MARGARET ATWOOD
EN EL CORAZON DE LAS TINIEBLAS


Amparo Arróspide

st0180@mundivia.es
Lda. Filología. Traductora


La canadiense Margaret Atwood (1939), autora de una vasta obra narrativa, poética y ensayística, es sobre todo conocida entre los lectores españoles por sus novelas, como El cuento de la criada, Resurgir y otras varias, que se hallan traducidas al castellano.

He seleccionado diez poemas que, a mi juicio, muestran la percepción del misterio y el horror presente en toda la obra de Margaret Atwood:

de sus libros Interlunar (1984), Two -Headed Poems (1978) según la recopilación publicada en 1992 bajo el título "POEMS, 1978-86", y Morning in the Burned House (Virago Press, 1995).

En "Eurídice", y los dos poemas titulados "Orfeo" (1 y 2), el misterio está en el mismo tema elegido, la vida en el más allá del infierno pagano donde Orfeo encarna al poeta. Creo que hay dos versos reveladores, los que cierran su última estrofa:


They have cut off both his hands
and soon they will tear
his head from his body in one burst
of furious refusal.
He foresees this. Yet he will go on
singing, and in praise.
To sing is either praise
or defiance. Praise is defiance.

 

Le habrán cortado las manos
y pronto desgajarán
su cabeza del cuerpo
en un estallido
de rechazo furioso: y aunque lo sabe
proseguirá su canto de alabanza
porque cantar es alabanza o desafío.
Y toda alabanza es desafío.


Estos versos definen al poeta como al ser que alaba a pesar del rechazo, el que sigue alabando y cantando a la vida.

Y plantearon un problema de traducción, porque ¿señalaba "to sing is either praise or defiance" una antítesis irreconciliable, una disyunción del pensamiento? Preferí interpretarlo como paradoja.

El tema mitológico, como tantas veces en la obra de Margaret Atwood, se recrea desde otros ángulos, donde los personajes femeninos adquieren un mayor protagonismo, para contrastar y contrarrestar la visión legendaria. Así por ejemplo "Eurídice" está narrado en segunda persona por una voz que conoce muy bien el alma de esta mujer, una voz que podríamos llamar maternal, y que la apela tiernamente:

"O handful of gauze, little
bandage, handful of cold
air..."

"puñado de tul, pequeña venda,
soplo de aire frío"

 

Esta voz analiza su relación con Orfeo:

Él necesita ver para creer
y está oscuro.
" Atrás, atrás...", le susurras,
pero quiere que vuelvas
a alimentarlo (...)


En la poesía de Margaret Atwood abundan las referencias culturales, literarias, pictóricas, tanto explícitas como implícitas. En la descripción del infierno que recogen estos tres poemas citados, se recrea la morada subterránea del Orfeo de Ovidio, y seguramente hay ecos de pintores italianos pre renacentistas y renacentistas. Sin embargo, "Letter from Persephone" está situado en nuestro mundo actual:

"Escribo esta carta, yo, Perséfone,
a las madres zurdas
con sus mantones de flecos negros
y delantales de flores
de los años cuarenta (...)"

Atwood realza así la fuerza simbólica de los dioses y diosas paganos, de los héroes y heroínas de la mitología clásica, al presentarlos como nuestros interlocutores, próximos a nosotros y a nuestro mundo.

 

En Quema de lechuzas ("Owl Burning"), Atwood reanuda el hilo de toda una colección sobre el tema de la caza de brujas, con este poema brutal narrado por uno de los verdugos de la vieja a quien han acusado de practicar la brujería. La mirada del otro, del lector/espectador en este caso, se topa con el agresivo rechazo del mismo narrador (un plural "nosotros") del poema, que, tras contar cómo se emborracharon después de mirarla arder hasta la médula, nos increpa:

"Así es nuestra cultura, nada que les importe
a ustedes, gente de pies suaves que ignoran
lo que es vivir pegados a la piedra."

El horror lo sentimos solamente los lectores/espectadores, ante este explayarse de la ignorancia y el resentimiento, como otro corazón de las tinieblas que no encarnase en un solo personaje, que no podemos atribuir a un legendario déspota en el exilio. El horror es horror social, también, como en "Torture"/Tortura y "A conversation"/Conversación, donde, con ironía y sarcasmo, en pocos versos se nos introduce en una situación banal pero espantosa por lo que se sugiere, como parte de una elegante conversación entre un caballero y sus damas acompañantes.

