Espéculo

Reseñas, críticas y novedades



Floriano Martins

Alma em Chamas


 

Rolando Toro

El nombre de Floriano Martins ocupa un espacio privilegiado dentro de las letras latinoamericanas, tanto por su obra poética, cuanto por su profundo saber como ensayista, crítico e historiador de la literatura contemporánea.

Alma en Llamas es un conjunto de poemas sobre la condición humana y el destino.

Floriano Martins comunica en sus poemas la trayectoria existencial en medio de la "suntuosa paradoja" de vivir en la ambiguedad de los hechos cotidianos y la exactitud del infierno; un avanzar por esa nebulosa de posibilidades entre las tinieblas y el éxtasis.

Sus poemas constituyen una extraordinaria aventura, en torno al misterio del ser.

En medio del laberinto encuentra los carbones aún ardientes de un mítico sacrificio del comienzo del mundo.

La metáfora de "Los carbones de Goya" alude al proceso creador: es necesario pasar por el fuego para volver, teñido de negro, al esplendor de la vida.

El hombre se
Alimenta de los lazos fatales de sus delirios,
¡Oh viajero de las llamas eternas! Por entre
las vértebras agitadas de la noche, un hombre
sigue los pasos de su propia sombra.
Un hombre y su copa de intemperies.

El lenguaje de Floriano Martins, tanto en sus obras anteriores como Tumultúmulos, Cinzas do Sol, como em Alma en Llamas, pone en relieve las dimensiones caóticas y míticas de la existencia. Sus poemas son una permanente "creación actual" en el sentido de Alfredo Auersperg; ahonda en el tumulto, en la complejidad, en el caos creador.

Su proyecto poético es subversivo, ajeno a los valores convencionales, al formalismo y a la "poesía concreta".

Floriano Martins entra com determinación en las tinieblas del alma, sin eludir el éxtasis de vivir y la devoción por lo sagrado.

La experiencia del infierno genera la intuición del paraíso.

Preciso recordar aquí a Rainer Maria Rilke en unos versos de Los sonetos de Orfeo:

Sólo el que alzó la lira
También en las tinieblas
Podrá decir, presintiendo,
La infinita alabanza.

La poesía de Floriano Martins entra en la complejidad del hombre contemporáneo que ya no se engaña en jardines de ilusión; así descubre las rosas del vacío y la belleza de las tempestades; así su lenguaje alcanza un sentido épico-ontológico, la incandescencia del ser.

Martins invoca al destino de vivir con las obsesiones y tentaciones infernales, com hambre de infinito.

El relámpago abre su puerta, invade el ciego
Destino que irradia el hombre sumergido
En su dolor. Se desintegra el tiempo. La tierra
Es removida de cada cuerpo. Todo es propicio
A un hambre de huesos. El hombre apenas cae.

Las mareas subterráneas del viaje interior, arrastran al poeta hasta los arrecifes donde todo es posible: el vacío y el éxtasis, un acontecimiento sin redención y pleno de lucidez.

Al conjugar las metáforas del cielo y el infierno, crea el sentido de una ética y de una estética nuevas ajenas a los dioses y poderosa en el acto de devoción.

Después de Blake y Rimbaud, surge ahora el Alma en Llamas, el lenguaje que para vivir debe consumir su cuerpo, un lenguaje desvastador que, en su furia poética escribe sobre las cenizas ardientes del cuerpo su carta de amor.

ROLANDO TORO (Chile, 1924) Obra poética: Extasis del renacido. Editorial Galac. Caracas. 1992. Tras los pasos de Afrodita. Oasis Oaxaca. México. 1995. Lo imposible puede suceder. Oasis Oaxaca. México. 1995.


CARTA DE RECOMENDACIÓN

Jorge Rodríguez Padrón

 

Mi imaginario del Brasil se repite en blanco y negro cinematográfico: solitarios sertões y angulosos rostros de cangaceiro, mirando con ojos inexcrutables… Imagen demasiado tópica, tal vez; pero es la que ahora regresa, en este rostro inquietante pero de noble cordialidad al mismo tiempo, de un escritor nacido en el más septentrional de los paralelos de aquela vasto territorio: Floriano Martins (1957), recluido en su Fortaleza (Edo. de Ceará), pero disgregado por todos los vientos y lenguas que configuran esa otra imagen de vigoroso y desbordado mestizaje con que Brasil me regala, a través de aquella visión del mito órfico, en medio de oleadas de ritmo y violencia escondida, de nuevo con el cine. Si Guimarães Rosa, también Jorge Amado. Sobre mi mesa, tres, cuatro libros de este joven pero maduro escritor indesmayable, invencible, a quien me complazco en recomendar. Nunca acota el territorio de su obra; con derrochadora generosidad nos lo abre y regala a todos, para que convivamos con su entusiasmo: un banquete intelectual imposible de saborear si no es abandonándonos a la fuerza explosiva de los sentidos: fecundidad imparable; más que entusiasmo, una pasión de verdad lúcida.

