De la manipulación histórica
en La ciudad de los prodigios

 

Dr. Eduardo Ruiz Tosaus*


 

   

Desde un punto de vista existencial, la novela histórica esconde la lógica preocupación humana por un pasado ya irrecuperable si no es desde las movedizas arenas de la memoria y también, ineludiblemente, esconde la intención de que el pasado pueda abrir horizontes de futuro y trasgredir así de alguna forma la ineludible irreversibilidad del tiempo. El texto historiográfico es como una invitación a re-vivir el pasado conviviendo con los antepasados, su mentalidad y sus problemas (que muchas veces se han heredado en nuestros días); crea como la ilusión de haber transgredido la irreversibilidad del tiempo porque alimenta la memoria y crea consciencia histórica en el sentido de una correlación sistemática entre recuerdos del pasado, interpretación del presente y expectativa de futuro. En el fondo subyace la reflexión que Aristóteles realizaba ya en su Poética : el historiador narra lo que ha sucedido y el literato lo que podría suceder. Pero esta definición no es del todo aplicable a la novela histórica que plantea, por ejemplo, nuestro autor, porque entre los ingredientes imaginarios se mezclan elementos verídicos que describen acontecimientos auténticos del pasado.

Eduardo Mendoza no plantea sus novelas como entes históricos sino como valoraciones subjetivas (y, por tanto, manipulables) de un hecho histórico que, paradójicamente, también ha sufrido diversas manipulaciones desde su inicio. De ahí que se mezclen en sus narraciones desde el conocimiento más profundo y científico de la realidad que describe, hasta la manipulación más ostentosa de esos hechos por mor de presentarlos siempre bajo el humor, la ironía y la parodia.

La novela histórica que escribe el novelista barcelonés se convierte así en una parodia siempre envuelta en una sutil ironía que impide la identificación con la materia tratada. La historia se muestra así como espejo del presente. Es evidente que el motivo de esta reconstrucción pseudohistórica no es otro que cuestionar y transgredir la realidad, ponerla en entredicho, dudar incluso de ella y tratar de pasar la historia que recogen los libros por el tamiz de la intrahistoria, teniendo siempre como aliado el humor y la ironía.

Voy a tratar de ejemplificar en La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza toda esta nueva concepción original que el novelista aporta al concepto de ¨novela histórica¨. Es bien sabido que el trasfondo histórico de la novela no persigue simplemente una finalidad estética o una ubicación necesaria para dotar de verosimilitud al relato, sino que es también el análisis pormenorizado de una época recientemente pasada pero con claras relaciones de similitud con el presente desde el que escribe el novelista

Ya desde su inicio, la novela hace manifiesto su propósito de incluir datos objetivos copiosos sobre el pasado de Barcelona. Mendoza, como ha declarado en algunas ocasiones1, hace práctica su ideal de historiador y, como en El caso Savolta , se decide a contar la "intrahistoria" de un periodo cronológico de la ciudad de Barcelona. El narrador se concede plena libertad para aglutinar lo importante con lo secundario o trivial, lo cierto con lo falso, para excluir y silenciar, para resumir siglos en líneas o abundar excesivamente en detalles nimios. Se problematizan así categorías naturalmente asumidas respecto a la Historia y la literatura. Y el hecho de que el narrador omita sugiere que los historiadores han procedido de la misma manera.

Por ejemplo, el narrador se condece la licencia de "desconocer" a ciencia cierta la fecha del nacimiento de Onofre, de quien se ofrece el dato cronológico del bautizo (pág. 15). Sin embargo, no dudará en recrearnos su particular versión histórica de hechos aparentemente nimios como el de la pistola de la emperatriz Sissí. El narrador cruza a voluntad la frontera entre lo confiable y lo no confiable, hecho que se magnifica con el peculiar tratamiento fabulatorio de la Historia. Así, la novela explota las convenciones básicas del realismo (omnisciencia, espacio y tiempo) y, al mismo tiempo, las viola y transgrede, característica esencial en la narrativa de Mendoza.

