Aproximación a las Novelas a Marcia Leonarda de Lope de Vega


Dra. María Cándida Muñoz Medrano
Universidad de Catania


   


A la hora de enjuiciar las Novelas a Marcia Leonarda de Lope de Vega no podemos perder de vista el referente cervantino de las Novelas ejemplares que, en mayor o en menor grado, actúan como causa ejemplar de las que le siguen en nuestro siglo barroco.

La primera cuestión que nos planteamos al afrontar su estudio es si entre las cuatro novelas existe unidad, es decir, si los cuatro relatos están ausentes de características comunes o, por el contrario, se rastrean rasgos que permiten hablar de colección de novelas. Nos orientamos más en torno a la consideración de las Novelas a Marcia Leonarda como colección, así se observan rasgos unitivos que convierten las cuatro novelitas en partes integrantes de un todo. A pesar de la complejidad que revisten en cuanto a este aspecto se refiere, la unidad está representada por una serie de denominadores comunes a todas que nos da ya el propio título como son: la unidad en la intención de su autor, a pesar de ser una estructura pluritemática y fragmentada son ejemplares, ya que todas ellas muestran la vida dentro de estructuras congruentes de valor arquetípico. Toda la obra está presidida por un sentido unitivo de signo barroco. La concepción que va a guiar la creación de las Novelas a Marcia Leonarda no es diferente, mutatis mutandis, de aquélla que guía la creación de la comedia de Lope: la integración de asuntos, temas, personajes, formas y géneros poéticos. Pero, al mismo tiempo, hallamos la presencia paradójica de un sentido estructural desintegrador y fragmentario que busca la ruptura del proceso narrativo con interrupciones en la acción y el predominio de lo episódico. He aquí la originalidad de Lope de Vega.

Otra cuestión importante es la que se refiere a la adscripción genérica, ya que en todos los relatos hay mezcla de lírica y prosa; y, por otro lado, están concebidos según reglas internas flexibles y susceptibles de variación. No se registran normas aplicables a un género determinado sino la mezcla de ellos. Y es precisamente la forma que les imprime su autor lo que las dota de una originalidad sin igual.

Para Lope de Vega carecía de relevancia esta cuestión, ya que las cuatro novelas están estrechamente concebidas con vistas a su lectura por Marta de Nevares, que es la destinataria directa de ellas, aunque lógicamente el novelista destine su obra a un grupo de lectores mucho más general, cuyo nivel cultural sea equiparable al de la destinataria explícita. Estas novelas son, en realidad, un diálogo mantenido en el papel, obnubilada la mente de Lope por el expreso deseo de Marta, anhelante de hacer de él un novelista. Comienzan y terminan de manera análoga. En las despedidas se invita a la lectora a la reflexión de lo dicho y a esperar la próxima. El móvil de Lope de Vega es la comunicación más que la información.

Al igual que los novellieri italianos, intenta dar a sus historias una apariencia de realidad y, como éstos, muchas veces inventa los hechos, a pesar de que dice haberlos oído e, incluso, haber asistido a ellos.

Podríamos llamar a las novelas cuentos, pero cuentos instructivos y morales, ya que es manifiesta a lo largo de las Novelas la preocupación retórica por el uso del lenguaje y el deseo de acomodar el estilo a su público.

Se observan las huellas del género dramático en la presencia de los diálogos y resúmenes en prosa del argumento de sus actos. Por ello, se pueden clasificar también como novelas dialogadas que expresan su acción mediante la prosa.

Se observan influencias de la novela pastoril o, más aún, Las fortunas de Diana se inscribe dentro de este género.

Podremos llamarlas también historias entretenidas, -en el sentido inglés no de history sino de story- que responden a la finalidad perseguida por el autor en su obra teatral.