El hombre camina por la playa del sur
con gafas de sol, camisa informal
y dos bellas mujeres.
Es fabricante de máquinas
para arrancar las uñas de los pies
y enviar descargas eléctricas
a los cerebros o los genitales.
Sólo las vende: no ensaya ni presencia.
"Mi querida señora", le dice,
"Con esa clase de gente no hay modo:
no entienden otra cosa".
"¿Y qué podía hacer yo" , dice ella,
"¿Por qué estaba este hombre en la fiesta?"


Y donde los dos últimos versos (" What could I do?/she said. Why was he at the party?") son el aburrido soliloquio de una de sus interlocutoras, elemento de nuestro mundo de gafas de sol, camisas informales, playas para turistas y fabricantes de máquinas de tortura.

En ambos poemas, "Owl Burning" y "A Conversation", la violencia y la muerte están justificadas por el entorno, por el medio del que forman parte ingrante.

 

NAMELESS/Sin nombre parece un poema descriptivo más, casi pictórico en su enumeración de los elementos del escenario, la puerta donde se apoya el hombre, la cocina donde se encuentra la mujer, con su mesa, su silla, su cuenco de fruto y el plato con pan. Pero esta "naturaleza muerta" es una pesadilla:

La puerta está entreabierta
o entrecerrada:
así permanece y tú no puedes despertar.


La incertidumbre, la no resolución del poema, la expresa esa puerta que no termina de cerrarse para dejar paso al hombre o para echarlo fuera de la casa, y que no termina de abrirse para revelarnos si está muerto o vivo. La protagonista, esta mujer tan normal, que ha llevado una vida "sin tacha", tampoco tiene nombre y podría ser otro plural nosotros, una mirada femenina que también exclamará, en "Romantic" (de Morning in the Burned House):

"... Still, who’s taken in?
Every time?
Us, and our empty hands, the hands
of starving nurses.
It’s bullet holes we want to see in their skin,
scars, and the chance to touch them."

Y sin embargo, ¿quiénes se engañan, siempre?
Nosotras, nuestras manos vacías,
Manos hambrientas de enfermeras.
Queremos ver heridas de bala en su carne,
cicatrices, y poder tocarlas.

Menos imbrincado en la crítica social, y más misterioso, es el Poema Nocturno/Night Poem, cuando nuestros "verdaderos padres" surgen de las aguas frías del lago para velar nuestro sueño, para predecir nuestro futuro y el eco de sus voces. Está narrado por estos padres nocturnos, que aguardan

knowing we are only
the wavering shadows thrown
by one candle, in this echo
you will hear twenty years later.
 

sabiendo que somos solamente
las sombras vacilantes que proyecta
una vela, en este eco
que oirás veinte años más tarde.

 

"Metempsychosis" es otro poema escatológico, donde las almas transmigran al cuerpo de las serpientes.

 

 

Versiones


EURIDICE

El ha venido a buscarte y está aquí,
canción que te llama y quiere que vuelvas,
canción de dicha y de pesar
a partes iguales, promesa
hecha canción, promesa
de que todo será, allá arriba, distinto
a la última vez...
Hubieras preferido seguir sintiendo nada,
vacío y silencio; la estancada paz
del mar más hondo,
al ruido y la carne de la superficie,
acostumbrada a estos pasillos pálidos y en sombras,
y al rey que pasa por tu lado
sin pronunciar palabra.
El otro es diferente
y casi lo recuerdas.
Dice que canta para ti
porque te ama,
no como eres ahora,
tan fría y diminuta: móvil
y a la vez quieta, como blanca cortina
o soplo en la corriente
de una ventana a medio abrir
junto a una silla donde nadie se sienta.
Te quiere "real",
un cuerpo opaco,
sentir cómo se espesa
(tronco de árbol o ancas)
y el golpe de la sangre tras los párpados
al cerrarlos
la llamarada solar...
sin tu presencia no podrá sentir
este amor suyo...
Mas la súbita revelación
de tu cuerpo enfriándose en la tierra
fue saber que le amas en cualquier lugar
hasta en este sitio sin memoria,
este reino del hambre.
Como una semilla roja en la mano
que olvidaste que aprietas,
llevas tu amor...
El necesita ver para creer
y está oscuro.
"Atrás, atrás...", le susurras,
pero quiere que vuelvas
a alimentarlo, Eurídice,
puñado de tul, pequeña venda,
soplo de aire frío,
no se llamará Orfeo
tu libertad...