Por la poesía, ante todo. Y, a través de ella, por el bullir de la palabra y su prodigiosa disgregación de sentidos. Pasión, luego, y no menor, por despejar interrogantes y abatir muros de recelo y torpe incomprensión que dificultan nuestro reconocimiento en la manquedad atlántica que nos prolonga en un doble viaje (encuentro, aceptación) tenazmente negado (o desfigurado) más que por las débiles convenciones políticas, con sus censurables componendas, por el recelo del poder literario o cultural, mucho más intransigente por el primero, parapetado trras un discurso cínico: su máscara más mentirosa. La mentira no figura ni en el código estético ni en el equipaje ético que sostienen la escritura desprendida y generosa de Floriano Martins. Digo, en su poesía, Alma em Chamas, como titula su obra reunida. ¿Alma suya, o más bien de la palabra que brinda esse aliento único, fervoroso? Nada de presunción narcisista, "diálogo com o mundo […] fecundo em sua multiplicidade". Nada de enajenación y aislamiento (esa torpieza), reclamo de, y convivencia con, diversidades y diferencias, sean en la escritura, en la música, en la pintura: un palimpsesto por el que se persigue, a tientas, como en un bosque enmarañado, un sentido para la palabra que lo es, por ello, para la vida.

Y como en su poesía, en el oficio agudo de lector. Como hiciera Borges, Martins nunca se declara buen escritor, "pero un buen lector sí, lo cual es más importante": ha recorrido de norte a sur el complejo mapa de la poesía iberoamericana, inquiriendo por sus más intrincadas razones (ejemplar, su Escritura Conquistada, diálogo suculento, otro banquete, con poetas de las dos tradiciones); se ha acercado, incluso, a nuestras pequeñas islas atlánticas de acá, leyendo con atención y amor y respeto a Agustín Espinosa, a Alonso Quesada, pero también a Luis Feria, a Manuel Padorno, a Lázaro Santa, a Eugenio Padorno o Andrés Sánchez Robayna. Lo tengo por uno de los nuestros; tanta clarividencia ha puesto en ese ejercicio, no en vano se sabe habitante de ese triángulo de espejos en donde nos reconocemos multiplicados. Hace muy poco, ha traducido –con soltura y delicadeza notables– una selección de poemas amorosos de García Lorca…

Pero también se vuelve sobre lo que le es más próximo: en su lectura de la poesía brasileña, acierta con el diagnóstico al resistirse a la convencional ordenación y a sus tópicos referentes (Oswald de Andrade, Carlos Drummond, João Cabral…), para decirnos que allí también son voces dignas de recordación José Alcides Pinto, José Santiago Naud, Ivan Junqueira, Uílcon Pereira, Sérgio Campos…; no disimula su malestar ante el cómodo mimetismo de un decir general que allí, también, parece extenderse como plétora: ¿"Terá a cópia da cópia cem anos de perdão?", se pregunta con no disimulada ironía; la misma con que invierte el título paciano (La búsqueda del comienzo) para aproximarse al surrealismo latinoamericano, en unos breves pero muy sustanciosos ensayos: Escrituras Surrealistas. O Começo da Busca. Homenaje, pero no ditirambo. Lectura seria de Enrique Molina o del grupo chileno Mandrágora, de Moro o Westphalen, de Sánchez Peláez o Ludwig Zeller o Raúl Henao, de la subversiva escritura de los venezolanos que habitaron bajo El techo de la ballena o dibujaron El perfil y la noche… El otro rostro, menos expuesto y celebrado, del surrealismo americano que no parte – como bien dice – de una derrota como en Europa, sino de "uma exacerbada fé em seu próprio destino". Nihilismo, aquél; éste, prosperidad.

Imparable Floriano Martins, lleno de innumerables proyectos; entrañable Floriano Martins: nos honra con su amistad, sin habernos visto jamás; y sin que el interés medie en la relación, exagera –excesivo siempre– la fe que pone en nuestra propia aventura crítica. Recomendable Floriano Martins: su apuesta no es por el éxito, sino por el trabajo bien hecho, por una sinceridad sin componendas, aunque ello – las más de la veces, en esta feria de vanidades de la literatura – se vuelva en su contra. Su palabra como entrega siempre: una palabra dada. Merece este reconocimiento, y nuestra gratitud.

Jorge Rodríguez Padrón (Islas Canarias, 1943) é um dos mais destacados críticos literários espanhóis. Tem dedicado parte considerável de sua obra ao estudo da poesia hispano-americana, em livros como Tentativas borgeanas (1989), Del ocio sagrado (1991) e El pájaro parado (1992). Autor de uma importante Antologia de poesía hispanoamericana 1915-1980 (1984), é um dos raros críticos em seu país que discutem com seriedade as relações entre poesia espanhola e hispano-americana, de que é exemplo o livro El sueño proliferante y otros ensayos (1993).

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero13/martins2.html



Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 1999