"El Diablo y la Monja"
La literatura fantástica como control femenino en el XIX mexicano

Dr. Juan Carlos Ramírez-Pimienta
Profesor de lengua y literatura hispanica
Arizona Western College


   

Cuando se piensa en literatura fantástica hispanoamericana la región que de inmediato viene a la mente es el Cono Sur, principalmente la Argentina y el Uruguay. Efectivamente, ya desde el siglo pasado la zona era productora de textos fantásticos pues, de acuerdo a Paul Verdevoye, los primeros cuentos fantásticos del Río de la Plata aparecieron en la década de 1830.1

Bastante menos conocida es la literatura fantástica mexicana, en particular la del siglo XIX. Según nos dice Cynthia K. Duncan en su artículo "Roa Barcena y la tradición fantástica mexicana": "[M]uy pocos pensarían en México como la cuna de una literatura tan distanciada de la realidad objetiva circundante." (95) Empero, un poco más adelante agrega que lo anterior es:

Una generalización que ignora una corriente de la literatura fantástica en México que apareció más o menos simultáneamente a la de la Argentina y continúa hasta ahora. Es verdad que el cuento fantástico no ha sido cultivado por un número muy grande de escritores mexicanos, en comparación con otros países, pero los que han trabajado con lo fantástico en México han sido y son algunos de los más talentosos del siglo XIX y XX, y las obras producidas por ellos son de un mérito excepcional. (96)2

En esta nota analizaré un cuento fantástico de Manuel Payno, un autor que, si bien es más conocido por sus extensas novelas por entregas El fistol del diablo y Los bandidos de Río Frío, también practicó el relato corto. El cuento que nos concierne lleva por título "El Diablo y la Monja: Cuento fantástico" y apareció en el primer número de la revista El álbum mexicano en 1849.

"El Diablo y la Monja" es un cuento que tiene como propósito el adoctrinamiento de las jóvenes lectoras. El relato se propone reforzar el orden patriarcal al presentar normas de conductas para las lectoras del Album Mexicano, revista que ensayaba en sus páginas un proyecto de homogeneización enunciado desde el mismo gentilicio del título. Lo anterior se hace evidente desde el inicio del texto cuando el autor se refiere a su lector deseado: "las lectoras, a quien va dedicada esta verídica narración." (246)3 Este énfasis en "normalizar" a las jóvenes mexicanas no se da, por supuesto, solamente en esta revista ni en este cuento. Unos años antes de que apareciera el Album, en México se publicaban revistas con títulos tales como Presente amistoso a las señoritas mexicanas (1837-1841) y El recreo de las familias (1837-1838) que también estaban abocadas a dar normas de conducta a las lectoras.

"El Diablo y la Monja" comienza con una descripción de un pasatiempo infantil al parecer muy popular en esos tiempos. El juego lleva por nombre el diablo y la monja y consiste en un grupo de muchachos y muchachas que se dan la mano formando un círculo. Uno de los jóvenes hace de diablo y una joven "la más linda; y la más tímida de las niñas hace a la monja." (246). A continuación, el diablo persigue a la monja que entra y sale del círculo siendo ayudada por los jóvenes que lo forman quienes "la escudan y la defienden, y para esto se estrechan fuertemente unas veces, formando con sus cuerpos un parapeto; otras se extienden y le dejan un lugar para que escape de las garras del diablo." (246)

El narrador se propone hacer saber a sus jóvenes lectoras "la filosofía de ese inocente juego" (246) que, como veremos a continuación no es tan inocente:


La historia del diablo y la monja se repite casi todos los días. Apenas las mujeres han salido de la niñez, cuando comienzan los peligros a rodearlas. Mientras más hermosa es una joven, con más afán se empeña el diablo en arrancarla de la mano de la virtud y conducirla por un sendero de flores, como dicen los místicos. La lucha se establece entre los preceptos de una madre virtuosa y las inclinaciones de la naturaleza. Las virtudes, a semejanza de los niños candorosos, que forman, para jugar, el círculo de que hemos hablado, la escudan, la abrigan, la defienden. (246)

El cuento está organizado en siete secciones. La primera, titulada "una reflexión de lo moral" y que recién cité describe el juego infantil. La segunda comienza a narrar la historia detrás de este pasatiempo. Esta sección lleva por título "el voto indiscreto" y nos cuenta de la tristeza de los españoles Alfonso de Guevara y Leonor de Jiménez por no tener descendencia a pesar de llevar varios años de matrimonio. Después de prometerle a la Virgen del Pilar consagrar su hijo o hija al servicio de dios si esta les hacía el milagro de darles un bebé, la pareja parte a Cuenca, su ciudad natal, donde a los meses les nace una niña a la que llamaron Beatriz y – se nos dice - criaron alejada del mundo y sobreprotegida.

