Georges Perec
Colección de sueños: agitar antes de usar


David Pérez García
Periodista


 

   

Este artículo se dedica a estudiar la figura de Georges Perec, uno de los máximos representantes -junto a Raymond Queneau y François Le Lionnais- de la Literatura potencial, ese intento de "proporcionar formas literarias susceptibles de promover creaciones novedosas". La edición de "El secuestro" coincidió hace un par de años con un redescubrimiento internacional de este hombre empeñado en redimir a las cosas -"de lo que nunca se mira porque estamos, o creemos estarlo, demasiado acostumbrados a ver"- del anonimato de lo cotidiano. La particular concepción que Perec tiene del ser humano es estudiada en este artículo al repaso de su perfil literario.


   Se puede decir que el estilo de Perec encaja con lo que Kant -quien dice estar avalado en esto por Montesquieu y D'Alembert 1- habría atribuido a los franceses, más cercano a lo bello que a lo sublime, y recuerdo que para Kant lo sublime es algo más elevado que lo bello. "El gusto, con respecto a la perfección poética o retórica en Francia, incide más en lo bello", afirma. "El francés -continúa- sacrificará sin pensarlo algo de la verdad a una ocurrencia" 2. En definitiva, y para dejar al alemán, debo relacionar a Perec con lo que aquél llamó "espíritu de pequeñeces" -espirit de bagatelles-, "que muestra una manera de espíritu delicado, pero que tiende directamente a lo contrario a lo sublime". No en vano, Perec muestra su afición por cosas como las que Kant enumera con cierto desprecio: "versos que se pueden leer hacia adelante y hacia atrás, acertijos, relojes en sortijas, cadenas de pulgas..., etcétera" o aquéllas otras ordenadas de modo trabajoso, como libros alineados "con fina gracia" y, sigue Kant, "todo lo que es raro", aunque no tenga valor alguno, como la lámpara de Epicteto, un guante del rey Carlos XII, o todo el elenco de colecciones y curiosidades. No puedo dejar de relacionar todas estas "pequeñeces" con los relojes engarzados en miniaturas que fascinan a Perec o lo que él llama "unicum", como el octobajo -cierta clase de contrabajo-, algunos ejemplares excepcionales de extrañísimas razas animales o el vaso del Calvario por el que Sherwood pierde la razón... y el dinero. Lo mismo pasa con los palindromas, -que pueden leerse de derecha a izquierda y de izquierda a derecha-, tan empleados por Perec, quien escribió uno de más de cinco mil letras. Y lo mismo ocurre con el coleccionismo, que es en los personajes de Perec una forma de detener el tiempo, de fijar sus existencias en algo más alentador que la propia vida, que lo es en muy bajo grado para nuestro autor.

Así ocurre con Valène y sus postales, Winckler con sus etiquetas, o Hutting con la diversidad de objetos de su desván. Debo reconocer en perjuicio de mi interpretación, sin embargo, que Perec parece burlarse veladamente de esas existencias empequeñecidas, por más que se nos presente tan entusiasmado con estos mundos instrumentales y vacíos de sentido. ¿Estética o Metafísica?


Una concepción del hombre

No me parece que alguien como Perec pudiera contentarse con tal inclinación a lo contingente. Quizá lo que haya en él sea un miedo al hombre. Quizá su desinterés o su desprecio por éste no sea sino un respeto de desconcertante origen a esos seres a los que sólo es capaz de aproximarse a través de sus aspectos externos, a quienes sólo puede referirse en orden a su más prosaica cotidianeidad.

En relación con este sentido, el de la vida, y con su valor en Perec, diré que tras su apego a las cosas físicas, a los objetos, a lo material, se entrevé algo más que una preferencia estética. Perec muestra, más bien, una concepción muy particular del hombre y de la vida: una concepción existencialista y nihilista que encontraría referentes muy próximos en la obra de Sartre y Maurice Merleau-Ponty. Si en Alemania el existencialismo encontró en la obra de Kierkegaard el antídoto que impidió su cristalización más allá de Heidegger y Jaspers, no ocurrió igual en Francia, donde las ideas de Marcel, la fenomenología y la influencia marxista configuraron un terreno especialmente fértil para las doctrinas existencialistas, que acabaron distanciándose, hasta la independencia, de todas las anteriores influencias. Perec se nos presenta así como ese hombre condenado a la libertad del que habló Sartre, un condenado envenenado además por el nihilismo de Nietzsche. La influencia de Merleau-Ponty es aún más precisa: el comportamiento entendido como corporeidad, donde la percepción del cuerpo se realiza en un espacio que es situación porque, como afirma el autor de "La estructura del comportamiento", "jamás soy una cosa, pero tampoco soy nunca una conciencia desnuda".

