Entrevista con el escritor Miguel Herráez, biógrafo de Julio Cortázar

Miguel Herráez: "Cortázar murió de una leucemia mieloide crónica"

Carlos Aimeur


 

   

La culpa la tuvo un relato titulado "La noche boca arriba". Miguel Herráez (Valencia, 1957) tenía entonces 17 años y estaba comenzando a descubrir el placer de la literatura.

-Me sedujo porque me cambió la visión de la realidad. Me di cuenta de que la propia realidad se desglosaba en aspectos fantásticos.

Después de leer ese cuento descubrió a un mago de la palabras. El autor: Julio Cortázar (Bruselas, 1914-París, 1984).

-Como cuentista es el mejor del boom latinoamericano. Es un escritor de escritores. Tal como se ha dicho por ahí, Cien años de soledad es la novela del lector, Rayuela es la novela de los escritores.

27 años después acaba de cerrar el círculo que se abrió el día en que leyó el primer párrafo de "La noche boca arriba", Miguel Herráez ha escrito una biografía de Cortázar, que es la primera completa que se publica en España, un relato pormenorizado sobre una de las figuras esenciales de la narrativa en español del siglo XX. Han sido años de trabajo que han incluido un constante ir y venir a ambos lados del Atlántico (Argentina, Francia y España) en pos de quienes conocieron y amaron al Julio Cortázar hombre, a la persona, más allá de la figura literaria.

-Lo difícil de este tipo de libro no es el tiempo de ejecución del mismo, que ha sido relativamente poco, sino el de la preparación, que significa acumulación de información, contactos, etc., que en mi caso ha sido muchos años. Quiero decir que Cortázar me acompaña desde la adolescencia y, en ese sentido, me ha sido relativamente fácil indagar en la vida de alguien cuya obra conocía a fondo.

El libro incluye fotografías del autor en los sitios y lugares claves de su obra, y ha contado con una larga serie de entrevistas personales realizadas por el escritor valenciano con personalidades como Sergio Ramírez (el libro lleva un preliminar suyo), escritor y quien fuera vicepresidente de la Nicaragua sandinista y amigo del biografiado; Andrés Amorós, responsable de una edición definitiva de Rayuela publicada en Cátedra; José María Guelbenzu, escritor y conocedor de Cortázar, Aurora Bernárdez, primera esposa de Cortázar y testigo excepcional de los últimos años de vida del escritor; la pintora argentina Rosario Moreno, esposa de Aldo Franceschini y amiga del escritor desde los tiempos de Mendoza, París y la Provence (Saignon); Dolly Lucero Ontiveros, que fuera alumna de Cortázar en Mendoza; el escritor peruano Carlos Meneses, que trató al escritor en París y en Palma de Mallorca; y un muy largo etcétera. Asimismo ha empleado documentación inédita y cientos de cartas del escritor, hasta hace muy poco desconocidas para el gran público.

Todo ello en pos de un autor único que se ha convertido en un escritor de culto.

-Le daba igual igual ser un escritor minoritario. Él era consciente de que estaba abriendo un pasillo, una senda que no se había abierto antes. Su camino, en el terreno específico de la novela, no ha sido sin embargo seguido, pero su influencia es innegable en el espacio del cuento breve. Él, cuando estaba escribiendo Bestiario, sabía que estaba haciendo algo distinto a los demás, pero nunca expresó ninguna forma de soberbia o altivez. Siempre fue una persona discreta y poco dada a la arrogancia.

La biografía ha sido publicada por la editorial Alfons El Magnànim (Valencia) y se encuentra ya disponible en las librerías. El volumen, de 300 páginas, organiza y vertebra toda su vida. ¿Novedades? Algunas, principalmente del Cortázar íntimo. Por ejemplo, rompiendo con el mito de Cortázar como un hombre solitario, Herráez demuestra su implicación en la vida cultural de Bolívar y Chivilcoy, un pueblo y una pequeña ciudad del interior de la Argentina en los que, según el mito, había desarrollado una nula actividad cuando fue profesor. Por la biografía de Herráez observamos que Cortázar incluso en esos años participó como jurado de premios literarios y lecturas poéticas.

-Trabajaba en un medio poco atractivo, y se había creado una suerte de fábula sobre esa época, con él viviendo en una pensión. Se decía que, hasta que descubrió Cuba y el castrismo, fue, como diría Yurkievich, un suave lobo estepario. Lo cierto es que esos años de docencia fue un tiempo de concentración, de lecturas múltiples. Curioso que el Cortázar de entonces, que ronda los veinticinco años, se sienta que ya ha vivido su vida, una vida cuya máxima aspiración es la de dar las clases, cartearse con los amigos y escribir una poesía simbolista bastante floja, por cierto. No podía sospechar, ni remotamente, cómo cambiaría su vida a partir de 1951, fecha en la que se instala definitivamente, tras un primer viaje exploratorio, en París, gracias una beca del Gobierno francés. De otro lado, ese primer viaje supuso el inicio de otros muchos. Julio y Aurora, juntos, recorrieron gran parte del mundo.

