Entrevista con Marcos Ricardo Barnatán

Borges, más allá del centenario

Gabriel Contreras


   

Marcos Ricardo Barnatán es el autor de Borges, biografía total, publicada en España y en Bogotá. Es un investigador que se distingue como uno de los testigos sistemáticos de la vida y la obra del narrador argentino Jorge Luis Borges.

Ha escrito numerosos textos dedicados a la prosa borgiana, y recientemente se presentó en Barcelona para hablar públicamente de su trabajo como biógrafo del escritor argentino más celebrado de la segunda mitad del siglo XX.

Esta es una entrevista exclusiva con Marcos Ricardo Barnatán.


 

-Estamos más allá de los primeros cien años de Borges. Todo indica que Borges no se cuece al primer hervor.

-Un momento: hay Borges para rato. Esto no se acaba aquí. A mí, vaya, me tocó participar activamente en el Año Borges, especialmente porque desde hace mucho que me he dedicado al estudio y la difusión de su obra en España, desde los años setenta.

Yo comencé con las actividades del Año Borges en Sevilla. España, por lo que se ve, le ha dado bastante eco a Borges. A finales del Año Borges, participé en un curso internacional en Granada, un curso armado por la universidad... Se realizó también, en Italia, específicamente en Venecia, una exposición itinerante y un curso dedicado a lo borgesco en la Biblioteca Marquiana; y hay que considerar también los materiales de una exposición plástica que se presentaron en París...

En agosto, verás, en agosto de 1999 estuve en Buenos Aires, en el Museo de Bellas Artes, donde se ofrecieron conferencias, lecturas de poemas, proyección de películas. Vaya, incluso en Estocolmo ocurrió más o menos lo mismo, aunque con el detalle del trabajo teatral, que corrió a cargo de los chilenos y los uruguayos, esa gente que fue a dar ahí a causa de las dictaduras...

En fin, que se pudo ver, por ejemplo, en Suecia, La estrategia de la araña, de Bernardo Bertolucci, una película basada en El tema del traidor y del héroe de Borges, una película realmente memorable. Y por fin tengo que mencionar a Roma, donde los actos fueron muy concurridos. Aparte de Francia y España, Italia creo que es la tierra donde Borges es más querido, más respetado y más leído.

-Es curioso, pero usted contrajo el virus de esa generosa enfermedad que consiste en estar obsesionado con la obra de Borges en los días en los que no se hablaba más que del boom.

-Borges no estaba representado por Carmen Balcels. Borges es mayor a todos los representantes del boom. Su aparición en Europa comienza a partir de 1961. Habrá que recordar que en esos días, la asociación de Editores le otorgó el premio Formentor. Ese premio lo compartió con Samuel Beckett, quien poco después ganaría el Nobel.

Aquello se dividió, porque los sajones querían darle el premio a Beckett y los hispanos a Borges, de modo acabaron por compartirlo.

A partir de ahí, más allá del dinero que el premio representaba, que no era mucho, Ficciones mereció un tratamiento especial, tuvo una difusión popular, realmente amplia. Luego Borges se fue a Harvard, a Texas, a México, recorrió América Latina, y en el 63 vino a París y a Madrid.

Después, está bien claro, ese virus de la obra borgiana fue creciendo, expandiéndose entre el público masivo. Vaya, los tours de conferencias que iba ofreciendo el maestro, lo fueron convirtiendo en una especie de gurú literario, un personaje desvalido, frágil que, en inglés, en castellano o en francés, iba hablando por ahí de Homero, de Stevenson, de Coleridge...

Y junto a todo ello está el soporte de una obra extensa, sorprendente, rica y variada. Todo eso, unido, forjó la idea de un escritor latinoamericano no sólo tocado por el color local, sino capaz también de ofrecer una lectura distinta de Europa, de la cultura europea.

-Acabó por transformar a los europeos.

-Borges, que se hizo fuera de la tradición europea, acabó influyendo dentro de la tradición europea. Claro, como estaba a salvo de los nacionalismos, podía mezclar con toda soltura y libertad la tradición de Shakespeare con la de Cervantes y la de Dante.

-En términos de procedimientos, ¿cómo se desarrolló la biografía de Borges, un caso tan particular, que pareciera carecer de vida privada?

-A primera vista, Borges resulta un hombre gris. No tiene, por supuesto, esas dotes de aventurero que tuvo, por ejemplo, Hemingway u otros escritores más vitalistas. Hemingway estuvo en la guerra, cazaba elefantes, pescaba entre tiburones. Borges no.

