Respuesta a la "Carta de un lector o Nota complementaria acerca de la presencia de Antonio Machado en la obra de Washington Benavides" , enviada a Espéculo por Javier M. Palummo, a partir del artículo "Tras la pista de Antonio Machado (Vínculos con la literatura uruguaya)" de Luis Bravo.



Montevideo, 11 de Julio, 1999.

Estimado Director de la Revista Espéculo
Profesor Joaquín Mª Aguirre:

En primer lugar resulta muy bienvenida la lectura crítica realizada por el Sr. Javier M. Palummo en torno a los diversos vínculos de la obra de Antonio Machado con la literatura uruguaya, en este caso, en lo relativo al poeta Washington Benavides.

Con lo que discrepo, sin embargo, es con que se califique de "error u omisión" la postura allí planteada. Leyendo las consideraciones del mencionado lector confirmo que de lo que aquí se trata, es de un diferente grado de apreciación acerca de ese complejo vínculo en particular.

La cita del trabajo realizada por el lector es, en principio, incompleta, y también inexacta en su introducción particular. El párrafo citado no se extiende "sobretodo en consideraciones sobre la obra de Washington Benavídes", sino que lo hace sobretodo en relación a la obra de Circe Maia y Walter Ortiz y Ayala, poetas en quienes la presencia de lo machadiano es sólo más evidente, en comparación al primero.

Si se toma la apertura del párrafo, que Palummo no cita, se dice claramente:

"Será en la tríada de poetas de Tacuarembó (Washington Benavides, Circe Maia, adoptiva de ese departamento, y Walter Ortiz y Ayala) en quienes mejor se refleje tempranamente la ascendencia señalada. (subrayado mío).

También obvia citar el Sr. Palummo el final del párrafo dedicado a Benavides, donde quien escribe opta por la posición adoptada por el crítico Ricardo Pallares, en tanto éste pone en evidencia que la intertextualidad manejada por Benavides en relación a Machado es bastante más indirecta, y por tanto, más problemática de analizar. Allí se dice:

"Un manejo métrico que tanto la emprende con las formas populares de tradición hispánica como con la milonga, y que puede abarcar referencias tanto trovadorescas como anglosajonas (Ezra Pound o Chaucer), sitúan al poeta en uno de los registros más abiertos, y mejor dotados, del instrumento lírico. Pero a pesar de tal diversidad, Ricardo Pallares ha planteado, más bien se ha preguntado, con mirada certera lo siguiente en relación a la herencia machadiana: "En su obra se da - por vía del acendramiento intimista y subjetivo- la aparición de textos cuyo motivo parece excesivamente apegado al entorno y a la circunstancia de los horizontes personales del poeta y de sus paisajes de cultura. (¿Descendencia machadiana? (...)" . (subrayado mío).

Lo que acaso lleve al Sr. Palummo a confusión es que la afirmación ("En el caso de Benavides la presencia de A.M. no es visible, como en otros ...) no acentúa el término comparativo, para lo cual debería haber escrito "no es tan visible, como en otros", pero esa diferencia implica sólo un matiz expresivo, y no un desplazamiento ("error u omisión") de la vinculación entre Benavides y Machado, como parece interpretarlo el lector.

El "error" es a su vez muy relativo, incluso si tomamos en cuenta las dos acertadas citas de Machado que él mismo menciona a partir de los libros Historias (1971) y Finisterre (1985). No es que sean irrelevantes, sino que son tardías o posteriores en relación al momento en el que emergen los otros dos poetas comparados, con sus primeras obras, Circe Maia con En el tiempo (1958) y Ortiz y Ayala con Hombre en el tiempo (1963). Ambos titulan sus primeros libros bajo la derivación explícita de la "temporalidad" machadiana, en un grado de exposición de ese vínculo bastante más evidente del que maneja el propio Benavides, años después.

Si nos remitimos incluso a la mención, que sin citar el texto, hace Palummo de la primera edición de tres poemas de Benavides en la Revista Asir (Nº 19-20, diciembre-enero, 1950-51) presentados por el crítico Domingo Bordoli, éste parece darnos la razón cuando menciona "los versos veinteañeros" de este "muchacho de Tacuarembó", bajo la influencia de Machado, en estos términos:

"Ellos nos representan (...) tantas silenciosas imágenes de estudiantes de una ciudad del interior, que pasean, cordialmente solitarios, a la orilla de alguno de nuestros ríos, y dejan caer entre los árboles versos de Machado (...). Versos provinciales y eternos de Machado; parecerían necesitar, para expandir toda su escondida plenitud murmurante, las altas tardes de los pueblos, un hálito de jardines familiares, y una juventud que crece otoñalmente (...)".

