que puedan estar seguros de lo que viene a continuación, ¿cómo piensa en el lector cuando escribe? (si es que piensa en él)

RC- Como el lector ideal, uno que lo ha leído todo, sabe mucho más que yo acerca de cualquier materia, es un crítico severo del pensamiento descuidado o la prosa negligente, y le aburre todo lo que no sea el reto más desafiante.

E- José María Guelbenzu describe su uso de la metaficción como una "transformación de la realidad". De hecho, sus fantasías son a veces epifanías, momentos de revelación. No sólo estoy pensando en Joyce, pero también en escritores como García Márquez. ¿Qué autores lee y porqué?

RC- Hoy en día sobre todo el trabajo de estudiantes, ex-estudiantes y amigos, cuyos libros inundan mi casa. Esto no ha sido intencional, y espero que no sea mi sino eterno, aunque muchos de ellos están de verdad entre los mejores escritores que conozco. Los dos escritores que mencionas son favoritos a los que regreso a menudo, igual que a un par de docenas que podría citar aquí, pero no serviría de mucho. Sigo buscando la voz inusual y todavía leo mucho, aunque quizá menos exhaustivamente.

E- Me gustaría ahora hablar un poco más concretamente de algunas novelas suyas. Volviendo a The Public Burning, ¿qué le da forma a la historia?, ¿qué clase de juego terrible es éste?, ¿es el poder de dar forma a la historia una cualidad americana? (me hizo pensar en el Imperio romano).

RC- A la historia le dan forma muchas cosas —accidentes, cataclismos, incluso el tiempo atmosférico— pero sobre todo la acción humana, que es lo que me interesa a mí. Me interesa la acción humana y las estructuras que la gobiernan y provocan, como la mitológica. Los americanos, al estar más sueltos y libres de responsabilidades desde el principio, quizá sean más conscientes del tipo de "juego" (como lo has llamado) que es la historia, y más capaces de adaptarse rápidamente a sus reglas y corrientes cambiantes. (Para una variante sobre este tema, véase mi ensayo "El futbol como sacramento existencial")

E- ¿Nos puede decir algo más acerca de este ensayo?

RC- Lo escribí por encargo hace quince años para la revista de Polaroid, Close-Up (menciono al fotógrafo), en un número que luego salió en forma de libro.

E- La preocupación por los sistemas de creencias también está presente en sus obras "religiosas" como The Origin of the Brunist y A Theological Position, e incluso en el beisbol como religión en The Universal Baseball Association. Parece usted decididamente postmoderno al cuestionarse este tipo de discurso, pero también insinúa que los seres humanos lo necesitan. ¿Cuál es su postura con respecto a esto ahora?

RC- Si quieres decir que sostengo que los seres humanos necesitan algún tipo de estructura mitológica o de historia para vivir, creo que es así, aunque no tiene porqué ser un dogma venido del cielo y puede cambiar constantemente. Es decir, ser ateo no le libera a uno de la necesidad de una "historia" acerca de cómo funciona el universo, aunque quizá haya que dejar los textos primitivos (como la Biblia) y recurrir a los de los biólogos genéticos o a los de los astrofísicos. Las historias flexibles, abiertas y llenas de amor son mejores que las cerradas y llenas de odio.

E- ¿Hay una diferencia entre los textos científicos y los literario-mitológicos considerados como explicaciones del mundo? O más bien, ¿qué significa decidirse por una u otra explicación?

RC- En un mundo sofista, las fronteras entre estos textos son borrosas. La ciencia busca la precisión, y el arte se centra más en la ambigüedad del mundo. La ciencia habla de cosas que pueden definirse y describirse, aunque quizá no puedan entenderse o experimentarse del todo (como en el caso de las partículas), y el arte habla de cosas como la bondad, la verdad, el amor, la belleza, las emociones humanas... El arte apela en primer lugar y sobre todo a las emociones, la ciencia al intelecto. No necesitamos escoger entre ellos, es mejor entender su validez respectiva y sus limitaciones.