Al contrario de Galdós, Mendoza no utiliza la novela para historiar a España, sino para integrar la Historia a la ficción, con todas las implicaciones al respecto. La Historia es un componente más del discurso novelístico y, por tanto, no recibe ningún tratamiento diferenciado, sometiéndose a la práctica general de uso y abuso paródicos.

El autor omnisciente se identifica con el cronista que relata desde el presente y no duda en aportar fuentes escritas de la época, cuando ello es necesario. Siguiendo los datos que nos proporciona la novela, podemos descubrir cómo Mendoza se ha documentado vastamente para transferir a su novela un carácter de gran verosimilitud.2

Podemos poner varios ejemplos de estas informaciones recogidas por el novelista. En la página 165 de nuestra novela, se afirma que la densidad de la ciudad de Barcelona a mediados del XIX era de 770 habitantes por hectárea. El dato, absolutamente correcto, pudo ser recogido por Mendoza del libro de I. Cerdà del año 1855 Noticias estadísticas de Barcelona .

Asimismo, se incluyen datos estadísticos (página 17) que provienen del Censo de población de 1897 . Todos los datos que acumula sobre las Exposiciones son absolutamente verídicos y están recogidos de libros oficiales de los certámenes: extensión de los Pabellones (58, 84, 89), trabajadores empleados (35), origen de novedades como la fuente mágica (114), presupuestos (117), historia de la ciudad (166)...

Esta información recogida aparece, por ejemplo, en libros oficiales emitidos por el Ayuntamiento de Barcelona (L´Exposició Universal de Barcelona de 1888 de Josep Maria Garrut, 1976) o en los propios fondos del Archivo Histórico de la ciudad (Ca L´Ardiaca) y la Biblioteca de Catalunya como la Guía oficial de la Exposición Internacional de Barcelona 1929, Barcelona, Joaquín Horta Impresor. 64 páginas; el Diario Oficial de la Exposición Internacional Barcelona 1929, o el Catálogo oficial de la Exposición Internacional de Barcelona, Barcelona, Joaquín Horta Impresor.

También, un interesante documento probablemente utilizado sea el Álbum fotográfico de la Exposición Universal de 1888, elaborado por la empresa fotográfica que tuvo esta concesión en la Exposición: Audouard y Cia. Este álbum, que contiene 60 fotografías, recoge gráficamente todos los interiores y exteriores del certamen: edificios, paseos, ambientes...

Sin embargo, la fuente de información de donde extrae más datos Mendoza para ubicar históricamente su novela es del periódico La Exposición. Órgano oficial de la Exposición Universal de Barcelona en 1888.

Este periódico, dirigido por Salvador Carrera, tenía su sede en el Pabellón de la Prensa de la Exposición y salía a la calle cada diez días, repasando todas las noticias relacionadas con el certamen. El primer número publicado salió a la venta el 27 de agosto de 1886 y el último el 30 de septiembre de 1889.

Sólo en los capítulos dedicados a la Exposición de 1888, Mendoza introduce mediante el uso de la cursiva 17 referencias directas a periódicos de la época que hablaban de aspectos relacionados con esta Exposición de 1888. También en este punto, la investigación exhaustiva del narrador le ha llevado a buscar el mayor grado de verosimilitud posible. Vamos ahora a intentar demostrar este aspecto comparando las noticias tal y como se ubican en el espacio de la novela con las noticias tal y como aparecieron en los periódicos de la época. Colocaremos el texto de Mendoza y señalaremos la fuente de la información:

Página 37

Por lo demás, apunta un diario de la época, la población no ofrece bastantes atractivos para hacer grata la estancia al forastero en ella por algunos días.

La información se recoge en La Exposición del 15 y 25 de octubre de 1887, páginas 10 y 3 respectivamente. En este caso, se hace un comentario de estas palabras que se publicaron en El Diluvio de los días 8 y 11 de octubre de ese año. Este artículo, contrario a la Exposición, lo firmaba el "Centre Català" de Valentí Almirall, grupo radicalmente contrario a la Exposición.

El mismo artículo apareció en el periódico de este grupo, Butlletí del Centre Catalá, 18873.