Como Perec, Merleau-Ponty se interesa por la percepción, la estética o el arte, en la línea de autores como el fundador del Groupe de Théâtre Antique de París, Roland Barthes, y, como él, escribe sobre el cuerpo, sobre el gusto, sobre el amor, sobre la soledad, sobre el erotismo, sobre la muerte..., sobre el lenguaje y también sobre la moda. En su obra "Pensar, clasificar", Perec incluye su ensayo "Doce miradas oblicuas", donde reconoce que la influencia de la moda en las relaciones de las personas -"el papel que se les hacía representar"- se le reveló "como una de las manifestaciones más innobles del mundo en que vivimos" 3. Encontramos en este comentario una apelación -"lo innoble"- a un código moral que no puede sustraerse a una inquietud antropológica. Sin embargo, y en mi opinión, cada vez que Perec invoca un más o menos indefinido sistema ético, cada vez que valora un hecho o una conducta, no está sino remitiéndose a un código estrictamente estético. Y es que muy pocas veces los seres humanos consiguen la atención de Perec, más interesado en sus objetos que en sus almas, en sus acciones que en sus sentimientos, en el frío y aséptico balance de su existencia que en la humanidad de sus vidas, aunque también se ha apuntado en esto "una magnífica ilustración de la cosificación de nuestra sociedad, donde el hombre se esclaviza en la ansiedad de las cosas, progresivamente embrutecedora" 4.

Para Perec "vivir" es como mucho residir y residir es apenas "habitar". En su escrito "De algunos empleos del verbo "vivir"" 5, Perec desgrana precisamente una serie de referencias geográficas que lo mismo valdrían para una persona que para un monumento o un edificio. Este hombre de Perec, que no vive sino que habita, que no es, sino que hace, es una conciencia desnuda de toda esperanza. Sus personajes se asemejan a esos hamsters que despliegan denodados esfuerzos en sus jaulas para realizar trabajos del todo inútiles. Tan inútiles como los elaborados "espejos de bruja" que acumula Winckler, quien "nunca intentó venderlos ni regaló ninguno a nadie; ni siquiera los colgaba en su piso; tan pronto como terminaba uno-escribe Perec-, lo guardaba tendido en un armario y empezaba otro" 6. Nuevamente debo ser precavido y dejar abierta una poco probable posibilidad: que esta concepción del trabajo no sólo no signifique desprecio, sino que resulte todo lo contrario, un fin en sí mismo, más cercano a las órdenes medievales que hacían y deshacían sus trabajos manuales para santificarse en esta tarea, que al hámster de nuestro ejemplo, el cual tiene muy poco en común con Polonius, el hámster amaestrado de "La vida instrucciones de uso", que sabía jugar al dominó.


El fracaso vital

Sin embargo, donde el existencialismo encuentra su mayor expresión es en el tema central de "La vida instrucciones de uso", por encima de las minucias y las historietas, de los rasgos festivos o las pequeñas tragedias de vecindad: la frustración de los proyectos humanos, especialmente de los actos de creación. En "La vida...", Perec recoge un sinfín de proyectos personales, profesionales, creativos..., que suelen concluir en suicidios y cuya sinrazón se expresa en personajes como Gratiolet, que fracasa al crear un héroe por no dar con un nombre adecuado para él, antes de intentar demostrar que "la evolución es una impostura". Pero el gran fracaso es el del Bartlebooth, cuyo inútil proyecto vital concluye con el fíasco de la última e inadecuada pieza del puzzle, que es quizá esa venganza urdida por Winckler y es el fracaso de la pretensión oulipiana de separar a las palabras de su significado, ya que la reflexión que hace Perec sobre el puzzle al inicio de "La vida..." no es sino una meditación sobre el lenguaje, donde las piezas son las palabras y el puzzle completo es un conjunto que da sentido a cada una de ellas, a la vez que "una fuente de error, de vacilación, de desarraigo y de espera", todo lo cual se diluye en la senil ceguera del millonario personaje, capaz de empeñar su tiempo y su dinero a cumplir su proyecto. Éste, como narra Perec, "sucumbió bajo el ataque resuelto de Beyssandre y bajo el de Gaspar Winckler, mucho más secreto y sutil" 7.

