Poesía, Sociedad Anónima

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Pablo Mora


ACCIONES


Comunidad poética

Sumido en las tremebundas cárcavas del cósmico pavor, esclavo de las crujientes angustias de la humanidad, parafraseando a Unamuno (1), diríamos que el hombre de hoy nunca separa su dolor del común dolor humano, consciente de que sólo el dolor común nos santifica, convencido de que el sentimiento no es de nadie en sí, sino nuestro. En efecto, "la esencia del hombre se halla solamente en la comunidad, en la unión de hombre y hombre" (2). "El hecho fundamental –dice Buber– de la existencia humana es el hombre con el hombre" (3). Damos, así, en lo puramente humano a través de las relaciones intersubjetivas: en el "descubrimiento del prójimo"; puesto que "el hombre está situado": Sartre, "el hombre-es-en-el-mundo": Heidegger; "yo soy yo y mi circunstancia": Ortega y Gasset, según las confirmaciones más intensas de la manifiesta interpretación y unificación del mundo actual. (4)

En razón del concomitante "ser en el mundo", el "ser en" es "ser con" otros. El "ser ahí" en cuanto gestarse histórico, en cuanto "destino individual" nos lleva a un "gestarse con", a un "ser con el otro", al "destino colectivo" (5). Es decir, que en su "ir viviendo" e "ir creando" el ser – poeta va siendo, dándose, realizándose, mancomunadamente, en colectiva creación. A tenor de esta humana realidad, a la poesía de hoy la caracteriza una peculiar sensibilidad, atenta a los gemidos, sueños o utopías del mundo, en convivencia y coexistencia con los avatares que nos circundan. "Poema, poematizar, es realizarse con arreglo a su propia sensibilidad y dentro de las tormentas y calmas del medio circundante. La poesía es eterna relación de diálogos, revelación, luz…es hervor y escalofrío y horizonte luminoso". (6)

Esta socialidad de la historia en la que está inmerso el hombre, el poeta, nos la explica así José Ortega y Gasset: "Lo que un hombre o una obra del hombre es, no empieza con su existencia… se halla preformado en la colectividad donde comienza a vivir. Este precederse en gran parte a sí mismo, este ser antes de ser, da a la condición del hombre un carácter de inexorable continuidad. Ningún hombre empieza a ser hombre; ningún hombre estrena la Humanidad, sino que todo hombre continúa lo humano que ya existía" (7). Así que una época y un tiempo nos constituyen a partir de una vida social acumulada. Envuelta en el hormigón de la cultura, la aparente autonomía creadora, inserta en una determinada herencia, nos remonta a un humanismo universal donde fluye la creatividad asida a la continuidad de la historia. De donde se diría que vivir, por tanto, es "con-vivir, coexistir, tramarse en una red sutilísima de relaciones, apoyarse lo uno en lo otro, alimentarse mutuamente, conllevarse, potenciarse". (8)

La visión del mundo preponderante hoy "se entenderá como sustancialmente comulgatoria" (9). Hombre en el mundo, el hombre – poeta actual vive, se realiza, se proyecta en comunidad, en concomitancia con los demás hombres, en permanente, ecuménica dialogicidad. En sintonía con la hora menguada, angustiosa, de su mundo, el hombre – poeta integra una Sociedad Anónima en la que deposita "el estado de desconcierto y agonía de que dan señales muchos de los espíritus más alertas de la hora presente" (10). "El decir del poeta encarna en la comunión poética… el hombre es su imagen: él mismo y aquel otro… La poesía es entrar en el ser… búsqueda de los otros, descubrimiento de la otredad. El acto mediante el cual el hombre se funda y se revela a sí mismo ( en los otros) es la poesía". (11)

Otredad que nos lleva a la nostredad, es decir, que sólo una como egotredad es esencial y fundamental para un existir comunitario, para una comunidad poética, en la que el hombre – poeta convive y coexiste comunitaria, solidariamente, en acto continuo de creación, de sociocreación. Puesto que el "hombre es apetito perpetuo de ser otro (dentro) de la permanente "otredad" en que consiste ser hombre". De donde se deriva y confirma la validez de "la antigua nostalgia de una poesía hecha por todos y para todos" (12) a modo de una auténtica poesía colectiva, de una real Poesía, Sociedad Anónima para los poetas que fueron, que son y que vendrán.