De Interlunar (1984)

 

ORFEO (1)

Delante mío caminabas,
atrayéndome
hacia la verde luz que alguna vez
me asesinó con sus colmillos.
Insensible te seguí,
como un brazo dormido y obediente
pero no fui yo quien quiso
volver al tiempo
Había llegado a amar el silencio,
pero mi antiguo nombre era una cuerda
o un susurro tendido
entre nosotros.
Y estaba tu amor,
las viejas riendas de tu amor,
tu voz corpórea...
Ante tus ojos mantenías
la imagen de tu deseo, que era yo,
viva otra vez.
Y por esta esperanza tuya continué,
y así fui
tu alucinación, floral
y oyente
tú me creabas
al cantarme y una piel nueva me crecía
en mi otro cuerpo, envuelto en niebla,
y tenía ya sed, y manos sucias,
y veía ya,
perfilados contra la boca de la gruta,
el perfil de tu cabeza y de tus hombros
cuando te diste vuelta para llamarme
y me perdiste...
Así que no llegué a ver tu rostro,
sólo un ovalo oscuro,
y a pesar de sentir todo el dolor
de tu derrota, debí rendirme,
como se rinden las mariposas de la noche.
Tú creíste
que sólo fui el eco
de tu canto.

De Interlunar (1984)

  

ORFEO (2)

Sabiendo lo que sabe
del horror de este mundo,
¿seguirá cantando?
No se dedicó únicamente
a pasear los prados: bajó
con los que no tienen boca,
los que no tienen dedos,
los de nombres prohibidos,
los cuerpos devorados
en guijarros grises
de una costa desierta
que todos temen,
con los dueños del silencio

El, que quiso inútilmente
resucitar a la amada con su canto,
seguirá allí,
en el estadio lleno de los muertos
que elevarán sus rostros sin ojos
para escucharle, mientras crecen
las flores y revientan, rojas,
contra los muros.
Le habrán cortado las manos
y pronto desgajarán
su cabeza del cuerpo
en un estallido
de rechazo furioso: y aunque lo sabe
proseguirá su canto de alabanza
porque cantar es alabanza o desafío.
Y toda alabanza es desafío.

De Interlunar (1984)

 

POEMA NOCTURNO

No hay nada que temer,
es sólo el viento
que ahora sopla hacia el este, es sólo
tu padre..........el trueno
tu madre..........la lluvia
En este país de agua
con su luna ocre y húmeda como un champiñón,
sus muñones ahogados y sus pájaros largos
que nadan, donde crece el musgo
por todo el tronco de los árboles
y tu sombra no es tu sombra
sino un reflejo,
tus padres verdaderos desaparecen
al bajar la cortina
y quedamos los otros,
los sumergidos del lago
con nuestras cabezas de oscuridad
de pie ahora y en silencio junto a tu cama...
Venimos a arroparte
con lana roja,
con nuestras lágrimas y susurros distantes.
Te meces en los brazos de la lluvia,
el arca fría de tu sueño,
mientras aguardamos, tu padre
y madre nocturnos,
con las manos heladas y una linterna muerta,
sabiendo que somos solamente
las sombras vacilantes que proyecta
una vela, en este eco
que oirás veinte años más tarde.

De "Two -Headed Poems" (1978)

 

METEMPSICOSIS/METEMPSYCHOSIS

Tu abuela se desliza por los helechos,
vestida de luto, grácil
y aguda como siempre: ¡mira cómo le brillan los ojos!

¿Quién eras tú cuando fuiste serpiente?
Aquel fue un bailarín y ahora
una verde serpentina ondulada por su propia brisa
y he aquí a tu tío, persona brusca y a rayas,
que regresa a vigilarte
y relajarse bajo las mecedoras
del porche.
Cuando se despoja de su vieja piel
la serpiente proclama la resurrección
a todos los creyentes
aunque hay quienes se cansan pronto
de nacer y renacer... para ellos es el soplo
que tiembla en la hierba amarilla,
un dedo de papel, la mitad de un lazo,
la cita para acudir al río muerto.
¿Quién se refugia en la bodega fría
con las manzanas y las ratas?
¿De quién es esa voz de pellejo
que se crispa al viento?
...Del hijo que perdiste y que susurra "Madre",
el que jamás pariste
y quiere volver a entrar.