No me parece aventurado pensar que la atroz experiencia familiar de Perec, como judío, durante la represión nazi, tenga algo que ver con esta visión de una vida cuyas instrucciones de uso se encuentran en un anverso de esperanza oculta en un código de barras indescifrable. Y no me parece aventurado porque en Perec autobiografía y literatura se confunden hasta tal punto que de él se podría decir lo mismo que de Kerouac, en quien "la identificación entre experiencia vital y creación literaria era tan completa que, cuando la primera comenzó a transformarse en una fatigosa repetición, una extenuación de ritmos y temas, una involución, y muchas veces una patética voluntad de seguir "quemando" una manera de vivir y de enfrentarse a la realidad, también la segunda comenzó a resentirse y a convertirse en una fórmula vacía, repetida y carente prácticamente de sorpresas." 8


Laboratorio literario: el OULIPO

Pero tan importante como su acendencia existencialista, lo es su influencia estilística porque, como hemos dicho, invoca Perec un código estético muy determinado. No hay que olvidar que el OULIPO -al que Perec pertenece junto a Jean Queval, Raymond Queneau, Jean Lescure, François Le Lionnais, Claude Berge, Jacques Duchateau, Jacques Bens y, más tardíamente, Harry Matthews e Italo Calvino (autor de obras oulipianas como "El castillo de los destinos cruzados")-, no se desvincula del pasado sino que traza desde él dos líneas de trabajo: una de investigación analítica de los viejos autores y otra de actuación creativa.9

En relación con esta busca de antiguas referencias, hay que decir que la literatura potencial tiene su ascendiente inmediato en la llamada literatura combinatoria, de la que se ha señalado 10 como ejemplo más remoto la obra "Ars Combinatoria", publicada por Leibnitz en 1666. Pero es a partir de "Cent mille milliards de poèmes" donde Queneau preconiza una combinación de diez sonetos que posibilita la composición de 100 000 000 000 000 de poemas 11. Algo parecido a lo que ocurre con las "Ulcerations" de Perec, colección de 399 combinacones sobre las once letras de esta palabra.

Más próximo a Queneau y Roussel 12 y, como él mismo admite, a Kafka, Leinis y Verne, que al Nouveau Roman, Perec se inscribe en el formalismo de los años Sesenta y Setenta, en su preocupación por las posibilidades experimentales de la escritura, en la línea marcada por "Barthes, Derrida, Lacan, Foucault o Althusser" 13. Perec, cuya vida está comprendida entre 1936 y 1982, pertenece, como hemos dicho, al OULIPO -Ouvroir de Littérature Potentielle-, "grupo de investigaciones de literatura experimental, -como escribe Fernández Ferrer 14- cuyo propósito es proporcionar formas literarias susceptibles de promover creaciones novedosas" fundado en 1960 por François Le Lionnais y Queneau, quien entiende por literatura potencial "la búsqueda de formas, de estructuras (...) nuevas que además puedan ser utilizadas por los escritores de la forma que les plazca" 15. El autor de "Ejercicios de estilo" o "Zazie en el Metro" se esforzó -quién sabe si en balde- por mantener la pureza de un movimiento que "corría peligro de esclerosis" si, como se planteó, se proyectaba sobre la oficialización universitaria, o el riesgo de desvirtuarse si aumentaba el número de sus socios 16. Otros han visto en esta celosa actitud un hermetismo excluyente 17.