Se dan cita en las Novelas a Marcia Leonarda una serie de elementos propios de la comedia -como señala F. L. Yudin-1: disfraces, confusiones, fugas, peripecias, complicación del argumento y de la acción, que las sitúan dentro de la categoría de “comedias novelescas”, elemento caracterizador será el disfraz de la dama. Como en el comedia, en Las fortunas de Diana la intriga sigue un modelo de requisitos: objeciones familiares a la pareja, que incluye vínculos de honor y deberes, cortés preludio del amor, escenas de la novela y la asistencia de una no sospechada tercera. No sólo por la forma, sino también en cuanto a la temática se refiere, puede atribuirse a las Novelas a Marcia Leonarda, con G. Cirot2, E. Ayllón3 y C. Rabell,4 características propias de las comedias. El estudio del diálogo y del estilo directo también las acercan a ella.

Las Novelas a Marcia Leonarda son ricas en situaciones novelescas que forjan un tipo o modelo de novela corta, real y acabada. Se coordinan entre sí los elementos compositivos; se amplía la estructura con la introducción de nuevos episodios que no entorpecen el desarrollo de la peripecia central; se acata la sobriedad y moderación como norma literaria.

La peculiar preceptiva que Lope de Vega desarrolla en su obra novelística responde a un fiel deseo de dotar de una reglas a un género que había nacido sin ellas. Lo que según Lope se podría denominar un “arte nuevo de hacer novelas” está íntimamente relacionado con su teoría de la comedia, a la que se alude con frecuencia en las Novelas.

Las Novelas a Marcia Leonarda nacen en el seno de una controversia teórica. Lope tiene un gran afán por encontrar una legitimación clásica para toda ficción narrativa en prosa.

En cuanto a la estructura externa de las Novelas, hay que destacar como pieza fundamental la función de la versificación intercalada. Ésta es parte integrante de los relatos que en el cuento oral cumpliría la función de intermediarios líricos, romances, según el modelo de la novela pastoril.

Introduce con ella una variedad que atenta, al igual que las digresiones contra la unidad del relato, que si bien a simple vista parecen dificultar la concentración en el argumento, a medida que avanzamos en la lectura nos damos cuenta de que profundizan la impresión y animan dinámicamente la relación ante sus oyentes. Mediante las digresiones intenta Lope acercar a su lectora hacia un pensamiento y consideración determinados. Éstos proporcionan una perspectiva a la ficción, bajo el significado de las muchas convenciones que el autor tácitamente adopta.

Además, usa esta técnica para dirigir la atención de la lectora a decisiones específicas, detalles ténicos y dudas artísticas que comprometen al novelista. Cuando está fuera de su historia para examinar su progreso, o comentar las alternativas, un gran lienzo de problemas literarios vienen dentro del foco, en adición a la función de las digresiones como un prólogo para el arte de la ficción, según expresa Hernández Valcárcel.5

En repetidas ocasiones el autor pretende exponer al margen de la trama principal una situación humorística o cómica, como ocurre en La prudente venganza. Otras tienen la misión de suministrar una perspectiva en la ficción para desafiar su ejemplaridad y verosimilitud, y ofrecer una alternativa irónica. Como ha expresado M. J. Ruggiero,6 en definitiva, las digresiones son marcas que encubren una teoría implícita y una técnica de trabajo.

Mediante las digresiones Lope de Vega pretende hacerse cómplice de su lectora y, a través de ella, de sus lectores implícitos. Observo que a veces dibujan la atención de la técnica expositiva prestada en la comedia.

Un estudio exhaustivo de las digresiones nos lleva a postular que son piezas de gran valor por condensar de manera extraordinaria -como dice M. Scordilis Brownlee-,7 toda una gama de pensamiento, ideas, citas y un largo etcétera de elementos valiosos.

La problemática interna de la obra, como en la novela bizantina o, si se quiere, el conflicto planteado en la novela, suele ser, en un principio, amoroso, con una neta tendencia al idealismo en las relaciones. Las Novelas se centran en las aventuras de un solo protagonista, si bien presentan historias o narraciones intercaladas. El itinerario, la peregrinación que han de seguir los personajes -como expresa A. Martín Gabriel-8 está escogida con todo cuidado, y así dependerá de los países que recorren la colocación de las diferentes historias añadidas, ligadas hipotácticamente, de acuerdo con la estética barroca, a la aventura principal.