De Interlunar (1984)

 

SIN NOMBRE/NAMELESS

Una pesadilla te asalta con frecuencia:
llega un hombre herido, por la noche,
a tu casa
-situas el agujero en el pecho, a la izquierda...
Su sangre al brotar mancha
tu puerta, al apoyarse,
casi desvaneciéndose...
Quiere que le dejes entrar.
Es como el alma de un amante
muerto y resucitado
hambriento aún
sólo que no está muerto. Y aunque el vello en tus brazos
se eriza y un aire frío
que de él proviene
cruza tu umbral,
no has visto a nadie más vivo que él
cuando te toca, apenas roza tu mano
con la izquierda suya, su mano limpia,
y un "por favor" susurra,
en cualquier idioma...
Tú no eres médico ni nada parecido.
Has llevado una vida normal,
lo que un observador llamaría "sin tacha".
Detrás, en la mesa,
hay un cuenco con fruta,
una silla, un cuchillo,
un plato con pan...
Es primavera, y el viento de la noche
huele, húmedo, a marga removida
y a flores tempranas.
La luna irradia su belleza
que como belleza ves al fin,
tan cálida y ofreciéndolo todo.
... Sólo hay que tomarlo.
Oyes ladrar perros distantes.
La puerta está entreabierta
o entrecerrada:
así permanece y tú no puedes despertar.

De Interlunar (1984)

 

CARTA DE PERSEFONE/LETTER FROM PERSEPHONE

Escribo esta carta, yo, Perséfone,
a las madres zurdas
con sus mantones de flecos negros
y delantales de flores
de los años cuarenta,
con sus zapatillas rosas,
las uñas lacadas de rojo y los nudillos
débiles
que tocaron el piano alguna vez...
Sé de vuestras plantas domésticas
que se marchitaban,
de vuestros muslos gordos
que apretábais con cintas, hendidos
por la mitad
y sé
de las batallas de mutilados
que llamabais sexo,
bajo sábanas de hospital
de las que nunca se habló...
Sé de vuestras propias madres
inválidas, de vuestro aburrimiento
y el brillo enfurecido del parquet,
sé de vuestros padres,
que hubiesen querido hijos varones,
hijos que vuestros cuerpos al fin pronunciarían,
estas palabras
previsibles, estos
tartamudeos de la carne...

De Interlunar (1984)

 

Conversación/A Conversation

El hombre camina por la playa del sur
con gafas de sol, camisa informal
y dos bellas mujeres.
Es fabricante de máquinas
para arrancar las uñas de los pies
y enviar descargas eléctricas
a los cerebros o los genitales.
Sólo las vende: no ensaya ni presencia.
"Mi querida señora", le dice,
"Con esa clase de gente no hay modo:
no entienden otra cosa".
"¿Y qué podía hacer yo?", dice ella,
"¿Por qué estaba este hombre en la fiesta?"

De Notes toward a poem that can never be written (1981)

 

TORTURA/TORTURE

¿Qué transcurre en las pausas
de esta conversación
sobre el libre albedrío,
la política y la necesidad de la pasión?
Pienso en la mujer que no mataron
sólo le cosieron el rostro,
le cerraron la boca hasta dejársela
del tamaño de un orificio para pajitas
y luego la devolvieron a la calle
como un símbolo mudo.
No importa dónde pasó
ni porqué.
Tampoco importa qué bando lo hizo.
Son cosas que se hacen
en cuanto hay bandos.
Tampoco sé si hay hombres buenos
que viven su vida
a causa de esta mujer o a pesar de ella,
pero semejante poder no es abstracto,
ni se refiere a la política y al libre albedrío
va más allá de los eslóganes.
En cuanto a la pasión,
esto es su opuesto,
el cuchillo que arranca a los amantes
de tu piel como tumores,
dejándote sin pechos
y sin nombre,
aplanada, sin sangre, con la voz
cauterizada por el exceso de dolor,
cuerpo desollado fibra a fibra
y colgado del muro, pancarta agonizante
y expuesta por los mismos que despliegan banderas.