Página 38

En Barcelona, fuera de la benignidad de su clima, de lo excelente de su situación, de sus antiguos monumentos y de algo, muy poco, debido a la iniciativa de los particulares, no estamos...

La información recogida en La Exposición, edición del 1 de noviembre de 1886, página 2, es un comentario a una carta dirigida a un periódico barcelonés de la época, y firmado por "un catalán de pura raza". Efectivamente, como afirma el narrador, era una larga carta de más de tres páginas donde este anónimo "catalán de pura raza" exponía de un modo constructivo los obstáculos que observaba en la realización de la Exposición.

Página 38

Otros expresaban sus reservas de modo más conciso, como un diario del 22 de septiembre de 1866, que encabezaba su editorial con este epígrafe: Comercialmente hablando, ¿constituye la Exposición un beneficio o una plaga?

La fuente de este comentario procede del artículo del diario El Consultor financiero publicado el 22 de septiembre de 1886 y recogido en la edición de La Exposición del 1 de octubre de 1886, página 7.

Página 39

También influía en la opinión pública un factor importantísimo: que la primera Exposición Universal que se celebraba en España se celebraría en Barcelona y no en Madrid. Este hecho había sido ya comentado en los periódicos de la capital. Estos mismos periódicos habían llegado a la conclusión penosa pero incuestionable de que así había de ser. Las comunicaciones entre Barcelona y el resto del mundo, tanto por mar como por tierra, la hacen más apta que ninguna otra ciudad de la Península para la atracción de forasteros, dijeron.

La información es totalmente fidedigna. Diversos periódicos de Madrid "dieron su brazo a torcer" ante la celebración en Barcelona del certamen. Concretamente en La Exposición del 27 de agosto de 1886, página 4, se hacía eco de este comentario aparecido en el periódico La Época de Madrid.

Página 42

A finales de 1886 aparecen consignadas ya en la prensa las primeras concesiones de servicios. El servicio de water-closets y lavabos se ha adjudicado, sujeto en un todo á las condiciones que ya se conocen, al Sr. Fraxedas y Florit. Este inteligente concesionario...

La fuente de esta información vuelve a ser La Exposición; este periódico publicaba las bases de adjudicación de los "Restaurantes cafés" y "water closets" en su edición del 10 de noviembre de 1886, pág. 2; las condiciones del concurso en la edición del 1 de diciembre de 1886, pág. 3; finalmente, la concesión a "Fraxedas i Florit" apareció en la edición del 29 de diciembre de 1886, en su página 3.

Página 45

Lo único que no sobraba era el dinero para pagar a tanta gente ni a los proveedores de materias primas. Madrid, según frase acuñada por un periódico satírico de la época, tenía sujetos los cordones de la bolsa con los dientes.

La imagen que expresa aquí el narrador está extraída, ciertamente, del periódico satírico que con más fuerza (y humor) se opuso al inicio de la Exposición: L´Esquella de la Torratxa. Periódich satírich. Este periódico, de tirada semanal y editado por la Llibrería Espanyola, dedicaba prácticamente la mitad de su publicación de entre 1886 y 1888 a criticar cualquier aspecto relacionado con la Exposición. En este caso, su punta de mira fue la financiación del certamen (hay varias caricaturas de Sagasta y el alcalde Rius peleándose por una saca de billetes) y estas palabras y similares podemos encontrarlas, por ejemplo, en la edición del 8 de enero de 1887, página 21.

A modo de anécdota podemos explicar que la "debilidad" de L´ Esquella era la figura del alcalde Rius i Taulet y, principalmente, sus patillas. Son muy interesantes las caricaturas que le dedica (véase la edición del 1 de enero de 1887, pág. 9 ó la del 5 de marzo de ese mismo año, página 91).