Los frutos del azar

Esta búsqueda se concretó en varias obras colectivas como "Atlas de littérature potentielle" y en el hallazgo de tres fórmulas características del Oulipo: el lipograma, la translación léxica -o S+7- y la literatura definicional. Como se sabe, un ejemplo de lipograma es el de hacer desaparecer la letra "e" de una novela entera -como "La desaparición" de Perec- o escribir otra con la misma letra como única vocal, como en "Les revenents" del mismo autor, quien asegura que "la supresión de la letra, del signo tipográfico, del soporte elemental, es una operación más neutra, más decisiva, algo como el grado cero de la constricción, a partir de él todo será posible" 18. Esta obra acaba de publicarse en España con el nombre de "El secuestro", y la traducción ha asimilado la desaparición de la "e" a la de la "a", en teoría, la vocal más numerosa en español como la "e" lo es en francés. (Y digo "en teoría" porque mi ordenador ha contabilizado en el texto de este artículo 3.100 "e" frente a sólo 2.500 "a").

La translación léxica es invención de Jean Lescure y "consiste en partir de un texto base, literario o no y, con ayuda de un diccionario, reemplazar en él cada sustantivo (S) por el séptimo (7) que se encuentre en el diccionario elegido contando a partir del sustantivo" 19, si bien esta fórmula puede ser sometida a innumerables modificaciones, resultando de ellas textos con estructuras reales pero significados disparatados. Así es como un texto como "España se constituye en un Estado social y democrático de derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico, la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político" se convierte en "España se constituye en un estafador social y democrático de derivación, que propugna como valkirias superiores de su ordeño jurídico la libidinosidad, el justiprecio, la ijada y la plutocracia política", esta vez por medio de un S+4 perpetrado por oulipianos españoles.

Por último, la literatura definicional sustituye cada palabra significativa por su definición en el diccionario y se repite la operación hasta el infinito. Esta búsqueda se concretaba, así, en un trabajo que, según se ha dicho, "no aspiraba al protagonismo de la "creación" sino que se quedaba en la reflexión y en la elaboración de fórmulas previas al acto de la escritura" 20. Tales virtuosismos encuentran en el ordenador un instrumento ideal para sus fines combinatorios, tal como escribió Bénabou sus artificiales aforismos del tipo "Hacer de tripas corazón que no siente", "haz bien y no le mires los dientes" o "a mal tiempo no entran moscas". 21


Estoicismo del lenguaje

El OULIPO presenta una realidad, la del constreñimiento, que podría entrar en contradicción con una pretensión innovadora, vanguardista y libre de la Literatura. Sin embargo, no faltan quienes justifiquen el constreñimiento resultante de, por ejemplo, imponerse restricciones lingüísticas, y hasta de ensalzarlo. Según ha escrito Marcel Benabou, estas restricciones lingüísticas no son más limitadoras de lo que sería un soneto e irían más allá de la regla y "obligan al sistema a que salga de su funcionamiento rutinario, y por ende, a que desvele sus recursos ocultos" 22. Es más, las constricciones lingüísticas, cree Benabou, quizá permita un día "suplantar la noción misma de inspiración". Esta paradójica compatibilidad entre constreñimiento y libertad se explica a partir de los objetivos del OULIPO: "el fin de la literatura potencial es nutrir a los futuros escritores de técnicas nuevas que puedan reservar la inspiración de su afectividad. De ahí la necesidad de cierta libertad", en palabras de Le Lionnais 23. Se trata, esta vez según Queneau, de determinar "todo un arsenal al que el poeta pueda acudir y escoger cuando tenga ganas de salir de la llamada inspiracion".24

Esta busca de libertad es un punto de conexión entre el OULIPO y movimientos como el de la "Generación Beat", esa "cofradía de perdedores, desheredados hombres de la calle, sabios e inolvidables poetas" 25, uno de cuyos más destacados componentes reclamaba "ninguna selectividad de expresión, sino seguir el libre desvío de la mente hacia los infinitos mares del pensamiento, zambullirse en el océano del inglés sin otra disciplina que los ritmos de la exhalación retórica y de la narración protestada, como un puño que cae sobre una mesa con cada sonido completo ¡bang!" 26