De Notes toward a poem that can never be written (1981)

 

QUEMA DE LECHUZAS/OWL BURNING

Unos centímetros más abajo se acaba el suelo
como puerta con cerrojo. Una helada dura y adiós
lo no cosechado.
¿Con qué derecho chupa una vieja
las negras raíces, el rojo jugo que deben
ser para los niños?
Practicaba la magia, claro está.
Cuando se tiene tanta hambre
hacen falta garfios y garras.
A medianoche retenía el aliento, descruzaba los dedos
y le salían plumas de lechuza por todo el cuerpo,
como moho en la carne, sólo que más rápido.
Yo misma la vi cazando ratones
a la luz de la luna, silenciosa
como la sombra de la mano que proyecta una vela.
Buen disfraz, sin embargo la reconocí
al día siguiente por la pluma blanca
en el pelo.
Ardió muy bien, grasa gorda al fuego,
con grises gritos, devolviendo al aire
lo que nos quitó mientras nos resecaba.
Podría haberse salvado
con su voz de lechuza blanca,
pero antes le cortamos ciertas partes
para que no volase,
como los dedos, esas alas secretas...
La miramos arder hasta el hueso, y nos emborrachamos
después. Su corazón
nos sirvió de brasa para reavivar la lumbre.
Así es nuestra cultura, nada que les importe
a ustedes, gente de pies suaves que ignoran
lo que es vivir pegados a la piedra.

De Morning in the Burned House (1995)

 


 

Algunos originales de las anteriores versiones, seguidos de BIBLIOGRAFIA:

EURYDICE

He is here, come down to look for you.
It is the song that calls you back,
a song of joy and suffering
equally: a promise:
that things will be different up there
than they were last time.
You would rather have gone on feeling nothing,
emptiness and silence; the stagnant peace
of the deepest sea, which is easier
than the noise and flesh of the surface.
You are used to these blanched dim corridors,
you are used to the king
who passes you without speaking.
The other one is different
and you almost remember him.
He says he is singing to you
because he loves you,
not as you are now,
so chilled and minimal: moving and still
both, like a white curtain blowing
in the draft from a half-opened window
beside a chair on which nobody sits.
He wants you to be what he calls real.
He wants you to stop light.
He wants to feel himself thickening
like a treetrunk or a haunch
and see blood on his eyelids
when he closes them, and the sun beating.
This love of his is not something
he can do if you aren’t there,
but what you knew suddenly as you left your body
cooling and whitening on the lawn
was that you love him anywhere,
even in this land of no memory,
even in this domain of hunger.
You hold love in your hand, a red seed
you had forgotten you were holding.
He has come almost too far.
He cannot believe without seeing,
and it’s dark here.
Go back, you whisper,
but he wants to be fed again
by you. O handful of gauze, little
bandage, handful of cold
air, it is not through him
you will get your freedom.

 

ORPHEUS (1)

You walked in front of me,
pulling me back out
to the green light that had once
grown fangs and killed me.
I was obedient, but
numb, like an arm
gone to sleep; the return
to time was not my choice.
By then I was used to silence.
Though something stretched between us
like a whisper, like a rope:
my former name,
drawn tight.
You had your old leash
with you, love you might call it,
and your flesh voice.
Before your eyes you held steady
the image of what you wanted
me to become: living again.
It was this hope of yours that kept me following.
I was your hallucination, listening
and floral, and you were singing me:
already new skin was forming on me
within the luminous misty shroud
of my other body; already
there was dirt on my hands and I was thirsty.
I could see only the outline
of your head and shoulders,
black against the cave mouth,
and so could not see your face
at all, when you turned
and called to me because you had
already lost me. The last
I saw of you was a dark oval.
Though I knew how this failure
would hurt you, I had to
fold like a gray moth and let go.
You could not believe I was more than your echo.

 

ORPHEUS (2)

Whether he will go on singing
or not, knowing what he knows
of the horror of this world:
He was not wandering among meadows
all this time. He was down there
among the mouthless ones, among
those with no fingers, those
whose names are forbidden,
those washed up eaten into
among the gray stones
of the shore where nobody goes
through fear. Those with silence.
He has been trying to sing
love into existence again
and he has failed.
Yet he will continue
to sing, in the stadium
crowded with the already dead
who raise their eyeless faces
to listen to him; while the red flowers
grow up and splatter open
against the walls.
They have cut off both his hands
and soon they will tear
his head from his body in one burst
of furious refusal.
He foresees this. Yet he will go on
singing, and in praise.
To sing is either praise
or defiance. Praise is defiance.

 

NIGHT POEM

There is nothing to be afraid of,
it is only the wind
changing to the east, it is only
your father the thunder
your mother the rain
In this country of water
with its beige moon damp as a mushroom,
its drowned stumps and long birds
that swim, where the moss grows
on all sides of the trees
and your shadow is not your shadow
but your reflection,
your true parents disappear
when the curtain covers your door.
We are the others,
the ones from under the lake
who stand silently beside your bed
with our heads of darkness.
We have come to cover you
with red wool,
with our tears and distant whispers.
You rock in the rain’s arms,
the chilly ark of your sleep,
while we wait, your night
father and mother,
with our cold hands and dead flashlight,
knowing we are only
the wavering shadows thrown
by one candle, in this echo
you will hear twenty years later.