También aflora el sarcasmo y la ironía cuando relata el famoso viaje de Rius a Madrid para recaudar dinero, en su edición del 12 de febrero de 1887, página 61 :

A horas d´ara ´ls madrilenyos están mirant y admirant las patillas de D. Francisco de Paula. 'L qual vá sortir l´altre dia de Barcelona ab tota la pompa y majestat corresponents á tant ceremoniós personatje. L´acompanyan tres regidors, lo secretari del Ajuntament, un masser y fins lo porter del sèu despaig. S´ignora si hi va també ´l perruquer encarregat de que no se li embullin las patillas.

Página 49

En efecto, ya en 1886, cuando aún faltaban dos años para la inauguración, un periódico había advertido de que acudirán constantemente a Barcelona forasteros dispuestos á formar concepto de su belleza y adelantos , por lo cual, añade, el ornato público, lo propio de...

La opinión procede y se recoge de La Exposición , en su edición del 16 de septiembre de 1886, página 2.

Página 50

No pasaba día últimamente sin que los periódicos hicieran sugerencias: construir el alcantarillado de la parte nueva, proponía uno; hacer desaparecer los barracones que afean la plaza Cataluña , proponía otro; dotar al Paseo de Colón de bancos de piedra ; mejorar los barrios extremos como el del Poble Sech, que habrán de recorrer quienes...

Una de las labores fundamentales de La Exposición , sobre todo en sus páginas iniciales, era la de recoger las informaciones y noticias que sobre la Exposición recogían diarios nacionales y extranjeros. En este caso, Mendoza sigue la edición del 16 de septiembre de 1886, página 2 donde el diario barcelonés El Diluvio proponía diversas soluciones a los problemas de la Exposición.

Página 57

Era tal la cantidad de material empleado diariamente en las obras de la Exposición, refiere un periódico de esas fechas, que están casi agotados los hornos de ladrillería, sucediendo lo propio...

La información aparece en el apartado de "Noticias" de La Exposición, edición del 10 de enero de 1888, página 10.

Página 58

En la prensa barcelonesa el entusiasmo inicial se había enfriado; ahora menudeaban los ataques. Tal vez, decimos, convendría que tanto esfuerzo y tanto dinero se aplicasen á cosas más necesarias...

La opinión expresada aquí procede de uno de los baluartes de la oposición a la Exposición de 1888: el "Centre Català" de Valentí Almirall. Este abogado y político utilizó el periódico Butlletí del Centre Català (más tarde La Veu del Centre Català ) para verter sus opiniones contrarias al certamen. En este caso, estas palabras están extraídas del manifiesto que publicó en el Butlletí el 21 de septiembre de 1887.

Página 58

Otros lo hacían en términos aún más duros: Per qualsevol que coneixi la matèria, és clar i evident com la llum del dia que l´Exposició Universal de Barcelona tal i como la projecten els que s´han col.locat al front d´ella...

La información se recoge en La Exposición del 15 y 25 de octubre de 1887, páginas 10 y 3 respectivamente. En este caso, se hace un comentario de estas palabras que se publicaron en El Diluvio de los días 8 y 11 de octubre de ese año. Este artículo, contrario a la Exposición, lo firmaba el "Centre Català" de Valentí Almirall, grupo radicalmente contrario a la Exposición.

El mismo artículo apareció en el periódico de este grupo, Butlletí del Centre Catalá , número 5, del 6 de septiembre de 1887, pág. 1.

Página 62

La luz eléctrica, que había de acabar con la oscuridad en las ciudades para siempre, estaba aún en mantillas y su uso suscitaba todo tipo de reservas. La luz artificial no debería deslumbrar ni oscilar, pero sí ser abundante sin que caliente el ojo , dice una revista aparecida en 1886. Luces brillantes no debieron emplearse nunca...

La información deja entrever una pequeña transgresión o "mentirijilla" de Mendoza. Estas palabras no aparecen en ninguna revista de 1886 sino en La Exposición , en su edición del 8 de enero de 1887, página 10. Lo que ha hecho el autor ha sido dividir una misma noticia (oftalmológica, en este caso) en dos supuestamente diferentes. La primera parte de la noticia se encuentra en la siguiente incrustación mientras que la segunda son estas palabras.