La tercera sección ("la taberna de tío Paco") introduce el elemento fantástico al cuento. En esta sección un grupo de diablos narra sus proezas de los recientes días. En la taberna están reunidos el demonio del capricho, el de la avaricia, el de la ira y, por último, el de la lujuria, único personificado en figura femenina: "Era de tez morena, de brillantes ojos aceitunados, de dientes muy blancos, y de labios muy frescos. Su cabello negro como el ébano bajaba haciendo graciosas onditas por los lados de su frente, y se recogía por detrás con unos listones."(248) Es en esta reunión que los demonios se confabulan para lograr la perdición de Beatriz, quien para entonces ya es una adolescente:

Hay en un convento de carmelitas una monja, hermosísima, de diez y seis años de edad, y de una virtud a toda prueba. Desde que entró al convento estoy conspirando contra su alma , y mis trabajos han sido infructuosos. Es, pues, necesario que todos nos juntemos y procuremos arrancarla de las manos de los ángeles, que la cuidan y la defienden (248)

El cuarto segmento nos lleva al convento de las carmelitas. Tres años han pasado desde la reunión diabólica y las fuerzas del mal no han logrado afectar a Beatriz de quien se dice que "era feliz porque era inocente y porque su alma estaba perfectamente limpia y tranquila como los lagos cristalinos en una apacible tarde de verano." (249) Sin embargo, al llegar a los diez y nueve años Beatriz comienza a sentir una inquietud que comunicó a otra monja quien, a la sazón, resulta ser el ya mencionado demonio de la lujuria.

La quinta sección lleva por título "las tentaciones". En este fragmento Beatriz y su nueva amiga la monja-demonio salen del convento por la noche, abordan un coche negro guiado por un cochero negro también. Después de un rato llegan a una casa donde mudan de ropas quedando elegantemente vestidas. Guiadas por el cochero suben al segundo piso de la mansión y entran en diferentes cuartos donde Beatriz es tentada por diversos pecados; el de la avaricia personificado en los juegos de azar, el de la sensualidad representado por jóvenes "gallardos" y mujeres "lindísimas" y el de la gula.

Todos estos placeres son desconocidos para la joven ya que toda su vida la ha pasado protegida. Empero, Beatriz no cede a ninguna de las tentaciones. El narrador nos lo confirma : "El lector ha podido observar, sin embargo, que la monja había podido escapar de las garras del diablo, y que las virtudes, enlazadas de la mano, escudándola y formando, como hemos referido respecto de los niños, un círculo, la habían librado de la persecución de Satanás." (251)

La sexta sección se titula "la compasión" y en ella encontramos a Beatriz arrepentida por haber roto las reglas del convento. Su "amiga" la monja-demonio no ha podido convencerla de volver a salir del claustro. Sin embargo, los diablos no desisten e intentan hacerla caer una vez más. En esta ocasión la tentación llega en la persona de "un joven de veintiséis años, de grandes ojos azules, de cabellos rubios y de unas facciones varoniles y perfectas." (253) De noche, mientras la monja paseaba, el joven entra al convento "herido" - supuestamente - huyendo de sus agresores. Beatriz se compadece y decide esconderlo y curarlo. Al pasar los días la joven se va sintiendo más y más atraída por don Gastón - que así se llama el sujeto - quien además de apostura tiene el don de la palabra; el galán logra convencerla de que huya a la América con él.

En el séptimo y final episodio ("el rapto" ) don Gastón y doña Beatriz salen del convento y montan dos caballos negros dispuestos por "un esclavo africano de una estatura colosal " (254). Los caballos, al sentir peso, parten en un galope frenético. Después de cuatro días de viaje llegan al puerto de Palos donde se embarcan para la América. Luego de mes y medio de navegar, al llegar a las costas de la Florida el mar, que hasta entonces había estado tranquilo, se embraveció. Beatriz tuvo miedo, se llenó de arrepentimiento y comenzó a orar provocando el enojo de Gastón. De repente se escucha una voz "dulce y armoniosa" que dice: "Has sido perjura con tu Dios, y el amor de una criatura te ha hecho abandonar la virtud; pero un arrepentimiento sincero es capaz de borrar las más grandes faltas de la vida" (255) La joven pide perdón sincero mientras el buque se parte en dos hundiéndose "en los abismos del mar." (255) El último párrafo le da un giro a la historia al salvarse Beatriz milagrosamente:

Multitud de monstruos marinos rodearon a Beatriz, que apareció un momento después sobre las ondas; pero cuando la iban a devorar, fue arrebatada por los ángeles, y en medio de las tinieblas de la tempestad, se vio levantar de las aguas una fantasma blanca, que dejando un rastro de luz, se perdió en la profundidad de las nubes. Beatriz había tenido un arrepentimiento verdadero, y alcanzado el perdón de Dios. (255)