E- The Universal Baseball Association hace que la imaginación triunfe por encima de la vida. ¿Es la vida realmente tan aburrida?

RC- Oh, no. La vida no es nada aburrida, aunque puede que algunas vidas tristes lo sean. Muy a menudo es maravillosamente fascinante. La imaginación NO está para reemplazar a la vida, véase mi respuesta más arriba.

E- Spanking the maid (Azotando a la doncella) era una de las lecturas de un curso de literatura en nuestra universidad. Los estudiantes estábamos fascinados con su cualidad kafquiana, con la forma en que los rituales de la vida son incomprensibles y su reflexión acerca de la libertad. La novela acaba cuando los personajes han entendido el ritual y quieren romperlo. ¿Es la misión de la literatura hacernos entender?

RC- Una "misión" es una carga muy pesada para una obra artística. Pero si es verdaderamente hermosa, entonces también será probablemente cierta de algún modo, y percibir esa verdad puede llevar a algún tipo de comprensión. Esta es una idea que me asalta a menudo cuando contemplo las grandes obras de los expresionistas abstractos.

E- ¿Qué clase de tareas les recomienda a sus estudiantes de escritura? ¿Se puede aprender a escribir?

RC- Se pueden aprender, o al menos experimentar y probar, actitudes hacia la escritura. No tengo paciencia con los escritores de géneros orientados al mercado, ni siquiera cuando son jóvenes. Trabajo más con problemas de prosa y estilo, sobre todo porque me pagan para que lo haga. Me interesa mucho más ayudar a escritores serios jóvenes a desarrollar estructuras innovadoras y aproximaciones a la empresa literaria basadas en su propio talento. Esa es una de las razones por las que me ha interesado tanto el hipertexto, que es una gran herramienta pedagógica para jóvenes escritores y lectores aspirantes.

E- En Briar Rose (Zarzarrosa) leí la siguiente frase acerca de la Bella Durmiente: "el hechizo del hada comprometiéndola no a una incierta espera de lo que todavía podría ser, sino a la eterna recreación de lo que no puede sino ser", ¿se parece a ella en esto el escritor?

RC- Quizá eso refleja el dilema personal del autor, aunque no se me había ocurrido antes. Creo que lo que estaba pensando cuando lo escribí es que esas eternas repeticiones son de hecho muy parecidas a los hechizos de las hadas malas, y como tales hechizos pueden romperse.

E- En relación con Briar Rose (Zarzarrosa) y Pricksongs... (El Hurgón Mágico), ¿cuál es el papel de los cuentos populares (y las historias de la Biblia) en nuestra era post-todo? ¿Qué pueden enseñarnos y cómo podemos usarlos?

RC- Las historias nos han invadido y se han colonizado unas a otras en nuestro interior. Podemos ser un anfitrión generoso, tolerante y que no se haga muchas preguntas, o podemos desafiarlas y rehusar ser sus sirvientes ciegos. No es fácil analizarlas una vez que están dentro, hay que luchar con ellas en su propio terreno, hacerles mostrarse en su forma auténtica, convertirlas en algo que nos sirva para vivir.

E- ¿El buen lector es un lector rebelde?

RC- Un buen ciudadano es un lector rebelde.

E- Gerald´s Party podría considerarse una ficción de género, una novela policíaca, pero usted trasciende el género y lo convierte en una farsa carnavalesca. Esto también es cervantino, y aparece en gran parte de su obra. ¿Qué significa para usted la etiqueta "ficción de género"?

RC- La ficción de género es la elaboración del cuento de hadas, a menudo igual de entretenido y ciertamente igual de conservador. Me resulta útil igual que el resto de formas "naturales" e iconos.

E- John´s wife empieza y acaba con la expresión "una vez", y como el "érase una vez" es la novela del perfecto narrador. El libro describe las vidas interrelacionadas de los habitantes de una ciudad pequeña y al mismo tiempo habla de la America contemporánea de un modo muy inquietante, ¿en qué se ha convertido América?

