Poesía, Sociedad Anónima

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Pablo Mora



ACCIONISTAS


León Felipe y la canción eterna y anónima

Identificado con la figura de Prometeo, el benefactor de los hombres, y la de Jonás, el profeta del dolor y el desaliento, de ellos dos, surge el poeta y la esperanza, el hombre, quien se mide por su capacidad de transbordo y por su capacidad prometeica. (26)

Llega a decir León Felipe:

- Yo no soy nadie:

un ciego que no sabe cantar... ¡Dejadme dormir!

Y alguien, ese Viento que busca un embudo de trasvase, dice junto a mí, dándome con el pie:

"Aquí está, haré bocina con este hueco y viejo cono de metal;

meteré por él mi palabra y llenaré de vino nuevo la vieja cuba del mundo. ¡Levántate!"

Nos confiesa el poeta: "Yo no soy más que un hueco y viejo embudo de trasiego, abandonado en el repecho de la colina o en el rincón más oscuro de la cueva y por donde, a pesar de mi voluntad, que no quisiera más que dormir, el Viento sopla a veces, y articula unas palabras. Sin este Viento yo no he escrito jamás una letra". (27)

Para León Felipe "el poeta es carne encendida nada más. Y la Poesía, una llama sin tregua... El verso anterior al mío es una antorcha que traía en la mano el poeta delantero que me buscaba, y el verso que me sigue es una luz que está encendiendo otro en las sombras espesas de la noche, viendo mis señales". (28)

 

La poesía, de esta manera, se hace destino y entra a formar parte de la gran canción del hombre como juego luminoso de señales. "La Poesía entera del mundo – concluye León Felipe - tal vez sea un mismo y único poema… un viento encendido y genésico que da vuelta por la gran comba del universo; algo tan objetivo, tan material y tan necesario como la luz. ¡Tal vez sea la luz! ¡La luz! La luz en una dimensión que nosotros no conocemos todavía". (29)

"Los poemas impresos – nos corrobora León Felipe - siguen siendo borradores sin corregir ni terminar y abiertos a cualquier luminosa colaboración. Aún muerto el poeta que los inició, puede otro después venir a seguirlos, a modificarlos, a completarlos, a unificarlos y fundirlos en el Gran Poema Universal. Y tal vez sea el mismo y único poeta el que venga, porque acaso no haya más que un solo Poeta en el mundo: El-embudo-y-el-Viento…La gran curva revolucionaria del mundo la han trazado los grandes poetas y se prolonga bajo la curva infinita de su vuelo". (30)

Y reitera el poeta: "Toda mi poesía no es más que un solo y único poema. Creo que así debe ser y puede ser. Mi verso primero, escrito hace ya muchos años:

- No andes errante

y busca tu camino.

- Dejadme,

ya vendrá un viento fuerte que me lleve a mi sitio...

era ya una nota de una sola sinfonía y la piedra de una estructura única que comienzo ahora a ver con claridad… Ahora veo que yo no he escrito más que un solo poema, uno solo, éste. En él todo lo anterior y todo lo venidero tienen su sitio". (31)

Anduvo siempre León Felipe en busca de un nombre para su trajín, su quehacer poético, mas no lo encontró. Sabía que era una fuerza y una vaga conciencia llevadas por el Viento. Mas todo ello no supo cómo se llamaba.

 

Porque en la Tierra no hay más que una sola canción

que el Viento transporta como el polen sagrado y anónimo.

Y la gracia del Mundo está en cantar esa canción sin saber

quién la compuso.

Que queden solamente el hombre y la canción: la canción

del hombre,

la cual no tendrá nunca ni rúbrica ni dueño. Ni números ni fechas.

Nunca ha habido poetas.

Esa vieja canción la ha escrito el Viento.

Y la Poesía, la gran Poesía, como la gran Historia,

la seguirá haciendo, también, eternamente el Viento.

El poeta no existe... no es nadie.

"El poeta es un viejo y hueco embudo de trasiego,

abandonado en el repecho de la colina o en el rincón más oscuro de la cueva,

por donde el Viento sopla, a veces, y articula unas palabras…" (32)

 

Gabriel Celaya: Poesía, Sociedad Anónima

Fuego organizado, señal, llamada y llamarada, polen sagrado y anónimo, canción eterna y anónima del Mundo, en la historia dolorosa del Hombre, la Poesía y el Poeta, hijos del agua y de la tierra, volverán siempre en el corcel del viento. En el caso de León Felipe, su humana palabra, su agónica religiosidad, su protesta, su mensaje, su grito, su vaticinio, su doliente acento, su humanización colectiva, su alma colectiva, su conciencia colectiva, su deseo de afirmación humana, su profecía, serán acogidos por una generación española de jóvenes como Blas de Otero, José Hierro y Gabriel Celaya.