Página 62

Otro periódico de Barcelona de ese mismo año, por el contrario, afirma que la luz eléctrica sería, según el profesor Chon de Breslau, eminente oculista, de mayor preferencia á cualquier otra para leer y escribir, si fuese fija y abundante.

La fuente de referencia de esta curiosa noticia procede también La Exposición , en su edición del 8 de enero de 1887, página 10. Se trata de la primera parte de la noticia oftalmológica. El texto continuaba con las palabras que hemos visto arriba.

Página 69

Ese mismo mes publicaba un periódico de Barcelona esta noticia: Ha sido sometido á la Junta Directiva de la Exposición el proyecto de un edificio en forma de iglesia, para la exposición de objetos del culto católico, levantado...

La noticia sobre la construcción de esta iglesia aparece en La Exposición , 31 de octubre de 1887, página 10.

Página 69

Y unos días más tarde, esta otra noticia: Fijamente podemos asegurar que el conocido industrial de esta ciudad, D. Onofre Caba, elaborador, con patente de invención, de la sal purificada que tiene "La Paloma"...

La noticia, a pesar de su carácter extraño y algo humorístico es real; esta noticia aparecía en La Exposición, edición del 15 de noviembre de 1887, página 10.

Página 104

En vísperas de la inauguración de la Exposición Universal las autoridades se habían comprometido a limpiar Barcelona de indeseables. Desde hace algún tiempo nuestras autoridades muestran singular empeño en librarnos de esa plaga de vagos, rufianes y gentes de mal vivir que no pudiendo ejercer en las localidades pequeñas... dice un periódico de la época.

La información está recogida también de La Exposición , edición del 16 de septiembre de 1886, página 2.

Página 109

Los diarios no hablaban más que de esto. Cada uno de los visitantes, al volver a su país, decían, queda convertido en un apóstol y propagador de cuanto ha visto, oído y aprendido.

La fuente de este comentario vuelve a ser el artículo del diario El Consultor financiero publicado el 22 de septiembre de 1886 y recogido en la edición de La Exposición del 1 de octubre de 1886, página 7.

Vemos, pues, que las noticias periodísticas centran buena parte del estudio histórico que realiza el narrador. En algunas de estas incrustaciones, Mendoza se centra intencionadamente en observar la respuesta de algunos periódicos madrileños a la noticia del proyecto de la Exposición de Barcelona:

Este hecho había sido ya comentado en los periódicos de la capital. Estos mismos periódicos habían llegado a la conclusión penosa pero incuestionable de que así había de ser. Las comunicaciones entre Barcelona y el resto del mundo, tanto por mar como por tierra, la hacen más apta que ninguna otra ciudad de la Península para la atracción de forasteros, dijeron. (La ciudad de los prodigios, pág. 39)

Su excelente clima, su hermosa situación topográfica, la importancia de su puerto que tanto favorecería el transporte de los objetos y productos que hayan de figurar en el certamen, lo económico de la vida en relación con otras capitales y, sobre todo, con Madrid, su espíritu esencialmente industrial, todo designa a Barcelona para un certamen de esta naturaleza. (La Época , 12 de agosto de 1886).

En otros casos, se hace referencia a las sugerencias que desde los periódicos se proponían:

No pasaba día últimamente sin que los periódicos hicieran sugerencias: construir el alcantarillado de la parte nueva , proponía uno; hacer desaparecer los barracones que afean la plaza Cataluña , proponía otro; dotar al paseo de Colón de bancos de piedra; mejorar los barrios extremos como el del Poble Sech, que habrán de recorrer quienes aprovechen su estancia . (La ciudad de los prodigios , pág. 50)

Importa, por consiguiente, que impulse obras públicas, que favorezca la edificación de fondas y hoteles, que dé a sus magníficas cercanías de San Gervasio, Gracia y Sans, el esplendor que merecen, que sin gran esfuerzo aquella hermosa zona podría convertirse en un nuevo Versalles. (La Época , 12 de agosto de 1886)

No falta tampoco en la narración, referencias a los opositores de la celebración de la Exposición:

Todos coincidían en calificar esta organización de "muy moderna". Otra cosa es que la opinión pública fuera unánime respecto a la viabilidad del proyecto. Por lo demás, apunta un diario de la época, la población no ofrece bastantes atractivos para hacer grata la estancia al forastero en ella por algunos días.