El poeta de hoy, así la poesía, participan de "una honda palpitación común". Entre asombro y desasosiego, a través de su noche insomne, pertenecen a una Corporación o Sociedad Anónima donde los dueños son los propios accionistas con vida perpetua, mediante el levantamiento de un capital, quizás el más antiguo, el de los sueños y la palabra, siempre, desde la primigenia mañana del Génesis, con un supremo poder de Utopía y Creación.

Frente a un mundo altamente descalabrado, en alarido permanente, al poeta no le resta sino poner su creación, su poesía, al servicio de la cruda realidad humana, considerando su obra "como notas de un conjunto, fuera del cual carece de vida y de sentido" (13). Je est un autre dice Rimbaud. Je suis l’ autre había ya escrito Nerval. Yo soy yo y mi circunstancia enfatizó Ortega y Gasset, convencido de que su obra es, por esencia y presencia, circunstancial, puesto que jamás ha hecho el hombre cosa alguna en el mundo que no fuera circunstancial. (14)

Sea que confiemos en una inicial ego creación, siempre fincaremos nuestra vivencialidad, convivialidad, en las relaciones intersubjetivas provenientes de nuestras co creaciones y socio creaciones, puesto que sólo podremos conocernos partiendo del otro y de los otros, hasta tener que ser otro para ser sí mismo. La libertad individual, la capacidad o la potencialidad de nuestras "creaciones" sólo se llegan a conocer a través de nuestras vivencias mutuas, compartidas, ya que el hombre se hace y crece en comunión con los demás hombres. Así, igualmente, la poiesis de hoy, inmersa en un crucial campo intelectual dentro de una muy peculiar atmósfera o clima cultural, se nos revela en una no menos específica consufrencia - empatía, simpatía - donde la erlebnis o experiencia vivida hace que una como Comunidad Poética represente hoy al total tejido creador que convive en nuestro entorno finisecular en crisis, es decir, en incesante juicio, evaluación, ponderación, como oportunidad de ser, hacerse y proyectarse.

Nunca como hoy, en este transbordo universal en que la humanidad se halla, fue más urgente administrar, enarbolar una conciencia colectiva. Porque podrá todo naufragar, siempre que poeta y poesía sobrevivan. Podrá de todo prescindirse, mientras no se prescinda de la Poesía. Habrá de haber tiempo para la Poesía.

Diríamos que la globalización que, en el orden económico – político y dentro de sus desviaciones inflacionarias, alienantes y dependentistas, acarrea tan graves secuelas, en tratándose de la Comunidad de los Poetas del Orbe, hermanados en una tarea común de liberación ecuménica, hoy tiene más razón de ser en su valencia positiva, frente a la alborada de un milenio en el que la Poesía ha de tener como "principal función iluminar en los hombres su alma para que aprendan que la felicidad ha de ser gregaria o no será" (15). Tal como, en decir de André Malraux: "El tercer milenio será místico o no será". Y agregaríamos: Será poiético o no será. Sólo, entonces, se revelará la gran palabra. "La gran palabra que será el clamor del hombre en el infinito, que será el alarido de los continentes y los mares hacia el cielo embrujado y la tierra escamoteada, el canto del ser realizando su gran sueño, el canto de la nueva conciencia, el canto total del hombre total… del verbo creador, del verbo cósmico". (16)


Convivialidad creadora

Cuando la paz es el mayor anhelo que se cierne sobre la entera humanidad, es esa misma paz la que unifica, hermana las voces de los hombres en su ruego común. Ejemplo de ello las nuevas cajas de resonancia que tienen asiento en Génova, Caracas y Medellín, para citar sólo tres. Los regios y fructíferos Festivales de Poesía allí realizados testimonian a las claras que la Poesía sigue como nunca en pie, estableciendo las Agendas de la Paz desde la conciencia insomne encenagada, pero dispuesta a la vigilia creadora en los albores de una nueva centuria, convencidos todos con Neruda de que no se celebrarán los funerales de la Poesía en el Año 2000; de que "la primavera de los hombres está en el pan con que han de nutrirse y en la paz desde la que es necesario que convivan". (17)