En cuanto al significado que adquiere en la obra Marcia o Marta de Nevares, hemos de decir con E. Rodríguez9 que ésta es un constructo ficcional que representa la figura maleable del lector y que funciona como uno de los polos de la relación narrador / narratario, que provee la estructura dialéctica del texto.

La dedicación de los cuentos a Marcia Leonarda, narratio de la novella, contribuye a relativizar la moralidad de los relatos. Lope de Vega tiene la intención de asegurar al lector que los hechos son tan extraordinarios que parecen ficticios.

Tanto en los marcos narrativos como en las tramas de las novelas he observado los dobleces y contradicciones de un discurso plural que en ocasiones parece ambivalente y a veces da la sensación de que se está manipulando al lector.

El diálogo constante del narrador con su interlocutora crea una trama paralela a la principal, que es el proceso de gestación del texto. Sin embargo, y paradójicamente, consideramos que este diálogo es vínculo de unión entre las cuatro novelas, independientes temáticamente entre sí.

En cuanto a las fuentes, se produce igualmente una mezcla de éstas que van desde la mitología, Ariosto, de quien toma la manera de concebir los afectos, el Dolce Stil nuovo del siglo XIII y del amor platónico de Ficino del siglo XV, la tradición cortesana y el estilo neoplatónico de italia. Se debe a fuentes italianas la mezcla de prosa y verso. La influencia de Boccaccio se limita sólo al terreno arquitectónico y formal, según algunos críticos italianos. Usa recursos de la novela pastoril, sabe notar los artificios narrativos de la novela griega, que aprovecha con asiduidad. Creo que es Bandello el autor italiano mejor conocido por Lope. Lo imita al dirigirse no sólo a la señora Marcia Leonarda sino al buscar otro tipo de público y encubrirse bajo su amada. Se trata de un público culto, interesado por la literatura pero no literario. La técnica y el modo de concebir las Novelas a Marcia Leonarda tienen muchos puntos de contacto con la novelística italiana, como afirma W. Pabst.10 Así se observan el realismo de algunas situaciones, el predominio de la aventura sobre la psicología -como dice Mª Isabel Román-,11 ciertos paralelismos en los episodios, el imperio mismo del amor sensual, la irreflexión de sus protagonistas, que obran por sentimientos, más que por la razón, el cambio frecuente del lugar de la acción, la verosimilitud sacrificada en aras de la fantasía y un largo etcétera.

Igualmente es fuente en las novelas -como señala Atkinson-12 la realidad contemporánea al autor.

Esparcidas por la cuatro novelas pueden hallarse referencias y alusiones a la génesis y propósito de la serie. La finalidad primordial perseguida, de acuerdo con el ideal estético del Arte poética de Horacio, el delectare et docere: es instruir y deleitar a los lectores, como señala claramente su propósito: el entretenimiento del lector -dice C. V. Aubrun-13 como en las comedias, con alguna lección práctica, - como expresa Pfandl.14 En estas Novelas, la originalidad se halla más que en el asunto o en el motivo, en el contar, en el decir.

Lope intenta plasmar la verdad, o cuando menos, la verosimilitud del relato, con todos sus pormenores, rasgos topográficos y costumbres que lo componen y embellecen. Siguiendo la dicotomía establecida en el siglo anterior por Torres Naharro para sus comedias a noticia y a fantasia, las Novelas se basan a veces en hechos acaecidos y otras se adaptan y mezclan en ellas lo imaginario con lo real. Recoge con gran fidelidad la vida y las costumbres de su tiempo.