Justamente fue Gabriel Celaya quien mejor supo denominar el permanente anhelo de León Felipe: aquello que tanto lo desveló y que él no alcanzó a nombrar; quien supo dar nombre a lo que León Felipe no sabía cómo llamar: Poesía, Sociedad Anónima.

 

POESIA, SOCIEDAD ANÓNIMA

 

Como yo no soy yo, represento a cualquiera

y le presto mi voz a quien aún no la tenga;

o repito otras voces que siento como mías

aunque, hasta sin querer, siempre de otra manera.

Parezco personal, mas digo lo sabido

por otros hace siglos. O quizás, ayer mismo.

Ojalá me repitan sin recordar quien fui

como ahora yo repito a un anónimo amigo.

¡Oh futuro perfecto! No hay otra permanencia

que la de ser un eco corregido por otros

que no sabrán mi nombre, ni - espero - mi aventura.

Tampoco yo sé bien quién habla en mi conciencia.

Si algún día un muchacho nos plagia sin saberlo

y en él, lo ya sabido, vuelve a ser un invento,

estaremos en él, invisibles, reales,

como otros, ahora en mí, son corazón de un ave.

Es eso, y no los versos guardados en los libros,

lo que, venciendo el tiempo, sin forma durará

en la obra colectiva y anónima, aún en ciernes,

transformando y creando conciencia impersonal.

Gabriel Celaya (33)

 

Jorge Luis Borges, intemporal y anónimo

Lo sabía Jorge Luis Borges: La poesía vuelve como la aurora y el ocaso; las cosas que le ocurren a un hombre les ocurren a todos; en este mundo la belleza es común. (34)

 Al errar por las lentas galerías

Suelo sentir con vago horror sagrado

Que soy el otro, el muerto, que habrá dado

Los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema

De un yo plural y de una sola sombra?

¿Qué importa la palabra que me nombra

Si es indiviso y uno el anatema? (35)

(Poema de los dones)

 

Por el hecho de que el poema es inagotable

Y se confunde con la suma de las criaturas

Y no llegará jamás al último verso

Y varía según los hombres… (36)

  (Otro poema de los dones)

  Nadie como Borges tuvo "la ilusión de otro que se mira ajeno desde afuera y piensa que es el mismo a la vez de que es distinto" (37). El otro Borges que es y no es Borges sabía perfectamente que todas las obras son obra de un solo autor intemporal y anónimo dentro de "la utopía del libro infinito ya escrito o del libro que por otro uno escribe o por uno otro termina" (38). Puesto que "cada acto es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo" (39). Al tiempo que Borges dábale la razón a Schopenhauer en cuanto a que "yo soy los otros, cualquier hombre es todos los hombres", dábasela también a Ortega y Gasset al sostener que "un hombre es, a la larga, sus circunstancias". (40)

  Es decir, que, en suma, aquella forma creadora, aquella fuerza poética, aquella vis poetica que León Felipe no alcanzó a denominar, Borges junto con Celaya la ratifican como Poesía, Sociedad Anónima, "la canción eterna y anónima del Mundo".

 

Razón Poética

 Hombre y circunstancia han de confundirse como de hecho se confunden en el canto unánime y anónimo de la más honda y eterna poesía: la Poesía, Sociedad Anónima, expresión del sentir universal, de la humanización colectiva, del grito y del dolor universal, del yo universal, la que ha de ser capaz de fundir el cósmico pavor con la danza de las palabras, los hombres y los sueños.

Ante el enigma y el misterio, no queda sino el reto, a la luz del mejor espíritu del tiempo: volver al verbo, realizar en acto la musa social; deshilvanar las palabras en magma germinal donde el lenguaje recobre su poder genésico. Orientarse hacia una trascendencia en cuyo término nos espera el hombre. Sólo, entonces, así como la poesía fluye, eterna, en el espacio cósmico, palpitante girará en el espacio blanco de la hoja y la esperanza. Sólo, entonces, la razón poética podrá rescatar el mundo destruido por la razón científica y la razón política.