Como se puede apreciar dichas palabras, lejos de desestimar la cita elegida de Isabel Gilbert sobre Benavides en relación a Machado, la confirman plenamente: "compenetración íntima con el paisaje y sabores de su solar nativo". Ni en esos tres breves textos de la Revista Asir, ni en su primer libro Tata Vizcacha (1955), ni en el segundo El poeta (1959) aparecen intertextos evidentes o explícitos del tacuaremboense en relación a Machado, sino justamente un "aire" de contemplación del paisaje, y de subjetividad expresiva, que los reúne sutilmente.

La intención planteada en el trabajo fue marcar "pistas", y en ese trillo, la presencia de Benavídes aparece claramente señalada, no está ni omitida, ni puede marcarse como errónea, salvo, insisto, en una apreciación, siempre discutible, de matices y encares del tema. Que pueda ahondarse muchísimo más en la relación Benavides-Machado es ampliamente aceptable, y esperable, pero eso no pasa, según lo que el artículo plantea, por esas dos citas, sino por una mucho más compleja interrelación entre la poética y las estrategias discursivas de cada uno de los autores en cuestión, cuyo cometido excede el panorama, más abarcativo, de este "rastreo".

De acuerdo a lo antedicho no comparto las conclusiones de la nota de Palummo, cuando afirma que "puede encontrarse visiblemente la presencia de Antonio Machado (...) fundamentalmente a través de las múltiples referencias expresas, teóricas e intertextuales". Dos únicas referencias expresas, no son, a mi entender "múltiples", máxime si se toma en cuenta la vasta producción de Benavides, que al momento cuenta con unos dieciocho poemarios, y un título de narrativa, "Moscas de provincias" (1995) en cuyo título sí podría analizarse una posible correlación con "las moscas" del poeta oriundo de Sevilla, pero Palummo no menciona este hecho.

Al respecto de lo teórico, el único trabajo édito de Benavides vinculable a Machado se titula "Los heterónimos de Antonio Machado", pero lamentablemente fue publicado posteriormente a la redacción del mío, concretamente en el Boletín de la Academia Nacional de Letras, (tercera época, Nº4) con pie de imprenta en Enero de 1999. Quien escribe pudo acceder a un ejemplar de dicho Boletín tiempo después del envío del artículo en cuestión a la Revista Espéculo, lo que explica la imposibilidad de que apareciera referido en el mismo.

Por cierto, en esa misma entrega del Boletín citado, aparece el artículo titulado "La generación del 98 y la literatura uruguaya", de Jorge Arbeleche. El crítico hace una serie de apreciaciones en torno a la relación Benavides-Machado que van en la misma línea de amplitud de lo planteado por mi artículo, aspirando a marcar cómo esa relación no es fácilmente acotable a citas intertextuales, sino que tiene que ver con estrategias líricas de más complejo análisis. Mi artículo dice: "Su poética se nutre de múltiples reflejos y en esa pluralidad discurre la falsa oposición entre lo culto y lo popular, que Benavides bien sortea, igual que el propio Machado lo hiciera a su manera, en sus Canciones, o en Proverbios y Cantares, o en Romances, sin ir más lejos). Al respecto Arbeleche, afirma:

"Benavides se emparenta con Machado en diferentes aspectos. Por un lado tenemos al poeta español y sus heterónimos, principalmente Juan de Mairena. En el uruguayo no se da esto, pero sí podemos afirmar que no hay un sólo Benavides, ya que junto al poeta que cultiva los metros tradicionales convive el poeta popular; pero además está el preocupado por problemas estéticos y metafísicos junto a aquel que canta las glorias y miserias de lo cotidiano en íntima comunión (...)".

Agradezco nuevamente al Sr. Palummo sus consideraciones y su interés por ajustar los términos de esta pesquisa, y dejo establecidas mis discrepancias con el mismo. Así como saludo a la Revista Espéculo, en la persona de su director Joaquín Mª Aguirre, por brindar sus páginas para este tipo de intercambio enriquecedor, tanto para quienes escriben como para quienes leen y consultan, esa prestigiosa publicación.

Saluda fraternalmente

Luis Bravo


© Luis Bravo 1999
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero12/rep_brav.html