Las claves de Perec

"Las cosas", publicada en 1965, a la que se ha atribuido una filiación flaubertiana 27, que Calvino ha cuestionado, parodia ese enciclopedismo del que no estoy seguro que él mismo lograra escaparse, aunque toda su creación sea un esfuerzo de renovación, originalidad y experimentación. De una parte, "La vida..." es un inventario de todas las Ciencias -Medicina, Historia, Geografía, Arqueología...- "un recorrido tan siquiera somero por la obra de Perec da para una tesina de licenciatura, aunque no está claro si en literatura, lengua o alquimia, pues cada una de sus obras utiliza una técnica por lo menos sorprendente", como ha escrito Sorela quien, hace más de una década, calificó de "laguna editorial alarmante" que "La vida..." no estuviera aún traducida al español. 28

De otra parte, el caso del coleccionismo, al que nos hemos referido, es una muestra de ese afán por la sistematización, que representa un proyecto, al menos, consolador. "Así, una cierta historia de mis gustos -nos dice Perec- (su permanencia, su evolución, sus fases) se inscribiría en este proyecto. Con mayor precisión, se tratará una vez más de un modo de delimitar mi espacio, de una aproximación algo oblicua a mi práctica cotidiana, un modo de hablar de mi trabajo, mi historia, mis preocupaciones, un esfuerzo para asir algo que pertenece a mi experiencia, no en el nivel de sus reflejos lejanos, sino en el corazón de su emergencia" 29. Este gusto del que nos habla Perec se corresponde con el que Kant concebía como fundamento de la estética, y que ha sido criticado por autores como Gadamer, quien afirma que "en lo que concierne al arte y a lo artístico, el gusto no representa más que una condición restrictiva de lo bello, y que no contiene su auténtico principio".30

De la complejidad de "La vida..." baste decir que los 1.467 personajes que presenta proyectan un sinfín de biografías y relatos de la más variada catadura. Según pensaba Italo Calvino, "para presentar "La vida instrucciones de uso" se necesitaban dos artículos: uno para explicar cómo es el libro y enumerar en parte las cosas que hay en él y otro para explicar al autor y enumerar en parte las cosas que ha hecho".31


Ruido de fondo

"Las cosas" resume, en opinión de Calvino, "la época en la que Europa se da cuenta de estar en plena "civilización de consumo" y de la "cultura de masas"" 32. Es, según el italiano, "la historia de una pareja que poco a poco va siendo tragada por los objetos que la rodean". La importancia de este libro es la de servir de clave para interpretar toda la obra de un hombre que, como Perec, coleccionaba sus propios sueños y las señas de identidad de esta descripción "de lo que nunca se mira porque estamos, o creemos estarlo, demasiado acostumbrados a verlo" 33, es decir, "lo infraordinario, el ruido de fondo de cada instante de nuestra cotidianeidad".


El juego: instruciones de uso

Para Perec, la literatura es una función lúdica, y es que el juego es un elemento constante en "La vida instrucciones de uso", quizá porque lo lúdico es la única concesión a la alegría que puede permitirse un existencialista o lo que Perec fuera en realidad. Y es que, como se ha escrito, "todo parece indicar que Perec se divirtió escribiendo" 34. Perec se toma como un juego la vida y la Literatura. La vida, como quien ríe por no llorar, entregado a lo que ha sido calificado como "alegría rabelesciana" 35. Y sólo quien logra perder un cierto respeto a la Literatura puede tomársela como un juego. Baste para sondear el nivel de este respeto el hecho de que Perec encuentre "una relación profunda" entre el texto y "el vientre que se alivia", por lo que juzga aconsejable leer en el cuarto de baño igual que Luis XIV "daba audiencia en su silla retrete".36

Leer a Perec es correr el riesgo de caer en una enumeración insólita de lugares donde guardar libros o índices históricos, en un esquema sorprendente sobre la historia y tipología de las gafas o en un inventario inoportuno de recetas más o menos sofisticadas. El mundo de Perec está constituido por una forma de observar lo cotidiano, su pasión por el relato y su tendencia autobiográfica. Pero todo ello no es sino el instrumento para el gran juego de la escritura, un juego entendido como abandono de los designios humanos al azar. Por eso el ciclista Lino Margay confía el destino de su vida a un alfiler que clava sin mirar en un mapamundi.