Edith Arón, la Maga; Nelly Martín, ex alumna y nadadora muy popular, con quien Cortázar mantuvo una estrecha relación y fue motivo de una llamada al orden de los sectores reaccionarios de Chivilcoy; el antiperonismo en la Universidad de Cuyo (Mendoza), donde Cortázar (sin tener título universitario) ocupó cátedra; su negativa a besar el anillo del Nuncio Serafini, lo que le valió la condición de apestado social; el peronismo, París y los años de bohemia, Rayuela; Cuba y la revolución, el pinochetismo y el denominado eufemísticamente Proceso de Reorganización Nacional (la dictadura de Videla); el boom, son algunos de los muchos datos y recorridos que se dan cita en la biografía. Respecto al peronismo, Miguel Herráez nos dice:

-Estaba en contra de él, pero no era consciente del substrato fascista de Perón. Cortázar no tenía un concepto ideológico claro hasta su viaje a Cuba, aunque después, pese a su vínculo con la Revolución, se negaba a ser definido como comunista. El rechazo del peronismo inicialmente era de signo estético, pequeñoburgués. Cortázar era antinazi, antifascista. Pero cuando de verdad comienza a apoyar una ideología definida es a partir de sus contactos cubanos, cuando se emborracha de realidad.

Una ideología que no se traslada en exceso a su obra, salvo en contadas ocasiomes. Miguel Herráez recuerda que, con la excepción de Libro de Manuel y de tres cuentos más, su producción literario no es de significación política.

-Pero es que incluso esta novela no defiende una ideología concreta sino que defiende los derechos humanos. Las ganancias del libro fueron a parar a los abogados defensores de los presos políticos del Cono Sur.

El primer suceso histórico que le fuerza a adoptar una posición firme es el golpe de Estado de Pinochet. Poco después la no menos violenta dictadura de Videla le hace tomar una postura que le distancia definitivamente de autores que había admirado mucho, como Borges, que sí aceptó la dictadura videlista.

-Como es sabido, la posición de Borges respecto a Videla no fue nada tibia, más bien de aquiescencia. A pesar de ello, Cortázar siempre dijo que admiraba el trabajo de Borges, mientras que éste se metió con Cortázar en una conferencia en Córdoba. Infantilmente lo calificó de "comunista".

Otra cuestión que ha tratado la biografía, como no podía ser de otra forma, ha sido la causa de su muerte.

-Cortázar falleció de leucemia mieloide crónica. Con posterioridad se habló de si había muerto infectado por VIH, por unas determinadas transfusiones que sufrió a causa de una hemorragia gástrica sufrida en la Provence, ya casado con Carol Dunlop. Aurora Bernárdez me confirmó que falleció de leucemia. Hervé Elmaleh, oncólogo, ya fallecido, fue quien lo trató. Ya en el entierro de Carol Dunlop, la cual murió en 1982 de una aplasia medular, el doctor Elmaleh se le acercó a Aurora en el cementerio de Montparnasse y le comentó que la leucemia se agravaba en Julio y que creía que no viviría más de dieciocho o veinticuatro meses. Murió en 1984.

-¿Aurora Bernárdez fue importante en la vida de Cortázar?

-Aurora, que es de origen español, fue una persona nuclear en la vida del novelista. A pesar del divorcio, que se produjo a finales de los sesenta y a iniciativa de Julio, quien había conocido a Ugné Karvelis, Aurora mantuvo en todo momento una relación de amistad intensísima con su ex-esposo, hasta el extremo de que estuvo a su lado hasta el final de sus días. Mientras estuvo ingresado en el hospital de St. Lazare, muy cerca de su casa de la rue Martel, Aurora dormía en una colchoneta junto a su cama. Luis Tomasello y Saúl Yurkievich fueron también dos fieles amigos que vivieron de cerca todo el proceso degenerativo de la enfermedad.

El libro ahonda en las tragedias personales del autor, en aquellas que permiten al lector conocer de cerca al escritor, más allá de las obras, y sin caer en el sensacionalismo o la indiscreción.

-Es una biografía íntima. Él como escritor, pero sobre todo él como persona. No se deja de lado su figura como narrador y hago un recorrido por todos sus títulos, pero no es eso lo importante. Digamos que lo importante es la síntesis de ambas cosas: vida y obra. No me ha interesado hacer una biografía bulliciosa. Sólo he querido aproximarme a un autor que admiro y a una persona que aprecio.

 

© Carlos Aimeur 2001
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero19/cortazar.html