Pese a eso, la biografía de Borges es muy interesante. Se trata de un viajero que anduvo de aquí para allá desde muy joven. A los 14 años viene a Europa con sus padres y se encuentra con la primera guerra mundial. Ahí mismo, en Ginebra cercada, se empieza a contactar con las primeras vanguardias literarias de la época. Viene a España cuando termina la guerra y participa con los ultraístas. Publica sus primero textos en Sevilla, y a partir de entonces difunde estas escuelas, estas posturas, en Buenos Aires.

Tiempo después, ahí mismo en Argentina, su vida se vuelve más oscura. Se convierte básicamente en un lector, en un bibliotecario. Y de pronto se ve envuelto en la historia argentina, un poco por casualidad. Acaba siendo, sin proponérselo, un opositor al peronismo, por razones de su antifascismo.

-Antiperonista hasta el final, con o sin Perón.

-En el 55 cae Perón y Borges es nombrado director de la Biblioteca Nacional.

Paralelo a todo ello está el tejido de su vida amorosa. Es muy enamoradizo. Tiene muchos sinsabores, desamores, hasta que en los años sesenta se casa con una novia de juventud, a la que accede cuando ella ya ha enviudado. Eso rompió una ligazón de muchos en los que vivió soltero y un poco atado a su madre.

Hay que tomar en cuenta también que en 1955 Borges queda totalmente ciego. La vida le prohibió leer y escribir, sus grandes pasiones.

Así, sus dos grandes amigos, Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña, se convierten en las luces que le permiten mejorar y aderezar su vida en Buenos Aires.

-¿Cómo fue cocinada esta biografía total?

-Lo conocí cuando yo era muy joven. Tenía 17 años y no tenía gran interés en su obra. Me preocupaban mucho más los asuntos políticos. Vaya, los jóvenes no lo habíamos leído, pero teníamos muchos prejuicios en su contra, prejuicios que nos venían desde la extrema izquierda y de la extrema derecha. Los jóvenes argentinos de esos días pensábamos sobre todo en el Ché Guevara.

En el 65, me vine a España. Y fue aquí donde me puse a leer a Borges, sistemáticamente, apasionadamente. Me devolví a Argentina con el pretexto de mi servicio militar y me puse a seguir a Borges. Iba a los restaurantes donde él comía, escuchaba cada una de sus conferencias, espiaba de qué hablaba con sus visitantes. Le tenía mucho respeto y a su lado yo resultaba un tímido incurable. Hasta que un día me decidí, le llamé por teléfono y me dediqué a conversar con él, en su casa. Desde entonces comenzamos a vernos en su casa de Buenos Aires, en España, donde pudiéramos. Esa posibilidad se convirtió en una rutina que duró hasta el día de su muerte, en los años ochenta.

-¿Que tanto se puede esperar de María Kodama como portadora o representante final de los textos de Borges?

-Ella fue la compañera de sus últimas décadas. Fue algo más que su secretaria, y eso Borges lo demostraba a quienes lo conocíamos en realidad. Bueno, pues se casó con ella al final de su vida... Y María, María se ha dedicado en cuerpo y alma a la difusión de la obra borgiana, aunque efectivamente es muy criticada... Lo que pasa, creo, es que los viejos amigos de Borges se han sentido postergados por la presencia de Kodama, y lo mismo muchas mujeres a las que les hubiera gustado casarse con él; ellas, digo yo, se sintieron despechadas, desplazadas.

-¿Qué falta por conocer de la herencia de Borges?

-Falta sobre todo un aparato crítico; falta una edición comentada de sus obras completas. Es curioso, pero eso es algo que ya más o menos existe en italiano, en francés, en inglés, pero no ha aparecido una versión critica considerable en español. Muy pronto incluso se va a publicar la obra de Borges en chino, al igual que la biografía que yo le dediqué.

-¿El centenario se terminó el 31 de diciembre del 99?

-No señor, yo creo que va a continuar cuando menos hasta agosto del año 2000.

-¿Podemos esperar más inéditos de Borges?

-En cuanto a obra literaria, a estas alturas no hay nada inédito. Se han reconstruido todos sus libros juveniles; se han reconstruido los trabajos de la época ultraísta; se han antologado los textos de revistas... Lo único que está por verse, es tal vez algo de su correspondencia. Aunque de eso ya hay un tomo publicado. Nada más.


© Gabriel Contreras 2000
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero15/barnatan.html