Dos pilares fundamentales sustentan las Novelas: el amor y el honor, la honra; temas a los que se unen la aventura, los lances, los encuentros inesperados, los descubrimientos que hacen los personajes de su nueva identidad. Lope imita el modo y los modelos italianos pero con asuntos de índole nacional, como hiciera en las comedias. Aun cuando aparezcan en las Novelas mundos exóticos y lejanos, los imbrica con aspectos nacionales y los utiliza para darlos a conocer a Marcia Leonarda y a los destinatarios en ella representados. La concepción y la arquitectura se trazan al modo de Bandello.

Son dos las Novelas que fundó sobre casos de honra. En La prudente venganza interviene la fatalidad social de la honra para impulsar al marido burlado a una serie de asesinatos disimulados. La desdicha por la honra nos presenta la fatalidad externa del honor encarnada en el prejuicio de la limpieza de sangre.

Una característica común a todas ellas es el papel extraordinario que juega la aventura. En este sentido es rico el movimiento narrativo que Lope imprime a las dos fuerzas de su Universo imaginario: aventura y amor. Las hazañas de los héroes acontecen en un espacio geográfico distribuido entre tres contientes: Europa, Asia y América. Y a estos territorios se da cierto aspecto maravilloso: selvas y bosques.

Resulta difícil la individuación de un núcleo central que ilumine cada una de las novelas por entero, pues las historias tienen vida por la acumulación de motivos variados y de tonos plurales: armas y amores, épica y sentimientos, realismo y lirismo. Una verdadera unidad profunda se les confiere a través de la inexhausta, aunque discontinua, vena narrativa del autor: si la tendencia a la acumulación de episodios y situaciones inserta las novelas en un pasado literario, por otra parte la modernidad del autor se revela por las interrupciones y la manera de retomar la acción narrativa, y en la hábil estructuración del conjunto, el modo cómo las escenas son trasladadas a diferentes espacios geográficos desde Sevilla hasta Oriente, para volver de nuevo a España, a lo largo de la trayectoria dibujada por el camino de los personajes.

Fundamental importancia revisten también las descripciones. Hay una amplia gama de ellas. Se trata de descripciones realistas en que se esbozan los aspectos de la vida cuando lo requiere la índole de su cuadro, guardando siempre las leyes del decoro de la moral, del buen gusto y de la estética. Predominan las descripciones dinámicas. En ellas se observa la emoción cultural, histórica, temporal, a la que se añade también la emoción de lugar, geográfica, que arquitectónicamente compone y construye la representación. Describe frecuentemente el vestido y el físico de sus personajes. Así es perfecta y realista, atendiendo al más mínimo detalle, la descripción hecha del disfraz de don Felis en Guzmán el Bravo cuando éste va a combatir a instancias del rey Salárraez. Las descripciones están cargadas de invención, interés, caracteres bien diseñados, crítica amena, variedad suma y lenguaje inimitable.

Respecto a los personajes destacan, sobre todo, los tipos femeninos. Impera en ellos el amor romántico, conservan sus hermosas virtudes. Las heroínas parecen en un principio ver con claridad los peligros del amor para perderse más tarde en sus redes. Mujer y amor son el centro en las Novelas. Condiciones previas para que el amor exista serán la hermosura de la amada y la buena fama. La pasión amorosa sólo se venga con la huida: huye Felisardo de Silvia Menandra y huye Lisardo de Laura. Los conflictos amorosos tienen un planteamiento y desarrollo estereotipados con una temporalización esquemática.

Los protagonistas masculinos son bien parecidos, educados, no siempre ricos, características que corresponden al galán. Se encuentra en ellos, como en don Félix, rasgos propios de la hidalguía española en el Siglo de Oro. Desde las primeras líneas de cada Novela se pueden apreciar un proceso de identificación vital, un acercamiento personal e íntimo entre el lector y el protagonista y, sobre todo, de la protagonista femenina que interesa por sus desgraciados sucesos y por la lucha desesperada con la que hace frente a todas las adversidades.

Al final de cada novela Lope pasa revista a la conducta de los diversos personajes y precisa exactamente las enseñanzas morales que el lector puede deducir de la acción y omisión de cada cual. Es Lope de Vega quien los hace dialogar. Son personajes que están al servicio del sentimiento amoroso y éste se convierte en manía y acaba en muerte, violencia, crueldad inhumana, como en los personajes de Bandello. Actúan dejando ver que defienden su honra a toda costa.