(...) En Barcelona, fuera de la benignidad de su clima, de lo excelente de su situación, de sus antiguos monumentos y de algo, muy poco, debido a la inicitaiva de los particulares, no estamos al nivel de las demás poblaciones de Europa. (La ciudad de los prodigios, págs. 37-38)

Para cualquiera que conozca la materia, es claro y evidente como la luz del día que la Exposición Universal de Barcelona tal y como la proyectan los que se han colocado al frente de ella, o no llegará a realizarse o se hará en tales condiciones, que pondrá en ridículo a Barcelona en particular y a Cataluña en general, produciendo la ruina completa de nuestro Municipio. (Butlletí del Centre Catalá, 1887. La traducción es mía)

Hemos de observar, por tanto, cómo Mendoza ha trascrito literalmente en este texto de la página 58 la noticia aparecida en el Butlletí :

Otros lo hacían en términos aún más duros: Per qualsevol que coneixi la matèria, és clar i evident com la llum del dia que l´Exposició Universal de Barcelona tal i com la projecten els que s´han col.locat al front d´ella, o no arribarà a realitzar-se o es farà en tals condicions, que posarà en ridícul a Barcelona en particular i a Catalunya en general, produint la ruïna completa del nostra Municipi 4.

Las anécdotas que envolvieron a la Exposición tienen también su eco en nuestra novela. Comparemos una de estas anécdotas ahora con un libro editado por el Ayuntamiento de Barcelona sobre el tema:

No era cosa de que en plena Exposición el globo rompiera las amarras y se fuera a merced el viento con la canastilla llena de turistas aterrorizados. La atención al "tourista" como se decía entonces, era el centro de todos los cuidados de aquellos días. (La ciudad de los prodigios, pág. 109)

Vemos que en diferentes lugares de las publicaciones contemporáneas se habla de los futuros touristas (sic) que visitarán Barcelona con motivo del próximo certamen. Como vemos el nombre ya estaba en uso, aunque la primera sílaba se escribía como en su origen inglés. (Josep Maria Garrut, L´Exposició Universal de Barcelona de 1888 pág. 25. La anécdota también se recoge en el diario La Exposición del 1 de octubre de 1886, pág. 3. Traducción propia.)

Cualquier detalle aparentemente nimio utilizado por el novelista tiene su correspondencia en la información que ha utilizado; en la página 42 de nuestra novela podemos leer:

Cuando todo el parque de la Ciudadela estuvo patas arriba el Ayuntamiento invitó a los corresponsales de prensa a que lo visitaran. Como acicate a su interés fueron obsequiados con un banquete cuyo menú da testimonio de la vocación cosmopolita de los anfitriones: Potage: Bisque d´écrevises à l´américaine. -Relèves: Loup a la genevoise. -Entrées: Poulardes de Mans à la Toulouse, tronches de filet à la Godard. -Legumes: Petit pois au berre. -Rots: Perdreaux jeunes sur crustades, galantines de dindes trufées. -Entremets: Bisquits Martin decorés. -Ananas et Goteauv. -Dessert Assorti. -Vinos: Oporto, Chateau Iquem, Bordeaux y Champagne Ch. Mumm.

Una vez más, la base de la información que maneja Mendoza es correcta. Según La Exposición del 16 de septiembre de 1886, en su página 5, el Ayuntamiento de Barcelona invitó a periodistas italianos y barceloneses a una comida para agradecer su atención hacia el certamen.

Finalmente, el narrador no sólo recoge de libros oficiales como los diarios de La Exposición textos literales, sino que ha sabido recoger también cualquier tipo de dato, anécdota o información que pudiera servirle para ambientar su novela. Citaremos las más destacadas:

-Las nevadas y heladas producidas durante la construcción de la Exposición: La ciudad de los prodigios, pág. 88, La Exposición, 18 de diciembre de 1886, pág. 2 y 11 y 12 de febrero de 1887.