RC- En realidad las últimas palabras son las primeras al revés, como si fuera un palíndromo que se cierra. Pero tu pregunta es demasiado amplia, dejemos que John´s Wife (y el resto de mis libros) la respondan por sí mismos.

E- El año pasado, Pricksongs and Descants (El hurgón mágico) y Briar Rose (Zarzarrosa) fueron publicados en español. También sé que usted vivió en Barcelona durante algún tiempo. ¿Cómo ha sido recibido su trabajo aquí?

RC- Bien. Cuando lo han traducido bien, como con esos dos libros.

E- A Night at the Movies es un libro sobre películas, otro medio que usted ama. ¿Qué pueden darnos las películas en comparación con los libros?

RC- Otra pregunta que requeriría un libro como respuesta. Aquí estaba jugando con el impacto sintáctico de las películas sobre los textos. Ejercicios para lo que espero que sea mi próxima obra larga.

E- Y pasemos a un medio todavía más moderno. Sus dos famosos artículos acerca de hipertexto en The New York Times Book Review se citan siempre como el momento en el que el hipertexto "nace oficialmente" para el mundo literario. ¿Hubo alguna repercusión inmediata? (Lo pregunto porque la situación no parece haber cambiado mucho desde 1992 en cuanto a la popularidad del hipertexto)

RC- Ahora mismo estoy trabajando en un ensayo largo acerca de todo esto. La situación actual es en realidad muy diferente, sobre todo gracias a la proliferación y popularidad inmensa de Internet. Acabamos de celebrar una gran conferencia acerca de este asunto aquí en Brown, de la que se ha ocupado el New York Times, como sabes (http://www.stg.brown.edu/projects/TP21CL/).

E- La comunidad literaria le considera "el evangelista del hipertexto", pero la tribu hipertextual le ve todavía como un escritor "clásico", es decir, sus libros están impresos. ¿Se siente usted como un forastero en ambos campos?

RC- Bueno, no sólo en estos dos campos...

E- ¿Por qué no ha escrito usted nunca un hipertexto? (Esto es sospechoso)

RC- ¿Estás segura de que no lo he hecho?

E- ¡Oh! No había considerado su Hypertext Hotel, probablemente porque es una obra en colaboración, y yo soy, después de todo, una hija de la imprenta. Mensaje recibido. Hace tiempo usted se preguntaba: "¿y qué tiene la "interactividad" que sea tan bueno?" ¿Es el hipertexto compatible con la narrativa según la conocemos?

RC- No, pero es diferente.

E- (Va a odiarme por ésta), ¿Cómo ve el futuro del libro?

RC- Lo más importante en este momento es la creciente dominación de nuestras vidas por parte de los medios electrónicos, y sobre todo por el ordenador y la red. Los escritores y artistas han sido bastante reacios a unirse a esto, en gran parte porque se requieren nuevas habilidades y porque la tecnología es tremendamente efímera: nada permanece. Pero si no se implican, la literatura irá perdiendo significación en nuestras vidas. Ahí es donde estarán los lectores, si es que todavía saben leer. Hasta ahora no parece que los libros vayan a desaparecer, y de hecho han disfrutado de una especie de renacimiento gracias a las ventas por Internet y a las páginas web. Pero si algún día hay escasez de papel o de combustible (para transportar esas cosas tan engorrosas), podría suceder. Y esa escasez llegará.

E- ¿En qué está trabajando ahora?

RC- En la próxima colección de historias y en una vuelta a mi viejo héroe de películas porno Lucky Pierre, un texto que apareció por primera vez en 1969, pero que he retomado y dejado de vez en cuando, con lo que falta mucho para acabarlo...

E- Muchas gracias por esta entrevista.


Versión inglesa


© Susana Pajares Toska 1999

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero12/cooveres.html