El juego está presente en Perec desde su más elemental plasmación en "el arte del puzzle", en el golf, en el dominó, en los acertijos de la secta de "Los tres hombres libres" o de "La ola blanca", en las progresiones geométricas, en los solitarios, en ese otro llamado "chaquete" al que jugaban Winckler y Morellet en el café Riri, o en tantos otros, hasta en los esquemas más profundos de su propia creación. De hecho, lo lúdico es el principal rasgo de la misma. Un rasgo que le permite escribir la citada novela en la que ha desaparecido totalmente la letra "e" o desafiar con denuedo cualquier límite de la escritura. Otras veces, y es fácil imaginar las dificultades de un traductor para conservar este artificio, las "a" situadas estratégicamente en cada línea terminan por trazar una diagonal.


La sencillez de lo complejo

Otro aspecto que quiero destacar es la presencia de la metáfora en Perec. Quizá sea este el único lugar al que renunció a enclavar la bandera transgresora de la literatura potencial, y parece conformarse con una idea muy conservadora de la imagen, dentro de la preferencia de Borges 37 por establecer unas pocas metáforas universales como el río para la vida. Busquemos sólo dos ejemplos: Primero, el reloj está siempre presente en Perec y se asocia en diversas ocasiones a la muerte como en el caso de Lady Forthright, la pérdida de cuyo reloj se salda con la defunción de aquélla y el ahorcamiento de su destructor. En otras ocasiones, el reloj se asocia a lo mundano, a lo perecedero, y nada más contingente y terrenal que los "relojes lúbricos" de la señora Marcia. Segundo, la descripción de la decepcionada Elzbieta, cuya tez es "como de porcelana" y su pelo es "negro de azabache". ¿Cabe más sencillez?


Marquetería literaria

La escritura de Perec viene definida por otro rasgo: su extraordinaria precisión, identificable en sus referencias cronológicas que, por complejas y dilatadas que sean, resisten cualquier cálculo de comprobación, lo que nos indica que Perec sometió a "La vida instrucciones de uso" a una meticulosa labor de "marquetería" nada ajena a su extraordinario realismo descriptivo. Al referirse a las excavaciones de Beaumont 38, Perec afirma que éstas "empezaron en 1930 y duraron más de cinco años". Más adelante concluye asegurando que Beaumont se suicidó -¿como consecuencia de la enigmática visita de Bartlebooth?- el 12 de noviembre de 1935. Las cuentas cuadran al igual que cuando se nos relata que Valène recibe durante veinte años los 500 paquetes que le envía Winckler cada quince días, con esa "perfección gratuita de la inutilidad".39

Esta precisión está unida siempre a la ironía, y si Perec apunta como quien no quiere la cosa que entre las innumerables pertenencias de la alcoba de Grégoire Simpson se encuentra el libro del probablemente poco afín a la ideología de Perec Raymond Aron, "Dieciocho lecciones sobre la Sociedad industrial", no olvidará dejar caer que su lectura está abandonada en la página 112. O cuando hace inventario de los objetos encontrados en la escalera "al filo de los años", la novela de Jane Austen "Pride and Prejuice" aparece abierta por la página 86. En otras ocasiones, la precisión de Perec es el garante de informaciones que se deducen de datos insignificantes. Así, al describir la sala de espera del doctor Dinteville 40, Perec escribe que entre los semanarios allí depositados hay uno cuya portada muestra una fotografía en color de Franco en su lecho de muerte. No dudemos que el tiempo de la novela en este pasaje se corresponde con alguna fecha posterior a 1975, aunque él no cite esta fecha en absoluto. En todo caso, la descripción es la fórmula reina de Perec, quien paradójicamente no la emplea apenas con las personas en toda la novela. Una de esas pocas veces, Perec se refiere a la "cara ovalada de una muchacha dormida; sus cabellos rubios enroscados en forma de corona sobre la frente se mantienen gracias a un par de cintas trenzadas; su mejilla descansa sobre la mano derecha, cerrada como una caracola, como si escuchara algo en sueños". Pero no debemos considerar la belleza de esta descripción como un acceso de incipiente humanidad: se refiere sólo a una imagen de puzzle.

En términos generales, podemos decir que Perec emplea tiempos verbales muy sencillos: el pasado para los relatos humanos, el presente para la mayor parte de las descripciones, y sólo una sorprendente forma futura para el resto de ellas: "Habrá un salón, una estancia casi desnuda... Las paredes estarán revestidas con paneles de metal..."41 "Habrá algo así como un recuerdo petrificado...",42 etcétera.