Definitivamente, aunque sea uno quien finalmente la haga, la poesía debe ser hecha por todos. (Lautréamont). Un poema es una suma de hombres y una combinación de palabras. (Homero Aridjis). La poesía es la instauración del ser con la palabra… Lo más antiguo de cuanto es antiguo viene en nuestro pensar detrás de nosotros y hacia nosotros. (Heidegger) La vida no es de nadie, todos somos la vida…no soy, no hay yo, siempre somos nosotros. (Octavio Paz) El hombre se hace hombre por los otros. (Tsonga, África del Sur). Los otros somos nosotros (Albert Béguin). Jamás la canción tuvo punto final. (Víctor Valera Mora). Intento encontrar otro párrafo. De añadirme a otro párrafo a continuación del punto final de mi ataúd. (Rafael Guerrero). No entiendo por qué escribo estos versos si sé muy bien que otros los escribieron por mí. (Gustavo Pereira). Tampoco yo sé bien quién habla en mi conciencia.(Gabriel Celaya).

Llegó el momento de hacernos solidarios. De caminar tras la nueva aurora. De tomar al cielo por asalto. De halar al mundo. De alzar la esperanza entre las manos. De fundir la razón mientras podamos. De fundar los sueños con palabras verdaderas, dignas, apasionadas; las que nos dirán cuándo, con qué fuerza, de qué modo asumir nuestro destino.

"No aullemos como perros solitarios en la noche del crimen. Carguemos con el fardo y echémonos animosamente a los caminos matinales que ilumina la esperanza". A coro en el asombro, trasnochemos, hasta que la noche gastada se quede en los ojos de los ciegos y nuevamente el mundo sea.

Tenemos un capital entre las manos: la palabra, claro de tierra; el poema, alma de la tierra; la poesía, paso de la tierra. Crezcamos juntos. Crucemos el umbral de la nostalgia. Todos, todos juntos, ¡caminemos tras la nueva aurora en compañía! ¡Halemos al mundo! ¡Asombrémonos! Tendremos tiempo de llegar a ser un hombre, luego no habrá más qué hacer. Seamos accionistas de esta nueva, antigua, eterna Poesía, Sociedad Anónima.

Rompamos todas las jaulas. De regreso del futuro, conquistemos la utopía. Tengamos un propósito y un por qué, si no queremos sucumbir. ¡Antes del alba fue la Poesía! Habrá de haber tiempo para la Poesía, si no quieren pueblos y hombres sucumbir. ¡Mientras quede en el mundo una palabra, habrá Poesía!

Sea la poesía testimonio del valor de la palabra, signo de hermandad, de solidaridad humana, de humanización colectiva. Universalización con esencia. Logro de aliento universal a partir del humus de la aldea. Canto al insomnio, a esa vigilia creadora, el verdadero reto. Valga como "explosión floral del espíritu". Si "la esperanza es un escuchar la melodía del futuro", Hijos del Mañana, demos tiempo al camino a que regrese.

Sea que hablemos de textualismo, experimentalismo, visualismo, trascendentalismo o compromiso; refirámonos o no a transgeneridad, fragmentariedad, intimismo, conceptualismo, mimetismo, hermetismo, coloquialismo o concretismo; sea que se aluda al erotismo, al individualismo o al citadinismo; nuestra poesía ha de responder a la circunstancia, construir la realidad al tiempo que la nombra; ha de crear al hombre nuevo. Testigos de excepción de la obra común, poeta y poesía han de ser a la vez la fuerza de la propia tierra, reconciliados con su más auténtica y cósmica trascendencia, alrededorizados por un aquí y un ahora de dimensión universal. Errabundaje, cósmica trashumancia, la Palabra, la Poesía, la Poesía, Sociedad Anónima, cabalga que cabalga en las tinieblas, ensancha que ensancha la raíz del hombre. Fuego que pasa, llama que corre, salta y se desliza. Desnuda, solitaria, insomne, en vela. Velando a pensamientos desatados. Solitaria insomne. A la orilla más pura de la calma.

 

LA SEMILLA DEL HOMBRE germinando

La oscuridad del hambre en emboscada

Los suspiros indígenas gargantas

pececillos aullando en la creciente

crujientes vendavales milenarios

los pliegues de los siglos cabizbajos

Por obra y gracia del insomnio el hombre

el hombre rayo que arde en la tormenta

alarido crispado en huracán

por fin él ocupándose del hombre

el hombre simplemente el hombre a solas

en paz consigo con su pena al hombro

Al descubierto hermano universal

guarango chontaduro cañahuate

chaguaramo apamate guayacán

samán araguaney o flamboyán

universal ceniza en singladura

en pulpa en hueso en lluvia en soledad

Los pájaros los árboles el hombre

el hombre a punta de hombre y tempestad

semilla germinal a la intemperie

andando andando andando andando andando


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© Pablo Mora 1999
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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