-Fechas de las innovaciones de Barcelona en cuanto a diligencias, alumbrado de gas y centrales eléctricas: La ciudad de los prodigios, pág. 17, La Exposición, 5 de febrero de 1887, pág. 6.

-Presupuestos de la Exposición: La ciudad de los prodigios, pág. 117, La Exposición, 30 de noviembre de 1887, pág. 5 y ss.

-Participación de caballos sementales en la Exposición: La ciudad de los prodigios, pág 110, La Exposición, 10 de marzo de 1888, pág. 12.

-El robo de sustancias alucinógenas destinadas a la Exposición por parte de Onofre. Estas plantas se exponían en el Pabellón de Paraguay: La ciudad de los prodigios, pág 98, La Exposición 31 de diciembre de 1887, pág. 6.

-Buques de guerra participantes en el certamen: La ciudad de los prodigios, pág 117, La Exposición, 27 de mayo de 1888, pág. 2.

-Celebraciones ante la clausura de la Exposición: La ciudad de los prodigios , pág 117, La Exposición, 9 de diciembre de 1888.

-Datos, estadísticas, porcentajes: desde la edición del 10 de febrero de 1888, La Exposición , a cargo de su colaborador Manuel Escudé Bartolí, realizó un profundo análisis de la ciudad de Barcelona desde su historia hasta los años de la Exposición de 1888. Particularmente interesante eran los datos estadísticos y geográficos que proporcionaba el periodista y que probablemente Mendoza pudo considerar.

Este deseo de recrear un periodo histórico determinado no se centra sólo en el periodo comprendido entre las Exposiciones. Aunque el texto se centra en la Barcelona de finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, la novela se inicia con una descripción de la ciudad en sus inicios históricos, cuando era todavía una colonia de Cartago. Como indica Gonzalo Navajas5, la narración progresa cronológicamente con los sucesivos colonizadores de la ciudad pasando por la época romana y árabe. Hay abundancia de nombres, fechas y efemérides dejando en evidencia que se quiere fijar el carácter objetivo de los acontecimientos que se están tratando. La figura central, Onofre Bouvila, aparece con frecuencia como un pretexto narrativo en torno al cual estructurar la descripción minuciosa de Barcelona.

El propósito documental sobre la historia de Barcelona no se limita sólo a las páginas introductorias de la novela sino que se extiende a lo largo de todo el texto. La novela dedica amplio espacio a los planes urbanos de la ciudad, su Ensanche, el plan Cerdá, y proporciona un sumario escrupuloso de la situación demográfica de Barcelona en el momento de la preparación e inauguración de las dos Exposiciones Universales. La geografía y orografía se añaden a los otros componentes de la historia ciudadana para hacer la descripción más completa.

El narrador se visualiza a sí mismo como una fuente documental de información para un lector al que se juzga como no informado sobre los pormenores de lo que se le presenta. La novela adopta aquí la función de crónica de un momento lejano en el tiempo y sobre el que el narrador posee un dominio obvio, muy superior al de sus lectores. El texto pretende instruir y lo hace en torno a aspectos irrebatibles sobre los que el lector debe asentir inequívocamente a no ser que desconfíe de la fiabilidad documental del texto: minuciosidad en la exposición, precisión cronológica, exposición ostentosa de nombres y personajes... Es, por lo tanto, un narrador visible y seguro; sabe más que el lector sobre los hechos que presenta y utiliza ese saber especial para establecer una jerarquía dentro de la comunicación y para potenciar, además, aspectos de la historia del pasado que han sido elididos de la historia oficial más aparente del período. La credibilidad textual, si no absoluta, es grande ya que el lector común de esta obra carece de conocimiento suficiente para verificar los datos que se le proponen. Al mismo tiempo, el carácter masivo y riguroso de esa información hace que el lector abandone su posible resistencia frente a la veracidad de lo que se le propone. La omniscencia del narrador, por lo tanto, cuestiona la visión de la historia que se nos da de modo convencional y, además, realza la presencia del narrador que sabe que su conocimiento es incontestable.