"El Diablo y la Monja" es una historia fantástica que refuerza los valores de la sociedad mexicana de mediados del siglo XIX. El control social se hace evidente en el caso de Beatriz. La lección es clara; el mal se presenta en muy diversas formas y la mujer debe estar preparada para enfrentarlo y poder resistir la tentación. Aunque Beatriz "cedió" no debemos olvidar que lo que la movió a recoger a Gastón herido fue la compasión, un acto bueno en sí. Al final la joven fue perdonada después de un sincero arrepentimiento. El propósito del cuento es claro y va dirigido, como lo dice el narrador, "particularmente a las lectoras." (246) El relato se propone prepararlas para la "lucha que tienen que sostener desde los quince hasta los treinta años" (246) como depositarias de la honra masculina y en el proceso el cuento también muestra los temores de la sociedad mexicana de mediados del XIX.

Hay muchos elementos contextuales que deben ser tomados en consideración al analizar esta historia. ¿Cómo pasar por alto que el relato se publica inmediatamente después de la invasión norteamericana a México? En la novela El fistol del diablo Payno nos presenta a Satanás (su Rugiero) como acompañante del ejercito invasor. En "El Diablo y la Monja" el demonio que Gastón personifica nos es descrito con características anglosajonas (rubio, de ojos azules etc.). Es curioso que éste sea el diablo más seductor acaso como la mezcla de odio y admiración que los Estados Unidos inspiran en los intelectuales mexicanos del XIX. En este punto de la historia de México la relación entre los dos países es muy ambivalente. Por una parte existe el resentimiento por la guerra y el despojo de los territorios del norte y, por otra, admiración por el rápido progreso económico y democrático del vecino país (hay que recordar que las primeras constituciones mexicanas abrevarán de los postulados de su contraparte estadounidense.)

Finalmente, tenemos el polo opuesto de la cuestión racial; esclavos y criados negros como ayudantes de las fuerzas del mal. El color negro juega un papel preponderante en la simbología de lo demoníaco en el relato; los coches infernales son siempre negros igual que los corceles. Una lectura cultural nos muestra como trasfondo una tensión racial en la que el mexicano del siglo XIX se siente amenazado por los dos polos; el "enemigo" blanco y el negro.4 Sin embargo, los prejuicios raciales hacen una distinción incluso en la "maldad" al presentarnos a los criados negros como autómatas callados y siempre al servicio del apuesto demonio blanco.

 

Notas:

  1. Ver "Orígenes y trayectoria de la literatura fantástica en el Río de la Plata hasta principios del siglo XX" en El relato fantástico en España e Hispanoamérica. Madrid: Quinto centenario, 1991.

  2. Ya diversos especialistas se han encargado de probar que lo fantástico en la literatura Mexicana es más abundante de lo que usualmente se ha creído. Ver como ejemplo los trabajos de Ross Larson (Fantasy and Immagination: Mexican Narrative Tempe: Arizona State University, 1977) y María Elvira Bermúdez ("La fantasía en la literatura mexicana" en Otros mundos otros juegos: Fantasía y realismo mágico en Iberoamérica. Lansing: Michigan State University, 1975.)

  3. En todas las citas del cuento hemos decidido actualizar la ortografía.

  4. En diversos textos fantásticos es común que lo fantástico se vea representado en forma racial. Sirva como ejemplo "La casa endiablada" (Cuentos fantásticos. Buenos Aires: Librería Hachette, 1957) del argentino Eduardo Ladislao Holmberg.

 

Obras citadas:

Duncan, Cynthia. "Roa Bárcena y la tradición fantástica mexicana." Escritura. XV.29 (1990): 95-110.

Jackson, Rosemary. Fantasy: The Literature of Subversion. London: Routledge, 1993.

Lasarte, Pedro. "José María Roa Bárcena y la narración fantástica." Chasqui. 20.21 (1991): 10- 16.

Monleón, José. A Specter is Haunting Europe: A Sociohistorical Approach to the Fantastic. Princeton: Princeton University Press, 1990.

Payno, Manuel. El fistol del diablo. México: Porrúa, 1981.

————. Los bandidos de Río Frío. México: Porrúa, 1985.

Todorov, Tzvetan. The Fantastic: A Structural Approach to a Literary Genre. Ithaca: Cornell University Press, 1989.

Verdevoye, Paul. "Orígenes y trayectoria de la literatura fantástica en el Río de la Plata hasta principios del siglo XX." En El relato fantástico en España e Hispanoamérica. Madrid: Quinto centenario, 1991.

 

© Juan Carlos Ramírez-Pimienta 2001
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero17/diablo.html