La complejidad de la sencillez

"La vida instrucciones de uso" representa un acopio de todos los rasgos que aquí he destacado. Escrita durante nueve años, es una "novela de cálculo" 43, que incorpora diversos relatos de hombres, animales, objetos, sabiamente engarzados entre sí 44, con el inmueble de la calle Simon-Crubellier como nexo pronto superado por la proyección histórica de cada uno de ellos, desde 1885 hasta 1975. La sistematización a la que nos referimos anteriormente, encuentra su reflejo concluyente en la estructura de "La vida instrucciones de uso". Esta colección de relatos que pretende ser un puzzle más cuyas piezas cobran sentido sólo en relación al conjunto, a partir de la temprana concesión argumental de Perec, al decirnos que "Gaspar Winckler ha muerto pero la larga venganza que urdió con tanta paciencia y tanta minucia no ha acabado de cumplirse todavía" 45. Según se ha afirmado, "este amontonamiento de detalles (...) obedece al principio de "bicuadrado ortogonal de orden 10" (21 veces, 2 series de 10 elementos que son permutados. 42 temas deben aparecer en cada capítulo)" 46. Esta fórmula fue descubierta por Bose, Parker y Shrikhande en 1960 y no podía sino seducir a un hombre que, como Perec, trabajaba haciendo crucigramas para las revistas 47. El edificio está dividido horizontal y verticalmente en diez partes que se corresponden con sus habitaciones. Los cambios de propiedad de cada alojamiento son, según Calvino, importantísimos, tanto como en Balzac. Se trata, nuevamente, de un juego, de un experimento.


El aval de la belleza

Tres los capítulos que merecen mi atención por su peculiar estilo: el preámbulo, el LXXIV acerca de la maquinaria del ascensor y el último. El preámbulo presenta una utilización de los "dos puntos" consistente en ir introduciendo uno detrás de otro hasta doce veces en apenas una página, en un ejercicio similar al practicado en sus poemas por Raymond Roussel quien, como señala Aguilera, "llegaba a abrir hasta seis veces consecutivas paréntesis en el interior de un paréntesis" 48. El efecto de un texto tan constante e ininterrumpido, que podría ser pesado, resulta de una viveza ejemplar. Los capítulos último y LXXIV recurren a la repetición que, en el primer caso cobra una dimensión espacial al describir los sótanos introducidos por un "más abajo" que parece sumergirnos realmente en este mundo subterráneo, "un mundo de cloacas y ciénagas" y, en el segundo caso, cobra una dimensión temporal mediante la reiteración de la frase "es el veintitrés de junio de mil novecientos setenta y cinco y falta poco para las ocho de la tarde".

La grandeza de Perec radica, más que en tales esfuerzos formales, en este brillante estilo, ese estilo que -como escribió Chateaubriand 49- no se aprende, sino que es un don del cielo, que es el talento, apreciable en cada una de sus descripciones, y en todas sus reflexiones.

Y es que, pese a la artificiosidad que hay detrás de "La vida...", esta obra no sería soportable de no ser por este estilo, ya que "la obra mejor compuesta, adornada con retratos de asombrosa verosimilitud, llena de otras mil perfecciones, aborta si le falta estilo" 50, como señala Chateaubriand. Sirva como ejemplo de este estilo y como fin de mi intervención, lo que nos escribe Perec, "el escritor que jamás repitió un libro", acerca de la actividad urbanística:

"La calle no será más que una sucesión de fachadas ciegas -ventanas semejantes a ojos sin pensamiento-, que alternarán con vallas manchadas de carteles desgarrados y graffiti nostálgicos."51


Notas:

  1. KANT, Immanuel: "Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y lo sublime". Alianza Editorial. Madrid, 1990. P. 247.

  2. KANT, Immanuel: Ibídem.

  3. "Pensar, clasificar". Gedisa, Barcelona, 1986.

  4. "Perec, el escritor que jamás repitió un libro", artículo de Pedro Sorela en "El País", martes 18 de marzo de 1986.