El hombre audiovisual contemporáneo, hombre universalizado, partícipe de una insólita convivialidad de introspección, al disponer o disfrutar de la ubicuidad, la instantaneidad, la compresencia psíquica, es decir, de una omnicontemporaneidad histórica; adscrito y absorto en una "videológica" caracterizada por las líneas maestras del nuevo sistema comunicacional: interactividad, movilidad, convertibilidad, conectabilidad, omnipresencia y mundialización (18); actor privilegiado del sistema nervioso más complejo que la raza humana haya imaginado jamás; protagonista de una internavegación gracias al apogeo electrónico; dispone de una descomunal omnicomprensividad a modo de motivación globalizada que hace que, a pesar de las innumerables formas de ser y presentarse, una común poiesis signe hoy a toda creatividad.

Sabedores de que en función de creación toda standarización, y menos en el campo de la creación, es improcedente; hemos de reconocer que día a día se yergue sobre la humanidad globalizada una poiesis a modo de obra colectiva inspirada en el mismo dolor cósmico, en el mismo alarido, junto a la eterna letanía del dolor humano, puesto que "una única luz nos imanta y nos hermana un único dolor" – un’unica luce ci calamita, ci affratella un unico dolore - en feliz decir de Roberto Mussapi.

"El Poeta se constituye como el punto de convergencia de lo visible con lo invisible, en el centro de un misterio que proyecta su sentido último a cada uno de los otros, que comparten esa misma experiencia cósmica" (19). El poeta, hombre que vive con todos los hombres en soledad y asombro compartidos; la poesía, consubstanciada con la alienación y sueños de la Historia, consciente del eterno desgarramiento humano. Rasgadura, dolor cósmico, omnicomprensividad, que a la vez desemboca en una convivialidad creadora a través de la intertextualidad creadora donde "todo texto se constituye como mosaico de citas, todo texto es absorción y transformación de otro texto" 820) o "refundición de algo ya dicho que se repite calculadamente" como pensaba Mallarmé. (21)

De hecho, cuando nace un verdadero poeta, nos recuerda Albert Béguin, se expresa en el lenguaje de la tribu, "siempre será un poeta que trabaje para la obra común que no pertenece sólo a los poetas sino a los hombres… Lejos de excluir a los demás, de borrar la comunión, la crea, la expande y liga indisolublemente el destino individual en el destino de los demás" (22), sobre todo en el de los demás poetas de ayer, de hoy y de mañana a modo de un concomitante lirismo cósmico o comunión de creación. "Los otros somos nosotros". El alma humana, el poeta cósmico, encuentra "su lugar en la unidad cósmica" (23). Lejos de un individuo separado, el poeta pertenece a una cósmica visión; sobrepasa su existencia individual y asegura su inserción en la vida cósmica (24). Y concluye enfáticamente Albert Béguin en sus indagaciones acerca de Creación y Destino: "Milagro de la poesía verdadera: que al ser siempre confesión de aflicción y lamento por la miseria terrenal, sólo existe desde el momento en que reconcilia al hombre con su universo y, con tantas tinieblas, recompone la luz". (25)

En definitiva, estamos frente a una Poesía, Sociedad Anónima, frente a una organización fundada en la interactividad y la convertibilidad gracias a la convivialidad, omnicontemporaniedad y omnicomprensividad por la vía expedita de la intertextualidad

Poesía, Sociedad Anónima en cuanto somos una sola voz quienes escribimos ahora conjuntamente con los que escribieron antes de nosotros y con los que escribirán después. Sociedad Anónima que significa la solidaridad humana que todos tenemos, la posición de humanidad solidaria ante la espiritualidad de la especie. Poesía, Sociedad Anónima, no sólo referida al presente sino también con trascendencia futura, entendiendo la Poesía como una especie de metalógica o metalenguaje o metaespiritualidad que está, como si dijéramos, dentro de la herencia de la especie, al interior de una herencia poética. En fin, Sociedad Anónima que significa la solidaridad humana que todos tenemos, la posición de humanidad solidaria ante la espiritualidad de la especie. (María Luisa Alonso).


Accionistas

   


© Pablo Mora 1999
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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