 

MARGARET ATWOOD

BIBLIOGRAFÍA

Obra narrativa: Novelas

The Edible Woman; McClelland & Stewart, 1969;Andre Deutsch, 1969; Atlantic Little-Brown, 1970.

Surfacing; McClelland & Stewart, 1972; Andre Deutsch, 1973; Simon & Schuster, 1973 (Traducción al castellano por Ana Poljak, Resurgir, Muchnik, Barcelona, 1994).

Lady Oracle; McClelland & Stewart, Simon & Schuster, Deutsch, 1976 (Traducción al castellano por Sofía Carlota Noguera, Doña Oráculo, Muchnik, Barcelona, 1996).

Life Before Man; McClelland & Stewart, 1979; Simon & Schuster, Cape, 1980.

Bodily Harm; McClelland & Stewart, 1981; Simon & Schuster, Cape, 1981.

The Handmaid's Tale; McClelland & Stewart, Houghton Mifflin, 1985; Cape, 1985 (Traducción al castellano por Elsa Mateo, El cuento de la criada, Seix Barral, Barcelona, 1987)

Cat's Eye; McClelland & Stewart, 1988; Doubleday, 1989 (Traducción al castellano, Ojo de gato, Ediciones B, Barcelona, 1990)

The Robber Bride; McClelland & Stewart, 1993; Bloomsbury, 1993; Doubleday, 1993.

Alias Grace; McClelland & Stewart, 1996; Bloomsbury, 1996; Doubleday, 1996 (Traducción al castellano, Alias Grace, Ediciones B, Barcelona, 1999).

  

Cuentos:

Short Fiction

Dancing Girls; McClelland & Stewart, S&S, 1977; Cape, 1979 (Traducción al castellano: Chicas bailarinas, Lumen, Barcelona, 1998)

Murder in the Dark; Coach House Press, 1983 (Traducción al castellano por Isabel Carreras, Asesinato en la oscuridad, KRK, Oviedo, 1999)

Bluebeard's Egg; McClelland & Stewart, 1983; Houghton Mifflin, 1985.

Wilderness Tips, McClelland & Stewart, 1991; Doubleday, 1991; Bloomsbury, 1991.

Good Bones; Coach House Press, 1992; Bloomsbury, 1992; Doubleday, 1994.

 

Obra poética:

The Circle Game; Cranbrook Academy of Art, 1964 Contact Press, 1966; Anansi, 1967.

The Animals in That Country; Oxford University Press, 1969; Atlantic Little-Brown, 1968.

The Journals of Susanna Moodie; Oxford, 1970. (Traducción al castellano: Los diarios de Susanna Moodie, Lidia Taillefer, Pretextos, Valencia, 1995)

Procedures for Underground; Oxford, 1970; Atlantic Little-Brown, 1970.

Power Politics; Anansi, 1971; Harper & Row, 1973.

You Are Happy; Oxford, 1974; Harper & Row, 1975.

Selected Poems; Oxford, 1976; Simon & Schuster, 1978.

Two-Headed Poems; Oxford, 1978.

True Stories; Oxford; 1981.

Interlunar; Oxford, 1984.

Selected Poems II: Poems Selected and New, 1976-1986, Oxford, 1986; Houghton Mifflin, 1987.

Selected Poems 1966-1984, Oxford University Press, 1990.

Margaret Atwood Poems 1965-1975, Virago Press Limited, 1991.

Morning in the Burned House, McClelland & Stewart, 1995; Houghton Mifflin, 1995, Virago Press, 1995.

Eating Fire; Selected Poems, 1965-1995, Virago Press Limited, 1998.

 

Obra ensayística:

Survival: A Thematic Guide to Canadian Literature; Anansi, 1972.

Days of the Rebels 1815-1840; Toronto, Natural Science of Canada, 1977.

Second Words: Selected Critical Prose; Anansi, 1982.

Strange Things: The Malevolent North in Canadian Literature, Oxford University Press, 1995.

 

Obras para niños:

Princess Prunella and the Purple Peanut (1995)

 

ORIGINALES EN INGLES DE MARGARET ATWOOD

Versiones de Amparo Arróspide
Hislop Translators (Jurídicas y literarias).
Miembro de ACEtt traductores literarios


© Amparo Arróspide 1999
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero13/atwood.html