  5. En "Pensar, clasificar".

  6. PEREC, Georges: "La vida...", capítulo VIII.

  7. PEREC, Georges: "La vida...", capítulo LXXX.

  8. -MAFFI, Mario: La cultura underground. Anagrama. Barcelona, 1975, tomo 2, página 210.

  9. Véase interpretación de Javier Mina en "Sobre Literatura potencial", página 35.

  10. Citado por María Dolores Aguilera en "Oulipo. La máquina de la infinita literatura", artículo publicado en Quimera, nº 15. 1982.

  11. Citado por María Dolores Aguilera en "Oulipo. La máquina de la infinita literatura".

  12. Según Ana González Salvador en "Historia de la literatura francesa". Coord. Javier del Prado. Cátedra. Madrid, 1994.

  13. GONZÁLEZ SALVADOR, Ana: Ibídem.

  14. Introducción de "Ejercicios de Estilo", de Raymond Queneau. Cátedra. Madrid, 1996.

  15. Cit. en "Ejercicios de Estilo".

  16. Javier Mina, en "Sobre Literatura potencial".

  17. Véase "Sobre Literatura potencial", página 46.

  18. En "Litterature potentielle", citado en "Sobre Literatura potencial".

  19. Cit. en "Ejercicios de Estilo".

  20. Opinión de Antonio Altarriba, en "Sobre Literatura Potencial". Universidad del País Vasco. Vitoria, 1987.

  21. Cit. en "Sobre Literatura potencial".

  22. En "Sobre Literatura Potencial".

  23. Citado por María Dolores Aguilera en "Oulipo. La máquina de la infinita literatura".

  24. Citado por Mª D. Aguilera en ibídem.

  25. "El Hombre de la calle".

  26. COOK, Bruce: "La generación Beat". Barral. Barcelona, 1974.

  27. GONZÁLEZ SALVADOR, Ana: Ibídem.

  28. "Perec, el escritor que jamás repitió un libro", artículo de Pedro Sorela en "El País", martes 18 de marzo de 1986.

  29. "Notas sobre los objetos que ocupan mi mesa de trabajo", de "Pensar, clasificar".

  30. GADAMER, Hans-Georg: "Verdad y método". Hermeneia. Salamanca, 1988. Pág. 93.

  31. Artículo públicado con motivo de la muerte de Perec, a los 46 años, por Italo Calvino en la revista Quimera, nº 19. 1982.

  32. "Perec, Gnomo y kabalista", de Italo Calvino, en la revista Quimera, nº 19. 1982.

  33. Citado por Italo Calvino en "Perec, gnomo y kabalista", Quimera, nº 19. 1982.

  34. "Perec, el escritor que jamás repitió un libro", artículo de Pedro Sorela en "El País", martes 18 de marzo de 1986.

  35. Dictionnaire Universel des Litteratures. Dir. Béatrice Didier. Presses Universitaires de France. París, 1994.

  36. "Leer: bosquejo sociofisiológico", de "Pensar, clasificar".

  37. Afirmado en una entrevista. Diario 16.

  38. "La vida...", capítulo II.

  39. PEREC, Georges: "La vida...", capítulo LXXX.

  40. "La vida...", capítulo XLVII.

  41. "La vida...", capítulo III.

  42. "La vida...", capítulo XXVII.

  43. Dictionnaire Universel des Litteratures. Dir. Béatrice Didier. Presses Universitaires de France. París, 1994

  44. "Est qualifieé de "romans", au pluriel". Dictionnaire Universel des Litteratures.

  45. "La vida...", capítulo I.

  46. "Cet entassement de détails minutieux et pleins de gaieté rabelaisienne obéit au principe du "bi-carré orthogonal dórdre 10" (21 fois 2 séries de 10 élements sont permutés. 42 thèmes doivent apparaître dans chaque chapitre". Dictionnaire Universel des Litteratures. Dir. Béatrice Didier. Presses Universitaires de France. París, 1994.

  47. Según escribe Jesús Camarero en "Sobre Literatura potencial".

  48. En "Oulipo. La máquina de la infinita literatura".

  49. Citado por Javier Mina en "Sobre Literatura potencial".

  50. En "Sobre Literatura potencial".

  51. "La vida...", capítulo XXVIII.

 

© David Pérez García 2001
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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