Pongamos algún ejemplo; cuando Onofre se adentra en la industria cinematográfica, contrata a un original director, posterior inventor, según la novela, de una tradición muy arraigada:

Por fin fue contratado un viejo fotógrafo sin trabajo, de origen centroeuropeo, tiñoso y desabrido, llamado Faustino Zuckermann. (...) Le respondieron que Faustino Zuckermann no estaba en condiciones de trabajar, que no se tenía en pie. Que dirija sentado, respondió. En esto le imitaron luego muchos directores famosos. (pág. 293)

o, siguiendo la faceta cinematográfica, la supuesta invención de King Kong:

En estos casos, sigue refiriendo la crónica, solía verse aparecer en lo alto de estas torres un anciano de aspecto famélico y desaliñado que agitaba el puño como tratando ingenuamente de derribar de un sopapo el avión irreverente mientras cubría de denuestos al piloto. El protagonista de esta escena pintoresca (que había de inspirar años después una escena parecida, hoy ya clásica, de la película King Kong ) no era otro que Antoni Gaudí i Cornet... (pág. 348)

En La ciudad de los prodigios, incluso las figuras centrales son inseguras; no se revela si fueron alguna vez figuras reales o si son meramente una invención de la novela para presentar personajes-tipo de una época, como, por ejemplo, en la "novelización" del Plan Cerdà o en la del palacete (el laberinto de Horta). Sin embargo, la novela nos deja en la incertidumbre y es el mismo lector quien debe procurarse sus propias respuestas inconclusas al respecto.

Es en esa "Barcelona prodigiosa" donde todo puede suceder y donde el autor "hace nacer" todos los grandes mitos contemporáneos6.

 

NOTAS:

  1. Lo que sí me habría gustado, pero esto lo he descubierto a posteriori, es ser historiador. Tengo pasión por la Historia. Y habría sido un historiador de archivo o de fichero. (Ajoblanco , noviembre 1986, pág. 54)

  2. "He querido investigar un tiempo muy cercano y, a la vez, muy diferente del nuestro. Me he documentado mucho, pero desechando luego los datos concretos, para que los hechos históricos quedasen como fondo y conseguir así una mezcla de realismo y de ficción. Época , 16 de junio de 1986, pág. 151.

  3. Estos artículos contrarios a la Exposición se publicaron concretamente el 5 de septiembre de 1887, el 18 de septiembre de 1887 y, dispersos, entre el 3 de diciembre de 1887 y el 7 de abril de 1888. Sobre la figura y evolución de Valentí Almirall, es interesante la consulta del libro de Josep M. Figueres (1990): Valentí Almirall. Forjador del catalanisme polític, Barcelona, Generalitat de Catalunya.

  4. Esta noticia del Butlletí también se recoge en Garrut (1976), pág. 17.

  5. Navajas, Gonzalo (1996): Más allá de la posmodernidad. Estética de la nueva novela y cine españoles . Barcelona, Ed. EUB, págs. 31 y ss.

  6. En Barcelona modernista , se explicaba así: "En muchos casos no hemos vacilado en dejarnos guiar por la memoria colectiva, a sabiendas de que ésta tergiversa los hechos o los confunde, o los mezcla, de que unas veces los simplifica y otras los enriquece, buscando más lo paradigmático que lo verdadero" (pág. 11)

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA :

  • Navajas, Gonzalo (1996): Más allá de la posmodernidad. Estética de la nueva novela y cine españoles . Barcelona, Ed. EUB, págs. 31 y ss.

  • Entrevista con Eduardo Mendoza, Ajoblanco, noviembre 1986, pág. 54

  • Entrevista con Eduardo Mendoza Época , 16 de junio de 1986, pág. 151


(*) Eduardo Ruiz Tosaus obtuvo su grado de Doctor por la UNED con la Tesis titulada "La narrativa de Eduardo Mendoza, paradigma de la transgresión (1975-1996)"

 

© Eduardo Ruiz Tosaus 2001
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero17/ciudad.html