Lope de Vega parece conocer a la perfección la historia que nos presenta y a los personajes, como si hubiese sucedido realmente y lo contara a la señora Marcia Leonarda.

Para concluir diremos que las Novelas a Marcia Leonarda están caracterizadas por un idealismo artístico inusitado en el contexto de la estética expresiva del Barroco, y por una psicología muy profunda que se manifiesta en cuadros de costumbres admirablemente pintados.

Hay un deseo extraordinario por parte del autor de interioridad y de captar la esencia de las cosas en toda su pureza ideal. Al lado de una realidad ideal y abstracta se disponen ciertos elementos reales: objetos, acciones, composición del personaje, etc.

La personalidad de Lope de Vega resulta lo más característico de las Novelas. A lo largo de ellas se transparenta un hombre fiel a su propia filosofía, con sentido del humor, cristiano, patriota, generoso y sincero. Un hombre de aguda inteligencia crítica, de sutil y complejo espíritu, que se enorgullece de su discreción y prudencia con su valor y amor a la verdad. Se advierte un deseo sincero de comunicación con el lector.

 

NOTAS

  1. F. L. Yudin, “The novela corta as commedia: Lope’s Las fortunas de Diana”, en Bulletin of Hispanic Studies, XLV, (1968), pp. 180-186.

  2. G. Cirot, "Valeur Littèraire des nouvelles de Lope de Vega ", en Bulletin Hispanique, XXVIII, (1926), pp. 321-355.

  3. C. Ayllón, “La novela corta romántica: Cervantes y Lope”, en Cuadernos Americanos, XXIII, 221, (1964), pp. 276 y ss.

  4. C. Rabell, Lope de Vega: el arte nuevo de hacer "Novellas", London, Tamesis, 1992.

  5. Hernández Valcárcel, Mª del C., “El arte de la digresión y la voz del narrador en las Novelas a Marcia Leonarda”, en Anales de la Universidad de Murcia, XXXVII, 4 (1980), pp. 263-281.

  6. M. J. Ruggiero, "Lope and his Role as figura del donare", RF, LXXVIII, (1966), pp. 66-89.

  7. Scordilis Brownlee, M., The poetics of literary theory. Lope de Vega’s “Novelas a Marcia Leonarda” and their cervantine context, Madrid, Porrúa, 1981.

  8. Vid. A. Martín Gabriel, “Heliodoro y la novela española española. Apuntes para una tesis”, en Cuadernos de Literatura, núms. 22-23 y 24, vol. VIII, (1950), pp. 215-234.

  9. Rodríguez Cuadros, E., Novela corta marginada del siglo XVII español, formación y sociología en José Camerino y Andrés del Prado. Universidad de Valencia, 1979.

  10. Pabst, W. La novela corta en la teoría y en la creación literaria. Notas para la historia de su antinomia en las literaturas románicas. Madrid, Gredos, 1972.

  11. Román, Mª I., “Más sobre el concepto de novela cortesana”, en Revista de Literatura, núm. XLIII, 81981), pp. 141-146.

  12. W. C. Atkinson, "Cervantes, El Pinciano and the Novelas ejemplares", Hispanic Review, vol. XVI, (1948), pp. 189-208.

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María Cándida Muñoz Medrano es doctora en Filología Española por la Universidad de Málaga, con la Tesis Doctoral "Las Novelas a Marcia Leonarda de Lope de Vega". Ha sido profesora en la Universidad de Málaga y en el Instituto Cervantes de Nápoles. En la actualidad imparte clases de Lengua Española y de Traducción (español-italiano, italiano-español) como profesora contratada en la Universidad de Catania, Corso per traduttori e Interpreti della Facoltà di Lingue e Letterature Straniere.


 

© María Cándida Muñoz Medrano 2001
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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